Capitulo IX.- La llegada.
Los primeros rayos solares comienzan a entrar por medio de las cortinas de aquellos pequeños orificios que hay en el pedazo de tela que cubre el recuerdo que parece ser una ventana.
Lo primero que se ve en aquella habitación, que tan solo consta de una cama con un pequeño espejo siendo colgado por hilo, un pequeño bulto en el centro de la cama.
Uno de los dos individuos se extiende lentamente dejando que el otro se abrace hacia él, escuchando un suave suspiro salir de sus labios, haciendo que sus ojos dorados se abran ante aquel sonido.
Enfoca sus ojos para ver a Kagome dormida entre sus brazos, su cuerpo yace desnudo debajo de aquella cobija, sus labios hinchados como debe de estar la mayor parte de su cuerpo, el cabello revuelto y aquel toque de inocencia y pensar que tenía miedo que la perdiera, pero fue todo lo contrario la conservo y para mejorar su belleza.
Escucha un pequeño ronroneo provenir de los labios de Kagome, embozando una sonrisa al sentir como esta pega sus labios y cuerpo más hacia el suyo… dejándola fundirse en su cuerpo, dejando en claro que aquella posición le fascina a la chica por el hecho de no haberse despertado.
Tal vez si la despierta con dulces besos, pueda aprovechar para volver a tenerla de la misma forma que anoche entre sus brazos.
Se inclina a besar su cabeza, dando cortos besos para bajar hacia el cuello de Kagome donde se mantiene un tiempo al no querer mover a la chica para que pueda capturar sus labios.
Escucha una pequeña ricita, sabiendo que Kagome ya esta despierta y disfruta de sus besos y caricias.
Buenos días…- lo saluda Inuyasha viendo los ojos de Kagome muy brillosos e iluminados como la noche anterior, llenos de felicidad, ahora comprendía el azul con llamas oscuras es de felicidad.
Bue-bue-nos días…- lo balbucea Kagome, siendo acostada en la cama, mientras Inuyasha se mantiene de perfil observando a ahora su mujer en todo la extensión de la palabra.
¿Cómo dormiste?.- lo pregunta el ojidorado pasando su mano por el estomago desnudo de su Kagome y mantenerla ahí dándole caricias.
Bien…- es la única respuesta que obtiene de Kagome, antes de que unos dos suspiros salgan de sus labios.
Yo dormí mu….y bien…- se lo dice arrastrando aquella vocal.
Oh…- lo contesta al sentir como la mano de Inuyasha se cola en uno de sus senos.
¿quieres seguir con lo de anoche, cariño?.- lo pregunta sensualmente Inuyasha viendo los ojos de Kagome derretirse ante la propuesta.
Asiente con la cabeza un si, dejando que Inuyasha se incline hacia sus labios en busca de un dulce beso
Siente como Inuyasha se posa encima suyo, dejando que se acomode de alguna forma en que ambos puedan estar juntos, pero por el momento se deleita con aquel primer beso de la mañana, posando sus manos en el amplio pecho de Inuyasha.
Ambos se encuentran disfrutando de sus labios, la sabana que los cubre se corre un poco dejando ver ambas piernas desnudas en la parte de debajo de la cama, entrelazadas si es que alguien llegara se imaginara lo que estuvieron haciendo en la noche.
¡Hey bestia!.- lo grita cierta voz en el pasillo, para abrir la puerta donde su primo debe de estar con su esposa, pero sabe que esa mujer se despierta muy temprano.
Apenas escucha que alguien grita "hey bestia" pero se encuentra tan ocupada en los labios de Inuyasha que no sabe de su mundo alrededor.
Bestia deja de devorar a tu esposa…- lo dice Kouga al ver como Inuyasha no hace otra cosa que comerse viva a esa hermosa mujer.
Kagome al escuchar aquella voz demasiado fuerte, como si estuviera dentro de la habitación, da un pequeño respingo pegándose hacia el cuerpo de Inuyasha, sintiéndose avergonzada de que alguien pueda verla en ese estado.
Inuyasha por su parte suelta un gruñido de enojo al ser interrumpido por aquel lobo, preguntándose ¿Cómo demonios osa entrar a su habitación?... tendría que moverse con cautela si es que no quiere que ese tonto se fije en Kagome.
Se da la vuelta tan solo un poco para tomar la cobija y subirla muy arriba de la cabeza de Kagome, viendo a esta muy sonrojada y apenada por aquello y eso lo sabe por el color azul y verde de sus ojos.
¿Qué demonios haces aquí?.- lo pregunta viendo a su primo de pie en la puerta observando el pedazo de piel que se expone de Kagome, gruñendo para taparlo con ayuda de su pie.
¡bah!, yo solo venía a decirte que el abuelo recibió una carta de tu amigo mujeriego ese…- lo informa Kouga, sin perder su vista al cuerpo femenino que se encuentra debajo de la cobija y a lado de Inuyasha, siendo tapada de pies a cabeza por ese tonto que tiene de primo.
Iré después, ahora lárgate…- lo dice enojado, viendo a Kouga no perder de vista el lugar donde se encuentra Kagome, teniendo que ponerse un poco arriba de la chica, mostrándole que esa mujer es suya.
Yo solo cumplía ordenes…- lo contesta Kouga con algo de fastidio, ¿Qué puede verle Kagome a su primo?.
Vete de aquí lobo…- lo dice Inuyasha gruñendo dejando a la vista sus dientes blancos.
Hermoso cuerpo Kagome.- lo anuncia el mismo Kouga saliendo de la habitación rápidamente antes de que su primo lo mate, y aquello lo sabe por el grito que acaba de dar el propio Inuyasha.
Se encuentra de pie, enfrente de la puerta, apunto de abrirla para correr a atrapar a ese lobo que tiene como primo, iba a matarlo de eso si esta seguro ¿Cómo se le ocurre decir aquello?... lo mataría lentamente.
Kagome por su parte se encuentra incorporada, sentada en la cama cubriendo su desnudez con la cobija, viendo la ancha espalda de Inuyasha, del mismo modo que el trasero firme y redondo con esas piernas fuertes y bien marcadas, sonrojándose.
Escucha que Inuyasha suelta un gran suspiro, para después ver como se voltea hacia la cama, haciendo que sus mejillas se tornen al rojo vivo al fijarse en cierta parte que le hace acalorarse y cerrar los ojos de pena.
Ve a Kagome cerrar los ojos y ponerse sonrojada, dejando que una sonrisa aparezca en su rostro, sabiendo bien que esa pequeña acaba de verlo completamente desnudo y pensar que ya ambos disfrutaron del uno del otro.
Se acerca hacia la cama sin perder de vista de los movimientos de Kagome, quedarse quieta en aquella posición deleitándose de aquella inocente y exquisita imagen, el cabello revuelto de la chica, con sus mejillas sonrojadas y aquellos labios todavía hinchados y rojos.
¿todavía apenada cariño?.- lo pregunta tomando asiento a lado de la pelinegra que sostiene la colcha con ayuda de sus manos, deseando que se resbale poco a poco del cuerpo de Kagome y volver a tumbarla en la cama para seguir disfrutando de su cuerpo milímetro a milímetro.
Si que se siente apenada, aunque ayer bueno… estuvo con Inuyasha de esa forma tan intima todavía no se acostumbra a verlo desnudo, bueno ¿como se acostumbraría cuando apenas pasaron una sola noche de esa forma?, deben primero de conocerse mas y con el tiempo hasta sería una forma natural de verlo.
Inuyasha…- lo llama Kagome sin abrir sus ojos manteniéndolos cerrados, sin querer ver aquella parte tan grande que forma al pelinegro.
Dime cariño…- lo contesta, sonriendo ante la inocencia de la chica.
¿pue-de-des… ta-tapar-te-te?.- lo concluye balbuceando
¡oh claro!.- lo exclama con una risa, al ver como su Kagome todavía es algo tímida, en cambio las otras mujeres ni se preocupaban al verlo desnudo, pero al ser su mujer tan inocente y el ser el primer hombre que lo ve en ese estado se siente como un adolescente.
Puede sentir dulces besos en su hombre desnudo, siendo inclinada poco a poco hacia la cama, sabiendo que Inuyasha es el que se encuentra dándole suaves besos y caricias con sus manos que ya se encuentran debajo de la cobija, abre sus ojos y lo que ve son los ojos dorados del chico llenos de fuego como el mismo sol dando sus primeros rayos al campo silvestre.
Te adoro…- lo murmura el propio Inuyasha cerca de los labios de Kagome.
Yo mas…- lo contesta Kagome con una sonrisa entre sus labios, ilusionada de que Inuyasha sienta algo por ella, tal vez ambos están aprendiendo el valor de amar… y aquello la hace feliz, por que sabe que ama a Inuyasha.
-.-
Kouga me dijo que le gritaste hijo…- lo informa Mioga limpiando el lugar antes de comenzar a abrir, pasando unos de los trapos por las superficies de los mubles oscuros de madera y las sillas hechas igual textura solo que tienen paja del mismo modo que las casas donde vienen la mayoría de las personas.
¡feh! Ese lobo no debió de haber entrado a la habitación…- lo dice abrazando a Kagome por la espalda dejando que esta se recargue entre sus brazos.
Oh ya entiendo…- lo murmura Mioga viendo el sonrojo de Kagome y como su nieto suspira en el cuello de la pelinegra, los jóvenes de hoy en día.
Oye Kagome… un chico Notaru vino a buscarte…- lo informa Mioga viendo como su nieto cambia de posición y sus ojos comienzan a volverse ámbar oscuros.
¡oh cierto!.- lo exclama la misma Kagome, tratando de salir de entre los brazos de Inuyasha pero este no la deja.
¿Quién es Notaru?.- lo pregunta con voz ronca.
Es un pequeñito el cual le prometí jugar hoy con él.- se lo informa, girando entre los brazos de Inuyasha, viéndolo a los ojos.
¿Qué edad tiene?.- lo pregunta, tratando de no mostrarse celoso en el asunto.
No lo se… pero supongo que unos…
¡señodita Kagome!.- lo grita un pequeñín entrando al lugar, una edad aproximada de cinco años.
Ese es…- lo informa Kagome viendo al pequeño entrar al lugar y gritar de nuevo su nombre al verla en brazos de aquel hombre – me das permiso de ir ¿Verdad?.- lo pregunta Kagome, viendo los ojos del chico relajarse y sonreír para inclinarse a besarla rápidamente con un "si anda".
Inuyasha suspira de alivio dejando salir a su esposa de entre sus brazos, para que vaya hacia el pequeño, y pensar que estaba a punto de estrangular al tal Nataru si es mayor de diez ocho años.
Escucha una risa a su lado, fijándose en ese individuo, viendo a su abuelo reírse, lo cual ocasiona que fuña el ceño al no entender cual es la gracia.
¿Qué?.- lo pregunta.
Hubieras visto tu cara de celos…- lo dice burlonamente.
¡feh!...- es la única respuesta al cruzar sus brazos, viendo a su esposa jugar con el pequeño que esta en el local, parecía que esa mujer estaba hecha para los niños, criarlos y amarlos de la misma forma que consentirlos, y aquello lo hace imaginar el tener una familia de la cual Kagome se encargue y él también.
Hey hijo, te puedo jurar que ese pequeño no te va a robar a tu esposa…- lo dice burlonamente Mioga viendo como Inuyasha no pierde su mirada de lo que hace su mujer con el pequeño que tiene sentado en sus piernas mientras le platica algunas historias.
Toma asiento en una de los bancos para platicar con su abuelo un rato sin dejar de ver de reojo a su esposa que esta muy entretenida con aquel enano, no es que estuviera celoso para nada, pero algo en él que no soporta ver a su Kagome con otros hombres aunque sean tan enanos como ese… y por supuesto que no esta celoso… ¡feh!.
Pasa algunas hora donde Kagome ríe con aquel pequeño y el lo único que hace es ver a ese mocoso disfrutar de Kagome, mientras que esta solo y abandonado luchando aquellas ganas que tiene de comerse a su esposa.
¡Notaru!...- se escucha el grito de una voz femenina gritando el nombre del pequeño.
Ma…ma…- lo dice ese pequeño bajándose de entre los brazos de Kagome para correr hacia donde esta su mama.
Muchas gracias por estar con mi pequeño…- lo dice la señora, cargando a aquel pequeño entre sus brazos, agradeciéndole a Kagome el tomar su tiempo para su pequeño hijo.
Es un maravilloso niño…- lo dice Kagome, dándole un pequeño beso al niño, cosa que Inuyasha gruñe y se levanta del asiento para caminar en dirección de su esposa.
Oh Inuyasha, ¿estaremos mañana?.- lo pregunta Kagome al sentir a su esposo en su espalda.
No lo se… Miroku me ha mandado una carta diciéndome que ya vendió tu propiedad y vienen hacia acá…- lo informa, al rodear con sus brazos a su mujer, que se despide de aquel pequeño con la mano.
Oh, ¿entonces partiremos pronto?.- lo pregunta algo triste sabiendo que su esposo la dejara tal vez en la aldea cuando lleguen.
Si en uno o dos días…- lo contesta, besando el cuello blanco de Kagome, que esta siendo expuesto a sus caricias, gracias a que la playera le cubre solo del pecho hacia abajo hasta llegar a la falda.
Bueno por lo menos tendría uno o dos días de disfrutar de Inuyasha…. Aunque no sabe cuando llegaran a la aldea de la madre del chico.
Aunque todavía nos queda medio viaje para llegar con mi madre.- se lo dice al leer aquel pensamiento, haciendo que se gire entre sus brazos para capturar sus labios, planeaba disfrutar de la mitad el viaje con Kagome entre sus brazos.
Kagome rodea con sus brazos el cuello de Inuyasha, sintiéndose feliz de estar con él.
¿Qué tal si comemos y después nos mimamos?...- lo pregunta de forma sensual Inuyasha.
Kagome tan solo sonríe ante la propuesta del chico dejando que sus labios sean capturados por él, siendo testigos de aquel beso todos los de su alrededor.
-.-
¿van a querer otra cosa?.- lo pregunta Mioga viendo como Kagome e Inuyasha ya han terminado su comida.
No gracias abuelo, nosotros vamos a descansar…- se lo hace saber tomando levantando a Kagome del asiento.
Oh si a descansar.- lo repite sarcásticamente, como si él se creyera aquello.
Inuyasha no hace caso a la mirada sarcástica del abuelo, tan solo guía a Kagome hacia las escaleras que comienza a subir pero apenas llegan a la mitad y la acorrala a la pared para besar sus labios.
Se despega lentamente de ellos, viendo las suaves facciones de su rostro.
Si despegas tus labios antes de llegar a la habitación, no te dejare tocarme…- lo murmura Kagome mostrando una leve sonrisa ante aquella idea, tan excitante que le paso por la cabeza.
Serás mía…- lo murmura Inuyasha inclinándose a besar sus labios, para también tomarla entre sus brazos, y así caminar con ella, reconociendo el lugar como la palma de su mano, no en balde estuvo algunos años con el abuelo.
Comienza a caminar por el vestíbulo sin despegar sus labios de los de su Kagome, cambiando de ves en cuando de posición en ellos, abriéndolos y cerrándolos, comiéndolos y en algunas ocasiones sumergiéndolos en su boca.
Abre un ojo obre viendo en dirección donde esta la habitación, estrechando mas a Kagome entre sus brazos, y a su vez capturando mas hondo la boca de esta, escuchando un dulce suspiro de los labios de su esposa.
Vaya, vaya la bestia con su hermosa doncella…- se escucha la voz detrás de ambos, haciendo que Inuyasha solté un gruñido ante aquello, siendo conciente de que no puede separar sus labios, al notar como Kagome continua el beso, esa pelinegra cuando esta con él se pierde.
Le dan unas enormes ganas de matar a ese lobo lentamente, pero si se separa de Kagome sabe que está es capaz de cumplir su promesa "Si despegas tus labios antes de llegar a la habitación, no te dejare tocarme".
Bien, entonces tendrá que ignorarlo, y eso haría, pasando de largo escuchando como ese lobo comienza a decir "hey bestia no te mereces a esa mujer", "verás que tu linda esposa será mía", "tu no la amas" es lo ultimó que escucha antes de cerrar la puerta detrás de el, sin despegarse de Kagome, que importaba que ese lobo con rabia comenzara a decir tontería, y sobre si ama a Kagome todavía no esta seguro, pero lo que si esta seguro es que la adora demasiado para dejarla ir fácilmente.
Se separa lentamente de los labios de Kagome, viéndolos hinchados y rojos por la presión que ejerció y aquel deseo.
Ve como se abren aquellos ojos azules con aquel brillo que puede iluminar cualquier cosa.
Ya eres mía…- lo murmura Inuyasha, con una sonrisa entre sus labios, al depositarla en el piso, sin sentir que Kagome deje de rodearlo con sus brazos.
Un trato es un trato.- lo murmura Kagome dejando que una sonrisa aparezca en su rostro.
Ven acá esposa mía.- lo dice el ojidorado tomando de nuevo a Kagome entre sus brazos para caminar hacia la cama donde comienza a depositarla suavemente, dejando que sus besos sean prolongados por todo el cuello de la chica, escuchando la risa que provoca sus caricias.
Desde afuera de la habitación puede escucharse una pequeña risa por parte de Kagome y otra que se le une por parte de Inuyasha, con el nombre ambos juntos, envolviendo de envidia y celos aquel hombre de cabello café con coleta en lo alto de la cabeza, una diademas color café y aquel traje que tanto lo caracteriza con su primo.
Ya ambos desnudos en aquella cama, disfrutando de las caricias que proporciona sus cuerpos unidos, Inuyasha besa los labios de Kagome, hundiéndose en aquella cavidad como si le perteneciera de nacimiento, especialmente hecha para él.
Lo ultimo que escucha es un grito por parte de ambos, para tener un silencio total, guardando las ganas de matar a su primo, ¿Por qué Inuyasha siempre obtiene a las mejores mujeres, el amor de aquella dulce pelinegra y el amor de esa madre sin contar la reputación de su nombre Inuyasha Taisho el hijo del dios Inu-Taisho?.
Pero ya haría algo para quedarse con esa dulce mujer, tal vez por el momento fuera de su primo, pero ya después se las arreglaría para que ella quedara entre sus brazos.
Muy pronto…
-.-
Escucha salir de sus labios un suave suspiro, dejando que Inuyasha continué con aquellos besos por toda su espalda.
Deberías de dejar de dormir tanto dormilona…- lo dice Inuyasha con un toque de burla, al recordar que la mayor parte de la noche mantuvo mucha actividad con la chica.
Tan solo ve como Kagome sonríe sin hace caso ante sus palabras, continuando con sus besos por la espalda desnuda.
Nada cariño, hoy llega Miroku con tu amiga Sango y esa pequeña…- se lo recuerda, haciendo que Kagome se ría un poco ante la cercanía de sus labios a su cuello- eres muy cosquilluda pequeña.- lo hace saber, al recordar cuantas partes de su cuerpo ocasionan esa risa.
Un quiero salir de la cama…- lo dice como reproche la misma Kagome, dejando que Inuyasha la comience mover para quedar de espaldas hacia la cama.
Oh a mi me fascinaría estar contigo así todo el día, pero necesitamos reanudar nuestro viaje.- lo dice, besando lo labios de Kagome, mientras esta se pega mas hacia su cuerpo.
Mmmjmmm… es lo único que se escucha de los labios de Kagome antes de que está rodea con sus brazos el cuello del chico para profundizar aquel beso.
-.-
¡amiga!.- lo grita Sango bajando del caballo con ayuda de Miroku para correr hacia los brazos de Kagome, que sale de aquella casa.
¡oh Sango las extrañe mucho!.- lo exclama, abrazando a su amiga, dejando que Inuyasha vea a su esposa si por él hubiera sido se hubieran quedado en la cama todo el día.
No me digas Inuyasha que tan rápido te has enamorado…- lo dice en tono burlón el propio Miroku sabiendo que su primo se enamoro desde el momento en que vio aquella mujer.
¡feh!.- es la única respuesta de Inuyasha, sin dejar de ver como su esposa se mantiene hablando con su amiga.
Sabes… deberías de decirle a Kagome la verdad de tus sentimientos, si no lo haces tal vez alguien con mas inteligencia pueda robártela.- lo dice Miroku, sabiendo que su primo es muy impulsivo en algunas cosas- puedes recitarle cuando termines de hacer el amor con ella "Si quieres saber cuanto te quiero, cuenta las estrellas que hay en el cielo…" eso es muy romántico y a las mujeres les agrada, tómalo como un consejo.- lo concluye el mismo Miroku para ver como esta Mioga que lo recibe como lo hacía hace años atrás.
Continuaraaaa!!!
¡Konichiwa! a todos, bueno lamento mandarles hasta ahora la continuación pero no me he sentido bien estos días y nade de nada de inspiración pero dentro de poco tendrán el próximo capitulo, como se darán cuenta Kagome ya acepto los sentimientos que tiene hacia Inuyasha, y este anda entre que si y que no… veremos que les depara en el próximo capitulo, y no dejen de sintonizar su canal favorito hasta la próxima!...
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Mil gracias por sus mensajes.
Se despide
Fesabi
