Capitulo XVI.- Distancia.
¿es usted Inuyasha Taisho?.- lo pregunta aquel hombrecillo.
Si.- se lo contesta
Necesito de su ayuda, mi aldea… por favor ayúdenos…- lo comienza a decir aquel hombre.
¿Qué sucede?.- lo pregunta Inuyasha
Esta sendo atacada por demonios, por favor ayúdenos…- lo suplica aquel hombre, dejando ver lo desesperado en que se encuentra.
Por que no me acompaña dentro de mi casa y me explica con mas clama las cosas.- lo menciona Inuyasha guiándolo dentro del lugar.
Gracias.- se lo dice aquel hombre al tomar asiento en el sofá.
Dime que es lo que sucede.- lo menciona el ojidorado
Vera señor Inuyasha, mi aldea esta siendo atacada por demonios, todo comienzo hace unas semanas atrás cuando nos negamos a pagar el impuesto hacia la diosa Kagura, por ello estamos siendo castigados, pero aunque quisiéramos pagarlo no podemos, la cuota es demasiado elevada.- se lo informa.
¿Cuál es la cuota?.-
Tenemos que sacrificar a un niño o niña, dejarla que un demonio de tres cabezas se haga cargo de ella…- lo dice mientras baja la vista hacia la mesa que se encuentra enfrente.
¿es una locura verdad?.- lo pregunta, aunque bien el conoce la respuesta y es "NO".
Ve como niega aquel hombre con la cabeza.
Por favor ayúdennos.- lo suplica, observando los ojos del héroe que tanto es hablado.
Lo haré…- se lo hace saber, causando una sonrisa – pero necesita usted descansar por lo menos este día descanse y mañana partiremos temprano.- lo hace saber el semi dios, haciendo que el hombre asienta por que es verdad se encuentra cansado de aquel largo viaje sin dormir.
Ahora debe de explicarle a Kagome el que debe de partir, y que esta chiquilla no haga ninguna tontería en seguirlo, no puede poner en riesgo a su esposa y al pequeño que viene en camino, pero un sabe si podrá soportar la distancia de aquellos largos días sin su Kagome.
-.-
Abre sus ojos lentamente mostrando aquel azulado, mientras se da la vuelta en la cama se sorprende al no encontrar a Inuyasha a su lado, preguntándose donde podrá estar.
Suelta un ligero bostezo mientras se estrila lentamente reacomodando todos sus músculos dormidos.
Se levanta de la cama, observando su cuerpo en aquel espejo que esta dentro de la recamara, viendo los cambio que comienza a tener, su vientre esta creciendo y su senos de igual forma, su cadera esta aumentando de tamaño y mantiene una sensación de sensualidad como si quisiera comer a Inuyasha de un solo golpe.
No sabe si salir solo con una bata y casar a Inuyasha o bien puede tomar alguna ropa del chico y salir a su búsqueda y así traerlo de regreso a la habitación, mmmm aunque la segunda opción le parece la mas adecuada si es que la madre del chico esta despierta.
Busca entre los cajones una playera que se pueda poner de Inuyasha al igual que unos pans pero de ello que sean suyos para que no estén cayéndose los de Inuyasha, considerando que ella es más delgada y pequeña que el chico.
Con la ropa puesta sale de la habitación viendo a un hombre de espaldas sentado en el sillón y a su esposo enfrente de él.
Kagome que haces despierta.- lo dice Inuyasha poniéndose de pie para ir a lado de la chica.
Tu no estabas en la ama y salí a buscarte.- se lo hace saber, dejando que Inuyasha la lleve consigo hacia el sillón.
Señor Takeguada, le presento a Kagome Taisho, mi esposa.- lo dice Inuyasha, viendo como este saluda a Kagome con un beso en su mano y menciona "es un placer señora Taisho".
Puede descansar en la habitación de huéspedes, así mañana partiremos.- lo menciona el propio Inuyasha, despidiéndose de aquel hombre dejando la señal donde se encuentra la tercera habitación y poder platicar con su esposa.
¿vas a irte?.- lo pregunta Kagome una vez a solas con aquel pelinegro.
Si, veras Kagome… piden de mi ayuda.- se lo hace saber, mientras toma asiento en el sofá, colocando a Kagome entre sus piernas, para rodearla con sus brazos.
¿Cuánto tiempo?.- lo pregunta Kagome con un reproche, imaginándose cuando Inuyasha se vaya y la deje sola… simplemente el pensar en ello hace que quiera ponerse a llorar y sus ojos empiezan a llenarse de agua.
No por mucho tiempo, pequeña…- se lo dice de una forma tierna, al saber que aquellos preciosos ojos comienzan a ponerse entre verdes agua y azul.
¿puedo ir contigo?.- lo pregunta.
No, eso no se puede.- lo niega el mismo ojidorado- y ni se te ocurra seguirme.- lo advierte como si leyera el pensamiento de aquella mujer.
Pero…
Pero nada cariño, necesitas descansar por el bien de este pequeñito.- lo último lo dice al mismo tiempo que posa su mano en el vientre de la chica –y si vienes conmigo tendré los malestares del embarazo.- lo menciona recordando la platica que tuvieron con su madre al respecto.
Como eres hijo de un dios, hijo tendrás malestares del embarazo cuando Kagome este contigo, se que esto suena raro… pero es una forma de que el bebé tenga conexión también con el padre, algo similar me explico tu padre cuando yo me embarace de ti.- lo informa la madre del chico.
¿Y si Kagome no esta a mi lado?.- lo pregunta el pelinegro.
No pasara nada, solo que ella tendrá malestares pero mucho menos que los tuyos… en estos momentos es cuando me alegro que los padres también experimenten lo que sucede en el embarazo.- lo menciona con una gran sonrisa Izayo.
¡Feh!.- es la única respuesta del chico, mientras deja a su esposa entre sus brazos.
¿Cuánto tiempo estarás afuera?.- lo pregunta Kagome, dejando que Inuyasha deslice su mano dentro de la playera que lleva.
Espero que unas cuatas semanas…- se lo dice y es lo que anhela, pero conociendo que siempre hay peligro y si se entraran en las demás aldeas que esta cerca pedirán su ayuda y el no sabe como negarla.
Pero, ¿estarás antes de que nazca nuestro hijo verdad?.- lo pregunta, temiendo no verlo en años, como lo hizo con su madre, le había mencionado que solo serían unos días y se alargo la llegada de regreso hasta un año y meses después.
Estaré mucho antes… no quiero eso perdérmelo por nada del mundo.- se lo promete acercando a la chica hasta sus labios- te quiero.- lo murmura para después besarla lentamente.
-.-
¿te va acompañar Miroku?.- lo pregunta Kagome, mientras ambos se encuentra recorriendo el campo antes de que Inuyasha parta por mañana en la mañana, dedicándose a estar todo el día con su esposo.
Si, así podré venir antes, aunque creo que Sango lo extrañara…- lo hace saber Inuyasha, abrazando a Kagome al detenerse enfrente de aquel árbol colosal, dejando que la sobra del árbol los proteja de los rayos solares.
Yo también voy a extrañarte…- lo murmura suavemente Kagome, viendo fijamente los ojos dorados del chico.
Lo se… y yo también…- lo murmura de la misma forma
Desea preguntarle algo a Inuyasha, una pregunta que le traer rondando en la cabeza desde que se entero que Inuyasha se va a ir a salvar alguna aldea.
Inu, ¿puedo preguntarte algo?.- se lo dice Kagome, dejando que Inuyasha mantenga sus manos en su cintura.
Claro, pequeña.- se lo contesta con una simple sonrisa, ¿Qué deseara preguntarle aquella lindura?.
Bueno…yo…etto… quiero preguntarte… ¿si… cuando estés en la aldea… pensaras solo en mí…?.- lo pregunta dejando ver sus rostro algo sonrojado por la pregunta, no se atrevía hacer aquello una forma mas abierta, pero conociendo a Inuyasha iba a captar las dobles intenciones de ello.
Ve como Inuyasha suelta una gran carcajada, haciendo que ella misma se confunda ante eso, ¿acaso había dicho alguna broma?... ¿acaso el pedir que pensara solo en ella era una broma?... y con aquel pensamiento sus ojos comienzan a volverse cristalinos y un pequeño sollozo escapa de sus labios; haciendo que Inuyasha deje de reírse.
¿Qué pasa?.- lo pregunta, tratando de saber que es lo que tiene Kagome.
¿Por qué te ríes?.- lo pregunta con un pequeño hipo continuo.
Mi pequeña….- lo menciona Inuyasha de forma tierna, acercando a Kagome entre sus brazos y con una mano limpiar su rostro de cualquier rastro de lagrimas- no me burlo de ti, solo me burlo de mi.- se lo hace saber al besar su mejilla
¿de ti?.- lo pregunta con sorpresa.
Si, por que no podré estar con ninguna otra mujer, solo por que te quiero demasiado, ninguna mujer se mas hace atractiva ni deseable… no las deseo, a la única que deseo con toda mi vida eres tu…- se lo hace saber, al rozar sus labios con los de su esposa.
Deja que Inuyasha controlo aquel beso, mientras tranquiliza un poco su corazón, aquello es una confesión de amor sin un "te amo" pero puede esperarlo, le alegra el simple hecho de que Inuyasha no piense en ninguna otra mujer y ella sea importante; sintiéndose la mujer mas afortunada del universo.
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¿Cuándo te vas a ir mañana?.- lo pregunta Kagome
Temprano…- lo contesta
Entonces… quiero que me despiertes.- se lo dice como ultimátum, desea poderse despedir de Inuyasha.
Claro pequeña…- lo murmura, abrazando a su esposa al mismo tiempo que sus piernas comienzan a acomodarse con las de Kagome para entrelazarlas y poder dormir de aquella forma intima, suspirando el aroma a jazmín que esta tiene, por lo menos para tenerlo en mente aquellos días que este fuera.
Anda cariño, duerme…- lo murmura Inuyasha, besando la cabeza de Kagome, dejando escapar un pequeño suspiro al cerrar sus ojos.
La habitación se encuentra oscura pero solo deja verse aquella pareja abrazada en medio de la cama, un ojidorado despierto contemplando a su esposa, sintiendo que en esos momentos se encuentra completo, es como si toda su vida hubiera vivido solo con la mitad de su ser y ahora que tiene a Kagome se siente completo y con mas fuerza.
Cierra sus ojos de nuevo, esperando que el tiempo que este fuera pueda soportar la distancia que tendrá de su Kagome.
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Sonríe al sentir como unos besos comienzan a recorrer todo su pecho desnudo, dejando escapar un pequeño gemino ante aquel placer que lo recorre.
Siente ahora como unos finos labios están encima de los suyos obligándolo ha abrir su boca para corresponde aquel beso, dejando que un cuerpo se pose encima del suyo y bien sus manos comiencen hacer acto de presencia.
Abraza al cuerpo que se encuentra encima del suyo, para dar una vuelta en la cama y dejar a la mujer entre el colchón y él; abre sus ojos para observar a su mujer debajo de él sonriendo.
Buenos días…- lo saluda una Kagome sonriendo mientras enrollando sus brazos en el cuello del chico.
Buenos días.- lo contesta Inuyasha.
¿Cómo dormiste?.- lo pregunta Kagome, mientras deja que Inuyasha se acomode encima de su cuerpo pero sin lastimarla a ella ni al bebé.
De maravilla.- lo contesta este, inclinándose a besar los labios de su esposa.
¿me vas a extrañar?.- lo pregunta de repente Kagome al separarse de los labios de Inuyasha, tratando de no ponerse melancólica sobre el asunto.
Por supuesto, pequeña.- se lo contesta, para inclinarse hacia el lado derecho de la cama y traer consigo a Kagome- por que no disfrutamos que estamos despiertos antes del amanecer.- lo menciona al observar el rostro de Kagome.
¿Qué sugieres?.- lo pregunta con una gran sonrisa Kagome, imaginándose alguna sugerencia atractiva.
Mmmm tengo algo que te encantara.- se lo hace saber al atraer a Kagome hacia su cuerpo, dejando que se rocen con un toque de sensualidad.
Por ultimo se escucha una fuerte risa por parte de Kagome y después se une la de Inuyasha dejando que aquella pareja disfrute de sus últimas horas juntos.
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Te cuidas mucho.- lo comienza a decir- no quiero que te esfuerces, ni mucho menos estés sin descansar.- lo menciona Inuyasha- si no haces caso a mi madre pequeña veras que cuando regrese te regañare.- se lo advierte, dejando que Kagome se refugie entre sus brazos.
Vamos hijo, Kagome se portara mejor que cierta persona que conozco.- se lo dice Izayo a su hijo sin apartarle la mirada a él como si le diera a entender que él no se comporta.
Volveré pronto…- lo hace saber Inuyasha, para inclinarse a besar los labios de su esposa, dejando que los presentes vean aquella escena, una madre suspirando al saber que por primera vez su hijo se encuentra profundamente enamorado, Miroku planea pasarse haciéndole burla a su amigo, Sango se mantiene un poco sonrojada al ver como su amiga se encuentra sin reservas a aquel beso que le da su esposo, Rin no comprende que es lo que sucede lo único que mantiene en mente es que pronto tendrá con quien jugar y por ultimo aquel hombre que fue por el héroe se mantiene en distancia al ver como Inuyasha Taisho se despide de su esposa.
No me olvides.-lo menciona Kagome al separase de los labios de Inuyasha.
Como si pudiera hacerlo…- se lo hace saber, dejándole un pequeño beso en sus labios para apartarla poco a poco de él.
Cuídate.- lo murmura Kagome, viendo como los tres hombre toman una bolsa donde se encuentra algo de comida que preparo la madre del héroe.
Tu también pequeña… cuídate.- lo menciona antes departir al campo, dejando que las cuatro mujeres se despidan de los hombres con una señal en la mano.
Kagome solo puede ver como su esposo se aleja cada vez, ignorando que algunas lágrimas empiezan a nacer y caer por sus mejillas al mismo tiempo que su brazo esta despidiéndolos.
Verán que cuando menos se den cuenta ya estarán de regreso.- lo dice Izayo hacia las dos mujeres que se despiden de sus amores, no por algo Miroku había anunciado que se casaría con Sango; ahora lo único que falta es que ellos regresen para celebrar la boda y el nacimiento del sucesor Taisho.
Con la imagen de Inuyasha en su mente cierra las ojos, para poder enfocarla de menor manera, dejando que un pequeño suspiro escape de sus labios, para después que aparezca una sonrisa al recordar "muy pronto estaré aquí para ti y nuestro pequeño" esas palabras que le menciono Inuyasha siguen en su mente.
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Un mes y medio después…
Ahora si amigo de regreso a casa.- lo menciona Miroku tomando sus cosas de aquella cama en la cual estuvieron durmiendo casi un mes entero desde la llegada a la aldea que ocupaba de sus servicios.
Si…- lo murmura Inuyasha, contemplando una pulsera que la misma Kagome le dio antes de partir.
Esto hará que no te olvides de mi…- lo menciona Kagome tomando la mano derecha de Inuyasha y comenzar a colocar aquella pulsera azulada y verdosa en su mano.
Nunca me olvidare de ti.- se lo hace saber.
Eso espero, por que si lo haces… mira baka que te aniquilo…- se lo dice entre broma y verdad.
Y eso mismo va para ti.- lo dice.
Te amo mas a que a mi vida, y para olvidarme de ti necesitaría morir.- se lo dice Kagome al acercarse hacia su cuerpo, dejando que Inuyasha pose sus manos en su cintura y ella enrolle sus brazos en el cuello del chico para dejar que un beso se haga presente entre la pareja siendo observando por cuatro personas.
Si nos apuramos estaremos de vuelta a casa en dos semanas.- lo menciona Miroku.
Eso espero…- lo murmura Inuyasha, pero algo le dice que no volverá a lado de Kagome por lo menos en un buen tiempo.
Salen de la cabaña que estuvieron ocupando aquel tiempo, despidiéndose de los aldeanos que les agradece aquella ayuda, al destruir los demonios.
He estado pensando, y creo que si no descansamos esta noche y caminamos hacia el monte podremos por lo menos llegar un par de días antes.- lo sugiere Miroku al estar a lado de su amigo.
¿estas seguro de ello?.- lo pregunta Inuyasha, siguiendo el camino que ya ha sido marcado antes por las carretas que pasan por la zona, dejando que los árboles cubran todo aquello al estar dentro del bosque.
Si.- lo contesta afirmativamente
¡Entonces en marcha!.- lo exclama Inuyasha, para acelerar el paso.
¡¡Señor Inuyasha!!.- lo grita cierta voz a lo lejos
Oh no…- lo murmuran ambos hombres, para ver como cierto individuo se acerca hacia ellos con mucha prisa.
Y ellos que deseaban regresar a su aldea…
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¡Yo iré!.- lo anuncia cierta voz desde la cocina.
Gracias querida.- lo contesta otra voz pero esa se puede percibir desde la sala.
Se abre la puerta de la cocina dejando ver a una mujer de estatura mediana con un lindo vestido que marca perfectamente la barriga que comienza a crecer gracias a que su embarazo ha tenido una evolución normal.
Aquella pelinegra mantiene en su brazo una canasta y del otro lado una bolsa de monedas de oro para ir a comparar lo que necesita para hacer la comida, pareciera que vendrían unas visitas, según la madre de su esposo vendría un sobrino suyo, al igual que Sango y Rin, pero estas ultimas siempre vienen a visitarla.
Camina por aquel sendero, primero necesita pasar por aquellos árboles que se ven por la colina y después podría apreciar de la aldea, logra divisar todo aquello, el astro rey se encuentra encima de su cabeza dando a notar que es medio día.
Camina con cuidado hacia la aldea, donde todo mundo se dedica a saludar, al reconocerla como la esposa de Inuyasha Taisho y muy pronto madre y aquello se nota en su estado.
¿hoy que comprar?.- lo pegunta un hombre de edad a Kagome.
La señora Izayo me mando por papas, manzana, naranja y pollo.- lo menciona Kagome al recordar lo que su suegra le mando a comprar.
En un momento te lo doy linda.- se lo dice aquel hombre
Gracias Tokillin.- se lo dice Kagome con una sonrisa.
Kagome ve como aquel hombre se dedica a tomar lo que le encargo, para ponerlo en su canasta y pesarlo todo en aquellas basculas traídas de Atenas, donde algunos inventos son los que se distribuyen en todas las aldeas en corto tiempo.
Aquí lo tienes Kag.- lo menciona el señor regresando aquella canasta- por cierto te doy esta otra manzana por si te da hambre de regreso a casa.- se lo dice al poner aquella manzana roja en la canasta- son quine monedas.- se lo hace saber, dejando que la chica saque el dinero y le pague.
Gracias señor, que tenga un bonito día.- lo concluye Kagome dirigiéndose hacia la salida del pueblo de vuelta a casa, todo mundo se encuentra en sus labores, amas de casa comprando lo necesario para comer, hombres trabajando en sus labores y los niños jugando.
Se mantiene concentrada en los pasos que esta dando hacia afueras de la aldea, que no se da cuenta con quien choca.
Perdon…- lo murmura Kagome, al perder un poco el equilibro pero siente como alguien la sostiene.
No te preocupes…- se lo dice aquella voz masculina, dejando que unos ojos verdes se enfoquen con los suyos.
¡Kouga!.- lo exclama Kagome, sonriendo al encontrar al primo de este.
Oh Kagome, ¿Cómo has estado?.- lo pregunta este devolviéndola al piso.
Bien y ¿tu?.- lo pregunta.
No tan bien como tu…- se lo dice al recorrerla con sus ojos verdes de pies a cabeza notando el embarazo de esta, si que su primo tiene mucha suerte con la mujer que se consiguió.
Gracias…- lo dice dejando que sus mejillas se tiñen de color rosado.
Anda vamos con mi tía.- lo dice Kouga, ofreciendo su brazo y al mismo tiempo que quita la canasta de las manos de Kagome, para cargarla él mismo.
Si…- lo murmura, para caminar junto a Kouga, platicando de la familia.
-.-
Cinco meses después…
Cinc meses desde que salió de su aldea y dejo a Kagome en ella, si no hubiera sido por que los demonios no dejaban de salir hubiera jurado que pudo haber regresado mucho antes a casa, ahora se encuentra en el pueblo y Miroku ya se ha ido a visitar a Sango.
El como Inuyasha Taisho es recibido con alegría, pero ahora lo que sea es ver a su madre y a su tesoro.
Camina hacia la salida del pueblo, dejando que la mochila que lleva en su espalda ya no pese, al terminarse la comida que su madre le envió en la primera semana la ha rellenado de comida pero solo lo suficiente para sobrevivir al acampar al aire libre por andar yendo de aldea a aldea.
Sube la colina, dejando ver a lo lejos la casa donde debe de estar su Kagome, enfrente de la casa se encuentra el bosque, atrás de ella las montañas, a su lado y más hacia el fondo el rió que pasa por la aldea, y del otro lado esta un templo consagrado a su padre Inu-Taisho.
Puede divisar a su padre estar afuera de la casa regando las plantas que tiene enfrente de de la casa, aquellas plantas que tanto cuida y supone que Kagome le ha estado ayudando.
Ve como su madre deja a un lado aquella regadera y comienza a correr hacia su encuentro lo que ocasiona que él mismo corra hacia donde esta su madre.
¡hijo!.- lo grita Izayo al tenerlo cerca y poder abrazarlo, dejando que este le corresponda aquel abrazo.
¡madre!.- lo exclama Inuyasha.
Kagome ha estado extrañándote.- lo menciona Izayo al separarse de aquel abrazo.
Yo también la extrañe, y al igual que a ti.- lo menciona.
Anda hijo, hice comida y supongo que debes de tener hambre…- se lo dice Izayo para comenzar el regreso a casa que se encuentra a unos metros de ellos.
¿Dónde esta Kagome?.- lo pregunta, anhelando ver a su esposa.
Dentro… se pondrá feliz al verte…- se lo dice, al saber que es verdad.
Madre e hijo comienzan a caminar hacia la casa, pero Inuyasha se detiene de un solo golpe al notar como de la nada comienzan a aparecer unas nubes color negro sobre su casa, preguntándose que sucede.
Se escucha un sonido extraño como si un trueno hubiera caído muy cerca de ellos, para a continuación ver como unas rocas comienzan a caer hacia la casa, ni siquiera le da tiempo de reaccionar cuando una gran roca rodeada de fuego cae dentro de la casa ocasionando una gran explosión; haciendo que su madre y el mismo salgan volando hacia la tierra, perdiendo totalmente el conocimiento.
Continuaraaaa!!!...
Hola!!, bueno aquí esta chicas el siguiente capituló, espero que no deseen colgarme por que créanme no me lo merezco T.T.
Espero que este capitulo, les guste y también espero traerles el otro pronto ¿si?, espero sus comentarios y no se que dudas quieren que les resuelva, así que si hay alguna avísenme… soy toda ojitos.
Mil gracias por sus mensajes y espero que me manden otro n.n!!
Se despide
Fesabi
