Y por supuesto, los personajes de Frozen no son míos XDDD ya quisiera yo! Pero mis OC si :D

Hoy: "La verdad del rey Gerard"

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El rey Gerard fruncía levemente el ceño al ver hacia afuera. Hace tres días que no tenía noticias ni de la reina ni del ladrón, esperaba que la Reina de las nieves sirviera para algo y le trajera al ladronzuelo.

O ese tonto ladrón ¿Qué acaso no se daba cuenta que se estaba poniendo en la guillotina el mismo? ¡Y él no había movido un dedo! Todo su plan estaba saliendo a la perfección y esperaba que así siguiera hasta terminarlo.

—Usted sabe bien que es su hijo quien lo robo y al cual se lo condenara a muerte ¿verdad, mi señor?- hablo el general que lo había acompañado. El rey sonrió de manera maniática.

—Claro que lo se querido- hablo tranquilamente mirando aun por la ventana –Nadie en el mundo tiene la llave y se sabe las combinaciones de memoria como él. Ese niño estúpido es el único que pudo haberlo hecho- dijo desdeñosamente.

—Lo mataran- hablo algo preocupado. El general había estado en múltiples ocasiones viéndolo con su hijo, su orgullo… hasta esa fatídica noche, nadie sabía que hiso que su perfecta relación padre e hijo se rompiera de esa manera. Y aunque ya habían pasado uno años, al general se le hacía aun increíble ver como el rey Gerard había llegado a despreciar a su hijo, quitándole su lugar como su propio hijo, negándolo y exiliándolo.

—Y eso es lo que quiero- el rey se dio vuelta a mirarlo con sus ojos grises fríos –Ese niño idiota será condenado a muerte… ¿Por qué no lo hice antes? Porque se me vería muy mal a mi como rey, mandar a matar a mi propio heredero… más si ella lo trae y lo presenta como culpable… todos verán que ella es la que lo condeno y nadie prestara atención a lo demás…- se dio vuelta caminando de manera rabiosa hacia la ventana.

—Ella no lo condenara a muerte- dijo seguro el general.

—La obligare a hacerlo- dijo resuelto –El día que la reina Elsa traiga al culpable, yo me veré como agradecido enormemente por que pudo traer al verdadero ladrón, me disculparía un millar de veces por haber dudado de ella y bla bla bla. Cuando lo vea me hare el sorprendido… y si ella sabe que es mi hijo… le diré que él me abandono, que lo creí muerto todos estos años y que no puedo hacer nada para salvarlo de su condena, que está afuera de mi alcance… que eso no lo manejo yo- el hombre frunció levemente lo labios y se apoyó en el marco de la ventana –Si no accede… la obligare… va a tener que elegir entre ÉL o su FAMILIA- dijo remarcando ambas palabras.

— ¿La inculpo para que vaya en su búsqueda, lo traiga y así usted lavarse las manos?- dijo sorprendido, mirándolo aun incrédulo.

—Harry- y dijo el nombre con tanto asco que el general sintió un nudo en la garganta –Sabía que yo le estaba quitando su poder con la gema y con él parte de su vida. Él no lo sabe, el cree que le quitara sus poderes y su vida… aunque no hay mucha diferencia en realidad- el hombre dejo escapar una carcajada maligna –Si la traía a Arendelle el aprovecharía para quítamela y llevarla hacia alguno de sus amiguitos… para contrarrestarlo. Pero supuestamente el no existe, yo no podía simplemente hacer que los guardias lo trajeran… eso no sería… prudente. En cambio- y se dio vuelta a mirar hacia su amigo –Si acusaba a la reina y esta era obligada a ir en su búsqueda y traerlo para mostrar inocencia, con otras personas más… no tendría solo un testigo que lo pusiera en evidencia, si no más. Ninguno de los príncipes o princesas querrá verse como un cómplice y estoy seguro que no intervendrán…-

Del otro lado de la puerta, la princesa Anna escuchaba todo. Se tapó la boca incrédula, antes de dar pasos para atrás para salir corriendo, más en cuanto se dio vuelta alguien la sostenía de las manos.

— ¿A dónde vas, princesita?- dijo con desdén el rey Gerard.

— ¡Eres un maldito bastardo traidor!- le grito furiosa y estaba a punto de pegarle un puñetazo cuando sintió algo que le pinchaba el cuello y luego todo se volvía negro.

—Secuestrar también al rubio y a la princesa y príncipe del reino del sol- dijo mirando hacia al grupo de guardias que había aparecido, entre ellos uno tenía la pistola lanza dardos adormisantes.

—Si señor- y dicho esto, el pelotón se separó saliendo cada grupo hacia un lugar distinto.

—La reina será la que diga que está de acuerdo con la condena del acusado o de lo contrario podrá despedirse de su familia- dijo con maldad antes de dar la vuelta y acercarse hacia una ventana –Y mi querida Elsa… ni siquiera tus poderes te servirán, ya que mi poder es neutralizar los de los demás. Y sin tus poderes… eres igual de frágil que el resto del mundo- y riendo entre dientes salió de la sala.

El general suspiro negando con la cabeza. Desde que su esposa e hijo se habían ido el rey había cambiado. La reina era una mujer muy buena y generosa, su único pecado fue haber visto la gema roja por casualidad y eso la llevo a la muerte. El pecado del joven aun no lo sabía, fuera cual fuera había hecho enfadar mucho al rey y el, tan solo siendo un simple general del castillo, prefirió seguir del lado del soberano.

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En las montañas, Flare y Harry estaban tratando de aun de llegar hacia la ciudad del otro lado, por suerte el chico había vuelto a despertar. Aunque ya no tenían tanta diferencia con los que los estaban buscando, trataban de seguir un ritmo.

Flare estaba preocupada por su amigo, pero sabía que en caso de emergencia… podría volverse una alicornio y llevárselo de aquí hacia la ciudad. Aunque eso trajera demasiados ojos curiosos… tendría que hacerlo en un caso de extrema emergencia.

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La noche del tercer día ya estaba haciendo presencia, el grupo de nobles tuvo que parar hacer su campamento.

—Espero poder encontrar al culpable pronto- suspiro Elsa negando un poco con la cabeza. Todos estaban sentados en troncos alrededor del fuego, aunque Elsa no necesitara calor, parecía que los demás sí. Aunque tanto ella como Milo estaban un poco más alejados de este.

—Tal vez- dijo Caspian. Su última charla había sido ya hace tres días, el moreno prefería darle un espacio para pensar. Sabía que tratar de manipular a alguien estaba mal, pero estaba tomando mucho partido por su amigo. Amigo… y pronto cayó en la cuenta que no era solo eso.

Eran más compañeros, mejores amigos, como hermanos o como esas parejas pastelosas que tanto mostraban en los libros de novelas románticas favoritas de su madre adoptiva, que eran capaces de dar su vida por el otro creyendo no estar correspondidos y al final si lo eran.

No pudo evitar ruborizarse un poco por ese pensamiento. Sinceramente Harry no era la damisela en peligro, porque ellas eran chicas y jamás las salvaban por haber robado algo y el sin duda no era un príncipe azul porque sin duda no estaba dando de todo para salvarlo ¿verdad? Y por primera vez pensó que su vida era un extrañísimo cuento de hadas.

Pero aun así no veía a su amigo (se repitió a su mismo) como una damisela ni a el mismo como príncipe azul ¿verdad?

—Creo… aquí algo raro…- murmuro Iris levantando la mirada y suspirando.

— ¿Por qué todos ustedes usan guantes?- pregunto de pronto Elsa, dando la pregunta que tantas veces le había dado vuelta en la cabeza. Caspian se miró las manos y para su alivio él no los traía, así que no se refería a él. Los demás se miraron incomodos.

—Bueno… es invierno y hace frio- dio la escusa más razonable Sira, sonriendo. Elsa los miro casi escudriñándolos con la vista. Y de pronto Elsa cayó en la cuenta que estaba nevando, el fuego no se había apagado… ellos habían logrado hacer fuego con ramas húmedas y este estaba realmente alto. Los miro para ver si alguien más se había dado cuenta de esto y suspiro mientras se paraba.

Esto era muy extraño, demasiado extraño.

Al pasar por al lado de Sira, se tropezó con una piedra que no logro distinguir por la oscuridad, empujándolo también sin intención hacia delante, ocasionando que las manos de las chicas cayeran sobre el fuego ardiente.

— ¡Por dios!- Chillaron todos, sobre todo Elsa. Pero grande fue su sorpresa al notar que los guantes se habían consumido, pero las manos de la joven no tenían una sola quemadura. Sira se levantó rápidamente y al desaparecer tras su carpa el fuego se apagó, ya sin su dueña cerca.

—Ella maneja el fuego…- dijo en un susurro para nada audible la reina. Era por eso que se sentía insegura con ella, era por eso que habían disparado todas sus alertas. Esa princesa era su opuesto en elemento… y por un momento egoísta, se sintió feliz de no ser la única con poderes en el mundo.

Nadie quiso mencionar el asunto y todos fueron a dormirse.

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ja ja ¡No me atraparas, mamá!- decía un pequeño niño entre risas mientras corría por los pasillos del palacio. Una hermosa mujer lo seguía de cerca, su cabello era ondulado y castaño oscuro como el niño de cuatro años que corría, su piel era morena y su sonrisa era simplemente perfecta.

¡Veras que sí!- casi canto la dama mientras reía, yendo detrás de su hijo.

Ambos rieron cuando por fin la dama alcanzó al pequeño. Ambos estaban vestidos con ropas caras y la mujer traía una bella tiara en la cabeza.

El niño miro hacia la puerta que estaba a su lado y frunció levemente el ceño.

¿Qué hay tras esa puerta mamá?- pregunto inocentemente el pequeño. La reina suspiro y alzo al niño.

No lo sé pequeño, no lo sé… es secreto de tu padre- dijo tranquilamente mientras alejaba al pequeño de la puerta.

¿Algún día me lo dirá?- pregunto abrazando el cuello de su madre. La joven solo sonrió y lo beso en la mejilla.

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¿mamá? ¿Dónde estás?- preguntaba un niño de unos seis años mientras buscaba en cada lugar del castillo, mas no encontraba a la dama –Señor ¿Sabe si mi madre se fue de viaje o al pueblo?- le pregunto curioso al mayordomo. El viejo hombre solo lo miro compasivamente y le dio una palmaditas en la espalda tratando de ocultar sus ojos cristalizados.

Lo siento alteza, pero no- hablo el hombre. El pequeño príncipe sonrió y salió corriendo hacia el despacho del rey.

¡Padre, padre!- llamo a la puerta antes de pasar sin ningún permiso -¿Sabes dónde está mamá? ¿O cuándo volverá?- pregunto mirándolo. El rey miraba por la ventana muy serio, para darse la vuelta y verlo cariñosamente.

Cariño… mamá no volverá- dijo seriamente. El niño abrió los ojos asustado y negó con la cabeza.

No es cierto… ¡Ella está bien!- grito el niño con los ojos cristalizados.

Hijo…- susurro el hombre mirándolo con angustia.

¡Mientes! ¡MI MADRE ESTA BIEN! ¡MENTIROSO!- grito histérico el pequeño antes de salir corriendo y buscar a su progenitora. Buscaba con gran esmero, y cuando no hubo lugar en el palacio donde buscar cerro fuertemente la puerta de su habitación –No es cierto… ella volverá- dijo entre sollozos ahogados.

El rey lo miro apenado desde la puerta abierta de la habitación, para luego abrazar a su pequeño.

Vamos amor… mami se fue para protegerte- mintió descaradamente –Ella nos quiere mucho, a ti y a mí… pero ahora solo te quedo yo, y siempre… escúchame bien: siempre voy a estar ahí para ti- dijo seguro.

¿Para todo?- pregunto el pequeño secándose las lágrimas.

Para todo- dijo cariñosamente

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¡No quiero volver a verte! ¿¡Has entendido?! ¡Si vuelves a pisar las tierras de mi país te matare! ¡TE MATARE! ¿¡ME HAS ENTENDIDO?!- gritaba furioso el rey.

El joven de catorce años alzo su mirada color plata con profunda decepción, y aunque estaban cristalizados por las lágrimas, no se dejó derramar ninguna.

¡Creí que contaba con tu apoyo en todo!- grito enojado el joven príncipe.

El rey se dio vuelta mirándolo con desdén y asco.

Ese día se lo dije a mi hijo, ahora no veo más que un maldito estúpido y ¡#$%- dijo con desdén, mirándolo desde arriba. El joven trago duro pero asintió y se dio vuelta.

¡atrévete a regresar y eres hombre muerto! ¡Ya no eres mi hijo! ¡NO LO ERES!- le gritó casi de manera burlona el rey, antes de desaparecer tras el portón del palacio –Y buscare una forma de matarte, Harry… lo hare- dijo en un susurro, pero este fue escuchado perfectamente por el joven príncipe.

El chico miro por última vez lo que había sido su casa y suspiro, miro el barco del reino del sol aun aparcado en el muelle y se dirigió hacia allí. Sentía la espalda dolorosamente lastimada, porque veinte latigazos no son un juego y sobre todo cuando te están golpeando.

Cuando llego al barco, lo último que vio antes de caer en la inconciencia, fueron esos ojos verdes llenos de preocupación.

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Harry despertó del sueño respirando agitadamente y transpirando. Hace rato que no tenía esos recuerdos en sueño. Sintió un nudo en la garganta mientras trataba de tranquilizarte.

—Eso ya paso… eso ya paso- dijo mientras respiraba agitadamente.

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Pobre de Harry :( En lo personal odio al rey Gerard!

U.U el rey Gerard a secuestrado a Anna ¿alguien se esperaba eso? O.O

El: ¡#$% es una mala palabra me da cosa ponerlas Xb

Y la insinuación de Harry y Caspian… es extraña lo sé, pero no serán mas que eso…

je je Hablando de Caspian, en el próximo sabremos de donde saco sus poderes y esas lindas alas!

Otra cosa je je Harry no vivió luego de eso en el reino del sol, Rapunzel no lo conoce ** y nadie sabe que es un ex príncipe! (Con excepciones)

Gracias a:

F: Harry es un poco extraño en este fic XD y creo que es verdad, los príncipes no pueden mantener la boca cerrada mucho tiempo. Pero si Caspian filtra información es por otra cosa XD Exactamente para que quiere Gerard la gema y los poderes de su hijo y para que quiere matar a Harry lo sabremos en el futuro… ¡Saludos y gracias por comentar!

Zag: muchas gracias por tu comentario, me agrada mucho que te haya gustado :D ¡Saludos y gracias por comentar!

¡Nos vemos el lunes! Espero que la hayan pasado muy bien en las fiestas :D

¿Comentarios?

¡FELIZ AÑO NUEVO!