Capitulo XI.- Secuestro.

Te amo…

Aquellas dos dulces palabras se repiten en su mente con la melodía de la voz de Kagome, que se encuentra dormida entre sus brazos con la pijama puesta, no podía hacerle el amor aquella mujer sería una falta de respeto ante lo afectada que estaba, por ello se dedico a consolarla entre sus brazos, arrullándola.

Kagome lo ama, pero ¿y él?... ¿acaso amara a su esposa?, ¿amara aquella hermosa mujer que yace en sus brazos, cuidándola de cualquier peligro?.

Ve dormir a su Kagome a lado suyo, abrazándola de manera protectora, por si alguien o algo quisieran arrancarla de sus brazos no fuera eso posible.

Con su mano derecha comienza a acariciar el lindo rostro de Kagome, retirando el mechón de cabello azabache que cae en su mejilla.

Se ve tan linda dormida que bien puede pasarse horas contemplándola, aunque se ve como una diosa desnuda entre sus brazos, con aquellas mejillas sonrojadas y esos hermosos ojos de colores depende en el humor en que estén.

Apenas pudo descifrar el color de los ojos de Kagome al momento en que ella le dijo el "te amo", se desconcertó pero después sintió como si le hubieran dado lo mejor del mundo, aquello que anhelaba cuando era un niño ser un dios como sus hermanos dejar de ser mitad dios y mitad humano, fue un mejor regalo que cualquier deseo anterior.

Cierra sus ojos lentamente, dejando que la noche se encargue de sus sueños, suspira el aire a jazmín que desprende Kagome mientras la abraza, para poder soñar en un futuro prometedor.

-.-

Se trata de estirar lentamente pero algo la sostiene haciendo aquello imposible, siente una mano en su cintura por debajo de aquella camisola que lleva consigo dejando salir un suave suspiro que choca con la piel de alguien, haciendo que abra sus ojos azules poco a poco.

Ve a Inuyasha abrazándola fuertemente, sintiéndose por primera vez amada y protegida entre sus brazos, aunque esa sensación ya la había sentido antes con el ojidorado, pero ahora es diferente es como si una calida sensación entrara por los brazos de este y se alojara en su cuerpo en especial en su vientre.

Instintivamente se lleva sus manos a su vientre acariciándolo suavemente, sintiéndose feliz por lo que ha logrado en esa vida, solo que… hubiera preferido compartir toda esta felicidad y tristeza en algunas ocasiones con su abuelo.

Sus ojos comienzan a llenarse de agua al mismo tiempo que cambian de color a un marrón claro, sintiéndose triste todavía por la perdida de aquel ser querido, y por que no desahogar su tristeza.

Un leve sollozo se escapa de los labios de Kagome, despertando por completo al ojidorado que tiene a su lado, fijando su vista en Kagome, que ve como una pequeña lágrima se desliza por su mejilla atrapándola antes de que caiga en la colcha.

¿Qué sucede cariño?.- lo pregunta Inuyasha estrechando entre sus brazos a Kagome.

¡oh Inuyasha!.- lo exclama Kagome hundiendo su rostro en el pecho del chico mientras su llanto se prolonga.

¿Qué sucede cariño?.- lo vuelve a preguntar el ojidorado deslizando su mano por la espalda de la chica y dar suaves caricias.

Kagome sigue llorando en su pecho sin hacer caso a las palabras de Inuyasha, tan solo siente aquellas pequeñas caricias que poco a poco comienzan clamarla.

Puedo explicarte lo que sucedió ayer en la noche.- lo dice el propio Inuyasha, preguntándose si aquella es la causa de su llanto, bien puede explicarlo.

Verás, como sabes en cada aldea tengo a una mujer… bueno tenía a alguien que me hiciera compañía.- lo comienza a decir un nervioso Inuyasha escuchando como las lagrimas cesan y tan solo se hace presente un hipo con unos leves sollozos- por eso Kagome, es que cada vez que nos reciben en un lugar ellas vienen hacia mi, fui un hombre soltero y no rendía cuentas a nadie… pero ahora…- se lo continua diciendo- es diferente, te tengo a ti.- lo concluye dejando que Kagome se despegue un poco de sus brazos para ver su rostro bañado en agua dulce.

¿lo dices en serio?.- lo pregunta una Kagome que empieza a ilusionarse con aquellas palabras, no es una declaración formal de amor con un "te amo" al final, pero es el principio de algo.

Claro que si pequeña… te adoro y sin ti no podría seguir aquí en este lugar.- se lo dice, inclinándose a besar sus labios.

Te amo…- lo murmura Kagome, dejando que Inuyasha envuelva sus labios con los suyos, sintiéndose feliz de que Inuyasha solo la vea a ella ya con el tiempo él se dará cuenta de que la ama.

Se separa lentamente de los labios de Kagome, para abrir sus ojos y observar aquella combinación de colores de nuevo algo rara para él mismo.

Te amo…- lo murmura Kagome suavemente.

Yo…yo…yo…- lo balbucea el chico sin saber que puede decir.

No digas nada.- lo dice Kagome, sintiéndose avergonzada, ella ya ha declarado sus sentimientos he Inuyasha no le ha dicho ni siquiera un "te quiero" solo un "te adoro", lo mejor es callar y esperar el tiempo necesario para que él pueda definir sus sentimientos.

Te adoro Kagome, pero necesito tiempo para aclarar mis sentimientos.- se lo dice, viendo los ojos de la chica que todavía muestra esa combinación rara- una vez dijimos que ambos aprenderíamos a amar, que me enseñarías el valor de amar… enséñame a amar, fue lo que te pedí.- se lo recuerda, sabiendo bien en que ocasión fue.

Lo se…- lo murmura.

Por eso cariño te pido que me des tiempo para poder decirte esas dos palabras que tanto anhelas.- se lo hace saber

¿Cuánto tiempo?.- lo pregunta una Kagome con aquella voz que a Inuyasha le causa una ternura infinita, embozando una sonrisa.

No se… podrían ser un par de días o semanas… pero puedes sobornarme.- lo último lo dice con tono burlón, haciendo que los ojos de Kagome se vuelvan azules, mostrando ese brillo de felicidad.

¿así?.- lo pregunta la pelinegra.

Si… y entre mas me sobornes mas te querré.- se lo hace saber el propio ojidorado, viendo como su esposa se lleva sus manos al lugar donde se encuentra los botones de esa camisola para poder desabrochar los únicos dos, dejando ver los pechos de la chica, pasando saliva por su garganta ante aquella visión.

Baka….- lo murmura una Kagome sonriente moviéndose de tal manera que queda de perfil dándole la espalda a Inuyasha, que lo único que hace es quejarse y maldecir por debajo aquella acción

Kagome…- la llama, como tratando de que esta se voltee hacia él, pero es inútil, así que lo único que puede hacer es moverse hacia encima de Kagome y comenzar a besarla lentamente para devorarla con sus labios.

Oye Inuyasha.- lo dice Kagome dándose la vuelta para sorprender a un Inuyasha incorporándose.

¿dime?.- lo pregunta, viendo a su esposa acostada en la cama, lista para él.

¿puedo quedarme a dormir toda la mañana?.- lo pregunta de aquella forma inocente y tierna que hace que el mismo ojidorado quiera acompañarla.

¿Segura que deseas solo dormir Kagome?.- lo pregunta el ojidorado de pie en la cama, viendo a su esposa con aquella pierna desnuda salir por las cobijas, el camisón finamente adherido a su cuerpo como una segunda piel, dejando marcar sus curvas.

Si ¿Por qué?.- se lo contesta al estirarse en la cama y volver a acorrucarse en el mismo lugar donde estaba, dejando a descubierto su muslo.

Por lo dioses, ¿Por qué esa mujer nació para torturarlo de esa manera tan dolorosa?, aquella inocencia que muestra es el detonante que le produce aquel calor de la misma forma que el sensual cuerpo que puede ver debajo de la tela.

¿Inuyasha?.- lo llama preguntándose por que este no le contesta su pregunta.

¿Inuyasha?.- lo vuelve a llamar Kagome preguntándose en que piensa.

Podría ir por el desayuno y tomarlo en la habitación sin interrupciones de ningún tipo mientras disfruta a su dulce esposa que se encuentra en la cama o bien podría aguantar aquellas ganas de devorarla e ir a desayunar solo… mmmm definitivamente la primera opción es la mejor y ha ganado por mucho a la segunda idea.

¿Inuyasha?.- lo pregunta una Kagome haciendo un pequeño puchero por que este no le hace caso.

¿he?.- es la única respuesta de Inuyasha, observando a su esposa sentada en la cama, dejando que los rizos en las puntas que se hacen en su cabello azabache caigan lentamente en el hombro.

Has me caso.- lo murmura Kagome reprochando la actitud de Inuyasha.

¿caso?.- lo murmura y pregunta "oh si caso, y le hará mucho caso ahora de eso esta seguro"

Baka…- lo susurra una Kagome enojada mientras pone aquella cara de puchero.

Oh no… yo no soy baka…- lo murmura Inuyasha, inclinándose hacia la cama, para quedar como un depredador asechando a su presa – yo solo estoy un loco.- se lo hace saber al acercarse lentamente gateando hacia donde esta Kagome.

¿lo-lo-co-co?.- lo balbucea nerviosa sintiendo como Inuyasha se inclina hacia delante dejando que ella quede acostada de nuevo en la cama y él encima.

Si loco por ti.- lo murmura sensualmente Inuyasha dejando que su cuerpo se acomode perfectamente en las curvas de Kagome mientras la ve fijamente observando el cambio de los ojos de la chica y como la pupila se dilata.

Ahora cariño tu concéntrate en el placer, que no planeo salir de este lugar sin tenerte para mi.- lo murmura con aquella voz ronca de deseo, dejando que Kagome comience a temblar debajo de él.

Apenas captura sus labios para dejando que un ronco gemido salga de sus labios del mismo modo que pasa con su esposa, deslizándose debajo de la cobijas donde se quedara y moverá un buen rato mas.

-.-

¿Dónde esta Kagome Higurashi?.- lo pregunta aquella fuerte voz, dejando un poco helado aquel hombre de ojos verdes.

¿Dónde esta Kagome Higurashi?.- lo vuelve a preguntar aquella voz.

Con Inuyasha Taisho.- lo contesta por fin aquel hombre, asombrándose por el tamaño que tiene aquella persona.

¿por donde se fueron?.- lo pregunta aquel hombre del tamaño de un gigante bien puede decirse que es un cíclope pero este tiene dos ojos y la apariencia de ser un hombre sano a diferenta de los cíclopes.

Fueron a la aldea de Bankotsu.- lo informa aquel hombre de ojos verdes, recordando perfectamente que Bankotsu es amigo de Inuyasha y Miroku, pero si bien recuerda el que tiene enfrente es Ginkotsu, uno de los hermanos de aquel hombre.

Ni siquiera un gracias es lo que recibe de aquel grandulón que parte hacia la aldea, dejándolo solo en el camino, bien que hiciera lo que quisiera él tenía que regresar a su aldea y no podía estar de vacaciones como Inuyasha con su adorada esposa.

-.-

¿segura que no deseas desayunar?.- lo pregunta Inuyasha costado de tal manera que su mano y codo soporten su cara y la otra libre siga acariciando los contornos de la piel de Kagome.

Tal vez más al rato.- lo murmura suspirando, sintiéndose relajada ente los brazos de Inuyasha, dejando que las caricias que le proporciona aquella mano sigan en su cuerpo desnudo.

¿entonces que quieres hacer?.- lo pregunta un Inuyasha satisfecho de poder alcanzar el paraíso entre los brazos de Kagome.

mmmm…. ¿puedes contarme de tu vida?.- lo pregunta una Kagome insegura por la pregunta, dejando que sus ojos se fijen en los ámbar del chico.

¿Qué quieres saber?.- lo pregunta Inuyasha suspirando al sentir como su mano pasa por la cintura de la chica.

De tus hermanos.- se lo dice, ilusionada por saber más de la vida de su esposo.

Mmmm, mis hermanos… bueno ellos son complicados, como soy el hijo ilegitimo de mi padre no me quieren como te darás cuenta en unos días.- lo comienza a decir, sin dejar de acariciar la piel desnuda de Kagome- Naraku es el dios de la guerra y me detesta, Soten es cupido por lo menos el me tolera, Jinenji es el dios del pan y vino, Jaken es el servidor de Sesshomaru mi hermano y el consentido de mi padre, Sesshomaru puede hacer lo que se le pegue en gana.- se lo hace saber- pero bueno mi familia es demasiado extensa, también esta mi tía Mei que es la diosa del amor, y Muso que es el dios el agua y claro no olvidemos a mi madrastra Kagura que quiere mi muerte.- lo concluye un sonriente Inuyasha inclinándose a besar suavemente los labios de Kagome, que esta cierra sus ojos disfrutando de aquella suave caricia.

¿Qué mas quieres saber pequeña?.- lo pregunta separándose del beso, viendo a su esposa acorrucada cerca de su pecho.

¿Qué me dices de tu padre?.- lo pregunta, dejando que Inuyasha siga con aquellas caricias.

Mi padre es el gran Inu-Taisho el poderoso dios de la tierra y el cielo, la verdad mi madre me cuenta historias de él, pero no lo conozco en persona.- se lo dice.

¿entonces?.-

Lo conozco por medio de las estatuas que hacen en cada pueblo de él, por medio de ellas hablamos, y Colmillo es un regalo de él.- se lo hace saber dejando que Kagome abra un poco sus ojos ante aquella declaración.

¿crees que tu familia este metida en nuestra relación?.- lo pregunta de pronto Kagome, tratando de saber si el amor que siente por Inuyasha es un amor que armo Mei o Soten.

Yo…yo… no lo se…- se lo dice, sorprendido por la pregunta, aquello no lo había pensado, pero una vez Sonten le menciono "yo puedo darte amores pasajeros, pero el amor verdadero solo uno puede encontrarlo ni siquiera Mei la diosa del amor puede manipular aquello y mucho menos yo".

Oh.- es la única respuesta de Kagome, sintiéndose algo incomoda por la pregunta que hizo.

Pero…- lo comienza a decir llamando la atención de Kagome- se que los dioses no pueden interferir si es amor verdadero, se que si dos personas lo alcanzan sus almas están destinadas a estar juntas por toda la vida incluyendo la muerte y reencarnación.- se lo hace saber el mismo Inuyasha haciendo que los oídos de Kagome pongan atención a sus palabras.

Gracias…- lo murmura levemente Kagome, dejando que Inuyasha la estreche en un dulce a abrazo pegándose a su cuerpo desnudo, dejando que por lo menos sienta la desnudes de la piel del chico contra la suya.

¿un tienes hambre pequeña?.- lo pregunta Inuyasha viendo los ojos azules claro de la chica aquel azul que puedo con una simple mirada acelerar su corazón.

Un poco.- lo dice algo azorada recordando la actividad que tuvieron hace unos minutos y si que ha quedado exhausta.

Puedo ir por el desayuno para que lo tomemos y sigamos con este ambiente sensual.- lo sugiere pero con aquella voz que hace que la misma Kagome se sonroje.

Espera una contestación de su pequeña pero no recibe ninguna, sabiendo que ya se encuentra apenada.

No te vayas a ir mujer, tienes que esperar a que venga y ni se te ocurra vestirte.- se lo informa dándole un beso en sus labios que se escucha por toda la habitación cuando se separa de los labios- ahora vuelvo...- se lo dice saliendo de la cama sin echarle un vistazo a Kagome para comenzar a ponerse su ropa interior y aquel pantalón con los zapatos que importaba su pecho después de todo entrena de esa forma- no te pongas ropa Kagome.- se lo vuelve a repetir saliendo de la habitación, dejando a una Kagome suspirando y soñando.

Se da la vuelta en la cama, abrazando la almohada sintiendo el calor de Inuyasha impregnado en aquel lugar, al igual que su aroma.

Cierra sus ojos dejando una vista agradable para Inuyasha cuando llegue a entrar, una pierna saliendo de un costado de la cama con las cobijas arrugadas tapándole su trasero y un poco de su espalda desnuda y aquella otra pierna, dejándola con un toque sensual.

-.-

Anda Sangito.- lo ruega aquel hombre de coleta pequeña- Kagome e Inuyasha no vendrán en todo el día.- se lo informa, dejando a una Sango algo molesta- la mejor solución es irnos a distraer al pueblo con Rin.- lo concluye dando una de sus mejores sonrisas.

¡no!, ¡no! Y ¡no!.- lo exclama Sango, dejando a su hermana algo desconcertada, viendo la actitud de Sango y Miroku, le agradaba la idea de que Miroku fuese su hermano mayor así tendría una familia.

¿Por qué no?.- lo pregunta una pequeña voz, parada a lado de su hermana y enfrente de Miroku.

Por-por que-que no…- se lo dice balbuceando Sango.

¿Por que?.- lo vuelve a preguntar Rin.

Ella no quiere salir conmigo, bueno no quiere que salgamos los tres.- lo dice Miroku corrigiendo cualquier mala interpretación de sus acciones.

¿Por qué?.- lo vuelve a preguntar Rin sin entender aquella actitud, ¿Qué tiene de malo salir al pueblo?.

Por que tu hermana no quiere nada conmigo.- se lo dice Miroku dejando que Sango se sonroje recordando aquella proposición "linda Sangito se la madre de mis hijos".

¿seremos una familia?.- lo pregunta Rin ilusionada por la idea.

Solo si tu hermana desea ser mi esposa podemos ser una familia.- se lo hace saber Miroku a la pequeña viendo el rostro de aquella chiquilla ilusionarse y de reojo ve a Sango que esta roja.

Sango dile que si.- lo dice la pequeña Rin, añorando tener una familia, no recuerda a su mamá y papá, y aquello la hace sentirse triste, pero Sango su hermana se ha comportado como una madre y ahora podría tener un papá, Miroku no le cae mal, le agrada mucho.

Yo…yo…- lo comienza a balbucear Sango, sin saber que responde puede ver por un lado a Rin ilusionarse por la idea y Miroku esperando una respuesta, quiere a aquel hombre pero no sabe que decir, Miroku es un mujeriego y lo ha probado de mil maneras en su tiempo juntos, no quiere arriesgarse y terminar con el corazón destrozado.

Se siente observada por esos dos pares de ojos, unos azules y otras marrones que esperan impaciente su respuesta.

Yo…yo…- lo balbucea.

-.-

Suelta un profundo suspiro sintiéndose feliz por tener a un semi dios que quiera cuidar de ella, y por que no que pueda amarla tanto como ella lo ama a él.

Se encuentra esperando a Inuyasha en la cama, con aquella misma posición en que la dejo, abrazando la almohada al respirar el aroma masculino.

Cierra sus ojos lentamente dejando que la sonrisa en su rostro siga en el, soñando con un futuro comprometedor.

¡vaya, vaya si que los dioses son cariñosos conmigo!.- lo exclama una voz algo distorsionada haciendo que Kagome se levante de un solo golpe, cubriéndose con la sabana hasta la barbilla.

Si que los dioses me adoran, me han mandado a mi habitación a la mujer de mis sueños.- lo dice aquel hombre que se tambalea de un lado a otro sin tener equilibrio en su cuerpo.

¿qui-quien es-es usted-ed?.- lo pregunta una Kagome que balbucea al ver a ese hombre en su habitación que a simple vista esta borracho.

Mi nombre no importa preciosura, veras que nos las pasaremos en grande.- lo murmura dando un hipo y unos pasos mal hechos antes de caer en los pies de la cama.

Kagome se levanta de aquel lugar con la sabana cubriéndola tratando de buscar con su vista su palo de madera pero no esta ¿Dónde demonios andará? "no te preocupes por tu arma pequeña yo te protegeré", recuerda las palabras de Inuyasha al depositar su arma en el carruaje.

¡Arg! ¿y ahora que puede hacer?, esta claro que no puede pelear y no esta Inuyasha para protegerla como se lo prometió.

Anda muñeca ven con tu hombre…- lo murmura el hombre poniéndose e pie para caminar hacia donde esta Kagome retrocediendo sin hacer que su desnudez sea tan visible, se siente asqueada, temerosa y con ganas de gritar.

Nos las pasaremos en grande cariño.- se lo dice el hombre de ojos cafés como la misma madera un poco más alto que Kagome pero bajo comparado con Inuyasha si estuviera presente.

Da otro paso hacia atrás chocando con algo que se le hace algo familiar la espada de Inuyasha "Tessaiga" en su funda.

Ven acá preciosa.- lo murmura el hombre, dando dos pasos hacia el frente lo suficiente para que el olor a alcohol llegue a las fosas nasales de Kagome, tomando con su mano libre el mango de la espada.

¡No-no se acerque!.- lo exclama Kagome sacando a Tessaiga de la funda trasformándola en una espada diferente a la que vio cuando Inuyasha peleaba con los monstruos, una espada normal con el signo de los dioses.

No quiero hacerte daño mujer, solo quiero disfrutar de tu cuerpo.- lo dice el hombre, tambaleándose hacia delante, dejando que el filo de la espada roce su estomago.

Si da otro paso mas lo…… mato.- lo amenaza Kagome, temblando de miedo, rogándole a los dioses que Inuyasha llegue pronto.

Kagome traigo el desayuno, anda pequeña de pie…- se escucha la voz de Inuyasha en el pasillo, haciendo que el hombre enfrente de ella se gire, chocando con la mirada dorada de Inuyasha que ahora se trasforma en una llenada de fuego oscuro.

¿¡¿Quién demonios es usted?!?.- lo pregunta un Inuyasha enojado, depositando la tabla de comida en el mueble mas cercano antes de tirarla.

Yo-yo-yo soy un hombre, que desea no ser interr…impido cuando me esperan en la ca…ma…- lo dice aquel hombre arrastrando las letras mientras se tambalea.

¿en la cama?.- lo pregunta Inuyasha furiosa vendo a Kagome arrinconada en la esquina de la habitación aterrado por lo que puede ver en sus ojos marrones claros y húmedos.

Si señor, esa diosa me espera a mi…- lo dice el hombre orgulloso, mientras da una mirada pervertida a la chica, y volver su rostro hacia Inuyasha, asustándose el tenerlo tan cerca de él, dejando en claro que ese hombre es mucho mas fuerte y alto.

Esa diosa es mi esposa, mi mujer.- lo informa- y si no quiere que le tumbe los dientes váyase ahora mismo de mi habitación.- lo termina de amenazar el ojidorado

Usted no entiende, esta es mi habitación.- lo dice el hombre dando un hipo y sentándose en la cama- y esa mu…jer es una perdida.- lo murmura antes de que un puñetazo se estrelle en su rostro rompiéndole la nariz y unos dos dientes.

Inuyasha toma aquel hombre y lo lanza afuera de la habitación aun escuchando los gritos de dolor, volviéndose hacia Kagome que esta paralizada de terror con su espada entre una mano, transformada de manera rara.

¡oh Inuyasha!.- grita Kagome soltando la espada que cae al suelo trasformándose en una vieja espada, mientras corre hacia los brazos de Inuyasha que lo abraza de la cintura dejando que este sienta el choque de sus cuerpos, para escuchar un sollozo y llanto a continuación, al sentir como el cuerpo de Kagome comienza a temblar.

Tranquila amor, tranquila… ya estoy yo aquí…- lo susurra Inuyasha inclinándose a besar el hombro desnudo de Kagome, abrazándola con todo y la sabana que cubre el cuerpo desnudo.

Lo único que puede escuchar es el llanto de Kagome entre sus brazos, sintiendo su pecho un poco húmedo a causa de las lagrimas de la chica, sin comprender una cosa que no puede sacarse de su mente ¿Cómo Kagome fue capaz de tomar a Tessaiga sin salir ella misma lastimada por el campo de fuerza que tiene la espada?.

Ve a su pequeña mujer entre sus brazos llorando a lágrima viva mientras trata de dejar de temblar del susto, recobrando en su memoria la imagen de Kagome con Tessaiga con una trasformación que nunca antes había visto.

Sshh tranquila corazón ya paso todo…- lo murmura Inuyasha tomando entre sus brazos a Kagome que se aferra a su cuerpo como si en aquellos momentos su vida dependiera solamente de él.

Tu-tu-ve-ve mu-mu-cho miedo…- lo murmura balbuceando Kagome con un pequeño hipo.

Lo se cariño.- se lo dice acurrucándola entre sus brazos.

Inu-ya-sha.- lo llama Kagome, sintiendo como este posa una de sus manos en su vientre plano.

Anda pequeña, hay que comer y podremos seguir disfrutando de ese dulce sueño con una interrupción no deseada.- se lo dice con un pequeño ronroneo al sentir las manos de Kagome jugar con su vello del pecho.

Shii…- se lo contesta besando el cuello del chico, dejando que sus lágrimas se sequen.

-.-

¡¿¡Dónde esta Kagome Higurashi!?!.- lo pregunta y exclama una fuerte voz, haciendo retumbar todo el lugar a su alrededor.

¡¿¡Dónde esta Kagome Higurashi!?!.- lo vuelve a preguntar causando el mismo efecto, solo que ahora también aparecen unas personas en el lugar.

¿Hey no eres tu el hermano de Bankotsu?.- lo pregunta un hombre, relacionando el parecido y la información que tenía sobre los otros seis hermanos del hombre.

Si.- lo afirma aquel hombre gigante- ¿Dónde esta Kagome Higurashi?.- lo pregunta de nuevo.

En la casa de tu hermano.- lo informa un hombre.

Con pasos gigante y haciendo que todo a su alrededor tiemble comienza a caminar a la caza donde se supone que viene su hermano Bankotsu, tiene un deber y aquello lo debe de cumplir.

-.-

¿Qué quieres hacer cariño?.- lo pregunta Inuyasha costado mientras a braza a Kagome, que esta funda en su cuerpo.

Lo que quieras.- lo murmura, dejando que las caricias de Inuyasha la lleven al mundo de los sueños poco a poco.

Ese lo que quieras se me apetece quedarme aquí todo el día.- lo murmura sonriente el ojidorado- pero tomando en cuenta que nos quedaremos solo unos días, quiero mostrarte algo.- se lo hace saber depositando a Kagome en la colcha para ver los ojos azul claro.

¿Qué?.- lo pregunta sonriente.

Algo que hice cuando era niño.- se lo hace saber sin decirle completamente lo que es.

Ya quiero ver.- se lo hace saber de una forma infantil que hace que el mismo Inuyasha suelte una carcajada y le de un suave beso.

-.-

¿Dónde van par de tórtolos?.- lo pregunta Bankotsu viendo a Kagome salir de la habitación tomada de la mano con él chico que lleva en su cintura la espada que le dio su padre junto con colmillo el caballo.

Vamos a ir al rió.- lo informa Kagome, sabiendo que Inuyasha la quiere llevar a ese lugar después de una sección de besos logro sacarle aquella pequeña información.

Diviértanse y no se preocupen en regresar.- lo último se los dice giñendo un ojo.

¡feh!.- es la única respuesta de Inuyasha para comenzar a avanzar con Kagome hacia la salida.

-.-

Inuyasha.- lo dice una voz, viendo el hombre salir de la casa donde se supone que vive su hermano.

Hola amigo ¿Qué haciendo por estos rumbos?.- lo pregunta Inuyasha, viendo al hermano de Bankotsu.

Tengo ordenes de llevarme a Kagome Higurashi.- se lo hace saber, viendo a la mujer de su lado perfecta con la descripción que le hizo el rey Onigumo.

Lo siento Ginkotsu, pero esa mujer es mía.- lo dice Inuyasha dejando que Kagome se ponga detrás de él.

Yo solo recibo órdenes y debo de cumplirás.- se lo dice.

Lamento que nuestra amistad de vea destruida por esto, pero Kagome es mi mujer y esposa, y nadie absolutamente nadie puede llevársela de mis brazos.- se lo hace saber, sacando a Tessaiga.

Debo llevármela.- lo repite de nuevo el hombre, viendo a la mujer que debe de llevar ante el rey Onigumo siendo protegida por Inuyasha Taisho el hijo del gran dios de los cielo y tierra.

No lo permitiré.- lo menciona Inuyasha, en posición de ataque.

¿Qué sucede?.- lo pregunta Miroku llegando al lugar con Bankotsu.

¡hermano!.- lo exclama, viendo lo que sucede

Vengo por Kagome Higurashi.- lo vuelve a repetir Ginkotsu.

Vamos hermano puedes dejar a la esposa de Inuyasha en paz, diles que no la encontraste.- lo dice Bankotsu tratando de evitar aquella pelea.

¡no!.- lo grita haciendo que todo mundo alrededor se cubra los oídos ante el fuerte sonido, toma una de las pajas y la lanza encima de los tres hombres, dejándolos sepultados, para tener oportunidad de tomar a aquella mujer y llevársela sin pelear con Inuyasha y aquellos dos hombres incluyendo a su hermano.

¡Inuyasha!.- lo grita Kagome, al ser tomada por una mano que la rodea por todo el cuerpo y la alza para caminar hacia la salida del pueblo.

¡Kagome!.- lo grita Inuyasha sepultado debajo de aquel gran montaña de paja y heno.

Ve como su esposa se aleja poco a poco del lugar entre las manos de Ginkotsu, sintiéndose un completo tonto por dejarse engañar, el no protegerla, pero salvaría a Kagome sin importarle que perdiera la vida en ello…

Continuaraaa!!!

¡Konichiwa!, bueno perdon por la tardanza pero creo que es mejor que me tarde para que me dejen mas mensajes que aumentan mi animo de escribir n.n!!... gracias por sus mensajes y aquí están las hojas que prometí…

Espero verlos el otro capitulo, y también espero no tardarme tanto, como ya esta el fin de semana ahora i podré ponerlo a tiempo, pero ocupare 10 mensajitos para mi inspiración n.n!! jujuju lo se soy mala…

Un recuerdo si tengo que aclarar algo del capitulo, cualquier duda por favor háganmela saber…

Sobre el comentario de devorar… si es comérsela a besos creo que lo aclaro en la misma historia.

¡¡¡¡Mil gracias por sus comentarios!!!!

¡Nos vemos en el otro capitulo!

Se despide

Fesabi