Capitulo XIV.- La aldea donde nací.
¿tu crees que Inuyasha y Kagome estén bien?.- lo pregunta cierta mujer de pie a lado de la cama de su hermana
Oh claro que si Sanguito, Inuyasha es medio dios, no creo que aya por que preocuparse.- lo informa Miroku, tratando de darle paz a su… ¿novia?.
Bueno eso es lo que piensa que es ahora Sango, después de aquel "si", planea aprovecharlo de una manera única, no todos los días se conoce a una mujer tan hermosa como lo es Sango, y por alguna razón los dioses hacen que sueñe con ella, con aquel deleite femenino y unos hijos tan parecidos a él y Sango.
¿Cuánto tiempo crees que Kagome estará de vuelta?.- lo pregunta Sango preocupada por su amiga, apenas es el cuarto día desde que se llevaron a Kagome y esta preocupada por su amiga, no es que no confié de Inuyasha, pero Kagome es parte de su familia.
Yo creo que mañana por la mañana estarán con nosotros, o bien en un día mas… hay que bajarlos solos, son una pareja, cariño.- lo concluye con aquella palabra de amor, haciendo que las mejillas de Sango se tiñen de color rosado.
-.-
¿descansaste cariño?.- lo pregunta aquel hombre a lado de su esposa, que se mantiene acorruca entre sus brazos.
Kagome tan solo se estira un poco entre los brazos de aquel hombre, dejándose mimar como un lino felino que desea ser acariciado a esa hora de la mañana.
Anda Kagome, no ves que nuestros amigos nos pueden dejar…- lo murmura burlonamente el ojidorado, sabiendo bien que su esposa desde que regresaron hace apenas un día a la aldea Bankotsu no hace otra cosa que dejarse mimar entre sus brazos, no es que no le agrade aquello pero esa mujer es como una droga para su ser.
Parece ser que aquella linda mujer no planea hacerle caso y bien lo sabe por la sonrisa que logra percibir de esos dulces labios, tan deliciosos como el mismo néctar de alguna fruta.
Con un pequeño movimiento hacia abajo que hace quedar en la altura de su dulce esposa antes acomodada en su pecho y bien encima de su cuerpo desnudo, no podría dejar de desear aquella mujer, algo tiene Kagome que con otras es tan diferente.
Escucha una pequeña risa la cual fue ocasionada por sus dedos que se deslizaron por la cintura de la joven.
¿así que mi pequeña mujer tiene todavía algo de cosquillas?.- lo pregunta burlonamente Inuyasha, deslizando aquella gran mano por la espala de Kagome, que lo único que ocasiona es que la acerque hacia su cuerpo.
Baka…- lo murmura burlonamente Kagome, dejando que sus ojos azules aparezcan con aquel brillo que tanto le agrada a Inuyasha.
Anda cariño arriba…- lo murmura el mismo pelinegro, dejando que algunos besos se prolonguen por el cuello de Kagome, saboreando de nuevo el dulce sabor de aquella mujer.
No quiero…- lo dice como reproche, dejando que su esposo se encargue de seguir con aquel mimo.
¿crees que tenga que convencerte?.- lo pregunta sensualmente el ojidorado sin dejar su tarea atrás.
Mmmjmmm…- lo murmura sensualmente Kagome, dejando al final salir una gran carcajada al sentir como Inuyasha la deja de un momento inesperada abajo de él
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Se encuentra encima de colmillo, e Inuyasha caminando a lado de aquel caballo llevando las cuerdas entre sus manos, dejando que el pueblo se comience a ver a larga distancia.
Puede escuchar algunas voces, como si hubiera fiesta en aquel lugar, se comienzan a acercar lentamente hacia el, dejando que Rin comience a gritar de alegría al ver toda persona disfrazada, haciendo que vea a Inuyasha con una pregunta ¿Qué sucede?.
Amigo llegamos justo en el carnaval.- lo anuncia Miroku lleno de ilusión recordando los viejos tiempos cuando solía salir a jugar con Inuyasha entre aquella fiesta y conquistar a chicas hermosas.
Sango ¿Por qué no vamos un rato a ver?.- lo pregunta Rin que se encuentra situada delante de su hermana mayor, arriba ambas del caballo.
Yo… no se si es buena idea.- lo dice Sango esperando que alguien la apoye.
Yo no le veo nada de malo a ello…- lo anuncia Miroku, tomando a la pequeña Rin para bajarla del caballo al igual que sigue con Sango.
¡Si!.- lo grita Rin, brincando de alegría mientras corre hacia la multitud siendo seguida por Sango y Miroku.
Así que mi señora Taisho se ha quedado conmigo…- lo dice aquel pelinegro de forma burlona, ayudando a bajar a su esposa de colmillo, que lo único que hace este es dar un bufido y salir del lugar tal vez a la dirección de la casa de Inuyasha.
¿Qué quieres hacer Inuyasha?.- lo pregunta una inocente Kagome, sabiendo bien que su esposo planea llevarla algún lugar privado.
Disfrutar de mi esposa…- lo último lo dice con aquella voz ronca.
Captura lentamente los labios de Kagome, dándoles una suave caricia mientras siente como esta enrolla sus brazos en su cuello, dejando que bien todo mundo preste atención de la pareja.
Se separa de los labios de su esposa, viendo como las facciones de Kagome se encuentran relajadas a cierto punto que se de tan linda e infantil, dejando que el sea el único que logre protegerla.
Ambos comienzan caminar hacia dentro de la aldea, viendo a sus pasos niños corriendo, hombre bebiendo y cantando, mujeres bailando y todo un espectáculo de la aldea.
¿Quieren que les cante una canción?.- lo escucha Kagome desde lejos llamando su atención, al ver aquella mujer con un pequeño tambor y a su alrededor cientos de niños tomando asiento en el piso para escuchar con atención aquella melodía.
Ha
nacido una estrella más
Desde hoy la ves
En el cielo es
donde debe estar
Es Inuyasha
Lo canta aquella mujer, dejando que algunos otros dos hombres se le unan con un poco de música extra.
Y
cantémosle un aleluya
El chico se lució
La
estrella es, anúncialo
Desde hoy la ves
Sí, desde hoy la ves
Ve como su esposa se queda de pie sin querer moverse, dejando fija su vista en cierto punto, haciendo que él mismo observe su dirección, escuchando como aquellas personas cantan la canción que inventaron por el cuando era todavía un niño, al saber que es el hijo del gran dios Inu-Tashio.
Es el
héroe más popular
Es Inuyasha
Que es la estrella
que tienes que gritar
Desde hoy la vez
No puede creer que en la aldea de Inuyasha tenga una canción para él, ¿es tan popular como se dice?... ¿acaso se había casado con un hombre ocupado?... y aquel pensamiento, el pensar que no lo tendrá a su lado por algunas noches le parte lentamente el corazón, como un fino cuchillo rasgando un pedazo de res.
Y
en la mala racha acuérdate
Que en tu alma está el
poder
Tú puedes ser el héroe
Ten esperanza donde
estés
Ahora se ve a un grupo de personas cantando, fijando su mirada en toda la población.
El
cielo es lo que tú crees
Y otra estrella desde
Hoy que
brilla desde
Hoy la vez, tu estrella es
Los niños se encuentran aplaudiendo, felices por aquella canción que se canta desde que Inuyasha cumplió la edad suficiente para protegerlos de cualquier demonio, siendo esparcido el rumor por toda Grecia.
Ha
nacido una estrella azul
Desde hoy la vez
Todo se ilumina con
su luz
Es Inuyasha
No sabía que decir, solo siente como unos brazos la toman ocasionando que se la levanten del suelo, sosteniéndose del cuello del chico para no caer, mientras sigue escuchando de nuevo la canción detrás de ella.
Cuando
nada estaba en su favor
El joven luchador
Llegó a
triunfar, logró brillar
Por algo Inuyasha la primera vez que lo vio le pregunto "¿acaso nunca has escuchado de mi?", que tonto había sido, si Inuyasha es una leyenda en cada pueblo que va… ¿Cómo puede competir con ello?.
A
Capricornio él voló
Logró llegar a su lugar
Y
su estrella se encendió
Aquella parte de la canción no lograba comprenderla, ¿Qué tenía que ver Capricornio en todo esto?... ¿tal vez es una estrella?, o ¿no?.
Es
el héroe más popular
Es Inuyasha
Sabe bien que aquella canción siempre la cantan los aldeanos cada vez que viene, pero no se habían percatado de la presencia de Kagome, es como si la hubieran tratado como alguna más, y no ella es especial, por el simple hecho de ser Kagome, pero ya después tendría tiempo de aclarar aquello con su pueblo.
Que
es la estrella que tienes que gritar
Desde hoy la vez
Lo escucha desde algo lejos, preguntándose ¿si Inuyasha nació debajo de una estrella?... tal vez es alguna que ilumina la noche.
Y
en la mala racha acuérdate
Que en tu alma está el
poder
Tú puedes ser el héroe
Ten esperanza donde
estés
¿Qué en mi alma esta el poder?... antes podría decir aquello, pero ahora esta seguro que su poder y corazón se encuentran en una sola persona… y esa es Kagome, aquella pequeña pelinegra que mantiene entre sus brazos para llevarla con su madre que esta afueras del pueblo por la comodidad de la naturaleza y también por que su padre mando a hacer aquella casa, para poder ver a su madre sin que ningún otro mortal sepa.
El
cielo es lo que tú crees
Y otra estrella desde
Hoy que
brilla desde
Hoy la vez, tu estrella es
Esa ultima estrofa la escucha de lejos, casi como un susurro del viento que pasa por ese lugar, dejando que su mente sueñe con Inuyasha y poder estar de nuevo entre sus brazos.
Siente una pequeña brisa rodear su cuerpo entre los brazos de Inuyasha, dejando que su falda se levante solo un poco para dejar al descubierto sus largas piernas.
¿sabes que eres exquisita cariño?.- lo murmura sensualmente el ojidorado en el ido de Kagome.
No, no lo se…- lo responde de una manera infantil- Inu… ¿crees que tu mamá me acepte?.- lo pregunta Kagome, dejando ver aquellos ojos entre azules y verdes.
Claro que si pequeña.- se lo contesta – puedo apostar que terminara adorándote.- lo concluye, dejando ver una pequeña casa siendo barreada por una cerca de madera, tal vez construida y diseñada por aquel ojidorado.
¡Inuyasha, hijo!.- se escucha aquel grito, desde lo lejos una figura femenina aparece, con un vestido humilde, aquella mujer se acerca hacia donde están ambos corriendo hacia el encuentro de Inuyasha, sintiendo como este la deja en el piso para esperar a su madre, y después estrecharla entre sus brazos gritando "¡Madre!".
Había imaginado a la madre del chico un poco mas vieja, pero pareciera que tuviera alrededor de los cuarenta o un poco mas joven, de cabello negro como la misma noche, tan oscuro y hechizador, unos ojos cafés profundos que expresan sus sentimientos sin reservas y con una figura perfecta, tan hermosa como el hijo, ahora ya sabe por que Inuyasha es tan encantador.
¿y quien es esta linda criatura?.- lo pregunta aquella mujer, madre de este héroe al dejar a su hijo a un lado para prestar atención a Kagome.
Mamá, ella es Kagome, mi…
Esposa.- lo concluye la madre al interrumpir a su hijo.
¿Cómo lo sabes?.- lo pregunta sorprendido el ojidorado
Tu padre me lo dijo.- lo contesta con aquella sencillez, viendo a su nuera de pies a cabeza, agradándole de primera vista.
¿Qué?.- lo dice Inuyasha de aquel tono que no comprende nada.
Tu padre estuvo conmigo algunos días.- lo comienza a explicar- me menciono algunas cosas de las cuales esta muy molesto Kagura, y me alegro de ello.- lo ultimo lo dice con una sonrisa demasiado jovial – pero anda chicos deben de estar cansados, y se que les caerá bien algo de comer y descanso en la habitación de Inu.- lo menciona Izayo, caminando hacia la casa, dejando a dos jóvenes desconcertados por todo.
-.-
¿Qué te pareció mi madre, Kag?.- lo pregunta Inuyasha metiendo a su habitación una maleta, tal vez de la roma de Kagome.
Es un mujer muy hermosa y se ve que te adora.- se lo dice, tomando una de los camisones con los cuales plana dormirse, respirando el aroma masculino que esta en toda la habitación con aquel blanco en paredes, y cosas como una casa común.
Tengo a las dos mujeres mas hermosas del mundo.- lo murmura Inuyasha, al ver como su esposa se quita la blusa y la falda quedándose en roma interior.
Mañana podré acompañar a tu mama al mercado ¿Verdad?.- lo pregunta Kagome, viendo a su esposo como se acerca hacia ella lentamente
No se… tal vez quisiera quedarme contigo todo el día.- se lo hace saber de tono meloso, mientras pasa sus manos por la cintura de su esposa que ahora la encuentra un poco ancha, pero tal vez sea normal.
Pero se lo prometí a tu mama…- lo menciona Kagome, sintiendo los labios de Inuyasha sobre su cuello, y bien sabe que desea aquel hombre, y en verdad ella se muere por estar entre sus brazos y poder descansar eternamente.
¡feh! Yo mañana le explicare…- lo murmura, besando los labios de su esposa lentamente, seduciéndolos de una manera única, mientras comienza a dar dos pasos hacia atrás para poder tumbarla en su cama, sintiendo como esta gime ante ser aplastada por su cuerpo.
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Se estira lentamente entre las sabanas, acurrucándose de otra forma, su pecho pegado al colchón, mientras que suspira suavemente al sentir como Inuyasha la abraza y mantiene su cabeza en su espalda desnuda, para seguir ambos dormidos.
Siente un movimiento brusco, como si alguien se hubiera levantado de la cama y fuera a correr al baño que se encuentra dentro de la habitación del chico, para escuchar un "¡puag!".
Se incorpora en la cama, mientras se tapa el pecho para no dejar ver su desnudez, tratando de localizar a Inuyasha en alguna parte.
¿te sientes mal cariño?.- lo pregunta Kagome, levantándose de la cama con la cobija mientras va hacia la otra habitación.
Me ha hecho daño la comida…- lo dice Inuyasha, recargándose en la pared después de vomitar todo resto en su estomago de la deliciosa comida de su madre.
¿quieres descansar?.- lo pregunta Kagome, ayudando a Inuyasha enjaguarse la boca, mientras se incorpora algo mareado, sintiéndose por primera vez en su vida enfermo.
Apenas acuesta al chico en la cama de nuevo, sin importarle su desnudez, como así salio al baño, ahora solo lo tapa y se acorruca ella también a solado para comenzar ha acariciarle la cara y poder relajarlo.
Es raro…- lo murmura Inuyasha con sus ojos cerrados al sentir las caricias de Kagome.
¿Qué es raro?.- lo pregunta.
Nunca antes me había enfermado…- lo murmura pensando en alguna ocasión que le aya pasado por lo menos un simple resfriado, pero no logra recordarlo.
Le preguntare a tu mama…- lo anuncia Kagome, inclinadote a darle un corto beso a su Inuyasha mientras se levanta a tomar uno de sus pantalones y camisas del chico que le quedan demasiado grande.
Kagome no te tardes…- lo susurra Inuyasha quedándose dormido de nuevo en aquella amplia cama
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¿sucede algo malo hija?.- lo pregunta aquella señora dentro de la cocina preparando el desayuno.
Señora…. Izayo…- lo corrige al recordad que la madre del chico había pedido que le llamara por su nombre o como "mamá" y ella le dría hija- Inuyasha se siente mal.- lo anuncia, al ver una sonrisa en el rostro de su suegra, ¿Qué es lo gracioso en todo esto?.
¿ha vomitado?, ¿se siente mareado y ya esta dormido de nuevo?.- lo pregunta Izayo, dejando ver una sonrisa del tamaño del mundo.
Kagome solo asiente un si demasiado sorprendida de aquello… ¿acaso le alegra que su hijo este enfermo?.
Le preparare algo para el mareo y el vomito… solo cuida de él hija, en unas semanas se le pasara…- lo menciona una madre sonriendo, mientras comienza a cantar "lalalala" dejando desconcertada a su nuera.
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Regresa de nuevo a la habitación, observando desde la entrada a un Inuyasha plenamente dormido, sintiéndose atraída de volver a descansar entre sus brazos.
Apenas da un pequeño bostezo de nuevo para dirigirse hacia la cama, donde con mucho cuidado logra meterse debajo de las cobijas y abrazar a su héroe.
Un entendía a la madre del chico, ¿Cómo podría estar feliz deque se hijo estuviera enfermo?...
Vuelve a dar otro bostezo y se acorruca mas entre Inuyasha dejando que el sueño la invada de nuevo.
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Abre sus ojos lentamente dejando ver aquellas dos esferas doradas, sintiendo a una pequeña persona a su lado, sonriendo al pensar que es su esposa que esta profundamente dormida, la deja a un lado para salir de la cama, al ponerse de pie se marea solo un poco cosa que le extraña demasiado.
Da dos pasos hacia el frente cuando escucha un "¿Inuyasha?" y reconoce la voz de Kagome, para verla despierta y saber que desea acompañarlo.
Espera a que su esposa se levante de la cama y lo acompañe a afuera donde siente que le es necesario el aire libre y un maldito te para quitarse aquellas nauseas y mareos.
¿ya te sientes mejor, hijo?.- lo pregunta Izayo viendo a su hijo sentarse el la silla de la cocina.
No…- lo contesta dejando caer su rostro en la mesa.
Espérenme un momento y les explicare que sucede…- lo menciona la madre sirviendo agua hirviendo en un baso de porcelana.
Kagome toma asiento a lado de Kagome, sintiéndose un poco mal por que esté esta enfermo y no sabe que puede hacer.
Bueno… tomate esto hijo te sentirás mejor.- lo menciona Izayo dándole aquel vaso, para que Inuyasha lo comience a tomar- ahora les explicare por que te sientes mal…- lo comienza a decir Izayo- veras es por que…
¡Inuyasha!...- se escucha aquel grito fuera de la casa, dejando desconcertados a tres personas en su interior.
¡Inuyasha amor!... soy yo Kikio…- lo grita aquella voz de nuevo, dejando a una Kagome helada, una Izayo desconcertada y un Inuyasha maldiciendo…
Por los dioses ahora no…- lo susurra lentamente el ojidorado, al ver como aparecer aquella figura femenina en la puerta de la cocina sonriendo con descaro.
Continuaraaaa!!!
Hola!!!, bueno se que primero que nada desean lincharme y me lo merezco por el tiempo que he tardado pero en verdad no he tenido mucho tiempo que digamos, pero ya les traigo de nuevo el capitulo, espero que les guste tanto como a mi y también déjenme sus mensajes por piedad de los dioses…
Por cierto la canción que puse aquí es de "Hércules de Disney" solo que cambie en el nombre que puse Inuyasha, pero un planeo robármela.
Espero sus comentarios y de ahora en adelante planeo ponerlos rápido solo por favor déjenme mínimo diez rws, para que valga la pena tantas paginas n.n!!
Se despide
Fesabi
