Ann: ¡Hacia Belén va una burra RinRin yo me remendaba, yo me remendé, yo me hice un remiendo y me lo quite… º¬º!

Ro: XDD

(Fans no tan contentas por los meses de espera: ¬¬XXX)

Ann: ¡…cuando los reyes vieron al niño en un portal cerquita de Belén n0n!

Ro: Vale, la navidad te afecta un poco y no pareces tan consciente de la situación XDD

Ann: ¡¡¡WIIIIIIIIIIIII º¬º!!!

Ro: Ok, te quitare los dulces XDD. Bien, lamentamos la demora, la culpa como supondrán es de la malvada universidad que nos succiona la vida u¬úUU igual esperamos que la actualización valga la pena n-n

Ann: Sean paciente Ne TT¬TT

Ro: De acuerdo, este Fic raro e inverosímil u.u es un universo alterno, así que nadie usa bestias bit ni se matan entre sí tratando de conquistar el mundo con trompitos oÔ

Como saben BeyBlade no me pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir u.u

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no lo advertí, Kai hace de Uke

CAPITULO CUATRO: CAMISADO (Panic! At The Disco)

Esa luz. Luz blanca; molesto resplandor que atenuaba el sobrio espacio impersonal de paredes pálidas. Odiaba esa luz, detestaba ese pasillo, pero sobre todo: aborrecía el aroma. Ojos azules brillaron molestos. Fastidiado frunció el ceño al fijarse distraídamente en el techo.

Yuriy Ivanov definitivamente odiaba los hospitales. Un involuntario suspiro escapo e sus labios en cuanto se inclino un poco para apoyar los codos en las rodillas. El respaldo de la fría banca metálica le permitía ver el corto pasillo del frente y sus cuatro puertas a los costados. Llamarlo hospital parecía impropio aun cuando la clínica de NeoBorg fuera grande; no por ello resultaba más reconfortante. El olor a medicina era verdaderamente insoportable así que resoplo. Agotado escondió el rostro en las manos.

Él no necesitaba atención médica, sólo permitió un par de curas principalmente porque las enfermeras lo emboscaron en cuanto llego y lo llevaron a una habitación entre empujones. Para deshacerse de ellas tuvo que arrastrarlas fuera del cuarto, por lo que una vez solo recogió la ropa limpia que una de las mujeres le dejo. Basto con un baño para sentirse mejor.

—Hn

Despacio volvió a erguirse en su puesto. Inconscientemente alzo una mano para tocar la herida que Hiwatari cuido para detener la hemorragia. El gesto fue innecesario, la lesión desaparecería en unos días; su cuerpo sanaba más rápido que el de los humanos, pero cuando se transformaba las heridas que él mismo se hacía y el agotamiento físico duraría un poco más.

Sin ganas agacho la mirada, sus manos colgaron por apoyar los brazos en las rodillas. El piso brillaba gracias a ese resplandor blanquecino. Toda la pulcra limpieza y el silencio mortuorio empezaban a desesperarlo. Impaciente afilo la mirada sin llegar a alzarla. Sus pensamientos lo abstraían a algo mucho mayor que esperar en el pasillo pues con cada parpadeo sus manos se teñían de sangre gracias a los retazos de la noche que saltan cada vez que cerraba los ojos. La persecución y el sádico deseo de atacar a su presa despertaron una irracional obsesión de querer destazarlo desde la primera vez que se le escapo. Después sólo hubo más sangre, la expresión sofocada del bicolor y más rojo bajo sus pies mientras lo sostenía del cuello.

—Hn- gruño al cerrar fuerte los ojos como si quisiera deshacerse del recuerdo de tener el delgado cuerpo a su merced.

Eventualmente chasqueo la lengua y apoyo la espalda en el respaldo con los brazos cruzados contra el pecho. Aun podía percibir el molesto aroma de su "pareja" pero no podía evitar pensar que de un momento a otro el doctor vendría a decirle que no pudo salvarlo.

—Yeb (maldición)- mascullo entre dientes.

No estaba preocupado por él, desde un principio advirtió que su presencia podría ponerlo en peligro y le enfatizo a Hiro que no se haría responsable de su bienestar. Sin embargo eso no evitaba que siguiera ahí sentado, envuelto en la soledad donde no transitaba ni un alma, a espera de lo que sea que fuera a suceder.

Un nuevo suspiro escapo de sus labios quizás más cansado de lo normal. Un semblante de aburrida indiferencia surgió en su rostro justo cuando algunas enfermeras y doctores salieron corriendo por el río de fuego que emergió de una de las habitaciones. Antes de moverse creyó ver una bonita peliazul de cabello largo y penetrantes ojos verdes entre la ráfaga azul, sin embargo no tuvo tiempo de detallarla pues a pesar de su calma debía alejarse. Tras un nuevo parpadeo Yuriy Ivanov desapareció del asiento. Era demasiado rápido para la vista humana. El mundo se distorsiono gracias la velocidad que posteriormente ceso.

—¿Uh?

Ahora estaba en una de las pequeñas cafeterías del complejo subterráneo. No había nadie quizás por la hora y porque últimamente no habían casos importantes. Lo inusual no eran las cuatro mesas, las luces blancas o el olor a café caliente, sino esa molesta presencia que apareció a su lado como si ambos se hubieran movido al mismo tiempo y hacia el mismo lugar.

Kai Hiwatari mantenía una mano sobre una de las mesas en busca de apoyo. Su respiración era pesada y la mano libre apretó el pecho como si así menguara el dolor. En silencio, y a menos de tres pasos Yuriy vio vendas alrededor de la frente, la mano derecha, y si ladeaba la cabeza también veía las que cubrían parte del hombro y seguramente el torso. En desinterés prefirió dar un escueto vistazo del lugar. Era extraño que el equipo médico no fuera tras su paciente fugado; ellos de verdad podían ser rudos cuando alguien se escapaba.

—Que aspecto tan lamentable- comento con voz firme.

Los ojos carmín se entrecerraron molestos. Le dolía respirar, moverse, incluso pensar gracia al maldito dolor de cabeza que la presencia pelirroja no ayudaba a apaciguar, así que gruño tras lanzar una bola de fuego que Ivanov esquivo fácilmente al moverse a un lado. Kai jadeo con el ceño fruncido y los orbes de fuego reluciendo intensamente a través de los mechones de cabello; ahora no estaba de humor para ese imbécil.

—No…me gustan…los hospitales- puntualizo enojado.

La afirmación fue suficiente para que Yuriy enarcara una ceja. Él no estaba en posición para decidir donde quería estar cuando casi se muere, su albedrio ahora sencillamente no importaba.

—Te ves terrible- insistió sin real interés.

—Tishe (Cállate)- escupió de mala gana.

Casi morir destazado podía ponerlo algo arisco, y despertar en un hospital sólo conseguía mosquearlo un poco más. Detestaba el olor a medicina y la eterna y fría sobriedad que pretendía disfrazar esa esencia a enfermedad y muerte entremezcladas. Resoplo cansado. Seguramente más tarde recibiría un sermón sobre el porqué no debe asustar al personal médico, pero era una reacción habitual cuando no querían dejarlo ir, sin mencionar que siempre que despertaba en un lugar similar se asustaba un poco. Suspiro. En realidad no incendio nada; sus llamas no estaban calientes, bueno, tal vez sólo un poco, lo suficiente para ahuyentar a cualquiera.

—….

Por ahora respiro hondo para calmarse. Requería de todas sus fuerzas para salir de la agencia e irse a su apartamento para descansar un poco antes que alguien decidiera buscarlo. Necesitaba dormir un poco, así que dio un paso hacia adelante mas su mundo termino tiñéndose de sombras. El suave golpecito contra un cuerpo lo despertó un poco.

Fue un reflejo inconsciente, cuando Yuriy quiso darse cuenta ya se había movido para rodearlo gentilmente con un brazo alrededor de la estrecha cintura y otro en la espalda. Después sólo bajo la mirada. Kai tardo un poco en reaccionar, mantuvo el rostro oculto en su pecho hasta que se movió despacio aun atontado. El roce, y la cálida presión entre ambos lo hizo enarcara una ceja. Hiwatari se veía pasivo en sus brazos como si su usual agresividad fuera ficción o lo hubiera soñado y no es como si lo abrazara, únicamente lo sostenía y entre ambas definiciones había una inmensa diferencia.

Claro que eso no evito que cerrara los ojos por ese aroma….tan insoportable.

—Hn- gruño entre dientes en fingida molestia.

Paulatinamente el bicolor intento alejarse al subir las manos a su pecho. El proceso fue algo difícil considerando la apretada cercanía. Ivanov no lo dejaba ir, lo mantuvo fuertemente sujeto para aplacar el terco forcejeo que sólo conseguiría lastimarlo de seguir insistiendo. Al final resoplo cansado de la ridícula posición. Aun no alzaba la mirada porque estaba harto y sólo quería alejarlo para ir a descansar, pero viendo la inutilidad de ello tiro despacio la cabeza hacia atrás debido a la diferencia de estaturas, de la que por cierto, el pelirrojo se estaba aprovechando.

Profundos ojos azules entraron en su campo de visión y de pronto se sintió algo estúpido por el contexto. Esos brazos lo asían insistentemente, casi de manera posesiva así que frunció el ceño en un mohín de disgusto que lo hizo lucir gracioso a pesar de la muda amenaza que destellaba en sus ojos. Yuriy casi sonrió de no ser por el tinte de desconfianza en su semblante.

—Te gusta mucho abrazarme ¿no?

Eso fue extraño, Ivanov parpadeo por la pregunta directa que género una incómoda consternación y consiguió el resultado esperado: pronto comenzó a aflojar el abrazo sin llegar a soltarlo del todo. Para alguien normal el gesto no resultaba extraño pero para quienes se mueven tan rápido algo tan simple fue sencillamente llamativo. La mano en su espalda bajo despacio, rozo sobre la camisa negra mientras la que permanecía en la cintura le ayudo a remarcar el camino para detenerse en la cadera.

Fue un gesto sencillo y escueto pero Kai se erizo sin razón aparente. Mas, entre los lentos segundos que le tomo deslizarse por su cadera con la intención de alejarse, el bicolor abrió grandes los ojos gracias a esa presencia inesperada. Sin pensar sujeto fuertemente a su compañero para acercarlo de nuevo.

La repentina presión no pudo ser analizada cuando Yuriy fue arrastrado lejos de la cafetería. Antes de desaparecer y sentir el conocido vértigo de la velocidad, estuvo seguro de ver los intensos ojos verdes de la peliazul que apareció en la clínica antes del despliegue de fuego azul. Sin embargo por ahora eso dejo de importar cuando los escenarios terminaron siendo despojos de imágenes discordantes. Él estaba acostumbrado a la velocidad pero esto era inesperado, ser jalado sin ser quien guiara lo aturdió. Incomodo y mareado cerró los ojos sin poder distinguir el camino por el cual era llevado.

—…

Una suave brisa fría le hizo abrir los ojos. Distraído, dio un breve vistazo. Estaban sobre un edificio en construcción, parados en una viga de hierro a más de siete pisos del suelo. Era de noche y las luces lucían en pleno resplandor entre la niebla natural de un país tan condenadamente frio.

—¿Eh?

Aunque eso dejo de llamar su atención cuando Hiwatari se recargo mucho más de lo debido en su cuerpo. Por reflejo lo sostuvo para ayudarlo a mantenerse de pie.

—Oye…-llamo despacio pero fue inútil, ya estaba inconsciente- Idiota

Mascullo, sólo alguien tan imbécil se forzaría de esa manera luego de salir de la clínica. Suspiro hasta que bajo la cabeza para mirarlo. Él parecía mucho más fuerte de lo que pensó, moverse de esa manera luego de ser atacado brutalmente por una bestia Bit podía ser admirable.

…claro que jamás lo diría en voz alta. Hasta ahora no sabía si Kai era muy confiado a sólo estúpido. Quedar inconsciente con la persona que casi te mata no podía ser un pensamiento muy lúcido, y no es como si fuera a hacerle algo, pero el otro no sabía eso; debía contemplar todas las opciones, no sólo bajar la guardia por huir de una chica.

—Ya no importa- resoplo agotado. No había caso seguir pensado en ello cuando el imbécil al que iban dirigidos los reclamos estaba inconsciente.

Con cuidado lo sujeto mas fuerte una vez lo sintió resbalar. Claro que esa respiración pausada y el rostro relajado de finas facciones algo lastimadas le hicieron parpadear en curiosidad. La venda en la frente estaba algo floja por los movimientos descuidados. Abstraído por la imagen movió una mano mientras la otra recargo todo el peso. Por alguna absurda razón quería tocarlo, aunque antes de alcanzar el rostro que descansaba sobre su pecho apretó fuerte la mano a centímetro del objetivo.

—Hn- gruño por lo bajo y cerró los ojos. Esto era estúpido. De mala gana frunció el ceño y sin delicadeza lo cargo sobre el hombro con la intención de moverse. No estaban lejos de las residencias universitarias, así que debía ser fácil llegar-…

…por un breve y efímero instante algo lo distrajo. A su lado había una pluma de fuego azul que se quebró como si estuviera hecha de cristal. Las partículas crearon una bonita lluvia de pequeños resplandores que fueron arrastrados por el viento.

Vagamente se pregunto si eso tenía que ver con el aumento de velocidad y la repentina fuerza de Kai en ese estado lastimero. Sabía que la pluma era suya gracias al molesto olor que le hizo arrugar la nariz, pero como no tenía ganas de entretenerse con las otras plumas que caían en una lluvia de un vivido azul, salto de la viga para caer sobre un tejado cercano.

Tuvo que correr por la superficie y volver a saltar de un techo a otro durante un par de minutos para finalmente deslizarse sobre la baldosa de una habitación oscura. Fue como si apareciera de repente, ni siquiera hizo ruido al abrir y cerrar la puerta. Quizás sólo había visto el lugar una vez pero ya sabía cómo llegar, así que de mala gana camino hasta una de las camas y soltó al inconsciente bicolor con un rudo gesto en el que no tuvo consideración por su estado. De todas formas él no le interesaba en lo más mínimo.

—Hmmm

Del brusco gesto sólo consiguió el quejido perezoso de quien se removió hasta quedar boca arriba con una mano a un lado de la cabeza y otra a un costado. Algunos mechones caían en un salvaje y sexy gesto que fue avivado por los finos labios entreabiertos. La suave y acompasada respiración junto a la vulnerable expresión consiguió que Yuriy frunciera el ceño. Se sintió incomodo de observarlo fijamente, así que resoplo y le dio la espalda con tal de ignorar el rubor en las mejillas. De mala gana termino alejándose, encendió la luz y se tiro en la cama con un libro tomado del escritorio. Mañana no tenían clases debido al fin de semana y tal vez la agencia se ocuparía de sus notas así que no había posibilidad que perdiera los exámenes, pero para salvaguardar su coartada lo más oportuno es conocer los temas.

—…

Claro que faltando tres semestres para acabar la carrera complicaba su posición; no entendía nada, es como si estuviera escrito en otro idioma. Apático apoyo el libro abierto sobre el abdomen.

Su cama estaba contra la pared cerca de una larga ventana por lo que termino sentándose a lo ancho y subió los pies luego de quitarse los zapatos. Aburrido miro el entorno. El espacio seguía pareciéndole extraño, lo cual es razonable considerando que se vio obligado a dejar su apartamento. Respiro hondo algo mosqueado. La cama de Kai estaba del otro lado de la habitación contra una de las esquinas a diferencia de la suya que daba casi a la puerta. Había un escritorio con algunos textos desorganizados y una laptop encima, un armario del extremo contrario del cuarto y cerca se encontraba la Tv. Aunque el escueto vistazo dio por finalizado en cuanto reparo de su nuevo en su "compañero".

Sabía que él estaba en la universidad por una misión, debía cuidad de una niña. Ciertamente no entendía (de hecho tampoco le interesaba mucho comprender) como alguien como el bicolor estaba en una misión de bajo rango.

—Hmmm

Perezoso se deslizo por la pared hasta acostarse en el colchón en una posición incómoda donde alzo el libro dispuesto a leer un poco. Estaba cansado y algo adolorido por la transformación, sin mencionar que los golpes de Hiwatari no fueron precisamente suaves. La afirmación genero una ligera sonrisa que curvo sus labios porque muy, MUY en el fondo le divertía esa agresiva fortaleza aun cuando el pensamiento sonara algo masoquista. Claro que después refunfuño por lo bajo por pensar tanto en él.

Despacio bajo nuevamente el libro. Se entretuvo un momento mirando el techo hasta que una cínica sonrisa surgió junto a un parpadeo que tiño sus ojos de rojo.

…la próxima vez Kai Hiwatari no se le escaparía

^*^*^*^*^*^*^*^*^*


Había un arrullo adormecedor, una comodidad que acobijaba todos los sentidos hasta relajar los músculos en una eufórica y perfecta sensación de bienestar. Un suspiro escapo de los finos labios de cierto bicolor que se estiro adormilado. La realidad lo jalaba lejos de ese idílico paraíso así que se removió en un intento por mantener a Morfeo por más tiempo.

Contra su voluntad entreabrió los ojos. Había algo que le restaba movilidad por lo que intento de nuevo hasta que su cerebro conecto hechos lógicos tras hacer un rápido reconocimiento del ambiente. El sobresalto que le sucedió lo despertó de golpe. Inevitablemente se tenso por los brazos que lo sujetaban de la cintura; su propia cabeza se oculto en un pecho ajeno mientras las piernas terminaron entrelazándose en una comprometedora y estrecha posición.

Por un momento se descoloco por el agradable calor y la respiración suave y pausada de quien lo mantenía prisionero.

—…

Claro que al final termino frunciendo el ceño.

Yuriy despertó casi de inmediato por el movimiento. Aun semidormido bajo la cabeza para ver fijamente los orbes de fuego. Kai estaba tenso y casi podía compararlo con un gato que se eriza de enojo. Ciertamente esa era una curiosa manera de despertar, con el corazón descolocado por el agradable cosquilleo en la boca del estomago gracias a la cercanía.

—¡¿Qué demonios haces en mi cama?!- reclamo enojado por aun ser sujeto.

—¡Quédate quieto idiota!- exigió el pelirrojo.

De seguir moviéndose terminara tumbándolo de la cama, y aunque el forcejeo sólo consiguió que sus piernas se rozaran, el brazo en la cintura se mantuvo firme para cesar todo movimiento hasta que ambos terminaron sonrojándose cuando sus caderas hicieron algo positivamente comprometedor. Ninguno detallo en el contrario dado que era su propio bienestar lo que importaba.

Kai gruño enojado mientras sus mejillas se tiñeron de carmín. Cansado de la vergonzosa situación se movió una última vez para aplicarle una llave. Ivanov se quejo entre dientes por la rudeza que lo obligo a acostarse boca arriba. Pero todo dejo de importar cuando el peso sobre las caderas lo sobresalto. Ojos azules miraron con detenimiento a Hiwatari sobre su cuerpo y la mano que cerro alrededor del cuello para mantenerlo quieto. A simple vista era una posición muy pobre para sellar sus movimientos, pero tras ver la amenaza impresa en su mirada supo que había algo mucho más complejo en todo esto.

—Hn- bufo Yuriy en desinterés.

Por el momento espero, no volvió o siquiera intento moverse de nuevo. Dejo una mano a un lado de la cabeza sobre la almohada mientras la otra cayó a un costado casi rozando una de las rodillas flexionadas alrededor de su cadera. Era como si ambos se analizaran en silencio, mas, hubo algo interesante en ese efímero reconocimiento. En esa posición casi pudo dibujar mentalmente los mechones de cabello que se iban hacia adelante y los profundos ojos rojos que lo miraban con detenimiento y un enfado que produjo un escalofrió inusual en su columna.

…Yuriy Ivanov jamás se centraba en una persona por más de cinco segundos, así que esto era extraño…y definitivamente muy molesto.

—Nosotros no somos amigos- señalo Kai- Si te acercas de nuevo yo mismo te matare.

—Esto no fue intencional- mascullo cortante e indiferente a la amenaza.

La presión en su cuello aumento un poco, aun era insuficiente para asfixiarlo pero termino siendo la advertencia perfecta para mostrarle la seriedad del asunto. Aunque es difícil tomar enserio a Kai Hiwatari cuando veía algunos rasguños y vendas surcando su cuerpo.

Con esa expresión neutra, el pelirrojo lo examino con un deje de curiosidad durante dos escasos segundos. No necesito más tiempo para desenredar la avalancha de pensamientos que lo golpeo sin aviso. Por otro lado, su compañero afilo la mirada, molesto por la invasión a su espacio personal y el desinterés en sus palabras.

…¿acaso estaba burlándose de él? El pensamiento lo hizo gruñir en fastidio. Sería muy fácil matarlo ahora, sólo es cuestión de apretar un poco más y encender su poder.

—¿Sabes?...-comenzó Yuriy con un tono de aburrida indiferencia- …te matare la próxima vez que me transforme.

—…

Ni siquiera titubeo al decirlo. Kai enarco una ceja por el tono apático ¿La afirmación era su extraño modo de advertirle o de preocuparse por él?

—La próxima vez yo te matare- contradijo con el mismo descuido. No podía asegurar que pretendía, así que amenazarlo parecía la mejor respuesta. Sin embargo el extraño intercambio lo distrajo momentáneamente. Despacio aflojo la presión del cuello sin llegar a soltarlo.

PUM

—¡Dobroe utro! (Buenos días)

La puerta se abrió con un golpe, choco contra la pared una vez la exclamación de la voz femenina resonó en la habitación. El gesto fue suficiente para que ambos miraran al par de intrusos que apenas dieron unos pasos a un lado del umbral. Después hubo un inesperado silencio. La bonita rubia que entro junto con su amigo se sonrojo mientras el ruso pelilavanda sonrió cínico por la comprometedora cercanía. Julia no se cohibía con facilidad, pero debía admitir que la escena la cogió por sorpresa.

—Veo que se llevan mejor- rió ella luego de sobreponerse con un gesto similar al de su pareja.

—Hn

La directa y descarada insinuación hizo que el bicolor chasqueara la lengua al irse hacia atrás con toda la intención de alejarse. Yuriy también resoplo en fastidio, aunque no pudo evitar notar en quien se apoyo en los talones para recargar el peso y así evitar sentarse en sus caderas. A pesar de ello, el leve roce entre ambos y el cuerpo sobre el suyo hacia de ese gesto algo extrañamente sensual. Hiwatari estaba a centímetros de un contacto inusitadamente sexy; por lo que no pudo ignorar cada efímero gesto y los casuales roces entre sus piernas mientras se bajaba de la cama.

Luego él mismo se sentó en el borde para ver a la otra pareja que finalmente cerró la puerta. Cuando los miro, Kuznetzov sonreía con especial diversión por lo que se encargo de fulminarlo con la mirada.

—Tal vez quieran bañarse, tenemos que salir- informo Julia

—De preferencia por separado, no queremos retrasos- señalo Bryan

—Tishe Glúpîyi (cállate idiota)- amenazo Yuriy

No le gustaba el retorcido juego, ni mucho menos imaginarse en una situación tan comprometedora. En cuanto lo hacia sus mejillas amenazaban con calentarse. Sin mencionar que de no detenerlos a tiempo ya no podría sacárselos de encima.

La situación parecía compartida, Kai arrugo graciosamente la nariz en disgusto por la descarada confianza de alguien que apenas conocía, pero antes de tomar algunas cosas para bañarse la mirada de la rubia lo distrajo. Durante un efímero instante creyó ver un atisbo de preocupación por su estado, mas la expresión eventualmente se extinguió gracia al leve rubor y la risita divertida que llamo la atención de los otros dos.

—Hueles a Yuriy- dijo sin pena.

Inevitablemente se sonrojaron a pesar de saber que la única explicación se debía a ser casi descuartizado durante la noche y que por alguna ilógica razón amanecieron en la misma cama.

Erizado como un gaño enfurruñado, el bicolor tomo una toalla, algo de ropa y azoto la puerta del baño con evidente enojo. Que se burlaran de él un par de extraños no le hacía gracia.

Silenciosas miradas recayeron en la puerta cerrada hasta que escucharon el agua de la ducha; fue entonces que Bryan y Julia decidieron darle un leve vistazo a su amigo pelirrojo. Ninguno dijo nada, no había necesidad. La advertencia era clara, Ivanov es un asesino, pero no uno cualquiera, era alguien que se transformo en una bestia y ataco a su propio compañero hasta casi matarlo. Esa no era una buena posición, los directivos de NeoBorg no iban a estar contentos.

—Él no dirá nada- dijo Bryan con un deje de desinterés al señalar la puerta del baño tras su espalda.

—No parece interesado en hacerlo- apoyo Julia. Una ligera sonrisa curvo sus labios una vez miro sobre el hombro- Apúrate, te esperamos afuera.

Sin más, los agentes salieron cerrando la puerta tras de sí. Sólo en ese momento Yuriy se permitió resoplar al irse de espaldas contra el colchón. Mantuvo las manos extendidas a los lados y los ojos fijos en el techo. La noticia de casi asesinar a su pareja y perder el control de la bestia bit debía estar circulando por todo NeoBorg; seguramente Hiro estaba respondiendo las llamadas de los altos mandos que exigían una explicación aunque todavía no hubiera un informe oficial, e incluso debía estar atendiendo las visitas inesperadas de algunos ejecutivos (as) importantes que querían un dialogo más directo que expusiera el porqué su protegido tenía tantas libertades y no permanecía encerrado con las demás bestias sagradas.

—…

Por ahora la situación era especulativa, sólo rumores cuyo fundamento era el informe médico. Los zarpazos de garras no tenían que ser necesariamente de él, ni aun cuando llego a la clínica con la ropa destrozada y su compañero al borde de morir desangrado. Quizás esta vez sí era el culpable pero generalmente no había bases para las acusaciones, aparentemente su único incentivo era la transformación en la que perdía el control, cosa que no muchos sabían.

Estaba al tanto del inconformismo de los directivos que preferían mantenerlo encerrado, pero sin la palabra de Kai Hiwatari lo demás sería un manojo de murmullos disipados por gente que gustaba de inmiscuirse donde no debía. Esta vez sonrió. Tal vez la rubia tenía razón, él no parecía interesado en reportarlo, lo supo desde que las enfermeras lo atendieron y no salió un escuadrón para capturarlo. Al principio creyó que el escuadrón llegaría más tarde porque Kai aun estaba inconsciente, pero ni aun cuando despertó y salieron de la agencia ocurrió algo. En cuanto puso un pie en la universidad y la vio libre se convenció que nada sucedería.

El bicolor tuvo la oportunidad y no la tomó. Quizás podía ser algo peligroso (aun se negaba a tenerlo a su lado debido a esas situaciones) pero era divertido en un sádico sentido. Con una inconsciente y leve sonrisa volvió a sentarse. Durante el par de segundos que le tomo darse cuenta del gesto se sintió tan repentinamente aturdido que no tuvo tiempo de pensar en nada cuando la puerta del baño fue abierta. La delgada figura de Kai emergió con el pantalón a medio abrochar, sin camisa y con la toalla en los hombros. Algunas gotas de agua se deslizaban por los rebeldes cabellos e incluso podía perfilar el agua traicionera que remarcaba el torso desnudo y delineaban la cintura.

…Yuriy frunció el ceño por ese molesto aroma que lo golpeo de repente y que definitivamente comenzaba a odiar.

^*^*^*^*^*^*^*^*^*


Las apretadas y voluminosas formaciones de nubes que tamizaban el cielo de un gris casi parejo fueron menos visibles conforme descendían por el sótano de esa vieja casa abandonada. Julia reía divertida por el par de hombres tras su espalda. Viajar con ellos en auto fue realmente gracioso.

Les tomo alrededor de tres horas salir de la ciudad y aparcar en ese terreno desolado, escondido en algún punto de las boscosas montañas. La misión era sencilla, se les informo de actividad sospechosa en la zona y un inusual incremento de energía (algo anormal en un lugar donde difícilmente llega la electricidad) Así que básicamente debían averiguar qué ocurría. Lo más factible es que se tratara de algún laboratorio de drogas o contrabando de armas, quizás resultaba innecesario que NeoBorg enviara a su personal, pero considerando los últimos atentados e inesperadas apariciones de bestia bit, podían enviar un grupo de reconocimiento sólo para asegurarse.

—Qué bonitos- rió Julia por lo bajo.

Bryan sonrió por la sincera diversión de su amiga. Era inusual verla expresarse abiertamente frente a un extraño, pero comprendía la posición. De reojo los vio discutir con monólogos cortantes, rebosantes de fría y cruel indiferencia. Que Yuriy riñera por trivialidades era interesante, Hiwatari parecía poseer la curiosa capacidad de alterarlo con muy poco y si lo notaba, ambos eran algo torpes cuando estaban juntos; a veces tropezaban o se golpeaban sin intención. Ver a su amigo actuar de una forma tan casual y despreocupada (aun cuando sólo discutía) podía ser muy entretenido.

Por otro lado los ojos carmín del bicolor brillaron con especial fastidio una vez bufo por lo bajo y miro el oscuro y tórrido camino por el que bajaba. Hacia frio, las paredes eran oscuras y mohosas gracias a la humedad. Lo único audible además de su discusión eran los pasos que hacían eco en el estrecho lugar, el pequeño grupo caminaba difícilmente en pareja y aunque la consistencia de cemento en la arquitectura parecía segura, eso no deshacía la tétrica sensación de claustrofobia y el encierro de ser enterrados vivos.

—Hn

Claro que el detalle podía ser pasado por alto. Kai gruño por lo bajo. Su mal humor fácilmente se justificaba por el dolor de los golpes y las heridas aun latentes. Su cuerpo tardaba en sanar seguramente porque estas no fueron laceraciones comunes sino unas hechas por una bestia sagrada. Molesto entrecerró los ojos; sus movimientos también eran discordantes y aunque eso era justificable, estaba casi seguro que esto tenía que ver con el pelirrojo dado que por alguna estúpida e incomprensible anomalía sus sentidos parecían torpes y aturdidos con la presencia. El detalle no le hacía gracia, de hecho podía ponerlo algo harisco.

En fingida indiferencia miro en otra dirección hasta que diviso de reojo el final de las escaleras. Al frente tenía una oscura puerta oxidada por el clima.

—…

…detener a los cuatro agentes fue ridículamente fácil, ninguno volvió a moverse, Julia quedo con una mano en el aire a pocos centímetros de la puerta que pretendía abrir gracias a la lúgubre corriente de aire que trajo un olor a sangre seca y cadáver. El escalofrió casi compartido reveló que había algo del otro lado que parecía lo suficientemente peligroso como para perturbarlos. Al final la rubia empujo la puerta metálica que rechino en un desolado cantico que reboto en las paredes; el sonido termino disipándose por lo que les ayudo a proporcionar el cuarto que aun no veían.

Un delgado hilo de luz blanca traspaso la puerta cuando estuvo entreabierta. Julia se inclino curiosa para analizar la situación antes de abrirla por completo.

—¿Qué se supone que es esto?- pregunto Bryan luego de detenerse a una considerable distancia de las escaleras.

Cautelosas miradas viajaron con cuidado por la extraña habitación ovalar. Ellos estaban parados sobre una plataforma donde podían ver el paisaje lleno de edificios blancos que no tenían puertas ni ventanas, lucían como cubos blancos colocados estratégicamente hasta donde la vista no alcanzaba a distinguir. El complejo subterráneo semejaba a una pequeña ciudad muy similar a lo que NeoBorg es, aunque la agencia era más grande.

—Parece un ataque interno- comento la chica al mover un cuerpo inerte con el pie. Sólo era la mitad de un torso, pero eso no consiguió inmutarla.

La luz en lo alto de la bóveda cada tanto titilaba, incluso habían zonas oscuras que manchaba de rojo las paredes de los edificios cercanos, y si veía bien (aunque no fuera del todo necesario esforzarse) podía distinguir los miembros solitarios y las batas blancas teñidas de carmesí.

"Dr. Victor Taranski"

Leyó Kai en una escarapela ensangrentada del suelo. Aparentemente se toparon con un laboratorio, y lo-que-sea-que-los-ataco no venia solo. La escabrosa posición y distribución de los cadáveres mostraba un ataque en grupo.

—Hn- resoplo por lo bajo. Estar en la mitad de una masacre no era alentador cuando hace algunas horas estuvo a punto de morir. Aun estaba cansado y algo adolorido como para perseguir experimentos fuera de control.

Camino cansado hacia el borde de la plataforma. El inmaculado y limpio espacio blanco lucia como un tétrico chiste ahora. Molesto afilo la mirada porque de verdad odiaba el olor a medicina. Sin ganas y con aburrido desinterés analizo el entorno. De reojo vio una cámara en lo alto de la pared. Ir a buscar la sala de seguridad no era la mejor sugerencia cuando no tenía ni una maldita idea de a dónde dirigirse; vagar por las calles desoladas del inmenso complejo podía terminar en una experiencia mortal.

PUM

El sonido metálico llamo su atención. Despacio giro para ver a la bonita rubia sonreír con cínica diversión.

—Nadie sale- dijo Julia una vez cerró la puerta. Bryan también sonrió. Ellos no podían permitir que nada traspasara la puerta aunque eso implicara armar un maldito infierno en el lugar.

—Yuriy…-llamo el pelilavanda.

Ser sólo la niñera de los otros dos resultaba aburrido. El incidente en el colegio fue una pérdida de tiempo. Les tomo casi dos horas calmar a la niña; prácticamente fue el tiempo que le tomo a Kai tranquilizar al pelirrojo y ni aun queriendo hubieran podido llegar con ellos considerando la distancia.

Pero esta vez era sencillamente entretenido. Su mirada se fijo en la de la chica con quien compartía la eufórica sensación. Ambos habían estado jugando a quien elimina más monstruos y el puntaje iba en…:

—Voy ganando- recalco Julia en prepotencia.

—Ya quisieras- sonrió Bryan- Es un empate.

—Cállense….estos no es fácil ¿saben?- reprendió Yuriy de mala gana.

Desde que Kuznetzov dijo su nombre comprendió la situación, mas ese par de sádicos no lo dejaba concentrarse así que les dio una mirada de advertencia, incluso durante un par de minutos los observo de reojo hasta que giro el rostro hacia algún punto de la nada.

¿Por qué no pudo tener un día tranquilo? ¿Por qué no pudo ser un laboratorio de drogas? Incluso prefería un grupo de narcotraficantes o a la mafia rusa. De ser así podía volver a la universidad alegando que estaba fuera de su jurisdicción y otra división del gobierno se haría cargo. Esta vez suspiro. Maldijo el destino que gustaba de jugar con él, transformo una simple misión de reconocimiento en rastreo y captura, o en su defecto, eliminación de todo sujeto peligroso que se acerque.

Refunfuñando ladeo la cabeza como si le doliera el cuello. De verdad odiaba hacer esto, especialmente después de haberse transformado la noche anterior. De mala gana volvió a ladear la cabeza e inevitablemente gruño por lo bajo. Siempre dolía, por ello cerró fuerte los ojos y apretó los puños hasta casi hacerse daño.

"Yeb (maldición)"

Es como si la cabeza fuera a estallarle. Gruño una última vez en un sonido más animal para finalmente abrir sus ojos azules, claro que lo verdaderamente interesante estaba en otra parte.

—De acuerdo…-mascullo Yuriy al volver hacia los demás una vez estuvo listo-…

Por un momento reparo en ese bicolor que ante sus sentidos animales lucia tan diferente. Kai mantenía los ojos un poco más abiertos de lo normal y como si se viera atraído por la inusual apariencia se acerco hasta detenerse a pocos pasos; ahí alzo las manos para alcanzar el par de orejas caninas que vio nacer con un gutural sonido. Era tan irreal ver los apéndices pelirrojos en su cabeza que quería tocarlos.

—Chto…? (¿Qué…?)- mascullo Ivanov descolocado. Sus ojos se abrieron grandes e incluso su "pelaje" se erizo como un gato por los dedos que frotaron sus orejas lobunas.

Primero fue un tímido roce que lo estremeció, luego se convirtió en una caricia más directa. Los dedos tocaron la extensión animal en una gentil sensación que hizo saltar su corazón. Kai no lo miraba, parecía muy concentrado en lo que tocaba pero eso no evito que el pelirrojo lo analizara fijamente hasta que sin ser consiente comenzó a sonrojarse por el agradable cosquilleo que surgió con el gesto.

¿Acaso se daba cuenta de lo que hacía? ¿Pretendía acercarse tan concienzudamente cuando hace tres días que se conocen y esperar que esto sea algo casual y normal? ¿Acaso estaba loco?

—O…¡Oye!- reclamo al sujetarle las manos. Frunció el ceño aunque es difícil tomarlo enserio en ese estado.

—Eres más extraño de lo que pensé- señalo el más bajito sin percatarse de la situación, o del enojo disfrazado. No es como si fuera distraído pero en realidad no entendió el reclamo de sus acciones; lo que hizo fue un impulso ante el nacimiento de las extensiones lobunas, así que ordenar pensamientos y evaluar acciones le tomo otro par de segundos.

Claro que Yuriy no pudo entretenerse demasiado en esa expresión de sincera y confusa curiosidad (que lo hizo sonrojar otro poco) gracias al par de miradas intrusas que lo estremecieron por la intensa penetración en la que no parpadeaban. Julia abrió un poco más los ojos, mientras Bryan analizo en silencio con una sorpresa mas disimulada. En respuesta tiro las orejas hacia atrás en fastidio por ser el centro de atención.

Después sus amigos sonrieron cómplices en una coqueta expresión que lo estremeció. Quizás considerar que jamás permitido que alguien tocara sus orejas era lo que lo hacía tan interesante.

—Aja…-rió Julia picara.

—Chto? (¿Qué?)- gruño el pelirrojo

—Ya veo lo que haces- dijo ella en cuanto miro a Kai

La indirecta fue captada. Yuriy se encargo de fulminarla con la mirada y aunque hubiera refutado la insinuación hubo algo que capto sus sentidos. Abstraído por ello olfateo el aire y cerró los ojos. Sus orejas se movieron con los sonidos lejanos que lo hicieron resoplar para luego mirar a los otros.

—A 12 km hay un grupo de cinco individuos- informo- Huele a sangre. Parece que están comiendo. Miden alrededor de tres a cuatro metros. Tienen más garras de las que necesitan y pueden detectarlos en un radio de cuatro metros.

—Entendido- dijo Bryan. Sin prisa se acerco al borde de la plataforma

—Adiós chicos- dijo Julia- Traten de no entretenerse demasiado, quizás los necesitemos.

— Yuriy puedes soltarle las manos, Kai no va a perderse si lo haces- sonrió Kuznetzov al saltar.

La rubia les guiño un ojo y siguió a su amigo. El detalle resulto intrascendente en cuanto los ojos azules miraron fijamente las manos que aun sujetaba. Con el ceño fruncido lo soltó de un manotazo.

—Vamos- señalo harisco.

—Hn

Kai también frunció el ceño pero termino siguiéndolo a regañadientes. Renuente se detuvo de nuevo en el borde. Yuriy salto sin chistar pero a él le tomo un poco mas decidirse. Abajo estaba oscuro, sólo tenues y mortecinos rayos de luz blanca tocaban las calles entre ese tétrico juego de sombras que lo hizo resoplar en resignación. De verdad estaba cansado. Indiferente se dejo caer. Era lo suficientemente alto como para sentir el vacio en la boca del estomago y el viento removerle el cabello. La imagen de los edificios a sus lados se distorsiono un poco hasta que el suelo fue visible.

Con un grácil gesto aterrizo. Le tomo sólo un instante erguirse debido a su posición ligeramente inclinada para dar un lacónico vistazo del contexto. Mientras caía no vio nada anormal, sólo las altas y numerosas edificaciones y los rastros rojizos que manchaban las pulcras estructuras. Aburrido miro sobre el hombro; a unos tres metros había una zona oscura que tras cada titileo de luz mostraba un brazo ensangrentado oculto en una esquina. Ignoraba si era una extremidad solitaria o si había un cuerpo del otro lado, pero no tuvo intenciones de averiguarlo; sus sentidos maximizados no indicaban que hubiera algo vivo en los alrededores. Prefirió restarle importancia una vez siguió a Yuriy que ya le llevaba unos cuantos pasos de ventaja.

Después reparo inevitablemente en su compañero. Fieros y desconfiados ojos carmín no podían dejar de mirar las orejas caninas aunque todo lo que pudo hacer un gracioso gesto de disgusto.

—¿Qué?- resoplo Ivanov.

Kai no se alterno aun cuando el otro ni siquiera giro para verlo. El gesto sólo acrecentó su desconfianza.

—¿Debo conseguir un bozal?

Era un curiosa manera de demostrar su preocupación, claro que a Ivanov no le hizo tanta gracia.

—Puedes irte si quieres- bufo una vez se detuvo para encararlo- Tú aroma comienza a molestarme

—Entonces vete por otro lado- señalo el bicolor. Empezaba a fastidiarle el planteamiento, que por cierto, era totalmente falso.

—Tú eres el que me está siguiendo- refuto Yuriy de mala gana.

Enfurruñado Kai frunció el ceño y a punto estuvo de responder de no ser por la presencia intrusa tras la espalda. De inmediato giro sobre los talones para lanzar un destello de fuego que golpeo a una oscura criatura de apariencia felina pero que resulto insuficiente para acabar con ella. El animal tenía un caparazón de hueso sobre la cabeza y la espina dorsal como si se tratara de una armadura particular.

Los ojos carmín se abrieron un poco más grandes en cuanto más sombras se movieron entre la oscuridad, pronto fue incapaz de contarlas.

—Yeb (maldición)- gruño antes de correr hacia sus oponentes. La calle se ilumino de azul gracias a sus manos encendidas.

—Hn

Yuriy gruño por lo bajo mientras vio al otro saltar sobre el felino caído para darle la estocada final. En cuanto lanzo el primer golpe la criatura se consumió en un bello resplandor que lo hizo polvo; lo último que se escucho además de las llamas fue un desagradable chillido apagado por la llegada de más gatos que eran notablemente más grandes y poseían dos largas colas que mecían de un lado a otro. También tenían una clara ventaja por el tono negro que los cubría como si fueran entes de la noche, lo único visible era el casco de hueso y los colmillos.

Los intensos ojos azules del pelirrojo miraron hacia arriba. Las sombras se encontraban en las paredes en una evidente muestra que desobedecía las leyes de gravedad. Ahora ellos estaban rodeados, por lo que en respuesta también se agazapo en un gesto animal que envió sus orejas hacia atrás antes de saltar a metros del suelo.

…odiaba los gatos, aunque ignoraba si era por su transformación como medio can, o porque estaba bajo ataque, en realidad no le importo ahora. En el aire apretó los puños, una fría aura salió de ellos. Cuando estuvo cerca de una sombra lanzo un solo ataque, una estaca de hielo lo atravesó y empalo contra una pared.

—Hn- sonrió arrogante.

Normalmente le bastaba con manipular el aire frio; asociarlo con la telequinesis sonaba lógico aun cuando todo lo que hacía era crear particular de hielo a su alrededor. Pero esta vez los oponentes eran demasiados como para ponerse a jugar con ellos.

Indiferente al empalado salto sobre el cuerpo inerte para impulsarse más arriba y llegar al techo; ahí tendría una posición estratégica de las calles y sus atacantes aun cuando las paredes de los altos edificios a su alrededor albergaban mas felinos hasta que eventualmente lo obligaron a correr mientras disparaba estacas de hielo y hacia ataúdes de cristal. Sin dudarlo salto de un techo a otro sin dejar de mirar sobre el hombro por las criaturas que no dejaban de venir.

—Demonios- mascullo entre dientes al detenerse. Estaba rodeado, la oscuridad lo cerco con los gruñidos de una telaraña difícil de eludir.

Ahora opto por la posición ofensiva de un animal salvaje que acorralado, está a punto de saltar sobre su enemigo. Su "pelaje" erizado, las orejas hacia atrás, y los colmillos visibles tras cada gruñido por la presión del encierro enloqueció sus sentidos en advertencia.

—Hn- gruño con el ceño fruncido y la mirada afilada. Tuvo que girar en su puesto en busca de una posible estrategia. Si todos se le venían encima iba a ser un verdadero fastidio—…

…aunque fue fácil dejar de pensar. La sorpresa surco su rostro cuando el enemigo que le salto por encima de la cabeza desde una de las paredes fue golpeado por un destello de fuego que lo lanzo contra sus compañeros y expandió las llamas azules. Buscar el origen del asunto fue aun más fácil. Kai no lo miro, en cuanto disparo salto hacia atrás para evitar los zarpazos y coletazos que lo obligaron a retroceder. De inmediato corrió en busca de un ángulo que le permitiera disparar.

—Maldición- resoplo el bicolor cansado.

La respiración irregular y el molesto dolor de las heridas le dificultaban moverse. Cuando menos lo pensó estaba rodeado en un techo por más de 30 sombras que parecían nacer de la oscuridad. Los vio de reojo arrastrarse por las paredes con la intención de alcanzarlo.

Se había alejado lo suficiente como para no ser capaz de ver a Ivanov, sin mencionar que su propia situación le impedía distraerse en él. Cosa que evidentemente NO hacia ni le interesaba.

BBBUUUUMMMMMM

—…

Pero ese resplandor plateado y la explosión que sacudió el lugar lo hicieron mirar hacia donde sabia estaba su pareja. Ahí vio picos de hielo alzarse en un monumental iceberg que casi toco el techo.

—Ah…-jadeo incapaz de centrar en el otro. Había algunos cortes menores que laceraban su piel y rasgaban la ropa. Molesto se inclino un poco como si se abrazara a sí mismo- Diablos.

Esto dolía más de lo debido; entre gruñidos y de mala gana se irguió. Un destello azul subió por sus brazos extendidos y cubrió su cuerpo antes de expandirse en un demoledor ataque que arranco algunos bramidos. La ola acobijo a los edificios cercanos y se replegó por las calles como un manto.

—…

En la liza superficie Kai se tambaleo. Cansado dio un vistazo entre los mechones desorganizados de su frente y maldijo una última vez cuando su mundo comenzó a teñirse de negro. Terco como sólo él puede ser intento mantenerse consiente a pesar que toda su existencia pidiera a gritos por un descanso.

CRACK

…esto no podía estar pasando.

Agotado cayó arrodillado junto al crujido que lleno el lugar. El edificio tembló con la amenaza de desplomarse pronto por ser incapaz de soportar luego del despliegue de poder. Resoplo quizás demasiado indiferente de su precaria situación, ya no tenía fuerzas para levantarse, así que cuando la arquitectura comenzó a ceder no hizo nada.

Sonoros estruendos hacían eco entre las paredes gracias a los bloques de cemento. Kai miro sin ganas ni interés hacia el techo mientras el lugar que ocupaba se desquebrajo. Aburrido detallo en las grietas que eventualmente lo hicieron irse hacia atrás y arrancaron un suspiro de resignación. Este definitivamente no era su día. De nuevo el vértigo en la boca del estomago y el viento de la caída libre lo envolvieron.

—¿Ivanov?- musito en un hilo de voz por la silueta borrosa que saltaba entre los escombros que se derrumbaron.

—Hn

Yuriy no dijo nada, lo atrapo en el aire con un brazo bajo las piernas y otro contra la espalda. El bicolor se había desmayado, aunque no reparo mucho en él mientras descendían. Con finos gesto salto de un lado a otro para aminoran el impacto y evitar el riesgo de ser aplastados, por ello se ayudo de los restos de cemento y las paredes cercanas hasta que aterrizo en un grácil gesto lejos de la colisión.

Termino agachándose debido a la carga que deposito en el suelo, pero en cuanto el edificio se desplomo sólo pudo abrazarlo un poco más fuerte en un inconsciente gesto de protección. Kai estaba sentado a pesar que su cabeza descansaba sobre su pecho. Claro que no reparo en ello gracia a la ola de polvo y algunas piedritas que los azoto en una ventisca.

—…

Quizás fue el estruendo o la terca actitud de Hiwatari lo que lo hicieron abrir los ojos (considerar ambas no estaba de mas) pero le tomo otro par de segundos organizar pensamientos.

—¿Hmmm?- mascullo despacito.

En respuesta el par de ojos azules lo miraron y todo pareció tener sentido. Había una agradable presión por el cálido cuerpo junto al suyo; despacio cerró los ojos y refunfuño por lo bajo.

—Valla…les gusta mucho estar juntos ¿cierto?

La risita de esa voz femenina los erizo en alerta. De inmediato miraron a la pareja que se acerco por la calle de la izquierda. La observación de Julia sólo los hizo mirarse para luego soltarse de mala gana como si se repelieran.

—No tienen porque ser tímidos- alentó la rubia mientras ellos se incorporaban- ¡Se ven tan lindos abrazados!

—¡Estás loca!- bufo Yuriy algo sonrojado. Cuando a su desquiciada amiga se le metía algo en la cabeza era imposible disuadirla de lo contrario. Suspiro cansado y miro de reojo a su pareja sacudirse la ropa.

—¿Estas herido?

…mas, la pregunta de Kuznetzov consiguió el interesante efecto de hacerle girar la cabeza para ver como Kai era tomado del mentón y asido de la cintura por un brazo. La falsa preocupación vino acompañada de una sonrisa irónica que se acrecentó gracia al semblante neutro de quien frunció el ceño.

—Hn- mascullo el más bajito. Basto de un manotazo para soltarse y alejarse con evidente incomodidad- No te acerques.

Amenazo sin que el aludido se viera afectado. Esto de verdad comenzaba a ser desesperante, así que con una última mirada a ese extraño trió giro sobre los talones dispuesto a irse.

—Se acerca otro grupo- informo Yuriy tras su espalda con las orejas en alto- Los últimos treinta.

No le interesaba, en serio que no. Ya derroto a cientos, los demás podían ocuparse de eso ¿cierto? Sin decir algo siguió caminando en silencio; al tercer paso tuvo que detenerse.

—Hola Kai

Ojos carmín se abrieron grandes por la repentina aparición de esa delgada figura y la sonrisa amable de un pelinaranja. Con un pie en el aire por el paso que jamás llego a concluir los demás agentes giraron de inmediato como si fuera en cámara lenta, o quizás el intruso era el que se movía demasiado rápido.

—Bang- sonrió gentil el extraño. El brazo extendido lo señalo con los dedos simulando una pistola.

—…

Fue un destello, un disparo de un delgado hilo de luz. Kai se quedo de pie algo confuso. Por alguna extraña razón termino tambaleándose. La presencia extraña se deshizo a medida que su campo de visión se volvió angosto. Mantener el equilibrio comenzó a ser difícil, de repente todo dolía, sin embargo cuando quiso darse cuenta el suelo lo recibió con los brazos abiertos aunque el impacto dolió menos de lo esperado.

Los ojos entreabiertos entre mechones de cabello fueron cerrándose lentamente.

—¡Kai!

…cuando la oscuridad tiñe el mundo nada parece tener sentido.

—Yeb (maldición)- gruño Bryan.

Sin dudarlo él y Julia corrieron hacia el intruso junto cuando Hiwatari toco el suelo; el tipo lucia peligroso, o al menos lo suficiente como para no sentir su presencia con anterioridad.

Ajeno a sus amigos, Yuriy mantuvo la vista fija en el delgado cuerpo y el charco de sangre a su alrededor. La sorpresa en su semblante parecía abstraerlo al grado de no reparar en el gutural sonido de las sombras felinas, o en el hecho de haberse quedado solo. No intento moverse, sus orejas en alto sólo tenían cavidad para el sonido de ese corazón palpitante que bombeaba cada vez más despacio en un canto ecuánime. Su propio corazón pareció encogerse por el apagado sonido que freno sus músculos y lo obligo a contener la respiración como si de esa forma pudiera evitar lo que seguía. Inútilmente dio un paso hacia adelante, extendió una mano pero toda resonancia ceso. Lo supo desde que lo vio caer, desde que vio ese rayo de luz atravesarlo y la sangre resbalo al suelo. Supo que él iba a morir y ahora el denso e inhóspito silencio lo erizo.

Congelado y como si nada mas existiera mantuvo la mirada fija. No había más latidos, no había nada. Agacho la mirada, la oculto tras algunos mechones de cabello mientras cerró los puños y apretó los dientes. Los colmillos fueron visibles tras gruñir y sus ojos se volvieron rojos una vez alzo la mirada.

…ya no sentía su aroma, se deshizo en el aire. Sus ojos destellaron furiosos. Todos iban a morir. Sin piedad salto sobre las criaturas, sus manos tuvieron un resplandor plateado por el hielo concentrado en la atmosfera a su alrededor. La bestia bit tomo control pero no se molesto en aplacarla. Estaba irracionalmente enojado.

—Hn- gruño

Sin dudarlo creó una estaca y la clavo como si fuera una espada en la nuca de un gato. Los demás gruñeron enseñando los dientes para luego lanzarse sobre el pequeño pelirrojo que desapareció después de un parpadeo. Cuando fue nuevamente visible, Ivanov tenía una nueva espada de hielo en una mano, sin embargo su presa se movió igual de rápido. Con el ceño fruncido empuño duramente el arma y con un nuevo parpadeo desapareció. Las sombras felinas lo siguieron con ásperos sonidos de un campo de batalla y la sangre que salpico los alrededores.

…sangre suya, sangre ajena, porque esa persona estaba muerta y todos mecerían el mismo destino.

^*^*^*^*^*^*^*^*^*


Sonidos, sombras, ecos que desaparecían entre esa visión distorsionada por la oscuridad. Chillidos llegaban confusos en una imparcial tonada opacada por el inusual rompimiento del viento. Mareado cerró los ojos, al abrirlos las orbes tuvieron un tinte de viva lucidez.

—Hn

Quejarse fue necesario. La realidad lo golpeo tan violentamente que casi se desmaya. El dolor lo acobijo por lo que maldijo entre dientes antes de moverse. Aturdido y adolorido logro arrodillarse, ahí coloco los antebrazos para mantener el equilibrio.

—Demonios- escupió sangre en medio del delgado hilo de voz. Con un último quejido consiguió sentarse. No quiso reparar en la sangre a su alrededor ni en que la que mancha la ropa, no lo hizo porque la calle a su izquierda llamo su atención-….

Oía un leve silbido junto al estruendo de un cuerpo que cae inerte. Durante un momento pensó antes de moverse, después sólo se incorporo entre maldiciones.

Jadeante, la temblorosa silueta agacho la mirada, una de sus manos apretó el pecho a manera de sobrellevar la punzada de dolor. Obstinado alzo esa intensa mirada de fuego en cuanto comenzó a caminar despacio. Tal vez acercarse no era el pensamiento más lucido cuando ignoraba si el enemigo llevaba la ventaja, mas su cordura era un caos en ese momento, dejar de vivir influía en ello.

—Hn

Kai odiaba morirse, el inconveniente radicaba en revivir (dolía como el mismísimo demonio) y en ese momento su cuerpo magullado exigía un descanso o amenazaba con desmayarse en el momento menos pensado. Agotado resoplo una vez llego a la esquina.

—…

Ahí los ojos se abrieron grandes de sorpresa, sus pensamientos parecieron tener sentido de repente por la visión de una masacre. Había miembros solitarios de algunas patas, torsos y los gatos empalados en las paredes y el suelo. También veía picos de hielo y más sangre manchando la fina cubierta de escarcha blanca. El silbido del viento lo distrajo. Aun con los ojos un poco más abiertos de lo normal hallo a Yuriy Ivanov con una espada de hielo en las manos mientras se movía para exterminar a las dos últimas sombras.

—Ivanov....-llamo despacio, quizás demasiado tenue para ser escuchado.

—…

Sin embargo el efecto que consiguió fue curiosamente interesante. El pelirrojo se estremeció, giro lentamente sin importarle que su espada enterrada en el felino fuera insuficiente para acabar con él. Presuroso, sus ojos rojos buscaron el origen de la apagada voz, pero, cuando encontró la endeble presencia le tomo un momento reaccionar para convencerse que era real.

…el endemoniado aroma que lo golpeo hasta aturdirlo lo confirmo. Sin pensar en nada se alejo, salto entre los escombros de la batalla y abandono a sus agonizantes presas.

—¿Uh?

Después todo fue algo confuso para Kai. Ahora estaba demasiado cansado para ser capaz de ver a través de la velocidad del pelirrojo que en menos de un segundo desapareció. Cuando fue nuevamente consciente de la situación se vio envuelto en un gentil abrazo que lo presiono contra la agradable calidez del firme cuerpo. Los brazos que lo rodearon por la espalda y la cintura para acercarlo hasta casi obligarlo a empinarse lo hicieron perder el hilo de sus pensamientos; sonrojarse fue inevitable. Con la unión desaparecieron las orejas y cualquier rastro animal a excepción de los ojos.

—Oye…que…

De verdad quiso decir algo, pero Ivanov lo alejo un poco para tomarlo del rostro y acercarlo despacio. Necesariamente abrió grandes los ojos por los centímetros que lentamente se redujeron como si fuera el efecto dramático de alguna película. La impresión fue tan grande que no pensó en alejarse, todo en lo que podía pensar era en el roce y la respiración que abanico cerca.

Sin dudar fue jalado hasta que consiguió alcanzar la otra boca. Era agradable en cierta forma, había un calor que comenzó a acoplarse en sus mejillas y un cosquilleo incierto que amenazaba con enloquecerlo, sin mencionar el par de blandos y suaves contornos que apenas y se movieron.

Durante una pequeña brecha Yuriy lo alejo únicamente para acercarlo de nuevo a ese gentil e inocente beso (como si se tratara de un par de niños) que volcó su corazón.

—…

Después sencillamente abrió grandes los ojos por la sorpresa. Quizás los suaves labios consiguieron que fuera consciente de lo que hacía. Abrumado por la situación su corazón pálpito con fuerza y asustado de la efusividad que no comprendía tomo al bicolor de los hombros para alejarlo sin soltarlo. Ambos lucían descolocados, aunque esas expresiones sonrojadas podían ser algo graciosas. Yuriy en particular se erizo cuando sus ojos cambiaron a azul.

—¿Cómo es que estas vivo?- pregunto tan rápido como pudo pensar en algo que lo sacara de la incómoda situación.

—Mi bestia bit- musito Kai en cansancio. La expresión de confusión ajena le hizo cerrar los ojos- Dranzer es un fénix.

De reojo miro la masacre del pasillo pero sólo volvió su atención en el otro al sentir el abandono de las manos en sus hombros.

—Pensé que lo sabias

—No he leído tú expediente- resoplo el pelirrojo algo cansado.

Sentía que se quito un peso de encima, mas no tuvo tiempo de relajarse cuando una bola de fuego le dio en la cara. En realidad fue un patético esfuerzo que se deshizo antes de tocarlo gracias al aire gélido de su alrededor, sin embargo cerró los ojo por las llamas azules que se esparcieron a sus costados.

—Imbécil… ¡No vuelvas a…!- amenazo Kai aunque su tono de voz comenzó a disminuir gradualmente conforme sus parpados se cerraban. Antes de darse cuenta ya estaba tambaleándose.

El suave golpecito contra el pecho ajeno y los brazos que lo recibieron no fueron detallados; despacio cerró los ojos y ya nada importo más que la reconfortante sensación de bienestar.

Yuriy lo sujeto firme al arrodillarse en busca de una posición más cómoda que le ayudara a pensar que hacer a continuación. Con cuidado sentó a ese arisco bicolor que apoyo contra su pecho. Durante un breve instante lo miro con un deje de curiosidad que lo hizo sonreír. Parece que últimamente él permanece mucho tiempo en sus brazos.

—¡Oh que lindos!

—Hombre, hay métodos más originales para querer abrazarlo ¿sabes?

Un resoplido hastiado fue suficiente para revelar su estado. Yuriy rodo los ojos algo impaciente por esos dos que saltaron entre los escombros y los montículos de hielo para quedar a pocos pasos sin ni siquiera reparar en los vestigios de la batalla. Julia sonrió soñadora al inclinarse para ver al dormido Hiwatari, mientras Bryan encontró cómodo pararse junto a la chica y cruzarse de brazos con una sonrisa divertida por la posición ajena.

Aunque entre los contantes "Que bonitos" que mascullaba la rubia y la expresión de irónica diversión de Kuznetzov, el pelirrojo los observo con esa vacía indiferencia que eventualmente lo hizo fruncir el ceño.

—¿Ustedes lo sabían?- atraer su atención fue fácil, pero ante la incomprensión afilo la mirada- El fénix

La aclaración fue suficiente aunque sus amigos no lo miraron.

—No está escrito en su expediente- comento Julia una vez se acuclillo para estirar una mano y retirar algunos mechones de cabello bicolor con una expresión más seria.

—No íbamos a ser "niñeras" sin la información necesaria- siguió Bryan

—¿Qué paso con ese sujeto?- pregunto Yuriy

No es como si pudiera reclamar, no era responsabilidad de ellos comunicarle algo así. Se supone que como compañeros debían conocer esos "pequeños" detalles.

—Escapo- gruño el pelilavanda de mala gana- Fue como si se deshiciera en el aire o se tratara de una ilusión.

—¿Sabes?....-interrumpió la chica. Por algunos segundos no dijo nada mas, como si pensara lo siguiente que debía hacer, por lo que alzo la cabeza para mirar fijamente al pelirrojo por primera vez desde que se acerco- Él no es inmortal, en cuanto una bestia bit lo suficientemente fuerte absorba la suya todo acabara.

—Ese sujeto hubiera podido hacerlo si quisiera- comento el ruso.

Ya lo sabía. Incluso podía verlo ahora, siempre supo que Hiwatari era humano, el fénix no podía revivirlo continuamente, en alguno momento no habría un cuerpo ni un espíritu que reanimar. Con ese pase limitado de "inmortalidad" las heridas deberían sanar más rápido, no dificultar el movimiento de su usuario. Cansado suspiro, toda esta estúpida situación comenzaba a molestarle. Con el ceño fruncido maldijo el momento exacto en que se involucro con Kai, y por ende a Hiro Kinomiya por ser el causante directo de la situación.

Mas, la expresión molesta consiguió la atención de unos ojos grises. Bryan lo miro de soslayo con aburrimiento hasta que sonrió con sincera e irónica diversión. Despacio se arrodillo frente a su amigo.

—Kai debe estar pesado- comento- Déjame ayudarte

Sin dudarlo estiro las manos y apenas alcanzo a tirar un poco de él antes que Yuriy abriera un poco mas lo ojos por el lento abandono. Sin dudarlo lo jalo de vuelta en un posesivo gesto que quizás fue más rudo de lo necesario dado que obtuvo un pequeño quejido. Los tres miraron al bicolor removerse como si quisiera despertar aunque termino acomodándose mejor entre los brazos que lo acobijaban.

—¡Par de idiotas!- regaño Julia dándole un golpe a ambos en los brazos- Él no es un muñeco de trapo. Esta herido.

—Supongo que tienes razón- resoplo Bryan sin interés- Vamos.

Ambos se incorporaron de inmediato, a Yuriy le tomo tiempo acomodar a su compañero, principalmente porque no sabía cómo llevarlo. Paulatinamente logro acomodarlo para llevarlo en su espalda. Pudo llevarlo como un saco de papas, pero considerando todas las heridas era mejor tener cuidado o esta vez sí se iba a morir.

La rubia sonrió y con un último vistazo tomo la delantera por pocos pasos. Si salían a la superficie podían comunicarse con NeoBorg por una línea segura, estar en territorio enemigo ponía en riesgo las transmisiones. En cuanto llamaran vendría un equipo para registrar el lugar; ya no había peligro cerca, o al menos no fuera de los edificios, no podía asegurar nada del interior dado que jamás llegaron a entrar.

—Hmm- suspiro Kai tras envolver los brazos alrededor de su cuello. Incluso eso parecía dolerle, su semblante así lo indicaba.

Yuriy lo miro de reojo y fingió demencia por el leve rubor en las mejillas. Claro que igual gruño por lo bajo en un gracioso gesto que termino por desaparecer una vez volvió a mirarlo. El semblante lastimado y los mechones rebeldes que le impedían detallarlo por completo no podían ocultar el dolor que surgían aun entre sueños.

De mala gana chasqueo la lengua y lo sujeto más fuerte sin hacerle daño. Un gruñido más animal consiguió que la pareja del frente lo mirara por encima del hombro durante un breve instante. El lobo estaba enojado, la próxima vez mataría al imbécil que intente lastimarlo…

…porque Kai Hiwatari es suyo.

CONTINUARA:

Ann: ¡¡WIII I FINISH!!! ¡Soy feliz como una lombriz que se comió una perdiz XDD!

Ro: ¡Rudolf era un gran reno que tenía la nariz, roja como un tomate y por eso era infeliz XXDDD!

Ann: n—n, ok, este capítulo está más largo de lo normal así que espero les guste, se hizo lo que se pudo Ne. Esperamos que no sea muy tedioso de leer TT-TT

Ro: Tambien hubo más acercamiento, aunque aun les falta algunos empujoncitos y un par de golpes de ser necesario ñ---n

Ann: Da XDD…Ok, hasta aquí llegamos n—n

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n--n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /

Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n--n

Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n

Se despiden:

Ann: ¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO n0n!!!

Ro: ¡¡¡QUE TODOS SUS DESEOS SE CUMPLAN Y ESTEN CON SUS SERES QUERIDOS n0n!!!