Capitulo XVIII.- Senkai.

Se mueve en aquel espacio, dejando notar que ninguna posición ya le es incomoda, la panza ha crecido, no puede dormir boca abajo por que sencillamente no puede, no puede dormir boca arriba por que siente que se ahoga, y de lado se siente muy pesada… ¿Cómo diablos podría dormir ahora con una panza de ballena de ocho meses?.

Se incorpora, soltándose de entre los brazos de Inuyasha que se despierta com si algo lo alertara ante aquel movimiento, enfocando a su Kagome sentada.

¿Qué sucede?.- lo pregunta el ojidorado

No puedo dormir…- lo murmura con reproche y a su vez con aquella voz de niña chiquita que quisiera llorar ante la idea.

¿Qué es lo que le sucede a la pequeña mas hermosa del mundo?.- lo pregunta Inuyasha con aquella voz de hombre consentidor ya su madre le había mencionado que en los últimos tres meses Kagome se pondría insensible para cualquier cosa, y aquello se lo estaba demostrando en el mes pasado y los que venían.

Quiero dormir…- lo murmura al mismo tiempo que un pequeño hipo sale de sus labios, dando paso a un mar de lagrimas.

Mi pequeña…- se lo susurra Inuyasha abrazando a su esposa, dejando que llore en su pecho, apenas hace dos semanas que termino con la construcción de la casa, quedándole cuatro habitaciones, una de su madre la cual quedo intacta, la suya y la del bebe a lado, y una ultima que podría ser ocupada mas adelante.

Se mantiene en aquella posición, el tirante de su camisón se mantiene desarreglado, su cabeza en el pecho del chico, mientras su cuerpo se encuentra sentado soportando el peso del bebé, suspira un pequeño hipo con un sollozo, y comienza a cerrar los ojos de cansancio, acurrucándose en aquella posición, escuchando suavemente las palabras dulces que Inuyasha le susurra al acariciarle el cabello y el vientre abultado.

Puede escuchar poco los sollozos y aquel pequeño llanto ha cesado, observando entre sus brazos a su Kagome profundamente dormida, es como si en aquellos momentos se hubiera convertido en una pequeña diosa que se encarga de iluminar su vida día con día.

¿Dejaras que mami descanse?.- lo pegunta Inuyasha en forma de susurro hacia el vientre que acaricia.

Puede sentir una suave patada, como si el pequeño no quisiera despertar a su mama, confirmándole a su padre que es un "si"a su pregunta.

Bien, entonces… dejaremos que mama duerma un rato.- lo murmura Inuyasha, inclinándose Hacia atrás con Kagome en brazos, dejándola pegada hacia su cuerpo, una forma en que ni Kagome pueda ser lastima, ni el bebé, concentrándose en que esa pequeña mujer debe solo descansar.

Cierra sus ojos dorados, dando una ultima exhalación, dejando que el mundo de sus sueños sea guiado por la sensación y el anhelo de tener aquel pequeñín ya en brazos.

-.-

Abre sus ojos azules, enfocando su vista, recordando haber estado descansando en el césped con Inuyasha antes de quedarse dormida entre sus brazos, al escuchar la suave voz de este contándole historias de la última aventura que tuvo.

¡feh! Ese gigantón fue pan comido…

Recordaba esa palabra cuando Inuyasha le hablo de aquel gigante, y muchas otras, demostrándole que él es el gran Inuyasha Taisho, todo un héroe.

Ahora se encuentra en su habitación, abrazando a Inuyasha, es el segundo día que puede dormir tranquilamente sin ningún mal de espalda y mucho menos sentirse ahogada y pesada, es como si el bebé hubiera comprendido que ella también necesita descansar.

¿Te sientes mejor, cariño?.- lo pregunta una voz, haciendo que Kagome levante su cabeza para enfocar sus ojos azules con los dorados de este.

Si…- se lo contesta, dejando que inuyasha se incline un poco hacia delante lo suficiente para no lastimar a su mujer que se encuentra entre sus brazos, y poder capturar aquellos labios.

Te amo…- lo murmura Inuyasha, dejando que su pequeña mujer, se derrita ante aquellas palabras.

-.-

¿tiene hambre la futura madre?.- lo pregunta Izayo, sirviendo la comida hacia su nuera e hijo, de la misma manera que lo hace para ella misma.

Un poco…- lo confiesa Kagome, sintiéndose un poco culpable por comer tanto.

Tranquila cariño, es normal cuando uno esta embarazada…- lo menciona Izayo como si hubiera leído el pensamiento de Kagome.

Me siento tan pesada…- lo informa, mientras deja que Inuyasha le de algo de caldo de pollo.

Dentro de unos días cariño, te sentirás mejor.- lo alienta Inuyasha, observando a su esposa.

Eso espero…- lo murmura Kagome, tomando la ultima cucharada de sopa

-.-

¿así que mi cuñada esta dándote problemas?.- lo pregunta Miroku de forma burlona.

¡Feh!, espero que cuando Sango tenga mas meses te de el doble de trabajo que yo tengo.- se lo hace saber, viendo la expresión cómica de su primo, todavía podría recordar que fue ayer que Sango y Miroku se casaron.

En el pequeño templo que es para su padre fui ahí donde Sango y Miroku repitieron sus votos matrimoniales, Rin esa misma noche se quedo en la casa con ello, en la habitación de su madre con esta, solo por que Izayo insistió que las parejas necesitaban privacidad, y en aquel momento se lo agradeció a su madre, Kagome se encontraba en el séptimo mes, siendo una pesadilla por la sensibilidad que muestra esta a cada ratito, un llanto incontrolable por algo que simplemente pasa.

Kag por favor.- lo suplica Inuyasha

Nooooo...- lo contesta Kagome dejando salir lágrimas.

¡señora Taisho!.- lo exclama Inuyasha tratando de que su mujer deje de hacer aquel berrinche.

Kagome tan solo se queda quita en su lugar, viendo a Inuyasha de pie enfrente de ella, mientras sus ojos se humedecen mas de lo que ya se encontraban, para dar rienda suelta a un gran llanto que se escucha por todo el templo.

¡oh no!... ¿Qué había hecho?...

Kagome tan toso se mantiene sentada en aquel lugar lleno de cojines, después de la ceremonia había insistido que quería descansar ahí en ese lugar y fue a sentarse pero Inuyasha ya se quería ir tan pronto a la casa, y no la dejaba disfrutar del templo.

Kag… cariño…- lo murmura suavemente Inuyasha, poniéndose a la altura de su esposa.

Baka…- lo murmura Kagome con un pequeño hipo.

Lo se… anda vamos a casa.- lo suplica de forma tierna viendo como Kagome asiente un si y le da una mano, solo que prefiere llevarla entre sus brazos, esa pequeña pelinegra cada vez se hace mas delicada conforme el bebe crece dentro de ella.

Recordaba esos días y le daba dolor de cabeza, tenía que tener paciencia eso mismo su madre se lo había dicho "una mujer embarazada es muy delicada, por cualquier cosa se enoja y llora" y aquello ya lo había comprobado el mismo.

¿Qué debemos de comprar aquí?.- lo pregunta Miroku a su primo, como hombres de la casa tenían que ir ahora ellos al mandado, solo por que las señoras estaban embarazadas y la madre del chico se ocupaba de ellas, antes que ambas señoras se quedaran sin maridos.

Zanahorias, jitomate, cebolla…. mmmm…verdura y mas verdura… fruta.- lo concluye Inuyasha al ver aquel torso de pergamino que su madre le dio

¡Manos a la obra!- lo exclama Miroku en forma cómica.

Ambos chicos se encuentran comprando lo que se necesita para la comida, de aquel día y bien para los dos siguientes días, por lo menos la carne se debe de comprar diario al igual que el pollo, aunque tuvieran las nuevas especies que conservan los alimentos.

Se encuentra comprando las zanahorias cuando ve algo que no le parece normal, por así decirlo, un hombre que bien se parece mucho a Onigumo el Rey de la región de Kagome, pero este ¿que hace aquí?, ¿volverá por Kagome?... si eso es cierto estaba claro que no lo iba a permitir, aunque bueno si Onigumo se la llevara podría saber que es tener una mujer embarazada en casa y sus consecuencias… no, ni que los dioses permitan que Kagome lea sus pensamientos, podría pasarle lo peor.

Estaba seguro que son Kagome no podría vivir, y eso ya lo había comprobado tres meses atrás.

¡hey tu!.- lo grita Inuyasha enfocando su mirada en aquel individuo.

El hombre se gira solo un momento y comienza a correr, para que nadie pueda atraparlo.

¿Qué sucede?.- lo pregunta Miroku.

¡sostén!.- lo grita Inuyasha dándole las cosas y salir tras aquel individuo.

Corre todo lo que sus piernas puede darle de esfuerzo para que aquel ser no lo pueda alcanzar no se iba a dejar atrapar para volver a aquella fea prisión.

Se da la vuelta y ve como nadie lo sigue bajando la velocidad, y unos segundos después alguien le cae en cima tirándolo hacia el piso.

¡¿Qué demonios haces aquí Onigumo?!.- lo pregunta y exclama Inuyasha encima de aquel individuo.

¡Yo no soy Onigumo!.- lo grita aquel hombre debajo del semi dios.

¿no?.- lo pregunta Inuyasha poniéndose de pie, de la misma forma que ayuda a ese hombre - ¿entonces?.- lo pregunta, al recorrerlo con u mirada dorada.

Soy su hermano gemelo.- lo confiesa este sin rodeos, haciendo que los ojos dorados de Inuyasha se abran enormemente.

-.-

¿y Kagome?.- lo pregunta aquel ojidorado entrando a la casa

Esta descansando, ¿traes lo que te pedí?.- lo informa y pregunta Izayo.

Si, aquí esta… y el señor se quedara con nosotros.- lo menciona e informa Inuyasha, pasando hacía la sala y hasta la habitación donde debe de estar Kagome descansando.

Habré la puerta de su habitación y puede ver desde la entrada a su esposa descansando en la cama que ambos comparten, pareciera que aquella mujer no hace ningún daño y pensar que en la mañana lo saco a patadas de la casa.

¡quiero una manzana!.- lo exclama Kagome, haciendo aquel puchero

Pero no tengo…- se lo hace saber Inuyasha, preguntándose cuando será que esta pesadilla termine.

Ve por una Inu… yo quiero una manzana…- lo termina murmurando para dejar escapar un sollozo.

¿Cuánto tiempo tendría que esperar a su pequeño?, deseaba que ya estuviera con ellos, levantándolos cada dos horas, sin poder dormir, cuidando de aquella pequeña criatura, escuchando esos gritos y llantos por comida, desea tanto a su pequeño, de la misma manera que desea tener a Kagome entre sus brazos y poder hacerle el amor, esos meses de abstinencia le están costando caro.

Camina hacia la cama, para pode contemplar de mejor manera aquella pelinegra, escucha como Kagome da un pequeño suspiro con su nombre en él, ¿acaso estaba soñando con él?, ¡feh! Esa mujer le fascina en todos los sentidos.

Se sienta a lado de su esposa, para acariciar el vientre abultado que muestra, que es cubierto por su playera, ya que las camisas de Kagome no le quedan a esas alturas del embarazo y como él es mas grande y robusto que cualquier otro hombre y comprado a la pequeña estatura de su mujer le queda sus prendas a la perfección.

Siente una pequeña patadita ocasionándole sonreír, es como su pequeño le demostrara que ahí esta, que pronto vendrá al mundo.

Se inclina a besar los labios de Kagome suavemente sin despertarla, escuchando un pequeño suspiro que sale de ellos, para que susurre "descansa, pequeña", y con ello sale de la habitación.

-.-

¿entonces crees que puedes ayudar?.- lo pregunta aquel hombre de ojos cafés.

Por supuesto, solo que después de que mi esposa de a luz partiremos.- se lo hace saber el mismo Inuyasha, que se encuentra sentado en la sala platicando con aquel individuo tan parecido a Onigumo.

Gracias… se lo agradezco…- lo murmura con felicidad.

No te preocupes Ren, se que Onigumo te reconocerá como hermano.- lo dice Inuyasha.

Eso no me importa, yo solo quiero que mi pueblo este librado de las tiranías de mi hermano.- se lo confiesa, con aquel aire de preocupación.

Pero el no puede…- se lo hace saber Inuyasha en forma extraña

¿Cómo?.- lo pregunta sin entender bien.

Onigumo firmo un tratado con mi padre, que no puede seguir persiguiendo a mi esposa y tampoco cobrar impuestos altos.- se lo informa el propio ojidorado.

Pero… el cobra impuestos por todo, sabotea villas y se queda con las mujeres.- lo menciona recordando todo lo que hace su hermano.

Tendré que detener a ese cana….

No continúa ya que escucha un grito provenir de su habitación, llamando la atención de todos los de la casa.

¡Kagome!.- lo grita Inuyasha, corriendo hacia donde esta su esposa, abriendo la puerta y observar como esta se encuentra de pie, y debajo de su vientre esta un gran charco de agua.

¡Inuyasha!.- lo grita Kagome aterrada, sosteniéndose de un mueble junto.

se le ha roto la fuente.- lo menciona Izayo entrando a la recamara para ver a su nuera.

Mi bebe… mi bebe… oh mi bebe…- lo murmura Kagome, dejando ver aquellas lagrimas en sus ojos.

Tranquila hija, todo saldrá bien, tan solo relájate…. ¡Inuyasha!.- primero lo dice de manera suave mientras lleva a Kagome a acomodarse en la cama, para terminar con un grito hacia su hijo.

Por su parte el ojidorado tan solo ve el pálido rostro de su esposo y como aquellas lagrimas salen de sus ojos.

Hijo… trae agua, trapos y un cuchillo.- lo menciona Izayo, acomodando a Kagome, rasgándole aquella prenda para comenzar con el parto y observar que la zona comienza a dilatarse, que dándole poco tiempo para preparar todo.

Mi bebe…- lo murmura una Kagome sollozando.

Tranquila cariño, todo saldrá bien…- se lo hace saber Izayo regalándole una sonrisa.

Aquí están.- se lo dice Inuyasha depositando todo lo pedido a lado de la cama, observando el rostro pálido de su esposa.

Inu…ya…sha…- lo murmura Kagome, estirando su mano para que este la tome.

Tranquila pequeña, yo estoy contigo.- se lo hace saber al besar la mano de la chica.

Gracias…- lo murmura débilmente Kagome.

-.-

Puede escuchar los gritos de Kagome y un "empuja"de su madre, como llego Sango lo echaron de la habitación diciéndole que estorbaba en la labor y que lo único que hacía era poner nerviosa a Kagome.

Tranquilo amigo, veras que todo saldrá bien.- trata de consolarlo Miroku al ver como Inuyasha esta paseándose por toda la estancia de un lugar a otro, desesperando a Kouga y al joven que esta con ellos.

¿Cómo me pides que este tranquilo cuando mi esposa esta aya dentro gritando?.- lo pregunta un alterado ojidorado, al escuchar otro grito de los labios de Kagome.

¿Qué podía decirle a Inuyasha?, sabía que el mismo estaría en peor estado cuando Sango de a luz… así que lo único que le quedaba era esperar.

Por su parte Kouga, tan solo se queda quieto y callado, sin hacer ningún comentario, con esta escena dudaba si estaba bien proponerle matrimonio a Ayame, la ama, pero no desea que pase aquellos dolores al traer a sus hijos al mundo.

Se escucha unos segundos de silencio, preocupando a aquellos cuatro individuos en especial a uno, para romper con un llanto de bebé.

Se abre la puerta de la habitación para dejar ver a Sango, que se encuentra feliz.

Puede pasar el padre.- se lo dice a Inuyasha, para darle paso.

Inuyasha entra con cuidado, viendo a su madre sostener un pequeño bulto, imaginándose que aquello es su bebé.

Es un precioso niño.- se lo informa la madre de este, entregándole a la criatura envuelta en aquella matita.

¿niño?.- lo pregunta sin poder creer esa bendición de los dioses.

Si…- lo contesta Izayo al darle un beso al pequeño bebé, y a su hijo, ambos en la frente y salir de la habitación, para dar aquella intimidad.

Se acerca hacia donde esta Kagome profundamente dormida, agradeciéndole a los dioses aquellas dos bendiciones, moviendo su cabeza para ver a aquel retoño que descansa entre sus brazos, observándole aquella pequeña nariz rojita al igual que el rostro, sus manitas del mismo tono, el cabello que se asoma en su cabeza blanquita y esa pequeña boquita, todo tan diminuto.

Gracias… Kag…- lo balbucea Inuyasha, enfocando a sus dos grandes tesoros.

Inu…- se escucha aquel susurro.

Descansa cariño.- se lo dice, pero a su vez se sienta a lado de ella para mostrándole a su bebé.

Es… her…mo…mo…so…- lo murmura con dificultad Kagome al verlo entre los brazos de su esposo, sintiéndose débil.

Se parece a ti.- se lo dice el propio ojidorado mostrándole una sonrisa.

A ti…- lo contradice Kagome sonriendo.

¿Cómo lo llamaremos?.- lo pregunta curioso Inuyasha.

Sen…Sen…kai…- lo murmura Kagome, enfocando sus ojos azules con los dorados de su esposó.

¿Senkai?.- lo pregunta, al observar a su pequeño.

Si…- lo susurra Kagome al cerrar sus ojos poco a poco y quedarse dormida a lado de aquellos dos hombres.

Senkai…

Continuaraaaa!!

¡Konichiwa!... simplemente divino el bebé!!... me fascino esa cosita diminuta… -!... espero que a ustedes también, y lamento el retrazo!.

Ya estamos en la recta final, le calculo que no falta mucho para el final de esta historia y como tiene un comienzo… es inevitable llegar al final de algo… mil gracias por su comprensión y sus mensajes.

Nos vemos en el próximo capitulo, espero sus mensajes!!...

¡¡Mil gracias por todo!!

Se despide

Fesabi.