Capitulo XIX.- Eres Mía.
Inuyasha se arrodilla enfrente de la chica, para sacar una cojita de tercio pelo de su pantalón, y ponerla entre sus manos así mostrándosela a Kagome.
Kagome… ¿quieres casarte conmigo?.- se lo pregunta Inuyasha, viendo los ojos de Kagome abrirse enormemente, unos gritos de las chicas.
No podía creer lo que estaba escuchando, ¿casarse con Inuyasha, Oh Kami, ojala que eso no fue un sueño, puede ver como Inuyasha toma su mano derecha y comienza a introducir aquel pequeño anillo con un diamante color transparente.
¿quieres?.- lo vuelve a preguntar Inuyasha, viendo aquellos ojos marrones.
Si.- lo contesta Kagome, sonriendo.
Con sus manos toma el rostro de la pelinegra para plantarle un beso, en sus labios, escuchando como Sango, Ayame y Rin, comienza a gritar como locas, dejando a los otros tres hombres callados.
Después de aquella declaración por parte de Inuyasha, se la pasan la velada comentando, platicando de diversas cosas, pero el tema principal fue la boda de Inuyasha y Kagome, quien sería la dama de honor, el padrino, la madrina, y demás cosas.
Kagome por su parte tan solo se acorruca entre los brazos de Inuyasha, escuchando lo que dice cada una de sus amigas de su boda, ella tan solo quería algo intimo, con sus amigos y familiares mas cercanos y pasar el resto de su vida con Inuyasha.
Rin fue la primera en caer rendida en la madrugada, Ayame se le unió después de unos minutos, quedando profundamente dormida, ya Kagome, con ayuda de Inuyasha sacar las cobijas y extender los sofá cama, dejando a Rin dormida en uno de ellos y en el otro a Ayame, a un lado de ella Kouga, el cual sigue platicando sin dejar de estar pendiente de su novia, lo mismo que le sucede a Sesshomaru.
Sango toco el otro sofá cama que se encuentra en la sala, para quedarse profundamente dormida.
Sesshomaru, Kouga, Miroku e Inuyasha se encontraban platicando, con cada chica entre sus brazos, Kagome por su parte tan solo se acorruca mas entre los brazos de Inuyasha para cerrar los ojos poco a poco…
-.-
Recuerda Inuyasha que tienes visitas, así que no te portes mal.- se lo menciona Miroku, antes de que Inuyasha se retire de la sala con una Kagome entre sus brazos.
Cállate pervertido.- lo contesta el chico, para escuchar una gran carcajada por parte de Miroku y algunos "sshh" por parte de Sesshomaru y Kouga.
Kagome tan solo siente cuando algo cómodo toca su espalda, sus zapatos ya no se encuentran en sus pies, al igual que sus medias.
Hey pequeña, no es conveniente que duermas con ese vestido.- lo menciona Inuyasha, una vez que cierra la puerta.
mmmm…- es la única respuesta que dice Kagome, para estirarse dejando ver aquellas piernas largas…
¿Kagome?.- la llama Inuyasha, cosa que no ve ninguna contestación, viendo aquel vestido color rojo con blanco, algo sencillo… pero deja ver sus largas piernas y aquellos hombros desnudos.
¿Kagome?.- la vuelve a llama, solo que ahora estando mas cerca de ella, sentado a un lado.
No quiero.- se lo dice Kagome en forma de reproche, mientras se da la vuelta y le da la espalda, mostrándole el zipper de su vestido, mientras que ella misma se acomoda en la cama.
Esta pequeña lo iba a sacar de quicio, no podía dormir con aquel vestido ajustado, tan solo por dos cosas, se sentiría incomoda a mitad de la choca y segunda, se le arrugaría y maltrataría, debía de quitárselo.
Se sube a la cama una ves de haberse quitado, zapatos, los calcetines, el saco, la corbata y camisa, para poner sus dos manos en el cierre de la chica, comenzándolo a bajar, observando como la piel de Kagome queda poco a poco expuesta.
Puede ver que en aquella ocasión la chica lleva prenda intima de color rojo, del mismo tono que su vestido… lo comienza a retirar, volteándola para ver como se encuentra ante él, solo con la ropa interior puesta.
Se veía increíblemente exquisita, pero debía de concentrarse en buscar la pijama de la chica…
mmmm…- escucha que hace aquel ruido Kagome con la boca, para llamar su atención
¿Por qué no te vienes a dormir Inuyasha?.- lo pregunta la pelinegra, incorporándose.
¿dormir?.- lo pregunta, ¿es que Kagome estaba loca, ¿Cómo dormir a lado de ella, mas con el estado en que se encontraba ella!.
Si a dormir.- se lo confirma Kagome, levantándose de la cama, con pasos perezosos, dejando que el chico la vea de abajo hacia arriba y viceversa, siendo iluminada por la luz de la luna, que se filtra de la ventada.
Yo…yo…- lo comienza a balbucear Inuyasha, mientras deja que Kagome lo conduzca a la cama, para ver como la pelinegra destiende la cama y se mete para al final jalarlo, y así carrucarse con él.
Inuyasha tan solo siente como el cuerpo de la chica se pega al suyo, sintiendo las manos de Kagome en su pecho al igual que su mejilla, su mentón apoyado en la cabeza de su Kagome, abrazándola, sintiendo en sus manos la calida piel de la chica.
Puede escuchar un sonido como un ronroneo, proviniendo de Kagome, para que se acomode más a su cuerpo, abrazándolo con aquellas calidas manos.
Duerme…. Duerme… mi pequeña.- lo susurra Inuyasha, acurrucándose, para descansar con Kagome entre sus brazos, dejando que la parte de la madruga pueda descansar perfectamente, ya se levantaría tarde.
-.-
¡¡Hey! ¡¡Inuyasha! ¡¡Despierta!.- se escucha que se lo gritan, ya después de varios intentos en silencio y moviéndolo.
No molestes.- lo murmura Inuyasha junto con un maldición, sin abrir sus ojos, para acomodarse con la chica que se mantiene entre sus brazos.
No sabía que durmieras de esa forma con la señorita Kagome, o debería de decir la señora Taisho.- lo dice aquella voz con demasiada burla, al ver como su primo se encuentra abrazando a su prometida, y bien se puede ver como la espalda del chico se encuentra desnuda, junto con los hombros de la chica, que se alcanza a ver entre los fuertes brazos de Inuyasha, también podía ver los pies de ambos casi al final de la cama, solo que las cobijas arrugadas mostrándolos, demasiado juntos.
Sal de aquí antes de que te arrepientas de haber nacido.- se lo dice Inuyasha, al darse cuenta que su primo se encuentra en la habitación…
Vaya Inuyasha, yo solo decía, y cumplía con las ordenes de mi Sanguito, pero veo que tendré que decirle que ella venga.- lo menciona Miroku, tratando de sonar cómico, y demasiado simpático aunque a Inuyasha no le causa ninguna gracia.
mmmm… ¿Qué pasa?.- lo pregunta Kagome, tallándose un ojo y bostezando, pero sin salir de los brazos de Inuyasha.
No sucede nada señorita Kagome, es que mi primo me corre de su habitación.- se lo menciona el mismo Miroku, viendo que Kagome trata de incorporarse pero no la deja Inuyasha, diciéndole unas palabras que la hacen ponerse colorada, demasiado cómico el asuntillo.
Se escucha un grito, para que Sango, Ayame, Rin, Sesshomaru y Kouga, entren a la habitación, viendo a la chica sentada el la cama y cubriéndose con las cobijas, con un Inuyasha a un lado moviendo la cara negativamente y algo enfadado, eso eran lo que decían las chicas, pero los chicos que bien conocían al chico sabían que se encontraba furioso.
¿sucede algo malo Kagome?.- lo pregunta Sango, con un delantal, y una cuchara en su otra mano.
¡¡saquen a este pervertido de mi habitación!.- lo grita la chica, señalando a Miroku, si bien entendían todos, Kagome se encontraba desnuda al igual que Inuyasha, y la presencia o la interrupción de Miroku hizo que la misma chica se pusiera como histérica.
Sanguito, yo… yo no vine con la intención de venir a ver a la pareja, yo solo quería dar tu recado.- se excusa Miroku, para ir con su novia.
Bien, da igual tus intenciones, no debiste de haber entrado.- se lo reclama Sango- ahora chicos dejemos a la pareja en privacidad.- se los dice para sacar a los hombres casi a patadas, cerrando la puerta al salir.
Se sentía tan apenada con lo sucedido, no tenía cara con que ver a Inuyasha, ni mucho menos a sus amigos, que pensaron que tal ves se acostó con Inuyasha, tan solo imaginarlo se pone colorada, mostrándole aquellas mejillas encendidas al ojidorado.
Tenía tantas ganas de matar a Miroku, por culpa de ese tonto no pudo estar mas tiempo con Kagome, y se sentía tan cansado… si no mal calculaba apenas eran las ocho y aquello decía que había tenido cinco horas de sueño.
Lo que quería ahora eran dos cosas, la primera dormir pero con Kagome y la segunda matar a Miroku por su interrupción.
¿Kagome?.- la llama Inuyasha
La chica por su parte se voltea a ver al chico, viendo aquellos ojos dorados, mostrándole esas mejillas sonrojadas.
¿Qué te parece si dormimos una hora mas?.- lo sugiere Inuyasha.
Yo….yo…- lo balbucea Kagome.
Voy a ver que piensan hacer los demás y depende lo que tengan planeado dormimos.- se lo menciona Inuyasha para salir de la cama y tomar sus pantalones, ponérselos y salir de la habitación.
-.-
Apenas había regresado a la habitación, para ver como su Kagome se encuentra dormida en la cama, ya los chicos le mencionaron los planes de ese día desayunar e ir al centro comercial a ver una película, el mismo había dicho que le dieran dos horas, fueran por los boletos, desayunaran y dejaran todo recogido ya el junto con Kagome los alcanzarían a la hora de la función en el cine.
Tan solo se acuesta a lado e la chica, para abrazarla, sin quitarse los pantalones, tenía mucho sueño para hacerlo y demasiada flojera, tan solo quería dormir, el despertador ya estaba programado dentro de una hora y media para que ambos se arreglaran y salieran.
Ahora tan solo quería dormir… dormir.
-.-
Ya había pasado una semana desde la navidad, ese día era año nuevo y ahora le tocaban pasarla con la familia de Kagome, ya el junto con Kagome habían hablado con su mama, sota y el abuelo, mencionándoles lo de su compromiso, el pequeño Sota lo admiraba y se la pasaba jugando con el video juegos, claro cuando iba a visitar a la familia, el abuelo le contaba aquellas historias, y la madre lo trataba como de la familia…
Desde la idea al cine, no había vuelto a ver a Sango, Ayame y a Rin, se encontraban ocupadas con Kagome, llevándola de un lugar a otro hacer dos cosas importantes, lo de la cena de año nuevo y lo de su boda, esperaba que aquellas tres chicas no volvieran loca a su Kagome.
Ishio en aquellos momentos se había quedado con su suegra y el pequeño Sota, ni tan pequeño, pero tenía la edad de 15 años para que el chico se hiciera cargo del perro, y bien el le daba una paga, como si fuera su primer trabajo, Ishio no se quejaba, solo cuando perdía contra Sota, en algún video juego, pero aquello era normal, ningún perro podía ganar y menos si el tontito pisaba todas las teclas con las patas.
Ya andaba arto por otra parte de Miroku y sus comentarios fuera de lugar, y aquellas insinuaciones, respecto con el día que el los encuentro dormidos, todos mal pensaron… y aquello le estaba hartando, hasta su propio hermano le dijo "hermanito no puedo creer que adelantaras la noche de bodas" y tan solo fuera verdad no estaría tan molesto, pero aquello ¡¡NO ERA VERDAD!
Debía de acabar demasiado rápido el trabajo, quería ya llegar con Kagome antes de la cena y estar con ella, ya solo faltaban dos horas para terminar el mugroso trabajo, y dejar todo listo, ya después iría a la casa a cambiarse y por el regalo de la chica.
-.-
Se encontraba ansiosa por que Inuyasha llegara, ya se había arreglado con el bonito vestido que se compro, decidió dejarse el cabello largo, se maquillo tan solo un poco, y se arreglo con aquel vestido que llevaba, color azul marino, sin irse a lo elegante ni a lo sencillo…
Te ves hermosa hija.- se lo dice su madre al verla bajar, dando los últimos preparativos de la cena.
Gracias mama, anda vete a arreglar mientras yo termino de acomodar la mesa.- se lo dice Kagome, tomando las servilletas y los platas, de las manos de su madre e ir a acomodarlos.
Gracias hija, no tardan en llegar tus amigos e Inuyasha.- el ultimo nombre se lo dice cerrándole un ojo, dejando ver que le agrada como yerno.
Su madre se pasaba a veces, desde que conoció a Inuyasha no hacia mas que hablar de lo guapo que era su yerno y lo lindo, a decir verdad estaba de acuerdo con su mama, pero no quería que lo acosara demasiado, sabía que a Inuyasha eso no le molestaba, hasta le traía flores a su madre.
Cuando puso el ultimo plato en la mesa, tocaron el timbre de la casa, ya Ishio apenas se asoma y mueve la cola esperando a que entren a la casa, apenas se encamina a abrir la puerta, para después ver que un ramo de rosas blancas y rojas en frente…
Son para una preciosa damisela.- lo susurra el hombre detrás de aquellas rosas.
Son hermosas.- lo dice Kagome al recibir aquel ramo entre sus manos, para olerlas.
No mas hermosas que tu pequeña.- se lo dice Inuyasha al ver a su Kagome, hermosa, con aquel vestido color azul.
Y tú estas muy guapo.- se lo contesta la chica, para encaminarse a la cocina y poner las flores en un florero… observando que Inuyasha se encuentra demasiado apuesto con aquel pantalón de mezclilla negro y su suéter del mismo color.
¿Qué mi prometida no piensa saludarme como se debe?.- lo pregunta Inuyasha estando detrás de Kagome.
Por supuesto.- se lo contesta Kagome, dándose la vuelta y colgarse en el cuello del chico para darle un beso en los labios, dejando que aquellas horas que estuvieron separados se recompense con aquel dulce y simple beso.
Después de aquel beso, volvieron a tocar la puerta, para que ambos se separen, yendo a atender aquel llamado, viendo que son sus amigos, como siempre interrumpiendo, nunca tendría aquella privacidad con Kagome…
Después de cenar, prendieron la tele para ver el conteo regresivo del año nuevo, apenas estaban en el postre cuando Inuyasha escucho el "feliz año nuevo", tomando los labios de la chica, dándole un suave beso, dejando que Kagome se derrita entre sus brazos… todo mundo andaba de pie, sin fijarse en la pareja, cada quien se felicitaba por el nuevo inicio de año.
Miroku fue el primero en darse cuenta, pero sin querer interrumpir, obligando a que los demás no lo hagan, ya había recibido suficiente castigo con lo mal que lo trataba en algunas ocasiones Inuyasha, ni siquiera le había dicho a él que sería el padrino de su boda y él que se moría por serlo junto con Sanguito, ya la chica era la madrina, pero él nada… de nada…
-.-
Ya había regresado al colegio, andaba buscando a Inuyasha, precisamente hoy el debía de ir a entrenar al gimnasio de la escuela, según esto por que tendría una pelea, como el muy tonto se apunto junto con Kouga en Barata, ya sabía que el platicaba y no lo hacia nada mal, pero no le agradaba que el encuentro final del torneo fuera entre Kouga e Inuyasha…
Ishio se había quedado en la casa con su madre, ese día precisamente era San Valentín, y se moría de ganas con pasarse todo el día con Inuyasha.
Desde la semana pasada, Sango le menciono que Kikio se había ido de la escuela, según esto de vieja después de enterarse de que se comprometió con Inuyasha, y aquello no le afectaba, aunque su amiga andaba diciendo que se cuidara, que no sabía de lo que era capaz esa víbora con hacerle daño.
El torneo, sería en la ultima semana de clases a principios de Mayo, ya que las demás semanas eran para lo que debían materias o tendían que hacer los exámenes finales, pero gracias a Kami ella había encentados todos y saldría antes, pero lo único malo de todo eso es que Inuyasha presentaba tres exámenes.
Era un tonto, por mas que le dijo que se apurara, pero no el señor, en lugar de andar estudiando se la pasaba besándola o tratando de hacerle otras cosas, y ella que quería aprovechar en que se casaran a mediados de Mayo y así disfrutar de las vacaciones e irse de luna de miel, pero el muy baka había echado a perder todo…
Ya había llegado al gimnasio de la escuela, se asoma pero no ve a Inuyasha, uuuyyy! Y lo que le molestaba que Inuyasha le mencione una cosa primero y después se la cambiara, ese tonto…
Buu…- aquellas dos palabras se lo susurran en la oreja, para que brinque de un susto y grite, dejando que aquel sonido se prolongue por todo el pasillo.
No grites pequeña, saldrá todo el cuartel de los que hacen la limpieza.- se lo dice Inuyasha, volteando a su novia por la cintura a ver su rostro pálido, aquello le causaba un poco de gracia.
Eres un tonto.- se lo dice Kagome al ver que es Inuyasha el mismo que acaba de casi matarla de un susto…
Yo solo quería sorprenderte, no es para que me regañes.- se lo dice como defensa, para enseñarle una rosa roja.
Baka.- lo murmura Kagome al sentir los labios del chico sobre los suyos.
-.-
Ya dime la sorpresa.- lo ruega Kagome, al sentir como Inuyasha la guía, desde que subieron al coche, el chico la hizo ponerse una mascada en los ojos para que no viera a donde iban, cosa que acepto de mala gana, pero se moría de ganas por saber que le tenía preparado.
Tienes que tener paciencia.- se lo dice Inuyasha, estacionado el coche, para salir de el e ir a ayudar a Kagome a bajar con cuidado.
Ja, tu no tienes paciencia, no me hables de eso.- se lo contra-ataca la chica, dejando que Inuyasha la guié tomándola de la cintura y la mano.
Tranquila pequeña, que si no, no tendrás sorpresa.- se lo dice el chico en una forma demasiado cómica como si le habla a una pequeña que esta apunto de recibir su sorpresa pero si se porta mal no se la dará.
Eres un tonto.- se lo murmura Kagome, al sentir como se cierra una puerta… para comenzar a ascender, si mal no andaba estaban en un elevador.
No había dicho ninguna palabra después de insultar a Inuyasha, se sentía ofendida de que el muy baka la compara como una niña chiquita, era un tonto… tan solo se deja llevar por el chico, dejando que camine un poco mas y la deje estática, como si estuviera apunto de descubrir su sorpresa.
Espero que no ayas cenado…- se lo murmura Inuyasha en el oído para comenzar a quitarle la mascada, dejando que la chica vea su sorpresa…
Kagome, comienza ha abrir sus ojos lentamente para ver como se encuentra en la habitación del chico, con una agradable sorpresa, la cama adornada de pétalos de rosa, también con pétalos blancos que bien decían "te amo Kagome" después de ellos las velas alrededor de la cama, cerca de los muebles y una pequeña mesa con dos velas y una rica cena… aquello era hermoso y demasiado romántico…
Apenas se esconde el astro rey, bien se puede ver por las cortinas, trasparentes, solo que la habitación se encuentra solamente iluminada por las velas, a causa de que Inuyasha cierra las cortinas.
¿te gusta?.- lo pregunta el chico al regresar a lado de Kagome.
Es hermoso…- lo responde la chica, para después ver fijamente a Inuyasha, le fascinaba aquella sorpresa, y bien sabía que aquel día haría el amor con Inuyasha, aquel pensamiento ocasiona un pequeño sonrojo.
Ven.- se lo dice el mismo ojidorado, al mismo tiempo que toma la mano de la chica y la guía a sentarse en la cama, dejándola para poder ir por un plato lleno de uvas color vino, perfectas para aquella ocasión.
Inuyasha tan solo toma asiento a lado de Kagome, tomando una de las uvas, para después dirigirla a la boca de la chica, que tan solo la abre al recibir aquel alimento.
Te amo.- lo menciona l ojidorado viendo a la chica, pasar aquella uva por la garganta.
Yo también.- se lo contesta – demasiado.- lo concluye la misma Kagome.
Me permite una pieza…- lo menciona Inuyasha depositando el traste en el mueble más cercano, para encender la música que proviene de aquel aparato.
Kagome acepta aquella invitación, escuchando la melodía de la música demasiado lenta, intima, dejando que Inuyasha pose su mano en su cintura, ella tan solo se limita a rodear con sus manos el cuello del chico mientras lo ve, ve aquellos ojos dorados… que le causan un sin fin de emociones y sensaciones.
La música se encontraba lenta, dejando que el ritmo moviera sus pies, viéndose a los ojos, sin decir ninguna palabra, ama a Inuyasha, lo ama demasiado… demasiado, y estaba segura de él.
¿te gusta mi sorpresa?.- lo pregunta Inuyasha, quitando aquel silencio demasiado romántico, pero aquella voz que en aquel momento utilizo para hacer su pregunta, se escuchaba demasiado sensual… lista para derretirla entre sus brazos.
Yo…yo…yo…- lo comienza a balbucear Kagome, tratando de quitarse aquella actitud de niña tonta, como si estuviera en su primera cita, pero así se sentía.
Tontita…- lo murmura Inuyasha inclinándose hacia los labios de Kagome, rozándolos lentamente dejando que su respiración se golpe los labios de la pelinegra.
Apenas sentía que se encontraba en aquella tierra, las mariposas y el corazón saltando apunto de salir de su cuerpo se hacia presente, aquellas sensaciones volvían otra vez, apenas podía sentir sus piernas cuando Inuyasha la beso, se derretía en su cuerpo, si la soltaba seguro que caería al suelo.
Inuyasha comienza ha avanzar hacia la cama con Kagome entre sus brazos, sintiendo que su pequeña se encuentra demasiado nerviosa o mas bien diría demasiado tontita, embobada, como el se sentía en aquellos momento bobo a lado de Kagome… de la mujer que ama.
No deja de besarla cuando cae con ella a la cama, la deposita delicadamente como cualquier pieza de artesanía delicada, no quería que se rompiera, así trataba a su Kagome con amor y demasiados cuidados, no quería estropear nada de aquella noche perfecta nada…
El beso era demasiado lento, desfrutando de cada segundo que pasaba, cada ves se hacia mas profundo, Inuyasha invitaba a Kagome a abrir la boca para él, dejando pasar aquella lengua, a recorrer aquel lugar ya conocido, solo que ahora lo disfrutaba de una manera lenta y única, tratando de hacer que la chica suspire y aquello lo logra.
Sintiendo las manos de Kagome bajar por su cuello y comenzar a explorar su playera, sabiendo bien que trata de desabrocharla, y aquello le ocasiona un poco de risa, nunca antes Kagome le desabrochaba algo, solo él lo hacia y aquello le encendía de cierta forma…
Apenas despega sus labios, para continuar con el cuello de la chica descendiendo con cortos besos por el mentón de ella y así llegar al cuello donde comienza a lamer y a jugar, tratando de sacar los suspiros más posibles.
Kagome por su parte tan solo se mantiene, quita suspirando cada vez que el chico cambia de posición, si lame, chupa o hasta la muerde, se sentía en la gloría sus ojos cerrados disfrutando de aquel placer, sus labios hinchados y aquel maquillaje que traía en ellos desapareció.
Las manos de Inuyasha comienzan a subir por su cintura para llegar al cierre de su suéter, para comenzarlo a bajar, sintiendo que todavía falta una prenda, pero aquel no era problema… no iba hacerlo.
Puede sentir como las manos de la chica ya se encuentran en su piel expuesta, su playera tan solo comienza a bajar para quedarse en los hombros y en la parte inferior de su espalda, dejando que Kagome recorra con mas facilidad aquel lugar, se inclina hacia delante para comenzar a besar aquel cuello, dándole pocos besos y continuar con el hombro desnudo del chico, sintiendo como él poco a poco va bajando junto con su playera, para besar del mismo modo su hombro desnudo, solo aquel cacho que queda expuesto.
Siente como Inuyasha la incorpora, apoyando sus manos en la espalda de la chica, sentándola sin dejar de besarla, tan solo se separa lo suficiente para dejar caer aquella playera, observando como la misma Kagome comienza ha abrir sus ojos, viéndolo fijamente.
Puede ver como Inuyasha se acerca hacia ella para quitar poco a poco su suéter y continuar con la playera, que aquella prenda la saca por la cabeza, dejándola solo con la ropa interior, aquel bracier de color blanco, del mismo color que su playera y suéter.
Apenas podía sentir aquello era real, no otro sueño, siente como Inuyasha la vuelve a acostar en la cama, para retirarle su bracier dejando expuesto aquellos senos, que se dedica a chupar y recorrer con su lengua, aquello le ocasiona algunos sonidos que mueren y nacen en su garganta.
Puede sentir como Inuyasha poco a poco comienza ha desabrochar su pantalón, para bajarlo lentamente, por sus piernas, mientras las observa, se veían deliciosas y demasiado perfectas, eso es Kagome perfección…
El hace lo mismo, facilitándole el trabajo a la chica, quitándose los pantalones, para después volverse a reunir con Kagome, besándola en los labios de una forma hambrienta, dejando que la chica sienta sus piernas desnudas con las suyas, dejando que aquellos sonidos sean música para sus oídos, como la misma que sigue tocando en el esterio, la misma música clásica que les ayuda en aquel ambiente, la misma que será testigo de aquel amor.
Una vez ambos desnudos, Inuyasha se preocupa de llevar a la chica al tope de la cama, descendiéndola, para que cuándo terminen puedan ambos descansar, comienza de nuevo aquel ritual estimulando a la chica, recorriendo cada parte de la piel de Kagome con su lengua y sus manos, dejando que la misma Kagome deje salir aquellos suspiros, gemidos y alguno que otro grito.
Se acomoda encima de la chica, dejando que su sexo se acomode en la entrada del de la pelinegra, escuchando como gime y a su vez arquea su cuerpo al del él…
Kagome tan solo siente como Inuyasha entra poco a poco hacia su cuerpo, sintiendo como comienza a temblar de pies a cabeza, puede sentir un leve dolor cuando el chico ya se encuentra dentro de ella, también puede sentir como sus piernas tiemblan, y aquel miembro palpitante dentro de ella…
Inuyasha comienza a moverse dentro de la chica, estimulando aquellas caderas, dejando que la chica, se acostumbre a el, sabiendo que desde hace unos segundos atrás era virgen, pero en aquellos momentos le preteñía para siempre… para siempre…
Kagome se acostumbra a sus movimientos, acelerando aquel ritmo, se sentía un poco caliente, que decía demasiado caliente, sabiendo que estaba apuntó de llegar a cualquier momento al clímax, no quería forzar a su pequeña, no quería hacerle daño…
Kagome tan solo siente como el miembro del chico comienza a hincharse, de la misma forma que puede sentir que los labios de Inuyasha no cesan su recorrido que se encuentran en su cuello y aquellas manos recorriendo y estimulando sus senos, dándole círculos o aplastándolos contra su pecho...
Dos gritos se escuchan por medio de toda la habitación traspasando aquellos muros, llegando a la sala, bien ya Inuyasha había dejado salir aquel liquido caliento dentro de la cavidad de Kagome, mientras ella tan solo se siente exhausta, nunca imagino que hacer el amor era matarse o gastar todas sus energías, no tenía ninguna mas.
Inuyasha, tan solo se acuesta a lado de la chica, sin salir dentro de ella, el mismo quería que Kagome lo sacara, que Kagome se retirara y se acomodara entre sus brazos…
Kagome comienza a tomar aire con la nariz, sin abrir sus ojos, tratando de controlar aquella respiración que se encuentra demasiado agitada, su cuerpo temblando, y bien apenas podía hablar.
Trata de moverse, pero bien puede sentir como se encuentra todavía unida a Inuyasha, tratando de salir con cuidado de él.
Inuyasha por su parte, tan solo deja que Kagome se acorruque entre sus brazos, escuchando como la respiración de la chica se encuentra ya lenta, demasiado lenta…
¿te encuentras bien?.- lo pregunta Inuyasha, por que bien había escuchado que la primera ves era demasiado dolorosa para las mujeres.
Si.- es la única respuesta que recibe de la chica, para después taparla y dejar que duerma entre sus brazos.
¿no tienes habré pequeña?.- lo pregunta Inuyasha.
Si, pero me siento muerta.- lo contesta y confiesa la misma Kagome.
Por su parte el ojidorado tan solo estira su brazo, para alcanzar un traste que se encuentra a su lado, para traerlo a la cama con ellos.
Hace que Kagome se quita de su pecho para que se acomode, en la almohada, y bien él pueda darle de comer, acomodándose de perfil.
Abre la boca.- lo menciona el chico, para introducir un pedazo de carne en la boca de la chica, viendo como ella come, al mismo tiempo que el hace lo mismo.
Se la paso alimentando a su pequeña Kagome, para terminar con aquel plato, y darle un poco de agua y después vino de mesa rojo, exquisito para aquella noche, todo era perfecto…
Y así volvieron hacer el amor…
Continuaraaa!
Hola chikas, bueno creo que les debo una disculpa por no podérselos mandar ayer, pero anduve demasiado presionada, bueno ni que se diga, mi padre no me quería prestar la comp. por que debía de hacer una tare para su curso que anda tomando y la andaba haciendo a ultima hora, claro que apenas pude terminarla esta día, y en la madrugada, se la mando con 11 minutos de retrazo… jajajaja.
Espero que lo disfruten, y me diga que les parece el lemón, haber que tal me quedo vale…
Gracias por sus comentarios me hicieron demasiado feliz, mas por que estos días anduve enojada… me hacen enojar mucho… y mas los hombre, uuuyyy como los odio… pero bueno chikas, para que les pongo mis problemas…
Gracias por sus 23 reviews…
Inufics…
Aome 19961, inuyashaJazmin116, Twindpd 1, Girlrenamn1, MilkaAssakura, Kikyousucks, Agilita301, Mayra6314, Chobits 080, Kagome-inuavle y Sakurita 570.
Inuverso…
Rei 22, Monikagomesweet, Layeya 20991, Yuiren 31, Inu 874, Krlamaster, Madmasuelriddley y Caro.
Fanfiction…
Monyjan, Willniran, Lorena, Melikagome.
Se despide
Fesabi.
