Capitulo II.- Tristes Recuerdos.
No sabía que debía de hacer, se mantenía quieta, demasiado quieta, esperando a que Inuyasha se quitara de encima suyo, pero aquellos labios moviéndose lentamente con los suyos le era algo irreal…
Cierra sus ojos lentamente, dejando que sus labios correspondan poco a poco, aquel beso, dejando que Inuyasha se apodere de su pequeña y suave boca, envolviéndola entre la de él.
Kagome deja escapar un suspiro de sus labios, siete como las manos de Inuyasha se posan en su cintura, y comienzan a acariciarla por arriba del suéter blanco…
Se separa de los labios de Kagome, dejando que dos suspiros se hagan presente en el ambiente, viendo como Inuyasha empieza ha abrir sus ojos lentamente, viendo aquel rostro debajo de él, aquel rostro de ángel que tiene ante sus ojos dorados.
Puede ver como Kagome comienza ha abrir sus ojos lentamente, dejando ver aquel marrón en sus ojos.
Inu…ya…sha.- lo susurra Kagome, viendo como el chico tan solo le brillan los ojos en una forma inesperada.
Le fascinaba escuchar a Kagome, repetir su nombre de aquella forma, es como si sus labios hubieran nacido para repetir su nombre de aquella forma hermosa…
Kagome trata de levantarse, pero es inútil Inuyasha arriba de ella no podía hacer gran cosa y mucho menos, podía apoyar sus pies, el tobillo derecho lo tenía doblado, un poco lastimado al igual que la cabeza.
Puede ver como Kagome hace una mueca de dolor, viendo como se trata de tocar la cabeza y el tobillo se mantiene quieto, debía de quitarse de encima, si no la lastimaría más.
Se levanta poco a poco, viendo como Kagome hace lo mismo, quedándose sentada en el suelo y sobándose la cabeza libremente.
Lo siento.- se escucha que lo dice Inuyasha
No te preocupes, fue un accidente.- lo dice Kagome tratando de incorporarse, pero al apoyar el pie, el dolor del tobillo se hace más presente, dejando que se caiga de nuevo.
Eh, mejor que te lleve a la enfermería.- lo sugiere Inuyasha, inclinándose para levantarla tan fácil como una pluma, cargándola en estilo nupcial.
No, no creo que sea necesario.- se lo dice, tratando se bajarse de entre sus brazos, cosa que Inuyasha se inclina a tomar su mochila y la de Kagome entre sus brazos y ponerlas en su espalda, para tener mayor libertad.
Yo ya creo que si…- se lo dice, para salir de salón con ella en brazos.
Inuyasha parecía no haberla escuchado, la dejaba entre sus brazos, y caminaba con demasiada tranquilidad por los pasillos deshabitados, a causa que todo mundo se encuentra en el descanso.
Se rinde a la sensación de tener a Inuyasha tan cerca de ella, dejando que su cabeza y cachete se recarguen en su pecho, cerca del cuello del chico, pudiendo oler su colonia, y disfrutando de aquel aroma agradable.
Por su parte Inuyasha tan solo siente como Kagome se relaja entre sus brazos, recargándose de aquella forma, que lo hacía estar un poco nervioso y lleno de paz, aquella mujer le traía de nuevo aquellos sentimientos escondidos al igual que alguno que otro demasiado nuevo para él.
Llega a la entrada donde se encuentra la enfermería, abriéndola lentamente para ver como el consultorio se encuentra desierto, ni señales de la enfermera.
¿hola?.- lo pregunta Inuyasha, con aquella voz que lo caracteriza.
Ahora salgo.- se escucha del fondo de la aviación al otro lado de la puerta que conduce a otro lado.
¿Puedes apurarte Kaede?.- lo pregunta Inuyasha, cerrando la puerta con ayuda de su pie, e ir a depositar a kagome en aquella cama, que se encuentra en el centro del lugar.
Oh inuyasha, no pensé verte tan pronto por aquí.- lo escucha Inuyasha, del otro lado de la puerta – pensé que tardarías por lo menos un día.- se lo confiesa, para abrir la puerta, que se encuentra a lado de una cortina blanca.
No es para mi Kaede.- lo menciona con algo de sonrojo Inuyasha, al ver como Kagome pone atención a cada palabra que dice aquella señora.
¿entonces para quien?.- lo pregunta -¿tu siempre te peleas, creo que pasas mas tiempo en la enfermería que en clases.- lo concluye, para ver quien es la persona que se encuentra en la cama.
Inuyasha no dice nada, por tratar de defenderse, pero lo que decía Kaede era verdad, mas tiempo en la enfermería que en clases, si se peleaba con Kouga, con Hoyo, con Naraku o con Bankotsu, y algunos que otros insectos, pero aquello le era inevitable.
¿Quién es esta jovencita, tan bonita?.- lo pregunta Kaede, viendo a Kagome acostada en la cama del lugar.
Ella es Kagome.- lo contesta Inuyasha, tratando de controlar el sonrojo en su rostro, cosa que lo oculta demasiado bien, sin que Kagome se de cuenta, pero Kaede tenía mas experiencia y aquello no se le escapaba en absoluto, guardando silencio y a su vez dibujando una sonrisa en sus labios.
Mucho gusto Kagome, yo soy Kaede, la encargada de la enfermería.- lo informa, viendo como Kagome se le queda viendo y le regala una sonrisa.
Veamos, ¿Qué fue lo que te sucedió?.- lo pregunta Kaede, para poner manos a la obra.
Me caí.- lo contesta Kagome, después de tanto tiempo permanecer callada.
¿Cómo?.- lo pregunta
Bueno… yo…- comienza a balbucear Kagome viendo a Inuyasha
Sin querer la tire.- lo confiesa Inuyasha, viendo como Kaede le da una mirada de desaprobación
Veo que tienes lastimado el tobillo, y la cabeza te la golpeaste.- lo informa Kaede, dejando a Inuyasha y Kagome asombrados al saber de esas dos lesiones.
¿Cómo lo sabe?.- lo pregunta Kagome.
Se puede ver que la cabeza esta un poco inflama, aparte de que no hablas debe de dolerte mucho, y si estuvieras de pie, no tendrías problemas en el tobillo.- lo dice todo sonando demasiado lógico.
Tomate esto.- lo menciona Kaede para darle una pastilla a la chica con un vaso de agua, ayudándola a incorporarla mientras toma aquel liquido – no puedes dormirte, es mejor que te mantengas activa, pero en un lugar donde descanse ese tobillo.- lo sugiere Kaede.
¿Qué sucede si me quedo dormida?.- lo pregunta Kagome, tratándose de recostar cosa que Kaede se lo impide, mientras unta crema en el tobillo de la chica.
Puede quedarte dormida para siempre.- lo contesta Kaede viendo la palidez en el rostro de Kagome y un poco en el de Inuyasha – es mejor que vayas a clases y cuando vayas a tu casa que alguien te lleve, debes de dejar descansar ese tobillo.- se lo dice, dejando que Kagome se siente en la horilla de la cama.
Yo creo que pueda, mi casa queda a tres cuadras de la escuela.- lo informa Kagome, tratando de que Kaede por lo menos le deje recorrer aquel trecho.
Mmmm, no lo se, tal ves si solo son ese pequeño trecho, no te vendría mal el caminar, pero yo recomiendo el reposo.- lo dice demasiado indecisa, viendo como el rostro de Kagome le sonríe, indicándole un gracias.
Yo la llevare.- se escucha que Inuyasha dice aquello, dejando a una Kagome demasiado sorprendida por su actitud, y en cambio a Kaede no le sorprende.
Yo puedo irme sola, ¿verdad Kaede?.- lo pregunta Kagome, rechazando la invitación de Inuyasha
No te he dicho si quieres, voy a llevarte.- lo concluye Inuyasha, sin recibir una respuesta como un no.
Yo puedo hacerlo SOLA.- lo ultimo lo menciona demasiado despacio para que Inuyasha lo entienda.
Ya te he dicho que no.- lo vuelve a repetir el chico.
Me voy.- lo menciona Kagome bajándose de la cama, para apoyar ambos pies, primero pierde el equilibrio, pero después se apoya en la cama, para dar unos pasos hacia la puerta demostrando que puede hacerlo sola.
Que terca eres.- lo menciona Inuyasha, para ir tras de ella, iba a tomarla entre sus brazos, solo que Kagome es mas rápida, soportando el dolor del pie, y sabe del consultorio cerrándole la puerta en la cara.
Inuyasha tan solo toma su mochila para salir detrás de Kagome, esperando alcanzarla, conociendo lo terca que era y orgullosa, no le permitiría irse con ella.
Kaede por su parte tan solo deja salir severas carcajadas, que se escuchan por todo el lugar, viendo como aquella chiquilla saca de quicio a Inuyasha, a ese tal grado, iban a ser la mejor pareja, aquello se veía a leguas.
-.-
Ya habían terminado las clases, contra su voluntada Inuyasha la había llevado cargando al salón de clases, dejando que todo mundo los viera, algunas chicas se enojaron y le lanzaron miradas acecinas a ella, cosa que Inuyasha no se percato.
Gracias al cielo, que terminaban las clases, ahora se iría a casa a descansar, espero que cada alumno se fuera, para comenzar a guardar sus cosas, Kouga fue con ella para despedirse.
Siento lo de tu tobillo, espero que se mejore.- lo menciona Kouga, viendo como su primo se encuentra detrás de la chica guardando sus cosas.
Gracias, eres muy amable Kouga.- se lo dice.
¿si quieres te puedo llevar a tu casa?.- se ofrece Kouga, tratando de que u amiga Kagome no sufra por su primo de nuevo, ya la mayor parte de secundaría había estado destrozada interiormente, aunque nunca quiso mostrarlo y por culpa de el orgullo y celos de sus primo.
La verdad…-
Yo la voy a llevar.- lo interrumpe Inuyasha, tomando las cosas de Kagome para ponerlas en su mochila, rápidamente y colgarse aquella junto con la suya en su hombro – vamonos.- lo menciona Inuyasha sin apartar la mirada de Kagome, que tan solo se mantiene furiosa…
Déjame en paz…- lo menciona Kagome para levantarse del asiento.
Vamonos.- lo vuelve a repetir Inuyasha, sin hacer caso a las palabras de Kagome.
Inuyasha, deja que yo lleve a Kagome.- lo trata de decir Kouga, sin que su primo se vaya a los extremos.
Limítate a tus asuntos lobo.- lo menciona Inuyasha.
Bestia, estas fuera de control.- se lo contraataca.
Kagome tan solo puede ver como van a empezar a pelear, y como había escuchado que Kaede le decía a Inuyasha, que siempre estaba en la enfermería… y de seguro por las peleas continuas.
Gracias Kouga, eres muy amable, pero mejor que Inuyasha me lleve.- lo concluye Kagome poniéndole fin a la pelea.
Si ocupas algo, no dudes en avisarme.- se lo dice, despidiéndose de beso en el cachete, cosa que Inuyasha la carga entre sus brazos y sale del salón sin despedirse de forma correcta de Kouga.
-.-
¿Dónde están las llaves?.- lo pregunta Inuyasha esperando la respuesta de la chica.
¿Kagome?.- lo vuelve a pregunta, al ver que no hay contestación
Tan solo puede escuchar la respiración paulatina de la chica, sus brazos enrollarse mas en sus cuello y mantenerse relajada, dándole señales de que se encuentra dormida, profundamente dormida.
El único remedio que le quedaba en aquellos momentos, era el buscar las llaves de Kagome por la mochila o tal vez por el suéter o pantalón, pero se preguntaba ¿Cómo, tendría que moverla y no quería despertarla.
Agarra fuertemente la cintura de Kagome pegándola mas hacia su cuerpo y no encuentra ninguna objeción por parte de Kagome, lentamente deja sus pies en el suelo, y la mantiene de pie, recargada entre sus brazos, dormida, podía verla dormir, parecía un ángel caído desde el cielo hasta sus brazos.
Con cuidado, toma con una mano la mochila de la chica, y empieza a esculcar, buscando por toda la bolsa las llaves para entrar al departamento, pone encontrar unas en su mochila, habían dos juegos y exactamente iguales… no quería entrara detalles y tan solo toma un juego entre sus manos para después abrir la puerta.
Vuelve a tomar entre sus brazos a Kagome, para entrar al departamento, lo primero que podía ver era la enorme sala combinada con el comedor, por su lado izquierdo estaba la puerta de una cocina, y del otro extremo contrario se encontraban dos habitaciones.
Con ayuda de su pie cierra la puerta con algo de cuidado, al pasar la sala deja las mochilas en uno de los sillones y después se dirige a la primera puerta, abriéndola despacio para encontrar una habitación perfectamente arreglada, de conjuntos azules y rosas.
Ve aquella cama matrimonia, perfectamente adornada, con colchas y algunos peluches, recordaba uno de ellos, y se encontraba en medio de la cama.
Con pasos lentos se acerca hacia la cama, para depositar a Kagome en ella, dejándola recostada y el sentado a su lado, tomando entre sus manos aquel peluche regordete de un gato panzón… recordaba el día en el que el se lo regalo…
Todo mundo se encontraba felicitando a Kagome…por sus quince años, el ya sabía que ese día cumplía Kagome, y quería regalarle algo y había conseguido aquel pequeño gato regordete… recordaba la expresión de Kagome cuando se lo dio
Kagome… ¿puedo hablar contigo?.- lo pregunta el ojidorado
Claro que si Inuyasha, tu dirás.- se lo dice sonriéndole alegremente, mientras ve que todo mundo se encuentra a su alrededor.
¿a solas?.- lo pregunta y sugiere.
Si.- lo asiente, tomando sus cosas y meterlas en la mochila y después salir con el del salón.
Ya llevaban un buen rato caminando, Inuyasha precisamente, la había llevado a bajo de uno de los grandes árboles del instituto.
El sol brillaba en lo alto del cielo, las flores de sakura caían alrededor de ambos chicos, Inuyasha mantenía fijamente la mirada en los ojos marrones de Kagome y ella viceversa.
¿de que querías hablarme?.- rompe el silencio Kagome.
Yo…yo…- lo comienza a balbucear Inuyasha – quería darte esto.- se lo dice para abrir su mochila y sacar aquel peluche regordete.
¿es para mi?.- lo pregunta Kagome, con demasiada alegría, tratando de aguantar las ganas de brincar y abrazarlo.
Por supuesto que si tonta, ¿de quien mas?.- lo menciona Inuyasha demasiado nervioso.
Gracias, gracias.- lo repite Kagome, tomando al peluche entre sus brazos, para aspirar el aroma de este, llenando sus fosas nasales del aquel aroma masculino.
¿te gusta?.- lo pregunta Inuyasha demasiado inseguro.
Claro que si…- se lo contenta, para después abalanzarse entre sus brazos, tomándolo por sorpresa y ambos pierdan el equilibro cayendo al suelo, Kagome encima del chico y el debajo de ella.
Lo recordaba como si fuera ayer, cuando por primera ves probo los labios de Kagome, aquel fue su primero beso… y su primer y mejor beso a lado de la mujer que un pudo nunca arrancarse del corazón y el pensamiento.
Se veía tan linda dormida, profundamente dormida, siempre soñó en que Kagome seria la mujer de su vida, ambos se casarían y tendrían familia, pero después todo se derrumbo como se derrumba un hermoso sueño cargado de ilusiones
Lo que mas le convenía en aquel momento era mejor irse, pensar las cosas y después mañana, mañana sería como los últimos dos años de secundaría odiando a Kagome Higurashi, aquel día ella había estado de suerte, nunca pensó en volverla a encontrar, solo aquel día había sido demasiado vulnerable, pero a partir de aquel momento su amor por Kagome Higurashi volvería a morir y se quedaría aquel odio profundo.
Se levanta de la cama, y tapa a la chica con una coloca que se encuentra en la parte inferior, para inclinarse y darle un beso en la sien, y a su ves contemplarla.
Levemente pasas sus labios en los labios de Kagome, rozándolos suavemente, volviendo a sentir aquellos labios calidos, aquellos labios que los recordaba exquisitos y seguían así, los recordaba perfectamente, tan solo se dedica a dar un suave beso.
Te amo.- lo piensa Inuyasha, para después incorporarse y salir de la habitación….
Continuaraa!.
Hola, ¿Cómo han estado, espero que bien… la verdad ya ando en la escuela y me es difícil continuar el fic demasiado rápido, si este lo acabe en tres días T.T…
Creo que mas bien quieren que me ponga a escribir mas rápido este fin de semana que mas o menos lo tengo libre por que abusaron de mi y me dejaron muchas, pero mucha tarea… T.T
Quiero agradecerles por estos 26 reviews que tuve en el primer capitulo, muchas gracias por apoyarme.
tuve 5 en fan fiction,
6 en Inuverso
y OMG en Inu fics me hicieron inmensamente feliz, pensé que sería un facazo pero tuve 14…
muchas gracias chikas, les agradezco muchísimo a TODAS!...
Gracias a:
Pamela, Chobits 080, Kikyousucks, Kagome-sama, LeadySango17, Angelita301, GirlRenamon1, Mayra6314. Nini-chan. OoAmorInuoO, Kagome-inuvale, Seshoinulove, Aome 19961, KikilaOtaku.
Layeya 20991, Andreinabarrios, Yuiren 31, Kagomelove 23, Caro, Inu 874.
TLAP, Lorena, Sesshomaru. Forever, Monyjan, Nohenatha, Melikagome.
Por cierto, si alguien quiere mi fan fic completo el de Amor entre Barreras, por favor de mandarme un recado y se los mando…
Se despide
Fesabi
