Ann: "Cuando los reyes vieron al niño, en un portal cerquita de Belen º¬º…"
Ro: Comienzo a notar un horroroso patrón en tus actualizaciones XDDD
(Turba enfurecida ¬¬)
Ro: A este paso, la turba a vivir con nosotros XDD
Ann: ¡Wiiii navidad º¬º!
Ro: En verdad lamentamos la demora o.o, Ann tuvo algunos inconvenientes porque esta por graduarse n-n (específicamente este viernes 10 de diciembre es la ceremonia n.n)
Ann: ¡Wiiii!
Ro: n¬nUU, además de eso, una de sus perritas murió el mes pasado así que se la paso deprimida. Sin embargo esperamos que les guste el capitulo Ne n—n.
Ann: Oh oO, (despertando de su exceso de dulces XD) queremos darle un especial agradecimiento a SANGO HIWATARI º¬º que amablemente reviso el Fic antes de ser subido º¬º
Ro: ¡GRACIAS POR LAS CORRECCIONES n0n!
Ann: Así que va por ti Sango-chan n-n.
De acuerdo, este Fic raro e inverosímil u.u es un universo alterno, así que nadie usa bestias bit ni se matan entre sí tratando de conquistar el mundo con trompitos oÔ
Como saben BeyBlade no me pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir u.u
Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no lo advertí, Kai hace de Uke
CAPITULO SEIS: LEAVE ME ALONE (Pink)
Hacía frío como de costumbre en la cuidad rusa. Ahora la nieve tamizaba el ambiente con una bruma blanca que le impedía ver más lejos de dos metros. Indiferente, el bicolor de ojos carmín suspiró apático, mientras observaba su reflejo en la ventana del apartamento de Yuriy Ivanov.
Despertar en el extraño lugar después de 57 horas de inconsciencia, no fue tan extraño como ver a ese pequeño pelirrojo de apéndices caninos, que le saltó encima para que abriera los ojos.
—Quédate quieto Yuriy- dijo Julia.
Sin interés, Kai examinó el extraño grupo femenino conformado por Hilary, Julia, Mariam y Emily, que intentaban que el infante colaborara con la investigación. La científica estadounidense fue traída de NeoBorg para recuperar la forma adulta del ruso. Aunque, él no estaba siendo precisamente de mucha ayuda.
—¡No quiero!- refutó Ivanov. Gracias a su velocidad, se alejó para aparecer al otro lado de la sala.
—¡No seas testarudo!- regañó Mariam.
El niño no dio señales de querer acercarse, lo cual es comprensible debido a todas las pruebas que le estuvieron haciendo las últimas dos semanas.
—Nh- suspiró el bicolor al agazaparse bajo el ancho marco de la ventana, donde también reprimió un quejido de dolor. Las heridas del fénix negro tardaban demasiado en sanar, eso sin mencionar que los ataques de sus compañeros para calmarlo (ya que era la única manera de hacerle reaccionar) en verdad lo dejaron en un patético estado.
—¡Kai!- reclamó Hilary ante la renuencia de Yuriy.
—¿Hmm?- masculló el aludido, por las chicas que le exigían que hiciera algo.
Con su usual neutralidad, vio a Ivanov, que a pesar de tener el ceño fruncido, movió graciosamente las orejas en cuanto sus ojos se encontraron. ¿Qué les hacía pensar a ellas que una persona tan agresiva como su pareja, le haría caso? Impasible, volvió su atención en la ventana, y en la manera en que los copos de nieve se deslizaban por el aire.
—Deja que te ayuden.
—No tengo nada malo- contradijo Yuriy luego de entrecerrar los ojos.
—¡Dios, no puedo trabajar así!- gruñó Emily- Me largo.
Ellas eran las únicas en el apartamento (además de los dos, claro está) por lo que, las demás intentaron detenerla.
—¡Oh vamos! No puedes ser tan prepotente como para abandonar un proyecto- acusó Hilary. Su pequeña rivalidad salía a flote cada tanto, por lo que una nueva discusión inició.
—No te vayas- dijo Kai. Oírlo hablar cesó cualquier palabra. Principalmente porque uso su fuego azul alrededor de ellas para que le prestaran atención- Ivanov va a colaborar.
—No es cierto- objetó tercamente. Sus orejas caninas se fueron hacia atrás, mientras balanceó la cola.
En verdad lucía enojado, y tampoco es como si alguien no lo estuviera debido a las muestras de sangre que le sacaban, y los extraños remedios que lo obligaban a beber. ¡Estaba cansado de que experimentaran con él! Sin mencionar que el pequeño laboratorio que Emily trajo consigo terminó instalándose en el comedor, donde impregnó todo el apartamento con un aroma a medicina y químicos.
—Te daremos lo que quieras si estas tranquilo las próximas 3 horas- ofreció Hiwatari.
—….
…ahí obtuvo lo que necesitaba. El pelirrojo dudo un segundo como si de verdad considerara la oferta. Después, cuando se relajó, el bicolor medio sonrió por el poco interés que pretendía mostrar.
—¿Lo que quiera?- preguntó Yuriy, tratando verse desinteresado al centrarse en el mayor.
—Da (Si)
El niño refunfuñó antes de sentarse en el suelo con un mohín de disgusto. Esa era la señal que las chicas necesitaron para poder acercarse.
Por el momento, los demás agentes estaban haciendo guardia afuera, pues luego de un juego de "piedra, papel o tijera" fue fácil decidir los turnos. Era lo más sensato ya que nadie quería salir con ese endemoniado frio. Poner un pie afuera implicaba quedar encerrado en un ataúd de hielo. De esa manera no había poderes o habilidades secretas, porque si Mariam podía leer la mente, Ozuma en el grupo de los chicos, inhibía esa habilidad. El juego podía ser divertido, o sumamente frustrante según se le vea.
…en esta ocasión, las chicas ganaron, así que pudieron vigilar en la mañana, cosa que es más cómoda para no morir de neumonía con el atardecer. Sin embargo, hacer pruebas con el pequeño lobo era lo único en lo que ocupaban el tiempo. Kenny regresaría pronto con las cosas que hacían falta. Él no tenía bestia bit, así que no era recomendable que saliera con los demás.
—Nh- suspiró Kai al ponerse de pie. Caminó despacio hacia la habitación de Ivanov (que era más grande y cómoda que el pequeño cuarto de huéspedes) Últimamente su cuerpo le exigía que durmiera para recuperarse.
—Levántate para cenar- dijo Mariam- Pediremos comida china.
Antes de cerrar la puerta tras la espalda, hizo un movimiento con la mano para afirmar. Aún cuando hacían guardia para evitar que los atacaran por sorpresa, las cosas no eran fáciles; la apariencia actual de Ivanov lo hacia una presa casi sencilla, y él como su compañero, era incapaz de protegerlo. Si en verdad iban tras el niño como suponían, esto iba a volverse un maldito infierno.
Kai no era estúpido, había notado el patrón en las misiones. Últimamente es el único que sale gravemente herido, y aunque no es partidario de luchar en pareja, fue imposible no percatarse que siempre los separaban intencionalmente (sin embargo, eso no es particularmente extraño) Y quizás no recordaba mucho de cuando el fénix negro tomó el control, pero los vagos recuerdos le mostraron la violenta ferocidad por resguardar al más joven.
En ese momento no sabía que se trataba de Yuriy, en realidad sólo intentó proteger la deliciosa fuente de energía, que mas tarde devoraría. Básicamente luchó por la presa que le querían arrebatar.
Kenny también lo sabía, de hecho todos estaban enterados de la situación, pero fue él quien le habló directamente. Sus atacantes estaban más interesados en causarle el mayor daño físico/psicológico, que a su pareja. Despertaron a Black Dranzer, y eso tiene algo de psicológico (en palabras de Kenny), no había duda que quieren sacarlo del camino, y el estado de Ivanov indica que van tras él.
—Hmmm- masculló al dejarse caer boca abajo en el mullido colchón. Con la cara en la almohada cerró los ojos, hasta que frunció el ceño por sentir las mejillas calentarse. La cama aun conservaba el aroma de Yuriy, porque el pequeño pelirrojo duerme con él; no es como si pudiera impedirlo, de todas formas se escabullía en las noches a pesar del esfuerzo de las chicas para que dejara descansar al magullado muchacho.
De mala gana comenzó a acomodarse, mientras se quejó entre dientes. Al final suspiró, dispuesto a entregare a ese delicioso mundo de la nada. Todavía recordaba la discusión que generó la presencia de Emily. Julia y Bryan no querían poner en riesgo a su amigo al involucrar a NeoBorg, pero en el instante en que despertó, se encargó de aceptar toda la responsabilidad en cuidarlo.
Hiwatari tampoco conocía muy bien a la chica, pero Hilary y Kenny insistieron en traerla para ayudar, y eso pareció suficiente; después de todo confiaba en ellos.
"Si nos traicionas yo mismo te matare"
Le dijo Bryan, aunque luego sonrió cínico.
—"¿Así que te gusta Yuriy?
—¿Quién dijo algo sobre eso?- gruñó Kai incomodo de la insinuación.
—Bueno, no arriesgas la vida por un desconocido que "odias" ¿Cierto?"
No era por eso que accedió a protegerlo, aunque no pudo evitar sonrojarse ligeramente cuando recordó la confesión de su compañero. Demonios, eso no contaba, él estaba bajo la extraña influencia de una bestia Bit, así que no debía tomárselo muy enserio.
—Yeb (Maldición)- susurró al colocar un brazo sobre los ojos.
Ir por Emily no fue complicado, pero sus intenciones iban mucho más allá. La aparición de Brooklyn y la bestia Bit que sabía su nombre (en la primera misión con el idiota) sólo trazaba una dirección: Su abuelo, así que fue a hablar con él ya que estaba de paso.
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Adoloridos pasos resonaron por el pasillo de manera discordante. Kai cojeaba cada tanto, pero eso no significaba que iba a detenerse. Había llegado a la agencia hace 20 minutos, y el camino que normalmente le tomaría 5 minutos recorrer, se estaba tornando en un reto personal.
—Demonios.
NeoBorg era un complejo subterráneo, pero su prisión se encontraba mucho más abajo que el piso de las oficinas o los laboratorios.
"Maldita construcción"
Se quejó mentalmente con los ojos entrecerrados. En algunas ocasiones, incluso debió apoyarse en la pared para recobrar el aliento. Seguramente salir con las heridas aun abiertas no era lo más inteligente que se le hubiera ocurrido últimamente, pero en esta situación de verdad necesitaba reunir información antes del próximo ataque. Además, luego de llegar al último nivel, sólo debía dar vuelta en la siguiente esquina para llegar a donde quería. Todos los prisioneros de ese nivel tenían un bloque para sí mismos. Era la única "amabilidad" que les proporcionaría la agencia ya que jamás los dejarían salir.
En ese lugar estaban los psicópatas que eran capaces de destruir el mundo, así que no podían darse el lujo de dejarlos en libertad. Dicen que el encierro cambia a las personas, pero ellos no iban a averiguar qué tan cierto es, al menos no en el nivel de máxima seguridad y acceso restringido.
—Supuse que tarde o temprano aparecerías.
—…
Ahí resonó la inconfundible voz que deseó nunca volver a escuchar. Kai afiló de inmediato la mirada y se mostró tan imponente e inmutable como siempre. Voltair Hiwatari sonrió desde el otro lado de su celda, y el vidrio blindado que los separaba, ni siquiera una bestia bit podría abrirlo, así que para un humano era sencillamente imposible.
—Voltair…-saludó con frialdad.
—¿Sabes lo que necesita nuestra relación?- divagó el mayor- Confianza ¿Por qué no empiezas por llamarme abuelo? Supongo que cuando avancemos podemos agregar diminutivos. Abuelito, siempre me gusto, pero Gran-P, suena más moderno ¿tú qué crees?
—Hn
El bicolor se limitó a observarlo de soslayo, sin estar realmente interesado en lo que le decía. Después de todo, ya estaba acostumbrado a su lunática manera de ser. Fingiendo aburrida indiferencia, se cruzó de brazos justo cuando el dolor hizo flaquear su mirada por un mísero e insignificante instante, que nadie notaria, pero consiguió que Voltair sonriera.
—Parece que te patearon, y me atrevería a decir que eso incluye tú orgullo- señaló con sínico deleite.
La celda era una habitación con un cuarto de baño parcialmente cubierto, una cama y una pequeña biblioteca para que se distrajera. Por el momento, el mayor de los Hiwatari estaba sentado elegantemente en un sillón de cuero negro, en la mitad del lugar pintado de blanco. No resultaba específicamente refinado, pero si mucho más limpio e inmaculado que una celda ordinaria.
—Tal vez tú sepas quien es el responsable de esto- dijo Kai. En respuesta, su abuelo sonrió antes de entrelazar los dedos en una actitud desenvuelta.
—¿Por qué debería?
—Uno de tus anteriores subordinados me atacó.
—Oh, no hay muchos que puedan hacer eso. El único que conozco no se contentaría con sólo atacarte- dijo Voltair. Divertido, analizó su expresión antes de reír por lo bajo- Te moriste ¿no es así? Brooklyn es muy directo, especialmente contigo. Siempre le gusto provocarte. Creo que tiene una fijación obsesiva, no me extrañaría si vuelve a aparecer.
Al menor tampoco le sorprendería, pero necesitaba algo más conciso para estar seguro de sus suposiciones. Capturar a su abuelo fue un infierno, pero no se iba a entretener recordándolo. Lo único que podía decir, es que lo últimos tres años no le habitan sentado tan mal. Quizás estaba un poco más delgado y viejo de lo que recordaba (esta era la primera vez que venía desde que lo encerraron) Pero estaba relativamente bien.
—¿Tienes algún nombre que sirva?- preguntó sin que Voltair mostrara alguna señal de entendimiento. Eso, o el anciano era bueno fingiendo, y sabía que si lo era- ¿Alguien que esté interesado en atacarme constantemente?
—No particularmente ¿Qué tienes en mente?
—Boris.
Sabía que no tenia porque decirle algo (eso, asumiendo que tenía información) Pero ya había crecido, no era un niño, y creía que si lo hacía hablar, tal vez podría leer sus intenciones.
—Buena elección, muy razonable ¿Pero sabes? Aun no me dices de que estamos hablando.
—Supuse que sabías de los ataques- áspero Kai sin interés.
—Sé que no te quieren a ti. Por cierto, buena elección con tú compañero el lobo.
—…
Ojos carmín intentaron verse serenos, pero no pudo evitar ese tinte de desconfianza que le hizo entrecerrar un poco más la mirada.
—¿Cómo sabes que es un lobo?
—Rumores. Es un interesante espécimen, no es una bestia bit ocupando un cuerpo humano (como es tú caso, y el de los demás agentes) es una bestia bit que tomó forma humana. Eso lo hace sencillamente llamativo.
—Es más bien un idiota.
—Ja, ja. Supuse que no iban a llevarse bien, después de todo, tú personalidad sigue siendo tan encantadora como siempre.
Kai bufó por lo bajo, e intentó no rodar los ojos. Comenzaba a tensarse, siempre era así con él, un juego mental en el que debía analizar la manera en que hablaba, y sobre qué hablaba.
—Por cierto, me entere de la muerte de tú antiguo colega. Mi más sentido pésame querido nieto- dijo Voltair y una macabra sonrisa delineó sus labios.
De verdad pretendió verse indiferente. Pero sus orbes carmín brillaron en amenaza una vez gruñó entre dientes.
—Parece que tienes problemas con tus compañeros. Este en particular va a hacer que te maten…otra vez.
Como si le hubiera dicho que había un extraterrestre tras su espalda, el bicolor giró casi asustado para ver al pequeño pelirrojo de orejas lobunas. En un principio quiso acercarse, pero se contuvo al apretar los puños. No podía alterarse (no más de lo que ya expresó) porque ese tipo de emociones podrían ser usadas en su contra por el anciano miserable.
—Hn
Yuriy Ivanov lo observó con esos bonitos ojos azules, y un deje de curiosidad en cuanto se inclinó para ver mejor al prisionero. A pesar de tener aromas similares, el mayor hizo que tirara las orejas hacia atrás (dentro de la gorra), y frunciera el ceño en amenaza por la esencia que lo puso inexplicablemente agresivo. Todas las alertas animales se prendieron tan rápido que se sintió ahogado por el hedor de muerte.
—Andando enano- dijo Kai sin mirar nuevamente a Voltair.
—Fue agradable verte hijo, deberías venir a visitarme más a menudo.
De esa manera, el más joven de los Hiwatari colocó una mano en el hombro del niño para hacerlo caminar. Así avanzó tan tranquilo y normal como las heridas y el repentino sobresalto lo permitieron. Aunque, verse neutral fue más difícil de lo que imaginó.
—¡Saluda a Black Dranzer de mi parte cuando lo veas!
Luego de la exclamación, Voltair comenzó a reírse estrambóticamente. Su nieto despareció tras una esquina, pero de todas formas podía oír el lúgubre sonido.
—Hn- gruñó Kai.
Quizás no pudo sacarle mucha información, pero al menos sabía una cosa: su abuelo estaba al tanto de lo que ocurría en la agencia. Tal vez ese tipo de cosas se las proporcionaba la persona que ha estado vendiendo información de NeoBorg en las calles. Antes de irse pasaría por la sala de seguridad para ver los videos de quienes que se le han acercado. Pero, si el informante es tan astuto como pensaba, lo más seguro es que no encontrara nada.
Pensar que Boris estaba involucrado no sonaba tan descabellado como en un principio, de hecho comenzó a contemplar la idea desde que Brooklyn apareció; pero cuando se vio obligado a usar al fénix negro, estuvo casi convencido. Además, Voltair no negó su participación. Probablemente, cualquiera pensaría que no se debía confiar en la palabra de un loco psicópata como él, pero su relación era complicada, y de vez en cuando su abuelo le daba información encriptada por el simple placer de fastidiarle la vida.
—¿Cómo demonios llegaste?- indagó el ruso-japonés al mirarlo de reojo.
—Seguí tú aroma- repuso indiferente.
—¿Por qué estás aquí?
Insistir no era lo suyo, así que se masajeó el puente de la nariz para ser paciente. Estaba cansado, y permanecer tanto tiempo de pie no era bueno para su pierna lastimada. Por ello, antes de darse cuenta, ya estaba cojeando de nuevo. También debió apoyarse en una pared para tomar aire, gracias al vértigo del dolor.
—Eres un idiota- dijo Yuriy sin razón aparente. En desentendimiento miró a otra parte como si le restara importancia al asunto.
—Cállate.
Al menos el pequeño Ivanov tuvo la gentileza de colocarse una cachucha y una gabardina (que tuvieron que recortar para adaptarla a su nuevo tamaño) Le habían dicho que los apéndices caninos podían atraer la atención de personas "malas" (esa fue la palabra más amable que pudieron encontrar, era mejor que decirle que alguien quería matarlo y/o secuestrarlo, en el mejor de los casos) Lo curioso, es que el niño les hizo caso. Quizás él era igual de pedante, arrogante y de terco que alguien de siete años, pero aparentemente no era estúpido. Tal vez eso se debía a sus instintos animales que le advertían del peligro y lo hacían más consciente de la gravedad del asunto.
—Andando- dijo Kai al comenzar a caminar de nuevo. Como el nivel estaba ridículamente vigilado, no valía la pena preocuparse por las cámaras de seguridad. En especial porque ni siquiera él sabía dónde estaban ubicadas.
—¿A dónde vamos?- preguntó Yuriy a su lado.
—Sólo sigue caminando.
El pelirrojo intentó reprimir un gruñido cuando subieron al ascensor. Sin embargo, no pudo decir nada una vez el otro le acarició la cabeza, tal vez con la intención de despeinarlo si no tuviera la cachucha puesta.
Fue un impulso de Hiwatari, pues a pesar de la amenaza de muerte, en realidad resultaba agradable tener esa figura inocente a su lado. El ruso seguía siendo un bastardo, pero igual era un poco divertido en ese estado. No es como antes, que se sentía inquieto a su lado y molesto cuando se acercaba demasiado. Porque cada vez que se tocaban experimentaba una extraña sensación en la boca del estomago.
—Hn- se quejó Yuriy en un mohín de disgusto mientras volvía a acomodarse la gorra. Había un encantador rubor en sus pálidas mejillas que lo hacía lucir sencillamente adorable- Idiota.
—Imbécil.
…pero eso no quería decir que iban a tratarse diferente.
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Se podría decir que luego de su pequeña incursión al nivel de máxima seguridad de NeoBorg, no había pasado nada anormal en las últimas dos semanas. Claro, además de tener que lidiar con el niño y hacerle pruebas de laboratorio. De hecho, cada tanto surgían explosiones, y los reclamos de Ivanov que se rehusaba a seguir con el grupo de locos.
Pero a pesar de casi volar el apartamento, no había misiones para el ruso-japonés y su compañero, lo cual era oportuno debido a las circunstancias. Los demás, sí habían salido en un par de ocasiones pero no tardaban más de dos días en volver, y nunca se habían ido las dos parejas (Mariam y Ozuma, Bryan y Julia) al mismo tiempo.
Así que Kai básicamente ayudaba a las chicas cuando se lo pedían, y contenía el explosivo carácter del menor. En una ocasión, el suero que le dio Emily hizo explotar su poder de golpe. Picos de hielo surgieron con una velocidad aterradora y el fuego azul debió minimizar los daños antes de que alguien saliera herido.
Pero fuera de eso, no había tenido ningún avance para devolverle su antigua apariencia. Claro que, Hiwatari era ajeno a la absurda escena de la sala, ya que dormir es casi embriagante si se logra ese estado idílico de placer. El detalle es mucho más fácil de alcanzar si se está relajado. Él podría fácilmente fundirse en ello, pero de moverse demasiado las heridas dolerían como si quemaran. Por eso no era extraño que entreabriera los ojos de vez en cuando. Ya había anochecido, y ante sus ojos, surgió una gama de tonos que iban oscureciendo el paisaje.
—Nh- se quejó en sueños. Inconscientemente se agazapó un poco adolorido, y con todo el cuidado que su mente adormilada lo permitió.
—¡Despierta!
…sufrir de un infarto parecía factible últimamente, en especial por el pequeño cuerpo que le saltó encima.
—¡Kai!- exclamó Yuriy. En cuanto el bicolor se acostó boca arriba, pudo sentarse en su abdomen sin importarle si lo sofocaba- ¿Estas despierto?
—Hn- áspero por las manitos sobre el pecho, que lo presionaron para llamarle la atención- Si lo estoy.
Respondió falto de aire. Todavía no se acostumbraba a la hiperactividad infantil; así que viendo que ya no había manera de seguir durmiendo, se apoyó en los codos.
—Vamos, párate- dijo el pelirrojo, pero no se bajó de sus piernas, sólo movió las orejas lobunas una vez Kai lo sujetó de la cintura, con la intención de sentarse por completo. —¡Vamos!- insistió sin alzar la voz. Impaciente, volvió a colocar las manos en su pecho para que lo mirara.
—No hagas eso- dijo Kai aun dormido. Con descuido, se llevó una mano tras la cabeza y se despeinó un poco más.
Ivanov había adoptado la mala costumbre de presionarle el pecho cuando quería que se centrara en él. Debía aceptar que lo conseguía, básicamente porque le dolía que lo hiciera.
—Prometiste darme lo que quisiera- gruñó Yuriy- Vamos a salir, estoy aburrido.
Eso es comprensible ya que lo han mantenido encerrado en el apartamento. Ni siquiera le permitían abandonar el piso en que vive (estar en el sexto nivel no lo hacía más agradable), así que obviamente no lo dejarían salir del perímetro.
—Sabes que es peligroso- señaló Kai mientras se estiraba para desperezarse.
Ivanov enarcó una ceja. Hasta ahora no había intentado escapar, pero el bicolor sabía que podía lograrlo a pesar de las dos parejas de agentes en el lugar, después de todo, lo hizo cuando lo siguió hasta NeoBorg.
—De acuerdo, vamos- accedió en un suspiro. Despacio, se incorporó justo cuando el más pequeño sonrió arrogante por lograr su cometido- Hn
Fue por ello que lo despeinó y obtuvo un quejido. Esta vez fue su turno de sonreír mientras lo vio ponerse de mala gana la gorra, y la gabardina. Era mejor acompañarlo a correr el riesgo a que se fuera por su cuenta. Es peligroso considerando que es a él a quien intentan capturar. Además, si lo tenían tan vigilado como suponía, entonces los demás (gracias a las habilidades de Mariam y Ozuma) ya estarían enterados que saldrían. Y si el pelirrojo no era tan estúpido como creía, entonces también sabía que los iban a seguir. Pero si eso estaba bien para él, entonces no había problema.
—Genial, andando- apremió el niño que sin mediar con nada mas, se dirigió a la ventana.
—¿A dónde…?
—Si salimos por la puerta nos detendrán- interrumpió antes de dejarse caer.
—Nh- resopló el bicolor.
Genial, como si no estuviera lo suficientemente lastimado, ahora debía saltar del sexto piso. Fastidiado, recogió las llaves del apartamento junto a la cómoda, y tomó algo de dinero para seguirlo.
Pronto, su cabello se removió con el viento. Las luces de la cuidad se veían realmente bonitas desde esa altura. Caer de partes altas era casi una rutina, pero siempre le había gustado la sensación de libertad que le sucedía. Sin embargo no pudo entretenerse con ese exquisito vértigo, pues bastó de una limpia caída en la azotea cercana, para rodar por el suelo y así incorporarse.
El otro lo esperaba a pocos metros, pero en cuanto se miraron, se limitó a darle la espalda dispuesto a caminar hacia la salida de emergencia que vio mientras caía. Transitar por las calles rusas fue sencillo, nadie reparó en ellos, y eso estaba bien. También sentían a Mariam y los demás a una considerable distancia para darles espacio.
—Hn
Descuidado, Kai metió las manos en los bolsillos de la chaqueta y miró el cielo levemente despejado. Por las luces de la cuidad, y las densas nubes que acechaban, las estrellas no se veían.
—¿Uh?
Claro que eso resultó intrascendente una vez que el pequeño lobo a su lado, se atravesó en su camino con la intención de entrar en el restaurante que estaba cerca.
—Y yo que pensé que sólo íbamos a caminar.
—Tengo hambre- dijo Yuriy al atravesar el lugar hacia una mesa vacía. Parecía más acostumbrado a los hábitos humanos gracias a las explicaciones de las chicas (las primeras semanas fueron un desastre, ni siquiera sabía lo que era una cafetera o porque demonios hacia tanto calor al pararse junto a la estufa)
De reojo, el bicolor analizó el entorno. Todo estaba tranquilo, había poca gente y el estilo bohemio del lugar le recordó un restaurante italiano.
—Muy buenas noches- sonrió una bonita camarera, con dos cartas en la mano.
Yuriy la observó luego de percibir un curioso aroma de exaltación, y el corazón de la chica que se agitó por ver a Hiwatari. Incluso la escucho reír en un par de ocasiones por su torpeza mientras recitaba los especiales del día. Por ello, arqueó una ceja. Aparentemente quien lo acompañaba no lo notó, y si lo hizo, no dio señales de importarle.
—Yo quiero los espaguetis- dijo Kai.
—Genial ¿Y tú, encanto?
—Lo mismo y una coca-cola- pidió, mientras el mayor hizo un ademan para pedir la misma bebida.
—Ok, vuelvo en un minuto.
Indiferente, el bicolor se distrajo con la decoración. Las presencias de sus compañeros se encontraban a no más de dos locales de distancia. Y si mal no recordaba, esa era una tienda de videos.
—Aquí tienen, dos coca-cola's
—Nh- musitó Hiwatari en modo de agradecimiento, y ella bien pudo ponerse a saltar de la alegría.
Yuriy no entendía muy bien, pero le restó importancia en cuanto acercó el vaso para beber. Después, observó a su compañero jugar con el pitillo.
—No pensé que fueras a venir- dijo el pequeño con indiferencia- Después de todo, no nos llevamos bien.
—…
Eso fue interesante, los bonitos ojos carmín de Kai Hiwatari se centraron en él y sólo frunció un poco el ceño. El tiempo que llevaba conviviendo con la versión infantil de Yuriy Ivanov no habían discutido (salvo por los usuales insultos, que no eran tomados en serio) casi podía decirse que se llevaban bien, de hecho, esta persona lo llamaba por su nombre. Sin embargo, lo único que pensó en ese momento fue que quizás comenzaba a recordar su pasado, por lo que se tensó en respuesta.
—¿Por qué lo dices?- preguntó en un tono un poco más frio. No era sensato dejarse arrastrar por una tonta suposición.
—Mariam lo dijo, la castaña gritona (Hilary) y….-divagó un segundo-…el enano de gafas.
—Uh…si, es cierto- aceptó Kai ya más relajado. Quizás un poco divertido de la extraña manera de abordar el tema- Eso es porque eres bastante molesto.
—Y tú un idiota que todavía no entiendo. Es decir, se que quiero estar contigo porque eres mi presa y debo buscar el momento adecuado para matarte.
—Qué lindo- ironizó al jugar con el vaso que balanceo de un lado a otro. Impasible, colocó el codo en la mesa y recargó el rostro en la mano- Has tenido muchas oportunidades para matarme ¿cierto?
—Los demás interfieren- señaló luego de beber, mientras movió de un lado a otro los pies bajo la mesa.
Quien sabe que tan cierto era eso, pero Hiwatari no quiso indagar mas en el asunto, que francamente comenzaba a aburrirle.
—Lo que no entiendo es, ¿Por qué estas con una persona que va a matarte?
—Bueno, por más que lo intente, no puedo alejarte. Además, no creo que con esa apariencia puedas hacer mucho.
—Claro que puedo- áspero el niño. Su mirada se afiló y el bicolor casi pudo imaginar que movió las orejas por reflejo- ¡Podría hacerlo ahora mismo!
—No lo harás porque ya llego la comida- señaló Kai a la camarera que venía con una bandeja y los dos platos en ella.
—…
…
…
…
Yeb (maldición)
Una corriente eléctrica, viajó por la espalda del más alto ante la advertencia de peligro que agitó su mundo; por instinto entrecerró los ojos al mirar sobre el hombro. La esencia de los agentes se dispersó hasta hacerse más débil (el calor corporal de ellos era diferente al de los humanos, por lo que es fácil de encontrar)
"Kai…sal de…" Dijo Mariam en su mente.
No hubo necesidad de nada más. Sin pensar sujetó el brazo de Yuriy y desapareció del lugar. No le importó que los demás clientes lo vieran, y tampoco pudo distraerse o preocuparse por el estado de sus amigos, ya que por el momento debía mantenerse en calma y centrado.
—Hn- se quejó luego de detenerse en un parque. El paisaje blanco de nieve acumulada fue fácil de notar.
—Pensé que sería más difícil alcanzarte.
…ahí, sobre un montículo blanco, estaba parado un pelinaranja, que tenía las manos dentro de la chaqueta negra.
—Brooklyn-áspero Kai. Sin dudar se colocó delante del ruso a modo de resguardarlo.
—Veo que aun no te recuperas de los últimos ataques- dijo al señalar la venda en el cuello que era la única visible.
—¿Qué quieres?
—Al niño que escondes- dijo Brooklyn sin rodeos- Ahora, si fueras tan amable de entregármelo, te ahorrarías muchos problemas. Creo que conoces a mis compañeros ¿cierto?
Dos sombras aparecieron a su lado. No obstante, reconocerlos sólo empeoro la situación. Queen y King le sonrieron sádicos, el muchacho tenía parte del rostro quemado por el último encuentro.
—Hola Kai- dijo King y el aire alrededor del ruso-japonés le cortó la mejilla, parte de los antebrazos y las piernas- Creo que tenemos asuntos pendientes.
Los ojos carmín se entrecerraron en fastidio una vez obtuvieron ese tinte infernal. No había caso, no podía huir, en su estado no era tan rápido como debería. Sólo podía hacer una cosa…
—Vete- susurró tan bajito que apenas movió los labios, pero sabía que el oído de Ivanov era más agudo y podía escucharlo- No puedo protegerte, ve con Kenny.
Sin dudar, le dio un empujoncito para apartarlo.
—…
…sin embargo, sus ojos se movieron rápido cuando los gemelos lo rodearon y Brooklyn alzó una mano para disparar un rayo de luz. La herida en su hombro comenzó a sangrar copiosamente.
Yuriy frunció el ceño en cuanto vio a Hiwatari doblegarse un poco, por lo que creó picos de hielo que salieron del suelo para evitar que alguien se acercara. En respuesta, los hermanos saltaron hacia atrás gracias a la gélida fortaleza que se extendió en el cielo. Brooklyn sonrió de medio lado por los reflejos del menor, así que lo único que necesito hacer, fue moverse más rápido antes que el hielo se cerrara.
—…
Después todo ocurrió demasiado rápido, Kai sólo pudo abrir grandes los ojos una vez vio al pelinaranja extender de nuevo una mano, como si fuera a disparar otra vez. Sólo que en esta ocasión le apuntaba al pequeño lobo.
Ahora fue el turno de los ojos azules de Yuriy para abrirse grandes por la sorpresa, cuando Kai se movió (ignoraba de donde saco las fuerzas para ello) para recibir el disparo por él. El rayo de luz le atravesó el abdomen, y el bicolor no supo el momento exacto en que cayó de rodillas, o el instante en que terminó con el rostro en la nieve.
Gradualmente sus ojos comenzaron a apagarse mientras el suelo blanco se manchó de carmesí. Seguramente iba a morir, ya ni siquiera podía moverse, pero hubo algo diferente: llamas negras afloraron en pequeños tramos que iban creciendo sin control.
—Oh valla- rió Brooklyn al irse hacia atrás. Quizás podía con Kai cuando usaba a Dranzer, pero Black Dranzer era un tema aparte, no había tenido la oportunidad de luchar contra él, así que sus movimientos podía ser erráticos.
Lo único que sabía es que no debía dejarse atrapar por el fuego negro, o el fénix intentaría arrebatarle su bestia Bit (y el alma), así que zigzagueó para evitarlo. Hacer eso lo alejó del niño, porque aunque Hiwatari se interpuso, el disparo que lo atravesó logró llegar con el pelirrojo.
—Nh- bufó aburrido.
Comenzaba a perder interés en la situación. Su misión era lastimar a Yuriy Ivanov, es trabajo de los gemelos capturarlo. Con una nueva sonrisa observó a Kai. La apariencia sumisa y ensangrentada lo hacía lucir tan malditamente atrayente, que su mirada tuvo una chispa de malicia. Su piel estaba más pálida de lo normal por la pérdida de sangre, además tenía rastros carmesí. Esa era la vida en su máximo esplendor, y en una presencia tan intensa como Kai Hiwatari, en verdad resultaba delicioso ver cómo iba apagándose lentamente.
Pero, en otra ocasión tendría la oportunidad de extinguir adecuadamente su vida; ahora debía alejarse de las llamas negras que derribaron una pared de hielo. Yuriy no podía mantenerla tan firme desde que lo hirieron en el hombro.
—Hn
Ivanov se quejó entre dientes al apretar los ojos. Vagamente notó que Queen y King se acercaron cuando el hielo se derrumbo; en parte gracias a los constantes golpes de fuego y su reciente aturdimiento por el dolor. Por ello, gruñó y estrujó la nieve bajo las manos. No podía asegurar en qué momento comenzó a sentirse extraño, pero tampoco importó una vez todo se volvió efímero y discordante. En ese punto, ignoraba donde estaba o porque estaba tirado en la nieve.
…¿Acaso no estaba luchando en el sótano de un mansión?
—¿Uh?- atontado, se apoyó en los codos y miró el extraño contexto en busca de algo que explicara cómo demonios llegó ahí- …
…por cierto ¿desde cuándo hace tanto frio? Sin dudar bajó la mirada, aunque sólo pudo abrir grandes los ojos al centrarse en el curioso e insignificante detalle de no tener ropa. Claro que, hubo algo más que llamó su atención. Tan rápido como pudo, buscó el origen de ese conocido palpitar, que por el momento estaba tan agitado que se asustó. De hecho, percibir el inconfundible aroma de la sangre únicamente empeoró la situación.
Confundido, vio los restos de hielo cerca de la cortina de llamas negras que se expandía como si se tratara de los brazos de un pulpo. En el centro olfateó a Kai, aunque no podía verlo por el fulgor oscuro.
Queen y King aparentemente intentaban llegar a un pequeño bulto, que yacía en el otro extremo de su posición actual. Sólo necesito entrecerrar los ojos para distinguir la figura pelirroja de orejas y cola lobuna. No debió esforzarse demasiado para identificarlo, había algo increíblemente familiar y escabroso con ese niño. Así que tampoco hubo necesidad de indagar quien era, él instintivamente lo supo, la conexión entre ellos era indiscutible. Sin embargo no sabía porque se separaron.
—Yeb (maldición)- gruñó arisco. Ahora que reparaba en ello, su poder se había reducido- Hn
Indiferente a los gemelos que querían llegar con su versión infantil; se centro en el fuego negro que protegía al niño pelirrojo. Eso hacía que King y Queen corrieran de un lado a otro, y desparecieran como sombras para evitar que los atraparan los destellos sombríos.
—Demonios.
…antes que desaparecieran. Yuriy distinguió en el aire a un grupo de cuatro personas, que no fueron difíciles de identificar: Julia y Bryan se acercaron a él, tanto como las llamas que lo resguardaban lo permitían. Mientras que Mariam y Ozuma fueron tras los hermanos.
—Hace frio ¿no?- comentó Kuznetzov al lanzarle su gabardina negra para que se cubriera.
El pelirrojo hubiera notado el mal estado de los demás: las ropas desarregladas, y los cortes de sangre que se deslizaban por la piel. Pero luego de atrapar la prenda, lo único que ocupó su mente incluía moverse tan rápido como podía. Confiaba en que los otros se encargar de la situación. No obstante, primero encerró a su yo-pequeño en una esfera de hielo, que posiblemente con el tiempo y las llamas terminaría derritiéndose, pero tendría que aguantar hasta calmar a Hiwatari.
—Hn
Saltar a ese abismo de sombras en su condición actual era casi suicida, pero tenía la impresión que ese corazón acelerado iba a detenerse de un momento a otro. Además había tanta sangre, que terminó arrugando la nariz. Sin pensar demasiado, colocó los brazos a manera de escudo y se envolvió en una fría honda blanca (que de todas formas le consiguieron un par de quemaduras) Después, tropezó entre el suelo y el infierno que se desató junto al bicolor.
—¡Hiwatari!- gritó en medio del viento caliente que le removió el cabello- ¡Kai!
Exclamó en cuanto pudo llegar a él. La presión del ambiente le restaba movilidad, aunque luego de decir su nombre el peso de la atmosfera cedió. Sin intenciones de buscar un motivo, aprovechó la oportunidad para acercarse hasta que fue capaz de arrodillarse a su lado, y pudo sujetarle hombro para hacerlo girar. De esa manera, lo tuvo acostado boca arriba.
—¡Kai!-repitió sin lograr que reaccionara.
Los ojos usualmente de color carmín estaban teñidos de más negro. Parecía en trance. Agitado, Yuriy alzó la mirada y ahí vio el cielo recubierto por la figura sombría de un fénix negro. Por la forma en que materializaba y desvanecía en el aire, le recordó el estado de una bestia bit en su etapa más pura. Lo más probable es que se estuviera separando de su usuario.
Por ello fue imposible no asustarse. Si se separaba de él, Kai iba a morir y esta vez no regresaría. Sabía que ese no era el fénix que usualmente veía junto al agresivo bicolor, y tampoco se trataba de la misma esencia, sin mencionar que el color de las llamas era diferente. Pero el imbécil no podría separarse de ninguno de los dos.
—¡Kai!- llamó al moverlo de los hombros para que reaccionar- ¡Despierta maldito idiota!
Black Dranzer se removió peligrosamente. De hecho, hubo un destello cuando se lanzó en picada hacia ellos. Quizás era su mecanismo de autodefensa ante el intruso que identifico finalmente como una presa.
—Demonios- dijo Ivanov cuando sus sentidos gritaron por el peligro. Apenas pudo mirar hacia arriba, luego sólo se colocó sobre el más bajito a manera de protegerlo del ataque- ¡No puedes morirte bastardo!
Una ola de fuego negro le cayó encima con la misma fuerza brutal de un rayo. La presión y la gravedad que aumentaron de manera descomunal, consiguieron que cerrara los ojos y apretara los dientes por el poder que no podría soportar sin su otra mitad.
—Nh- masculló Kai
…a pesar de comenzar a quemarse, Yuriy se las arregló para moverse un poco (en ese punto estaba prácticamente sobre el otro, casi aplastándolo con su peso) Con dificultad, levantó la cabeza ya que ese era el primer rastro de conciencia que tenia del imbécil.
—…
Hubiera sonreído cuando tras parpadear, los orbes negros volvieron a teñirse de carmín. Pero estaba a punto de morir, así que tenía un poco de prisa para que reaccionara más rápido.
—Kai… ¡Kai!- repitió más alto para atraer toda su atención. Debía hacer su próximo movimiento pronto, o lo terminaría calcinando.
La bonita mirada se movió casi perezosa, aun inconsciente de lo que ocurría. Pero, una vez fue capaz de enfocar a la insisten figura sobre su cuerpo, encontró el rostro desencajado de Ivanov. En ese momento estaba lo suficientemente aturdido como para notar el apocalíptico panorama, o la forma en que su compañero había recuperado su apariencia adulta.
—Yuriy…-musitó en un hilo de voz.
Como si eso tuviera algún significado, el fuego negro se disipó de golpe, aunque siguió danzando sin deshacer el remolino negro que había formado alrededor de los dos.
—¿Eh?
Fue ahí donde Kai finalmente comprendió (todo lo que en su lamentable estado podía) Sin embargo el poder de Black Dranzer consiguió que se removiera bajo el pelirrojo, porque dolía como el mismísimo infierno, y era mil veces peor que volver a la vida después de morir. Las llamas negras quemaban y se sentía como si lo desgarraran por dentro.
—Mírame- pidió Yuriy con firmeza.
…su voz no fue suficiente, instintivamente el ruso-japonés lo sujetó de la gabardina, quizás para quitárselo de encima o controlar el dolor que lo golpeó sin piedad; en realidad no estaba seguro.
—Mírame- ordenó esta vez. Sin vacilar, Yuriy atrapó sus muñecas y las colocó sobre la cabeza para que se quedara quieto. También debió acomodar las piernas entre las contrarias para aplacar sus intentos de patearlo- ¡Kai!
Necesitaba aprovechar el momentáneo respiro que le dio la bestia bit, y forzarlo a permanecer en su recipiente humano.
—Yuriy…-susurró en un quejido.
…
Debía haber algo increíblemente mal con él en ese momento, pues el pelirrojo finalmente notó la extraña manera en que terminaron, y la facilidad casi placentera con la que el otro pronunció su nombre.
—Intenta relajarte- le indicó al acercarse para que sus frentes estuvieran juntas.
La proximidad le permitió ver las manchas de sangre en su rostro, y la forma en que los ojos carmín se cristalizaron por el dolor. Kai tenía la respiración pesada, también boqueaba cada vez que un tirón (de lo que identificó como la separación de Black Dranzer) le cortaba la respiración. Pero, Yuriy no sabía si ese tenue nacarado en las mejillas (que lo hacían ver jodidamente vulnerable) era por las lagrimas contenidas, o el frio.
"Concéntrate"
Se reprendió en medio del enlace mental que inició con Hiwatari. Si lograba calmarlo, tal vez su compañero podría recuperar el control sobre el fénix.
—Hn
Pero Kai sigue siendo Kai, y por reflejo intentó sacarlo de su mente. Fue como si lo empujara y eso lo hizo sonreír un poco. Pues a pesar de las circunstancias, le reconfortaba saber que todavía conservaba su agresiva naturaleza.
—Relájate imbécil.
Estaban tan cerca, que el bicolor podía verse reflejado en ese mar azul que lentamente comenzó a adormecerlo. Claro que antes de sucumbir a ese arrollador sopor, sintió que ambos respiraban el mismo aire, y sus labios se rozaban entre cada exhalación.
Vagamente, Ivanov se dio cuenta que el remolino negro sobre su cabeza comenzó a ser más calmado y sereno. Pero no podía distraerse demasiado, o el enlace se rompería. Le estaba dando mucho trabajo mantenerlo. Así que respiró hondo, mientras se centró en el par de infiernos rojos, y la respiración pesada de su dueño. Pronto, sin poderlo evitar, todos sus sentidos recayeron en él y la extraña sumisión que comenzaba a inquietarle.
Tenerlo tan entregado y tranquilo era perturbador (por no decir absurdo e irreal) En especial en ese momento que lo encerró contra el suelo; donde sus cuerpos se presionaban ligeramente, ya que fue la única manera de mantenerlo quieto.
—Nh- suspiró, cuando de manera inconsciente empezó a cerrar los ojos y su compañero hizo lo mismo.
Un nuevo suspiro se produjo, pero ninguno de los dos pareció notarlo. Por el momento, estaban perdidos entre el letargo, porque se sentía tan endemoniadamente bien, que olvidaron todo a su alrededor.
Dominado por ello, el pelirrojo movió la cabeza hasta que sus labios se amoldaron a los contrarios durante unos escasos segundos. Fue un toque suave, como la caricia de una mariposa, pero consiguió que el más ruso-japonés entreabriera los ojos.
Ivanov lo imitó, pero no se distrajo; sin miramientos, volvió a presionar esos contornos sonrosados que se sentían calientes al tacto, pero eran blandos y tan suaves, que su corazón saltó en respuesta al descubrimiento. Ambos se besaron con parsimonia. Quizás aun inconscientes de lo que hacían.
—Kai…-llamó suavecito en cuanto apoyó nuevamente sus frentes juntas.
—Yuriy…esto duele.
Ok, ahora estaba 100% seguro que algo iba mal con él. Yuriy incluso abrió un poco más los ojos por verlo en ese estado. Y sí, sabía que no era el mejor momento del bicolor, pero esa expresión y ese tono de voz le pusieron la carne de gallina. Kai simplemente no podía llamarlo de esa manera, mientras lucia tan desprotegido. Además la frase lo hizo imaginarlo en muchos otros contextos, que no eran nada sanos para alguien con problemas cardiacos.
—Tks.
Esto comenzaba a mosquearlo. Pero de enojarse, perdería el enlace y perturbaría la tranquilidad que intentaba trasmitirle. Sin embargo, es comprensible que las cosas se le dificulten debido a su estado. La mitad de sus recuerdos eran un caos (ni siquiera entendía como terminó envuelto en todo esto), su poder se dividió, además se separó en dos individuos, y ahora no sólo estuvo a punto de morir por culpa de ese imbécil, sino que el muy bastardo tenia la desfachatez de lucir así de…así de… ¡vulnerable!
—Nhhh
Intensos labios volvieron a sellar los suyos, así que en respuesta Hiwatari cerró los ojos por la deliciosa sensación. No negaría que se estremeció por la húmeda caricia de la lengua que irrumpió en su boca sin permiso. Pero, el adormecimiento tenía la culpa de su falta de resistencia, así que no era de extrañar que su respuesta fuera algo torpe y escueta.
Su lengua lo lamió despacio, y Yuriy adoró sentirlo temblar bajo su cuerpo. Impulsado por ello, se acercó tanto que un delgado hilo de saliva resbalo por la comisura de los labios ajenos.
Demonios, esto estaba tan mal por la situación casi mortal, pero se sentía tan bien, que lo mordió en un par de ocasiones sólo para conseguir esos deliciosos gemiditos que morían en su garganta. Además, no estaba precisamente en peligro (aparte del que ya estaba establecido) así que se movió un poco, su pierna terminó resbalando por el interior de los muslos hacia la entrepierna. El gesto hizo que Kai tirara la cabeza hacia atrás para permitir que lo besara como quisiera.
—Nh…ah…ah
Agitados por la falta de aire, ambos se miraron a los ojos. Ahora tenían los labios húmedos y rojizos, donde vaho salía en esa mezcla de calor y frio que surgía con cada exhalación.
—Kai…-susurró al acercarse de nuevo.
—Yuriy…-imitó cuando sus labios volvieron a rozarse, pero al tocarse, su corazón se agitó.
Se sentía húmedo, caliente y eso era casi erótico. El calor de su cuerpo lo reconfortaba, pero al mismo tiempo creaba una incierta emoción en el pecho.
—Nh
Luego de dejar un par de besos cortos, volvieron a mirarse. Ahí, los bonitos ojos carmín permanecieron semiabiertos al centrase en la persona que estaba sobre su cuerpo. Yuriy lo analizó detenidamente, y fue inevitable para Kai no dejarse arrastrar por esa arrolladora seguridad. Donde, paulatinamente el fuego negro volvió a estar bajo su control, aunque seguía revoloteando por el cielo de manera más controlada conforme iba extinguiéndose.
—¿Yuriy?
—¿Uh?- masculló el pelirrojo por el tono de duda en su voz. Instintivamente, enarcó una ceja por los orbes de fuego que fueron abriéndose cada vez más grandes por la sorpresa.
—¿Qué…?- dijo Kai en un hilo de voz por el aturdimiento que le hizo ver la posición comprometedora en que se encontraba.
Sus manos estaban sobre la cabeza, y tenía las piernas separadas para que Ivanov pudiera acomodarse entre ellas. De hecho, sentía una descarada presión en su entrepierna, así que bajó de inmediato la mirada. Pero, lo que lo hizo sonrojar violentamente fue mirar al otro y recodar el beso. La imagen lo tomó desprevenido, pero Yuriy mantuvo una expresión de curiosidad antes de erizarse con el tono carmesí en las pálidas mejillas. Esto era totalmente diferente al frio de la nieve, o las lagrimas contenida por el dolor.
—Hn- sonrió irónico luego de sobreponerse a la enfurruñada apariencia- Hey.
Dijo a modo de saludo. Finalmente Kai Hiwatari había recobrado la conciencia, y lo que tenía aquí era el agresivo bicolor de mordaces ojos carmín.
—Maldito bastardo hentai- gruñó con esa expresión de placer culpable, y el ceño fruncido en enojo.
Yuriy hubiera sonreído de nuevo, pero tuvo que moverse rápido. Sin pensar, tomó a Kai en brazos y se traslado lejos de los picos de hielo que nacieron del suelo. Claro que, su compañero se quejó por el brusco movimiento. Con los dientes apretados, estrujó la gabardina contraria para sobrellevar la pulsación de dolor, ya que la posición de ser abrazado por el pelirrojo lo obligó a sentarse en la nieve.
Cuando finalmente miró de lado, fue consciente de la pequeña figura de apéndices lobunos que no estaba lejos.
—¿Eh?
Confundido, Kai abrió un poco más los ojos por el niño que tenía una intensa y fiera expresión en el rostro. Entonces, eso quería decir ¿Qué esta persona era un impostor? Fue difícil saberlo, ya que "este Ivanov", lo atrajo más cerca y gruñó entre dientes en un gesto casi animal.
—¡Él es mi presa!- señaló el pequeño lobo.
—No voy a entregártelo- contradijo el mayor sin soltar a Kai- También es mi presa.
Su contraparte infantil fue quien lo atacó, quizás en disconformidad por la cercanía entre ambos. Y aunque parecía peligroso, Yuriy hubiera podido dejar al ruso-japonés en el suelo y nada le hubiera pasado, pues los picos de hielo se acomodaron alrededor de su cuerpo. Pero dejarlo implicaba aceptar que renunciaba a él y no estaba dispuesto a eso.
—…
Mas la discusión murió en el mismo instante en que una leve risa se percibió cerca.
—En realidad creía que esto iba a ser aburrido.
Sentado en una banca congelada del parque, Brooklyn les sonrió mientras Queen y King aparecieron a su lado como un par de sombras. Aparentemente fueron derrotados, pero él no tenía intenciones pelear. Como ya dijo, su misión era herir al lobo para dividir su poder y así hacerlo una presa sencilla (separarlo en dos individuos facilitaría las cosas) Falló al lastimar a Kai, por eso Black Dranzer también intentó separarse de su dueño.
—Hn
Bryan afiló la mirada, mientras Julia a su lado, se limpió el hilo de sangre que la hacía cerrar un ojo. Ambos estaban tensos y cansados, y las heridas sólo teñían la ropa de más rojo, pero eso no evitó que aparecieran junto a Hiwatari. Mariam y Ozuma hicieron lo mismo. De esa manera, los cuatro se acomodaron como si los estuvieran protegiendo.
—En otra oportunidad atraparemos al lobo- sonrió Brooklyn-…pero por ti Kai, vendré personalmente. Sera divertido oírte gritar.
Resuelto, y con esa actitud descomplicada, el pelinaranja se puso de pie, y les dio la espalda mientras se alejaba. El pequeño grupo de NeoBorg no hizo ni el más mínimo intento de detenerlo, principalmente porque no podían moverse. Él emitía un aura tan oscura que difícilmente podían estar en su presencia.
—Ah…-masculló Brooklyn luego de girar un poco para mirarlos- Casi lo olvido, a menos de que quieras odiar al lobo, es mejor que no te duermas.
—¿Qué…?
Sin más, los intrusos desaparecieron gracias a la asombrosa velocidad. Y con ello, suspiros de alivio resonaron, mientras intentaban relajarse con la desaparición del peligro.
—…
En silencio, Yuriy alejó un poco al otro para poder verlo. Los dos lucían algo descolocados por la información ¿Hiwatari iba a odiarlo si se dormía? ¿Eso era posible? El bicolor suspiró agotado. Definitivamente querían quitarlo del camino para llegar con el ruso.
Pero, esta vez por alguna extraña razón (que no quisieron indagar) se dieron cuenta de dos cosas, la primera: Que Kai iba a dormirse en algún momento, era imposible que no lo hiciera, y la segunda: que no querían que eso ocurriera.
Porque Yuriy Ivanov sabia que a pesar de no llevarse bien, definitivamente no quería que él lo odiara.
CONTINUARÁ:
Ann: ¡Wiii termine n0n! ¡Soy asombrosa XD!
Ro: Hai, Hai n¬n. ¡Por cierto Ann les hizo un doujinshi n0n!
Ann: o.o… ¡Waaaaa! ¡¿Por qué demonios haces eso ¬/¬?
Ro: Bueno, se supone que es un regalo, sería estúpido no decirlo ñ¬n
Ann: Baka ¬/¬
Ro: Teme ñ-n
Ann: ¬/¬…etttooo….pues sí, es un pequeño Doujinshi YuriyxKai o/ò. También abrí un Blog donde lo publicare, pero si gustan me dejan mi mail y con mucho gusto se los envió n—n.
Ro: Ok, hasta aquí llegamos n—n
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /
Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: PERSONAS QUE ESTAN REGISTRADAS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR!
Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n
Se despiden:
Ann: ¡FELIZ NAVIDAD n0n!
Ro: ¡PROSPERO AÑO NUEVO n0n!
Ann y Ro: ¡Y QUE TODO SU YAOI DE AÑO NUEVO SE CUMPLA XDDD!
