Capitulo IV.- Lejos de mi hogar.
Miroku ¿e Inuyasha?.- lo pregunta Rin viendo bajar al chico como un zombi.
Esta arriba…- lo contesta pasando a tomar asiento.
¿Qué pasa?.- lo pregunta Sango viendo como este se encuentra tomando aquel vaso de agua con mucha rapidez.
No se.- lo contesta Rin, viendo a su hermana mayor.
-.-
¿Por qué esta en mi cama?.- lo pregunta Kagome, cubriéndose con aquella sabana.
Bah mujer, solo quería dormir.- se lo dice.
Si pero en otro lado.- lo contesta
¿puedes dejar de pelear?.- lo pregunta Inuyasha
No, ¡es un pervertido!.- lo grita, viendo aquel hombre todavía estar en su cama y ella a su lado.
Si fuera un pervertido te hubiera desnudado y hecho el amor.- se lo contesta con forma tranquila, esta cansado para discutir y había tenido el mejor sueño de su vida, sin preocupaciones ni nada.
¡Y dices que no eres un pervertido!.- lo exclama cubriéndose mas con aquella sabana, se siente desnuda a lado de Inuyasha y eso que tiene sus ropas puestas.
Cariño, si no dejas de buscar pelea… planeo besarte hasta dejarte pidiendo clemencia.- lo dice Inuyasha, viendo los ojos de Kagome ahora negros azules.
Yo…yo…- lo murmura Kagome, saliendo de la habitación.
Esa mujer… ¿Por qué el baka de Miroku tuvo que entrar y echarlo a perder?... y él que estaba tan a gusto con Kagome a su lado.
-.-
Señor…- lo dice Inuyasha al verlo tomar asiento a su lado.
¿muchos problemas con mi nieta?.- se lo pregunta al ver la cara de cansancio de este.
Suelta un pesado suspiro, tomando aquella bebida, al escuchar la risa del anciano.
Ella es así, siempre tan independiente… lo que mas me gusta de mi Kagome, es que sus ojos muestran su estado de animo…- lo dice el abuelo de la chica, viendo a Inuyasha sorprendido- ¿no ha notado el cambio de ellos?.- lo pregunta viendo como este asiente en si- el azul con negro significa vergüenza, los marrones enojo y los azules que esta feliz pero… a veces eso traiciona…- lo concluye.
Sus ojos son como… un par de perlas…- lo murmura, viendo a su esposa ayudar con los clientes.
¿no se estará enamorando de mi nieta?.- lo pregunta el abuelo.
No claro que no…- lo contesta rápidamente el chico.
Inuyasha, se que esto Kagome nunca querrá decírtelo… pero tu eres el primer hombre que la besa.- lo informa – la mayoría de los chicos están detrás de ella, pero nunca te han atrevido a robarle un beso a temor de su carácter.- lo concluye, dejando a un Inuyasha sorprendido.
Inuyasha lo único que hace es pensar en aquella ocasión en que la vio en la cueva y le robo un beso, como ella lo disfruto, ese había sido su primer beso… pero ¿como una mujer como ella no ha besado?.
Quiero encargarte mucho a mi nieta, hijo…- lo comienza a decir aquel hombre, llamando la atención por completo de Inuyasha- no me queda mucho en este mundo, y tu eres lo único que tiene mi nieta… yo se que ella te querrá algún día…- lo concluye.
¡feh! A mi no me interesa ganarme su afecto.- se lo dice en forma arrogante.
El abuelo solo se ríe ante el comentario del chico, estaba destinado aquel encuentro un encuentro de su nieta con ese joven… ambos son uno, si eso se nota a kilómetros de distancia… ya el tiempo le dará la razón.
-.-
Se da una vuelta en la cama quedando boca arriba, no puede dormir, como quisiera tener a esa mujer entre sus brazos y dormir como lo hizo en la tarde tan lleno de paz, pero esta seguro que eso no va a poder ser.
Pasa un buen rato y no puede dormir, desesperado por ello, se incorpora, para salir de su habitación, por lo menos iría a tomar un vaso de agua, haber si aquello lo ayuda.
Entra a la cocina, viendo una figura sentada en una de las sillas del lugar.
¿tampoco puedes dormir?.- lo pregunta aquella voz femenina.
Tu tampoco verdad.- se lo dice, sentándose enfrente de la chica.
No…- lo contesta Kagome
Tendré que hacerte compañía.- se lo dice de una forma arrogante, que hace que Kagome se enoje.
Baka…- lo murmura
Cariño y tu estas muy bella.- se lo dice, viendo la pijama de la chica, un camisón de color azul oscuro, claro siendo la época de Grecia, donde los dioses gobernaban la tierra, apenas se esta iniciando el comercio con los demás imperios.
¿Por qué se caso conmigo?.- lo pregunta Kagome, viendo los ojos ámbar del chico.
No lo se…- se lo contesta sinceramente- ¿y tu?.- se lo pregunta
Por que pago la deuda…- se lo hace saber, bajando la vista avergonzada.
No tienes por que vergonzante Kagome, tú y yo no hemos tenido nada intimo…- lo comienza a decir- cuando vayamos con mi madre, te dejare libre…- se lo dice.
Tú no quieres…
Tranquila pequeña se que nunca has estado con un hombre de esta forma.- se lo dice al ver como el sonrojo se apodera de Kagome – y no planeo forzarte a nada…- lo informa, levantándose de la mesa- es mejor que vayamos a descansar.- lo concluye.
Inuyasha…- lo llama…
Es la primera vez que dices mi nombre sin insultos….-
Etto… yo…- lo balbucea.
Dime…-
Yo… puedo…¿besarte?.- lo termina de preguntar causando una sorpresa en el mismo Inuyasha.
He….- ¿ahora como contesta a eso?, ve como avanza Kagome lentamente con aquellos ojos azules un poco claros, sabiendo bien que esta avergonzada.
Se acerca hacia donde esta Inuyasha, posando sus manos en aquel amplio pecho, alzándose de puntitas, para ofrecerle aquellos dulces labios al chico.
No se que le sucede a Kagome, pero actúa muy extraña… será que su abuelo tiene razón "ella empezara a quererte", no podía ella enamorarse de él…
¡bah! Que mas da se muere él también de ganas de besar esos labios, posando sus manos en la cintura de Kagome e inclinarse a besarlos lentamente, dejando que poco a poco Kagome se entregue aquel beso.
Abre sus labios lentamente dejando que su lengua se intrusa en medio de los labios de Kagome, la cual corresponde abriéndolo para él.
Apenas siente como los brazos de Kagome se enrollan en su cuello, abrazándola de la misma forma que lo hizo en la tarde, solo que en aquellos momentos la toma entre sus brazos sin separar sus labios, es lo mas dulce que ha probado… ni siquiera los labios de otras mujeres saben igual.
Se separa de los labios de Kagome, observando con sus ojos ámbar como aquella mujer mantiene un rostro relajado, los labios suavemente hinchados.
¿quieres dormir conmigo, Kag?.- lo pregunta un Inuyasha pegando la frente con la de la chica.
Yo…yo…- lo murmura.
Solo dormir pequeña… lo prometo…- se lo dice, al saber que Kagome todavía no esta preparada.
Si…- lo contesta abrazándose de aquel hombre, para dejar que él la lleve hacia una de las dos habitaciones.
-.-
Se estira lentamente entre los brazos del chico, abrazando más aquel cuerpo masculino… sabe que ya es hora de levantarse al escuchar como los gallos comienzan a cantar ante la mañana, pero le da tanta pereza levantarse de aquella cómoda cama, después de todo se durmió muy tarde, primero por que no podía dormir y después inuyasha la trajo a su cama para que ambos descansaran por ahí de la madrugada sin que él intentara algo con ella…
Suelta un ligero bostezo, dejando que Inuyasha la acomode mas hacia su cuerpo, se siente tan bien así… tal vez su abuelo tenía razón "peleas con él, por que te atrae"… aunque bueno… debe de reconocer que Inuyasha no esta nada mal, es un hombre muy guapo, fuerte y con aquellos ojos ámbar que son adorables.
¿estas despierta?.- lo murmura la voz ronca de Inuyasha, haciendo que tiemble de pies a cabeza.
Si.- lo contesta.
¿no vas a trabajar?.- lo pregunta viendo a la mujer entre sus brazos, se ve linda recién levantada… ¿Cómo se vería terminando de hacer el amor?.
Si… pero en un rato.- se lo dice.
¿No tienes responsabilidades?.- lo pregunta en forma de burla, recordando lo que le dijo cuado la encontró muy temprano trabajando.
Lo siento tanto señor Taisho, pero aquí trabajamos desde que sale el sol hasta que se mete.- se lo hace saber, sin dejar de barrer.
Bueno, si… pero pueden esperar.- lo murmura, sin quitarse de aquel lugar.
Si eso creo…- lo murmura inclinándose hacia sus labios, rozándolos lentamente con los suyos, escuchando como Kagome suspira ante aquellas suaves caricias… mmmm se esta acostumbrando demasiado a esa mujer y aquello no le agrada en nada.
Apenas esta besando los labios de Kagome, cuando escucha que algo abajo se cae, haciendo que el mágico momento se acabe.
¿Qué pasa?.- lo pregunta
Nadie debe de estar abajo…- lo murmura, levantadote poco a poco de la cama.
¿Qué?.- lo pregunta sin entender
Yo soy la única que se levanta a esta hora…- se lo explica, caminando hacia la puerta, viendo por la rejilla unos hombres con uniforme del rey.
¿Qué sucede?...- lo pregunta acercándose hacia su esposa.
Sshhh… hombres del rey…- lo susurra, viendo a Inuyasha.
¿Dónde están?.- lo pregunta.
En mi habitación…- lo contesta al ver como esos hombres entran en ella.
¿Por qué no te vistes?.- lo pregunta Inuyasha.
Por que se me olvido mi ropa…- se lo contesta algo enojada, no podía pelear de esa forma.
Hay mujer, entonces tengo que hacerlo yo…- lo susurra al ver a su mujer enfadarse.
Para tu mayor información baka, no pensaba dormir contigo…- se lo dice, irritada por la forma en que se comporta ese baka.
Pues deberías de considerarlo más seguido… total estamos casados.- se lo recuerda.
Yo nunca te lo pedí.- lo vuelve a repetir como en todas sus peleas.
Eso es verdad, pero disfrutas de los placeres del matrimonio.- lo termina diciendo con una pizca de orgullo de hombre.
Uuuyyy eres un ¡baka!.- lo grita para girarse y abrir la puerta, saliendo del lugar.
Que se vaya si tanto lo desea, total nunca el pidió casarse con ella…
Escucha un grito, saliendo rápidamente al pasillo para ver como Kagome es acorralada por aquellos hombres, demonios se había olvidado de ello.
¡Hey suelten a mi mujer!…- lo grita viendo como aquellos hombres se fijan en él.
Esta chiquilla es la esposa del rey Onigumo.- lo dice un guardia.
En sus sueños, por que esa mujer es mía.- lo contesta, caminando lentamente hacia donde se encuentran.
Te acabaremos y nos llevaremos a la chica.- lo dice aquel otro guardia preparado para la pelea.
Kagome tan solo ve como Inuyasha es atacado por esos do guardias, venciéndolos fácilmente, aliviándose de que él pueda ayudarla y rescatarla de las contarías en las que se mete.
¿estas bien?.- lo pregunta pasando encima de aquellos hombres.
He si…- lo contesta al sentir como Inuyasha toma su mentón asegurándose de que no aya ninguna herida.
Escuchan otro grito pero ahora provenir del bar, corriendo con Inuyasha a su lado asomándose para ver que Sango y su abuelo se encuentran acorralados, corre hacia donde deja su bastón para brincar a ayudar a su abuelo y amiga.
Inuyasha también brinca pero detrás de aquello vente guardias, viendo que estos le ponen atención a ambos.
¿planean acabar con nosotros?.- lo pregunta uno de los hombres.
No planeamos, lo aremos…- lo dice Inuyasha, tomando posición de ataque.
Kagome comienza a pelear con ayuda de su arma venciendo y tirando a cada uno de los soldados tratando de proteger a su abuelo, de la misma manera que lo hace Inuyasha.
La pelea continua, viendo como la pareja acaba con aquellos obstáculos.
¡cuidado hija!.- lo grita el abuelo de esta empujando a su Kagome que la atacan por la espalda llamando la atención de Inuyasha, un hombre se abalanza hacia ella con una espada en manos, no podrá llegar.
¡no!.- lo grita Kagome… viendo como su abuelo es atravesado en su lugar por aquella arma.
Lentamente el cuerpote su abuelo cae al piso, olvidándose de la batalla, quedando aun dos personas de pie, aquel hombre que mato a su abuelo y uno que cae al recibir un golpe de Inuyasha, corriendo a salvar a Kagome.
Termina con aquel hombre, para fijar su mirada en Kagome, que abraza a su abuelo mientras derrama algunas lagrimas.
Por favor no me dejes…- lo murmura Kagome con voz llorosa – veras que te pondrás bien.- lo dice tratando de guardar una esperanza.
No... mi hija… ya estoy muy viejo…- lo murmura aquel hombre.
No abuelo… no puedes dejarme ahora… no ahora, por favor.- lo suplica sosteniendo las manos de su abuelo.
Es hora de reunirme con tu madre…- lo contesta sintiendo un dolor calor sus huesos algo frió y a la vez tibio.
No, tu no…- lo murmura Kagome llorando.
Tranquila mi hija, estaré cuidándote, desde el cielo…- lo murmura al acariciar la mejilla de la chica – te adoro… se buena con Inu…ya…sha…- lo concluye, cerrando su ojos lentamente.
¡no!...- se escucha aquel grito por toda la casa y una Kagome llorando sobre el cadáver de su abuelo.
Rin y Sango también lloran, viendo que aquel buen hombre que las recogió cuando llegaron perdidas, ha muerto ¿Qué será ahora de ellas?.
Kagome…- la llama Inuyasha hincándose a lado de Kagome… abrazándola fuertemente, dejando que esta llore entre sus brazos.
Se fue… me dejo…- lo murmura Kagome entre sollozos.
El siempre estará contigo…- se lo dice para reconfortar.
Fue tu culpa…- lo comienza a decir – fue tu culpa, si me hubiera casado con Onigumo no hubiera pasado esto.- lo termina con unos golpes en el pecho del chico, comprendiendo que Kagome necesita descargar toda su ira.
Sshhh tranquila…- lo murmura dejando que los golpes en su pecho sean mas leves y lentos, y aquellas palabras "te odio…es tu culpa", se desvanezcan en murmuro.
¿ahora que aremos?.- lo pregunta Rin abrazada de su hermana.
Las llevare a mi pueblo, ahí mi madre las ayudara.- lo menciona Inuyasha, viendo a su esposa dormida entre sus brazos, dejándola llorar todavía en sueños.
¿y esto?.- lo murmura Sango, limpiándose las lagrimas.
Lo venderemos…- lo concluye.
-.-
Su abuelo tuvo una sepultura digna de cualquier hombre respetado y bueno, dejándolo junto a su madre…
Todavía su garganta se rompe a llorar al igual que sus ojos por la perdida de su ser querido, aquellos vente y cinco años juntos, y de primera mañana la deja sola…
Siente los brazos de Inuyasha enrollarla en aquel abrazo, lo mas seguro es que este preocupado por ella… pero no es su deber, tarde o temprano Inuyasha la dejaría libre y se quedaría sola…
Ya no llores cariño…- lo murmura
No escucha ninguna repuesta por parte de Kagome, hace dos días que el abuelo de Kagome murió, y ella no hace mas que llorar, ordeno a Miroku vender aquel lugar, pero dice que es cuestión de tiempo… y tal vez sea lo mejor irse con Kagome hacia donde esta su madre viviendo pero tardarían dos meses en llegar.
Escucha como los sollozos se apagan lentamente al igual que Kagome empieza a respirar tranquilamente de nuevo se vuelve a quedar dormida entre sus brazos…
Está decidido mañana parten, empezaría a empacar las cosas de Kagome, y ordenaría que Miroku, Sango y la pequeña Rin hicieran lo mismo.
-.-
¿no deseabas vender esto?.- lo pregunta Miroku recogiendo todo lo que le pertenece a Sango.
Si, pero Kagome necesita irse de este lugar.- lo dice aquel hombre de ojos ámbar.
¿te estas enamorando?.- lo pregunta de forma burla sabiendo que su amigo, esta haciendo algunas cosas que no es común en él.
¡bah!, por supuesto que no… solo que estoy cumpliendo mi palabra.- se lo dice, girando su cara… sabiendo que sus ojos delatan lo que su corazón siente, tal vez si se esta enamorando, ¿pero de que le sirve?.
Si claro…- lo murmura, sin cree en las palabras de su amigo.
Creo que lo mas conveniente sea vender este lugar, el rey Onigumo podría pagar por él, Kagome esta de acuerdo…- lo concluye viendo a su Kagome.
¿Pero no deseas ya irte?.- lo pregunta, sin comprender
Si, pero tu te quedaras con Sango y Rin aquí y después nos alcanzas en la villa de Mioga.- lo informa y pone como punto.
Como ordene su alteza.- se lo dice en forma de burla.
Eres un diota…- lo termina de decir Inuyasha saliendo del lugar.
Ese amigo suyo se esta empezando a enamorar de aquella mujer, pero el tendrá el valor para aceptarlo… desde que conoce a Inuyasha esté nunca se ha enamorado realmente todo aventuras… cosas sin importancia, ¿acaso Kagome será capaz de enseñarle a Inuyasha el valor de amar?.
-.-
Te extrañare mucho amiga….- lo murmura Kagome abrazando a su mejor amiga desde la infancia – también a ti pequeña.- lo dice hacia Rin.
Yo las llevare a la villa de Mioga.- lo anuncia Miroku viendo como su amigo se lleva una pequeña carreta con algunas cosas de Kagome.
Nos veremos pronto amiga.- lo dice Sango viendo como Kagome es tomada por los brazos de su esposo para ayudarla a subir al caballo, donde ambos montaran juntos.
Si…- lo contesta Kagome arriba el caballo sintiendo como Inuyasha se monta detrás de ella con las riendas de aquella carreta sujeta a otro caballo.
Te esperamos con Mioga, no demores…- lo dice Inuyasha despidiéndose de su amigo, para partir al siguiente pueblo y dentro de una semana llegaría tal vez con Mioga.
Ve por última vez el lugar donde vivió desde que nació, sintiéndose vacía por dejarlo, pero debe de hacerlo su abuelo estaría mejor en ese lugar junto a su madre, y ella debe de partir para no caer con Onigumo aunque Inuyasha la proteja sabia que su abuelo no deseaba que alguien la pisoteara.
¿te sientes bien?.- lo pregunta Inuyasha detrás de Kagome, guiando al caballo afuera de el pueblo.
No escucha ninguna respuesta salir de los labios de Kagome, solo un movimiento que significa un si, y esta se acorruque en sus brazos.
Sería un viaje muy agotador, apenas van unos kilómetros lejos de la aldea, y Kagome no ha dicho ninguna palabra, empezaba a extrañar aquella mujer llena de vida que le peleaba por todo, tomando el como un pretexto esas peleas para besarla y someterla… pero ahora esta Kagome es mas apagada, más triste.
-.-
pasaremos la noche aquí.- lo informa Inuyasha, desmotando el caballo en medio de aquel boque.
Pero…¿no es peligroso?.- lo pregunta viendo como su esposo comienza a juntar leña para prender una fogata.
No mientras estés conmigo…- se lo dice, tomándola de la cintura para bajarla del caballo.
¿Cómo dormiremos?.- lo pregunta, viendo a Inuyasha quitarle el peso de la carreta al segundo caballo que los acompaña.
Juntos por supuesto, are una cama provisional para los dos.- se lo informa para tomar las colchas que trajeron de la casa.
¡Yo no dormiré contigo!.- lo exclama Kagome, sonrojada.
Mujer has dormido conmigo estos cuatro días.- se lo recuerda.
¡Pero ya no quiero!.- lo vuelve a exclamar.
Ahora, ¿Por qué esos dramas?.- lo pregunta Inuyasha terminando de hacer la cama junto a la fogata, para ir a amarrar a los caballos en el árbol.
Por que… por que…- lo balbucea, sin tener alguna excusa creíble…
Bah mujer, déjate de tonterías… la noche es fresca, necesitamos descansar por que mañana en la noche llegaremos a la primera aldea, y necesitamos aguantar el recorrido.- se lo dice, viendo a su esposa perdida en la fogata.
Ven anda, vamos a comer.- lo dice este, tomando las manos de Kagome llevándola a la fogata donde esta un poco de comida.
Se deja conducir por el chico, tomando también los alimentos que este le da, no quería tener mas afecto de Inuyasha, no quiere encariñarse con él, para después que él también la abandone.
Anda cariño vamos a dormir.- lo dice, tomando a su esposa entre sus brazos para depositarla en aquella cama provisional, acostándose a lado de ella, abrazándola fuertemente… dejando que descanse ella tranquilamente y él hará el intento aunque debe de proteger a Kagome, se lo prometió a su abuelo.
-.-
¿es este lugar?.- lo pregunta Kagome, abrazándose mas hacia Inuyasha al encontrarse de perfil puede hacerlo.
Calma pequeña, es la aldea Totosai, un viejo amigo.- se lo hace saber – nada malo nos pasara aquí.- lo concluye, besando el cabello de Kagome.
Deja que Inuyasha siga cabalgando por aquel lugar algo escalofriante, las cosas de madera algo desechas, las personas afueras y vendiendo en el mercado a esas horas de la noche.
¡Inuyasha querido!.- lo grita una doncella llamando la atención de Kagome.
Hola Kanna.- lo saluda Inuyasha viendo aquella mujer de ojos negros como la noche, cabello del mismo color y un cuerpo muy maduro, que en algunas noches ha disfrutado de el.
¿vienes de alguna casería?.- lo pregunta aquella mujer con una voz sensual.
He si…- lo contesta, tratando de terminar con aquello antes de que Kagome se de cuenta.
Totosai te espera… y yo también…- lo murmura, caminando dentro de aquel local.
¿Quién es ella Inuyasha?.- lo pregunta Kagome, dejando que Inuyasha la baje del caballo.
Una amiga.- lo escucha.
Una amiga no se comporta así o ¿si?.
Anda ahora dejamos los caballos y las cosas aquí afuera…- lo menciona Inuyasha tomando la mano de Kagome.
Pero…
No les sucederá nada, ahora mando para que las vayan a guardar.- lo dice un anciano saliendo del local.
Totosai…- lo dice Inuyasha saludando aquel anciano.
Inuyasha, hace tanto tiempo que no te veo por estos lugares.- lo dice el hombre – ¿y quien esta mujer tan bonita?.- lo pregunta viendo a Kagome.
Kagome…
Kagome mi esposa.- lo interrumpe Inuyasha, viendo como Kagome se sorprende de la misma manera que Totosai.
No sabía que te habías casado…- lo murmura, viendo a la joven que acompaña a Inuyasha.
Fue algo repentino, después te explico… ahora solo quiero descansar.- lo informa, entrando con su esposa al lugar.
Nunca pensó que Inuyasha le diera su lugar, sigue tomando la mano del chico, dejando que este la guié al interior del lugar, observando que también es un bar hotel.
ya esta apartada la habitación…- lo dice Totosai entregándole la llave a Inuyasha.
Nos iremos en la mañana.- lo anuncia.
Tú descansa…- lo dice Totosai.
Vamos cariño…- lo murmura Inuyasha dejando pasar a su esposa delante de él, pero parece ser que Kanna no desean que pasen.
No es justo que te ayas casado con esa.- lo chilla Kanna viendo a Inuyasha con esa mujer.
Kanna… no estoy para discutir.- lo dice el ojidorado.
Yo si, y ordeno una explicación.- lo ordena.
No la daré.- se lo contesta
¿Qué sucede?.- lo murmura Kagome, viendo como Inuyasha se encuentra algo enojado con esa mujer, ¿no se supone que son amigos?.
Lo que sucede querida… es que tu esposo es mi amante.- se lo dice la propia Kanna, soltando aquel veneno.
Continuaraaaa!!
¡Konichiwa!!, bueno chicas ¿Qué puedo decirles?... resulta que hay poquito de ¿amor o deseo?, la verdad falta un poco para que ambos puedan aceptar sus sentimientos, primero deben de dejar esas peleas absurdas y créanme vienen algunas y precisamente por aquellas "mujeres" de compañía del chico.
¿Qué podemos hacer?...
¿Qué mas puedo decirles?, así este fic esta basado en la época donde existían los dioses… y ellos gobernaban la tierra… creo que lo explico en el fic… pongan mucha atención… n.n!!
¿Qué mas me hace falta?... mmmm creo que es todo, espero verlas mañana depende de sus mensajes chicas!!...
Muchas gracias y me motivan a seguir escribiendo sus mensajes!!
Se despide
Fesabi
