"Desde el fondo de ti, y arrodillado,

un niño triste como yo nos mira.

Por esa vida que ardera en sus venas

tendría que amarrarse nuestras vidas

Por esas manos, hijas de tus manos,

tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra

veré en los tuyos lagrimas un día."


Rainbow Dash se sentó sobre sus talones y llevo sus manos a su rostro. Lloraba como una niña pequeña, en medio de aquel pequeño bosque de la ladera.

Ella nunca solía llorar, incluso de niña no recordaba cuando había llorado así, de una forma tan desesperanzadora, pues ella no era de las que lloraban. "No era de lágrima fácil", Se había dicho durante toda su vida. Solo hoy se daba cuenta, de que no era fría, como tanto pensaba. Podía sentir el dolor, y las lágrimas que desbordaban de sus ojos. Pero eso estaba bien, porque ella era un ser humano. Y como todo ser humano, ella podía sentir esos sentimientos, que eran tan comunes a nuestra raza: "El de perder a un ser querido".

-No llores.

Escucho, una voz de un niño, y sintió en su mejilla un pañuelo que le secaba las lágrimas. Se asustó y agarro aquella mano. Miro en frente suyo, justo en el momento que levantaba su otro brazo, para dar un golpe. Por unos momentos no vio nada por las lágrimas, y se detuvo en el momento en que estaba por golpear a aquella persona. No pudo creer lo que veía.

Era, "era Soarin". Era un niño pequeño, como lo había visto en sus recuerdos, como lo había visto en sus sueños: Con una camisa blanca, unos pantalones blancos, y unas alas que salían de su espalda, que parecían rodeado de un brillo propio, en la oscuridad de la noche que los rodeaba. Dash, Quedo paralizada en el lugar.

Soarin, lentamente libero su brazo. Rainbow Dash, lo soltó y bajo los brazos, mientras trataba de entender lo que pasaba. Sentia como si de golpe hubiera dejado de llorar, como Soarin limpiaba delicadamente sus mejillas.

-Listo-dijo Soarin, cuando termino de secar las lágrimas de Rainbow Dash.

Doblo lentamente su pañuelo, y lo guardo en un bolsillo de su pantalón, y miro a Rainbow Dash, que en ningún momento aparto su vista de él.

-Qui-en… ¿Qui-en e-res tú?-tartamudeaba Rainbow.

Soarin rio un poco, y luego miro a Rainbow con una pequeña sonrisa.

- Pasa el tiempo, y en tu mirada sigo viendo la inocencia. Eres la misma de aquel recuerdo de nuestra bella niñez. Soy, Soarin, Rainbow ¿Tan pronto te has olvidado de mí?

Rainbow no lo podía creerlo "¿Qué estaba pasando?", se preguntaba. Quedo mirando a Soarin, por un momento. Miro nuevamente su camisa y sus pantalones, extremadamente blancos que parecía que brillaban. Luego miro, sus alas, que tenían unas plumas tan blancas como las nubes. Luego miro sus ojitos verdes, y el rostro que cálidamente le sonreía.

-¿E…eres, Eres re…real?-Tartamudeo nuevamente Rainbow.

Soarin la miro y le sonrió. Se acercó un poco a ella, y Paso su mano derecha por el rostro de Dashie. Rainbow Dash, sintió su mano calida que recorría su rostro. Lentamente, Dashie llevo una mano a su mejilla, y toco la mano de Soarin. Podía, ¡podía sentirlo!, como…¡Como si fuera real!

Soarin, llevo su otra mano debajo del mentón de Rainbow, y la levanto un poco. Ambos se miraron a los ojos.

-Aun sigues siendo esa niña, con miedo a madurar, que tan bien conoci.

Rainbow, tomo la mano del pequeño, y nuevamente nacían las lágrimas por sus ojos.

-So…a…rin.

Soarin, tomo las manos de Rainbow y la levanto. Soarin, le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas de Dashie.

-Vamos, nos perderemos los fuegos artificiales-dijo Soarin, en tono alegre.

Soarin, llevo de la mano a Rainbow y la dirigió atreves del pequeño bosque de pinos. Rainbow veía a aquel pequeño ser, que parecía brillar entre las sombras de los árboles, iluminados por la luna semi oculta por las nuves de la noche. Veía que a medida que salían del bosque, y llegaban al otro lado, Soarin se hacía más grande. Como si a cada paso, creciera un poco.


El sol, había desaparecido por completo, y se podían ver como aparecían las pequeñas estrellas de la noche, detras de las nubes que pasaban, en medio del gran manto nocturno. Desde el parque central de la ciudad, la gran multitud reunida conformada, por familias enteras, parejas que miraban el espectáculo, turistas que sacaban fotos, y personas solitarias en la multitud, veían como lanzaban unos fuegos artificiales, similares a pequeños globos aerostáticos, que quedaban flotando y se mezclaban con las estrellas del firmamento, y con los demás fuegos artificiales que explotaban, tiñendo el cielo de colores que caían incandescentes desde el cielo. Se podía ver como el cielo se teñía de esos pequeños globos aerostáticos que brillaban de diferentes colores: rojos, violetas, verdes, azules, blancas, y demás.


Llegaron a una banca junto a un farol que estaba cerca del límite del barranco, que estaba rodeado de una balaustrada de seguridad. Soarin se sentó de un lado, de la banca. Rainbow lo miro con ojos tristes.

Su forma, había cambiado completamente, había pasado de ser solo un niño, a superarla en altura, por unos pocos centímetros. Rainbow Dash recordó que Soarin era un año mayor que ella, y ahora lo veía como si tuviera esa edad, es decir, 16 años. Como si nunca hubiera pasado todo lo que paso, y él todavía estuviera vivo.

Soarin miro a Rainbow, ella bajo la cabeza, dejando que su cabello ocultara totalmente su rostro. Se sentó del lado opuesto de la banca, a una distancia un poco alejada.

-¿Cómo has estado Rainbow?-pregunto él.

Soarin lo miro, ella tenía sus codos apoyados en sus rodillas y mirando hacia abajo.

-Soarin…yo…lo siento…por todo lo que…

-Rainbow-interrumpió Soarin- no llores. Está bien.

Quedaron un minuto en silencio. Escuchando las explosiones de los fuegos artificiales.

Soarin miro a Rainbow Dash, y le pregunto:

-¿Te acoras de ese día, en que me preguntabas si fuera un pájaro qué harías?

-No, no lo recuerdo-mintió, en voz temblorosa.


Se escuchaban la música del festival y el murmullo de la distancia, de las multitudes. Incluso podía verse como algunos espectadores, filmaban y sacaban fotos.

-Valio la pena esperar por esto-Decian algunos.

-Esta sera la mejor noche del año-Decian otros.


Soarin se acercó un poco a Rainbow Dash, y puso una mano sobre el hombro de Rainbow.

-¿Qué te ocurre Rainbow? ¿Acaso es algo malo?

Rainbow Dash, movió un poco la cabeza, asintiendo a la pregunta.

-¿Quieres contármelo?

Ella no lo miro, quedo con el rostro detrás de sus cabellos de arcoíris.

- Estos días, he estado rara, no puedo explicarlo… Ahora vivo en Poniville, y desde allí, algo me guio hasta aquí…Antes de que llegaras… Estaba recordando… Recordé todo lo que pasamos juntos… Recuerdo cuando te caíste por la colina… Cuando andábamos en bicicleta… Cuando jugábamos en el orfanato… Cuando nadábamos en el rio cuando era verano-su voz se escuchaba quebradiza- ese día cuando estábamos en aquel cuarto oscuro…

Rainbow Dash quedo en silencio en silencio unos momentos. Sintió como Soarin quito su mano de su hombro. Luego continúo.

-Soarin… Yo no sé lo que sentí… esa tarde que te vi... Yo pensaba en otras cosas… fuiste mucho para mí… Yo, creía en tus palabras… y te miraba…te veía y me quedaba sin aliento… tu mirada creo que me engaño… Pero ahora ya no estás aquí-se escuchó como Rainbow Volvía a empezar a llorar- la culpa la tuve yo.

-Rainbow Dash, Yo no quise lastimarte, jamás tuve esa intención…si te he hecho daño, perdóname-escucho Rainbow.

Rainbow levanto los ojos lleno de lágrimas, y lo miro a los ojos.

-No, no Soarin… Tú nunca me lastimaste…, yo te había olvidado…, después de lo que hiciste por mí… No me pidas perdón soy yo la que tiene…

Soarin la miro. En sus ojos se reflejaba, el rostro de ella. Esos ojos que expresaban alegría, tal cual cuando eran niños, ella podía ver los suyos propios llenos de lágrimas. Ella volvió a bajar la vista.

-Por favor, no me mires a los ojos…que me muero, yo me muero de dolor.

Soarin, tomo su mentón y levanto su mirada. Ella miraba hacia el costado.

-No me pidas algo que quizá no pueda cumplir. Rainbow, yo sentí lo mismo ese día. Te vi correr hacia nosotros. Te vi, con tu hermoso cabello en el viento, y eras una las más bellas niñas que vi-Rainbow lo miro, Soarin se sonrojo un poco- Eres muy bella. Te acercaste hacia mí, te vi tus hermosos ojos, y me quede sin aliento. Lo que más me gusta, eran tus ojos.

Ella lo miro, esta vez, ya no lloraba.

-Tú, nunca me olvidaste…, Porque convertiste en vida todo lo que yo te he enseñado. Viví en cada latido de tu corazón… Nunca me olvidaste, y yo jamás te olvide… Y no quiero que te culpes por la decisión que yo tome, ni por lo que paso en el pasado.

Soarin dejó caer sus manos, y guardo un momento de silencio.

-Dashie, solo podemos dar aquello que ya pertenece al otro. Aquello que siempre fue del otro…, y mi corazón siempre fue tuyo.

Desbio la mirada y miro hacía el paisaje estrellado.

- Cuando era solo un niño, viví siempre leyendo todo lo que podía, y me pasaba todos los días pensando, mientras los demás niños jugaban. Yo los veía jugar, y siempre creí que nadie podía entenderme, que estaba solo en esta vida y creyendo que ya lo sabía todo lo que hay en este mundo.

Luego tu llegaste a mi vida, y desde entonces... Casi sin pensar la vida fui viviendo, casi sin pensar las cosas que fuimos haciendo, como si fueran un sueño. La vida fui viviendo, sin darme cuenta fueron pasando los días y la vida…, y casi sin darme cuenta, deje que te fueras…Yo no quería que te fueras Dashie, porque ese aire de quien no sabe nada, me han sabido hacer feliz, y nunca pensé que ese aire inocente que siempre tuviste, me enseñara un mundo que no me enseñaron los libros, en las pequeñas cosas bonitas que nos rodearon, y que me decías… yo era tan feliz al ver tu linda sonrisa Y solo a ti mis ojos veían… nunca antes fui tan feliz… Todo el amor que yo espere de la vida, pude encontrarlo solo en ti…No quería que te apartaras de mí.

Soarin guarda un minuto de silencio, y ve como Dashie lo miraba. Estaba sentada firmemente, y cerca de él.

-Cuando nos despedimos en aquel cuarto oscuro…Salí volando hacia una luz, entonces me di cuenta todos los días que quedaron atrás, y sentía tanta tristeza de dejarte… Hasta que fui a un extraño lugar

Un lugar con el que soñaba todas las noches, cada vez que acababa el día y la noche llegaba a su fin, soñaba con esta tierra extraña. Donde nada empañaba lo bello de un jardín. Donde no existían las horas, porque era algo que los que estaban allí ignoraban, y donde todo era apacible, donde no había penas, ni dolor, era algo increíble. Y es algo que quería ver, quería encontrar ese lugar.

Quien diría que después de que nos despidiéramos, lo hallaría. Cuando estuve en ese lugar, Ya no me dolían, todas las cosas que ayer me podían molestar...Pero estaba un poco triste al principio, porque Había tantas palabras que no te pude decir...pero creo que eso ya no importa.

-So…a…rin.


El miro hacia el final de la ladera. Ya era de noche y un farol los iluminaba. Miraba hacia la ciudad, y los fuegos artificiales cubrían todo el horizonte. Una pequeña brisa, soplaba suavemente, haciendo que los cabellos ondearan delicadamente. La brisa era fresca, y llebaba pequeñas luciernagas a pasar cerca de ellos. Tambien, podia escucharce el cantar de unos grillos a la distancia, que se combinaban con el sonido del murmullo de las personas, y de las explociones.


-Ahora el piso es de nubes y me asomo cada tanto a espiarte desde donde estoy. Y me acuerdo todos los días, cuando me preguntaste ¿Si pudieras ser un pájaro que harias?

Y ahora que floto, y no siento lo que toco, y la gente no me ve pasar, quise aprovechar para venir a estar contigo y contarte como es todo por acá.

Algunas mañanas, tu abuela y yo vamos juntos a pasear, mientras me cuenta como era tu padre de joven. También te manda saludos, tu abuelo, que siempre me juega al ajedrez y no le puedo ganar, suele hablarme mucho de Iris.

Soarin, Quedo un minuto en silencio, luego apunto hacia el horizonte.

-Mira hacia allá-apunto con la mano hacia un lugar, Dashie mira- El barrio donde jugábamos se ilumina y brilla como un árbol de navidad, y ya es de noche, pero no te preocupes que pronto se hará día-bajo la mano-. Ahora, estoy alto, muy alto y veo como las luces de los autos que frenan cada tanto y vuelven a arrancar. Veo a la gente corriendo todos los días, como en una coreografía sin fin.


Soarin mira a Dashie, que ya no llora. Ve que esta ya no es la misma, ha crecido. Pero él también ha crecido. Ambos miran el paisaje, mientras Se escuchaban los fuegos artificiales, que explotan en la cercanía.


-veo que ya no eres una niña, Rainbow Dash, ya eres toda una dama, y estas hermosa. Veo que te has hecho grandes amigas en estos últimos años, y estoy orgulloso de que hallas cumplido tu promesa de nunca abandonar a ningún amigo.

Soarin Sonrió. Rainbow Dash, miraba hacia abajo. Parecía triste. Soarin noto esto y se acercó, más a Rainbow Dash.

-¿Algo te molesta Dashie?-Pregunto él.

-Soarin, ¿Por qué?- dijo por lo bajo.

Él, no entendía, pero no dijo nada.

-Por qué hiciste eso por mí. Al igual que tú, yo No quería que te pasara nada. No quería-Rainbow Dash, lo mira-Yo…no quería perderte tampoco.

Soarin, queda un minuto en silencio y la contempla.

-A veces, Pequeña Dashie, es necesario perder algo, para que podamos ganar nuestras propias alas-Mira hacia el barranco-Dashie, yo te quiero mucho, pero mucho, mucho sabes. A pesar de que halla pasado el tiempo, yo te sigo queriendo de la misma forma que cuando eramos niños. Y cuando alguien quiere tanto a otra persona, incluso puede dar su vida por ella.


Allí donde los fuegos artificiales relucen, en el cielo nocturno y sopla fuerte el viento sobre unos árboles de pino, de un pequeño parque frente a una pequeña ciudad cerca de unas montañas un muchacho joven abraza a una muchacha después de que había llorado. Luego se aclara la voz y vuelve a dar comienzo a lo que decía.


-Es lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar.

Rainbow Dash, escucho esto y sonríe.

-Tantas cosas, han pasado desde que ya no estoy, pero parece que nada ha cambiado-dice él, y la vuelve a mirar- ¿Recuerdas, cuando una vez me dijiste que todo está conectado?


Se podían ver las luces de la ciudad, pensó en los días, allí en esa misma ciudad, pero sólo era el reflejo de lo que habían vivido juntos. Era la nostalgia, que reflejaba lo vivido, rescatando esos tiempos, de las garras del olvido. Sintió el dolor en los pequeños fragmentos de sus recuerdos, desvió la mirada un poco, y miro hacia el cielo. Vio la luna salir tras una nube, recordando ese momento en aquel oscuro cuarto. Sonrió y le pareció dulce, incluso la muerte. Miró en los ojos de la muchacha, esos ojos tan inmensos como el mar luego de repente, salió una lágrima de felicidad y él sintio que había vuelto a su hogar.


-Era cierto, todo en este mundo está conectado, Dashie. Sí yo no hubiera hecho eso, tú nunca hubieras tenido tus alas. Pues De dos maneras somos uno. En nuestra esencia y en nuestro carácter. En nuestra esencia todos somos una sola alma con una única fuente. En nuestro carácter nos complementamos unos con otros. Ninguno de nosotros es completo, cada uno contribuye con lo que le falta a otro. Cada uno aportando su toque de perfección a su compañero. Como un gran rompecabezas encajamos unos con otros para hacer un todo perfecto en este mundo. Ninguno de nosotros es perfecto sin todos los restantes. Y todos los restantes están incompletos cuando un único individuo está ausente.

Soarin, acaricia la mejilla de Rainbow Dash, mientras a ella, le crecen un par de alas en su espalda, le crece más el cabello, y le aparecen unas pequeñas orejitas de poni.

Rainbow Dash, sonríe un poco mientras ocurre esta transformación, y toma la mano de Soarin, que está en su mejilla. Soarin, baja su mano, y la vuelve a mirar. Sonríe y dice en tono alegre.

-Qué orejas tan grandes tienes.

Dashie sonríe.

-Son para escucharte mejor.

Soarin, ríe un poco y se acerca un poco más a ella.

-Qué ojos tan grandes tienes.

-Son para verte mejor.

Se acerca un poco más, hasta estar cara a cara, y con un tono más bajo dice:

-Que boca tan grande tienes.

Rainbow Dash, ríe alegremente y mira hacia el horizonte.

-Soarin, eres un idiota.

Soarin ríe alegremente, y mira hacia el horizonte.

-A veces se necesita ser idiotas, para aprender a ser mejores.


En esta noche en el que las estrellas relucen, y el viento sopla apaciblemente, en un lado de las montañas. Dos jóvenes ven las luces de la ciudad. Una ciudad como cualquier otra de América. Dos jóvenes que miran hacia atrás, y ven su vida, la historia de su pasado como la estela de un barco, que deja sus huellas en el inmenso mar. Dos jóvenes se sienten felices.


-Recuerdo cuando hicimos una obra de teatro, hace mucho. Tú habías escrito una obra, y me dijiste que actuara contigo. Pusimos una sábana colgada en la puerta de entrada del orfanato, y me diste algunos dibujos de crayones, que dijiste que era dinero. Me dijiste lo que tenía que hacer, y me diste un sombrero, y una caña de pescar de juguete.

Todos los del orfanato se reunieron, a vernos actuar. Yo hacía el personaje de un pescador, y tú eras mi esposa. Yo me fui durante 10 años, y traía una bolsa en mi espalda, que era el dinero de mi viaje. Llegaba a la puerta y te decía: "Me he ido durante 10 año querida esposas, y he trabajado todos los días, y he conseguido todo este dinero" Y sacaba las hojas que me diste. Luego recuerdo que tu dijiste: "No creas que yo he estado holgazaneando en todo este tiempo. Mira." Entonces se abría el telón de atrás, y dejaba ver a 12 pequeñas muñecas. Luego tú decías: "En estos 10 años, he tenido 12 hijos".

Luego todos los adultos comenzaron a reír, y tú no comprendías porque se reían.

-Ja, ja, ja

Comenzó a reír Rainbow Dash durante un largo tiempo, luego miro a Soarin.


Fuerza de la vida, donde cada tragedia es falsa, como en una obra de teatro, donde con un buen maquillaje y con la mímica, una persona puede llegar a ser otro, sentir las emociones de los personajes. Pero dos ojos que la miran tan cercanos y tan auténticos, le hacen olvidar palabras y tristeza, confunden su pensamiento.


-Soarin, en ese tiempo solo tenía 5 años. Además no sabía de dónde venían los bebes. Aún creía que los traía la cigüeña, como dijo mamá.

-Es cierto-Miro A Dashie-Y también recuerdo que me preguntaste, de donde venían los bebes, y esa pregunta nunca te la respondí en ese entonces.

Dashie, lo miro.

- Yo siempre pensé que con tantas experiencia que tenías y libros que leías, lo sabias todo. Y tú, solo eras un año mayor que yo.

Dashie recostó su cabeza en el hombro de Soarin

-Y contigo aprendí que al amor no le importa quién sabe más.

Soarin, tomo la mano de Dashie. Y quedaron mirando el horizonte. Ellos siempre solían tomarse de las manos, en esos tiempos, en que quedaban mirando el atardecer desde el árbol del orfanato.

-Veo que el tiempo en nosotros no existe, y por todo lo que veo en ti. Aún no hemos crecido-dice Soarin.

Ven la luna salir de entre las nubes, iuminando de un color plateado la ciudad. Guardan un minuto de silencio, y Dashie dice:

-Soarin, Nunca te apartes de mí.

-Te prometo que nunca te hare falta aquí-Soarin, toca el centro de su pecho- yo nunca me apartare de ti.

Los fuegos artificiales casi estaban por terminar. Rainbow Dash, y Mira hacia abajo.

- Soarin, a veces pienso que este mundo es oscuro y sombrío. A pesar de todo lo que tengo, de los buenos amigos, y de mi familia, hay ocasiones en las que me siento sola, y perdida en este mundo. Veo que en las noticias, las personas mueren, en guerras, hay enfermedades, terremotos y la gente muere. Las personas parecen tan distintas, de un día al otro, y todo parece cambiar muy rápido. Soarin, nunca encontré a alguien como tú. Que, a pesar de todo lo malo del mundo, allá elegido la vida de otro, en lugar de la suya. Soarin, el mundo necesita más personas como tú.


Así todo parece tan pequeño, también las noches allí en esa pequeña ciudad de América. Miras atrás y ves tu vida
como la estela de una estrella fugaz. Sí, así es la vida que se acaba, en cada día. Sin embargo él no lo pensó tanto por el contrario, se sentía ya feliz y volvió a comenzar.


-Rainbow Dash-dice Soarin-El camino de la vida es libre y hermoso. Pero, a veces las personas, perdemos el camino. La codicia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado barreras de odio; nos ha llevado hacia la miseria y el derramamiento de sangre, en muchas ocasiones.

Hemos desarrollado la velocidad, pero nos hemos encerrado en nosotros mismos. La maquinaria que nos da la abundancia, nos deja con falta. Nuestro conocimiento, nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia, duros y desconsiderados. El hombre de ahora, Piensa demasiado y siente demasiado poco.

Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y gentileza. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá. El avión, la radio, los teléfonos y las computadoras, nos han acercado entre nosotros. La naturaleza misma de esto, clama por la bondad, la gentileza, el amor, y la solidaridad que hay en el hombre. Clama por la amistad universal y la unión de las almas.

Eso yo lo entendi solo, cuando te conocí, en aquel tiempo. Aprendí, que el hombre No debe luchar por la esclavitud de una nación o por intereses egoístas, debe luchar por la libertad. No somos máquinas, no somos ganados. No odiamos, ni vivimos para el odio, o el rechazo a todo lo que es natural. Somos humanos, y llevamos el amor de la humanidad en nuestros corazones. Y debemos ayudar a todos de ser posible: Judíos, gentil hombres, blancos, negros, todos debemos ayudarnos los unos a otros, vivir para la felicidad del otro, no para su desgracia.

Este mundo hay sitio para todos y la tierra es rica y puede proveer a todos. Todos debemos vivir a través de la felicidad de los demás, no a través de la miseria de los demás. No debemos odiar y despreciar a los otros. Tenemos que vivir para ayudar a los otros, porque los seres humanos son así. Nosotros, las personas, tenemos el poder de crear máquinas, edificios, naciones enteras, de viajar a otros planetas, pero también tenemos el poder de crear felicidad. Tenemos el poder de hacer que la vida sea libre y hermosa, para hacer de esta vida, una maravillosa aventura.

Rainbow Dash, Todos nos enfrentamos a lo largo de nuestras vidas con decisiones difíciles, a cambios constantes. Algunas a gran escala, aunque la mayoría de estas opciones se encuentran en las cosas más simples. Pero nos definimos a nosotros mismos por las decisiones que hemos tomado, de nuestros pensamientos, de nuestro pasado, de lo que hemos hecho y de lo que hacemos en el presente. Y debemos aprender de nuestro pasado pero también saber perdonarnos cuando hemos hecho algo mal. Hacemos mal sin convicción, pero recuerda que también hacemos bien, porque así es el amor.

Los acontecimientos en el mundo se desarrollan de manera impredecible, tan injustamente en algunos casos, que La felicidad humana no parece haber sido incluida en el diseño de la creación. Pero aún existen personas que Pelean por un mundo nuevo, por un mundo mejor, que le dé, a las personas la oportunidad de ser feliz. Que les dé a todos un futuro. Sólo como nosotros podemos hacerlo, con nuestra capacidad de amar, quienes le damos sentido a un universo que parece indiferente.

Volvió a mirar a Rainbow Dash, viendo que ella estaba cerca de su rostro, con esos grandes ojos, que le recordaban a las de los ángeles que perdonan los pecados del hombre, y que rezan por ellos desde el cielo. Pero esta vez, se trataba de un ángel de la tierra que rezaba por un ser humano en el cielo. Le recordaba a cuando eran niños.

-El mundo nesesita más personas como tu, pequeña Dashie. Alguien que nunca abandone a sus amigos, que se preocupe por los más humildes, como tu te preocupas por la pequeña Scootaloo, y que la cuidas porque la consideras parte de tu familia. Alguien que se preocupe por el otro, y los cuide. Como tu siempre lo has echo con tus amigas.

Rainbow Dash sonríe.

-Es que tube un buen maestro.

Soarin desvia la mirada. Él se levanta lentamente, suelta la mano de Dashie y se dirige hasta el barandal de seguridad en el barranco. Apoya los codos en el barandal, entrelaza sus dedos, y mira al horizonte.

Rainbow Dash, lo mira.


"Amo el amor que se reparte

En beso, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno

Y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse

Para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca.

Amor divinizado que se va.)

Ya no se encontraran mis ojos en tus ojos,

Ya no se endulzara junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada

Y hacia donde camines llevaras mi dolor

.Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos

Un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te amé,

Del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.

Vengo de tus brazos. No sé hacia donde voy.

…desde tu corazón me dice adiós un niño.

Y yo le digo adiós.

(Farewell. Pablo Neruda.)