Capitulo X.- Sentimientos.

¿enserio no quieren quedarse un poco mas de tiempo?.- lo pregunta Mioga viendo como Inuyasha junto con los demás ya se encuentran en sus respectivos caballos, aunque Kagome ahora si va con el chico, montada en Colmillo como el dueño, mientras que Miroku y Sango en caballos diferente al igual que Rin que se encuentra fascinada montando su propio caballo.

Gracias abuelo, pero vamos a ir con mi madre…- se lo hace saber el propio Inuyasha, dejando que sus manos pasen por la cintura de su Kagome, disfrutando de las fragancias que tiene su cuerpo después del baño que se dio con aquella mujer.

Me saludas a mi pequeña Izayo, dile que su padre no se ha olvidado de ella.- lo dice Mioga, despidiendo aquel grupo de amigos, y pensar que cuando Izayo se fue a vivir aquella aldea tan alejada de él se sentía triste, pero ahora sabe que ella es feliz en aquel lugar que ahora es su hogar.

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¿Cuánto falta para llegar con tu mamá?.- lo Pregunta Kagome, sentada enfrente del ojidorado que mantiene fija su vista en el camino.

No desesperes pequeña, que todavía faltan unas dos o tres semanas.- se lo informa, sintiendo como Kagome se relaja ante ello, algo que le fascina.

¿podemos acampar aquí?.- lo pregunta y sugiere el mismo Miroku, viendo como los caballos ya se encuentra un poco cansados y Rin esta apunto de dormirse.

Traemos algo de víveres para pasar la noche, y mañana llegar a la otra aldea.- lo anuncia Inuyasha, bajando de su caballo blanco, aun dejando a Kagome montada para comenzar a atar los caballos en uno de los árboles y aflojarles las riendas lo suficiente para que puedan comer y tomar agua.

Sango baja del caballo con ayuda de Miroku, para tomar a su hermana Rin y dejarla bajar, y así acomodarla en una de las camas que esta haciendo el mismo Miroku para que puedan dormir.

Tú y yo pequeña aremos muchas cosas mas…- lo murmura Inuyasha tomando a su esposa de la cintura para bajarla lentamente de su caballo que se muestra algo enojado por quitarle aquel peso.

Kagome tan solo ríe al ver la mira ámbar que choca con la otra mira del mismo color, sabiendo bien que ambos están enojados, pero Inuyasha se inclina a besar sus labios, como queriendo decirle aquel animal que esa mujer es suya y de nadie mas.

Hey par de tórtolos, la cena esta lista, y Rin ya se durmió.- lo anuncia Miroku, dejando que su amigo se reúna en la pequeña fogata con Kagome en sus brazos.

Mi bella Sango va a dormir conmigo ¿verdad?.- lo pregunta Miroku con ojos de perro medio morir tratando de que esa mujer le diga un si en todas su proposiciones durante el viaje que estuvieron haciendo.

Esta usted demente.- lo murmura una Sango sonrojándose, para terminar con su plato he irse a dormir con su hermana

Miroku suelta un pesado suspiro dejando que otra vez en el día sus intentos sean un fracaso rotundo.

Kagome en cambio se ríe ante la actitud infantil de su prima y Miroku si tan solo aceptaran que se quieren las cosas serían distintas, pero según Sango, Miroku les pide a todas las mujeres "quieres tener un hijo conmigo" y aquello es normal en ese mujeriego por eso no quiere caer en sus trampas.

¿Qué es lo gracioso cariño?.- lo pregunta Inuyasha cerca del oído de Kagome, ocasionando que este pegue un pequeño brinco del susto.

Baka…- lo murmura Kagome, viendo los ojos de Inuyasha y una sonrisa en su rostro.

Yo solo te pregunte por que reías…- lo dice Inuyasha en tono herido fingiendo que aquella palabra lo hirió.

Yo…yo…- lo comienza a balbucear Kagome.

¡feh!.- es la única respuesta de Inuyasha para tomar a Kagome entre sus brazos mencionarle a Miroku un "adiós, buenas noches" y caminar hacia donde esta una cama lista para ambos, no podría hacer el amor por las miradas curiosas que los observan pero eso no quiera decir que no planea dormir dentro de Kagome.

Déjame irme a cambiar Inuyasha.- lo dice Kagome tratando de bajarse de entre los brazos del chico pero es inútil el esfuerzo.

mmmm… eso suena muy tentador.- lo murmura besando el cuello de la chica con sumo cuidado de no hacer perder la cabeza y tomarla en aquellos momentos, definitivamente el estar cerca de Kagome lo vuelve un adicto a primera a su cuerpo, sus labios y su presencia.

Anda Inuyasha, por favor.- lo suplica por ultimo, sintiendo como su cuerpo comienza a vibrar de nuevo, no es que no quisiera estar entre sus brazos pero el simple hecho de saber que no están acompañados le hace que le suela todo el cuerpo de la frustración.

Inuyasha deposita a Kagome e el suelo no sin antes besar sus labios, como queriéndole demostrar al mundo entero que esa mujer es suya egoístamente suya.

Anda pequeña vete a cambiar detrás de ese arbusto.- lo murmura Inuyasha apenas abriendo sus ojos localizando el arbusto que se encuentra detrás de los caballos, así ningún hombre podrá ver a su tesoro mucho menos Miroku.

Ve como Kagome toma sus cosas para caminar hacía donde el le indico apenas ve como desaparece atrás de esos arbustos imaginándosela por un momento desnuda o por lo menos con una prenda en su cuerpo llamándolo para que lo pruebe por quinta vez en esos dos días.

No entiende a Inuyasha primero la toma entre sus brazos y después la besa para dejarla irse a cambiar sola, por lo menos pensaba que se vendría con ella y así podrían estar juntos, pero parece que este no esta interesado en el ofrecimiento

Escucha un pequeño ruido, volteándose para ver quien anda ahí… aprieta en su pecho la prenda que acaba de quitarse dejándose con la falda aun puesta.

¡feh! Mujer nadie planea comerte, bueno solo yo.- lo dice aquella voz que inmediatamente Kagome reconoce sintiéndose relajada para ver como Inuyasha aparece enfrente de ella con aquel porte tan sexy que la hace derretirse.

¿Qué haces aquí?.- lo pregunta Kagome en susurro lo suficiente fuerte para que la escuche Inuyasha y no Miroku o Sango que están a unos metros del lugar.

Saber por que mi esposa se tarda mucho.- lo dice de la misma forma que Kagome, embozando una sonrisa al saber que ni siquiera ha pasado un minuto cuando dejo a Kagome cambiarse.

Baka…- lo murmura, volteándose para dejar la playera caerse y continuar con la falda que importaba que Inuyasha la viera después de todo ya han tenido experiencia.

Un grites…- lo susurra Inuyasha abrazando a Kagome por us espalda para comenzar a besar su cuello desnudo.

Inu…ya…sha…- es lo único que logra balbucear sabiendo que este planea hacer algo con ella.

Feh… déjate acariciar por mis manos.- lo murmura, besando el hombro de la chica y con ayuda de su mano retirando aquella molesta prenda que utiliza en los pechos.

Deja que Inuyasha la gire entre sus brazos para capturar sus labios donde continuamente salen suspiros de placer al sentir como este se quita la camisa con ayuda de sus manos, sintiendo el pecho desnudo de su esposo contra su pecho desnudo, sintiendo la fricción que hay en aquellos momentos.

Alza sus brazos enrollándolos en el cuello del chico, dejando que este continué con el beso que poco a poco comienza a dejar rojos sus labios.

Apenas logra desprenderse a tiempo de los labios de Kagome antes de que su poca cordura terminara en los suelos y tomara a esa mujer en aquel lugar, tenía que volver a pensar que esa noche nada de nada con Kagome ya en la aldea que sigue podría tener a esa mujer si quisiera un día para el entero sin salir de la habitación, sintiendo del cabello de Kagome extendido por todo su dorso sintiendo la suavidad de aquellas yerbas.

Anda cariños hay que vestirte…- lo murmura tratando de que su respiración vuelva a la normalidad, sabe de ante mano que si Miroku lo atrapa en aquella situación dos cosas sucederían, primero le rompería la cara a Miroku por ver a su mujer y después tendría que soportar su burla.

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Se encuentra entre los brazos de Inuyasha, descansando tranquilamente, después de que el chico fuera a verla mientras se cambiaban el mismo se encargo de ponerle la camisa que utiliza para dormir y llevársela de vuelta al campamento entre sus brazos dejando su ropa a lado de la cama improvisada en la que se encuentran.

Suelta un lento suspiro sintiendo unos cortos besos posarse en su cuello, al estar siendo abrazada por la espalda de los fuertes brazos de Inuyasha, su delgada y fina espalda pegada al pecho fuerte y firme de su esposo.

Te deseo demasiado pequeña.- lo murmura el propio Inuyasha sintiendo como el aroma de Kagome entra por sus fosas nasales.

Yo también.- lo contesta Kagome con un suspiro al sentir como la mano de Inuyasha se desliza entre sus piernas.

mmmm… no quiero que grites.- lo susurra al comenzar a moverse debajo de las cobijas de tal forma en que Kagome quede debajo de él, viendo como los ojos de Kagome comienzan a adquirir aquel color entre azul y verde agua, aquello quería decir que estaba algo sorprendida y curiosa.

¿Inuyasha?.- lo pregunta una Kagome curiosa ante lo que vaya hacer este hombre.

Sshh… no grites…- lo murmura, retirando con su mano cierta prenda que le estorba en aquellos momentos del cuerpo de Kagome, alegrándose de que Kagome utilice un camisón a la hora de dormir.

¿Qué-que haces?.- lo pregunta una Kagome tratando de saber que demonios hará aquel hombre.

Tu tan solo no grites…- lo murmura por ultima vez, capturando con sus labios aquel pecho que se deja ver a través de la tela que utiliza Kagome.

Por su parte Kagome deja escapar un gemido al sentir aquello, entendiendo ahora el que Inuyasha le repitiera "no grites", haciendo que sus labios sean apresados por sus dientes, sintiendo como sus ojos comienzan a volverse azules oscuros, dilatándose poco a poco por las sensaciones que hace el ojidorado.

Apenas siente posar los labios de Inuyasha sobre los suyos obligándose abrir su boca para liberar sus labios marchados con un poco de sangre ante la presión que Inuyasha se encarga de limpiar con su boca, disfrutando del sabor de aquel manjar, ya Kagome se encuentra lista para recibirlo, dejando que su ropa que antes estaba en su cuerpo ahora se encuentre alado de la cama improvisada, mirando de reojo si es que Miroku y Sango están despiertos o la pequeña Rin, cerciorándose que los tres duermen pacíficamente.

Se escucha un pequeño grito ahogarse en la garganta de Kagome, dando por hecho que Inuyasha ya esta dentro de ella, moviéndose suavemente, para no despertar a nadie, sabiendo bien que aquello sería vergonzoso para Kagome, conociendo que su esposa es apenas una principiante.

Siente como acabo de unos minutos Kagome ya se encuentra temblando debajo de sus caricias y cuerpo, sintiendo como esta se muerde los labios dentro del beso para no gritar en aquella explosión mágica que por un momento siente el paraíso entre sus brazos y después se derrumba en la tierra con Inuyasha.

Apenas pudo sentir aquella explosión dentro de su ser y salir dentro de Kagome, sintiéndose todavía deseo de escuchar que Kagome grite, pero sabe que aquello es imposible, ya llegando a la aldea hará que esa mujer grite con todos sus pulmones y los arañe como lo hizo la primera noche que pasaron juntos.

Atrapa a Kagome entre sus brazos, sintiendo como esta ya se encuentra débil y necesita descansar, sin apartarse dentro de ella, se acomoda de espaldas, dejando que Kagome se pose encima de el, lista para dormir entre sus brazos, sintiendo como el camisón de la chica se encuentra húmedo por la fricción de sus cuerpos, teniendo que retirarlo para que ella no pesque ningún resfriado y así lo hace.

Siente la piel desnuda de Kagome en su cuerpo, sintiéndose de nuevo arder cosa que no planea agotar a Kagome, provocando abrazarla fuertemente para quitar aquella sed que tiene por su mujer y pensar que con otras mujeres un le sucede aquello, al contrario termina y decide irse a dormir solo, pero con Kagome es diferente siente aquella necesidad de dormir así con ella, abrazarla íntimamente y llenarla de besos a plena luz del día.

Sierra sus ojos escuchando un suave suspiro salir de los labios de Kagome, dejando que su cuerpo se acomode perfectamente a la de la chica como dos piezas de rompecabezas, sintiéndose orgulloso y feliz por lo que tiene en aquellos momentos.

La luna en lo alto de aquel hermoso valle, las estrellas ayudan a la iluminación del lugar, brillando intensamente, y se dice que aquellas estrellas son los dioses que miran desde el cielo a sus súbditos.

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Abre sus ojos lentamente dejando ver aquel ámbar claro como el mismo sol que comienza asomarse por el horizonte, viendo a su alrededor como la fogata esta dando sus últimos signos de vida, Miroku todavía dormido a una distancia prudencial de Sango y Rin, y el debajo de Kagome, sintiendo como se acomoda esta.

Se estira un poco acomodando sus músculos dormidos, sintiendo como todavía esta unido al cuerpo de Kagome, que yace en sus brazos profundamente dormida.

Pero ahora no puede perder el tiempo en contemplar a Kagome, debe de levantarse y vestirse al igual que vestir a esa mujer antes de que el pervertido de su amigo se despierte junto con esas dos mujeres que los acompañan.

Se mueve lentamente saliendo de cuerpo de Kagome, escuchando como esta se queja y enrolla sus piernas con las del chico sintiéndose morir al sentir aquellos roces, lo único que mas le faltaba es que Kagome rozara sus pechos con el pecho de él y listo una bomba explotaría en su ser.

Kagome…Kagome…- comienza a llamar a la pelinegra, sintiendo como esta se acorruca mas entre sus brazos, y la tortura por no devorarla se hace intensa, sintiéndose castigado por los dioses por aquella situación.

Kagome…Kagome…- lo vuelve a repetir entre susurros, viendo como por fin la pelinegra le hace caso abriendo sus ojos y encontrar un verde agua, adivinando que esta feliz, simplemente por el color de sus ojos.

¿Que pasa?.- lo pregunta Kagome dejando salir un pequeño bostezo de su boca.

Anda pequeña vamos a ponernos ropa antes de que despierten nuestros amigos.- lo informa el propio Inuyasha con una sonrisa entre sus labios al ver el sonrojo en las mejillas de Kagome.

Pero…pero…pero…- comienza a balbucear Kagome, si se levanta pueden verla desnuda y aquello la avergüenza.

Haremos esto, me levanto yo primero y me visto total no me da pena que me vean desnudo, y después te levantas cuando yo comience a levantar la cobija para que te tapes y te vistas, ¿De acuerdo?.- lo pregunta y concluye el ojidorado dejando que Kagome asiente un "si" con su cabeza.

Ve como su esposo comienza a levantarse una vez que ella se retira de entre sus brazos, mirando como comienza a vestirse Inuyasha, bueno solo los calzoncillos y el pantalón dejando expuesto aquel pecho tan viril.

Anda cariño.- lo murmura Inuyasha, inclinadote a besar los labios de su mujer, un beso suave sin muestra de deseo, haciendo que Kagome se atonte ante ello, quedándose sentada sin que la cobija este encima de ella, mas bien se encuentre rodeándola dejando el suficiente espacio para que ella comience a vestirse, viendo a Inuyasha de pie y sosteniendo la manta, como si hiciera un vestidor.

Eres tan hermosa Kagome…- lo murmura Inuyasha viendo como su esposa ya esta en rompa interior, le daban ganas de tirar la sabana y tumbar a la chica de nuevo en el piso.

Tapa bien Inuyasha.- lo dice con reprocha al ver como este comienza aflojar la pared de seda.

Si cariño.- lo contesta, viendo a su Kagome vestirse en medio de él y aquella sabana.

¡Buenos días par de tórtolos!.- lo grita Miroku viendo a Inuyasha están sosteniendo la sabana, imaginadote que Kagome esta vistiéndose, y aquello quiere decir que ambos ya han intimidado y aquel pensamiento hace que en su rostro aparezca una sonrisa divertida que si inuyasha no estuviera ocupado se encargaría de tumbar con un golpe.

Kagome brinca en el lugar donde se encuentra, apenas abrochándose la camisa y aquella voz la ha sacado de tiempo y espacio.

¿Cómo va su día de romance?.- lo pregunta Miroku en tono burlón, viendo a la pareja entretenida, bien se puede ver la silueta de Kagome en medio de Inuyasha y la sabana así que un hay necesidad de que estos dos mientan.

¡Arg!, Miroku cállate antes de que mueras dolorosamente.- lo dice un Inuyasha algo enojado por aquellas palabras y esa sonrisa burlona, lo sabía si tan solo se hubiera levantado mas temprano en lugar de seguir durmiendo eso no estaría sucediendo.

Lo siento amigo, pero no creo que por el momento puedas matarme.- lo dice de la misma forma burlona, viendo a su amigo tratando de no destapar a su Kagome.

¿me abrochas?.- lo pregunta Kagome, sacándolo de aquellos pensamientos "matar a Miroku", "torturarlo", "matarlo dolorosamente".

Fija su vista en una Kagome, sensualmente vestida, con los broches de la playera sin unirse sintiéndose mareado ante aquella imagen de placer.

Deseaba que Inuyasha no cometiera alguna locura y sabe que esta enojado por la forma en que se encuentran sus ojos ámbar oscuros, así que la única idea que se le logro ocurrir es que él ojidorado abroche su blusa.

La sabana cae al suelo y unos labios son capturados por otros, mientras las manos fuertes del chico se concentrar en abrochar la prenda que ahora trae puesta su mujer, haciendo lo contrario que tiene sus deseos vistiendo a Kagome en lugar de desnudarla.

¡Buenos días Kagome!.- lo grita la pequeña Rin despertándose a lado de su hermana

Buenos días Rin.- lo contesta una vez que se separa de aquellos labios que la mantenían prisionera.

¿vamos a desayunar?.- lo pregunta la pequeña corriendo hacia donde esta Miroku preparando el desayuno, él cual trata de contener la risa que fluye por su ser, al ver a su amigo con aquella pose de tonto romántico.

¿he? Si.- lo contesta Sango, apenas levantándose de la cama improvisada.

Camina a lado de Kagome, sintiéndose por primera vez en su vida, que su futuro esta trazado a lado de aquella mujer de ojos azules.

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Apenas va a anochecer cuando se divisa una aldea, como las anteriores, las casas hechas de madera y paja, los hoteles de la misma forma y aquellos mercados afuera de algunos locales.

Camina con el caballo a lado que lleva una carreta que ocupa las cosas de Kagome y Sango ahora, del otro lado esta Rin en los brazos de su hermana ya que durmió en el trayecto y Miroku agarrando las riendas de los caballos.

Su Kagome esta entre sus brazos como ahora suele montar, viéndola disfrutar del paraíso, viendo como las estrellas se asoman de entre las nubes como si quisieran decirle algo.

"Si quieres saber cuanto te quiero, cuenta las estrellas que hay en el cielo"

Lo escucha en su mente junto con la voz de Miroku, para fijarse en Kagome, ¿Qué pasara si el mencionara esas palabras cuando termine de hacer el amor con la chica, tal vez sean ciertas su quiere a Kagome de alguna manera, pero un esta seguro si la ama.

Entran a la aldea siendo recibidos a gritos y a aplausos por que Inuyasha Taisho esta con ellos de vuelta, haciendo que algunas mujeres comiencen a murmurar el por que de aquella mujer bonita este entre los brazos del héroe.

Apenas llegan a una de las casas grandes, para comenzar a desmontar cuando se escucha un grito con un nombre consigo.

¡Inuyasha amor mió!.- lo grita una mujer

Que bueno que has llegado.- lo dice otra mujer saliendo a lado de la chica rubia.

¿Qué demonios?.- lo piensa Kagome, siendo bajada por Inuyasha.

Corazón como nos quieres en tu cama desnudas o con algo provocativo.- lo dice una de las mujeres rubias, viendo a Inuyasha de arriba hacia abajo, comiéndoselo con la mira.

Yo…yo…yo…- lo comienza a balbucear el mismo Inuyasha, que escucha una exclamación detrás de él, por parte de Sango y una risa por parte de Miroku, pero de Kagome no escucha ni un insulto ni nada y teme por su vida, haciendo que un escalofrió recorra su cuerpo.

¡Inuyasha amigo!.- lo grita un hombre apuesto desde la puerta de la casa enorme.

Oh Bankotsu, que bueno que estas aquí.- lo menciona Miroku, sin contener la risa y explotar de nuevo, haciendo que aquel hombre de ojos verdes no comprenda cual es el chiste.

¿dije algo malo?.- lo pregunta Bankotsu al ver aquella escena y comienza a comprender un poco.

Bankotsu querido danos una habitación para atender a Inu…- lo dice la otra mujer rubia, sin tomarle importancia a la pelinegra que acompaña al chico.

Pero…-

Pero nada querido, Inu viene de un viaje largo necesita ser atendido por nosotras.- lo interrumpe aquella rubia de ojos entre lilas y morados.

¡por dios Kasumi y Megumi, estoy casado!.- lo grita explotando de una vez por todas, su miedo a Kagome es demasiado para seguir callado, esta viendo a su esposa a lado y ella no ha dicho ni una sola palabra en el asunto pero sabe que esta furiosa y tendrá represalias, lo sabe… morirá joven, y eso que no lo mato un demonio que fue enviado por su madrastra.

Una risa se une a la de Miroku y ahora por parte de Bankotsu al no reconocer a su amigo muerto de miedo por su joven esposa.

Señor nos puede decir cuales son nuestras habitaciones.- lo pregunta una Kagome furiosa y eso se nota en sus ojos ahora marrones oscuro, dejando helados a cualquier hombre que se burlaba y el ojidorado que esta a lado.

He-he si-si.- lo balbucea el mismo Bankotsu entrando rápidamente a la casa, seguido de un Miroku igual de aterrado, una Sango que tan solo suspira y una Rin emocionada por unas aventuras.

¿es tu esposa?.- lo pregunta una Kasumi sorprendida, tratando de progresar esa información.

Si…- lo dice un Inuyasha temiendo por su vida, ¿ahora como explicaría aquella escena?, y tan bien que iba la relación entre él y Kagome.

Oh no sabíamos.- lo murmura Megumi, tratando de pensar ¿Por qué un héroe como Inuyasha esta casado?

Lo se, pero ahora Kagome va a matarme.- lo susurra, al ver a sus dos ex-amantes.

Lo sentimos, ¿si podemos hacer algo?.- lo pregunta Kasumi.

Yo quisiera… no mejor no, Kagome me terminaría pisoteando, mejor si muero digan que me mato un demonio enviado por Kagura.- lo dice este tratando de mantener las fuerzas necesarias para enfrenara su esposa.

Ve como se retiran ambas mujeres, no son tan malas como Kanna, pero por lo menos ella trataron de solucionar las cosas, ¿ahora que puede hacer?.

Camina dentro de la casa, sabiendo que Bankotsu ya esta ocupándose en sus cosas, descansarían en aquel lugar dos días y después partirían al otro pueblo y así hasta llegar a la aldea de su madre.

He dejado a tu esposa en la habitación que usas cuando vienes.- lo informa Bankotsu, posándose enfrente de su amigo.

Gracias.- lo murmura levemente Inuyasha.

Es una hermosa mujer, con carácter pero bondadosa, se que si le explicas te perdonara.- lo menciona el mismo Bankotsu vestido con aquella playera que marca sus fuerte cuerpo y aquellos pantalones las piernas marcadas.

¡buf! Espero que no me castre…- lo susurra temiendo lo peor de aquella discusión que tendrá con Kagome.

Ten fe en los dioses amigo, verás que no vas a morir joven no sin antes conocer a tus hijos.- lo hace saber Bankotsu, iluminando un poco los ojos de su amigo.

¿hijos?... ¿hijos?, podría tener un bebé en camino, Kagome no es de las mujeres que se cuida, bueno supone que ni siquiera sabe como cuidarse para no quedar embarazada y él no ha hecho nada por no detener un embarazo.

Con aquella idea en mente camina en dirección hacia donde es su habitación, bueno después de ser amigo de Bankotsu y que este se fuera a su casa algunos días cuando eran chicos y viceversa tenía su propio cuarto al igual que Miroku.

Al abrir la puerta ve a Kagome, con la bata que lleva la camisola color azul marino que lleva ahora.

¿Qué quieres?.- lo pregunta de golpe una Kagome enojada, borrando cualquier cosa en la mente del ojidorado.

Yo…yo…-

No quiero ninguna explicación tuya, bien puedes irte con tus "mujeres" y dejarme a mi en paz.- lo dice una Kagome furiosa, tratando de no perder los estribos y castrarlo lentamente, así como se le hace a un caballo que ya no sirve para semental.

Kagome si me dejaras explicarte.- lo comienza a decir el pelinegro.

No quiero saber nada…- lo murmura levemente Kagome, girándose para destender la cama en donde planea dormirse.

Oh vamos Kagome, solo déjame explicarte…- se lo vuelve a repetir tratando de que su esposa lo escuche y aquello sería difícil conociendo el carácter de la chica.

No quiero…- lo vuelve a repetir, tratando de guardar las ganas de llorar, pero sus ojos parecer que no hacen caso a las órdenes de su cerebro ya que empiezan a humedecerse.

Kagome…- la llama el chico, cerrando la puerta para caminar lentamente hacia donde esta su mujer.

Vete…- lo balbucea Kagome, dejando que unas tres pequeñas lagrimas se deslicen por sus mejillas.

No hasta que me escuches.- se lo dice, como ultimátum, que importaba si no salía vivo de aquello pero necesitaba no ver a su mujer triste y enojada y aquello lo sabe por la forma en sus ojos cafés claros, ya comenzaba a leer los ojos de su mujer.

¡Déjame!.- lo exclama Kagome, sintiéndose débil ante la cercanía del chico, lo puede sentir, puede sentir su colonia y su calor.

No Kagome, no hasta que m escuches…- se lo dice.

¡no!.- lo grita Kagome volteándose para mostrarle aquellos ojos cafés claros llenos de agua.

Cariño…- lo murmura Inuyasha sintiéndose un ser ruin al hacer llorar aquella mujer.

Te detesto… te odio… te odio…- lo comienza a murmurar Kagome corriendo hacia el chico para golpearlo en su pecho leves golpes que no le causan ningún daño a Inuyasha.

Sshh… tranquila cariño…- lo murmura Inuyasha, sobando la espalda de Kagome que continua murmurando aquellas palabras con lagrimas en sus ojos y lo sabe a los sollozos que escucha salir de sus labios.

Baka… yo te amo…- lo murmura Kagome, dejando que sus lagrimas sigan deslizándose por sus mejillas, sin ser conciente ante aquella declaración de amor.

¿he?...- es la única respuesta de Inuyasha, separando un poco a Kagome de sus brazos, para ver su rostro ahora sonrojado bañado de lagrimas.

Te amo…- lo vuelve a murmurar Kagome, dejando su sus ojos muestren aquella combinación de colores, marrones, azules y verdes, una mezcla que ni es mismo Inuyasha logra comprender.

¿Qué podía decir ahora?...

Si quieres saber cuanto te adoro, cuenta las estrellas que hay en el cielo.- lo dice Inuyasha, murmurado las palabras suficiente para que Kagome las escuche y sonría un poco, dejando ver esos colores que lo mantiene desconcertado…

Te amo…- lo vuelve a repetir Kagome, dejando que Inuyasha se incline hacia sus labios y los atrape susurrando un "te adoro pequeña".

Continuraaaa!!!

¡Konichiwa!!... bueno chicas aquí esta el otro capitulo del fic, espero que me digan que les parece, y las que no sepan que es "baka" significa "tonto" en español…

Gracias por sus mensajes mil gracias, y como me estoy tardando haré esto, cada mensaje que reciba será una hoja mas del capitulo… este capitulo consta de 11 hojas al recibir 11 mensajes…

No se que otra cosa se me olvida pero mil gracias por sus mensajes, espero que les siga gustando el fic y vamos en la mitad de esta hermosa historia!!!

Espero traerles pronto el capitulo que viene…

¡¡¡Mil gracias!!!!

Se despide

Fesabi