Capitulo II.- Cuenta Saldada.

Kagome alza la vista para ver, quien es… aquel hombre que se atrevió a "salvarla" de esa criatura.

¿¡que hace aquí!?.- lo pregunta y grita Kagome, llena de coraje al recordar aquel beso robado.

No creo que lo mismo que tú… primor…- se lo dice de aquella forma arrogante.

No soy ningún "primor" baka.- se lo contesta- y si no quiere que lo eche haga el favor de marcharse.- lo termina de decir con una sonrisa.

Lo siento pequeña, pero yo vengo por dos habitaciones.- se lo hace saber.

No pienso rentárselas.- se lo contesta, cerrando aquel libro, sin importar que las personas se le queden viendo.

Pues quiero ver como me lo impides.- lo desafía, dejando en aquella mesa una bolsa de monedas de oro.

No acepto dinero de bakas como usted.- se lo contesta, sin ver aquella bolsa, que le importa si es el dinero para poder salir libre de aquel matrimonio o por lo menos una parte, pero no piensa ceder.

¿Qué sucede aquí Kagome?.- lo pregunta un anciano bajando las escaleras.

Abuelo, este señor me ofendió.- se lo informa.

Pero hija, ¿Qué fue lo que le hiciste?.- se lo pregunta, haciendo que Kagome se ponga roja… y aquel hombre se ría, ya él conoce a su nieta y sabe el carácter voluble que tiene esta.

¡yo no le hice nada!.- lo chilla, cruzándose los brazos.

Buenas noches señor.- lo dice Inuyasha haciendo una reverencia – yo deseo rentar solo por dos días dos habitaciones, una para mi amigo y otra mía.- se informa, dándole en la mano aquella bolsa de monedas.

Por supuesto joven.- lo acepta el abuelo de la chica – Kagome se ara cargo de enseñarle sus habitaciones, ¿verdad hija?.- se lo pregunta y afirma aquel anciano, conociendo a su nieta y aquel carácter

Si…- lo contesta entre dientes, viendo de reojo aquel hombre de mirada dorada.

Esperemos que su estancia sea cómoda.- lo dice el abuelo para retirarse de nuevo a supervisar el bar.

Así que te llamas Kagome… muy bonito nombre, lastima de dueña.- se lo dice con aquella burla.

¡ja! Y supongo que el tuyo es bestia…- se lo contesta

Siento desilusionarte pequeña, pero mi nombre es Inuyasha Taisho.- se presenta, extendiendo su mano que es rechazada por la chica de cabello azabache.

Kagome Higurashi, y mas te vale que me tengas respeto baka.- se lo dice, subiendo las escaleras que es seguida por aquel hombre.

¡ja!, ¿Qué acaso no conoces mi nombre?.- se lo pregunta, siguiendo los pasos de aquella mujer, que camina con elegancia, bien si se llega a poner un vestido fino y arreglar tan solo un poco, podría ser una princesa.

Si… en la basura…- se lo dice de forma burlona.

Muy chistosa pequeña, pero mi nombre es una leyenda.- se lo hace saber.

Será una leyenda, pero yo nunca he escuchado de ella.- se lo contesta, de pie enfrente de una habitación.

Es una lastima, ya estarías a mis pies…- se lo dice con aquella voz arrogante.

En tu sueños.- se lo contraataca – esta será tu habitación y la de tu amigo la de alado.- se lo hace saber dejándoles la llave- y cuando se vayan dejen la llave.- se lo dice, al terminar de entregar aquello.

Pequeña.- la llama haciendo que esta voltee a verlo, mostrándole ahora aquellos ojos azules como la misma noche- no quieres besarme.- se lo dice como un impulso posando sus ojos ámbar en aquellos suaves labios.

Aquella ronca voz hace que su cuerpo tiemble de pies a cabeza siendo hipnotizada por aquellos ojos, sintiendo apenas las manos del chico en su cintura, es como si no tuviera voluntad propia, dejándose guiar a la tentación.

Apenas siente una respiración sobre la suya cerrando sus ojos por inercia, dejándose guiar por aquella dulce sensación, esta apuntó de alcanzar los labios de Inuyasha cuando un ruido la vuelve a la realidad, temiendo otra pelea que pueda suscitarse en el bar, corriendo hacia donde debe de estar su abuelo, dejando a un Inuyasha confundido.

Lo primero que ve arriba de las escaleras es a un hombre algo fuerte en medio de la sala lanzando a cualquier hombre que se le ponga enfrente.

Toma entre sus manos con aquel bastón de manera con el cual practica, saltando enfrente del chico, dejando que su falda tan solo se levante un poco.

¿cree una mujer ganarle al gran Tokillin?.- lo pregunta aquel hombre.

Por supuesto.- se lo contesta.

Hija ten cuidado.- lo grita el abuelo, siendo ayudado por Sango su amiga.

Te atreviste a golpear a mi abuelo, idiota.- se lo hace saber poniéndose en aquella posición de pelea.

¡ja! Ese anciano debería de estar muerto.- se lo dice, limpiándose aquel golpe que recibió de él en la boca.

En tu sueños baka.- lo murmura para comenzar a golpear aquel hombre, que lo único que hace es poner sus manos como escudo pero no cuenta que Kagome hace girar aquel bastón para tirarlo en el piso de un solo golpe, esta apunto de pararse de nuevo y un filo se posa en su cuello, haciendo detener cualquier gesto de violencia.

No me mates por favor.- lo suplica aquel hombre.

Vete de aquí basura.- lo murmura y termina de decir Kagome, para dejar libre aquel hombre y guardar su cuchillo en su pierna.

Al salir aquel hombre, se escuchan sin fin de aplausos incluyendo al hombre que esta arriba viendo todo lo que hizo aquella mujer, y pensar que la consideraba frágil, pero aquel carácter y forma de pelear es única.

Ve como Kagome hace que todo mundo vuelva a la normalidad, acomodando las mesas y agilizando cualquier cosa que fue interrumpida por aquel accidente, viendo todavía a Miroku viendo a Kagome embelezando haciendo que por alguna extraña razón su sangre hierva.

¡Inuyasha amigo!.- lo grita Miroku al enfocarlo, haciendo señales de que vaya hacia él.

Ve como Miroku toma asiento con el abuelo de la chica, mientras es atendido por aquella mesera que Miroku se le declaro como suele hacerlo.

Viste a esa joven, es asombrosa.- se lo dice una ves que llega a la mesa, enfocando su vista a Kagome que habla con aquella mesera sonriendo algo que le agrada.

Mi nieta es única.- lo dice el señor.

Señor, se que soy indiscreto… pero puede contarme ¿Cómo ella sabe pelear?.- lo pregunta Inuyasha, interesado en saber por que una mujer en aquellos tiempos de guerra sabe pelear, aquello es solo para hombres.

Kagome no ha tenido una vida fácil…- lo comienza a decir aquel hombre, viendo a su nieta ayudar en todo- desde que murió su madre en dar a luz, solo me ha tenido a mi y a su hermano, solo que este partió hace años…- se los dice – antes de que Sota se marchara Kagome tenía quince años y desde muy pequeña su hermano la entrenaba, asegurándose de que Kagome no se dejara de ningún hombre.- se los hace saber- mi única nieta por ahora…- lo concluye.

Así que aquella mujer después de todo es única.

Mi nieta tiene un corazón muy grande, se preocupa por todos, todavía cuida de mi cuando no es su responsabilidad… ella debería de estar casada y cuidando a sus hijos, pero según ella dice "prefiero cuidar a la única persona que me quiere"… por eso esta a mi lado.- lo dice aquel hombre.

Pero una mujer tan hermosa y encantadora debe de tener un sin fin de pretendientes.- lo dice Miroku, viendo aquellas dos hermosas mujeres.

Por supuesto, pero mi nieta por ahora esta comprometida.- lo último lo dice cambiando su aspecto a uno triste.

¿así, y quien es el afortunado?.- lo pregunta Miroku.

El príncipe Onigumo.- lo contesta, pensando en el triste futuro que le depara a su nieta.

Pero él…

Nosotros tenemos una deuda con él, y quiere cobrársela casándose con mi Kagome… y ella ha aceptado…- lo dice aquel anciano interrumpiendo a Inuyasha.

¿Qué deuda es?.- lo pregunta aquel ojidorado interesado.

Amigo deseas pagarla.- lo dice Miroku asombrado por su la decisión de su compañero.

Sus intenciones son buenas joven, pero esa deuda son impuestos que cobra el rey Onigumo y aunque sea pagada ahora en el futuro seguirá.- se lo hace saber aquel anciano levantándose de la mesa, al ver como su nieta ya se encuentra cerrando el lugar para irse a descansar – con su con permiso caballeros me iré a descansar, los veré por la mañana.- se despide para dirigirse hacia otra puerta.

Ve como aquel anciano desaparece, dejándolo solo con Miroku a su lado, Sango se va con el abuelo de Kagome, dejándola a ella terminar de guardar las cosas.

¿Y bien donde dormiremos?.- loo pregunta aquel hombre de coleta.

Tú habitación tiene este numero.- se lo dice dándole la llave de su habitación una grande hecha de metal, con el numero pintado en ella.

Te dejo con la bella dama.- lo dice Miroku con burla, dirigiéndose hacia las escaleras.

Toma un último sorbo de su vaso terminándose aquella cerveza, para ver como Kagome termina de cerrar todo, de la misma forma que deba muy bien acomodadas aquellas sillas y mesas.

¿no deseas que te ayude?.- lo pregunta Inuyasha dejando su mesa acomodada.

No gracias.- lo contesta cortante, ignorando la presencia de este

Como quieras pequeña.- lo termina diciendo con una sonrisa entre sus labios al ver la expresión de enojo de aquella mujer, podría jurar que solo es dos o tres años mayor que ella.

Baka…- lo dice entre dientes, para termina con todo aquello y apagar las velas que iluminan el lugar, dirigiéndose hacia su habitación.

-.-

Kagome Higurashi… que extraño nombre para estar en Grecia, por lo que sabe de la chica su madre murió al dar a luz y su hermano mayor partió hace años, y el único pariente que le queda es su abuelo y el idiota de Onigumo planea separarlos.

Onigumo, ese baka que fue capas de matar a su propio padre para obtener el poder y ahora que lo tiene hace mal uso de él, por ello no quería estar en aquel lugar, en algunas cosas el no puede ayudar, aunque se nombre sea leyenda gracias a que su padre es el gran InuTaisho rey de los dioses, y él es mitad dios por el hecho de que su madre es humana.

En lo largo de su vida ha ayudado a sin fin de villas a combatir a los demonios que son enviados por su madrastra Kagura la esposa de su padre, aquella diosa que lo único que quiere es su destrucción.

Pero esta tan acostumbrado a ello, la pelea contra su madrastra y sus medios hermanos, así que nada de lo que le hagan le sorprende.

¿Qué podrá hacer para salvarla?, como dice el abuelo aunque trate, el dejarla aquí es un peligro se casaría de todos modos… ¡bah! Para que se preocupa por aquella chiquilla se ha pasado vente ocho años solo y no necesita cuidar de niñas caprichudas, que lo único que hacen es sentirse superiores, ya el tiene con las que pasa el rato, aquellas cortesanas en las villas que lo atienden de mil maravillas.

Mejor se dedica a dormir, antes de que haga alguna tontería por sus tontos impulsos.

-.-

Escucha como alguien se encuentra barriendo el pasillo de afuera, despertándolo por completo, lo primero que hace es soltar un ligero bostezo, para abrir las cortinas viendo que apenas esta amaneciendo ¿Quién demonios estaría trabajando a esa hora?.

Abre la puerta y lo que ve en el fondo es a Kagome, barriendo todo el pasillo, con aquella falda de color morado y una playera muy bonita dejando ver aquella cintura y esos delicioso pechos y pensar que esa mujer tiene un carácter de los mil demonios.

Abre la puerta completamente saliendo descalzo y sin aquella playera que cubre la parte de su pecho.

Hey tú pequeña, no crees que deberías de dejar descansar a los que en verdad si dormimos.- lo dice Inuyasha, viendo como aquella mujer se le queda viendo.

Lo siento tanto señor Taisho, pero aquí trabajamos desde que sale el sol hasta que se mete.- se lo hace saber, sin dejar de barrer.

¡feh! Para ser una pequeña, eres muy trabajadora.- se lo dice viendo como aquello le molesta a Kagome.

No soy ninguna pequeña, me llamo Kagome y voy a cumplir vente cinco años.- se lo informa, dejando que aquel chico sonría con arrogancia.

Bueno, pero no te me esponjes.- se lo dice en forma de burla.

Uuuyyy es un tonto.- lo dice al tomar sus cosas y pasar a lado del chico sin importarle que esté este semi desnudo antes sus ojos.

Ve alejarse aquella mujer, con aquel temperamento bien sabe que sería un castigo para Onigumo, pero aquel hombre es capaz de pegarles a las mujeres y Kagome sufriría.

¡bah!, el ayuda a los débiles y ahora su deber es hacerlo, pero primero debe de decirle a Miroku que se quedarían un poco mas.

-.-

¡viste a ese pervertido!.- lo exclama Sango entrando a la cocina.

¿a cual de los dos?.- lo contesta, mientras prepara el desayuno de los huéspedes.

A ese que se llama Miroku.- se lo dice, sirviendo la comida en los platos.

Ese me cae mejor que el otro.- lo confiesa Kagome recordando como este le dio los buenos días, semi desnudo afuera de aquella habitación.

Ha Kagome, me da la sensación que algo paso entre ustedes.- se lo dice Sango como haciéndole saber que su hermanita Rin ya le contó algo.

Ese baka solo me "salvo" cuando yo no se lo pedí.- lo dice como reproche

Según Rin, habrían muerto ambas si el no llega.- se lo dice.

¿y como sabe Rin de ello?.- lo pregunta con curiosidad

Bueno, dice que se quedo un poco de tiempo para ver como discutías con aquel hombre y después regreso acá toda emocionada.- lo termina de decir Sango.

Ah…-

Por lo menos Rin no había visto el beso que ese baka le dio y como se rindió ante sus fuertes brazos, debía de olvidar aquel beso… ella debía de casarse con Onigumo si es que no reúnen el dinero, pero con los gastos y todo lo que se tiene y aquellos impuestos es imposible que se reúna.

-.-

¿Qué planeas hacer Inuyasha?.- lo pregunta Miroku al saber de las intenciones del chico, algo le decía que ese baka ya había caído en las redes del amor.

Tenemos dinero suficiente ¿no?.- lo pregunta, sabiendo que la respuesta es un si- pues vamos a saldar la cuenta.- lo informa.

Pero Inuyasha, no crees que aunque la saldemos ocurrirá lo mismo.- lo dice Miroku sabiendo que Onigumo puso los ojos en Kagome.

¡feh! Por eso vamos a llevarnos a Kagome y a su abuelo de aquí…- lo dice sonriendo arrogantemente.

¡ja! Y planeas que esa mujer diga "oh mi salvador vamos a donde quieras".- lo dice fingiendo la voz de una doncella.

Claro que no, esa mujer es mas terca que…

¿Tu?.- lo pregunta Miroku interrumpiéndolo burlonamente.

Cállate…- lo dice, sabiendo que ese baka que tiene como amigo esta en lo correcto.

-.-

Hija, ¿Por qué no te vas?.- lo pregunta el abuelo, viendo como Kagome pone la mesa.

Nunca pienso dejarte.- se lo dice con decisión – escúchame abuelo, eres lo único que tengo… y se que casada con ese baka podré estar a tu lado sin preocupaciones.- se lo dice, al abrazar a su abuelo, sin tener conciencia de que alguien los esta mirando desde arriba.

Pero mi niña…

Tranquilo verás que no es tan malo estar casada con ese baka.- se lo dice con aquella falsa sonrisa que lo único que hace es engañar a su abuelo pero aquella persona que los ve no logra hacerlo, sabiendo que la mujer esta resignada a casarse con Onigumo.

Anda abuelo vamos a seguir trabajando.- se lo dice para levantarle los ánimos a su padre, ella lo quiere como tal, después de todo el se hizo cargo de ella desde bebé.

-.-

Señor puede decirme ¿Cuánto se le debe al rey?.- lo pregunta Inuyasha estando sentado con aquel hombre de edad.

Joven es demasiado.- se lo hace saber – de todos modos aunque usted pueda pagarla debe de casarse con mi nieta, esa fue la condición del rey.- recordando sus palabras "si alguien puede pagar su deuda será obligado a casarse con Kagome, es la única forma de que yo no me case con ella".

¿casarse con Kagome?, no podría o ¿si?, no definitivamente el matrimonio no estaba destinado para él, tendría que dejar a su esposa en casa mientras el se va a salvar los inocentes, no vería a su esposa ni tampoco a sus hijos, aquello no sería vida.

Gracias.- lo dice Inuyasha para levantarse de aquella mesa, para salir del local.

Mientras que el abuelo tiene un presentimiento, un agradable presentimiento.

-.-

Kagome se encuentra limpiando la mesa que apenas acaba de desocuparse, viendo como entran de la nada unos soldados, sabiendo a que vienen, pero se supone que era un mes de plazo para pagar, y aquello todavía no se ha cumplido.

Ve aquellos hombres posarse en la entrada y todos los que se encuentran en el bar pagan sus cuentas y salen del lugar con demasiada prisa.

¿Qué desean?.- lo pregunta Kagome.

Venimos por Kagome Higurashi.- lo contesta algunos de los guardias.

¿para que?.- lo pregunta una voz arriba en las escaleras, haciendo que Kagome voltee y vea a Inuyasha Taisho, apenas levantándose es el tercer día que pasa en el hotel.

Ordenes del rey…- lo dice aquel soldado.

¿para que demonios?.- lo pregunta sin hacer caso a aquellas "ordenes"

Para que cumpla con el trato.- lo dice aquel agente, haciendo que sus hombres caminen hacia la chica.

Esperen, yo pague aquel trato… mas les vale alejarse de esa mujer.- lo dice Inuyasha dando un brinco para llegar enfrente de Kagome.

Continuaraaa!!

¡Konichiwa!... pues antes que nada muchas gracias por sus lindos mensajes en ambos fics… n.n!...

Otra cosa, pues espero ir publicando en muy poco tiempo pero como dije en el fic "stripers" todo depende de ustedes, al dejar sus mensajes, mas o menos me ando guiando con el rango de diez mensajes en cada fic… n.n!, se que es injusto esto… pero la verdad, estuve platicando con una chica y me dijo que esto no se paga es un trabajo opcional y yo encantada de hacerlo, pero me recomendé pedirles eso… por que por lo menos debería de tomar sus mensajes como paga, la verdad no se si funcione, me ella me lo aconsejo… y pues voy a ponerlo a prueba y si nO funciona pues me lo tomare con mas relajación y publicare cuando yo pueda…

Bueno basta de mucha palabrería, mil gracias por sus mensajes…

Se despide

Fesabi