Capitulo XVII.- Te Amo.

Abre sus ojos lentamente, llevándose una mano hacia su cabeza que comienza a dolerle, escucha como algunas flamas siguen quemando trozos de madera; enfocando su vista en su casa al recordar lo que sucedió.

Ve como su casa se encuentra completamente destrozada, dejando que parte de su corazón comience a dolerle…

Hijo…- lo murmura Izayo levantándose del piso para estar a lado de su hijo.

¡Kagome!...- lo grita Inuyasha, para correr hacia la casa, rogando a los dioses que ella este a salvo, que no estuviera dentro de la casa, que hubiera salido… que… que…

Se acerca hacia la casa viendo como todo se encuentra destruido, nada parece que esta a salvo, los muebles se logran ver pero están quemados, al igual que las puertas de las habitaciones, solo que la habitación de su madre esta intacta cubierta de un aura roja.

Se acerca hacia ella sin importarle las demás cosas, rogando que Kagome este en aquel lugar, abre la habitación y lo único que encuentra es que esta vacía… y sin una Kagome dentro.

¡Kagome!, ¡Kagome!.- lo grita Inuyasha buscando por toda aquella casa en llamas, algunas que comienzan a apagarse dejando solamente cenizas…

Hijo…- lo murmura Izayo, viendo como este se encuentra buscando alguna señal de su esposa

¡Kagome!, ¡Kagome!...- lo vuelve a gritar, mientras levanta aquellos pedazos de madera.

Oh… hijo… yo…- lo comienza a balbucear Izayo, sin saber que puede decirle, recordaba ella haber dejado a Kagome en la casa, y esta no cree que pudo haber salido antes de aquel fenómeno extraño.

¡Kagome!...- lo grita y termina murmurando su nombre, dejando que toda esperanza se desvanezca de su mente.

Hijo… lo siento…- lo murmura Izayo acercándose hacía donde esta Inuyasha, brindándole apoyo.

Mi…mi…be…be…bebé… mi… Kag…- lo murmura, al bajar su cabeza al piso mientras flexiona las piernas parar caer al suelo cubierto de cenizas.

Lo único que se puede escuchar es el crujir de las llamas que poco a poco comienzan a apagarse, dejando que la madera se vuelva negra como carbono y bien las cenizas cubran todo la tierra a su alrededor.

Se siente inútil, el salvar a los inocentes de los demonios, y no pudo salvar a su esposa de aquel fenómeno, y lo mas extraño es que algo tiene que ver su madrastra Kagura, podría apostar su vida en ello…

¡señora Izayo!...¡señora Izayo!.- se escuchan aquellos gritos, dos voces unidas, la primera se puede distinguir que es de un hombre pero la segunda es de una mujer…

¡señora Izayo!...¡Tía!.- lo gritan aquellas voces…

Inuyasha se levanta rápidamente del lugar al reconocer la voz femenina, es Kagome… Kagome esta viva.

¡señora Izayo!.- el ultimo grito se escucha cerca como si estuviera enfrente de la casa, se gira lentamente y ve a su esposa de pie en medio de lo que habían sido el jardín de su madre, mostrándole aquella figura y su pancita donde debe de estar su bebé.

¡Kagome!.- lo grita Inuyasha, corriendo hacia el encuentro de su esposa, sin darle tiempo de reaccionar la abraza fuertemente pero sin lastimarla.

Inu…Inu…ya…sha…- lo murmura Kagome sintiendo el abrazo de su esposo, ocasionando que comience a llorar de felicidad al tenerlo de vuelta después de tanto tiempo.

Oh Kagome… mi amor…- lo murmura Inuyasha sin dejar de abrazar a su mujer.

¿he?...- es la expresión de Kagome separándose un poco de los brazos del chico.

¿Cómo es que…. ¿Como demonios… oh Kagome… te amo tanto.- lo murmura inuyasha inclinándose a besar los labios de su esposa, devorándolos por completo, tratando de tranquilizar a su corazón y cuerpo que solo tiemblan al saber que estuvo a punto de perder a Kagome.

Te amo tanto

Esas palabras se encuentran rezumbando en la cabeza de Kagome, dejando que poco a poco comience a progresarlas al mismo tiempo que corresponde el beso de Inuyasha.

Se separa lentamente de aquellos labios, parar abrir sus ojos y el poder ver a Inuyasha, es como si él tuviera miedo de algo, pero no comprende que puede ser aquello.

Te amo…- lo murmura Inuyasha, al abrir sus ojos dorados, enfocando su vista en el rostro de Kagome solo para ver la sorpresa de esta, ante el "te amo".

Yo…yo también…- lo balbucea la pelinegra.

Oh hija, ¿Cómo pudiste salir?.- lo pregunta Izayo al acercarse hacia la pareja.

Kouga…

¿Kouga?.- lo pregunta Inuyasha sin dejar que Kagome continué, ¿ese lobo estaba con su Kagome?

Si Kouga, me saco antes de que las rocas destruyeran la casa…- lo explica Kagome.

Por supuesto perrucho, no iba a dejar a Kagome que se quedara dentro de la casa cuando vi como estaban cayendo pequeños trozos de piedras.- lo menciona Kouga atrás de aquellas tres personas.

Solo por esta vez lobo, no pienso decir nada, has salvado a mi familia…- lo menciona Inuyasha viendo a su esposa entre sus brazos, y pensar que solo el tener aquel sufrimiento le hizo ver cuando adora a su esposa y sobre todo que la ama.

¡bah! Como si me importara lo que piensa una bestia como tu.- lo menciona Kouga.

Por favor niños, ahora no es tiempo de pelearse, necesitamos reconstruir la casa.- se los dice Izayo al ver como aquellos dos van a empezar como es de costumbre es como si con esas peleas se demostraran lo mucho que se aprecian

¡feh!.- es la única respuesta de Inuyasha

¡bah!.- la respuesta de Kouga.

¿Qué podrá hacer con aquellos dos hombres?

-.-

¿Dónde vamos a dormir?.- lo pregunta Kagome, sentada en el pasto mientras observa como Inuyasha, Kouga e Izayo recogen lo que se puede salvar de la casa, y a ella la excluyeron solo por estar embarazada, según los tres no debe de hacer mucho esfuerzo.

En el granero…- se lo hace saber Inuyasha para terminar de sacar el colchón de su cuarto, pareciera que este no había sufrido demasiados daños.

Bueno… ¿puedo ayudar?.- lo pregunta Kagome, algo aburrida de estar solamente observando a todo mundo trabajar y ella no poder hacer nada.

No, ya te he dicho pequeña que debes de cuidarte.- lo menciona Inuyasha

Pero yo quiero ayudar…- lo reprocha.

Oh vamos Kagome, el baka de esta bestia solo quiere protegerte y cuidarte.- lo dice Kouga, haciendo que Kagome sonría

Pero yo quiero ayudar…- lo murmura, dejando ver aquellos deseos de no estarse quieta.

Bien… ¿quieres ayudar?.- lo pregunta Inuyasha haciendo que su mujer asiente un "si" con la cabeza- lleva estas cobijas al granero y acomódalo para que tu y yo podremos dormir.- se lo hace saber Inuyasha dejando ver una sonrisa en su rostro.

Baka… lo murmura Kagome, sabiendo bien que Inuyasha solo le da ese trabajo para que no moleste más.

Toma las colchas y se dirige al granero que se encuentra de un lado de la casa, es ahí donde se guardan todos los animales.

Ese Inuyasha, primero se va por meses, se fue por seis meses y se le ocurre regresar y ordenarle, en lugar de hacerle al amor como lo imagina todas las noches desde su partida.

Ese baka… lo dice mentalmente mientras se dedica a hacer aquella cama que ocupara con Inuyasha, ya que Izayo se ira a la casa de Kouga.

-.-

¿estas enojada?.- lo pregunta un Inuyasha acostándose a lado de su mujer, preguntándose ¿por que Kagome no le ha dirigido la palabra en todo el día?

χαρο…- lo murmura Inuyasha, utilizando el griego antiguo que significa "cariño", mientras pasa su brazo alrededor de aquella cintura.

Baka…- lo murmura Kagome, sin voltearse a darle la cara, ¿Qué se creía Inuyasha al ignorarla todo el día?, y mas cuando ese día fue el que el llego de nuevo a casa.

Oh vamos Kagome, no te enojes… yo te amo ¿recuerdas?.- se lo murmura cerca del oído, dejando aquella voz de niño lastimado.

Yo te amo…

Esas palabras resuenan en el cerebro de Kagome, haciendo que su corazón goce de dicha al saber que su esposo la ama a ella.

¿en verdad me amas?.- lo pregunta Kagome, volteándose con cuidado, a no lastimarse a ella ni al bebé.

Mas que a mi propia vida…- se lo murmura acercándola hacia su cuerpo para probar de nuevo aquel néctar que le hace tanta falta para vivir.

Te amo…- lo murmura Kagome, al sentir como las manos del chico se posan en aquella cintura que se perdió a lo largo del embarazo.

Yo también, yo también… pequeña…- lo murmure a Inuyasha, dejando que sus manos recorran el cuerpo de su mujer, palpando lo mucho que ha cambiado con los meses.

-.-

¿Cómo demonios Kagura había fallado en eso?... ¿acaso esa mujer es indestructible?, pensó que a la llegada e Inuyasha al pueblo esa mujer tendría que desaparecer ante los ojos del chico, pero las rocas había caído, solo que esa mujer había salido de la casa.

¿Qué otra cosa puede inventar?, pide ayuda a Kagura y esta se la ofrece y le falla, los dioses no le sirven para matar a una simple humana.

Ella solo quiere una cosa… y eso es Inuyasha Taisho…

Ya asociándose con Kanna, podría hacerle algo de daño a Kagome, solo es cuestión de tiempo el esperar ¿Cómo?.

-.-

Los rayos solares comienzan a entra por aquel granero, dejando ver a un pareja acomodada íntimamente en esa cama improvisada, afuera del lugar una casa hecha cenizas y una que otra cosa puede ser rescatada.

Se escucha un pequeño suspiro, como si alguien exhalara algo de aire con aquella suavidad y a su vez se acorrucara en el cuerpo de aquel individuo, sin tener ganas de levantarse para saber que todo fue un sueño.

Suelta un pequeño bostezo, para estirarse un poco, pero lo suficiente para no hacer daño al cuerpo de aquella mujer que tiene a su lado, tanto tiempo que había extrañado aquel olor, sabor y sobre todo placer al despertar con ella todas las mañanas, si que había sido duro el separase de aquella pequeña mujer.

Gira su rostro para encontrar a su Kagome perdidamente dormida, como si todo a su alrededor no importara y aquel pequeño bebe que lleva en su vientre siente lo mismo, la protección de él.

Estira su mano con cuidado de no lastimar o despertar a Kagome, para colocarla en el vientre abultado de seis meses, sintiendo la suavidad de la piel de Kagome, la recordaba como la misma seda y una suavidad como si tocara un pedazo de espuma, algo acolchonadito, sonríe al sentir como una pequeña punzada responde su movimiento al acariciar aquella zona.

dio una patada.- lo escucha decir, enfocando sus ojos dorados hacia el rostro de Kagome, viéndola despierta, mientras le sonríe con aquella felicidad.

Se hace notar…- lo murmura de nuevo Kagome, dejando que su esposo siga acariciando aquel vientre donde se encuentra el hijo de ambos.

Si…- lo murmura Inuyasha sintiendo las patas de su hijo en el vientre de Kagome, dejando que sus ojos dorados se encuentres brillosos e iluminados de felicidad, era tan hermoso saber que puedes crear una vida, y que esta dependiera de ti y de su madre cuando nazca, que poco a poco crece y anhelas que venga al mundo para poder conocerlo.

Deseaba que aquel bebé naciera muy pronto y tenerlo entre sus brazos, con una Kagome a su lado, tener a su familia.

¿Qué crees que sea?.- lo pregunta Kagome viendo a su esposo.

Me da igual con tal de que nazca sano y tan parecido a ti…- se lo hace saber al inclinarse hacia sus labios.

A mi me gustaría un niño…- lo murmura entre aquel beso – ya después podríamos ir por la niña…- se lo vuelve a hacer saber entre el beso, haciendo que Inuyasha sonría ante aquella estupenda idea.

Le fascina tener a esa mujer solo para el… siente como algo patea su abdomen, para sonreír al saber que su pequeño bebe se hace notar.

Parece que no quiere que te bese…- lo murmura Inuyasha observando los ojos de su esposa al separase de aquel beso.

Más bien, no quiere que YO te bese…- lo menciona con una gran sonrisa en su rostro.

¡feh!... pues tendrá que aguantarse por que eres mía.- se lo hace saber para volver a robar aquellos labios y atraerla mas hacia su cuerpo, sintiendo el calor de la piel de Kagome contra el suyo, esperando alguna reacción que indicara que puede hacerle el amor aquella mujer, y esa es un gemido y suspiro por parte de los labios de Kagome.

-.-

Hijo, ¿no crees que necesitemos ayuda?.- lo pregunta Izayo al ver como Inuyasha se encuentra remodelando la casa.

¡Feh!, podemos nosotros solos…- lo contesta para seguir concentrado en la reconstrucción de la casa, con ayuda de Miroku y aquel lobo.

Entonces iré a comparar algo de comer.- lo anuncia Izayo, para tomar una canasta de las pocas que lograron sobrevivir y alejarse hacia la aldea.

¿Por qué no vamos por unas flores Kag?.- lo pregunta Sango a lado de su prima, y hermana.

Claro.- lo contesta la pelinegra, al estar sentada en el pasto, esperando a que Inuyasha se desocupe, pero parece que desde hace días lo único que hacen esos tres hombres es la construcción de la casa.

¡si vamos por unas flores!.- lo grita emocionada Rin, para ponerse de pie rápidamente.

¿A dónde vas, cariño?.- lo pregunta Inuyasha al ver como su esposa se levanta de aquel lugar.

Voy por unas flores y agua al río.- se lo hace saber.

¡oh no!... eso si no… tienes que descansar.- se lo dice el propio Inuyasha.

Ya descanse mucho.- lo contesta con reproche, es que nunca la deja hacer algo.

¡Ja!, pero no es suficiente.- lo contesta Inuyasha

¿no crees Inuyasha que exageras?.- lo pregunta Miroku al ver como Kagome comienza a enojarse y aquello le podría hacer daño.

Por supuesto que no, Kagome es mi esposa y mi deber es protegerla.- lo menciona.

Eres… eres…eres… un…un ¡BAKA!...- lo termina gritando Kagome con todo el aire que mantenía dentro de si misma, como consecuencia de ello sintiéndose un poco mareada, llevando como respuesta una mano a su cabeza y volverse a sentar en el piso.

¡Kagome!.- lo grita Sango.

¡Oh! Kagome… perdóname…- lo menciona Inuyasha al estar a lado de Kagome, desde que vio que esta se sentó en el suelo y lucia algo pálida.

Baka…- lo murmura suavemente Kagome, tratando de recuperar el aliento.

Bestia, sabes que las mujeres embarazadas no pueden alterarse, ¿acaso no tienes conciencia de ello?.- lo reprocha y regaña Kouga.

Cállate…- se lo contesta, tomando a su esposa entre sus brazos, para llevarla hacia el granero donde ha estado durmiendo con ella a lo largo de esas dos semanas.

No deberías de ser tan duro Kouga, sabes que Inuyasha ama demasiado a Kagome.- lo dice Miroku para continuar con la reparación de la casa.

Lo se… lo se…- lo susurra suavemente, recordando el día que se encontró con Kagome en el pueblo.

Anda vamos con mi tía.- lo dice Kouga, ofreciendo su brazo y al mismo tiempo que quita la canasta de las manos de Kagome, para cargarla él mismo.

Si…- lo murmura, para caminar junto a Kouga, platicando de la familia.

Después de eso fueron a la casa de Izayo, donde está lo recibió con alegría y le contó que Inuyasha estaba en aquellos viajes ayudando a los que lo necesitaban.

dime Kagome, ¿Qué se siente estar embaraza?.- lo pregunta Kouga, sentado en aquel sillón.

Maravilloso.- lo contesta con aquel aire soñador, al llevarse ambas manos a su vientre apenas abultado.

¿Qué sintió mi primo ante la noticia?.- lo pregunta

Felicidad…- lo contesta Izayo.

Me voy a la cama…- lo anuncia Kagome.

Si hija ve a descansar te hará bien.- lo sugiere Izayo, viendo partir a su nuera – se que mi hijo ama a Kagome, y esta a él, solo que la separación de ambos ha sido dolorosa, solo espero que Inuyasha vuelva pronto.- lo concluye Izayo viendo a su sobrino.

Podría ser su primo, celoso, terco, histérico, tonto, posesivo, pero todo eso estaba debajo de aquel gran amor que siente por Kagome.

-.-

¿te sientes mejor?.- lo pregunta un preocupado Inuyasha.

Si…- lo murmura levemente Kagome, sintiéndose avergonzada por hacerle pasar aquella gran preocupación a Inuyasha.

¿quieres algo?.- se lo pregunta, sintiéndose como un estupido.

No…- lo contesta, al seguir recostada en el colchón.

¿puedo quedarme a tu lado… si quieres?.- lo ultimo lo susurra al fijar su mirada en el rostro pálido de su esposa, sintiéndose el peor de los canallas al hacerla enojar.

El silencio de Kagome lo interpreta como un no, el que no quisiera que se quedara a su lado, lo cual ocasiona que sus ojos ámbar tomen aquel opaco color, y sus facciones se endurezcan, para ponerse de pie.

Observa el cambio de actitud de su esposo, sintiéndose vulnerable al verlo en aquel estado, sabiendo que la planea dejar, comienza a acumular agua salina en sus ojos marrones.

Inu…- lo murmura con aquella voz quebrada al verlo caminar hacia la salida

¿si?.- lo pregunta sin darse la vuelta.

Te amo…- lo menciona simplemente Kagome soltando un pequeño sollozo, para dar rienda suelta a sus emociones y aquellas lagrimas que comienzan a escurrir por su rostro.

Se gira sobre sus talones y ve a su esposa llorando en aquella cama, se acerca hacia la cama y la abraza dejando que esta llore en su pecho al mismo tiempo que comienza a consolarla, susurrándole que todo estará bien… que lo perdone.

Te amo…- lo murmura Inuyasha hacia su esposa.

-.-

Un amigo fiel y verdadero es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.- lo anuncia Miroku de pie en cima de aquella roca como si recitara un nuevo descubrimiento.

Las cuatro mujeres comienzan a aplaudir, estando sentadas en aquel césped verde.

Gracias, gracias, muchas gracias… mi bello publico.- lo dice haciendo una reverencia y ocasionando la risa de las mujeres.

¡anda fanfarrón ven a ayudar!.- lo grita Kouga, mientras carga aquellos trozos de madera para hacer la cerca que cubre la casa.

Mis mellas damas tengo que irme ya que el deber me llama, aquellos dragones desean luchar conmigo…- lo menciona cómicamente Miroku señalando a Kouga e Inuyasha reconstruyendo la casa, lo cual comienza ha aparecerse a algo mucho mejor de la que se conocía, una casa mas grande.

Las cuatro mujeres vuelven a reír.

¡ven acá pedazo de animal, para que te destroce!, ¡¿a quien le llamas dragón!?.- lo grita Kouga, alzando con una mano el trozo de madera que lleva consigo.

¡oh por los dioses, el dragón ha enfierecido!.- lo exclama Miroku, para buscar un pedazo de madera cercano y lo logra- ¡iré a derrotarlo!, ¡mi lady's esperad mi regreso! .- lo grita corriendo hacia donde esta Kouga.

¡Si, bravo!.- lo grita Rin entusiasmada al ver como Miroku se abalanza hacia su primo, y comienza aquella batalla entre los hombres, escuchando "Miroku quítate encima de mi o lo lamentaras" y un "muere dragón".

Inuyasha en cambio ve como sus primos se la pasan en aquel juego y menea la cabeza, para observar como su esposa se encuentra riendo, al igual que las otras tres mujeres a sus lados.

Como adora aquella pequeña mujer y el poder tenerla entre su brazos y susurrarle por las noches un "te amo".

Ve como Kagome enfoca su mirada con la suya, perdiéndose en ella, sintiendo como esta le da una sonrisa y le manda un pequeño beso, aunque este a unos metros lejos de él, deseando el poder terminar con la casa y pasar el día con Kagome.

lo murmura Inuyasha en griego antiguo como lo hizo en la mañana hacia el odio de Kagome y esta correspondió con la misma palabra "un te amo".

Continuaraaa!!!

¡hola!, ya por fin aquí esta la continuación de este capitulo y para las que me querían matar ven como todo se soluciona y que Kagura y Kikio tenían que ver con esas bolas de fuego…

Así que ya nada mas nos queda unos capítulos mas y el final.

Espero que el capitulo les aya parecido pasable, para que me dejen un comentario, y gracias por sus mensajes!!!...

Y sobre el fic de Apocalipsis, ese planeo continuarlo mas adelante, por que quiero manejar un concepto que no es de religión católica solamente, yo soy católica, pero el Apocalipsis no pertenece solo al catolicismo, como algunas me lo pusieron en mensajes.

Y mil gracias por sus mensajes!!

Así que si quieren dejar mas solo den clic en GO o RESPUESTA!...

Se despide

Fesabi.