Ann: We're back baby xDDD!

(Turba molesta: ¬¬XX)

Ro: Dos meses sin actualizar oO, igual que el capitulo pasado u¬u. Tus milenarias actualizaciones comienzan a tener un patrón de dos meses xDD

Ann: Culpa de mi inspiración y algunos problemas técnicos u¬uUUU, pero ¡I'm soooo happy º¬º!

Ro: Además de los dulces, Ann volvió a su obsesión por Kuroshitsuji xD

Ann: Cuando Ann está feliz, actualiza Ne º¬º

Ro: Para quienes la tiene en Twitter, Gomen Nasai por no cumplir en su fecha de actualización u¬uUU, demo, es mejor tarde que nunca

Ann: Oks, queremos darle un especial agradecimiento a SANGO HIWATARI º¬º que amablemente reviso el Fic antes de ser subido º¬º

Ro: ¡GRACIAS POR LAS CORRECCIONES n0n!

De acuerdo, este Fic raro e inverosímil u.u es un universo alterno, así que nadie usa bestias bit ni se matan entre sí tratando de conquistar el mundo con trompitos oÔ

Como saben BeyBlade no me pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir u.u

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no lo advertí, Kai hace de Uke

CAPITULO SIETE: WHIT ME (Sum41)

No dormir por un periodo prolongado de tiempo, hace que las horas transcurran más lento de lo habitual. De hecho, el cansancio alcanza el nivel donde activa el piloto automático del cuerpo, y la persona parecer salirse de su propia piel, para convertirse en un simple espectador. En este punto, los pensamientos se han evaporado, se fueron junto con todas las ganas que ese bicolor tiene de existir.

Por eso, lo único que ocupa su mente son los intervalos de tiempo donde se duerme con los ojos abiertos, y vagamente se pregunta cómo demonios terminó en el sofá y encendió la Tv de la sala. A veces también se pregunta si acaso está respirando, o si dejó de parpadear, aunque ningún pensamiento dura más de dos segundos.

Kai Hiwatari esta semi-sentado en el mueble, su espalda se dobló en una posición incómoda que le dolería más tarde. Lleva dos semanas en vela, dos largas y tediosas semanas, con sus endemoniados 14 días, y 336 horas. Su cuerpo había sanado muy lentamente debido a la falta de descanso. Por lo que era razonable que le doliera las heridas, y si hacía mucho esfuerzo se le abrirían los puntos. No es como si quisiera moverse, pero si lo hiciera, tendría repercusiones.

—Nh- suspiró sin ganas, mientras buscó el control remoto con la mirada. No recordaba donde lo puso… ¡Ah! ¡Ahí esta!

"Muy bien, pique el cebollín en rodajas muy finas para…"

Aburrido.

"Estamos esperando el numero ganador, recuerde marcar…"

Basura.

"…Creo que he dedicado lo mejor de mí en este Reality, y no merezco irme…"

Porquería.

"¡¿Por qué Ágata-Del cielo-Alto? ¡¿Cómo has podido traicionar a Mauricio-José-Agudelo? ¡No es cierto que estas embarazada de él!"

Basura de otro nivel.

"¡Go, go! ¡watch out!... ¡FIRE!"

Ya lo vi.

"Ah, ah…"

Porno.

"…Y en el Siglo XIV, era costumbre"

Me duermo.

—Hn

Con un gracioso mohín de disgusto, siguió cambiando ¿Cómo es posible que con mil canales, no haya nada que ver? Molesto tiró el control en el mueble, y dejó una película, que estaba casi seguro, ya había visto.

—Aquí tienes Kai.

—Gracias.

Apático, tomó la taza de café caliente que el pequeño pelirrojo le ofreció. Sin embargo no cambio su expresión, ni la postura. Al niño no pareció interesarle el detalle, de hecho sonrío un poco por ello.

—Hn

Por otro lado, el Yuriy más grande frunció el ceño, y le entregó una bebida energética. El bicolor no dijo nada, principalmente porque el otro tampoco lo hizo. Mas, al final permitió que los dos lobos se sentaran a su lado, así que terminó en la mitad de ambos sin apenas mirarlos.

Con esa momentánea tregua, el ruso apoyó el codo en el brazo del mueble, y miró la Tv con poco interés. Hacía dos semanas sufrieron el ataque de Brooklyn, y las cosas habían estado relativamente tranquilas. Exceptuando, claro está, las constantes discusiones con su contraparte infantil, y los locos experimentos de la desquiciada estadounidense.

Emily en un principio, se puso blanca como una hoja la primera vez que los vio. Después, se fue a un rincón oscuro a llorar porque su investigación era inútil, ya que en ese momento lo importante no era que Yuriy recuperara su tamaño original, sino que volviera a ser un solo individuo. Aunque viéndola ahora, Ivanov pudo asegurar que estaba mucho mejor, incluso sonreía como la desquiciada que era, y se movía de un lado a otro entre el pequeño laboratorio de la sala. Kenny estaba cerca, y cada tanto una boba sonrisa delineaba sus labios, por lo que Hilary debía golpearlo con una carpeta para que se concentrara.

—¿Qué es eso?- preguntó el niño con la mirada fija en la Tv.

—Una momia- bostezó Kai.

—Y… ¿Qué es exactamente una momia?

Él seguía sin recordar su vida adulta, así que el mundo humano podía confundirlo bastante. Pero mientras Hiwatari le daba una rápida explicación, y le decía como iba la película, el mayor rodó los ojos.

Kai había tenido el descaro de bautizar al infante como Yuriy, para evitar confusiones. Por eso, mientras el primer nombre le fue arrebatado, se vio obligado a conformarse con el apellido. No es como si fuera un gran cambio, pues su pareja siempre lo había llamado Ivanov, pero oírlo decir su nombre no le gustaba. Le ponía la piel de gallina, y sus ojos inevitablemente veían los labios moverse en cámara lenta, para remarcar cada letra con suavidad.

—¡Kai!- llamó el pequeño, y no hubo necesidad de otra cosa para distraer a su otra mitad. Antes de siquiera advertirlo, ambos estaban mirándolo fijamente.

—¿Nh?

En la sala, además de los tres científicos, estaban ellos sentados en el sofá, por lo que los presentes miraron al ruso-japonés, que se movió en el mueble.

—¿Qué?- musitó sin ganas.

—Te estás quedando dormido- dijo el Yuriy joven.

—¿Estás bien?- preguntó Kenny.

—Da (si)- respondió cansado. No tenía muchas ganas de hablar, moverse, o sencillamente vivir ese día.

—¿Todavía no estás aluciando?- dijo Emily desde el pequeño laboratorio.

—…

El silencio consiguió que Ivanov le tocara el hombro para mecerlo un poco. Eso bastó para que reaccionara.

—¿Nh?- repitió.

—Tienes que dormir- dijo la chica de gafas, sin despegar la mirada de sus apuntes.

—Estoy bien- áspero Kai con la voz ronca por el sueño, y el ceño fruncido por el comentario. Con fastidio, chasqueó la lengua y se puso de pie. Cuando se tambaleó, los dos pelirrojos lo sostuvieron. Así que se apartó de mala gana.

Su café había quedado en la mesita cercana. No quería ir por él, no quería nada; tampoco creía que su sistema pudiera procesarlo sin antes devolverlo. Incomodo se frotó los ojos, porque últimamente le picaban como si tuviera arena en ellos.

—¡Kai!

A diferencia de los anteriores llamados, este tuvo un tinte de terror que atrajo su atención casi de inmediato. De reojo vio a Kenny brincar debido al despliegue de llamas azules, que le hizo mirar distraído y apático, el fuego a su alrededor.

Un suspiró fue su respuesta antes de cerrar los ojos y calmarse. Había sido peor en los primeros días, pues la falta de sueño lo puso irritable y las llamas explotaban solas. En una ocasión el fuego azul se tiñó de negro, y Yuriy prácticamente saltó para contenerlo.

—Hh- bufó.

Ahora estaba demasiado cansado como para estar enojado. De hecho, este estado desinteresado, lo sumergía en una densa oscuridad donde no le importaba nada ni nadie. Podía llegar Brooklyn a matarlo y no le importaría, porque no tenía fuerzas ni siquiera para imaginar la situación.

—¡Dios, que frío!

La puerta del apartamento se abrió, y la exclamación provino de la voz femenina de Julia, que entró con Bryan. Ambos llevaban bolsas en las manos, que mostraban las nuevas provisiones. Era el turno de Mariam y Ozuma de hacer las compras, pero ellos estaban en una misión.

—¡Yuriy te traje algo!- dijo la rubia, y el niño se distrajo un momento- Mira, chocolate.

La bonita cola lobuna se meció de un lado a otro, y sus orejitas se agitaron un poco, para avivar ese curioso semblante, en el que bastó con parpadear un par de veces y acercarse dudoso.

—¿Chocolate?- repitió por el empaque rectangular que la chica extendió.

—Si- sonrió ella mientras abría el envoltorio.

Con interés, Julia terminó agachándose para ver directamente su expresión. El pelirrojo primero olfateó, luego le dio una leve mordida y sus apéndices animales se irguieron de inmediato. Quizás por eso, su rostro se ilumino con el descubrimiento de un nuevo sabor.

—¡Qué lindo!- chilló la muchacha al abrazarlo.

—No te quedes ahí Julia, ayúdame a acomodar esto- reputó Bryan mientras sacaba los víveres de las bolsas, y los colocaba en el mesón de la cocina.

—Ya voy- sonrió- Por cierto, también te traje a ti Ivan…

—Hn

Una gélida mirada, fue suficiente para morderse la lengua. Su amigo no había estado muy conforme con la repartición de nombres, y no es como si lo hubiera olvidado, pero era mucho más fácil que estarlos llamando "Yuriy"

—Te ves terrible Kai- dijo Bryan desde la cocina, mas, los ojos carmín tardaron en mirarlo- ¿Todavía no estás alucinando?

—No- suspiró al ver la ventana cercana. Calmar las llamas azules no fue difícil, por lo que encontró cómodo sentarse bajo el marco.

Había una buena razón por la que dormir es necesario, pues además de la fatiga muscular, la dispersión de pensamientos y toda esa jodida chorrera de disfunciones motoras; a medida que transcurría el tiempo, iba a comenzar a alucinar y posiblemente sufrir de paranoia, o algún delirio psicótico. Cuando eso ocurriera, entraría en una zona peligrosa, donde al final…posiblemente se muera.

Según Emily, había estudios de un tipo que duró 19 días en vela, por lo que los tres científicos sabían que con sus 14 días, no faltaba mucho para que su mente comenzara a revelarse.

—Hn.

Él no quería dormir porque no quería darle la satisfacción a Brooklyn o a Boris, de haber cumplido su estúpido propósito. Tampoco quería odiar a Ivanov, pero pensar en ello hizo que se mordiera el labio inferior. Sinceramente no sabía qué hacer; en algún momento se quedaría dormido, ya sea porque se desmaye, o termine muerto. Como fuera, no podía seguir.

—¡Wow!

Los presentes retrocedieron por instinto, debido a la ráfaga de fuego negro que cubrió parte de la sala; fue tan violento que debieron agacharse.

…claro que ninguno de los dos pelirrojos se resguardo. El más joven de ellos giró por estar de espaldas, y lo que encontró le hizo afilar la mirada.

Junto a la ventana, su otra mitad jaló al bicolor para ponerlo de pie, y lo abrazó sin aviso. Por el momento, no podía ver la expresión de ninguno de los dos, porque Ivanov le daba la espalda, y era lo suficientemente alto como para esconder el rostro contrario en su pecho.

Ese maldito aprovechado. El niño gruñó entre dientes, y en respuesta a la situación, enfrió el aire a su alrededor hasta que comenzó a nevar en el apartamento. Sabía que no podía moverse, no hasta que el imbécil calmara las llamas negras. No importaba que no le gustara la cercanía, tampoco era idiota como para separarlos y poner a Kai en peligro de perder el control.

—Esto es incómodo- dijo Hiwatari envuelto en un fulgor de sombras. Intentó alejarse, pero los brazos ajenos lo impidieron.

—Dímelo a mí- repuso Ivanov con una mano alrededor de la estrecha cintura, y la otra en su espalda- No es como si quisiera abrazarte, así que intenta calmarte. No necesito que nos mates a todos.

—Tks, idiota- farfulló molesto mientras hizo lo posible por no temblar, debido a los labios que susurraban las palabras en su oído. Así que a pesar del cansancio, lo empujó otra vez; y en respuesta su compañero se rió por lo bajo.

—Aun tienes mucha energía, estarás bien.

—Hn- resopló inconforme, hasta que dejo de moverse.

—Tranquilo imbécil.

Con cuidado, Yuriy lo jaló más cerca. No quería alterarlo, sólo necesitaba la proximidad porque….porque…porque así sería más fácil cubrirlo con su frío poder, ¡Si, por eso!

La explicación interna no le gusto ni un poquito, por lo que pronto se vio frunciendo el ceño. Sin embargo, entrecerró los ojos una vez los mechones bicolores le hicieron cosquillas en la mejilla. Él también estaba cansado, quizás estuvo inconsciente los 5 primeros días (gracias a la separación con el más joven) pero desde entonces, había estado despierto para vigilar a Kai.

Ahora no se molestó en entrar en detalles, simplemente se limitó a suspirar complacido por el cuerpo que estrechó un poco más cerca. Luego respiró hondo, cuando Kai debió recargarse un poco más en él. Fue esa calidez y la suavidad las que curvaron una leve e involuntaria sonrisa, y avivo el aire frío. De esa manera, una gélida esfera los envolvió y creó una dura brisa que les revolvió el cabello.

—Nhhh- musitó el ruso-japonés al esconder el rostro en su pecho- Tengo sueño.

—No puedes dormirte- dijo Yuriy luego de apoyar la cabeza contra la suya; las hebras de cabello volvieron a hacerle cosquillas, pero esta vez era por el viento.

—Suéltame o me dormiré.

El aire se sentía tan bien, pero no estaba seguro si ese confort era natural, o formaba parte del poder del ruso. En ese momento no se molestó en averiguarlo, sólo se dejó caer entre la agradable sensación, hasta que cerró lentamente los ojos.

PUM

…claro que ser empujado, fue suficiente para despertar de nuevo. Arisco, entrecerró los ojos y gruñó entre dientes tras caer sentado. Al alzar la mirada, encontró unos filosos picos de hielo que nacieron del suelo, y se alzaron para ocupar su anterior lugar.

—Hn

Ivanov tampoco lucia muy contento. Pero, una vez el pequeño lobo se materializo junto a Kai, todo pareció tener sentido.

—¿Sabes? Me he estado preguntando porque no se llevaban bien.

Kai, giró un poco la cabeza para observar a la chica que hablo. Fue extraño para él, ver a Mariam cerca de la puerta mientras se quitaba el abrigo. No se había dado cuenta de su llegada, y una parte muy, muy lejana de su mente, le indico lo peligroso que era distraerse de esa manera.

—Se supone que son la misma persona ¿no?- prosiguió la peliazul.

—No somos iguales- ladró el niño, y le dedico una fiera expresión que el más alto respondió de forma altiva.

—¿No son iguales?- repitió Emily, y por primera vez apartó la mirada del laboratorio- ¿Cómo es eso?

El mayor de los dos, desvió un momento la mirada para centrarse en Mariam, que le ofreció una mano al ruso-japonés con la intención de ayudarle a pararse. El pequeño con orejas de perro hizo lo mismo. Pero la diferencia radicaba en la tensión que vio en el menor, luego de sujetar la mano de su pareja.

—Yo tengo mis recuerdos- señaló Ivanov. Con cuidado, metió las manos en los bolsillos del pantalón, en una clara señal de abandonar todo porte ofensivo.

Emily enarcó una ceja, pero siendo tan brillante como era, no debió pensar demasiado.

—Tú eres una bestia bit ¿cierto?- divagó como si necesitara decirlo en voz alta, para poner las piezas juntas. El asentimiento en ambos, fue suficiente para que dejara la libreta de notas, y se acercara- Como Yuriy (el pequeño) no sabe de humanos, entonces ¿puedo decir que tus recuerdos son tu lado humano?

Eso era una extraña manera de decirlo, pero Ivanov hizo un gesto escueto, en el que accedía un poco dudoso a la definición.

—Si tú conservas el lado humano, entonces, ¿él es la bestia bit en su etapa salvaje?- intervino Kenny, que sabía a donde quería llegar la estadounidense.

Los presentes, que no tenían nada que ver con el trío de científicos, miraban de un lado a otro para ver el leve asentimiento, de quien, no se veía muy contento con su lado infantil.

—¡¿Por qué no mencionaron eso antes?- reclamó Emily. Indignada, giró sobre los talones y comenzó a farfullar cosas en ingles. Incluso distinguieron una que otra maldición.

Julia parpadeo un par de veces en incomprensión. Lo único que sabían de la muchacha de gafas, es que estaba tratando de ayudar a su amigo, pero los métodos aún les eran confusos.

—Si ambos se rechazan, no van a querer unirse- explicó Hilary.

Oh, eso tenía sentido, pero ninguno de los dos Yuriy dio señales de querer volver a ser un individuo. De hecho, los vieron fruncir el ceño, y casi podían jurar que saltaban chispas de sus ojos. Lo cual es razonable considerando la presa que estaba en medio.

—Hn.

Mariam ignoró olímpicamente la situación cuando Hiwatari retrocedió de golpe. Asustada por que se desmayara, dio media vuelta hacia él.

—¿Estás bien?- preguntó al colocarle una mano en el hombro- ¿Kai?

Los ojos carmín estaban fijos en algún punto de la nada. Más, la repentina e inexplicable sorpresa, duro muy poco, ya que agachó la cabeza y se masajeó el puente de la nariz.

—Iré a tomar aire- dijo suavecito, sólo para ella.

—No salgas del edificio.

—Ie (no)- masculló sin importarle responder en otro idioma.

Mientras salía, Kai sintió que lo seguían con la mirada, pero no pudo importarle menos. En silencio cerró la puerta tras la espalda, y comenzó a caminar por el solitario pasillo.

Dentro del apartamento, Kenny fue el primero en romper el silencio al suspirar con fuerza.

—Él tiene que dormir. Lo único que está haciendo es torturarse; sus heridas ni siquiera han sanado. A este paso va a morirse más rápido de lo previsto.

El menor que no entendía muy bien sobre el cuerpo humano, ignoraba porque su versión adulta se tensó y apretó los puños. Para él era muy simple, mientras Kai no durmiera todo estaría bien. Sin embargo, cuando Ivanov aflojó los puños, supo que había algo iba mal, tanto así que debió agachar las orejas.

—No existe nada para dejar de dormir (al menos nada que no sea mortalmente peligroso o experimental)- dijo Hilary para calmar un poco al ruso que comenzó a caminar hacia la puerta, con el niño tras él.

—Es como si hubiéramos perdido esta vez- dijo Julia en voz baja, una vez se dobló en el mesón de la cocina.

—Yo haré que Hiwatari duerma- dijo el pelirrojo.

—¿Qué? ¿Por qué?- cuestionó el infante.

—Muévete enano, te lo explico después.

Con un rudo gesto, ambos salieron del apartamento, y un nuevo silencio envolvió el lugar.

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La azotea del edificio era fría y nublosa. Kai tuvo que volar la cerradura para poder entrar; seguramente los encargados del lugar no querían que nadie muriera congelado, ni fuera derribado por el viento.

Por ahora respiró hondo. El aire frío le ayudaba a mermar las ansias de incendiarlo todo a su paso. No obstante, el gélido clima no era suficiente, no se sentía como el poder de su pareja. Con él todo era mucho más frío, y tan suave como si se tratara de una caricia.

—Hn.

Pero no pudo entretenerse en ello, ya que una sombra llamó su atención.

—Cálmate, cálmate.

Se repitió mientras intentaba controlar la naciente ansiedad, que rozaba la oscuridad de la locura. Había comenzado a sentirse acorralado, y su corazón se disparó ante la sensación de peligro. Todo en él indicaba que estaba siendo acechado, comenzó a sentirlo en el apartamento, por lo que instintivamente viró con la aparición de una nueva silueta.

—No es real, no es real, no es…

Su respiración se volvió un poco más pesada, y pronto experimento un golpe de adrenalina que detonó todos sus sentidos. Ellos le decían que no podía equivocarse, que esto era real y debía actuar, porque el enemigo estaba en la penumbra.

—Hn.

Intranquilo, cerró los ojos y se rehusó a abandonar su lugar junto a la puerta. Sólo era una alucinación, no había nadie siguiéndolo…aunque, Brooklyn podía hacerlo. Aterrado, abrió los orbes carmín y ellos brillaron con intensidad. La idea lo erizó, porque quizás el pelinaranja lo encontró, y ahora estaba jugando con él para enloquecerlo.

—No- masculló en un hilo de voz, mientras bajó la cabeza, como si así pudiera dejar de ver las figuras etéreas que lo cercaban.

Su respiración se agitó, y el aire frío hizo que le doliera el pecho. Aunque definitivamente, comenzó a hiperventilarse cuando una nueva sombra se plantó, a no más de un metro de distancia, y lentamente comenzó a tener sentido.

—Boris.

La sorpresa inicial, se tiñó de horror por ver que el mayor se acercaba. Con el primer paso, Kai retrocedió. Esto no podía estar pasando; confundido se llevó una mano a la cabeza, para que sus dedos se enredaran entre los mechones de cabello.

—No eres real- insistió con voz gélida. Sus ojos se oscurecieron, y sin decir nada, alzó la mano libre. El disparó fue limpio, e iluminó el lugar con un destello de fuego negro.

—¡Hey!

En medio del viento, resonó una voz que no llamó su atención; estaba tan abstraído en las llamas y la figura de Boris, que fue imposible detallar en algo más. De hecho, cuando su acosador dio un paso más cerca, se vio obligado a retroceder de nuevo.

—¡Oye!

Pronto, un par de ojos azules entraron en su campo de visión. Un poco confundido, Kai parpadeo para intentar comprender en qué momento Ivanov le sujetó las manos.

—¿Qué haces?- preguntó con la seriedad suficiente, para que el bicolor se inclinara un poco hacia la derecha. Boris ya no estaba, por lo que se sintió algo desorientado.

—Nada- respondió con el mejor tono de indiferencia que pudo encontrar.

—¡Oigan!

La exclamación logro que el ruso-japonés viera la pequeña figura, que se acercó tan rápido que fue como si apareciera mágicamente. Claro que cuando cayó una bola gigante de nieve (tan grande como los tres juntos), debió concentrarse en saltar hacia atrás.

—Hn.

Ivanov frunció el ceño, y su contraparte lo fulminó con la mirada. Verlos tomados de las manos no le hizo gracia, pero lo ignoró casi de inmediato al caminar hacia Kai.

—¿Te estás debilitando?- preguntó el niño, mientras Hiwatari se dirigía a la puerta, dispuesto a sentarse en la pared.

Una bestia bit podía pasar años (si quería), sin dormir, y la única manera que él concia (además de ser noqueado, como le paso a su yo-adulto) era que lo deseara, mas no lo necesitaba.

—¿Pueden olvidar la maldita pregunta? Estoy bien, de maravilla- áspero enojado.

—Se nota, tú carácter sigue tan encantador como siempre- dijo Ivanov al sentarse a su lado. El menor con orejas de perro, hizo lo mismo, así que el bicolor quedo de nuevo en la mitad de los dos.

Por un momento nadie volvió a decir nada. Incluso los rusos fingieron demencia, por la forma con que Kai pretendía mermar los temblores producidos por el frío, o que el aire no entrara tan rápido, porque le dolía el pecho. Sin embargo, cuando el pequeño se apoyó contra él, el bicolor intentó regularizar la respiración con la suya.

—Vas a hacer que duerma ¿cierto?- dijo impasible.

Durante un minuto, el Yuriy mayor no dijo nada. Había apretado los puños, pero su semblante seguía tan neutro como siempre. Claro que al final miró a su compañero. Kai lucia igual de estoico como acostumbraba, y si antes había visto una chispa de enojo, (por ser víctima de los estúpidos juegos de Brooklyn), ahora había desaparecido, para dejarlo cansado y sin saber qué hacer.

—¡Hey!

Claro que todo eso pareció insignificante, una vez su pareja abrazó sin aviso al niño, y lo acomodo entre sus piernas abiertas.

—¡¿Qué demonios haces?- preguntó Ivanov.

—Hn- áspero el más joven un poco incómodo, y con un precioso rubor en las mejillas, pero sin tener intenciones de rechazar el gesto.

—No es para tanto- dijo Kai. En realidad tenía frio, y ya que el delgado cuerpo le ayudaba a mantener su respiración controlada, no le pareció mala idea acercarlo un poco más.

—Eso no es justo ¿Por qué soy el único al que lastimas cuando se acerca? (Y no es como si quisiera, o me gustara hacerlo)

—Quizás, porque eres un idiota- señaló el ruso-japonés. Descuidado sujetó al lobito con fuerza; quien tal vez se erizó con el contacto, pero se las arregló para sacarle la lengua al otro.

—Suéltalo- ordenó mosqueado- Ese todavía sigo siendo yo, y no me gusta que me abracen.

—Quien dijo que no me…

—Además…-interrumpió el mayor- ¿Por qué sigues llamando al enano por mi nombre?

Kai intentó no rodar los ojos, pero su mirada se perdió en algún punto de ese cielo gris. Ahora, tenía la cabeza apoyada contra la pared. Y las piernas que se habían flexionado en una posición más cómoda, le permitieron a sus brazos descansar en las rodillas. Su abrazo apenas era una escueta presión, pero dejó al niño acercarse tanto como quisiera.

—No necesito que me pongas a dormir- dijo por lo bajo, ya que había olvidado por completo de lo que estaban hablando.

—Necesitas descansar- dijo Ivanov.

—Y nosotros podemos hacerlo por ti- apoyó el más joven.

Considerando su escases de palabras, la atención de Kai fue atraída sin dudar. Un poco descuidado (básicamente por el adormecimiento) bajó la mirada, para ver el ceño fruncido, y el tono carmesí que el pequeño intentó ocultar al mirar en otra dirección. Después de todo, ayudar desinteresadamente, mostraba ese tipo de empatía que no estaba acostumbrado a experimentar.

Esta vez el bicolor sonrió de medio lado, y le revolvió el cabello. El aludido bufó en respuesta, y le miró enojado, o al menos pretendió estarlo.

—Oh por dios- masculló el pelirrojo adulto harto de esa muestra de sentimentalismo.

—Cállate Ivanov- índico Hiwatari. Mientras se movió un poco adolorido hasta que se sintió más cómodo- Antes que me noqueen…

—No vamos a hacer eso- interrumpió Yuriy.

—…quiero saber algo- continuó tras ignorarlo. Por eso, giró la cabeza despacio hasta que pudo ver a su pareja, a ese idiota que había conocido, y se vio forzado a aceptar en las misiones. Él era la persona que estaba por odiar, quizás por un estúpido juego, o algún plan que aún no comprendía- ¿Por qué quisiste parecer humano?

—…

El ruso suspiró; luego observó algún punto de la azotea, como si pensara en lo siguiente que iba a decir. Pasados unos minutos, volvió a mirarlo con una leve sonrisa (apenas visible) en los labios.

—Hagamos algo, si te despiertas sin odiarnos, te diré lo que quieras.

Eso sonaba razonable, después de todo, no quería decirle nada que podría ser usado en su contra. No porque se tratara de algo malo, pero es difícil razonar con alguien que en el futuro, lo detestara.

—Eso incluye decirme ¿Por qué no te gusta mi aroma?

Ambos lo repetían constantemente, en especial cuando se acercaba distraído a alguno. Sin embargo, a él era el único al que se lo decían, así que debía haber una explicación.

—De acuerdo, es un trato entonces- dijo el mayor.

—Da (Si)- respaldo Kai con una leve sonrisa.

El viento sopló con tanta fuerza, que los obligó a cerrar los ojos. Nadie volvió a decir nada después de eso, pero los dos lobos se miraron y fruncieron el ceño antes de comenzar a enfriar las manos. Las temperaturas extremas hacen que las personas caigan inconscientes. Considerando que el ruso-japonés mostraba señales de estar alucinando, no sonaba muy sensato jugar con su mente, y golpearlo sólo empeoraría las cosas.

—¿Uh?

Aunque la frustración y la impotencia de estar a punto de perder al bastardo, fueron interrumpidas por el celular que sonó con el anuncio de un mensaje de texto. Curioso, Kai sacó el aparato. Ver el número de Hiro Kinomiya consiguió que enarcara una ceja, mientras oprimía las teclas correctas para poder leer.

—Tenemos una misión- informó extrañado.

—¿Qué?

Antes de siquiera pensarlo, los tres estaban cabeza contra cabeza, frente a la pantalla del celular.

"Chersky- Avistamiento de Bestia bit, nivel de peligro AA- Captúrenlo con vida"

No era la información más completa del mundo, pero efectivamente se trataba de una misión. Kai intentó llamar a Hiro, pero la voz femenina de una maquina le indicó que el número marcado se encontraba fuera de cobertura.

—Bueno, vamos.

—¿Qué?

Antes que Hiwatari pudiera ponerse de piel, el más alto colocó una mano en su hombro para detenerlo.

—Tenemos una misión-repitió indiferente.

—En tú estado, vas a conseguir que te maten- dijo el niño.

Morirse por no querer dormir, o en una batalla era lo mismo para él. Sonaba igual de descabellado. Por lo que Kai resopló casi aburrido, e intentó no rodar los ojos ya que no le gustaba la extraña situación ¿Acaso esa era la manera en que el estúpido pelirrojo, demostraba su preocupación? Mosqueado frunció el ceño, porque definitivamente no le gustaba la inquietud que se formaba en su pecho.

—Hn.

Así que antes que alguno pudiera preverlo, el bicolor se alejó con ayuda de esa monstruosa velocidad, para situarse en el borde de la azotea. Los dos Yuriy se reprendieron mentalmente por haberlo subestimado, aunque eso no evito que se incorporaran despacio, y lo miraran con estoica curiosidad.

—…

Kai les sonrió arrogante, y alzó los brazos. Ellos abrieron grandes los ojos luego de comprender sus intenciones, donde lo último que vieron de él, fue el brillo altivo en sus ojos al irse hacia atrás. Sin pensar lo siguieron, corrieron al borde y se lanzaron con la misma velocidad.

El maldito imbécil era rápido; casi molestos, Yuriy e Ivanov, fruncieron el ceño mientras caían. Por suerte para ellos, el cansancio había hecho mella en Hiwatari que saltó a un tejado cercano. Claro que todavía no lograban acercarse, y las cosas se complicaron cuando llegaron a la calle.

La velocidad hacia imposible que los humanos los vieran, sólo eran corrientes de viento o alguna sombra que desaparecía con la luz. Aunque los obstáculos definitivamente representaban una molesta distracción.

—Hn.

El niño frunció el ceño. Sus colmillos fueron visibles al sonreír salvaje, porque la adrenalina de estar persiguiendo a su presa lo llevó al borde del éxtasis. Impulsado por ello, lanzó un puñado de agujas de hielo.

Su contraparte adulta, vio sorprendido como el fuego azul contrarresto el ataque, pero no contento con ello, una segunda bola de fuego derribó al pequeño (que por falta de experiencia) no lo vio venir. Con la oportunidad al frente, Ivanov se abalanzó contra Kai. Su distracción le permitió tumbarlo en un rudo gesto.

—¿Uh?... ¿Qué es tan divertido?- preguntó el pelirrojo, por quien comenzó a reírse bajo su cuerpo.

Afortunadamente habían llegado a un pequeño parque, en el cual las personas cercanas comenzaron a correr asustadas, debido a los inexplicables brotes de fuego, y los tres extraños que aparecieron de la nada.

El pequeño Yuriy se estrelló contra un montículo de nieve, y terminó sacudiéndose como el buen can que era. Después reparó en su otra mitad y el bicolor bajo su cuerpo. Ahí vio las piernas entre las contrarias, y todo el peso que se recargo en el ruso-japonés para que no escapara.

Hiwatari dejó de reír y sonrió. En verdad necesitaba esto, cualquier distracción sonaba plausible para olvidar todo el maldito asunto. Desafortunadamente su cuerpo no pensaba igual. Aun dolía, y estar despierto era como una pequeña agonía, pues la desaparición de la adrenalina sólo lo empeoro todo.

—Oh que lindos.

—¿Qué demonios estás haciendo lobo?

…de acuerdo, eso fue un poco extraño. Confundidos, la pareja reparo en las voces femeninas. Ahí vieron a Julia que acababa de tomarles una foto con su celular, y junto a ella, Mariam parecía a punto de masacrar al pelirrojo. Bryan al otro lado de la rubia, sonrió divertido, pero Ozuma se mostró tan neutro como siempre.

Fue entonces que Kai notó la situación. Había evitado a ese idiota durante días; estaba seguro de no quererlo cerca, mucho menos que lo tocara o estuviera a menos de un metro de distancia (cosa que ese día se estropeó) Porque la proximidad lo ponía inexplicablemente inquieto, y cada vez que lo veía a los ojos, recordaba ese maldito beso que lo erizaba sin razón aparente.

El bastardo conseguía fastidiarlo con tanta facilidad, que afiló la mirada, y acrecentó su "enojo" una vez los orbes azules lo observaron.

—…

Afortunadamente, el contacto duro muy poco ya que el niño con apéndices lobunos, hizo que picos de hielo salieran del suelo, para que el mayor se fuera hacia atrás.

—¿Por qué salieron del apartamento? Saben que es peligroso- dijo Ozuma ajeno a la despreocupación de los demás. Quizás morir por un estúpido descuido, no le parecía tan entretenido como al resto.

—Tenemos una misión- dijo Kai mientras intentaba parase entre la aterradora simetría del hielo, que se había acomodado perfectamente a su cuerpo. Al final debió derretirlo.

—Hn.

Eso resultó curioso. El bicolor (a pesar de su letargo),percibió el denso ambiente y el mutismo que le sucedió.

—¿En Chersky?- preguntó Mariam.

—¿Cómo sabes?- inquirió el niño.

Julia observó curiosa a Bryan. El pelilavanda sonrió de medio lado, antes de moverse tan rápido que pronto se le vio abrazando a Kai.

—¡Genial! Vamos.

—Parece que Hiro encontró una manera de romper, lo-que-sea-que-tiene-Kai- dijo la peliazul. Indiferente, comenzó a caminar de vuelta al apartamento.

—¡Esperen! ¿Qué demonios pasa?- gruñó el más joven, por la falta de información.

—¿Qué tiene que ver Hiro con todo esto?- preguntó Ivanov.

—No creías que estabas lejos de la vigilancia de Neo-Borg ¿cierto?- dijo Ozuma.

Fieros ojos lo miraron de manera altiva, pero Yuriy no se inmuto. Sencillamente frunció el ceño.

—Relájate lobo- dijo Mariam con un ademán de la mano que le restaba importancia al asunto- La junta directiva no sabe nada de tu peculiar estado, sólo Hiro está al tanto. Pero ellos saben de los ataques de Brooklyn, y la posible aparición de Boris.

—¿Ustedes nos han estado espiando?

—Cuidando- corrigió la chica.

—Pertenecemos a los Saint Shields, ¿Qué otra cosa esperabas de nosotros?- dijo Ozuma al mirarlo de reojo.

El pelirrojo bufó entres dientes. Los demás ya se habían adelantado un poco, pero le tomó un par de minutos seguirlos. Esa pareja de agentes en particular le molestaba, y quizás tenían razón ya que eran el mejor grupo de espías de la agencia, pero eso no hacía que se sintiera ni medianamente mejor. Si alguien se enteraba de su situación (además de Hiro) podría estar en peligro.

—Hn.

Desconfiado, dio un rápido vistazo al entorno para asegurarse que no había nadie más cerca, ni que había un grupo de guardias ocultos en alguna parte del parque.

—Oye…-llamó el niño a su lado- Dijeron que ese Hiro sabe cómo romper lo que tiene Kai, ¿Entonces si vamos Chersky, no va a odiarnos cuando duerma?

—¿Qué?

Concentrado en su labor de encontrar cualquier anomalía, y en elaborar un plan de escape en caso de ser traicionado. Ivanov despertó de golpe con las palabras, e instintivamente buscó a su pareja, que se dejaba llevar por Kuznetzov.

—….

….cuando esos bonitos ojos carmín, giraron para verlo sobre el hombro. Sólo pudo sonrojarse un poco en cuanto Kai apartó la mirada.

—Andando- dijo el mayor.

El infante asintió en silencio, pero antes movió una mano, y Bryan debió moverse para no quedar sepultado bajo una monumental bola de nieve.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Llegar a Chersky les tomó 17 largas horas debido al clima, y al hecho de tratar con un maldito pueblo que estaba en la mitad de la nada. El pequeño lugar era cubierto por una densa niebla y altos tumultos de nieve, que prácticamente sepultaban las casas. Habían muy pocas personas viviendo en allí, así que no sería problema si la bestia bit aparecía.

—Es mejor separarnos- dijo Ozuma.

Hacia tanto frío que Julia se frotó los brazos sin decir nada. Con cuidado examinó el sórdido lugar, y prestó especial atención a los edificios abandonados. Revisarlos todos les tomaría la mitad de la noche.

—Vamos- indicó Bryan, y ella lo siguió sin dudar.

—Estaremos en contacto- dijo Mariam tras darse un suave golpecito en la sien, para señalar que mantendría su enlace mental abierto- Si ocurre algo, sólo díganlo.

—Si no encuentran nada, nos reuniremos en la iglesia en dos horas- prosiguió el líder de los Saint Shields. Bastó con un asentimiento general para que las dos parejas desaparecieran.

—…

Kai no se había movido ni un centímetro, básicamente porque no quería hacerlo. Las 17 tediosas horas lo habían dejado cansado, y lo suficientemente mareado (por culpa del sueño) como para no querer correr.

—Hn- suspiró. Tampoco pensaba quedarse parado bajo la nieve, así que comenzó a caminar.

—¡Vamos ahí! ¡Ahí!- exclamó con alegría el lobito.

A diferencia de Hiwatari, Yuriy tenía mucha energía. Esta era la primera vez que salía a una misión, así que miraba a todo con sumo interés mientras mantenía un brillo de curiosidad infantil. De vez en cuando se acercaba a escudriñar por alguna ventana, pero jamás se alejó de su presa, o del bastardo aprovechando con el que compartía la mitad de su poder.

Ver ese lado espontáneo, consiguió que el ruso-japonés sonriera de vez en cuando. Y como si sintiera que el peso en los hombros disminuía, se permitió respirar hondo. Odiar a Yuriy Ivanov era mucho más complejo de lo que pensó, porque la persona que era ahora dejaría de existir, y se convertiría (a la fuerza) en algo que no quería. Por lo que es fácil asumir que esta es su última noche. Cuando durmiera, o se muriera, Kai Hiwatari desaparecería y se convertiría en el Kai que odiaría al ruso.

Por ahora decidió pensar en otra cosa, ya que no había nada productivo en indagar en su inevitable extinción. Aburrido, se centró en el lugar que el joven lobo señalaba…

PUM

…claro que chocar con Ivanov fue inesperado. Desde que no dormía se había vuelto algo torpe, y los accidentes cerca de su compañero se hacían cada vez más frecuentes.

—Fíjate por dónde vas idiota- áspero el pelirrojo.

—…

Antes que el bicolor pudiera responder, fue jalado de la mano por el niño que quería entrar en una vieja granja, que no era más tétrica y lóbrega, porque no podía. Era como esos edificios en las películas de terror: oscura, como si estuviera a punto de desmoronarse, tamizada con polvo y telarañas, pero sobre todo, sabias que si entrabas en ella, ibas a morir en manos de algún sádico psicópata.

—¿Por qué allí?- preguntó Kai mientras se dejaba llevar.

No es como si tuviera miedo, pero si el maldito lugar se les caía encima, sería realmente problemático. Sin mencionar claro, lo estúpido de morir por ello, porque en su condición actual no estaba muy seguro de sobrevivir el golpe.

—Porque si- sonrió Yuriy sin detenerse.

El ruso mayor, los siguió en silencio con un gracioso gesto de disgusto, que le hizo resoplar suavecito. Él no estaba precisamente feliz, no sólo porque los días en vela lo irritaban (todo sea por vigilar que el imbécil no se durmiera) sino que además se sentía inquieto. Ni Kai ni él habían hablado del incidente de Brooklyn, sencillamente establecieronque no iban a dormir para no dejarlo ganar. Fue como un silencioso acuerdo que ambos aceptaron individualmente. Por eso, ni siquiera mencionaron el beso que uso para distraerlo (afirmar que era por otra cosa, haría que asesinara a alguien, sólo por las emociones que no estaba acostumbrado a manejar)

Recordar ese cuerpo bajo el suyo, la boca que tuvo a su disposición, y esa dócil y manejable actitud mientras lo besaba; consiguió estremecerlo. Claro que al final, frunció el ceño e intentó ignorar el leve rubor en las mejillas.

Últimamente parecía estar de mal humor todo el tiempo, y no era solamente por la falta de sueño. Acercarse a Kai lo hacía más arisco, y agresivo de lo normal. Detalle que expresaría abiertamente, sino fuera por el niño que interrumpía sus aproximaciones.

—Nh.

Pero, por el momento debía concentrarse en el área. No cometería el mismo error estúpido de la primera misión, cuando entraron en esa vieja casa, y una de las bestias bit escapó.

—¡Wow!

Claro que también debía vigilar al bicolor y su volátil poder. Por reflejo, Ivanov saltó a un lado, ya que su compañero se incendió espontáneamente e iluminó el granero con un intenso destello azul.

—Yeb (maldición)- reclamó, mientras apagaba la manga de su chaqueta.

El lobito giró curioso, pero no dijo nada; porque perdió interés al analizar el entorno. El suelo crujía con sus pasos, y algunas ventanas de madera estaban a punto de caerse, al igual que las vigas y toda la estructura. Pero lo que realmente llamó su atención, fue la puerta del sótano, que apenas era visible en la nieve.

—Avisa la próxima vez que vayas a incendiarte- acusó el mayor.

—…

—¡¿Me estas escuchando?

—¿Qué?

En su momento, Hiwatari pensó en una respuesta, pero entre el sueño y el poco interés que le prestaba, perdió el hilo de la situación.

—Encontré el sótano- señaló el más joven, luego de abrir las puertas de par en par. Eso fue suficiente para que los otros dos lo miraran.

—Quédate aquí, e intenta…-dijo Yuriy tras mirar a su pareja. Debió hacer extraños ademanes, en busca de alguna palabra para expresarse-…sólo deja de incendiarte. Nosotros bajaremos.

—Hn.

El bicolor lo vio con desdén, pero no objeto. Primero porque no tenía ganas, y segundo porque no quería. Además no le molestaba ser excluido de un emocionante viaje al sótano. Indiferente, vio sus manos envueltas en llamas azules, y posteriormente reparó en el resplandor que se extendió por todo su cuerpo. Si bajaba en ese estado, seguramente incendiaria todo el lugar.

Con un resoplido se alejó. Dejó que los dos rusos se hicieran cargo del asunto, mientras tanto se sentó en el suelo. Que el piso fuera de madera no mejoraba la situación. Debió usar toda la concentración que no tenía, para que las llamas no fueran tan calientes.

—Demonios- masculló luego de alzar las manos. Las abrió y cerró un par de veces, pero el fuego no se desvanecía, así que las extremidades comenzaron a dolerle.

Estaba tan pendiente de ello, que olvidó lo demás. Pues en ese momento, no podía concentrarse en dos cosas al mismo tiempo.

Por otro lado, Ivanov miró sobre el hombro aun cuando ya habían bajado. Tras su espalda estaban las escaleras, así que veía el intenso resplandor que lentamente comenzó a extinguirse.

—Idiota- musitó en un hilo de voz. Sin embargo, por estar pendiente de Kai y no del camino, chocó con el niño.

—Hn.

El lobito refunfuñó. Como iba adelante, el golpecito le hizo dar un paso. Molestó, giró hacia el otro y lo fulminó con la mirada.

—¿Qué demonios te pasa?- cuestionó Yuriy.

—¿De qué hablas?- dijo el adulto ligeramente distraído.

Aun cuando estuviera oscuro, pudo acostumbrarse para dar un lento recorrido en el sótano. No oía, olía o sentía nada extraño, pero por experiencia sabía que eso no significa que no hubiera alguien oculto, por lo que hasta que no revisara todo, no estaría completamente seguro.

—¿Por qué demonios tenemos una presa?

La voz infantil lo frenó de golpe, y ya que el niño notó las pocas ganas que tenía el otro de responder, avanzó con la clara insinuación de no ceder hasta conseguir una respuesta. Porque esto había estado molestándolo desde hace mucho, y sinceramente no entendía que ocurría. Él nunca (que recordara con su corta edad) había sentido la necesidad de herir a un humano, pero ahora marcó a uno para… ¿matarlo?

Ivanov dio media vuelta sobre los talones para encararlo. Aunque antes de responder, el pequeño desapareció con un parpadeo. Cuando pudo sobreponerse a la pregunta, lo sintió en la parte inferior, aunque algo no iba bien…

¡Kai!- exclamó Yuriy.

El pelirrojo no dudo en ir a averiguar qué ocurría, así que se materializo en el primer piso. Ahí vio a Hiwatari sentado en el suelo, sólo que les daba la espalda. El fuego había desaparecido, más lo alarmante de la situación era la sombra que se cernía sobre él.

Cuando intentaron acercarse, el intruso sujetó a Kai y lo obligó a pararse. También le dio la vuelta para que los mirara, y lo rodeó de la cintura con un brazo, mientras la mano libre se cerró sobre el cuello en advertencia.

—Suéltalo- indicó Yuriy, y sus orejas caninas se fueron hacia atrás.

El bicolor no peleaba por espacio, pero fue sencillo descubrir el motivo una vez vieron sus ojos apagados. El bastardo lo había hipnotizado, o en el peor de los casos, lo estaba controlando. En respuesta a ello, el suelo comenzó a escarcharse.

El intruso apretó el cuello del ruso-japonés, y con ello escucharon un quejido por la falta de aire. Él no despertó, ni siquiera cuando su cuello parecía a punto de romperse.

—¡NO!- exclamaron los dos pelirrojos, que por instinto alzaron las manos, como si eso fuera a detener al atacante.

—Tranquilo- dijo Ivanov- No haremos nada.

Si el imbécil Hiwatari se moría ahora, después despertaría odiándolos, y ninguno de los dos quería eso. Así que mantuvieron las manos en alto, para mostrar que no intentarían nada.

No había que ser muy listo para imaginar que esa era la bestia bit que buscaban; era eso, o apareció otra. Sin embargo la penumbra y la falta de información, sólo complicaban las cosas. Ahora no veían nada más que un par de profundos ojos rojos, y la delgada y casi huesuda mano que se cerró insistentemente en la tráquea ajena.

—Déjalo ir, y no te haremos nada- prometió el mayor.

…hubo algo curioso en su reacción, pues una sádica sonrisa mostró los colmillos que prácticamente brillaron en la oscuridad. Donde debido al mortal significado, los dos rusos aguantaron la respiración, mientras veían con horror como Kai iba a morir.

PUM

—Hn.

No obstante, debían admitir que esa onda de fuego los tomó por sorpresa, en especial cuando golpeó y lanzó a la sombra contra una pared lejana.

Después vieron a Kai ladear la cabeza, y colocar una mano en su hombro porque le dolía el cuello. Mas, una vez los ojos fuego los buscaron, la pareja de lobos se mostró casi sorprendida por el despliegue de poder, que los obligó a cubrirse con los brazos.

—Tks.

Arisco, el bicolor decidió ignorarlos. Tenía asuntos más importantes que atender, por lo que dio media vuelta y caminó hacia la bestia bit que se atrevió a jugar con su mente. Odiaba cuando eso ocurría, porque le dejaba un amargo sabor en la conciencia y un palpitante dolor de cabeza.

Ivanov sonrió levemente por la reacción. Por un momento olvido por completo lo testarudo que ese muchacho podía ser. Además, era la única persona que conocía, que podía romper su enlace mental.

—Te demoraste en reaccionar- comentó el niño de mala gana.

—Eres un idiota- apoyó su contraparte- Casi te matan por ser descuidado.

—Cállense- reprendió Kai- Estoy cansado. ¿Saben lo difícil que es concentrarse así?

—Interesante.

La voz intrusa comenzó a reírse suavemente, con un toque siniestro que llenó el tórrido ambiente. El trío sólo pudo tensarse, porque el extraño acababa de hablar y eso no era común en las bestias bit que pierden el control. Intuitivamente se pusieron a la defensiva, pues la única explicación era que esa persona los atacó voluntariamente, y lo único que les faltaba era lidiar con un loco psicópata que seguramente gustaba de torturar gente.

—Ustedes son una pareja muy interesante- señaló sin error en mencionar un dúo.

De las sombras salió un hombre más alto que ellos. Se detuvo a una considerable distancia, donde estaba lo suficientemente cerca para que pudieran verlo, pero no tanto como para sentirse amenazados. Por eso, pudieron detallar en las facciones perfiladas, y la fiera mirada que vino acompañada de una sonrisa arrogante. Era terriblemente atractivo, tanto que daba asco mirarlo. Y Kai, cansado como estaba, se erizó en su presencia.

—¿Qué es lo interesante?- indagó Hiwatari como único medio de distraerse. Porque esa apariencia lo llamaba como un imán, y lo sumergía en un mar de sensual oscuridad que lo hacía manipulable.

—Tú eres interesante- sonrió e hizo el intento de acercarse; más los dos pelirrojos lo impidieron. En menos de un segundo se encontraban frente a Kai, y por sus expresiones no lucían precisamente felices con el descarado coqueteo- Y ustedes…son la misma persona, que extraño ¿Cómo se separaron?

—No te importa- rugió el menor.

—¿Quién eres?- áspero el Yuriy mayor, mientras afilaba la mirada.

—Tú novio tiene mucha energía- rió divertido.

—No es mi novio- señaló Kai, tras abrirse pasó de mala gana entre sus "guardaespaldas" Así encaró de nuevo al otro hombre. Porque no necesitaba que lo cuidara, ni tampoco se estaba muriendo para esconderse detrás de ellos.

—Me llamo Sanguinex- dijo con un gesto sugerente, que casi hace vomitar al pequeño- Y tú…Kai, de verdad eres interesante ¿Puedo morderte?

—¿Qué?- indagó desconcertado por escuchar su nombre. Claro que eso no evitó que se estremeciera, con el sexy tono de voz.

—Muy bien. Deja eso pervertido ¿Qué demonios quieres?- dijo Ivanov.

Aun cuando fuese molesto, Sanguinex se veía muy lúcido para tratarse de una bestia bit descontrolada. Y como no sabían si era la persona que buscaban, sólo pudieron estar alerta ante la posibilidad de enfrentar a un aliado de Boris o Brooklyn.

—Hn- bufó el atractivo hombre. Con una expresión despectiva vio a los dos lobos, antes de pasearse por el granero sin apenas mirarlos- Esa impaciencia te traerá muchos problemas Yuriy.

De nuevo, tres pares de ojos se afilaron. La naciente desconfianza tras oír sus nombres, los llevo a seguirlo con la mirada, donde el intruso se sentó en una pila de cajas congeladas.

—¿Saben? Me siento casi ofendido de que no me reconozcan. Después de todo, esta no es la primera vez que nos vemos; aunque quizás recuerden más a mi hermano, él es un lobo también, se lo llevaron a su asquerosa base, luego de matar a mi amigo.

—…

Oh shit…Kai enarcó una ceja, y se acercó luego de deshacer su postura ofensiva.

—Hiro nos pidió que viniéramos por ti ¿Por qué?

El bicolor no intentó abordar el tema desde otro ángulo. Sencillamente afirmó que era la persona que necesitaban, y en respuesta los otros dos lo siguieron de inmediato. Por eso vieron la sensual sonrisa que Sanguinex le dedicaba al ruso-japonés. Y molestos, fruncieron el ceño y chasquearon la lengua.

—Tú no dejaste que mataran a mi hermano- dijo con un gesto de la cabeza para señalar a Kai- Te lo agradezco.

—Responde mi pregunta- acotó sin interés en recordar la primera misión que les asigno Hiro. Entre más rápido se alejara de ese hombre, más rápido dejaría de luchar contra esa intensa atracción que lo hacía apretar los puños, casi hasta hacerse daño.

Sanguinex sonrió como si supiera lo que ocurría, por lo que consiguió que el otro lo fulminara con la mirada.

—Mi hermano y yo, no somos violentos. Pero cuando quisimos darnos cuenta, fuimos capturados por una persona que nos ordenó matar a alguien- comentó con aire apático- Naturalmente nos negamos, aunque, como supondrán (considerando el ataque) las cosas no resultaron como queríamos. Lo último que recuerdo luego de ser drogado, es un hombre: Kai Hiwatari. Y obviamente que mis amigos están muertos, excepto mi hermano.

Un leve temblor, recorrió al aludido tras oír su nombre. Mosqueado por la sensación, gruñó entre dientes.

—Si estás jugando con mi mente otra vez, voy a matarte ahora mismo.

—No lo hago- rió Sanguinex- ¿Por qué? ¿Qué sientes?

Como si Kai hubiera dicho que había otro intruso, Yuriy y su contraparte más joven, se tensaron ¿Acaso el bastardo estaba intentando controlarlo? Molestos, materializaron dos espadas de hielo sin dejar que el otro respondiera la pregunta.

—¡Wow! Tranquilos, no estoy haciendo nada. Es mi bestia Bit, aún estoy inestable por la droga, y no puedo controlarla por completo.

—¿Qué hace tú bestia bit?

—Drac-Attack es un vampiro. Sólo está intentando atraer a su presa.

—¿Para chupar su sangre?- indagó Ivanov con poco agrado.

—No- dijo el atractivo hombre, e hizo un mueca como si la idea fuera de lo más ridícula- Quiero su alma.

Oh claro, eso sonaba mucho mejor. Hiwatari rodó los ojos y se masajeo el puente de la nariz con dos dedos. Sanguinex ejercía una invitante atracción, como el canto de una sirena. Aunque eso no significaba que fuera a dar un paso más cerca.

—Él es mi presa- dijo el infante- No puedes tocarlo.

…las cosas mejoraban. El bicolor se turbó, al igual que el pelirrojo más alto. La abierta declaración casi los hace sonrojar.

—Ya lo sé, Kai tiene tú aroma por todas partes- informó el vampiro- Pero eso lo hace una presa más interesante.

—No te le acerques- advirtió esta vez. Sin dudar, el niño caminó hasta que el filo de su espada rozó el cuello contrario.

El ambiente fue tenso, pero Ivanov y su pareja prefirieron no mirarse, ya que la posesiva actitud finalmente consiguió que se sonrojaran. Después de todo se trataba de Yuriy Ivanov, y estaba defendiendo a su pareja. De hecho demandaba distancia.

—Ejem…-tosió el pelirrojo adulto- ¿Qué tiene que ver Hiro en esto?

Divertido del cambio de tema, Sanguinex esperó hasta que la punta de la espada se alejara. A continuación, sencillamente se cruzó de brazos con aire desenvuelto.

—Hice un trato con él, a cambio de información liberará a mi hermano, y además prometieron dejarnos en paz- dijo con calma. Aunque no le hacía gracia involucrarse en una estúpida guerra que no tenía nada que ver con ellos.

—¿Quién les ordenó matarme?- preguntó Kai.

—Eso mi deliciosa presa, es el tipo de cosas que sacaran a Lupinex de NeoBorg- informó- Y sólo lo sabrá Kinomiya. Pero como necesito un seguro, haré algo por ti. Puedo hacer que vuelvas a dormir.

—…

Desconfiados, el trío lo observó con los ojos entrecerrados.

—¿Cómo?- se aventuró Kai.

—Lo que te hicieron…-dijo al señalar el área, alrededor de la herida que hizo Brooklyn en el abdomen-…puedo quitarlo, sólo debo…

Cuando se puso de pie e intentó acercarse, dos espadas le frenaron el paso. Hastiado resopló, y con un gesto de la mano indicó que se apartaran. Al final, le obedecieron algo renuentes.

—Si haces algo extraño, te mataremos- dijo el pequeño.

—Sí, sí, sí, ya se.

Una vez aclarado el asunto; un par de intensos ojos de color rojo sangre, entraron en el campo de visión de Kai. El bicolor se turbo de inmediato, pero de todas maneras alzó la mirada para mantener el desafiante contacto visual.

—Tal vez duela, pero aguanta quieres- dijo Sanguinex con una sonrisa. Cuidadoso, colocó una mano en su abdomen.

—¡Hn! ¡Yeb! (¡Maldición!)

Antes de siguiera advertirlo, la extremidad se iluminó con un tenue escarlata y lo atravesó. Se sentía como si lo tocara por dentro, la piel le quemaba y tuvo la desagradable sensación de un roce sobre los órganos.

—¡Argh!

—Tranquilos- dijo Sanguinex por los lobos que se removieron. Desde esa posición no los veían, pero podía sentirlos, y no era difícil saber que se habían movido ya que Hiwatari se doblegó para buscar apoyo en su gabardina negra- Ya casi acabo.

Pasados unos agónicos minutos, Kai volvió a respirar. Atontando, se alejó una vez el vampiro quitó la mano. Ahora su respiración se volvió pesada, y estaba tan pálido que parecía a punto de desmayarse.

—Hey, Hey ¡Oye! Tranquilo- dijo Ivanov luego de correr a su lado. Con cuidado lo ayudo a sentarse en unas cajas- Mírame.

Pidió al palmearle la mejilla con suavidad. Necesitaba mantenerlo centrado, pero los apagados ojos carmín no se sobreponían.

—Bien, ahora debes morderlo.

Sanguinex sonrió luego de convertirse en el centro de atención. Este en verdad era un grupo divertido, y él que pensó que sería una noche de aburridas negociaciones.

—¿Q…qué?- dijo Kai con dificultad, por la respiración entrecortada.

—¿Por qué?- intervino el niño- ¿Y porque él?

—Lo haría yo- aseguró pero con el primer paso cerca, crecieron picos de hielo del suelo- Pero supongo que no es posible, y tú eres muy pequeño para hacerlo- señalo al infante que frunció el ceño, y tiró las orejas hacia atrás-…se necesita la fuerza de alguien mayor.

—¿Para qué sirve eso?- insistió el bicolor incómodo con el planteamiento.

—Acabo de desprender la marca de Brooklyn, necesitamos sacarla o se instaurara en otro lugar.

Nadie semolestó en pregunta como conocía el nombre del pelinaranja; porque eso ahora sonaba irrelevante.

—Si no lo haces tú, lo hare yo- apremio Sanguinex debido al largo mutismo.

—Hn, ya voy- gruñó Yuriy de mala gana. Receloso observó a Kai, que tenía el mismo desagrado pintando en su semblante.

—Nh- suspiró el atractivo hombre ante la poca iniciativa. Impaciente se acercó, y apartó la bufanda del ruso-japonés con un movimiento rápido.

—¡Ey!- se quejó Kai.

—Aquí- dijo tras señalar el espacio entre la curvatura del cuello, y el hombro- Muérdelo aquí, y recuerda que estas succionando esa parte de su esencia como bestia bit que sobra.

—¿Chto? (¿Qué?)

—Hn, sólo hazlo. Lo sabrás cuando lo sientas.

Fastidiado, Ivanov arrugó la nariz. Pero después observó sobre el hombro, donde su contraparte se cruzó de brazos. No hubo palabras entre ellos, pero no era necesario descubrir que le pedía. Por eso, el niño refunfuñó por lo bajo, y cerró los ojos para pasarle parte de su poder. Así el mayor tuvo esa expresión salvaje que tiñó sus ojos de rojo, y logro que los caninos crecieran como los de todo buen can.

—Hn- El bicolor frunció el ceño, mientras se puso de pie.

Ambos lucían como si estuvieran a punto de golpear al contrario, en especial cuando el ruso se acercó más. Después dio una última mirada inconforme y se inclinó sobre el lugar. La posición no le resulto muy cómoda debido a la diferencia de estaturas, así que subió una mano por la espalda, y la situó junto a su hombro. De esa manera se recargo un poco en él, y retiró la tela de la chaqueta que le impedía llevar a cabo su tarea.

Cuando respiró sobre la piel descubierta, lo vio erizarse. Así que Ivanov casi pudo sentir su propio corazón saltar en respuesta.

—Hn.

Esta vez gruñó en un gesto más animal, y ya sin dudar hundió lentamente los colmillos en el lugar indicado. Kai se quejó, pero al pelirrojo no pudo importarle menos, porque cuando lo hizo, sintió esa esencia que tanto le "molestaba" golpearlo sin aviso.

Inevitablemente cerró los ojos, ahora sentía plenamente a ese arisco Hiwatari. Además vinieron a él los recuerdos y sensaciones de esa noche cuando lo marcó como suyo. Era indudablemente la misma emoción, el inconfundible sabor, los latidos ajenos contra los oídos, y la piel a su entera disposición.

No obstante, no paso mucho para que comprendiera lo que decía el vampiro. Había algo en la esencia del bicolor que sobraba, aunque no sabía cómo explicarlo.

Kai se mordió los labios, una vez el pelirrojo colocó la otra mano en la base de su espalda y lo acercó. Considerando la posición, ser jalado implico que los colmillos se incrustaran más.

—I…Ivanov...-llamó suavecito, cuando debió empinarse por la demandante proximidad.

El aludido no respondió, pero el más bajito no pareció interesado en ello. Ahora su mirada se apagó un poco, y un leve rubor tiñó sus mejillas, gracias a la lengua que cada tanto tocaba su piel.

Y quizás, si alguno de los dos hubiera estado pendiente del entorno, hubiera notado como el pequeño lobo comenzó a desaparecer. Porque gracias a la unión, el niño sentía la agradable presencia del bicolor, y estaba dispuesto a fusionarse sólo para poder experimentar más la cálida cercanía.

Por eso, el ruso adulto, se centró en eso que tocaba. Estaba buscando y cuando lo encontró, gruñó entre dientes, por lo que su pareja gimió con la presión.

—Tks.

Yuriy no tardo en apartarse y escupir a un lado. Esto había sido más rápido de lo que pensó. Impasible, miró fijamente el suelo como si viera lo que acababa de sacar, aunque no había nada.

Claro que su concentración flaqueó en el mismo instante en que escuchó a Kai gimotear. Era igual a un imán, incluso tuvo que ladear la cabeza como si así pudiera escuchar mejor. Luego, resopló de nuevo y se acercó a la piel lacerada.

—Ivanov- jadeó por acto reflejo, debido a la húmeda lengua que lo acaricio lentamente, quizás a modo de disculparse por la herida.

—Nh.

El pelirrojo respiró con fuerza. Casi pudo sentir, sus orejas caninas moverse en respuesta a ese sonidito tan placentero. Y ya sin pensar en nada, lo abrazó posesivo; lo envolvió en ese tipo de gestos donde no había espacio, y lo sentía tan endemoniadamente cerca, que terminó mordiendo suavecito el camino hacia el cuello.

Hiwatari de verdad intentó concentrarse, ponerle orden a la situación, sin embargo lo único que pudo hacer fue colocar las manos en los brazos contrarios (esos que de un momento a otro, lo asieron demandantes de la cintura) Al hacerlo, Ivanov comenzó a dejar suaves besitos que lo erizaron.

—Yuriy…- musito Kai.

Oh demonios…el lobo tembló un poco. Casi como si su mente dibujara la forma en que los delgados contornos se movieron. Por lo que no necesito de otra cosa para alzar la mirada; quería esa boca de fuego para perderse en ella, y hacer que su dueño jadeara falto de aire. Pero sobre todo, quería que Kai Hiwatari gimiera su nombre.

—Ejem- tosió una voz intrusa, aunque ninguno de los dos le prestó atención. El ruso sujetó a su compañero de la nuca, hasta que pudo sentir el roce de sus labios-…

Claro que jamás llego a tocarlos, fue más bien como el beso de una mariposa, ligero y efímero. Ya que una gélida brisa lo empujó a un lado. Por eso entrecerró los ojos, pero no debió esforzarse en comprender que ocurría, pues sus ojos encontraron los del niño. Junto a él estaban las otras dos parejas de agentes.

Aparentemente el menor, era la parte más cautelosa de los dos, porque él no había notado la cercanía hasta ahora. En respuesta a ello, resopló por lo bajo, sin reparar en nadie en particular. No tenía que hacerlo para ver sus reacciones; lo poco que vio, le mostró a Julia que llevaba el celular en la mano (seguramente les tomó otra foto), Bryan mantenía esa maldita sonrisa cínica que le crispaba los nervios, y Mariam parecía a punto de acribillarlo con cualquier cosa que tuviera a la mano. Mentalmente se aseguró de no acercársele por el momento.

La indiferencia de Ozuma hubiera sido casi refrescante, pero el bajito se había acercado a Sanguinex.

—Tranquilo- dijo Ivanov con apatía- Hiro lo quiere vivo.

—Además no soy peligroso- sonrió el vampiro, que alzó las manos en señal de estar desarmado, y no intentar nada. Pero el líder de los Saint Shields entrecerró los ojos en desconfianza, e hizo una seña con la cabeza para que comenzara a caminar.

—No me vallas a disparar por accidente- áspero Sanguinex- No quiero morir por un estúpido error.

—Eso nunca ha pasado- dijo Ozuma.

—Ya déjalo Ozuma. El pobre (y sexy) hombre está yendo voluntariamente con nosotros- regañó Mariam con las manos en la cadera.

…tal vez la conversación prometía un divertido desenlace. Pero Kai comenzó a sentir su mundo tambalearse. Cuando menos lo pensó, el paisaje comenzó a desdibujarse lentamente, hasta que desapareció.

Kai.

—¿Nh?

…que extraño, hubo algo inusual en la manera como escucho su nombre. Vagamente intentó recordar el momento exacto en que sus ojos se cerraron, pero no pudo. Su segundo paso fue posicionarse en el espacio. Ignoraba cuál era la derecha o la izquierda, ni siquiera sabía dónde era arriba o abajo, y descubrir que estaba acostado no le ayudo ni un poco a su orientación.

Kai…

Tampoco sabía si antes de cerrar los ojos, había estado en esa posición. Claro que siendo justos, ni siquiera recordaba donde estaba. Sin mencionar que esa molesta voz no lo dejaba tranquilo, lo forzaba a ponerle orden a sus desechos pensamientos. Y eso, le tomó otro par de segundos…o minutos, quizás unas cuantas horas, pero no podía asegurarlo.

Kai…

—¿Yuriy?

De verdad intento mirarlo, pero fue imposible. Sus parpados pesaban mucho por el sueño, era como si no pudiera controlarlos. Y ciertamente no necesito mucho para decidir que Ivanov no era tan importante como descansar, así que giró para acostarse de lado, y darle la espalda a esa insistente voz.

—Hn- Ligeramente molestó por ser ignorado, Yuriy cruzó los brazos y frunció un poco el ceño.

—Bueno, al menos no intento matarte- señaló Julia al mirar a su amigo.

Hiwatari se había desmayado en Chersky, así que fue un largo y tedioso camino hacia el apartamento. Ellos no sabían si lo que hizo Sanguinex funcionó, pero la rubia tenía razón; hasta ahora todo parecía ir bien, sin embargo debían esperar hasta que el idiota despertara por completo.

—Vamos, ya es hora de comer- dijo Hilary al salir de la habitación principal.

—Tengo más sueño que hambre- bostezó Bryan tras estirarse.

—Ven Yuriy, come algo y luego a la cama- indicó Julia luego de tomar el brazo del pequeño.

—Pero…-objeto el lobito mientras salía- E… ¡Espera!

A pesar de los reclamos, fue sacado del lugar. Ahí su contraparte adulta, aguardo unos segundos antes de acercarse a la cama donde descansaba Kai.

¡No te le acerques!- reclamó el menor desde la sala.

—Hn.

Ivanov rodó los ojos. No es como si fuera a matar al bicolor, pero lo-que-sea- que-iba-a-hacer fue interrumpido, y por el momento se detuvo a una considerable distancia. Sabía que el mocoso podía rastrear su posición únicamente usando el olfato.

De verdad, resultaría sumamente molesto si soltaba otro de esos ataques de hielo en su contra. Con un gracioso mohín, arrugó la nariz un poco hastiado, mientras caminó hacia la pared contraria a la cama, para recargarse en ella. Desde allí podía ver fijamente a su compañero.

—Uh.

Más, cuando un apagado suspiro escapó de los delgados labios, Yuriy lo sintió como si ellos estuvieran contra su oído. Como si pudiera rozar cada línea de su cuerpo, sólo con el aire que lo tocaba.

Durante unos minutos aguardo en silencio, no volvió a moverse ya que su atención residía en la delga figura. Después, movió una mano sin pensar. Apenas la alzó con los brazos aun cruzados, y agitó un par de dedos.

—…

Antes, cuando se estaban conociendo, Kai pensó que el pelirrojo podía mover cosas con la mente, pero en realidad cristalizaba la humedad del aire para crear una fría brisa. Dependiendo de la intensidad podía acabar con alguien (como cuando quebró el cuello del pobre bastardo en su primer encuentro con Hiwatari) No obstante, en ese momento, esa curiosa cualidad le ayudo a deslizar un poco la cobija.

El bicolor se acostó en la espalda, por lo que pudo ver mejor el pecho que subía y bajaba de manera irregular. Lo interesante del asunto fue escuchar el nuevo suspiró, producido quizás por el frío. Por fortuna, el otro no intentó buscar la cobija.

Yuriy terminó lamiéndose los labios por sentirlos secos. Cualquier sonido que saliera de él, lo erizaban hasta que su corazón palpitaban un poco más rápido de lo normal. Por eso, en un intento por concentrarse bufó por lo bajo, y cerró con fuerza los ojos como si así pudiera ignorar la extraña situación.

—…

Claro que falló cuando un gesto más animal escapo de su garganta. Al abrir los ojos, se tiñeron de rojo, y las orejas lobunas en su cabeza se movieron acorde a la respiración de Kai. Seguramente más tarde se ocuparía de esos detalles, por ahora volvió a alzar dos dedos. Entre Kenny y Ozuma le había colocado la pijama a Hiwatari, porque ninguno de los dos pelirrojos dejo acercar al contrario, y entre los dos se lo impidieron a Bryan. Por ello, una brisa como una mano invisible, comenzó a desabotonar la camisa.

Lo hizo suave y despacio, mientras sus ojos repararon en la piel que quedaba al descubierto. De vez en cuando se erizaba, pero inconscientemente su otra mano se movió para retirar la tela, y así apreciar debidamente el pecho desnudo. En cuanto se quedó sin botones, descruzó los brazos. Con cuidado, tocó el plano vientre hasta que remarcó la estrecha cintura. Pero no contento con ello, subió un poco más, hasta los sensibles pezones.

…la situación sencillamente empeoro una vez se humedeció de nuevo los labios.

—Nhhh

Kai se arqueó sólo un poco, pero fue un precioso ángulo que le seco la boca. El aturdido bicolor intentó abrir los ojos, pero lo único que distinguió fue la borrosa imagen del techo. Casi podía jurar que alguien lo estaba tocando, pero no veía o sentía a nadie cerca. Era como si muchas manos estuvieran sobre su cuerpo. Había unas en su cintura, otras en la espalda, y muchas más distribuidas desde el interior de los muslos hasta el cuello. Además, creyó sentir un húmedo toque, como si lamieran su pecho.

—¿Qué…?

Musitó confundido, por eso que traspaso la tela de los pantalones y tocó directamente sus piernas. Se sentía frío en comparación a su piel caliente, pero al mismo tiempo era extrañamente familiar.

Por otro lado, las orejas caninas de Yuriy se movieron atentas a cada sonido, y a esos deliciosos suspiros que rayaban en una sinfonía erótica, de gemidos ahogados. Completamente abstraído en ello, subió por el interior de los muslos hacia su entrepierna. Para ello, debió separarle un poco las piernas, por lo que fue fácil maravillarse con su docilidad.

Esto era diferente a cuando lo toco antes, porque ahora lo hacía con su poder, con las ordenes de de su mente. Y eso lo hacía mucho más íntimo, pues de esta manera todas sus terminaciones nerviosas se activaban. Aunque a pesar de lo jodidamente sexy que era la sensación, el deseo de un contacto más directo se desató con la misma agresividad animal, que surgía cada vez que intentaba matarlo.

Por eso dio un paso hacia adelante.

—¡Ivanov!- llamó Mariam al entrar en la habitación- ¿Eh?

Claro que ella se quedo muda, luego de ver el par de fieros ojos rojos destellando en la oscuridad. Tuvo que esperar medio segundo, y un parpadeo para que Yuriy gruñera por lo bajo, y volviera a mirarla con los orbes azules. Aunque, la peliazul estaba más pendiente de ese par de orejas lobunas en la cabeza de cabello pelirrojo.

—¿Ya le dijiste que Yuriy se hizo más pequeño?- preguntó Julia al acercarse con el niño, que además de haber perdido sus apéndices animales, lucia como si tuviera cinco años.

El mayor se tocó la cabeza, y balanceó la cola sólo para saber que estaba ahí. Luego resopló; sentía que parte de su poder había vuelto, pero eso resultó intrascendente una vez el pequeño lo azotó contra una pared, con ayuda de la poca energía que todavía conservaba.

—¡Yuriy!- chillaron las chicas.

—Él es mío- áspero el niño.

—Hn.

Ivanov entrecerró los ojos. Ligeramente adolorido se puso de pie, y se sacudió la ropa antes que sus ojos se tiñeran de más rojo.

—No…él es mío.

CONTINUARA:

Ann: Dios, que capitulo tan largo =¬=, creo que se me secaron las ideas x¬x

Ro: ¡Actualización º¬º! Estuve presionando por semanas a Ann para que actualizara xD, y ahora yo soy feliz º¬º

Ann: De nada Ne u¬uUU. Espero que el capitulo les haya gustado n.n, ambos Yuriy no están dispuestos a dejar a su "presa" n.n

Ro: ¡Sugoi º¬º!

Ann: xDD, este es el Fic favorito de Ro xD

Ro: º¬º

Ann: xD, oks, hasta aquí llegamos n—n

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /

Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

NOTA: PERSONAS QUE ESTAN REGISTRADAS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR!

Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n

Se despiden:

Ann: ¡Espero pasen unas felices vacaciones º¬º!

Ro: ¡VACACIONESVACACIONES! ¡NOS VAMOS A PANAMA WIIIII º¬º!