Los personajes de Frozen no me pertenecen…
Hoy… "Conociéndote"
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La reina había llevado a Harry con ella, ya habían empezado a tomar el camino de vuelta, pero como la noche prácticamente los sorprendió tuvieron que acampar.
Elsa por seguridad, le había hecho al "prisionero" una habitación pequeña de hielo sólido y había puesto a ambos guardias en la entrada para que no pudiera escapar, además de tener una cadena de hielo que le sostenía el tobillo. Ahora la reina guardaba el diamante y Harry estaba sentado en una esquina de su pequeño lugar, Sira había hecho fuego en el centro así que estaba tibio haciendo que el joven se sintiera mejor.
—Te dije que esto terminaría así— la voz del moreno hiso que el castaño levantara la mirada y sonriera cuando lo vio entrando con dos platos de comida.
—Así que me alimentas ¿he?— dijo divertido agarrando el tazón y empezando a comer lo que su amigo le ofrecía, ya liberado de sus esposas podía mover las manos libremente.
—No juegues con tu suerte— dijo Caspian sonriéndole levemente y sentándose al lado de él, ambos rieron tenuemente antes de volverse a mirarse –Tu padre no te dejara vivo después de esto— susurro rozando su mano con la del otro. El ex príncipe solo rio amargamente.
—No importa, ya está… por fin lograra lo que quiera y se sentirá libre de estar sin mi… supongo que tan solo que yo viva lo avergüenza— suspiro lo último apenado, bajando la mirada. El joven príncipe de la Corona lo miro y suspiro.
—no voy a dejar que te mate Harry… si él llega a hacerlo a pesar de todo, lo matare— dijo seriamente mientras acariciaba levemente la mejilla de su amigo. El joven castaño se apartó un poco ruborizado
—¿No eras tú el que de que la venganza no es buena?— dijo tratando de no mostrar lo levemente sonrojado que estaba. Caspian rio de manera divertida y le acaricio levemente el cabello.
—Lo se… pero por t…
—¿Qué hacen?— la voz de Milo hiso que ambos interrumpieran su conversación. El joven castaño lo miro y sonrió.
—Hablando de nuestra triste y adorada vida— dijo con sarcasmo el ex príncipe.
—Si quieren me voy, ya los veo sacando frases de Romeo y Julieta— dijo divertido el príncipe norteño haciendo que ambos le tiraran una bola de nieve a la cara —¡Oigan!— se quejó, haciendo que los otros dos largaran en carcajadas.
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Elsa comía sola en su propia habitación de hielo, se sentía bien con haberlo capturado al fin, pero ese muchacho… no se veía malo, ni siquiera había ofrecido resistencia ¿tan importante era para él esas personas que escaparon? La gobernante miro el hermoso rubí rojo del rey Gerard y se preguntó si el ladrón era tan apaciguado porque ella tenía en su poder a la joya. Frunció levemente el ceño mientras la estudiaba mejor, era sin duda una piedra exquisita, brillaba hermosamente y se notaba de gran valor. Sin duda un bello diamante.
Pero aun así tenía varias dudas sobre que había motivado al joven a robarla, además ¿Cómo sabía de su existencia? ¿Había robado información secreta o algo así? ¿Cómo había hecho que los guardias olvidaran haberlo visto? Eran demasiadas preguntas y pocas respuestas, mas como no tenía sueño prefirió ir a hablar con él para resolver sus dudas.
—Quiero entrar a verlo— les informo a los guardias, estos asintieron haciéndose a un lado.
—El príncipe Milo y el príncipe Caspian también están adentro— le informo uno de los guardias, la rubia platinada asintió y entro.
Su vista se paseó por todo el lugar hasta llegar a la esquina donde estaban los tres muchachos, se veían dormidos, con los dos tazones vacíos en frente. No pudo evitar una media sonrisa, parecían niños, de un costado estaba el moreno, apoyado en su hombro y brazo estaba Harry y del otro lado del castaño estaba el rubio. Sin duda se veían bastante tiernos, pero en segundos Elsa recordó porque estaba aquí.
—Príncipes, les ruego que se retiren— hablo lo suficientemente alto, despertando a los tres chicos que primero la miraron confundidos para luego suspirar y pararse, por lo menos los dos príncipes.
—¿Pasa algo, Alteza?— pregunto Milo algo nervioso, la joven rubia platinada solo sonrió.
—Quiero que se retiren, quiero hablar con el prisionero—Dijo bastante segura, Milo y Caspian se miraron y luego de darle una mirada de despedida a su amigo salieron del lugar. Al verse solos, Elsa volvió a mirar a los ojos al joven.
—Espero que no sea muy largo majestad, estoy algo cansado— dijo el castaño mientras aun trataba de despertarse del todo, tallándose sus ojos. La reina sonrió levemente y creo dos sillas, una debajo de él y una para ella.
—He venido para que resuelvas algunas de mis dudas— hablo mirándolo –Y espero que contestes la verdad, si no tienes mucho que ocultar te prometo que are lo que pueda para que tan solo te den algunos años en calabozo, en Arendelle no existen las torturas y si te portas bien, estoy segura que será un castigo justo— dijo mientras lo miraba con sus ojos azul hielo.
Harry medio sonrió apenado y asintió levemente.
—Dudo mucho que pueda hacer algo contra la condena a muerte que estoy seguro a la cual me condenaran, pero no tiene importancia… veo que trae el diamante con usted— dijo observando a la joya que la reina tenía guardada, esta como acto reflejo la oculto de la mirada del castaño haciendo que este sonriera una vez más –Pero contestare sus dudas— dijo amablemente
—Are lo que esté a mi alcance para que no seas condenado a muerte…— dijo bastante segura la rubia, Harry murmuro algo inentendible y negó con la cabeza, haciendo que la reina frunciera el ceño –La primera pregunta ¿Quién eres?— dijo seriamente.
El joven alzo su mirada y la miro de forma profunda, Elsa no supo porque sentía que ese joven podía ver más allá de ellos, hacia su pasado. Al ver la incomodidad de la joven, el chico suspiro y asintió antes de empezar a hablar.
—Mi nombre es Harry William Thesio— dijo seriamente –Ex príncipe del legado del rey Gerard—
Elsa lo miro sorprendida e incrédula, levantando una ceja, antes eso Harry resoplo.
—Es verdad— dijo tratando de seguir sonando amable —¿De qué otra forma podría saber todas esas combinaciones y tener la llave?— dijo sacando su colgante, donde una preciosa llave de plata colgaba. La reina se inclinó un poco y tomo la llave entre sus manos.
—El rey dijo que estabas muerto ¿Por qué debería creerte?— dijo seriamente analizando aun la llave.
—Mi padre me hecho de sus dominios a los trece años… porque… por…— el chico de pronto se sintió avergonzado y con un nudo en la garganta. A veces se le dificultaba decirlo, y aun creerlo. Los años no habían sanado mejor la herida y hablar de eso aún le traía malos recuerdos.
Elsa lo miro como esperando una respuesta, cruzándose de brazos.
—¿Por qué lo hiso?— dijo mirándolo.
—Realmente no quiero hablar de eso… es… simplemente lo hiso— dijo volviéndola a mirar a los ojos, la gobernante suspiro y negó con la cabeza.
—Digamos entonces que te creo, eres un ex príncipe… y tu padre te hecho ¿Qué hay de tu madre?— pregunto. El joven sonrió apenado.
—¿Sabe porque el diamante es rojo?— murmuro, Elsa negó con la cabeza –Se dice que es por la sangre derramada para conseguirlo, la sangre que constantemente se derrama para mantener— Harry sintió un nudo en la garganta, luego de tanto tiempo aun le seguía costando recordar de esa forma su pasado –Yo era solo un niño… mamá… dio su vida a cambio de la mía, ella… era yo o ella y decidió lo que todo buena madre decidiría… prefirió morir ella. Su nombre era Genoveva y se parecía bastante a mi… un día simplemente desperté y ya no estaba, cuando crecí me entere de lo que realmente le paso. Mi padre está sumergido en una venganza y no le importa sacarnos como sea del camino, no importa quién sea— los ojos platas se cristalizaron y Elsa supo que este era un tema difícil de abordar para el muchacho, así que prefirió cambiar de tema.
—¿Tienes poderes?— pregunto la duda que le rondaba. Harry sonrió.
—Si— dijo bastante seguro y de mejor humor –Soy capaz de ver y cambiar los recuerdos de las demás personas con tan solo mirarlas a los ojos. También las solidifico, aunque eso dura según cuanta edad tengan, cuantos recuerdos para volver a vivir y todo eso, puedo atrapar a una persona en sus recuerdos y cambiárselos cuando están en ese estado de trance y también de borrar partes— Harry movió la cabeza, tratando de acomodar algunos de sus mechones rebeldes –También tengo la capacidad de no olvidar nada… ningún detalle, nada se me olvida— dijo subiendo de vuelta la mirada. Elsa lo miro sorprendida por un momento y luego cambio su rostro a neutral.
—¿Por qué robaste la gema?—
Ante esa pregunta el ex príncipe sonrió, más cuando iba a responder un fuertísimo dolor en el pecho lo hiso marearse y como le paso en el camino cuando estaba con Flare, de pronto todo su mundo se volvió negro.
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Olaf estaba en la misma carpa que la princesa Iris, el pequeño muñeco no paraba de hablar, poniéndola de mal humor ya que se quería dormir.
—¿No puedes callarte?— dijo con tono duro, casi rayando a grito. El muñeco la miro y le sonrió
—Necesitas sonreír princesa, así todo se resolverá— dijo cálidamente el muñeco, haciendo que la joven rodara sus ojos.
—Lo que necesito ahora es dormir y no puedo hacerlo si no te cayas— dijo bastante molesta, poniéndose una almohada en la cabeza.
Olaf se quedó callado por unos segundos antes de tocar el hombro de Iris de nuevo.
—¡Sal de mi carpa! ¡¿No vas a ir a saludar al prisionero?! ¡Aún no se han presentado!— dijo ya casi histérica la princesa. Olaf la miro y le dio un frio beso en la mejilla antes de salir.
—¡Tienes razón!— salto —¡A conocer al prisionero!— dijo feliz dirigiéndose a la habitación de hielo donde estaban la reina y Harry –Un momento— Olaf se paró confundido —¿Quién es el prisionero?—
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Los guardias entraron a atender al ladronzuelo, el cual prácticamente estaba ardiendo en fiebre.
—Tal vez estar en una habitación de hielo le hiso mal, pero está a una temperatura normal— murmuro la reina mientras miraba de reojo la fogata que seguía prendida.
—Majestad, el prisionera arde— dijo uno de los guardias mientras le ponían un poco de hielo en la frente.
—¿Qué paso?— el moreno entro sin ni siquiera tocar. Elsa lo miro seriamente, pero el príncipe de la Corona solo miro a su amigo y se arrodillo cerca de él.
—Estábamos hablando y se desmayó— explico la reina –Y ahora tiene fiebre, suponemos que es por el viaje que hiso hacia la ciudad, tal vez no se cuidó lo suficiente-
—Harry siempre se cuida lo suficiente— casi gruño por lo bajo el moreno, sorprendiendo a la reina.
—¿Cómo lo sabe? ¿Acaso lo conoces desde antes? Y te pido por favor que abstente de hacer comentarios así, porque si no te vas de aquí ahora mismo— alzo la voz la rubia platinada algo ofendida. El de ojos verdes asintió levemente.
—Lo lamento majestad…— dijo agachándose para mirar mejor a su pálido amigo, sin responder a las preguntas de la reina –Esta que hierbe…— susurro poniendo una mano en su frente.
—Se recuperara, tal vez en unos días— hablo el guardia. Caspian negó con la cabeza.
—¿Podría salir majestad y sus guardias?— pregunto levantando la mirada. Elsa iba a negarse, pero noto esa angustia en sus ojos. Era la misma angustia que se había reflejado en sus propios ojos al creer que Anna estaba muerta.
La reina suspiro y asintió levemente.
—Está bien, puedes cuidarlo… pero mis guardias estarán en la puerta para que no pueda escapar— dijo seriamente mirando al moreno. Caspian asintió y luego les dio la espalda mientras parecía estar revisando al castaño.
Cuando salieron, Elsa se dio vuelta a mirar a la puerta ahora cerrada. Se sorprendió al notar que desde debajo de ella se filtraba una luz puramente blanca. Mas eso solo duro unos segundos, antes de desaparecer y dejar la sombra de siempre.
La reina se alejó del lugar pensativa ¿Qué había hecho Caspian para hacer esa luz?
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Dentro de la habitación, Caspian acariciaba con dulzura los cabellos de su mejor-amigo-casi-hermano. Había usado sus poderes angelicales para poder curarlo de la fiebre, y como siempre que los usaba una gran luz salía de sus dos alas de ángel.
—Mañana estarás curado completamente— susurro a un dormido muchacho, mientras lo tapaba con cariño. El moreno suspiro, tenía una mala impresión sobre esto, muy mala.
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No muy lejos de Arendelle, se encontraban Flare, Diana, Deimon y Lilith.
—¿Segura que eso funcionara?— pregunto Flare.
—Hay que hacerlo cuando podamos, pero hay que recordar que el rey Gerard puede anular cualquier poder que se le acerque— dijo la morena mientras suspiraba.
—Es una misión suicida— hiso una mueca Deimon.
—Para liberar a Harry del hechizo, hay que romper el diamante— dijo de manera resuelta la morena.
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Hay lo cortamos XD ja ja Me encanta la relación fraternal-hermandad de Harry y Caspian ** XD ya se ¿Qué tiene que ver eso? Nada XD
Muchas gracias y saludos a:
Zag: Bueno, ya lo atraparon y vez que no le esta yendo taaan bien XD
F: ja ja ya veremos, aun no tengo escrita toda la historia y no eres la unica que quiere matar a Gerard XD
¡Muchas gracias por leer! y saludos, nos vemos en una semana
