Capitulo XV.- Noticia.

¡Inuyasha!...- se escucha aquel grito fuera de la casa, dejando desconcertados a tres personas en su interior.

¡Inuyasha amor!... soy yo Kikio…- lo grita aquella voz de nuevo, dejando a una Kagome helada, una Izayo desconcertada y un Inuyasha maldiciendo…

Por los dioses ahora no…- lo susurra lentamente el ojidorado, al ver como aparecer aquella figura femenina en la puerta de la cocina sonriendo con descaro.

¿Kikio?.- lo pregunta Izayo viendo a aquella mujer, pasar descaradamente enfrente de ella y de Kagome para lanzarse a los brazos de su hijo.

¡Inuyasha cariño!.- lo exclama aquella pelinegra, dándole un fuerte beso en los labios al ojidorado.

¿Qué haces aquí?.- lo pregunta Inuyasha, separándose de aquella pelinegra, que lo único que hace es lanzarse hacia sus brazos.

Vengo a verte.- se lo dice – ayer no fuiste por mi, ¿Por qué?.- lo ultimo lo reprocha, pero no deja aquel tono de sensualidad.

Oh por los dioses, ahora que se siente muy mal, y aquello ¿acaso esto puede empeorar?, lo único que le falta es que Kagome no le hable en días…

No se quien seas, pero mi hijo ahora tiene otros asuntos.- lo dice Izayo al ver aquella mujer abrazar a su hijo, Inuyasha.

Usted debe de ser Izayo, la madre e Inu… él me ha contado mucho de usted.- lo ultimo lo miente, ya que el ojidorado no le ha contado nada, solo le advirtió "si llegas a hablar con mi madre de algo date por muerta", y lo demás que sabe de ella es gracias al pueblo.

¿así?...- lo pregunta sarcásticamente Izayo- entonces también te ha contado de Kagome… mi nuera.- se lo dice, haciendo una sonrisa de malicia al soltar aquella noticia.

¿nuera?.- lo pregunta confundida

Si, Kagome es la esposa de Inuyasha.- lo confirma, señalando a pelinegra que se encuentra sentada, observando a su esposo tener alguna reacción.

¡¿eso es cierto?!.- lo pregunta y exclama una Kikio, separándose bruscamente de aquel ojidorado

Si…- es la única contestación que sale de los labios del pelinegro, sintiéndose mareado de nuevo y con nauseas, y claro que aquella situación no le esta ayudando en nada.

¿Por qué te casaste?.- lo reprocha Kikio.

Creo señorita que debe retirarse… mi hijo necesita hablar su esposa.- lo menciona la misma Izayo dejándole énfasis a "su esposa".

Yo…yo…- lo balbucea Kikio, para ver a los tres individuos dentro de la casa y salir de ella.

Creo que ustedes tienen que hablar.- lo hace saber la madre del chico, dejándolos solos en la cocina.

Kagome por su parte tan solo se levanta de la silla para dirigirse hacía la habitación del ojidorado, cerrando la puerta de forma molesta, dejando a un Inuyasha soltando un suspiro, preguntando que hará ahora.

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Ese baka… ¿Por qué Inuyasha debe de tener a una de "esas" en cada pueblo que vista?, entiende que aquello aya sucedido cuando el estaba soltero pero no puede dejar de sentir celos por aquellas mujeres, y en algunas ocasiones se siente triste solo por el hecho de ver que ellas son tan hermosas y sensuales que ella no puede compararse, dejando que su animo se vaya hacia el suelo.

Se recuenta en la cama, dejando escapar un suspiro y cerrar así sus ojos, por lo menos un poco mas de sueño le podría aclarar la mente o bien esperar que su furia se vaya.

-.-

Se recuesta en el sillón de la sala, manteniendo su estomago un poco estable gracias al té que acaba de tomar, sintiéndose un poco mejor, ahora solo necesita descansar para poder hablar con Kagome, y que su madre diga de una maltita vez que es lo que demoniamente le sucede.

Cierra sus ojos tratando de concentrarse en que ahora no tiene el calor de Kagome a su lado, y que esta se encuentra a unos metros de el tal vez descansando y demasiado molesta por aquella indeseable interrupción, que detesta a Kikio en esos momentos, y pensar que tuvo una ventura con ella, pero según lo que recuerda es que había terminado con ello antes de partir al encargo que tuvo en Atenas con el príncipe Rioga.

Esto ha terminado, Kikio…- lo menciona un ojidorado al levantarse de la cama donde se encuentra tendida aquella mujer.

Tu no puedes dejarme, Inuyasha.- se lo hace saber, al ver como este comienza a vestirse, siempre es lo mismo terminado aquel deseo se retira, dejándola sola.

Claro que puedo, y es lo que planeo hacer, esto se acabo…- es la ultima palabra del ojidorado para salir por aquella puerta.

Y aquello es lo que tiene que decirle a Kagome para que lo perdone y por lo menos tenga a su esposa que es lo único importante en aquellos momentos, quiere de una forma intensa a Kagome que si la pierde simplemente muere.

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Entra lentamente ha su habitación observando a su esposa en medio de la cama descansando, haciendo verla tan adorable como siempre, un ángel enviado por los dioses solo para él, y pensar que la primera impresión que tuvo fue el deshacerse de las ropa de Kagome y devorarla con los labios, y aquella fantasía se ha hecho realidad en demasiadas ocasiones.

Se acerca hacia donde esta Kagome, subiéndose lentamente a la cama, con cuidado de no despertarla, para poderse acostar a su lado, sin hacer mucho movimiento, sintiendo como Kagome se acomoda cerca de él, como si buscara su calor, como una flor busca el calor del sol.

Hey cariño, despierta…- lo murmura suavemente Inuyasha.

Solo escucha un "mmmm" para ser siguiente de que Kagome se acomode ahora encima de su cuerpo, torturándolo al percibir el calor de esta.

Hey, Kag…- lo murmura

Esa mujer, si no logra despertarla por lo menos en unos minutos, se da por vencido de hacerlo que le prometió a su madre, llevarla con ella para seguir con la platica que fue cancelada, en cambio comenzaría con unos besos largos por los labios de Kagome, para continuar con su cuerpo y hacerle el amor.

Ultimo intento…

Hey Kagome, cariño…- se lo murmura, sintiendo como se no hace caso y se acorruca mas entre sus brazos, dejándolo soltar un suspiro y sus ojos dorados pasen a un ámbar con fuego.

Demasiado tarde.

Se inclina a capturar los labios de Kagome, sintiendo como esta le contesta dormida, susurrando su nombre, haciéndolo embozar una sonrisa al saber que su esposa esta soñando con él.

Con mucho cuidado de no lastimar a aquella pequeña mujer, se acomoda encima de ella, para comenzar a desabrochar aquella camisa que lleva de él, mientras que sus labios siguen con aquellos suaves movimientos.

Sus manos se posan el la piel desnuda de Kagome, retirando aquella camisa con sumo cuidado de no despertarla, comienza a besar su cuello dando largas succiones en aquel lugar dejándolo poco a poco color rojo al igual que los labios de la chica.

Escucha un leve gemido salir de aquellos deliciosos labios, al igual que las reacciones de Kagome en su cuerpo, retira cualquier tipo de prenda, mientras dibuja una sonrisa de la cual si Kagome la pudiera ver ya estuviera sonrojada hasta las raíces de su cabello azabache.

Recarga completamente todo el peso de su cuerpo encima del de Kagome, dejando que las piezas de ambos rompecabezas encajen perfectamente, mientras acaricia suavemente con sus labios los de la pelinegra, sintiendo como esta automáticamente separa sus piernas dejándole libertad de poseer su cuerpo, pero aquello esperaría primero tendría que terminar de despertar a aquella pequeña diabla para continuar haciéndole el amor, aunque algo le dice que esta ya esta despierta solo que no desea hablar con él… pero aquello sería pan comido para Inuyasha Taisho.

Mueve sensualmente todo su cuerpo, dejando que algunos suspiros y gemidos salgan de los labios de Kagome, sonriendo para si mismo, al saber que no tarda en volver loca a su esposa.

Anda cariño abre los ojos…- lo murmura Inuyasha en el oído de esta, pasando su lengua por aquella zona, para consecuencia de ello escuchan un "Inuyasha"

Kagome….- lo susurra, dejando que su cuerpo siga deleitándose con el de su esposa, sintiendo como esta ya se encuentra preparada para recibirlo sin dificultades, se inclina a besar los labios de Kagome, mientras escucha un pequeño grito, aquello dice que el ojidorado ya esta dentro del cuerpo de Kagome moviendo sus caderas sensualmente haciendo movimientos suaves.

Se separa de los labios de Kagome, para ver aquel rostro que tanto adora, embozando una sonrisa al ser por fin observado por dos pupilas negras que se encuentran explotando por aquel placer que le proporciona.

Hasta que despiertas cariño…- lo menciona sin dejar de mover sus caderas, escuchando como respuesta un gemido y aquellos ojos vuelven a cerrarse disfrutando de todo tipo de caricias que el mismo proporcional a aquel cuerpo.

Escucha un pequeño grito salir de los labios de Kagome, haciendo que su vista dorada se enfoque en sus ojos, al preguntarse si acaba de lastimarla.

¿te lastime, pequeña?.- lo pregunta tiernamente el ojidorado haciendo que sus movimientos se hagan demasiados dulces.

Si…- lo contesta, dejando que una lagrima se deslice por su mejilla.

Oh mi pequeña…- lo expresa con mucha termina Inuyasha, besando sus labios, como si con aquello pudiera expresarle un lo siento – lo haré mas dulce.- lo promete, al ver como Kagome asiente un "si" con la cabeza y vuelve a cerrar sus ojos, de la misma manera que entierra sus uñas en su espalda como lo hace en algunas ocasiones.

Se mantiene de aquella forma, lamiendo cada parte de piel que encuentra a su paso, escuchando como Kagome le contesta un sus suspiro y gemido combinado con su nombre lo cual hace que su desesperación por poseerla se haga mas intensa.

Continúa con aquellas suaves caricias, dejando que su Kagome disfrute de todo aquellos, siendo consiente que a penas de todo lo que sucedió, adora aquella mujer más que a nada en ese mundo.

Se introduce lentamente en su cuerpo, dejando que Kagome se acostumbre de nuevo a su presencia dentro de ella, esperando a que esta comience aquellos movimientos y es lo que tiene como respuesta, dejando que su cuerpo comience a crecer cierta desesperación por dejarla embarazada.

Pasan los minutos en los cuales mantiene aquel ritmo que comienza a crecer, sin importarle que su madre pueda escuchar algo…

Las uñas de su esposa se entierran en su espalda, de la misma forma que ella se une mas hacia su cuerpo pegándose de aquella manera tan sensual, aplastando su dulces pechos sobre el suyo.

Siente como Kagome comienza a temblar debajo de su cuerpo, sintiéndose también de aquella misma forma, perdiendo la cabeza, dejando que su cuerpo solo se mantenga en puro instinto y su mente este en el cielo con los dioses.

Grita al sentir como el liquido del ojidorado comienza a entrar hacia su cuerpo dejándola extasiada ante aquella dulce sensación.

Se deja caer en el colchón de la misma manera que lo hace Inuyasha, relajando todo sus músculos, para escuchar un "te quiero".

Cierra sus ojos lentamente, dejando que un suave suspiro salga de sus labios, para entrar al mundo de los sueños de nuevo.

-.-

veo que han arreglado sus diferencias.- lo menciona Izayo, al ver como Kagome se encuentra acorrucada entre los brazos de su hijo, en aquel amplio sillón.

Así es…- lo contesta un ojidorado sonriendo, al notar el sonrojo en las mejillas de su esposa.

Bueno, creo que debo de darles la noticia…- lo comienza a decir la madre del chico.

¿de que se trata?.- lo pregunta Inuyasha, dejando que su madre siga enfrente de ambos.

¿quieres saber hijo, por que estas con malestares?.- lo pregunta aquella mujer de ojos cafés.

Si… -

Es fácil la respuesta.- se los comunica- es por que Kagome esta embaraza.- lo concluye dejando a una Kagome sorprendida y un Inuyasha tratando de progresar aquella información al ver la amplia sonrisa de su madre… un… un… ¿bebe?.

Yo se que es difícil de creer…- lo continua diciendo Izayo al ver la reacción de ambos- pero al ser Inuyasha hijote un dios, es lo que se puede llamar otro regalo de tu padre.- se los dice.

¿Voy…voy… hacer… pa…pa…papá?.- lo pregunta Inuyasha, viendo a su esposa entre sus brazos.

Si, y yo voy hacer abuela…- lo contesta, viendo a su nuera.

Por los dioses, es la mejor noticia que me han dado…- lo exclama Inuyasha, besando todo el rostro de Kagome, sonriendo con aquella felicidad que bien no le cabe de gozo en el corazón.

Kagome no sabe que decir… bien podría desmayarse o saltar de alegría por que va a ser madre, va a tener un pequeño trozo de cielo de ella e Inuyasha…

Siente los labios de Inuyasha posarse sobre los suyos como una suave caricia, obligándola a cerrar sus ojos y abrir sus labios, dejando a merced de la caricias de esté.

Te adoro…- lo murmura, Inuyasha cerca de los labios de Kagome.

También debe de cuidarse Kagome hijo… pero tu solo tendrás algunos síntomas.- lo menciona Izayo, al levantarse del sillón.

La cuidare más que a mi vida…- lo menciona Inuyasha, observando los ojos azules de su esposa.

Lo se…- lo murmura Izayo alejándose, para darles aquella privacidad a la pareja, sonriendo por aquellas dos grandes noticias, el que su hijo este enamorado de aquella chiquilla y por ultimo que tendrá un nieto.

-.-

La luz del sol comienza a filtrarse por aquella cortina transparente despertando poco a poco a la pareja que duerme junta, haciendo que Kagome tan solo se de la vuelta para abrazar a Inuyasha y acercarlo mas hacia su cuerpo, terminando de soltar un suspiro.

Por su parte Inuyasha, toma las cobijas, y tapa a su esposa hasta la cabeza y el hace lo mismo, como si no quisiera despertar.

Apenas ha pasado una semana desde que llegaron a la aldea de su madre, esperando a que todo mundo digiera la noticia que el súper héroe Inuyasha Taisho se ha casado con aquella mujer y pronto tendrán un pequeño semi dios.

Según lo que sabe, su padre Inu-Tashio ha tomado de maravilla la noticia de ser abuelo, hasta ha prometido darle a su nieto el primer regalo cuando nazca y él se siente entre las nubes estando a lado de su esposa, añorando la espera de su pequeño hijo, platicando y cuidándola de cualquier cosa que pueda hacerle daño.

Abre sus ojos ámbar, para ver a Kagome dormida a su lado, sonriendo al pensar que hermosa se ve en aquel estado, preguntándose si aquella mujer es real y no es solo un sueño o bien truco que le ha dado su madrastra Kagura.

Miroku lo felicito por la paternidad, burlándose de que cuando el pequeño nazca no dejara que descanse por las noches, y puede ser que aquello sea verdad, pero para el no tiene ningún sacrificio aquello, Sango en cambio se encuentra feliz por su amiga, y Rin desea poder tener alguien con quien jugar aparte de algunos niños de la aldea.

¡Inuyasha Taisho!.- se escucha aquel grito por oda la casa, como si estuvieran matando a alguien y pidiera ayuda con desesperación, haciendo que se incorpore de la cama rápidamente, despertando a su esposa.

¡Inuyasha Taisho!.- lo vuelve a repetir la voz, haciendo que rápidamente salga de la cama y se ponga la ropa interior al igual que los pantalones.

¡Inuyasha Taisho!.- por tercera vez, haciendo que abra la puerta dejando a su esposa apenas vistiéndose, por lo menos poniéndose algo de ropa suya.

Se dirige hacia la puerta de la entrada, para ver quien esta gritando su nombre, y aquello es contestado al ver un hombre de edad media, al igual que la estatura, con ropas de aldeano, enfrente de su casa.

¿es usted Inuyasha Taisho?.- lo pregunta aquel hombrecillo.

Si.- se lo contesta

Necesito de su ayuda, mi aldea… por favor ayúdenos…- lo comienza a decir aquel hombre.

¿Qué sucede?.- lo pregunta Inuyasha

Esta sendo atacada por demonios, por favor ayúdenos…- lo suplica aquel hombre, dejando ver lo desesperado en que se encuentra.

Continuaraaa!!!

Hola!!, se que me he tardado mucho y lo lamento, pero aquí esta el capitulo ya no falta mucho para el final… así que no se me desesperen… muchas gracias por sus mensajes y como decían, Kagome estaba embarazada… aquí esta la prueba, jojojo…

Espero que les aya gustado el capitulo, el próximo créanme a mi me esta gustando, espero que a ustedes también…

Como ando de vacaciones ando dedicándome a los fics… así que espero verlos mas pronto de lo esperado…

Mil gracias por sus mensajes, y por favor déjenme uno que otro…

Se Despide

Fesabi.