Ann: "When you see my face, Hope it gives you hell, Hope it gives you hell, When you walk my way, Hope it gives you hell, Hope it gives you hell….º¬º"

Ro: o.o

(Turba que mira por los meses de desaparición ¬¬)

Ann: ¡¡WIIIIIIII º¬º!!! Al fin puedo actualizar TT-TT, los complots para no dejarme escribir no pueden detenerme ¡¡WUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ñ0n!!

Ro: Da u¬u…creo que el cansancio finalmente te está afectado XDDDD

Ann: º¬º…. -.-

Ro: XDDD…sip, yo tenía razón n¬nUU. Bien, lamentamos la demora, la culpa como supondrán es de la malvada universidad y de la práctica que Ann está haciendo en una empresa o.o. En otras palabras trabajamos u.u

Ann: -0-

Ro: (acobijándola) n---n

Ann (despertando de repente OO): Casi lo olvido o.o, que torpe TT-TT. Queremos darle un especial agradecimiento a SANGO HIWATARI º¬º que amablemente reviso el Fic antes de ser subido º¬º

Ro: ¡¡GRACIAS POR LAS CORRECCIONES n0n!!

Ann: Así que va por ti Sango-chan n---n. Dedicado a ti n0n.

De acuerdo, este Fic raro e inverosímil u.u es un universo alterno, así que nadie usa bestias bit ni se matan entre sí tratando de conquistar el mundo con trompitos oÔ

Como saben BeyBlade no me pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir u.u

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no lo advertí, Kai hace de Uke

CAPÍTULO CINCO: GIVES YOUR HELL

Aburridos ojos azules miraron indiferentes el vaso que movía de un lado a otro. La música suave que llenaba el enorme salón en un agradable ambiente no fue debidamente apreciada; su único interés estaba puesto en el brillo que la cerveza tomaba cada vez que la luz le daba en el ángulo correcto.

—Hn

Cansado suspiró. De verdad necesitaba unas vacaciones, no era muy exigente con el destino, sólo requería de algún tiempo lejos de estas molestas misiones que se estaban tornando fastidiosamente consecutivas. Harisco frunció el ceño y bebió del vaso. Debía hablar con Hiro para que dejara de ponerles misión tras misión, cuando a duras penas tenían tiempo para dormir y el estado de su compañero no era precisamente el adecuado, pero aparentemente tenía asuntos más importantes que tratar con sus subordinado porque no había podido encontrarlo en la agencia; de hecho no habían hablando desde que se le asignó al estúpido bicolor como pareja.

Impaciente chasqueó la lengua. No es como si pudiera quejarse cuando todo lo que hacía ahora era vigilar que nada sospechoso ocurriera. Hastiado dió un nuevo vistazo para comprobar que las risas vánales, joyas extravagantes y conversaciones superfluas seguían igual a como las recordaba hace cinco minutos.

—Necesito descansar- se dijo por milésima vez.

A pesar de no hacer nada demasiado difícil cualquier lugar era preferible a ese. En fingido desinterés miró de soslayo la figura que llevaba un elegante traje negro similar al suyo y que por ahora se recargaba contra una pared al otro lado del enorme salón. Kai lucía igual de aburrido que él, más el detalle no le importo luego de volver su atención en el vaso. Comenzaba a pensar que tenía una maldición encima, no podía ser normal que con tan sólo cuatro días de conocerlo ya estuviera en tan mal estado.

…sus amaneceres no ayudaban a relajarlo. De hecho sólo lo hacían sonrojar cada vez que lo recordaba.

—Imbécil- masculló con el ceño fruncido y las mejillas teñidas de carmín.

*^*^*^*^*^*^*^*^*

Estaba amaneciendo, lo olía en el aire; lánguidos rayos de sol entraron por la ventana con el único incentivo de estorbarle. Perezoso, se quejó por lo bajo antes de experimentar algo increíblemente mal que se sentía tan bien que terminó relajándose en busca de los lugares pocas veces explorados en su conciencia. La efímera sensación se deshizo conforme entreabrió los ojos; ahí el agradable roce contra unos desorganizados mechones de cabello bicolor consiguió que los cerrara de nuevo. Le gustaba sentir las hebras cerca, no le hacía cosquillas, así que pudo volver a dormir otro poco, incluso jaló el delgado cuerpo más cerca para sentir la cálida presión. Suspiró despacio, casi complacido de sentirse tan completo. Más la persona que mantenía abrazada abrió despacio los ojos por el cómodo resguardo que le restaba movimiento. Vagamente notó que había una gentil y relajante presión que le obligó a ponerle orden a sus pensamientos.

Los roces, casi como caricias, surgieron en cuanto fue halado de la cintura. Comprender fue fácil una vez identificó que su espalda permanecía contra el pecho firme de quien subió una mano por el abdomen y alzó un poco la camisa en el proceso; la otra extremidad descansó en su cadera muy cerca del borde del pantalón que fue tanteado. Erizarse resultó inevitable por los largos dedos que subieron despacio y algo torpes por el plano vientre. Finalmente, las palabras murieron en sus labios entreabiertos por la pierna que se deslizó entre las suyas para subir por el interior de los muslos y tocar donde NO debía. Despacio tembló gracias a los toques de la mano que no se detuvo. Tenso y en total silencio sintió como la cabeza ajena se apoyaba en la suya, por lo que percibió un par de suaves labios contra el cabello y la respiración pausada que volcó su corazón sin razón aparente. Sonrojarse fue necesario, claro que no tardó mucho para que frunciera el ceño y cerrara los ojos con evidente enojo.

PUM

Bastó con un golpe para apartar a ese imbécil que había vuelto a irrumpir en su espacio personal.

—¡¿Qué demonios haces?!- reclamó Kai intentado moverse.

—Hn

La única respuesta fue un gruñido entre dientes por parte del pelirrojo que no estaba muy contento de ser despertado con un codazo en el abdomen. Yuriy lo atrajo más cerca para que dejara de moverse. Iniciar el día con ese nivel de agresividad no era lo mejor y aunque verse de nuevo en la misma cama que Kai lo descolocó de todas formas mantuvo el agarre.

—¡Quédate quieto!- ordenó

—¡¿Qué haces en mi cama?!- preguntó luchando entre los brazos que lo presionaban.

Estaban tan cerca que podía sentir el palpitar de su corazón ahora ligeramente acelerado. Sin ganas de distraerse en trivialidades consiguió girar de lado hasta que pudo verlo directamente a los ojos. Ambos fruncieron el ceño aunque tenían un tenue rubor por la comprometedora y vergonzosa escena. Yuriy refunfuñó una maldición entre dientes luego de sentir que las manos de ese idiota comenzaban a calentarse en su pecho, por eso las tomó y lo obligo a virar para que se acostara en la espalda; acomodarse encima fue sencillo.

—Hn

Cuando Kai sintió la leve presión del par de piernas a cada lado de su cadera resopló por el movimiento brusco que lo forzó a mantenerse en esa posición. Afiló inmediatamente la mirada en una clara amenaza que se intensificó tras un breve forcejeo que terminó en cuanto Ivanov lo hizo colocar las manos a los costados de la cabeza. Ninguno supo en qué momento sus dedos terminaron entrelazándose, aunque tampoco importo demasiado por la infantil competencia que inicio en cuanto su captor enfrió las manos para aplacar las llamas que pretendían calcinarlo. A partir de ahí Hiwatari subió un poco más la temperatura mientras su compañero hacia lo opuesto hasta que un humo frío surgió. No dolía, de hecho podía ser bastante refrescante, sin embargo esa no era la idea, ambos querían hacer retroceder al contrario, no relajarse por lo bien que se sentía.

PUM

—…

Distraerlos resultó ridículamente fácil por la rubia que azotó la puerta y entró sin mirarlos una vez caminó directamente hacia la cama vacía. En silencio se subió en ella para envolverse con una cobija hasta hacerse un ovillo. Hubo un inusual mutismo que le sucedió, la pareja en la cama la miró curiosa sin decir nada.

—Julia…-llamó Yuriy al irse hacia atrás para sentarse en los talones-… ¿Qué ocurre?

Kai se apoyó en los codos y observó de reojo la puerta a espera del ruso pelilavanda que no llegó a entrar.

—Ella me odia- masculló bajito la chica sin llegar a destaparse.

— ¿Quién?- insistió paciente el pelirrojo como único medio de eludir la vergonzosa situación que el agradable calor provocó.

Si no se sintiera tan extrañamente a gusto sería mucho más fácil lidiar con esto, pero cuando el bicolor lo empujó para que se apartara empezaron a luchar de nuevo, al final quedaron estúpidamente cerca. Su "pareja" se sentó y él terminó acomodándose en su cadera como único medio de no ser derribado ante a los contantes intentos.

—Mariam

Hiwatari se detuvo sin razón aparente para ver el bulto de cobijas. Sin pensar y aprovechando la momentánea distracción empujo al otro para finalmente liberarse.

—¿Conoces a Mariam?

De espaldas en la cama, en una incómoda posición, Yuriy parpadeó un par de veces por el interés en ese nombre.

—Somos mejores amigas desde que entramos a NeoBorg. Entrenábamos juntas, pero ahora…—con un movimiento brusco Julia se destapó para que los furiosos ojos verdes destellaran luego de encontrar al culpable. Profundo odio infantil surcó sus facciones mientras su amigo fingió demencia del asunto — ¡Es tú culpa que este enojada conmigo!—Reclamó. Sus ojos se volvieron lloroso con un tétrico cambio de humor en el que aún tenía la tela encima. Lo único visible era su rostro, que mantenía ese gracioso mohín de disgusto.

Ivanov no tenía la culpa de que Mariam reaccionara de esa forma, obviamente estaba loca. Impasible miró en otra dirección, definitivamente a medida que se involucraba con el bicolor cosas extrañas le sucedían. Sin embargo ignoró la situación por la presencia conocida que entró por la puerta con un gesto distraído en el que buscaba algo. Cuando Bryan Kuznetzov dio con esa forma amorfa envuelta en mantas suspiró cansado.

—Julia, ya olvidado.

—Todo es culpa de Yuriy- repitió terca. Su compañero se masajeo el puente de la nariz para intentar aplacar el dolor de cabeza que le estaba dando.

— ¿Si lo golpeo te sentirás mejor?

— ¡Oye!

—De acuerdo- accedió la rubia al destaparse justo cuando el aludido finalmente se paró de la cama

— ¿Qué están haciendo aquí?- preguntó Kai tratando de ponerle orden a la absurda situación.

—Tenemos una misión- masculló Julia tras inflar las mejillas en falso enojo- Es mejor que se alisten.

—Yo podría ayudarte con eso, Kai- sugirió Bryan

—Puedo sólo- aseguró el bicolor con la mano extendida para detener su avance.

El ruso se encogió de hombros para restarle importancia al asunto, pero Yuriy bufó de mala gana. Últimamente estaba acompañado de muchas personas, no obstante, por algún ridículo motivo sólo una podía alterarlo hasta el punto en que su atención se abstraía en ese único individuo….y eso podía fastidiarle bastante.

*^*^*^*^*^*^*^*^*

Comenzó a anochecer. Las elegantes luces se encendieron sin que nadie lo notara. Kai suspiró de aburrimiento luego de mirar nuevamente a los invitados y asegurarse de que todo iba bien. Las personas pasaban sin reparar demasiado en él salvo por algunas esporádicas ocasiones donde los camareros le ofrecían algo, o algunos pequeños grupos intentaban sacar una charla banal. Habían pasado dos horas desde que llegaron y nada había cambiado, aunque sinceramente no sabía que estaba esperando. Esta vez la misión no era específicamente para ellos, únicamente se les ordeno asistir.

—Hn

Su vida se estaba complicando demasiado, de reojo miró a Ivanov sentado en la barra con evidente aburrimiento. Para ser alguien a quien apenas conocía, de verdad podía sacarlo de quicio. La próxima vez que se metiera en su cama mientras dormía lo iba a golpear tan duro que nadie lo reconocería.

…claro que para tratarse de un extraño, el imbécil podía ser atento cuando quería, especialmente cuando últimamente su estado había desmejorado en las misiones.

*^*^*^*^*^*^*^*^*

El molesto resplandor de esa luz blanca lo regresó lentamente a la realidad. Aún era un débil y borroso destello pero fue tomando forma conforme parpadeó. Remotamente escuchó un ecuánime sonido que tuvo sentido tras los insistentes llamados que no iban a dejarlo en paz.

—…a…

Molesto apretó los ojos, aunque ignoraba desde hace cuanto los mantenía cerrados, tampoco sabía si había estado respirando de manera regular o sólo lo hizo ahora que fue consciente de ello. Inevitablemente gruñó adolorido cuando la realidad lo golpeó sin aviso.

ai…des…ta…Kai…despierta….Kai

Finalmente la figura cerca de su rostro fue visible. Con los ojos entreabiertos distinguió a una preocupada castaña, que se permitió una amplia sonrisa que empañó los ojos de lágrimas contenidas cuando su expresión tuvo un destello de lucidez.

— ¡Estas bien!- exclamó Hilary. Sin delicadeza lo abrazó del cuello en una acción asfixiante que casi le rompe unos cuantos huesos.

—Hn- se quejó el bicolor por ser bruscamente sentado.

—Suéltalo Hilary, está herido ¿sabes?

La chica aflojó un poco el agarre, lo suficiente para que Kai pudiera girar el rostro y así reparar en el muchacho de gafas que hablaba. Kenny tenía en las manos un recipiente con agua caliente que dejó en la mesa cercana, por lo que aturdido detalló por primera vez en el lugar desconocido en el que descansaba sobre una camilla.

—Estas en el laboratorio- informó Hilary emocionada porque estuviera despierto.

Aun cuando lo dijera, eso no concordaba con la imagen que tenía del lugar que ahora lucía como una enfermería. La camilla no era la única cosa fuera de contexto, también había un equipo de resucitación y pequeños estantes con gasas, medicamentos y cualquier cosa necesaria en caso de accidente o una cirugía pequeña.

—No te fijes- dijo la chica sin soltarlo, de hecho se acercó otro poco para hablar en una actitud más confidente que mostro una repentina seriedad en sus facciones- Cuando un experimento se sale de control no siempre suena la alarma así que mientras llamamos al grupo médico se tiene que controlar la situación. Además el equipo hace parte de algunos experimentos.

Ciertamente no estaba interesado en averiguar qué tipo de cosas hacia ese par de científicos locos con todo eso, resultaba algo escalofriante contemplarlo.

—Suéltalo Hilary, déjalo respirar, vas a hacer que se desmaye de nuevo- dijo Kenny luego de mojar una toalla que acercó con intenciones de limpiar los rastros de sangre. No hubo necesidad de insistir para que ella finalmente lo apartara en un gesto algo rígido por sentirse avergonzada.

—Cierto, lo siento.

—No importa- musitó Kai. Todavía estaba algo desubicado como para interesarle algo tan insignificante. Ni siquiera pareció molestarle la repentina humedad contra su pecho desnudo. De reojo y con indiferencia vio su camisa ensangrentada sobre la misma mesa donde permanecía el agua caliente.

—Pareces estar bien- divagó Kenny sin hallar heridas abiertas, pero no pudo evitar notar la pequeña marca tan grande como la circunferencia de un lápiz que se encontraba al nivel del corazón, curioso se movió para ver la misma marca en la espalda como si hubiera sido atravesado. Deducir no fue difícil por lo que suspiró resignado- Tus heridas están cicatrizando, aunque creo que deberías ver a un doctor.

—Hn

—Imagine que dirías algo así- mascullo el castaño- Bueno, en ese caso mis recomendaciones son reposo por una semana y evitar que te destacen.

Kai ya no lo escuchaba, distraído miro el techo en una actitud meditabunda. El ataque de Yuriy durante su trasformación aun estaba presente y luego de morirse sus heridas no habían podido sanar con la usual rapidez con la que deberían, así que por ahora Hilary ayudaba a acomodar las vendas que tuvieron que retirar para revisarlo. Agotado cerró los ojos. Le dolía la cabeza y no tenía ni una maldita idea de cómo llego a NeoBorg.

—Ivanov te trajo- comento Kenny consiguiendo que los ojos carmín parpadearan un par de veces en sincero aturdimiento por la información. No podía decir que esta era una muestra de desinterés hacia su bienestar porque de ser así lo hubiera abandonado en un lugar donde no lo cuidaran, en vez de eso lo dejó con personas en las que confiaba (ignoraba si el pelirrojo sabía eso, pero tampoco le importó averiguarlo). Despacio, una imperceptible sonrisa curvo sus labios, pues recordaba muy bien haberle comentado que odiaba los hospitales.

— ¡Kai!

La brusca e inadvertida exclamación hizo saltar a los tres en cuanto las cortinas que rodeaba el pequeño espacio fueron apartadas. Ahí, una agitada peliazul de ojos verdes lo miro fijamente luego de hacer un rápido reconocimiento del entorno.

—Mariam, está prohibido gritar en el laboratorio- reprendió Kenny- ¡¿Qué hubiera pasado si estuviera trabajando con químicos volátiles?!

La bonita chica lo ignoró, toda su atención estaba puesta en la desecha apariencia del bicolor que se limitó a resoplar cansado por esa expresión de sincera preocupación. Odiaba que el semblante altivo se esfumara por un sentimiento mucho más sombrío. Ella era lo más cercano a una familia aun cuando no estuvieran emparentados. Fue la primera persona que conoció en todo ese extraño lugar; podía ser como una hermana mayor, siempre exageraba y aunque ambos en un principio fueron testarudos y notablemente tercos, en realidad trabajaban muy bien en equipo, después de todo la peliazul fue quien lo entrenó.

—Te moriste- susurró Mariam en un delgado hilo de voz y Kai maldijo la endemoniada percepción que le daba su bestia bit Sharkrash.

Hilary dejó de vendarlo, lucía muy pasmada como para mirarlo. El pequeño castaño guardó silencio. Durante unos escasos e incómodos segundos nadie dijo nada, pero la expresión de su amiga pasó de tristeza a ruborizarse violentamente mientras abría grandes los ojos. Al final frunció el ceño y lo señaló acusadoramente.

— ¡Te besaron!

— ¿Qué?- dijo algo aturdido por el cambio de humor. Las imágenes vinieron solas, el recuerdo de Yuriy jalándolo para unir sus labios en un corto beso lo erizó sin aviso. Cuando sintió las mejillas calentarse prefirió mirar en otra dirección y maldecir entre dientes.

— ¡Y también te marcaron!- exclamo Mariam al apuntar la venda que cubría la unión del cuello y el hombro- ¡Alguien te marcó como suyo!

— ¿Qué? ¡Claro que no!

—¿Eso es posible?- indagó Kenny con curiosidad.

—Las bestias bit, así como cualquier animal salvaje pueden imponer algo como parte de su territorio.

Hilary salto espantada por la voz tras la espalda que no debería estar ahí, incluso grito al ver a Ozuma junto a su jefe. El compañero de Mariam tenía la mala costumbre de salir de la nada para matarla del susto cuando quería, cosa en la que la peliazul no reparó en cuanto se acercó con fieros pasos hacia el indiferente Hiwatari.

— ¿Quién fue? ¿Cómo se llama? ¡Lo voy a hacer llorar!

Amenazó con el tono sobre protector de un padre que no quiere que su hija salga con el primer novio. Kai mantuvo un semblante neutral a pesar de la conmoción inicial. Molesto frunció el ceño en un deseo asesino que exigía una explicación de su "compañero"

—Hiwatari…

y hablando del diablo, Yuriy apareció por las cortinas que Mariam dejo entreabiertas. Había algo curioso en ese silencio, pues lo hizo enarcar una ceja en duda por las miradas que recayeron automáticamente en él como si trajera el secreto de la vida o el santo grial ¿acaso tenía un alíen caminándole en la cara y nadie se lo dijo? Incómodo por ser el centro de atención reparó en la bonita peliazul que creyó ver en la clínica. Ella le daba la espalda y estaba visiblemente tensa, incluso giró despacio con un destello homicida en sus ojos que se centro únicamente en él.

—Tú…-puntualizó con infantil enojo

Ivanov rectificó que su maldita suerte era gracias al estúpido bicolor, aun cuando no tenía ni idea de lo que ocurría. A partir de ese instante, su vida fue mucho más complicada de lo que debería.

*^*^*^*^*^*^*^*^*

La molesta chica lo estuvo interrogando durante algunas horas como si hubiera cometido un delito. Hastiado frunció el ceño y chasqueó la lengua cuando sintió las mejillas calentarse. Dar una explicación sobre el porqué beso a su pareja es complicado cuando se desconoce el motivo. Claro que cuando Mariam (casi) le saltó encima luego de gritarle acusadoramente que además de besarlo lo había marcado, todo se fue al diablo y sólo pudo parpadear un par de veces en total desconcierto hasta que paulatinamente comenzó a sonrojarse por ser tomado fuera de base con un reclamo que no esperaba tan pronto y mucho menos tratándose de una persona ajena a Kai. En cuanto pudo mascullar un infeliz "Chto? (¿Qué?)" ella lo acribilló con exclamaciones que le aseguraban que estaba perfectamente enterada de lo sucedido y que de nada le serviría fingir demencia; también lo amenazo con seguirlo a donde fuera hasta que le respondiera.

—Hn- bufó al remover el elegante vaso en su mano. La cerveza se balanceo por algunos segundos antes de beber un poco.

"Lobo, no te vayas a aprovechar de Kai, te estoy vigilando"

La conocida voz femenina en su cabeza le hizo arrugar la nariz en disgusto. Estaban en una misión con el equipo completo de espionaje. Ozuma y sus tres compañeros eran los encargados de la distribución de Julia, Bryan y ellos dos. Mariam y su hermano Joseph estaban en una band a una considerable distancia; las habilidades del bajito con las computadores además de su sincronización con la bestia bit le ayudaban a tener un excelente panorama de la casa, su hermana por otro lado tenia la curiosa capacidad de comunicarse mediante ondas que sólo los tiburones poseen, por lo que era mejor y más seguro que usar radios. Dunga fue con Ozuma, Julia y Bryan a alguna parte de la enorme mansión buscando lo-que-sea-que-necesitaran. Los cuatro conformaban el mejor equipo en cuanto a encubrir y recuperar información se refería, aunque desdeñar sus habilidades en el combate podría ser peligroso.

"Cállate marmota"

Le reprendió Yuriy en su mente. Tener a alguien hablándole en la cabeza no era precisamente agradable. En este punto no sabía si la telepatía de ella era una ventaja para la misión, o un Karma personal.

"¡¿Marmota?!"

Reclamó la peliazul, sin embargo prefirió ignorarla, tener una voz a un nivel tan interno era incómodo y no pretendía otro tipo de interacción que no fuera la concerniente a la misión.

— ¿Un día difícil?

Sin ganas, los ojos azules se alzaron para ver al cantinero al otro lado de la barra. Era un hombre mayor de cabello castaño y poblado bigote que lo hacía lucir más viejo de lo que en realidad era. Considerando la situación le resto importancia.

—Podría ser mejor si no tuviera a esa mujer en la cabeza.

El cantinero sonrió en un gesto cómplice por la explicación, aunque Yuriy no reaccionó de la misma manera. Su mirada flaqueó un instante por el impulso desconocido de decirle la verdad a un completo extraño, pudo haber mentido o sencillamente guardado silencio.

—Sí, se lo que es eso- aseguró el hombre mientras servía un par de tragos que una de las meseras vino a recoger.

—Hola lindo- saludó ella coqueta.

El pelirrojo no la miró, sin pensar se puso de pie. El comentario era inusual considerando que era un evento elegante y los empleados no debían tener ese tipo de comportamiento con los invitados, pero por ahora sus ojos se centraron en esa persona junto a una ventana del otro lado del salón de baile. Sin pensar se acerco ignorando la voz de Mariam que le reclamaba por el abandono de su posición.

—…

Kai giró cuando Yuriy cruzaba la mitad del lugar. Lo miró curioso por la efusiva reacción que vino acompañada de una mano que lo tomó del brazo en gesto inquieto; por ello revisó los alrededores en silencio para asegurarse que no había peligro cerca.

— ¿Qué pasa?- preguntó en voz baja. Su compañero se acerco otro poco en busca de privacidad.

—Disculpe

—Y aquí vienen a arruinarme el día- masculló el pelirrojo. Kai le dedicó una mirada extraña por la reacción inusualmente grosera que el otro ya estaba maldiciendo en voz baja.

—A ti te podría comer

…después del comentario su atención se centro en ese grupo de cuatro personas que los rodearon. Eran dos parejas, donde ambos hombres eran de cabello negro con rasgos elegantes y refinados que semejaban a los modelos que al sonreír les brillan los dientes. Las dos mujeres, una rubia y otra castaña también eran terriblemente atractivas, pero tal vez esos vestidos escotados dificultaban mirarlas a los ojos.

—Chto? (¿Qué?)- masculló el bicolor al enarcar una ceja por el descarado comentario

—Dije que podría comerte ¿me dejarías?- preguntó la rubia acercándose insinuante.

—Yo también lo haría- comentó uno de los hombres como si le preguntaran la hora. De hecho sonó tan normal que ni aun cuando buscó una reacción encontró algo.

—No gracias

Tal vez encontrar parejas bisexuales que buscaban hacer un trió no podía ser tan anormal en esa parte del país ¿cierto? Por más que quiso evaluar la extraña situación fue bruscamente interrumpido por el brazo que lo rodeo de la cintura en un gesto posesivo que lo pegó al pecho del otro agente.

—Hmmm…delicioso ¿Cómo te llamas cariño?- pregunto la rubia.

Yuriy agradeció que interrumpiera, pues sintió las palabras que iban a salir con la única intención de proclamar en voz alta a Hiwatari como suyo; a pesar de estar aliviado igual frunció el ceño.

—Yuriy Ivanov- contestó seco. Kai se tensó, quizás por la sorpresa, sin embargo no lo miró. El mayor sabía que algo tan estúpido podía poner en peligro toda la operación pero no era algo que pudiera evitar.

"¡¿Qué demonios estás haciendo?!"Gritó Mariam en su cabeza.

—No puedo mentir- contestó neutral. Aparentemente tampoco podía evadir una pregunta.

—Oh, eso es bueno, nos gustan los hombres honestos ¿cierto?- dijo la castaña con el asentimiento de los otros tres.

Finalmente Kai alzó la mirada con un deje de disimulada indiferencia a pesar de que sus ojos tuvieran un tinte de incertidumbre difícil de esconder, ni siquiera intentó pelear por algo de espacio o reclamar por la forma en que tuvo que alzar la cabeza y ahora ambos estaban tan cerca que podían reflejarse en los ojos contrarios. La voz de Mariam dejo de oírse, los agentes dentro del rango de la misión podían escucharla, ella incluso podía centrarse en uno en particular para crear un espacio más intimo. Que dejara de hablar no significaba que la conexión se hubiera roto, todavía podían sentirla.

— ¿Y tú cómo te llamas bombón?- indagó la castaña con una mirada devoradora.

Aun aturdido pero conservando su neutralidad, Hiwatari la observó. Yuriy lo sintió tensarse de nuevo; sin verlo supo que su instinto le indicaba que huyera porque fue lo mismo que él experimento.

—Kai Hiwatari

—Disculpen- dijo Yuriy al tirar de él para alejarse.

Con la descarada demostración del cuarteto supo que los invitados también estaban a merced del devastador influjo de la verdad. Ninguno de los dos podía mentir y eso no era bueno, al parecer habían bestias bits involucradas en el asunto, por lo que lo-que-sea-que-estuvieran-buscando era más importante de lo que se pensó en un principio. Seguramente por precaución esparcieron el extraño poder para detectar intrusos. Para entrar en la fiesta bastó con mostrar unas invitaciones falsas, no hubo necesidad de hablar por lo que eso explicaría porque no lo notaron antes.

"Yeb (Maldición)"

Refunfuñaron en la mente. Ivanov comprobó que no podía mentir no sólo cuando le preguntaban algo sino que la verdad salía sola cuando menos lo esperaba.

—…

La conexión mental con Mariam finalmente se rompió, ya no podían sentirla, toda la operación estaba comprometida y no se restablecería el vínculo hasta estar seguros que todo iba bien y nadie los había descubierto, cosa que podría tomar algunas horas.

CRACK

Claro que nada de eso importó cuando el seguro de las DAO que les apuntaba por la espalda fue retirado. Ambos vieron a tres hombres acercárseles mientras caminaban por el salón tomados de las manos (el gesto no fue analizado) sin embargo no hicieron nada por detenerlos o evadirlos, eso sólo arruinaría más las cosas y usar sus poderes estaba completamente descartado hasta recibir nuevas órdenes; por ahora debían limitarse a mantener el perfil de una persona normal. Por ello cada uno terminó con un arma presionándolo sin que los demás empleados o invitados lo notaran. Resultaba casi irreal, todos seguían riendo y bailando como si el pequeño grupo de hombres cerca de la pista de baile no existiera.

—No tenemos sus nombres en la lista de invitados- comentó un hombre robusto que se coloco al frente. Había demasiada vigilancia desde que pudieron identificarlos como intrusos desde ese apartado rincón de la habitación en tan sólo unos minutos.

…maldita la hora en que no pudieron mentir.

*^*^*^*^*^*^*^*^*


Pasillos con ventanales a los costados iluminaban perfectamente su andar con los destellos plateados de la luna. El eco de los pasos rebotaba en una sinfónica melodía producida por el silencio. De reojo Kai miró el cristal de las ventanas carentes de rejillas o accesorios que molestarían en caso de querer saltar por una de ellas.

—….

Indiferente, pero no menos interesado en la situación, volvió la vista al frente. No podía saltar, eso definitivamente estropearía la situación, si sólo pudieran permanecer como un par de curiosos no habría motivo por el cual sospecharan de los otros cuatro agentes distribuidos por la casa, a estas alturas agradecía no saber que buscaban; tal vez la agencia contempló la situación de antemano y no quiso arriesgarse. Con aplomo observó de nuevo la ventana; saltar parecía factible conforme seguían caminando, después de todo si era interrogado tendría que neutralizarlos aunque eso no significara que iba a matarlos. Pensar que habían mas bestias bits involucradas lo complicaba todo, sin embargo era preferible a asumir que había un único y poderosos sujeto que daba las órdenes. Alguien tan fuerte era desesperanzador y Kai no quería volver a morirse.

—Maldito día, me hubiera quedado estudiando- mascullo en voz baja pero fue suficiente para que su guardia particular lo empujara de la espalda con el cañón de la pistola.

—Silencio- dijo el hombre

— ¿Por qué tienes la cintura tan estrecha Hiwatari?- preguntó Yuriy.

—….

…ojos carmín se abrieron un poco más grandes de lo normal, incluso Ivanov parecía sorprendido de escucharse hablar. De haber podido ambos hubieran dejado de caminar, pero era imposible debido a su condición.

—Es decir…-divagó el pelirrojo algo incómodo.

— ¿Qué quieres decir con eso?- gruñó Kai de mala gana.

—Bueno, se asemeja bastante a la de una chica.

—Claro que no.

—Él tiene razón.

—Cállese, con usted no estamos hablando- reclamó Kai algo enojado por el guardia trás su espalda que volvió a tocarlo para corroborar la afirmación.

Yuriy maldijo entre dientes por tocar ese tema en particular. Con el ceño fruncido y la mirada afilada sintió un rubor difícil de ignorar. Esto era estúpido, sólo estaba pensando en buscar una plática para distraer a los hombres y de paso conseguir algo de información suponiendo que ellos tampoco podían mentir. Si podía mantenerlos ocupado evitaría un posible interrogatorio mientras caminaban, pero cuando vio de reojo a su compañero todo se fue al diablo. En su defensa diría que NO estaba pensando en eso… ¡ENSERIO!...Las palabras salieron inexplicablemente, pero ahora no quería indagar en ello porque temía empeorarlo.

—Aunque no parece una chica- aseguró quien le apuntaba a Ivanov.

—No me hace sentir mejor que lo diga la persona que tiene un arma tan cerca- aseguró el bicolor.

—Es el protocolo- dijo el tercer hombre que iba a la cabecera. Aparentemente el jefe.

—Hn- bufó Kai. De reojo miro a Yuriy y definitivamente toda conversación se fue al mismísimo infierno. Si mantenía la mente en blanco no habría necesidad de hablar y por lo tanto no surgiría la verdad- ¿Por qué te importa?

—Sí, ¿Por qué te importa?- presionó el hombre tras el pelirrojo, incluso se acercó en una actitud cómplice donde pudo ver mejor al más bajito como si buscara por sí mismo el motivo- Ya es bonito y sexy de esa forma. No necesita parecer una chica.

—No digo que lo necesite. Sólo era una pregunta, un chico no puede ser tan…-titubeó luego de morderse la lengua porque de verdad no quería seguir hablando ¿Por qué tuvo que verse involucrado en una situación tan absurda?

— ¡Cállense!- exigió el jefe y Yuriy casi pudo besarlo en agradecimiento.

— ¿Sabe?...-masculló Kai viéndolo fijamente- Se ve gordo con ese traje.

—Es cierto jefe.

—El azul definitivamente no es su color.

— ¡Cierren la boca y métanlos ahí!- exclamó al abrir una puerta que señaló a manera de acompañar la frase.

—No se enfade jefe, eso no es bueno para su presión- indicó mientras sus (ahora) prisioneros entraban en la habitación.

—Esperen aquí, los mataremos en cuanto sepamos quienes son.

…eso no sonaba muy alentador.

—Ya les dijimos quienes somos- dijo Ivanov con renovada indiferencia.

—Ya sé- masculló el jefe apretando los dientes algo enojado. Tuvo que tomar aire para controlarse. Toda esa maldita honestidad lo estaba enloqueciendo- Ustedes quédense, si alguno sale disparen.

Sin ganas vieron la puerta cerrarse. Apáticos le dieron un escueto vistazo al amplio estudio sin ventanas que los recibió con los brazos abiertos. Ninguno pareció muy emocionado de los altos estantes con libros que llegaban al techo o la pequeña salita en un rincón que constaba de un sillón, dos asientos y una mesita en la mitad; también había un hermoso escritorio de madera oscura y dos puertas que seguramente escondía un mini-bar. Yuriy fue el primero en moverse, reviso sin real interés antes de dirigirse hacia las dos puertecitas en la pared. Kai por otro lado se tiro boca arriba en el sillón; estar en ese lugar no le interesaba, aunque era un alivio deshacerse de los guardias.

—Tengo sueño- musitó cansado. Sus ojos se mantuvieron fijos en el techo blanco luego de colocar un brazo arriba de la cabeza y el otro en el abdomen mientras dejó caer una pierna a un costado.

— ¿Qué clase de emoción es esa para alguien que fue tomado prisionero?

Con un gruñido Hiwatari se tapo los ojos con el antebrazo ante la pregunta que escuchó del otro lado del estudio.

—Es algo perfectamente normal para alguien herido.

Ambos odiaban esto, hablar abiertamente con alguien que detestaban podía ser increíblemente molesto, sin embargo para odiarse tanto estaban mostrado un inusitado interés por el contrario. Kai por ahora comenzó a maldecir por admitir que estaba cansado, de hecho pudo sentir la mirada de Ivanov en un tema que de verdad no quería tocar.

—Estamos encerrados

—Ya lo sé- resopló Yuriy al recargarse en el escritorio sin dejar de ver la delgada figura en el sofá que se apoyó en los codos. El cambio de tema fue algo brusco pero no quería seguir la conversación, dado que interesarse en ese tipo de cosas podía ser algo vergonzoso.

— ¿Por qué no estás quejándote por mi aroma?

Cuando encontró las orbes azules las vio abrirse un poco mas grandes por la sorpresa que desató una fría ventisca. Descolocado notó como la fuerte corriente semejante a un pequeño torbellino de nieve, abarco toda la habitación.

— ¿Qué haces?- pregunto Kai casi gritando por la presión que lo obligo a entrecerrar los ojos. Despacio alzó una mano para cubrirse. Su cabello y la ropa se removieron bruscamente. El pelirrojo no pareció escucharle, pero con los ojos entrecerrados el bicolor distinguió los delgado labios moverse con palabras mudas debido a la interferencia atmosférica que le dificultó sentarse —Hn

Incorporarse fue una verdadera pérdida de tiempo cuando su compañero lo empujó de nuevo contra el mueble una vez se acomodó encima. Las piernas de Yuriy a los costados de su cadera se movieron despacio en busca de la posición adecuada para que ambos no terminaran en el suelo. Los brazos que lo rodearon en una apretada cercanía permanecieron bajo su espalda en una posición algo incómoda.

— ¡Ivanov!- gritó esta vez para hacerse escuchar. El lugar comenzó a cristalizarse gracias al hielo acumulado. Pero el aludido que tenía la cabeza a un lado de la suya gruño en fastidio antes de alzarse un poco para hablar sin ser escuchado una vez intensificó la nieve intencionalmente.

Kai quiso moverse, hacia tanto frio que su cuerpo empezó a entumirse en una dolorosa sensación. Lentamente colocó una mano en el hombro contrario y fue lo único que alcanzo a hacer. Las manos en su espalda se alejaron para apoyarse a cada lado de la cabeza donde apretó la tela del mueble. Por un momento llego a contemplar la idea que quizás el mayor fue dominado por los instintos animales de la bestia bit, de ser así tendría un infierno de problemas. En silencio aguardó un momento con los músculos tenso a espera de la más sospechosa reacción para golpearlo. Yuriy permaneció con los ojos ocultos entre los mechones de cabello por lo que resultaba imposible saber si su personalidad había cambiado, así no podía ver si el brillo azul fue suplido por el rojo sangre, aunque si podía identificar la tensión de su cuerpo mientras sus labios seguían moviéndose con palabras que no alcanzaba a escuchar, en una ocasión lo vio morder los delgados contornos antes de continuar lo que parecía un reclamo. Cuando dejó de hablar la nieve cesó hasta que paulatinamente se detuvo por completo.

—…

Luego hubo unos segundos de curiosa y silenciosa inactividad. Kai enarcó una ceja. Al parece nada iba a ocurrir así que le dio un aburrido vistazo al cuarto cubierto de nieve y el suelo tamizado de una gruesa capa de hielo.

—Eres un idiota- dijo por fin Yuriy. Despacio bajó un poco más para terminar a un palmo de distancia.

—No te acerques tanto- reprendió Kai con las manos en sus brazos. Se quejó cuando la presión lo hizo sonrojar un poco- Es confuso.

— ¿Qué cosa?- susurró Yuriy al deslizar una pierna entre las suyas donde casualmente rozo sus muslos. En respuesta ambos se ruborizaron de inmediato.

—No puedo golpearte tan fuerte como quisiera.

—Uh….gracias…supongo.

—Hn… ¿Por qué no te quitas?

—No quiero- respondió de mala gana por verse obligado a decir la verdad- Me gusta estar así. Por cierto, si no me golpeas "tan" fuerte ¿quiere decir que estas intentando ser amable?

El cuerpo bajo el suyo se removió en disgusto, toda la estúpida situación era perturbadora, sin embargo luego de admitir que le gustaba tenerlo de esa forma debía desviar la conversación.

—Niet (No)- Kai casi pudo suspirar en alivio, aunque la sensación no le duró mucho- Esa es mi manera de decir que me agradas un poco. Sin embargo aun creo que eres un idiota ¿Por qué demonios soltaste tú poder? Hubiera sido más discreto si les decíamos abiertamente que tenemos bestias bit, de hecho si gritábamos no hubiéramos llamado tanto la atención.

—Bueno….eso fue porque no quería que escucharas algo- admitió. Encerrado contra el mueble como lo tenía, no lo veía a los ojos, pero sintió un agradable cosquilleo por la confesión. Despacio bajó otro poco hasta dejar el espacio adecuado para no aplastarlo con su peso; eso permitía un leve roce que podía ser bastante agradable- Tienes una curiosa manera de demostrar que alguien te agrada.

—Lo dice la persona que me dejó con mis amigos luego de comentar que no me gustan los hospitales.

El bicolor no quería seguir hablando pero las palabras salían solas. Tampoco podía apartarlo porque aún cuando dijera en su mente que no lo quería cerca, eso no era del todo cierto y dominado por la verdad su cuerpo no obedecía a las mentiras.

—Eso es diferente- admitió Yuriy. Descuidado, rozó el oído ajeno al respirar cerca, por lo que obtuvo un pequeño estremecimiento que le pareció sencillamente delicioso- Tú no me agradas, en realidad me gustas.

—…

No es factible que el mundo deje de existir, pero fue la emoción que experimentó Kai al abrir grandes los ojos junto a un rubor que comenzó a crecer de manera alarmante. Yuriy se paralizó, sus ojos también se abrieron grandes por la sorpresa que lo llevo a irse hacia atrás para finalmente observarlo.

—Yo…-titubeo aturdido sin saber cómo expresarse. Hiwatari lo miraba pasmado y ambos parecían lo suficientemente descolocados como para perder el hilo de la conversación. La indiferencia se cubrió de incertidumbre cuando el más alto se acerco para hablarle casi enfadado, incluso alzo un poco más la voz. Nada de eso era cierto. Su corazón palpito desenfrenadó. Eso no era lo que quería decir-… ¿puedo besa…?

Los pensamientos cesaron de golpe justo cuando los sentidos gritaron en alerta de peligro. Los dos miraron de inmediato como algo salió del suelo, no era nada que pudieran ver, pero resultaba fácil de distinguir debido a la potencia con que esa corriente de aire comenzó a cortar el suelo en un círculo perfecto alrededor del sillón. Fue tan rápido que sólo alcanzaron a sentarse antes de experimentar el conocido vacío en la boca del estomago por la pérdida de soporte y el vértigo que les removió el cabello.

PUM

—Hn

La caída no fue precisamente agradable, en especial para el bicolor pues ambos terminaron yéndose hacia atrás por la presión. El cuerpo que le cayó encima le saco parte del aire. Pero por ahora el detalle fue ignorado gracias a la mano que tomó su brazo para llevarlo al otro lado de la habitación con ayuda de la inhumana rapidez; desde esa posición pudo reparar en las cuchillas invisibles que se clavaron en el mueble justo cuando ellos se apartaron.

—Lindos reflejos- felicitó una pelinegra de sonrisa arrogante- ¿No lo crees King?

—Hubiera sido mejor si se quedaban quietos- aseguró el muchacho de cabello claro- Verlos envueltos en un baño carmín seria más poético Queen

Salidas entres las sombras, ambas elegantes figuras se pararon bajo el agujero que le hicieron el techo. Ahí repararon en su parecido a pesar de la distinción en el cabello o el tono de piel; deducir que eran parientes no fue difícil.

Los hermanos los observaron con una mueca de superioridad.

—Relájense chicos ¡Aquí podrán morir en paz!- exclamó Queen. Sin darles tiempo saltó hacia ellos tras desaparecer con la asombrosa velocidad que sólo pudieron seguir cuando fue muy tarde.

A pesar de saltar hacia atrás la ráfaga de aire los alcanzo. Ligeros cortes entre el rostro y el cuello brotaron en forma de hilos rojos que crecieron con una asombrosa facilidad.

—Hola- dijo King en un gesto sádico en cuanto apareció frente a Kai. Él era notablemente más rápido y ágil. Algunos cortes salpicaron el piso de más carmesí por la tardía respuesta en ganar espacio. Ni siquiera tuvo tiempo de maldecir o de ver si Ivanov estaba bien, pues en menos de dos segundos fue arrastrado hacia una lejana pared al extremo contrario del oscuro sótano. Su enemigo estaba tan cerca que podía verse reflejado en sus ojos aunque sólo fue capaz de notarlo por un efímero instante antes de bajar la mirada. La sorpresa lo invadió por eso que lo atravesó repentinamente y lo hizo escupir sangre— ¿Te duele?

Preguntó cruel con una sonrisa que a pesar de no poder ver gracias a la posición, Hiwatari pudo imaginar por el tono de voz que le susurraba cerca al oído. Ignoraba qué atravesó su abdomen, no veía nada, sin embargo suponía que eran un par de cuchillos de aire o algo similar a lo que corto el suelo.

—Hn

Quejarse fue necesario, pero herido y más débil de lo normal sus piernas temblaron justo cuando la visión se nublo en la amenaza de desmayarse. Molesto chasqueó la lengua en ese gesto de terca resistencia que se negaba darse por vencido, por ello alzó las manos para sujetar al otro de las mangas largas de la camisa. Intensos ojos carmín destellaron entre los mechones de cabello en cuanto levantó la cabeza. Llamas azules surgieron, abrazaron su cuerpo hasta esparcirse con la furia marítima de un tsunami. King desapareció poco después aunque no estuvo seguro si acabo con él o sencillamente escapó.

Sabía que le hizo daño sólo porque se vio obligado a soltarlo cuando el bastardo torció los cuchillos a un lado y el dolor fue demasiado como para ignorarlo. Por un instante el fuego amenazo con extinguirse así que apretó fuerte lo ojos para expulsar su poder antes que todo cesara.

—Ah…Argh

Agitado Kai se apoyó contra la pared para recuperar el aliento. Por primera vez le dedicó un escueto vistazo al sótano; quizás si no tuviera las paredes quemadas y llenas del tizne dejado por algunos muebles hubiera notado la atiborrada habitación, pero ahora tenía un amplio espacio vacío con rastros de ceniza.

Tosió un poco. A regañadientes comenzó a caminar sin alejarse demasiado de la pared en caso de necesitar apoyo. Cuidadoso colocó una mano sobre la herida del abdomen para detener la sangre.

—Ivanov- llamó en voz alta. No escuchaba nada, ni tampoco sentía la presión de una pelea en la cercanía- Demonios

Dejó un camino rojo a medida que avanzaba hasta que se detuvo en la esquina donde se separaron. Al llegar vio un espacio igualmente desolado por el fuego. Por suerte el pelirrojo era lo suficientemente fuerte como para soportar un ataque así.

—Ivanov- repitió

—Hmmm

Entre unos escombros de madera vio algo moviéndose. Los restos apenas se descongelaban por lo que explicaría la discordancia con el paisaje calcinado. Desconfiado por la posibilidad de caer en una trampa se acercó despacio dispuesto a desplegar su poder una vez más.

— ¿Eh?

Aunque todo pensamiento se esfumo al notar un par de orejas pelirrojas, justo como el día anterior cuando su compañero las hizo surgir para incrementar su fuerza. No podía ser la bestia bit porque él no adoptaba ese color tan vivo (más bien era opaco) además hoy no había luna llena, aunque desdeñar la posibilidad no sonaba muy razonable.

—Ivanov- insistió Kai dando un paso más cerca. Los restos se removieron entre quejidos hasta que pudo ver una pequeña cola de perro del mismo tono. Aturdido dejo de caminar.

—Me duele la cabeza.

…eso no sonaba como el idiota. Sin mover un musculo vio una pequeña figura emerger despacio quizás algo adolorida.

— ¿Quién eres?- preguntó el más pequeño. El bicolor sólo pudo parpadear un par de veces por la voz de ese infante que no parecía tener más de siete años. El cabello pelirrojo, los ojos azules y los apéndices caninos no lo sacaron de su estupor.

—Kai…-masculló aturdido mientras el niño se sacudía la ropa que le quedaba notablemente grande, de hecho sólo tenía puesta la elegante camisa blanca algo sucia por el hollín; los pantalones fueron demasiado grandes para quedarse en su lugar-…Hiwatari, y tú… ¿Quién eres?

—Creí que estabas llamándome- índicó el menor mirándolo con esos bonitos ojos azules que lo analizaron hasta dar con la herida que goteaba contra el suelo- Estas herido.

—Oh esto…-dijo al bajar la mirada en un gesto descuidado- No es nada, estoy bien ¿Estas herido?

—No

Monótona y fría indiferencia destilo su respuesta. El semblante desinteresado no había cambiado mucho salvo por la natural expresividad infantil que parecía querer mostrarlo más duro y fuerte de lo que en realidad era ahora.

—Estaba buscando a alguien, pero no creo que seas tú…-divagó- ¿Cómo te llamas?

—Yuriy Ivanov.

Claro ¿Por qué no? Es decir, esto iba derecho a su lista de desgracias y sucesos anormales que últimamente rondaban su vida desde que conoció a su pareja. Sabía que no le mentía no sólo por las circunstancias sino gracias a su propio poder, pero tenía que preguntar antes de bajar la guardia. Cansado suspiro al sentarse en el suelo.

—No vas a morirte ¿cierto?- indagó Yuriy. Despacio se acercó con un deje de curiosidad. Kai lo miró de reojo. La camisa blanca le llegaba un poco más abajo de las rodillas, estaba descalzo y las bonitas orejitas se movieron un poco aunque su semblante neutro no cambió.

—Claro que no- repuso sin soltar la herida. Agotado cerró los ojos, necesitaba de un momento para recobrar energía.

— ¿Lo prometes?

Los orbes de fuego volvieron a abrirse para ver el semblante indiferente de ceño fruncido que tenía un gracioso mohín de disgusto. Hubiera sonreído de no ser por la seriedad que denotaban sus palabras.

—Lo prometo- dijo calmado. Yuriy lucía algo escéptico.

Por el momento lo ignoró. Debía evaluar la situación, pues además de tener a un niño en el campo enemigo y estar herido, lo más seguro era que sus enemigos no estuvieran muy lejos. Pensar que fueron delatados no sonaba muy descabellado. Quizás todo el maldito lugar sabía su posición, situación y habilidades, cosa que no lo hacía demasiado alentador. Demonios. Ahora ninguno de los dos podía luchar a no ser que fuera una emergencia. Exponer a su compañero en ese estado no era factible. Suspiró. Debió quedarse en casa ese día.

—Te ves terrible- dijo el pelirrojo.

Oh, definitivamente ese era Ivanov, claro que el hecho que fuera un niño no hacía de sus palabras algo más agradable. De nuevo lo miró y bufó al sentirse algo incómodo con lo bonito que se veía con esas orejas lobunas en cabeza y la cola balanceándose de un lado a otro. Para estar en una situación tan precaria no debería estar pensando en esas cosas, pero es difícil obviar la conversación de hace unos minutos y la aparente declaración. Molesto cerró los ojos y respiró hondo. Debía concentrarse en su situación actual.

—Estoy bien- repitió- Súbete en mi espalda, te llevo.

Hubo algo curioso. Yuriy retrocedió un par de pasos un poco turbado justo cuando creyó verlo sonrojarse.

—N…no veo porque tengo que hacerlo- refutó- En tu estado soy mucho más rápido sólo.

—No seas quisquilloso- reprendió. Estaba demasiado cansado para lidiar con esto. No tenía tiempo para averiguar su inquietud o en lo increíblemente adorable que se veía- ….

¡Esperen! Él NO pensó en eso. Irritado gruñó un maldición entre dientes, incluso sus mejillas se tiñeron con un tenue rubor.

—No tenemos tiempo. Súbete- ordenó luego de arrodillarse.

—No me gusta tú aroma- dijo Yuriy con un mohín de disgusto en el que miró en otra dirección.

Este niño definitivamente era su compañero. Kai tuvo un pequeño tic en la ceja por sus palabras, así que frunció el ceño y lo fulminó con la mirada en un infantil gesto que Ivanov respondió de igual manera. Sabía que era riesgoso tenerlo en la espalda en caso de un ataque sorpresa, pero si estaban separados no podría reaccionar tan rápido como acostumbraba debido a su deplorable condición. Sus heridas aun tardarían en sanar, pero agradecía que la hemorragia se hubiera detenido.

Molesto entreabrió los labios pero los cerró casi de inmediato al reparar de nuevo en la ropa que el pelirrojo llevaba. Despacio se quitó la chaqueta negra del traje y se la puso en los hombros sin que obtuviera una queja. Curiosos ojos azules siguieron atentos sus movimientos. Kai ignoraba si la bestia bit sentía frio, pero no quería arriesgarse con el niño.

—Sube

Yuriy miró el intenso mar de fuego y esta vez no dijo nada, se limitó a resoplar en fastidio para luego acercarse y hacer lo que le pedía. Eso fue curioso para el bicolor que no ocultó la sorpresa cuando los pequeños brazos lo rodearon del cuello. Prefirió dejar eso de lado al sostenerlo bajo las piernas e incorporarse para finalmente avanzar.

—Uh… ¿puedes oler la salida más cerca libre de personas?

Podía usar su poder para sentir el calor térmico en el perímetro, pero eso terminaría desgastándolo, sin mencionar que entre menos usara al fénix más rápido se recuperaría. Por el momento debía centrarse en guardar poder.

—D…Da (si)- titubeó el niño.

— ¿Qué te pasa? – preguntó al mirarlo de soslayo. Lo único que pudo distinguir fue la mirada afilada.

—De verdad no me gusta tú aroma

—Bien, entre más rápido encuentres la salida más rápido te alejarás de mí.

Por un momento creyó sentirlo tensarse e incluso sujetarlo más fuerte.

—No dije que quería alejarme- musitó Yuriy en un delgado hilo de voz en el que casi pudo jurar infló las mejillas

—Eres muy bonito- sonrió divertido.

— ¿Eh?

Tuvo que morderse la lengua y maldecir por lo bajo el estúpido impulso de decir la verdad. Tal vez ahora el otro tuviera la mentalidad de un infante pero eso no hacía que se sintiera más cómodo

—Qué extraño eres- señaló Ivanov- Aunque creo que eso es lo que me gusta de ti.

Kai casi dejo de caminar, de hecho trastabillo de la impresión. La afirmación fue como si una baldosa le hubiera caído encima. Con los ojos un poco más abiertos de lo normal al final terminó frunciendo el ceño.

—No creo que sepas lo que eso significa, niño

—Claro que lo sé. Aunque no recuerde quien eres, por alguna razón tienes mi aroma, incluso llevas una marca que te señala como mío.

Dios ¿Qué clase de infante era este? Sus palabras graves tenían un divertido detonante de terca e infantil obstinación que vino acompañada por los brazos que lo apretaron un poco más fuerte a manera de señalar la obviedad de la situación.

"¿Kai, me escuchas?...si, ya se, Joseph…Dios, ya le iba a hablar a Ivanov, también me preocupo por él ¿sabes?... ¡Enserio lo hago!… ¿Estúpido Lobo, están bien?"

El bicolor resopló agotado. Se sentía aliviado de escuchar la voz de su amiga aún cuando Yuriy se mostrara confuso al mirar a todas partes por la voz que no sabía de dónde provenía. Demonios, esto iba a ser mucho más complicado de lo que le gustaría que fuera.

—Mariam…-empezó sin ganas y la misma fría indiferencia de siempre- Tenemos un problema.

No podía arriesgarse a que algo le ocurriera. En su estado, no podía protegerlo de un nuevo ataque como el de los hermanos. Tampoco podía llevarlo a la agencia y dejarlo a merced de NeoBorg, cuando sabía lo que le hacían a las bestias bit. Por ahora lo único que podía hacer era resguardarse en sus amigos aun cuando la idea de depender de alguien no le hacía mucha gracia.

…idiota Ivanov, todo era su culpa (aunque ignoraba porqué). Harisco, chasqueó la lengua justo cuando sombras cobraron vida al moverse con un gutural sonido que rebelaba nuevos enemigos. Cuando el pelirrojo dejara de ser un niño él mismo se encargaría de matarlo.

—No te vayas a morir- le recordó Yuriy.

—Hn

…cuando volviera a la normalidad le reclamaría por marcarlo como algo suyo. Tenso, apretó los puños. Sólo esperaba no morirse de nuevo para poder patearlo hasta cansarse.

—Sujétate- ordenó al soltar las pequeñas piernas y así tener las manos libres. Sin dudar encendió ambas extremidades en un precioso resplandor azul que tuvo un tono más oscuro. En algunas ocasiones su compañero pudo jurar que veía destellos negros— Yeb (maldición)

Bufó. Sus ojos se opacaron un poco, lo suficiente para sonreír de lado en un gesto sombrío. Cínica diversión surcó su semblante. ¡Que empiece la fiesta! Black Dranzer ya no podía esperar más.

CONTINUARÁ:

Ann: ¡¡YEAH BABY º¬º!! ¡ACTUALIZACIÓN º-----º!

Ro: ¡Wiii confesión º¬º! Esperamos que el capitulo les haya gustado n0n

Ann: Aunque sea raro siempre se hace lo que se puede Ne TT¬TT

Ro: De nuevo agradecemos a Sango Hiwatari por su amable colaboración n---n

Ann: Hai n0n…y para quienes están esperando las actualizaciones de "Como un lobo" "Kiss me deadly" y "Questions" oO, sean pacientes por favor TT¬TT, actualmente no tengo mucho tiempo y mi musa inspiradora no quiere aparecer ¬¬UUU

Ro: Ok, hasta aquí llegamos n—n

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n--n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /

Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n--n

Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n

Se despiden:

Ann: ¡¡¡FELIZ SEMANA SANTA º¬º!!!

Ro: Comienzo a notar que tus actualizaciones son durante las festividades XDD

Ann: Es el único tiempo libre que tengo =¬=

Ro: Ok n.n….¡¡FELIZ SEMANA SANTA XDD!!