Epilogo.
Sus ojos dorados enfocan hacia donde esta su casa, aquella pequeña casita que construyo para Kagome hace unos meses atrás cuando se entero de aquella gran noticia, o mas bien cuando volvió a padecer los síntomas y ahora mas molestos que recordaba.
¡Inuyasha!.- lo grita una mujer que se encuentra en otra casa cerca de la cual el mismo construyo.
¡madre!.- lo grita el propio ojidorado, tomando la dirección hacia donde esta su madre, con aquel conjunto violeta.
Pensé que tardarías.- se lo hace saber al tener a su hijo de vuelta en casa, después de aquellas dos semanas.
¡feh!... sabes que no quiero cometer el mismo error que sucedió con el embarazo de Senkai.- se lo hace saber Inuyasha, dejando una pequeña mochila en el piso.
Eso me alegra hijo, pero Kagome no esta.- se lo informa al verlo, observando aquella cara de confusión
¿no esta?.- lo pregunta
No.-
¿Dónde demonios fue?.- se lo pregunta un Inuyasha enojado, tratando de contener las ganas de estrangular esa mujer, ¿es que acaso Kagome no entiende que debe de descansar?.
Esta en el pueblo, se llevo a Senkai.- se lo comienza a informar sonriendo ante la cara de espanto de su propio hijo- sabes que Senkai le gusta caminar un poco a lado de Kagome.- se lo concluye al recordarle que su nieto es algo hiperactivo como lo solía ser su padre.
¡feh!.- la única respuesta de aquel ojidorado para darse la vuelta y salir en búsqueda de su familia.
Como si no recordara cuando Senkai dio sus primeros pasos…
Oh vamos Inuyasha tienes que dejarlo caminar.- se lo dice una Kagome a su lado.
Puede hacerse daño.- lo menciona Inuyasha al estar enfrente de su pequeño.
Claro que no, Senkai es fuerte… ¿verdad cariño?.- lo pregunta Kagome de manera tierna, al ver como su pequeño trata de levantarse del suelo donde se encuentra pero las manos de Inuyasha siempre le impiden algún esfuerzo.
No esta listo.- lo dice un ojidorado tomando aquel pequeño entre sus brazos, dejándolo sentado en una de sus rodillas y poderlo observar, siete meses... desde que Senkai esta con ellos.
¿Cómo sabes que no esta listo?.- lo pregunta una Kagome enojada por las ideas tontas de su esposo, Senkai ya debería de estar dando sus primeros pasos, pero Inuyasha no lo deja… ¿Cómo iba a prender a caminar?, si el padre no lo deja hacerlo.
Soy su padre, se cuando esta listo y no.- se lo hace saber Inuyasha al voltear a ver a su esposa, observándola con sus ojos dorados donde no pierde ningún detalle de ella, aquel conjunto azulado que lleva, mostrándole en aquellos momentos que se encuentra embarazada, pero lo mínimo según su madre son solo tres meses.
¡Eres un infantil!.- lo exclama Kagome.
Para Kagome, sabes que Senkai no esta listo y punto.- se lo hace saber, al ver como su pequeño comienza a balbucear palabras incompresibles en el idioma.
¡Tonto!.- lo grita Kagome, al levantase de aquel lugar y quitarse de la sombra de aquel árbol que cubría a la familia.
¡hey!, ¡Ven acá pequeña!.- lo grita Inuyasha, dejando a su pequeño sentado de nuevo en el pasto rodeado de algunas flores silvestres.
¡baka!...¡baka!...¡baka!.- lo grita Kagome, sin detenerse en el camino, lo único que desea en aquellos momentos es regresar a su casa y lanzarle algo en la cabeza a ese ¡tonto!.
¡mujer!, ¡te detienes o…
¿o que?.- lo pregunta una Kagome desafiante, parándose en seco para encarar a su marido.
Te atienes a las consecuencias de tus actos.- se lo hace saber, algo inseguro de sus palabras, al ver lo molesta que esta su esposa, en algunas ocasiones le da miedo el poder encararla, es como si los ojos de Kagome expresaran que si se atreve a decir algo estupido puede estar seguro que lo castrara cuando tenga oportunidad.
¡Ven acá… atrévete a hacerme algo!.- lo grita aquella pelinegra.
Por su parte Inuyasha tan solo retrocede dos pasos, al mismo tiempo que da un "¡Glup!", temiendo lo peor.
¿¡acaso me tiene miedo el GRAN INUYASHA!?.- lo pregunta y grita a su vez una Kagome furiosa.
Claro…claro que no…no…- lo balbucea aquel ojidorado
¡ja!.- es el único grito de Kagome.
Pa…pa…pa…- alguien lo comienza a balbucear llamando la atención de Kagome e Inuyasha.
Inuyasha al fijar su mirada dorado en aquel pequeñito habré sus ojos enormemente al ver esa sorpresa, Senkai de pie, y caminando hacia el con pasos lentos, por su parte Kagome, tan solo se le llena el corazón de felicidad y sus ojos comienzan a expresarlo con pequeñas lágrimas.
¡Senkai!.- lo grita Inuyasha al ver como su pequeño llega hasta él, y con sus pequeñas manitas se sostiene del pantalón de su padre, observándolo con esos ojos dorados.
Pa...pa…pa…pa.- lo vuelve a balbucear aquel pequeñito.
¡Ese es mi hijo!.- lo exclama un ojidorado, orgulloso de aquel pequeño, al tomarlo entre sus brazos.
Sonríe al recordar aquel día, fueron los primeros pasos de su pequeñito, y ahora que sabe que puede caminar sin dificultades si tiene a alguien que le sostenga la manita.
Ve el pueblo a lo lejos, si tan solo hubiera adivinad que Kagome no iba a hacerle caso como de costumbre y estaría en el pueblo, se hubiera ido directo a aquel lugar en busca de esa mujer.
¡Feh! Ya ni siquiera sabe cuantas veces le ha dicho a esa mujer que debe de estar descansado y no cargar a Senkai cuando este se canse de estar caminando, ¿acaso no entiende que en su estado no debe de hacer esfuerzos?.
"calma Inuyasha, calma…"
Se lo repite a si mismo, manteniendo un poco su respiración tranquila, antes de matar a su esposa.
-.-
Recuerda Senkai que tenemos que terminar las compras.- lo menciona Kagome, hacia su pequeño que se mantiene de pie a su lado, agarrándose con sus manitas de la falda color verde de su madre.
Kagome sonríe al saber que Senkai solo balbucea palabras que no comprende, y pensar que apenas hace unos meses atrás aprendió a decir mamá y papá, con un poco de abue… un pequeño diminuto para abuela.
¿Qué mas se le ofrece señora Tashio?.- lo pregunta un hombre de edad avanzada que le ofrece un par de manzanas.
Tal vez algo de mango…- lo menciona Kagome, observando como su pequeño se mantiene atento hacia el ave tricolor que esta en el bastón de aquel hombre.
Veo que a su pequeño le gustan las aves.- lo menciona el hombre.
Le gustan las cosas nuevas.- se lo informa con una sonrisa.
Se llama Kira... ¿deseas tocarla?.- lo dice aquel hombre, al hincarse y hacer que el ave se coloque en su dedo índice acercándola enfrente del pequeño.
Senkai tan solo se mantiene un poco detrás de su madre y al fijar su mirada dorada en su madre ve aquella sonrisa y un "tranquilo no pasa nada", con ello toma confianza y comienza a acariciar a la ave.
Senkai ríe de aquella forma infantil, dejando que los adultos también rían con el.
¿su esposo todavía no llega?.- lo pregunta aquel hombre
No, parece ser que el trabajo no lo ha finalizado.- se lo menciona, sonriendo al ver a su pequeño.
Señor me podría dar manzanas.- lo dice una señorita que apenas acaba de llegar al puesto.
Claro que si, un momento.- se lo dice aquel vendedor, para comenzar a llenar la cesta de manzanas de muy buen sabor.
¡Pero que hermoso pequeño!.- lo exclama aquella mujer de ojos marrones, una tez blanca y una estatura normal para cualquier mujer.
Por su parte Kagome tan solo sonríe al ver como Senkai trata de sostenerse en sus piecitos y se mantiene de aquella forma que copio de su padre… "orgulloso", como si con ello le demostrara a esa mujer que él es todo un héroe.
¿Cómo se llama?.- lo pregunta la mujer al ver a Kagome
Senkai.- lo contesta simplemente la pelinegra.
Que bonito nombre…- se lo hace saber – yo soy Hitomi.- se presenta con esa sonrisa.
Soy Kagome… y este es mi hijo.- se lo informa, al estrecharle la mano
¿su apellido?.- lo pregunta una curiosa Hitomi.
Higurashi.- se lo dice al reflexionar que todavía no se acostumbra en presentarse con el apellido de Inuyasha.
Usted no es familiar de….
¡Hitomi!.- lo escucha aquel grito de esa voz masculina, haciendo que las dos mujeres voltean hacia ese lugar y observar a aquel hombre, un poco mas alto que Kagome tal vez media cabeza, edad de unos treinta años.
¡Sota!...- lo grita Kagome, dejando caer la canasta de frutas a lado de Senkai, mientras que este se tambalea un poco y es tomado entre los brazos de Hitomi, viendo como Kagome correr hacia la dirección de Sota.
Kagome… ese era el nombre de la hermana de Sota, él mismo se lo había confesado antes de casarte y ahora tenía el privilegio de conocer a su nuera y a su sobrino.
¡Kagome!.- lo grita Sota al estrechar a su hermana entre sus brazos, abrazándola de manera que ella no toque el piso con sus pies.
¡Oh Sota!... tanto tiempo.- lo exclama Kagome.
-.-
Apenas va llegando al pueblo, enfoca su mira para poder localizar a su esposa y a su pequeño, lo primero que ve es a una mujer de la estatura de su Kagome con su niño en brazos, preguntándose ¿y Kagome?
Puede localizar con su mirada dorada a Kagome, en los brazos de un desconocido, haciendo que su sangre comience a hervir de forma automática, yendo hacia el lugar con pasos firmes, y con una mira que mataría a cualquiera que se le interpusiera.
Pa…pa…pa…- lo balbucea Senkai al ver como su papá pasa enfrente de el, para seguirlo con su mirada hacia donde esta su mamá.
¡te ves muy hermosa, Kag!.- escucha como la exclama aquel hombre, al dejar a su esposa en el piso y la observa de pies a cabeza.
Gracias… tu también te ves muy bien.- lo contesta Kagome sonriendo.
¿¡que demonios significa esto?!.- lo pregunta y grita una voz detrás de aquellos dos individuos.
¡oh Inuyasha!.- lo grita Kagome, al voltearse y ver a su esposo detrás de ella.
¿así que tu eres Inuyasha Taisho?.- lo pregunta Sota sonriendo al ver que su hermana ha caído en buenas manos.
Si… ¿Qué haces con mi mujer?.- lo ultimo le pone síntesis, mostrando aquel ámbar opaco y a su vez lleno de fuego.
Acabo de felicitarla por su pequeño, es tan hermoso… y ella sigue igual de hermosa desde la ultima vez que la vi.- lo informa Sota viendo a su hermana.
¿hermosa?.- lo pregunta y repite tratando de controlar aquellos celos.
Oh si… muy hermosa, una mujer muy guapa.- se lo vulva a repetir.
Etto… Inuyasha es muy celoso.- lo informa Kagome al ver como esté mantiene la mirada enojada.
¿ensero?...- lo pregunta burlonamente Sota, divirtiéndose de que su cuñado sea celoso, puede comprenderlo, por que él también es tan celoso con Hitomi como una vez fue un hermano celoso y debía de admitir que todavía siente un poco de celos de hermano- no debería de estarlo, una mujer hermosa como tu Kagome sabe defenderse muy bien.- lo concluye con una sonrisa arrogante.
Etto…
Aléjate de mi esposa.- lo menciona secamente Inuyasha, al tomar la mano de Kagome entre la suya, y girarse.
¡Inuyasha!.- lo exclama Kagome enfadada.
Señor Taisho, usted no puede prohibirle a su esposa visitas de…
No continua con ello al escucharse un golpe seco y algo que cae en la tierra, con consecuencias de un grito con el nombre de Sota e Inuyasha.
¿¡que hiciste Inuyasha!?.- lo pregunta Kagome, al ver a su hermano tumbado, y con sangre en el labio que se limpia con el dorso de la mano.
Vaya cuñado si que pegas duro.- se lo hace saber Sota con una sonrisa al levantarse del suelo
¿cu-cu-ña-do?.- lo balbucea Inuyasha sin comprender.
¡baka es mi hermano Sota!.- lo exclama una furiosa Kagome, para ir con su hermano.
¿ese hombre es el hermano de Kagome?, ¿ese es el Sota famoso que le enseño a su Kag a defenderse y tener ese gran temperamento?, ¿ese hombre es el que educo a su esposa ante de dejarla a cargo del abuelo?... ¡oh por lo dioses que ha hecho?.
Kagome yo…
¡baka!, aléjate de mi.- lo interrumpe Kagome, revisando a su hermano.
Vamos hermana, él no lo hizo a propósito.- lo dice al ver como Inuyasha se siente algo herido- yo mismo lo provoque, solo quería ver si mi hermanita estaba en buenas manos.- se lo hace saber.
Eso no lo justifica.- lo dice Kagome – vamos a la casa y te pondré alguna hierva.- se lo hace saber Kagome, ignorando por completo a su esposo.
Abogare por ti…- lo murmura Sota al pasar a lado de Inuyasha, que lo único que se limita es tomar a su pequeño entre brazos, siendo él único que se alegra de su llegada.
-.-
He acostado a Senkai.- lo anuncia Inuyasha al sentarse en la cama, donde su esposa se encuentra acostada dándole la espalda como si todavía estuviera enojada por lo de la mañana
¿Kagome?.- la llama.
Por los dioses Kagome, fue un accidente ya me disculpe ¿Qué mas quieres que haga?.- lo pregunta y suplica Inuyasha al saber que no hay ninguna respuesta por parte de su pequeña mujer.
Baka….- lo murmura débilmente Kagome.
Lo se… lo se…- lo dice suavemente el ojidorado, al tumbarse detrás de la chica, pero al mismo tiempo con su mano trata de que esta pueda darse la vuelta sin afectar a aquel segundo bebé que esta creciendo en su vientre.
¿me perdonas?.- lo susurra Inuyasha, al ver el rostro de su esposa y aquellos ojos marrones.
Nunca tienes confianza en mi…- lo susurra débilmente Kagome dejado escapar un pequeño sollozo.
Claro que si…- se lo hace saber al inclinarse a besar sus labios suavemente, con un simple rose.
No es cierto.- lo reprocha.
Lo se… soy un tonto.- lo reconoce al ver a su mujer entre sus brazos, dejando que sus labios hagan una suave caricia- pero te amo tanto…- lo susurra al abrazarla y dejar que el manto nocturno se apodere de la región.
-.-
¿así que mi hermanita te perdono?.- lo pregunta burlonamente Sota al estar sentado en el sillón de la sala y ver a su hermana con una sonrisa en los labios, y por supuesto a su cuñado con Senkai entre su brazos y al parecer todas las peleas se habían esfumado, ¡ja! Y pensar que en algunos años atrás pensó que nadie podría controlar el carácter de su hermana, lo que hace el amor…
¿Cómo me has encontrado?.- lo pregunta Kagome, al tomar asiento enfrente de su hermano.
Hace poco fui a la aldea, y me entere que Onigumo murió y en el poder esta su hermano Ren con su esposa, él fue el quien me contó todo lo que pasó y donde podría encontrarte.- lo comienza a explica- también me devolvió nuestro hogar Kagome, en el pienso establecerme con Hitomi.- se lo dice al estrechar la mano de Hitomi y ver a su hermana con una sonrisa- creo que nuestro abuelo y madre estarían orgullosos de nosotros, has alcanzado la felicidad y yo también.- lo concluye.
Inuyasha me ha dado esa felicidad.- se lo hace saber Kagome.
Hitomi me dio esa felicidad.- se lo dice de la misma manera Sota.
Inuyasha tan solo se dedica a jugar un poco con su pequeño, mientras escucha a ambos hermano, ¡ja! Kagome es el centro de su felicidad…de eso esta tan seguro.
¿crees que crees que sea?.- lo pregunta Sota, al posar su mano en el vientre de su hermana que se logra notar aquel pequeño o pequeña.
Yo pienso que es una niña.- se lo hace saber Kagome con una sonrisa.
¡ja!, yo creo que sea otro niño.- se lo dice Inuyasha al ver como Senkai exclama "niño" y aplaude.
A veces las madres son las que saben.- lo dice Hitomi al ver a su cuñada, ya ella quisiera poder tener un bebé, pero algo le decía que dentro de pronto podría darle esa noticia a Sota.
Tengo que reconocer que Kagome sabía que iba a ser Senkai.- lo menciona Inuyasha al recordar como esta tejía ropa de color azul y decía que iba a ser niño, pero él decía que iba a ser niña.
Ven… lo que digo es cierto.- se los hace saber Hitomi ocasionando una risa por su parte y Kagome.
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¿Qué pasa Kagome?.- lo pregunta Inuyasha al caminar hacia el árbol donde Senkai se encuentra investigando cualquier tipo de vegetación cerca.
Sota me mando una carta.- se lo anuncia.
¿Qué dice?.- se lo pregunta, al ver a su esposa, tan hermosa con aquella pancita de ocho meses, y aquel pequeño Senkai de un año, un año donde la paz ha reinado.
Que Hitomi esta embarazada.- se lo hace saber por una sonrisa, al recordar cuando ellos estuvieron de visita, hace meses atrás.
Inuyasha por su parte tan solo rodea a Kagome con sus brazos, sin dejar de mantenerse al pendiente de su cachorro… como el suele decirle.
Te amo tanto, ¿o sabes verdad?.- se lo dice con aquella sonrisa que al paso del tiempo todavía sigue provocando un sonrojo en las mejillas de Kagome.
Lo se… y yo también.- lo murmura al cerrar sus ojos lentamente dejando que Inuyasha se incline hacia sus labios.
¡Papá!… ¡mira!… ¡papá!…- lo grita el pequeño que se encuentra sentado debajo de aquel gran roble, son un pequeño conejo en sus rodillas de color blanco como la misma nieve que comienza derretirse a su alrededor, dando paso a la primavera.
Kagome tan solo se relaja entre aquel beso, escuchando como su pequeño Senkai empieza a llamar la atención de su padre, como si quiera probarle que él es tan fuerte como cualquiera e Inuyasha se encuentra tan orgulloso de él.
¡Papá!… ¡colmillo!...- lo exclama Senkai al ver a aquel caballo blanco como su conejo.
Oh si colmillo, ese caballo que ahora tiene pareja, ¡ja!... un regalo del abuelo de Senkai.
Te amo…- lo murmura Inuyasha separándose de aquellos labios, observándolos tan hinchados y tan deseados por él.
Yo también… baka…- lo último lo susurra de forma juguetona.
¿baka?...- lo pregunta un burlón ojidorado.
Oh si… muy baka.- se lo hace saber al empezar a caminar con él para llegar hacia donde esta su hijo.
¡feh!, ya en la noche le enseñaría a esa mujer quien es el baka… ¡feh!...
-.-
¿ahora a quien le dices baka?.- lo pregunta burlonamente Inuyasha al estrechar a su esposa entre sus brazos, ambos ya acostados.
mmmm… no lo se.- se lo dice con una sonrisa entre sus brazos.
¿desea algo mas señora Taisho?.- lo pregunta Inuyasha.
Oh si… quiero… quiero…quiero… - se lo dice como si se hubiera trabado pero todo aquello tiene un gran plan.
¿Qué?.- lo pregunta un desesperado pelinegro.
¡enséñame a amar!.- lo exclama Kagome, al atrapar los labios de Inuyasha y soltar una carcajada.
Y vaya que le enseño…
…¡Fin!
¡Konichiwa!... bueno señoritas… aquí esta el epilogo y espero que les aya gustado tanto como a mi.
Un placer estar con ustedes todo este tiempo, y espero que siga estando y entrando en la computadora de cada una de ustedes, el poder brindarles una gran historia y cumplir con una misión tan grande…
El divertirlas y distraerlas un poco de sus obligaciones, tristezas, aburrimiento y sobre todo sus problemas.
Como siempre fue un placer estar con ustedes.
Se despide
Fesabi
