Capitulo IX.- Sorpresa.
Se mueve en la cama ante la protesta del bullicio que se escucha afuera de su casa, obligándola abrir los ojos, cosa que se sorprende el que no entre luz desde su ventana, todo este a oscuras.
Con movimientos perezosos se incorpora para mover las cortinas, asombrándose de que su ventana este tapizada de papel -pero desde afuera- lo cual se asusta y se arrodilla para tratar de abrir su ventana pero esta con candado.
¿¡por Kami que sucede?!.
Corre hasta su puerta, al intentarla abrirla pero es imposible ya que esta cerrada con llave.
-¡Mamá!, ¡Sota!, ¡Abuelo!... ¡alguien que me saque!.- grita al mismo tiempo que agita la puerta con todas sus fueras al tratar de abrirla, pero es inútil.
-¡Sota!, ¡Mamá!, ¡Abuelo!...-
Sus gritos se escuchan por toda la casa al igual que sus golpes a la puerta, ¿Dónde demonios están todos?, ¿Quién la encerró?.
-¡alguien que me abra!.-
-¿Kagome?.-
-¿Sota?, ¿eres tu?.- cesa sus golpes al tratar de escuchar a su hermano pequeño
-si.-
-se atasco mi puerta Sota, ábreme.- trata de tener esa explicación algo racional
-no se atasco, hermana.- ¿Qué?- mamá te encerró.- concluye su hermano
-¿Cómo que me encerró?.- no puede creer lo que su hermano pequeño le ha dicho, su propia madre la ha encerrado.
-si, también mando tapizar tu venta desde afuera y cerrarla con candado.-
-¡¿Por qué?!.-
-no puedo decirte hermana, pero en un rato suben Yuka, Eri y Ayume a ayudarte.- concluye su hermano para escuchar sus pasos irse lejos de su habitación.
-¡Sota, no te vayas!, ¡explícame!.- ruega al comenzar a golpear de nuevo su puerta, sintiéndose desesperada por salir del lugar.
No entiende a su madre, ¿Por qué encerrarla?, si la en la semana la mantuvo ocupada en la calle, casi el tiempo para que ella no pudiera pisar la casa, ¿Qué pretende su madre?.
Lo único que puede hacer es esperar, aunque ya hace tiempo averiguo que no es buena en ese tema, vuelve a su cama al encender la lámpara de mesa que tiene, alumbrando así su habitación, espera que el tiempo pase rápido como esa semana lo fue, al mantenerse ocupada.
Espera…
¡Ha pasado una semana!
¡Inuyasha vuelve hoy!.
Mas bien eso prometió; será por ello que su madre la mantiene encerrada, se lo habrá pedido Inuyasha, si es así piensa matarlo cuando lo vea, lentamente o bien darle demasiado "abajos" hasta que haga un hoyo al otro lado de la tierra.
Abre el cajón de su cómoda, observando el solitario anillo, tomando entre sus manos, para poder ver el resplandor de la joya a pesar de la escasa luz.
lo dejare por que te pertenece, si deseas tirarlo a la basura es tu decisión.
¿Cómo tirarlo?, estuvo tentada a venderlo pero no podría desprenderse de ese anillo aunque su vida dependiera de ello, es la primera vez que Inuyasha le regala algo tan bonito, que no desea deshacerse de ello, por lo menos tener un recuerdo de los bellos momentos.
Lo desliza de nuevo en el dedo correspondiente al observarlo tan lindo, lastima que no tenga para el hanyou el mismo significado que lo tiene para ella.
El compromiso… matrimonio… familia…
Es solamente una promesa de volver con él, el que la necesita mas de lo que necesita a Kikio o eso cree, simplemente lo sabrá cuando hoy lo vea o bien si es que llega.
Una oportunidad, Higurashi.
¿Por qué la vida es tan injusta?, ¿Por qué sufrir?.
Esta apunto de deslizar hacia fuera el anillo, pero los ruidos de la cerradura le llaman la atención deteniendo su movimiento, sorprendiéndose al ver aparecer a Ayume con una venda negra.
-oh Kagome, que bueno que ya estas levantada, temíamos que te habías quedado dormida de nuevo y con lo tarde que es.- las palabras de su amiga apenas puede comprenderlas.
-¿Qué?.-
-no tienes que comprender nada, simplemente limítate a dejarnos hacer las cosas a nosotras, no te preocupes por nada.- le hace ver- pero antes que nada te tienes que bañar, te hemos preparado un baño delicioso.- le hace saber al conducirla al baño de su casa.
Definitivamente ese día se iba a sorprender demasiado, su baño decorado con velas aromáticas y la tina llena con burbujas.
-pero…¿que es eso?.-
-tu disfruta y en media hora vuelvo por ti.- concluye sin querer explicarle nada.
Su amiga cierra la puerta a sus espaldas, dejándola completamente sola.
¿Qué demonios sucede?.
-.-
-te vamos apretar un poco Kagome, así que si lo hacemos de mas nos avisas.- la voz de Yuka la saca de su concentración, al tener los ojos vendados desde que Ayume fue por ella al cuarto de baño, no ha podido ver nada, ni siquiera sabe cuanto tiempo ha pasado, simplemente sus amigas se han dedicado a jugar con ella; el vestirla, bien peinarla y maquillarla, lo cual ha preguntado millones de veces que sucede, hasta ha amenazado con salir corriendo del lugar y fue mucho peor, por que amenazaron con torturarla si no hacía lo que las tres le ordenaban.
En estos casos se aplica el refrán: si estos son tus amigos, para que quiero enemigos.
-chicas, ¿Por qué no me dicen lo que esta sucediendo?.- pregunta al levantar su pierna izquierda y sentir como le deslizar algo hasta el muslo.
-Kagome calla, ya vamos atrasadas para que tú comiencen con tus cosas.- la regaña Yuka, la cual la siente atrás suyo amarrando algo que bien puede sentir que sostiene sus pechos aparte del sostén.
-yo solo quiero….-
-Kagome te voy a quitar la venda, pero más te vale no abrir los ojos o estás muerta.- advierte Eri.
Ante esa advertencia, ¿como desobedecer?.
Puede sentir como le aplican la sombra en sus parpados y algo de rimel en sus pestañas, con el rubor en sus mejillas.
-¡perfecto!.- exclama feliz Eri.
-¿ya puedo abrirlos?.-
-¡no!.- el grito de sus tres amigas la asusta.
-ya estamos apunto de acabar, solamente no habrás los ojos y cofia en nostras a la hora de caminar.-
¿podría negarse?, si lo hace sus amigas la matan, aunque no entiende todo ese juego, las voces de las personas aumenta al paso de la mañana, es como si se estuvieran reuniendo para algo.
¿Por qué tanto misterio?.
-.-
-viene otro escalón, este es el último…-
-¡no puedo caminar con estos tacones!.- se queja enojada, al bajar lentamente las escaleras con instrucciones de sus amigas.
-¡te quejas mucho, Kagome!.- regaña Yuka.
-¡pues ustedes están muy misteriosas!.- trata de reñir.
-si no fuera por que hoy es tu día, te insultaría.- susurra débilmente Eri, apenas puede logar escuchar sus palabras.
¿su día?, ¿de que habla?.
-ahora este es otro escalón y lo que sigue ya es recto.- la voz de Ayume la saca de sus pensamientos.
Se dedica a seguir sus instrucciones, sin quejar aunque tiene muchas dudas y si eso no termina va a gritar.
-ya llegamos, espera unos segundos antes de abrir los ojos.- le dice suavemente Ayume, tan tierna su amiga en comparación de Yuka y Eri.
-¡oh Kagome estas hermosa!.- escucha exclamar su madre, al mismo tiempo que siente unos unas manos tomar su brazo derecho.
-¿abuelo?.- al reconocer el tacto.
-¿si, nieta?.- responde a su lado.
-¿ya puedo abrir los ojos?.-
-si…-
Al escuchar la respuesta, comienza abrirlos lentamente, observando poco a poco todo a su alrededor y quedarse sin palabras.
¡por Kami!
Inuyasha, su Inuyasha al final de un pasillo hecho por las sillas -que ocupan sus amigos de la universidad adecuadamente vestidos- con un traje que nunca pensó que fuera ha vérselo puesto, a lado de un hombre que deja claro quien es y que hace en ese lugar, para después observarse y verse vestida con vestido blanco y precisamente de novia.
-¡Sorpresa, hija!... Inuyasha planeo todo esto.- su abuelo le susurra al oído, sin saber ella que hacer.
Continuaraaaaá……………!!!!!
¡Konichiwa!, pues chicas, lo prometido es deuda, al reunir hoy los 10 mensajes, aquí esta el siguiente capitulo, disfrútenlo como yo lo hice al escribirlo, ya se habrán dado cuenta de que se trato la sorpresa no?!...
Nos vemos tan pronto como ustedes quieran con el próximo capitulo, recuerden soy feliz con 10 mensajes!.
Gracias a todas ustedes!
Felices fiestas, y Feliz Navidad, que Santa les aya traído todo lo que pidieron!.
Se despide
Fesabi
