Capitulo XX.- Batalla Final.

Ren retrocede y libera de aquella prisión a Onigumo el cual tan solo sonríe de aquella manera superior.

¿ahora quien gana?.- lo pregunta burlonamente Onigumo.

¡desátalas o….

¿o que?.- lo pregunta Onigumo interrumpiendo al ojidorado- por favor señor Taisho como si pudiera hacerme algo ahora.- lo concluye.

Eres una sabandija.- se lo dice Ren, observando a su prometida en aquel lugar, mirándolo con esos ojos verdes que tanto adora.

Gracias por el cumplido hermanito, pero yo tengo grandes planes.- se los hace saber, para caminar enfrente de aquellos hombres, observando sus caras.

¿Qué le hiciste a mi bebe?.- lo pregunta Inuyasha, al observar el rostro de Kagome, aquel marrón en sus ojos como si estuviera triste y preocupada.

¡oh eso!.- lo exclama de forma burlona como si apenas se hubiera enterado de eso.

¿Qué le hiciste?.- lo vuelve a preguntar pero ahora un Inuyasha preocupado por su pequeño Senkai.

Lo tengo en las habitaciones con la abuela.- lo informa, dando una señal con el dedo índice al lugar donde se encuentra- no se preocupe, los tengo como reyes, no puedo hacerle algo al nieto del dios Inu-Taisho y mucho menos a la querida.- lo concluye.

¡arg!... ¡eres un….

El mismo ojidorado es interrumpido por su primo que le sostiene el brazo antes de que este se abalance hacia Onigumo.

Se escucha una fuerte carcajada por parte de aquel rey.

Tengo que admitir que me iban a tomar por sorpresa…- lo comienza a decir aquel hombre sin dejar de reír y ver a los hombres- si no fue gracias a Kikio, Kana y con la ayuda de Kagura, en estos momentos gracias a ustedes estaría en la derrota.- lo concluye al señalar a la cortina y ver como aquellas dos mujeres aparecen con trajes de seda.

¡Kikio!.- lo grita el ojidorado.

Te advertí Inuyasha, te lo advertí, te dije que si no te deshacías de esa mujer.- lo último se lo hace saber al posarse atrás de Kagome- te ibas a arrepentir, planee matarla con ayuda de Kagura, pero ese baka de Kouga- se lo hace saber al señala al primo- la salvo, ¡la salvo!.- lo concluye gritando de rabia.

¿Cómo pudiste?.- lo pregunta aquel pelinegro.

¡te amo!... ¿acaso eso no cuenta?.- se lo pregunta desesperada- daría todo lo que tengo por que aquellas noches fueran para siempre… soñé que regresabas… ¡yo solo deseaba ser tu esposa!, pero nunca conté que llegara esta.- se lo hace saber mientras mueve sus manos con desesperación.

Por los dioses Kikio, al principio te había dicho que no quería ninguna relación, ¿Cómo pudiste albergar alguna esperanza que tu fueras mi esposa?.- se lo pregunta al observar aquella mujer detrás de su actual esposa.

¡¿Qué tiene esta mujer que yo no tenga?!.- lo pregunta y grita una desesperada pelinegra.

¿es necesario que te responsa esa pregunta?.- lo menciona Inuyasha

¡Si!, ¡por los dioses, si!.- lo grita Kikio.

Lo principal de todo… es que Kagome tiene un corazón grande, no le hace daño a nadie, prefiere poner los intereses de los demás que los suyos… ¡esa mujer!.- lo grita al señalar a su esposa- ¡esa mujer!... me enseño a amar.- lo concluye al ver los ojos de Kagome, aquella calidad que le llena de gozo su corazón.

¡no!, ¡no! Y ¡no!.- lo grita Kikio, al aventar la espada que tiene en las manos una de las mujeres directo hacia donde esta Inuyasha, haciendo que este la esquive con gran facilidad- ¡tu eres mió!... ¡mió!.- lo concluye al derrumbarse sobre sus pies.

Veo que esto es una escena conmovedora, solo palta que la querida esposa muera en las garras de las queridas de aquel héroe.- lo menciona Onigumo, al ver como Kikio se encuentra derrotada, a su lado Kana que no para aquel asombro en las respuestas de Inuyasha, bien sabe que Kana encontró a la pareja en la habitación y besándose, y al igual que Kikio está se encuentra enamorada de Inuyasha… solo que aquí hay una pregunta interesante ¿Por qué Inuyasha Taisho se enamoro de aquella mujer sencilla, y no de esas dos mujeres que le daban placeres en la cama?.

¿Por qué no peleas como hombre?.- lo pregunta Kouga, tratando de recuperar a su prometida, solo le ruega a los dioses que esas mujeres no actúen de manera despiadada.

Si mi hermanito se ha encargado de decir que no soy hombre, ¿Por qué debo de ayudar a que esa palabra sea una mentira?.- lo pregunta de forma burlona.

¡cobarde!.- lo grita de nuevo Ren, queriéndose abalanzar hacia su hermano- ¡pelea!.- lo termina gritando.

¿para que?, si esto cada vez se pone mejor.- se los hace saber.

¡Onigumo!.- lo grita una Kagome que acaba de deshacerse de aquel trapo que la mantenía callada.

Aquellos cuatro individuos giran sus rostros para ver a aquella mujer de piel bronceada y cabello azabache.

Pero señora Taisho, ¡que sorpresa!.- lo menciona Onigumo.

¡desátame y dame a mi bebe!.- lo exclama Kagome, tratado de liberarse de aquella prisión.

Pero señora Taisho, su bebe se encuentra en cuidados especiales… no debería de estar en ese estado.- lo menciona burlonamente Onigumo.

Por que no dejas de estar jugando Onigumo, y comenzamos esta guerra.- lo menciona Ren, esperando alguna señal para atacar a su hermano.

Si así lo deseas hermanito…- lo menciona, al ver como alguien de sus súbditos se acerca al rey con un paquete- comenzaremos.- lo concluye al abrir aquella caja y sacar una espada especial, con un filo resplandeciente.

Apenas se da aquella orden y comienza lo que sería la ultima batalla, solo se tendría que saber ¿Quién de los dos bandos ganaría?.

Ve como su esposo se desliza por aquel salón, dejando que Kouga y Ren lo hagan de la misma forma, combatiendo con aquellos guardias de nuevo y Onigumo; gira su cabeza para ver si algo puede servirle para desatarse.

Vuelve a fijar de nuevo sus ojos azulado en Inuyasha, y observa como algún guardia esta apunto de golpearlo por atrás, gritando su nombre con un cuidado, para después ver como este le sonríe una vez acabado con aquel guardia.

Kouga se deshace de aquellos guardias, para correr hacia donde esta Ayame y las demás chicas, tratando de pasar por encima de esos hombres, derrotándolos uno por uno al subir los escalones.

Alcanza a Sukiomi que se encuentra en una esquina siendo sujetada por una mujer, primero se aproxima hacia esa mujer la cual trata de luchar contra él, pero con un movimiento falso logra derribarla escaleras abajo, dejándola inconciente.

Con un movimiento de su espada rompe los lazos de piernas y manos de aquella muchacha de ojos verdes, se aproxima a Ayame la cual se ilumina sus ojos al verlo, y hace el mismo procedimiento con las cuerdas de la chica.

¡oh Kouga!.- lo grita Ayame, al lanzarse hacia sus brazos y darle un beso.

Apenas la sostiene entre sus brazos, cuando siente como alguien se abalanza hacia él y da una vuelta con Ayame entre sus brazos, y logra derribarlo por las escaleras.

Tienes que salir de aquí.- lo murmura entre aquel beso.

Pero…-

Pero nada cariño.- no la deja termina, al separarse de aquel beso.

Bien…- lo menciona demasiado convencida en el asunto, le da pavor dejar a Kouga en aquel lugar.

No te preocupes, veras que nos casaremos pronto.- se lo hace saber, al regalarle un ultimo beso.

Anda Ayame, tenemos que ir por el bebé de Kagome y la señora Taisho.- lo menciona Sukiomi, al desatar a Kagome.

Si.-

Kagome hecha su último vistazo hacia su esposo, el cual se encuentra en aquellas posiciones de ataque.

¡vamos!.- lo exclama Ayame, para correr con esas dos mujeres.

Vaya… vaya… si son las señoras de nuestro héroes.- lo mencionan tres voces femeninas detrás de las chicas.

¿Qué desean?.- lo pregunta Kagome al voltearse y descubrir a Kikio, Kana y otra mujer que no conoce.

¿Qué haces aquí Shima?.- lo pregunta Sukiomi al ver aquella mujer

Recuperando lo que me pertenece.- se lo hace saber con aquella sonrisa fría.

¿Qué te pertenece?.- lo pregunta

Ren.- es la única respuesta que tiene

Sobre mi cadáver, Ren es mió.- se lo hace saber Sukiomi.

Por favor no me hagas reír, ahora mismo te matare… y me quedare con Ren.- se lo hace saber Shima.

¡eso nunca!.- lo exclama Sukiomi, al tomar una espada que e encentra en el suelo junto al cuerpo de un soldado.

Y tu querida Kagome… ¿Qué harás?.- lo pregunta burlonamente Kikio, al observar a la pelinegra

¿Qué quieres?.- se lo pregunta Kagome.

Quiero a Inuyasha.- se lo hace saber sin contemplaciones al mostrarle aquella espada que tiene entre sus manos.

El esta conmigo.- se lo recuerda Kagome.

Lo se, por eso quiero librarme de ti.- se lo menciona al abalanzarse hacia Kagome, para que esta retroceda y esquive el ataque.

¿quedamos solas no?.- se lo dice Kana a ver a la prometida de Kouga.

Si.- lo contesta Ayame

No tengo nada contra a ti, pero puedo divertirme.- lo concluye al lanzarse de la misma forma que Kikio hacia Kagome.

Y es así como comienza el combate de un lado se encuentras las esposas de cada uno de aquellas tres individuos.

-.-

¿Qué puedo hacer?.- lo pregunta Izayo hacia aquel individuo que se encuentra entre las sombras.

Te sacare de aquí con nuestro nieto, después… arreglare cuentas con Kagura, estoy hartándome de esos berrinches.- se lo hace saber la voz fuerte de aquel hombre.

¿no será peligroso, cariño?.- lo pregunta Izayo.

No, si Kagura no desea mantenerse al margen... tendré que volverla mortal.- se lo hace saber, al acercarse hacia aquella mujer de cabello negro.

Pero…

Sshh… no digas nada Izayo.- la interrumpe al posar su dedo índice en los labios de Izayo.

Sabes que ser un dios… tiene sus ventajas.- se lo hace saber, al acercarse hacia los labios de aquella mujer de piel entre blanca y bronceada- como quisiera tenerte a mi lado para siempre.- lo murmura, al posar sus labios encima de los de Izayo, que tan solo cierra sus ojos, para entregarse a aquel beso, dejando que el pequeño que tiene entre sus brazos, siga dormido.

-.-

Puede escuchar un grito, para hacerlo voltear y enfocar su vista hacia aquel lugar, observando a Kagome en el piso y una Kikio delante de ella con una espada entre sus manos.

¡Kagome!.- lo grita Inuyasha, tratando de acercarse hacia donde esta su esposa, derribando a cualquier hombre que se le ponga enfrente.

Puede ver como la espada que tiene Kikio toma aire y se inclina hacia donde esa Kagome, para que él mismo grite de nuevo el nombre de su esposa, y observe como algo de sangre sale hacia el piso.

¡Kagome!... ¡Kagome!.- lo grita cerca del lugar.

Ve como de un momento a otro Kikio sale disparada como si alguien la hubiera empujado o golpeado, y es ahí cuando ve a Kagome todavía en el piso con las rodillas flexionadas hacia delante, como si la hubiera pateado.

¡Kagome!.- lo vuelve a gritar, acercándose hacia donde esta su esposa, arrodillándose a lado de ella

¿estas bien?.- lo pregunta un ojidorado preocupado.

Si…- lo murmura lentamente.

¿Dónde estas herida?.- lo pregunta Inuyasha.

Aquí…- lo murmura Kagome, señalando con su mano aquella zona, en su costado gracias a que se movió a tiempo y fue lo único que alcazo a rozar el dilo de la espada.

¡diablos!.- lo exclama Inuyasha, al levantar la camisa de la chica y observar la herida, no es tan profunda, pero con ella no podrá su esposa moverse con facilidad, observa a su alrededor, y los guardias comienzan a caer gracias a Kouga y su intervención, de un extremo Ren esta en batalla con Onigumo, del otro lado, Sukiomi acaba de derrotar a una mujer que no conoce, y Kagome ya yace en el suelo junto con Kikio, ambas inconcientes.

¡Ren Cuidado!.- se escucha aquel grito por parte de Sukiomi, al ver como su prometido cae al suelo y Onigumo esta apunto de darle el golpe final, sin esperar que nadie la detenga, lanza aquella espada, tratando de que acerté en el blanco, la espalda de Onigumo.

Se escucha un grito desgarrador, para que la sala se ilumine por completo, dejando que aquella luz abarque todo el recinto y los individuos en ella.

-.-

Abre sus ojos lentamente al mismo tiempo que se estira en aquella cama matrimonia, dejando su cuerpo sienta la textura de aquella otra piel.

Lo primero que hace es enfocar sus ojos azules en el cuerpo de junto, que solo la mantiene aprisionada entre sus brazos, recordando como Inuyasha le hizo el amor.

Se encuentra besándola lentamente, dejando que las manos expertas de él la recorran por completo, sonriendo al saber que Senkai se encuentra durmiendo con la abuela esa noche.

Deja que Inuyasha la despoja de su rompa y ella lentamente hace lo mismo, recorriendo con sus besos el pecho del ojidorado, sabiendo bien que cada caricia que hace es un suspiro y gemido que sale de la garganta de Inuyasha.

Apenas siente cuando este la deja desnuda, como recorre con sus labios su pecho, brindándole placer, haciendo que su cuerpo se encienda de una manera inesperada, entregándose a aquella embriagues.

Kagome…- lo escucha que Inuyasha lo murmura al besar sus pechos, mientras sus manos recorrer sus piernas y de detienen en su trasero, agarrándolo firmemente, dejando que aquellos gemidos salgan de su garganta.

Siente el calor de Inuyasha sobre su piel, quemándola de una manera que le hace perder la cabeza, recorriendo su cuerpo, dejándola de una forma que solo él puede hacerlo… uniforma en que su mundo se concentra solo en Inuyasha.

Inu…Inu…ya…sha…- lo balbucea al sentir como su esposa entra a su cuerpo y comienza a embestirla.

Todo aquel recuerdo hace que su cuerpo vuelva a sentir aquel calor, estirándose de aquella forma mimada y pegándose al cuerpo del chico para suspirar de placer.

Cierra sus ojos al dar su ultimo suspiro, dejando que sus labios se curvan en una pequeña sonrisa, sabiendo bien que aunque todo lo pasado hace unas semanas sigue teniendo un gran amor por Inuyasha Taisho.

¿Qué piensas?.- lo pregunta una voz grave, como si apenas afinara sus cuerdas vocales a esas horas del día.

Kagome tan solo sonríe, dejando que las manos de Inuyasha se muevan en contorno a su figura, para estrecharla un poquito más cerca de su cuerpo.

Recordando…- lo murmura Kagome al sentir aquellos labios posarse en su cuello.

¿en?.- lo pregunta un ojidorado, concentrado en la labor de aquellos momentos.

Ese día…- lo murmura y suspira al saber que Inuyasha ha bajado lentamente hacia su pecho.

Oh…- es la única respuesta del ojidorado.

Apenas pude escuchar aquel "oh", tomando atención de lo que Inuyasha hace hacia su cuerpo, tratando de recordar, lo que sucedió aquel día después de la iluminación que cubrió por completo.

Ella se había desmayado en los brazos de Inuyasha, pero este le había contado que Onigumo, Kikio, Kana, y Shima, habían muerto bajo los escombros del palacio, este se estaba derrumbado después de que la luz se fue, haciendo que Inuyasha tomara entre sus brazos a Kagome, y corriera hacia fuera, encontrado a su madre y Senkai afuera del palacio junto con los demás, Ren junto con su prometida Sukiomi, al igual que Kouga con Ayame.

Ren se había quedado en el pueblo con Sukiomi para arreglar todo lo que su hermano había hecho y poderlo sacar a delante, Kouga junto con Ayame regresaron a la aldea, e Izayo con Senkai entre sus brazos de la misma manera.

Según Izayo Inu-Tashio había prometido que Kagura ya no haría más destrozos, que de ella no tendríamos que preocuparnos jamás.

Vamos pequeña…- lo escucha de entre los labios de Inuyasha.

Apenas puede gritar al moverse junto con su esposo, tratando de controlar aquel ritmo pero es demasiado para ella, tan solo lo único que le queda es abraza a Inuyasha y dejar que él mismo la guié hacia el paraíso.

Deja salir un grito de sus labios, al igual que sus ojos se pierden en los ojos dorados de Inuyasha que tan solo la miran fijamente, para cerrarlos poco a poco, sintiendo como este la llena de nuevo con su semilla, sonriendo al presentir que puede estar embarazada de una dulce niña, como la pequeña que habían tenido Miroku y Sango apenas hace unos días.

Te amo…- lo murmura suavemente Inuyasha cerca de los labios de Kagome.

Yo también.- se lo hace saber de la misa manera y el mismo tono, dejando que sus músculos se relajen poco a poco.

Los rayos solare siguen entrando por las cortinas, dejando que la habitación cada vez se ilumine un poco más.

Kagome…- lo susurra suavemente Inuyasha.

Mmmm.- es la única respuesta de la pelinegra

Eres parte de mi ser…- se lo hace saber como una vez se lo dijo su padre.

Esa mujer es parte de ti, hijo… existe esa leyenda.- se lo hace saber al observar los ojos dorados de su hijo Inuyasha- tu has encontrado a tu otra parte, por ello Tessaiga se trasforma de esa forma con ella.- lo concluye para desaparecer de nuevo entre las sombras de la noche.

Esa había sido la primera vez que había visto a su padre de frente, un hombre tan parecido a él, solo que un poco mas alto, ojos del mismo tono, piel bronceada y una cara tan fría que no hay sentimiento alguno… como un dios…

Te amo tanto…- lo murmura Kagome entre sueños, dejando que sus piernas vuelvan a entrelazarse.

Yo también… yo también.- lo murmura, al ver como su mujer poco a poco pierde el conocimiento.

Sonríe ante la idea de que aquella pelinegra sea de él para siempre, de la misma manera que sonríe al recordar que ahora el mundo se puede aspirar mucha paz, Kouga se ha casado con Ayame, Miroku y Sango tienen a su pequeña… y él, tiene a la familia que siempre deseo… por la cual siempre soñó…

Y lo mejor de todo… es…

Que esa pelinegra de entre sus brazos, le enseño algo importante… algo que él mismo se lo pidió meses atrás… un

Enséñame a Amar.

Brindándole toda aquella felicidad.

Se escucha un pequeño llanto en otra habitación, sonriendo ante la idea de que Senkai, de cuatro meses ya se encuentra pidiendo a sus padres…

Da la última vista hacia su esposa para inclinarse a besar sus labios y susurrarle un "Gracias, cariño… gracias por todo… gracias por enseñarme a amar".

Fin.

¡Konichiwa!... bueno chicas hemos acabado con esta larga historia que comenzó hace seis meses atrás y hoy llega a su final.

Mil gracias por siempre estar pendientes de ella, me da tanta alegría que les aya gustado mi idea de esta historia y también las ideas que vienen mas adelante.

Deseo agradecerles a todas las chicas que estuvieron conmigo:

Aabla, Akiresama, akire-sama, AnabellaInu, Andy pandaburbujo, Aome 19961, Aome Higurashi 82, Aome Inuyasha 8, Aome0793, Aomedulce, Aomeprincess, Aranel-Sei-San, Buffy, Bunnyes, Cattita, Chica Skap, Cindy, Citus, Diosa maya 021, Eiko 007, Elizabeth-236, Fany, Florsuchis inuyasha, Gaby C43, Girl Fire, Hakai…miko, Hermione G, Hikari-chan, Inu tata, InuKillura, Inu-love2, InuyKag for ever, Ivett, Jesly 2106, Josefa, KagInu160, Kagome, Kagome 1122,Kagome chan 167, Kagome Higurashi, Kagome QF, Kagome Vicky, Kagome you, Kagome-1551, Kagome-chan, Kata, Katy 100pre, Kauro 1918, Kikila Otaku, KilluaDanny, Kirara 1990, Kottaru Tashio Asakura, Ldy drk ngel,

Lelita 4b16, Lenn, Lina, Lorena, Lyssette-Reyes, Magael, Maharet Makare 1994, Mariana, Marikochan 2, Marina, Maritza, Marru-freacky vampiro, MayelaKagome 12, Mayra 6314, MelindaKagome, Mística, Monikagomesweet, Nagini 12, oO omari Oo, Pandora mokurox, Peke, Riyyu, Rocio, Samy Tigre, Sandriña, Sandybel, Seishime, Serena Tsukino Chiba, Sharon,Sofia, Soul of the 2204, Starfive, Teh Princess Izayoi, The girl whi stole the stars, The jazz living soul, Tu amiga 1912, Twindpd 1, uvitas 2006, Xully y Yuiren 31.

Mil gracias estas 93 personas estar siempre leyendo la historia y si hace falta alguna por favor de informármelo.

Quisiera también agradecerle a Kagome QF, la cual en una ocasión me ayudo a subir la historia en la página de Inuniverso.

¡Mil gracias!...

Y si piensan de si habrá un Epilogo, ustedes me dicen si es que quieren un epilogo…

Se despide:

Fesabi.