Capitulo XII.- Boda.

¡Inuyasha!.- lo grita Kagome, al ser tomada por una mano que la rodea por todo el cuerpo y la alza para caminar hacia la salida del pueblo.

¡Kagome!.- lo grita Inuyasha sepultado debajo de aquel gran montaña de paja y heno.

Ve como su esposa se aleja poco a poco del lugar entre las manos de Ginkotsu, sintiéndose un completo tonto por dejarse engañar, el no protegerla, pero salvaría a Kagome sin importarle que perdiera la vida en ello…

Se escuchan unas pisadas acercarse hacia el lugar, y un sonido como un caballo bufándose de su dueño.

Colmillo sácame de aquí.- lo ordena Inuyasha dejando que su cabeza salga entre toda aquella paja y heno.

El caballo comienza a relinchar dejando que una risa pueda captarse por aquellos tres hombres.

Óyeme caballo de pacotilla.- lo dice Bankotsu molesto.

Un pobre caballo de burla de nosotros.- lo lamente Miroku.

Si quieres volver a ver a Kagome sácame de aquí animal.- lo dice Inuyasha enojado por la actitud infantil de ese caballo blanco.

Colmillo relincha dejando en claro que solo ayudaría si ve a Kagome de nuevo… cosa que hace que Inuyasha trate de no golpearlo al entender el pensamiento del caballo.

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¿Así que eres amigo de Inuyasha y Miroku, y hermano de Bankotsu?.- lo pregunta Kagome, que se encuentra sentada en el gigante hombro del hombre.

Si es verdad.- lo afirma el gigante.

¿Por qué te contrato Onigumo?.- lo pregunta Kagome, sin sentirse ya amenazada, después de todo Ginkotsu le dijo que si no la llevaba con el rey Onigumo, su esposa e hijos estarían en peligro, por eso acepto en ayudarlo, aparte confía en que Inuyasha vaya a rescatarla.

Por mi esposa e hijo, ellos cayeron en la trampa y tengo que obedecer.- se lo repite como lo hizo anteriormente.

No entiendo por que el rey Onigumo me quiere si ya estoy casada con Inuyasha.- hace el comentario en voz alta, haciendo que Ginkotsu también piense el ¿por que?, sin tener ninguna respuesta concreta.

Espero que Inuyasha logre perdonarme.- lo dice Ginkotsu, mientras fija su vista en el camino.

Inuyasha no es malo, si le explicas tu razones él entenderá, aunque tenga la cabeza hueca.- lo último lo dice con burla, ocasionando que ambos rían.

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¿Por que habrá querido Inuyasha ir solo por Kagome?.- lo pregunta Bankotsu hacia Miroku que se encuentra comiendo a lado de Sango y Rin.

Para pasar tiempo con su esposa.- lo contesta quitado de la pena Miroku, dejando que Sango se sonroje y Rin siga comiendo aquel delicioso platillo.

Que envidia me da Inuyasha, tiene una mujer muy hermosa, ya quisiera yo encontrarme una así.- lo dice Bankotsu, viendo a Sango sonrojarse cuando Miroku le lanza una mirada tierna.

El amor de hoy en día, lo único que hace es que todo mundo se encuentre enamorado de aquella pareja que perdió al inicio del mundo como dice la leyenda que es contada de aldea en aldea.

"cuando los dioses comenzaban a gobernar al mundo y formarlo, el ser humano tenía cuatro piernas, cuatro brazos y dos cabezas, pero uno de los dioses lanzo un poderoso rayo separando a los humanos, haciendo que cada uno tuviera una cabeza, dos brazos y dos piernas, por ello se cree que el hombre y la mujer se pasan la vida buscando la otra mitad de su alma."

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Ese Ginkotsu como se atreve a dejarlo en ridículo enfrente de toda la aldea y mucho mas llevarse a Kagome de entre sus brazos, ¿es que acaso no entendió que Kagome es suya, egoístamente suya?

Lo que puede pensar ahora es como demonios rescatara a Kagome del baka de Ginkotsu y de Onigumo, ese baka lo que quiere es casarse con Kagome, pero no puede hacerlo mientras Kagome este casada con él, los únicos que podrían anular el matrimonio sería su padre y su madrastra, ¡Por los dioses!...

Kagura esta detrás de todo esto.

Debía de darse prisa antes de que Kagura diera el permiso de casar a Kagome con aquel baka.

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¿entonces conoces a Inuyasha desde muy chicos?.- lo pregunta Kagome.

Si, y no ha cambiado mucho, sigue teniendo el mismo carácter.- se lo hace saber en burla.

¿Cómo es la mamá de Inuyasha?.- lo pregunta Kagome, sintiendo curiosidad de conocer a su suegra.

Izayo es muy bonita, entiendo el por que, el dios Inu-Taisho la aya seleccionado entre todas las mujeres, tiene un corazón de oro y su mirada irradia demasiada bondad, siempre en eso he tenido envidia a Inuyasha, tiene una madre única.- se lo hace saber, sin quitar la vista al camino que los llevara al castillo.

¿crees que si la llego a conocer me acepte?.- lo pregunta, dejando que aquella inseguridad se haga presente de nuevo, desde que Inuyasha le menciono el que irían a ver a su madre.

Izayo es una mujer noble, te recibirá con gusto.- se loase saber, brindándole un poco de paz aquella inseguridad.

Eso espero…- lo murmura, tratando de pensar positivamente en su encuentro con la madre del chico.

Esta noche descasaremos aquí y si mal no son mis cálculos llegaremos mañana antes del atardecer.- se lo hace saber aquel hombre gigante, tomando a Kagome y depositarla en el suelo dejándole que ella busque un sitio para dormir.

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Puede divisar el castillo de Onigumo, al pasar cerca de su aldea, recordando aquellos momentos dolorosos, el perder a su abuelo.

En aquellos momentos como desearía que Inuyasha estuviera con ella, que la envolviera entre sus brazos y le susurrara a su oído cuanto la quiere y que siempre estará a su lado, extraña a Inuyasha con todas sus fuerzas y no se cree capaz de poder vivir sin él.

No te preocupes Kagome, Inuyasha vendrá por ti.- lo dice Ginkotsu animando a Kagome al verla un poco triste, entendía el sufrimiento de separarse de aquel ser querido, pero conociendo a su amigo lo mas seguro es que este detrás de ellos, para rescatar a su mujer.

Confió en Inuyasha.- lo murmura, dejando que las puertas de aquel enorme castillo comiencen a abrirse para sentir después como Ginkotsu se hace cargo de depositarla en el piso donde unas jovencitas tal vez de su edad la guían dentro del palacio.

Puede ver como la bandera del rey Onigumo de color rojo y negro aparece enfrente de una de las paredes del palacio guiándola por unas enormes escaleras, que la conducen hacia unas habitaciones, pareciera que el rey Onigumo no quisiera ver su apariencia en esos momentos.

Aquí descansara esta noche, el rey desea que mañana en la mañana lo acompañe a desayunar.- lo dice una de las jovencitas que pasa a la habitación, mostrando lo hermosa que es con aquellos acabados de oro puro y madera.

La bañera esta lista si desea tomar un baño, la ropa que se pondrá esta en el closet… buenas noches.- lo dice otra de las empleadas saliendo de la habitación dejando a Kagome sola en aquel lugar, una cena caliente esperándola en una de las mesas de la habitación y el baño preparando.

Si estuviera Inuyasha con ella, lo mas seguro es que la hubiera tomado entre sus brazos para llevarla hacia la tina, así tomar el baño ambos, ya después él le daría de cenar y se podría dormir entre sus brazos… pero Inuyasha no estaba con ella y esa noche iba a ser la segunda que pasaría lejos de él.

Esperaba que Inuyasha la rescatara con ayuda de los dioses, lo extraña demasiado que si lo ve se lanzaría hacia sus brazos sin pensarlo.

Inuyasha.- lo murmura suspirando, cerrando sus ojos para recordar el rostro de aquel hombre que ha robado su corazón con solo una mirada ámbar.

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Kagome…- lo murmura un ojidorado viendo hacia la luna que se encuentra sobre él, extrañando aquella mujer de ojos cambiantes que le brinda felicidad.

Juraba por los dioses que Onigumo pagaría por haberle arrebatado a Kagome entre sus brazos.

Soñaba con tenerla de nuevo entre sus brazos y poder besarla lentamente, saboreando aquel sabor a miel y olor a una exquisita flor.

Siento pequeña que no te llevare con mi madre hasta terminar contigo.- lo murmura con una sonrisa burlona entre sus labios, recorriendo con su mirada el cuerpo que yace debajo suyo.

Te amo…- se lo dice mostrando una linda sonrisa que hace que Inuyasha capture sus labios para continuar con aquel ritual.

Te amo extraña aquella palabra ser susurrada en su oído por Kagome mientras hacen el amor.

Hoy dormirá solo, pero cuando rescate aquella mujer planea compensar el tiempo perdido… de eso esta seguro.

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El sol comienza a adentrarse por aquellas cortinas de seda blanca, dejando ver una figura en la cama, viendo como esa mujer de cabello azabache se mueve un poco y susurra "Inuyasha" para dar un ligero bostezo y abrir sus ojos, recordando que no tienes aquel semi-dios a su lado, extrañando el calor de su cuerpo al despertar por las mañanas.

Se incorpora en aquella cama de gran tamaño, añorando el que Inuyasha no la envuelva entre sus brazos y le insista quedarse en la cama con él.

Señorita Kagome, su baño esta listo.- lo informa una de las chicas que se asoma por la puerta.

Si, gracias.- lo dice levantándose de la cama, dejando ver aquel camisón de seda.

El señor Onigumo desea que se pruebe un vestido que utilizara en su boda.- lo dice aquella mujer de cabello rubio.

¿boda?.- lo pregunta Kagome.

Si señorita, usted se casara esta tarde con el señor.- se lo hace saber, dejando a una Kagome sentarse en la cama de nuevo, tratando de procesar la información.

¿casarse?, no puede ella esta casada con Inuyasha… ese rey no puede casarse con ella, no puede… ¿o si?.

Esta unión solo pueden separarla los dioses ningún otro ser.- lo dice aquel hombre enfrente de las figuras de los dioses más importantes.

Esas fueron las palabras que menciono el sacerdote que los caso hace dos meses y medio.

Así que ahora no puede casarse con el rey, aquello sería faltar el juramento que hizo cuando se caso con Inuyasha, como había dicho el sacerdote "solo los dioses podrán separarlos".

No se casaría con Onigumo, ama demasiado a Inuyasha para traicionarlo de esa manera aunque le paguen cualquier suma de monedas de oro, no se casara, Inuyasha es el único dueño de su cuerpo y corazón.

Con aquel pensamiento entra a la tina donde esta preparado su baño.

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Apenas va llegando a la tierra de donde saco a Kagome, viendo el castillo de Onigumo por arriba del pueblo.

Podría dar el golpe en la noche, escurrirse por el castillo y entrar a la habitación de Kagome, así se la llevaría consigo.

Para ser que el rey se casara en unas horas.- lo dice una aldeana pasando a lado de Inuyasha, mientras platica con otra mujer.

¿Qué demonios?

Escuche que el rey Onigumo tendrá una nueva esposa.- ahora lo dice un hombre a lado del chico que comienza a cortar la leña- dicen que es muy bonita.- lo continua diciendo- parecer ser que es la misma mujer que un hombre se llevo.- lo concluye, haciendo que la mirada ámbar de Inuyasha cambie a una oscura.

Disculpen caballeros, ¿Qué es lo que dicen?.- lo pregunta un Inuyasha enojado.

Decíamos que el rey Onigumo se casara esta tarde con una mujer muy hermosa.- lo repite el hombre, al ver el tamaño del ojidorado.

¿saben como se llama la mujer?.- lo pregunta el ojidorado, guardando aquellas ganas de estrangular a Onigumo si es que se oso tocar a su mujer.

Creo que se llama…. Kagome… Higurashi.- lo dice aquel otro hombre que hablaba con el leñador.

Kuso…

Se da la vuelta y camina con colmillo hacia el bosque que esta a espaldas del palacio, maldiciéndose por haber descuidado a Kagome.

Ahora tiene una perfecta excusa para matar aquel rey, que importaba si lo persiguen de por vida, pero el tocar a su Kagome merece un castigo severo.

Camina lentamente por aquel sendero algo marcado, divisando las murallas del palacio, pero esta de acuerdo que debe de entrar en aquel lugar sin ser visto para llevarse a Kagome.

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Comienza a bajar las escaleras de mármol, dejando ver el vestido color blanco que se ajusta a su figura, dejando ver aquella cintura y esas piernas bien formadas, los brazos con un velo blanco transparente al igual que la falda.

En su cabeza mantiene una diadema de flores blancas… haciéndola lucir realmente hermosa, haciendo una combinación perfecta con aquellas perlas que cuelgan en su cuello.

Ve como algunas personas se encuentran en el salón que esta diseñado para dar un gran banquete después de la ceremonia, por más que trato de rehusarse no pudo, Onigumo amenazo que si no se casaban ambos, mandaría matar a todo su pueblo, y aquello no podía permitirlo.

Ya se encuentra en el ultimo escalón y la música comienza a sonar de una forma leve, primero las flautas y después el arpa.

Camina hacia el altar que se encuentra enfrente de una figura de Kagura la esposa de Inu-Taisho, el padre de Inuyasha, sorprendiéndose así misma.

El rey Onigumo…- lo anuncia una persona detrás de Kagome, dejando que las puertas se abran por completo y aparezca aquel personaje de cabellera negra, ojos cafés y un rostro hermoso envidiado por los hombres, pero con ello el ego enorme de su personalidad.

Kagome se da la vuelta para ver las ropas elegantes del mismo rey, dejando en claro que el es la autoridad en aquel lugar.

Se acerca a pasos grandes hacia donde esta Kagome, posándose a su lado y tomarla del brazo con un movimiento brusco quedando ambos enfrentes de un sacerdote, aquel que se encargara de la unión de ambos.

La ceremonia comienza, en la música solo toca el arpa dándole un toque formal a aquella unión.

Los presentes en la ceremonia se encuentran callados escuchando las palabras de aquel hombre que tiene la fe de los dioses.

Los dioses desean saber, ¿si hay alguna persona que se oponga ante este matrimonio?.- lo pregunta el hombre, viendo a los espectadores.

Siente como pasan algunos minutos en silencio esperando a alguien oponerse como lo hizo aquel otro sacerdote el día que se caso con Inuyasha.

Internamente ruega por que Inuyasha llegue y la rescate…

Inuyasha…

Bueno por lo vist….

¡alto ahí!.- lo grita una voz que abre las puerta del lugar, dejando ver aquel traje que siempre utiliza una playera que marca sus músculos al igual que el pantalón.

Se escuchan algunas exclamaciones y murmuros en la habitación, dejando que la pareja enfrente al sacerdote se voltee y lo vea, unos ojos cafés se pongan oscuros y otros se trasformen en azules brillantes.

¡Inuyasha!.- lo grita Kagome, corriendo hacia los brazos del chico sin lograr ser detenida por el rey.

¡oh pequeña te extrañe mucho!.- lo exclama al enrollar sus brazos por el cuerpo de Kagome, estrechándola hacia su cuerpo.

¡yo también!.- lo contesta de la misma forma Kagome, respirando el aroma viril del chico, dejando que su corazón goce aquel encuentro.

¡Esa mujer es mía!.- lo grita cierto individuo parando los murmuros y aquellas exclamaciones.

Continuaraaaa!!!

¡¡Hola!! Se que me quieren matar… entonces no tengo nada para justificarme, si desean matarme adelante yo no me quejo, hasta me harían un favor…

La verdad no he tenido muchos ánimos y tiempo para escribir, ya saben la tristeza y rabia pero se superan ¿no?, como que el capitulo no me gusto mucho esperaba mas, pero el otro les prometo que será romanticon como les suele gustar a todas, aparte de que Inuyasha ya dirá un "te quiero", va progresando el hombre con las palabras, prometo traérselos pronto, pero esta semana me es muy pesada… tengo muchas cosas que hacer y entregar trabajo, claro y contamos el inicio de exámenes pues me volveré loca.

¿Qué mas puedo decirles?, así muchas gracias por sus comentarios me sirven de mucho, por lo menos se que la historia no va en mal camino y les agrada…

Mil gracias de nuevo por sus comentarios y por tomarse la molestia de leerlo.

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Y de nuevo perdon!

Se despide

Fesabi