Capitulo VII.- Felicidad.
Pequeña…
Hoy cuando desperté entre tus brazos, me sentí el hombre mas feliz de este mundo, pensé que lo que en aquel momento esta viviendo era un sueño, un sueño hecho realidad…
El verte dormida, entre mis brazos, aferrándote a mi cuerpo como si de eso dependiera tu vida, te veías como un ángel, caído del cielo especialmente para mí.
No quise despertarte, le di de comer a Ishio antes de irme, se que te acabas de despertar por que programe tu despertador, fui a cambiarme y darme una ducha a mi departamento, quiero que cuando vuelva por ti e Ishio estés lista, de hoy en adelante no dejare que te vayas caminando a la escuela, vendré por ti a las siete, así tendremos tiempo de llegar a la escuela.
Espero que hayas dormido tan bien como yo lo hice, que hayas disfrutado de mí y al igual que yo lo hice y espero que no hayas pasado algún frío…
Se despide
El hombre más loco y feliz de este planeta,
Del cual esta perdidamente enamorado de ti
Inuyasha Taisho.
Se sentía en las nubes, como si aquella carta, el hecho de que Inuyasha aya dormido con ella, lo que en aquellos momentos esta viviendo era nada más que un sueño, un dulce sueño del que no quisiera despertar jamás.
No podía creer el hecho de haber dormido entre los brazos fuertes de Inuyasha, el sentir su aroma por todo su cuerpo, todavía podía sentir el calor de el en su cama, con su aroma masculino, a bosque y tierra húmeda…
Toma entre sus manos aquella almohada que se encuentra a su lado, para apretarla a hacia su pecho y enterrar su nariz en ella, aspirando aquel aroma masculino, aquella misma almohada que compartió con Inuyasha en la noche.
Tan solo da un brinco de la cama, gritando como loca, sintiéndose feliz del que Inuyasha este con ella, tal ves mas a delante le daría una oportunidad.
-.-
Desde aquel día ya habían pasado dos semanas, dos semanas en las cuales Inuyasha estuvo sorprendiéndola, atento, pasaba a su casa demasiado temprano por ella e Ishio, algunas noches, se quedaba hasta tarde en su casa, si tenía miedo…
Y aquella noche no fue la excepción.
¿todavía tienes miedo pequeña?.- lo pregunta Inuyasha, hacia Kagome la cual se encuentra entre sus brazos, enterrando su cabeza en el pecho del chico.
Solo siente cuando Kagome asiente con la cabeza un si, aferrándose mas hacia él, y pensar que Ishio se encontraba plenamente dormido, a pesar de la tormenta que se encuentra afuera de la casa.
¿quieres que me quede contigo?.- lo pregunta Inuyasha
¿puedes?.- lo pregunta Kagome, sabiendo bien que mañana temprano Inuyasha debería de irse a su casa y cambiarse para después regresar por ella e Ishio.
Claro que si pequeña, ¿Por qué crees que te lo ofrezco?.- se lo pregunta, tomando a la chica entre sus brazos.
Ishio, vamos.- lo dice Inuyasha al pequeño, que para solo una oreja y después, habré el ojo café oscuro izquierdo, para comenzar a despertarse, estirándose y después volverse a echar, para ver como su dueño se dirige a la habitación con su mamá, cosa que da un brinco bajando del sillón y dirigiéndose a la habitación con ambos.
Inuyasha deposita a Kagome en medio de la cama, para después retirarse la camisa que traer aquel día y quedarse con los pantalones, observando cono Ishio se comienza a subir por la pequeña escalera que se encuentra al final de la cama, y se acomoda cerca de Kagome, observando como la chica se abraza hacia el y lo acorruca entre sus brazos.
Aquel perro consentido y mimado, tenía toda la atención de Kagome TODA, y el que recibía, nada, absolutamente NADA.
Se acerca hacia donde se encuentra Kagome, tomando entre sus manos aquella colcha, para entrar en ella y así acorrucarse cerca de la chica.
Pienso que ese perro debería de dormir en la parte inferior de la cama.- lo comenta Inuyasha, pasando una de sus manos alrededor de la cintura de la chica, atrayéndola hacia él.
A Ishio no le gusta dormir así.- se lo informa Kagome, con un reproche al saber que Inuyasha quiere deshacerse de su pequeño.
Como quieras pequeña, pero no se me esponje.- se lo murmura a centímetros de su oído.
Baka.- lo susurra Kagome, dejando que Inuyasha la acorruque mas entre sus brazos con aquel pequeño cachorro.
-.-
Se sentía tan cansada, la noche anterior no había podido dormir por culpa de Inuyasha, ese baka, cada vez que la besaba ella perdía el control y pensar que de nuevo estuvieron apunto de hacer el amor, si no fue por Ishio que salta encima de Inuyasha, ella hubiera terminado lo que empezó con el chico.
Primero que nada debería de tener sus sentimientos en claro, este mes en el cual Inuyasha se portaba atento, algunas ocasiones la besaba, la mimaba, todo aquello, la mantenía confundida, todavía no había perdona a Inuyasha, bueno eso era lo que pensaba, pero en el fondo desde hace tiempo había caído de nuevo entre sus redes.
Qué dices tu Ishio, ¿es bueno que me deje llevar?.- lo pregunta Kagome, hacia el pequeño que se encuentra sentado a un lado suyo, viendo como su mamá esta abriendo su casillero.
Puede ver como Ishio hace un bostezo, como diciéndole que para que le preguntaba a él si ella misma ya sabía la respuesta.
Hay Ishio, ¿Qué puedo hacer?.- lo pregunta Kagome, abriendo su casillero, para encontrarse con una sorpresa.
Estaba un bonito peluche de zorrito, una rosa se encontraba entre las manitas de aquel peluche, y por ultimo una pequeña carta con su sobre color rojo al igual que aquella rosa.
Toma con su mano derecha aquella carta entre los pies del peluche, para comenzar ha abrirla lentamente.
Ishio, tan solo se mantiene atento a los movimientos de su mamá, esperando a que termine para irse a casa.
Cuando te conocí…
Cuando te conocí tuve miedo de mirarte.
Cuando te mire…
Tuve miedo de besarte.
Cuando te besé…
Tuve miedo de quererte.
Y ahora que te quiero…
Tengo miedo de perderte.
Ambos podemos compartir juntos nuestras alegrías, tristezas y regocijos.
De eso se trataba la primera portada de la tarjeta, con un corazón flechado, comienza ha abrirla para observar su contenido.
Kagome…
Este mes increíble que me has dado, la oportunidad de estar contigo, de amanecer tú a mi lado, de dormir contigo, ha sido única…
quiero que no solo este mes sea memorable, sino los que vienen, por favor necesito que me perdones, necesito aquel perdón por cometer tal tontería, ya me dieron una paliza que acepte con honor.
Te dejo a este pequeño zorrito para que lo cuides tanto como lo haces con Buyo e Ishio.
Esperare tu respuesta…
Te ama Inuyasha Taisho
Tan solo se queda contemplado aquella carta, para pensar si será la correcto perdonarlo o no…. Tenía muchas dudas, pero tal vez desaparecerían al paso del tiempo.
Ishio, ¿perdono a Inuyasha?.- lo pregunta Kagome, para inclinarse a acariciar al pequeño perrito.
Se escucha por todo el pasillo el ladrillo del pequeño, algo agudo, en pleno desarrollo.
¿es un si?.- lo pregunta Kagome, viendo como el perrito no dice nada, tan solo la ve fijamente
¿es un no?.- lo pregunta Kagome, escuchando otro ladrillo del cachorro.
Mmmm, ¿tan mal te cae Inuyasha?.- lo pregunta Kagome, con una sonrisa entre sus labios, al mismo tiempo que toma al cachorro entre sus brazos.
Como respuesta a un si Ishio, lame el cachete de su dueña.
Estoy empezando a creer que estás celoso de Inuyasha.- se lo confiesa Kagome, para ver como el mismo perrito con una de sus manitas se tapa los ojos de vergüenza, al sentirse descubierto.
Pienso que no deberías de sentirte así, yo te amo mucho, eres mi bebé.- se lo menciona Kagome besando la pequeña frente del pequeño.
Te gusta el peluche.- se lo dice Kagome al cachorrito, tomando al pequeño zorrito entre sus manos para que lo olfatee el pequeño, cosa que no le gusta el olor y lo muerde.
Hey Ishio, no le hagas eso a Shippo.- se lo reprocha Kagome, dándole un regaño y a su vez depositándolo en el piso.
Ya decía yo que ese cachorro esta demasiado malcriado.- lo menciona una voz detrás de la chica.
Se escucha unos ladridos por el pasillo ocasionando el eco de este, para que la chica se de la vuelta y se encuentre con aquella mirada ámbar.
Inuyasha.- lo menciona Kagome entre sus labios.
¿a quien mas esperabas?.- lo pregunta el chico con una sonrisa entre sus labios.
A nadie.- se lo hace saber Kagome.
Me parece perfecto, ¿puedo llevarte a tu casa?.- lo pregunta Inuyasha, el cual tan solo observa aquellos ojos marrones.
Yo…yo…- lo comienza a balbucear Kagome.
¿Por qué Shippo?.- lo pregunta Inuyasha observando que Kagome ha descubierto ya su regalo.
Mmmm, por que me gusta.- lo contesta Kagome, dejando que Inuyasha envuelva su cintura con sus manos.
¿entonces me has perdonado?.- lo pregunta Inuyasha a escasos centímetros de los labios de Kagome.
Yo si, pero Ishio no quiere.- se lo dice con una sonrisa entre sus labios.
Feh, que importa ese enano.- se lo hace saber besando los labios de Kagome.
Ishio por su parte puede ver como su mamá se encuentra entre los brazos de su papá y aquello no le parece, estaba bien que se abrazaran y se besaran, pero su mamá no podía creer más a su papá que a él.
Se puede ver como el cachorro comienza a ladrar, tratando de llamar la atención de la pareja que se encuentra entretenida en aquel dulce beso, pero aquello no funciona.
Escucha que Inuyasha gruñe en el beso mientras la separa de sus labios, tratando de saber que es lo que sucede.
Ishio, suéltame.- lo menciona Inuyasha al pequeño monstruo que esta en sus pies.
Kagome tan solo comienza a tacarse de la risa al ver como su pequeño Ishio le esta mordiendo el pantalón a Inuyasha, era tan gracioso, el que ambos sintieran celos, se podría decir que Ishio era como Inuyasha, pero en miniatura, un celoso de primera.
Kagome ayúdame.- lo menciona Inuyasha, viendo como Kagome tan sola esta muerta de la risa y el tratando de lidiar con ese demonio.
Ishio!.- grita Kagome, tratando de controlar su risa…
Déjalo ya!.- lo vuelve a gritar Kagome, tomando al pequeño entre sus brazos.
Kagome voy a darle una lección a ese bribón.- lo menciona Inuyasha algo enojado.
Si lo tocas te olvidas de mi.- se lo dice Kagome, protegiendo al cachorro entre sus brazos.
Pero…-
Pero nada Inuyasha, Ishio tan solo se pone celoso, debes de decirle lo que sucede el te comprenderá.- lo interrumpe Kagome explicándole lo que le sucede al cachorro.
Bah, mejor vamos te llevo a tu casa, antes de que vaya a trabajar.- lo menciona Inuyasha, cerrando el casillero de la chica, llevándose las cosas de Kagome.
-.-
¿Kagome, te vas a quedar como siempre a dormir conmigo?.- lo pregunta Inuyasha, el cual ve como llega a Kagome a su departamento a recoger a Ishio, como la chica trabajaba los días que el estaba libre se turnaban el cuidado del pequeño.
Pero mañana vas a trabajar.- se lo dice Kagome, poniendo una excusa.
Puedes quedarte dormida, mientras yo salgo a trabajar.- se lo dice como una solución al problema
No tengo pijama.- se lo responde Kagome.
Mmmm, podemos arreglarlo, te puedo dar algo mió.- se lo menciona el pelinegro.
Mmmm no lo se Inuyasha, la verdad estoy demasiado cansada.- se lo dice Kagome.
¿Estas rechazando a tu novio?.- se lo pregunta Inuyasha, desde hace dos meses ambos formalmente eran novios, pero su relación empezó hace aproximadamente tres meses, cuando compraron a Ishio que cada ves crecía y se hacia demasiado imponente.
Claro que no… sabes que me gusta dormir contigo.- se lo confiesa, viendo que Inuyasha opta la posición de perrito medio morir- es solo que estos días quieres algo mas que no se si estoy preparada.- se lo concluye, dejando ver su sonrojo.
¿Y si prometo no presionarte?.- se lo pregunta Inuyasha, acercando mas a Kagome entre sus brazos.
¿la vas a cumplir?.- lo pregunta la pelinegra, escuchando un gruñido en e pecho del chico
¿acaso no confías en mi?.- lo pregunta un Inuyasha ofendido.
Claro que confió en ti, pero no en tus hormonas.- se lo aclara, dejando salir una sonrisa de entre sus labios.
Bien, bien, bien tu ganas, solo dormir.- lo dice Inuyasha como derrota, a que todos sus intentos de seducir a Kagome no lo han logrado y cuando esta apunto de tenerla entre sus brazos, Ishio o alguien mas interrumpía.
Gracias…- lo murmura Kagome, dejando que Inuyasha la toma entre sus brazos y se dirijan a la habitación del chico.
Inuyasha deposita e su cama a Kagome, mientras va por las cosas que se debe de poner la chica antes de dormir, no podía dormirse con el pantalón, y aquella playera ajustada.
Toma de entre sus cajones, de aquel muble de ébano de color negro, al igual que los demás mubles a su alrededor una camisa y un pans que tiene, para dejarlos a lado de la chica.
Ponte esto Kagome, mientras yo me cambio en el baño.- se lo anuncia Inuyasha a la chica.
Sale de la habitación para irse al baño que se encuentra afuera, el que se utiliza para las visitas que llega a su departamento que suelen ser Miroku, Sango, Sesshomaru su hermano demasiado molesto o su padre en algunas ocasiones.
Regresa a su habitación y puede ver como Kagome se encuentra dejando su ropa en la silla que se encuentra en su escritorio de trabajo, observando que su ropa le queda demasiado grande, pero perfecta para escabullir sus manos sin que la chica lo note, solo cuando las siente contra su piel o bien deshacerse de aquella ropa y dejarla desnuda… definitivamente el juntarse con Miroku y recibir aquellos "consejos" lo estaban volviendo loco.
¿e Ishio?.- lo pregunta Kagome, al ver al ojidorado de pie en la puerta observándola.
Y como si llamaran al cachorro, entra por la puerta de la habitación, dando pasos perezosos, ya el perrito se encontraba del tamaño de un maltes adulto.
¿vamos a dormirnos que dicen?.- lo dice Kagome, a los dos "hombres" en la habitación.
Ishio por su parte, tan solo de un salto se sube a la cama y Kagome se acerca hacia Inuyasha para tomarlo de la mano y guiarlo hasta la otra parte.
Inuyasha puede ver como Kagome distiende la cama, para acomodarse en centro, se podría decir que en medio de el e Ishio…
Se mete a la cama, abrazando a la chica como suele hacerlo cuado duerme con ella, solo que en esta ocasión, Kagome lo abraza dejando que sus piernas se enlace, dejando que Ishio se duerma desparramado por toda la cama sin molestar a la pareja.
Kagome siente como una mano se encuentra adentrándose en la playera para quedarse en medio de su espalda extendida dándole algunas que otras caricias.
Inuyasha.- lo murmura Kagome.
¿sucede algo?.- lo contenta del mismo tono que Kagome
Quita tu mano de mi espalda.- se lo menciona la chica, esperando a que lo haga, pero aquello no es obedecido.
¿Por qué?.- se lo pregunta, acariciando aquella espalda sin tener ningún obstáculo.
Prometiste que nada de eso.- lo menciona Kagome, acurrucándose mas entre los brazos del chico.
Yo prometí no avanzar más, nunca prometí no tocarte.- se lo recuerda Inuyasha, ocasionado una sonrisa entre sus labios.
Mmmm, eres un tramposo.- lo murmura Kagome, besando el pecho desnudo del chico y después dejar que el siga con aquellas caricias por toda su espalda
Lo se.- se lo contestas Inuyasha, aspirando aquel perfume a jazmín que caracteriza a Kagome.
Tan solo puede escuchar un suspiro salir de los labios de Kagome con su nombre convidado para después ver como la chica se encuentra profundamente dormida entre sus brazos, ya solo faltaba que fue él que ya se durmiera al igual que Ishio y su pequeña.
Tan solo siente como sus ojos empiezan cerrarse para después soñar, en la vida que tendría a lado de su Kagome… y aquel cachorro y por que no algún día tener una familia con la pelinegra… algún día… algún día.
Continuaraaa!
Hola! Chikas, Puf, este me costo trabajo… bueno, espero que lo disfruten… muchas gracias por sus comentarios…
¿Cómo que me sale ya todo muy romántico hee?
Gracias por sus 18 reviews.
Inufics…
Kkyousucks, Lau-Lune, OoAmorInuoO, twindpd1, Aome 19961, Agilita301, Inuyashajazmin116, La Damadelalba, KikilaOtaku, BiskeAyashi991.
Inuverso.
Layeya 20991, Caro, Yuiren 31, Higurashi 02, Rei 22, tu amiga 1912, Madmasuelriddley.
Fanfiction.
Willnira.
