(Turba molesta buscando a Ann: ¬¬XXX)
Ann (escondida): ¡Actualización \(°¬°)/!
Ro (escondida): Shhhhhhhhhhh!
Ann (susurrando): ¡Actualización \(=¬=)/!
Ro (suspiro): ¿Cómo vas a salir de aquí =¬=? Tienen rodeada la casa T-T
Ann: ¿Cómo es que siempre nos encuentran oO?
Ro: El fantasma de las no-actualizaciones les debe decir xDDD
Ann: Si, suena lógico u.u. Bueno, a la cuenta de tres salimos corriendo o.o, ¿lista?
Ro: Lista u.u
Ann: 1, 2… ¡Corre O.O! (lanza el capítulo)
(Turba enfurecida: ¡Ahí están ¬¬!)
Ro: Kyaaaaaaaaaaa!
Ann: ¡No puedo morir todavía soy muy joven T-T! ¡Además quien va a terminar el fanfic T-T!
(Turba enfurecida: No las dejen escapar ¬¬!)
Ann y Ro: Kyyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Transmisión interrumpida.
Antes de empezar, quisiera dedicar el Fic a Otori-Ayame, y Nay Storyteller por sus respectivos cumpleaños °¬° (uno más tarde que el otro u¬uUU, pero la intención es lo que cuenta n¬nU), las quiero muchisisisisisisisisisimo y les deseo siempre lo mejor °-°.
En verdad lamentamos la demora T-T, pero bueno este Fic raro e inverosímil u.u es un universo alterno, así que nadie usa bestias bit ni se matan entre sí tratando de conquistar el mundo con trompitos oÔ
Como saben BeyBlade no me pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir u.u
Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no lo advertí, Kai hace de Uke
CAPITULO DIEZ: LET IT ROCK (Kevin Rudolf)
Los campos de batalla están llenos de mordidos silencios, donde la destrucción y el caos desaparecen lenta y sangrientamente hasta que no se escucha nada. Únicamente existe el viento que danza entre los escombros, y los edificios que aduras penas se mantenían en pie. Más, a lo lejos de ese apocalíptico paisaje hay un brillo casi celestial. Un destello blanco que corrompe la grotesca escena donde hay cuerpos destrozados, miembros solitarios, y un montón de restos bajo algún bloque de cemento.
Esta luz baila casi con gracia y elegancia, aunque todavía gruñe y camina en busca de algo más que destruir. La esencia de sus presas se ha desplazado a otra parte de la ciudad, por lo que se detuvo un momento para olfatear el camino.
—Hn.
Sin embargo, a una considerable distancia y sobre lo que antes era un monumental edificio, dos estoicas figuras miraron al lobo blanco con aburrimiento mientras el viento les meció el cabello. Uno lo llevaba negro y el otro rojo, y aunque ambos eran gemelos, lo único que compartían es que les caía desorganizado en pequeños mechones sobre los ojos y tenían una fiera mirada, cuyos profundos ojos verdes los hacia terriblemente atractivos. Claro que por ahora no se inmutaron por el frio, o el vaho que salía cada vez que respiraban ya que se agazaparon en sus puestos.
—Odio el frio— dijo el pelinegro sin desviar la mirada del lobo.
—Yo también— respondió su hermano— Casi tanto como te odio a ti.
—Amen.
Ninguno de los dos se llevaba bien, pero no es como si les importara ahora, no cuando debieron saltar para quedar más cerca de la monstruosa bestia bit.
El gemelo de cabello negro fue el que se colocó lo suficientemente cerca, como para que el can alzara la cabeza y olfateara el aire. Por ello sonrió cuando el lobo giró una vez lo encontró. Aunque luego hubo un ensordecedor rugido que además de agitarle violentamente el cabello, también rompió algunas ventanas y lo obligó a cerrar los ojos. Mas, eso no consiguió que se moviera, ni se inmutara cuando el animal se acercó. Así que con las manos en los bolsillos de la gabardina, mantuvo un porte arrogante hasta que una mancha roja chocó contra el "perro".
Si alguien tuviera que ponerles nombre, seria fénix o Suzaku en japonés. Pero por alguna razón Kai comenzó a llamarlos Dranzer y Black Dranzer. Y aunque el fénix rojo no estuvo de acuerdo al principio, tampoco aprecio que su nuevo nombre fuera compartido por esa copia barata que era su "hermano menor"
Ellos no se parecían en nada, pero Kai no cedió y el tema murió con el tiempo. Así que ahora mientras Black Dranzer servía de carnada, Dranzer atravesó al lobo. Fue como si se hubiera sumergido en una piscina de luz. Claro que entrar en una bestia bit además de ser la cosa más desagradable del mundo, también resulto escalofriante porque no es como si tuviera un cuerpo sólido, sólo era luz y energía. Pero sin interés en entrar en detalles, el lobo aulló adolorido y se derrumbó una vez Dranzer salió.
Porque era igual que recibir un disparo o ser atravesado por un cuchillo, así que el impacto fue tan doloroso que lo noqueo apenas tocó el suelo. Hubiera sangrado de haber podido, pero quizás lo interesante del asunto fue cuando la bestia bit se hizo más pequeña, una vez el fénix rojo rodó por el suelo con otra persona en brazos.
—Eso fue asqueroso— dijo cuándo su hermano apareció a su lado— La próxima vez vas tú.
—¿Cómo te fue? —preguntó Black al arrodillarse a su lado, mientras el pelirrojo se sentó.
—Lo tengo.
Sin delicadeza le dio media vuelta a lo que traía, por lo que ambos pudieron ver el lado humano del lobo, donde Yuriy Ivanov aun inconsciente, fue observado durante un largo minuto antes que Black le colocara su gabardina para así cargarlo sobre el hombro.
—¿Por dónde?
—Por aquí— dijo Dranzer luego de un breve silencio, ya que tardo un momento en orientarse— Les avisare a los demás.
Comentó cuando cerró las manos. Al abrirlas, las extendió hacia el cielo donde algunos pájaros de fuego azul salieron volando. Así que sin nada más que hacer, las dos bestias bits que pertenecían a Kai Hiwatari desaparecieron después de haber dividido al lobo blanco en dos seres.
Aunque ser fraccionado además de resultar jodidamente doloroso, también te aturde hasta el punto en que puede ser enloquecedor, probablemente porque pasas de ser una monumental bestia bit a un simple mortal en menos de dos segundos. Por eso las nociones de tiempo-espacio sencillamente se van al carajo.
—Hn.
Además es como si lo hubieran partido a la mitad, pulverizado y luego revivido. Ese maldito dolor de cabeza iba a matarlo y si no lo hacía, el ardor de su cuerpo lo haría. Porque parecía como si se estuviera quemando, estaba seguro que sus huesos estaban al rojo vivo y a punto de derretirse. Por eso primero apretó los ojos antes de abrirlos, después respiró profundo como si jamás hubiera usado los pulmones.
Cuando pudo acostumbrarse a la luz y se dio cuenta que estaba en una habitación desconocida, se sentó asustado mientras intentó ordenar sus pensamientos. Lo primero que hizo fue tocarse a sí mismo confundido, porque no entendía como volvió a su forma humana. Pero lo segundo, fue golpear la pared más cercana hasta agrietarla.
Todo es más fácil olvidar cuando se es un ente de luz, ahí sólo tenía que seguir a sus presas para acabarlas de la manera más cruel que pudiera ocurrírsele, y seguir sus instintos para mantener las cosas a su favor. Pero pensar no es igual, porque siendo inmortal no siente tanta culpa, ni ese remordimiento que arrancó un gruñido estrangulado, casi como un sollozo enojado. Nunca había perdido a nadie importante, así que esta situación era nueva y desagradable, como si algo lo estuviera carcomiendo por dentro.
Quizás por eso la habitación explotó para que las paredes, el suelo y el techo quedaran cubiertas por una gruesa capa de hielo. Donde su expresión quedo oculta entre algunos mechones de cabello.
En realidad no le importaba descubrir porque volvió a su forma humana, o siquiera investigar dónde demonios estaba, porque cuando la niebla y el aura oscura que rodearon el lugar comenzaron a ser más densos, mostró que era tiempo de volver a ser un solo individuo y continuar con su venganza.
—Yu-¡Yuriy!
Más, ante el llamado los ojos del ruso que se habían teñido de rojo sangre, observaron sin mucho interés a Julia cuando luchó por abrir la puerta congelada. Aunque todo quedo en blanco cuando sintió un aroma, fue el mismo que percibió cuando todavía era una bestia bit y que lo distrajo de seguir a sus presas.
—Dios que desastre— se quejó la rubia por el congelador al que vino a meterse.
—¿Qué sucede?— preguntó Dranzer tras la muchacha.
—Ah no, de ninguna maldita manera voy a entrar ahí— reclamó Black.
Claro que no hizo falta que se movieran, porque la niebla se expandió como un par de tentáculos y los arrastró como si se los hubiera tragado la penumbra. Sucedió tan rápido, que Julia apenas pudo cerrar los ojos por la brisa, pero cuando volvió a abrirlos encontró a los gemelos contra la pared, congelados hasta la mitad del pecho.
Por eso miró sorprendida, y ahogó un gritico cuando vio a Yuriy pararse amenazante frente a ellos.
—¡No!— exclamó por las espadas de hielo que aparecieron en las manos de su amigo. Aunque sus intentos por acercarse cesaron apenas el ruso la lanzó contra una pared, donde unos helados grilletes de cristal la esposaron por las muñecas— ¡Yuriy, detente!
—Huelen a Kai— gruñó Ivanov sin mirarla, ya que tenía una expresión desconfiada. Por eso tardo un momento en comprender lo que sucedía —Bestias bit.
—¡Ding, ding, ding, tenemos un ganador! —sonrió Black —Tú debes ser el inteligente de la familia.
—Al menos tiene buen olfato —concedió Dranzer con una estoica expresión, por lo que su hermano asintió al darle la razón.
—Tks.
Ambos fénix estaban aparentemente tranquilos para estar atrapados en lo que podía ser la mitad de un ataúd de hielo, aunque ellos como Yuriy sabían que el ambiente era tenso y de salirse de control, lo haría de la manera más sangrienta que pudiera existir. Por eso Ivanov chasqueó la lengua y el hielo se derrumbó para que todos quedaran libres, incluso Julia.
—¡¿Qué demonios sucede contigo?! — regañó la chica.
Enojada dejó salir parte de su poder, porque no estaba precisamente de buen humor para esto. Sin embargo Yuriy apenas la miró de reojo, porque ella no lucia bien. Estaba mucho más delgada y demacrada que la última vez que la vio, donde las ojeras y las clavículas marcadas le daban un aspecto casi enfermizo. Aunque imaginaba que su propio estado no debería ser muy diferente, ya que sentía su poder débil y lejano.
En este punto era más humano que otra cosa, pero sin interés en su apariencia o en la camisa y la sudadera que le quedaban grandes, vio de mala gana a los fénix. El de cabello negro lo miró altivo, pero el otro ni se inmuto. Así que consiente del mutuo desagrado entre los tres, Julia rodó los ojos porque enserio esto era ridículo, ¿Cómo podían caerse mal si a todos les gustaba Kai?
—De acuerdo…— respiró hondo la rubia —Mira… ¡Maldición!
Sin embargo apenas desvió la mirada, Yuriy alzó la cabeza y olfateó el aire. Luego desapareció con esa monstruosa velocidad, ya que olió algo que encendió su sangre hasta hacerla hervir y antes de siguiera pensarlo, sus ojos se tiñeron nuevamente de rojo una vez su "pelaje" se erizo.
Por ello pasó entre los pasillos de lo que era uno de los complejos de seguridad de Neo-Borg. Este era el mismo donde había estado la última vez, pero los agentes, las instalaciones y todas las malditas puertas lo tenían sin cuidado. Porque si con las bestias bit de Kai se alteró, esto definitivamente sacudió su instinto asesino violentamente.
No le gustaban los fénix (ni siquiera cuando estaban con el bicolor), y podía decir que el sentimiento era mutuo. Probablemente porque el problema con las malditas aves es que son ridículamente posesivas; podía saberlo porque la temperatura del bicolor subía cada vez que estaban cerca. Esa fue su amenaza y su manera de mantenerlo alejado de su humano, lo cual no lo hizo feliz, así que tercamente se quedó a su lado como si desafiara su posición. A eso se refería Kenny cuando dijo que dos agentes tan discordantes no podían estar juntos, pues al final terminarían matándose.
Claro que al principio ninguno de los dos pensó que la situación diera para tanto, aunque tenía sentido. Kai sabía que a sus bestias bit no les gustaba el pelirrojo, y aunque no estaba muy a gusto en estar en la mitad del problema, le hizo caso a los fénix y a su instinto de supervivencia, por eso se mantuvo distante y arisco en su presencia sin saber exactamente que sucedía.
Los dos suponían que sus poderes chocaban, como era natural. Pero jamás pensaron que están compitiendo por suprimir al contrario. Quizás porque nunca habían encontrado a alguien que los igualara en fuerza. Aunque, sólo ahora Yuriy se dio cuenta que se estaba convirtiendo en humano más rápido de lo que pensó en un principio, de hecho estuvo a un punto llegar al límite en el que no podría volver jamás a su forma animal. Pero ahora eso ya no importaba, porque sin el bicolor no había ninguna razón para abandonar su posición.
Por eso estaba corriendo por el complejo, hasta que abrió violentamente una puerta con la sangre burbujeando por una presa. Una vez entró, apretó la mandíbula mientras sus dientes rechinando y escupió el nombre de quien estaba sentado en la habitación.
—Brooklyn.
El pelinaranja estaba en un cómodo sillón, por lo que alzó la mirada sin ninguna expresión hasta que sonrió cuando reconoció al intruso.
—Yuriy —saludo al alzar una mano.
El pelirrojo casi tenía una expresión homicida, que vino acompañada con una densa niebla que apenas y le permitía ver algo. Después los intensos ojos rojos tuvieron un tinte sangriento que Brooklyn encontró familiar; probablemente de las veces que atacó a Kai. Más, cuando el ruso se le vino encima, debió reírse por las dos figuras que aparecieron de la nada y sujetaron a Yuriy por los brazos. Claro que casi de inmediato tuvo un ataque de tos que lo obligó a sujetarse las costillas, pero valió la pena.
—¡Suéltenme!— rugió Ivanov tras notar vagamente a Jhonny y Miguel. Sin embargo debía de estar oxidado o perdió más poder del que pensó, porque ni siquiera se dio cuenta que estaban cerca hasta lo sujetaron y lo mantuvieran cerca de la puerta, donde los tres comenzaron a forcejear.
—¿Qué demonios está sucediendo?
La habitación era grande, incluso algo elegante por lo que tenía dos entradas. Mas, considerando todo el ruido y los gritos, Hiro entró con Emily y sus dos escoltas. Cuando vieron la escena, la chica se quedó a un lado mientras su jefe avanzó con sus guardias.
—Basta— ordenó— ¡Yuriy basta!
Debió repetir la orden para que el lobo lo mirara. Al final se quedó quieto, por lo que Miguel y Jhonny lo soltaron. Claro que el ruso hizo un gesto brusco donde los miró de mala gana.
—Hiro…— jadeó Julia cuando apareció por la puerta, ya que estuvo corriendo tras su amigo.
—Bastardo— saludo Black Dranzer junto a la chica, con un brillo peligroso en la mirada.
—Pajarito— devolvió Brooklyn.
—Púdrete— áspero el fénix negro una vez su hermano se acomodó a su lado.
Claro que indiferente a ellos, Yuriy fulminó a quienes apenas y le dieron espacio, así que Hiro lo observó fijamente porque su mejor asesino parecía más joven, quizás un poco más bajito. Pero suponía que era por la pérdida de poder, después de todo ya no quedaba mucho del humano que fue, eso murió junto con Kai. Donde la única razón por la que pudieron recuperarlo, fue porque las bestias bit de Hiwatari olían como su dueño. Y aunque su juventud podía ser un problema, con eso tenía que ser suficiente.
—Cállense— ordenó de nuevo Kinomiya y aunque todos obedecieron, Ivanov lo estudio receloso.
—¡¿Qué hace él aquí?!— ladró al darle una oscura mirada a Brooklyn.
El pelinaranja sonrió, pero esta vez Yuriy noto su estado. Había vendas y medicina por todas partes, incluso debió arrugar la nariz cuando el olor invadió su sensible olfato. Sin embargo sintió un sádico placer al saber que las heridas y el brazo roto eran su culpa, pues los rastros del último ataque carcomían lentamente la piel. Se podría decir que eran las consecuencias de sacar a alguien de uno de sus ataúdes de hielo. Porque aunque "libre", el ataúd seguía congelado sólo que lo hacía más despacio e increíblemente doloroso. De hecho, bajo la ropa no debería ser muy bonito ya que las quemaduras con hielo son negras.
Y aun con todo el poder de Brooklyn, no podía escapar de eso. Así que él estaba muriendo lentamente.
—¿Y bien? — gruñó.
—Yo te lo explico— sonrió el pelinaranja—Siéntate.
—Hn— áspero Dranzer al dar media vuelta junto a Black, ya que la presencia de Brooklyn no le gustaba y si no podía matarlo, no veía porque debía estar en el mismo lugar que él.
—Quédense— dijo Hiro— Ustedes pueden irse. Estaré bien.
Le aseguró a sus guardias, que aunque dudosos al final cumplieron la orden. Por ello cuando ambas puertas se cerraron hubo un largo silencio donde Yuriy se cruzó de brazos, renuente a obedecer cualquier cosa que Brooklyn digiera.
—No entiendo porque no podemos sólo matarlo— dijo Black al apoyarse contra una pared.
—Nadie va a matarlo— áspero Hiro con un suspiro.
—Yo sabía que me querías— sonrió Brooklyn, aunque sólo consiguió que el mayor lo mirara sin ninguna emoción.
—Hiro…— advirtió Ivanov, mientras comenzó a nevar en la habitación— ¿Qué está sucediendo?
Sus palabras eran lentas y pausadas, pero sus colmillos fueron visibles conforme su expresión se volvió más animal. Por eso Miguel y Jhonny se acomodaron junto al peliazul, en caso que tuvieran que defender a su jefe.
—Es mi culpa— dijo Emily de repente, por lo que todos la miraron como si de repente recordaran que estaba ahí. Ella lucia terrible, estaba pálida, con orejas y su bonita piel estaba descolorida y enfermiza.
También estaba tan delgada que parecía que podría romperse de repente; y aunque Yuriy (al igual que con Julia) se preguntó cuánto tiempo había transcurrido, lo ignoró como antes porque arisco y alerta, podría ponerse peligroso si alguien no le explicaba de una maldita vez que sucedía.
—Yo era la informante.
…de acuerdo, no se esperaba eso.
Pero ahora tenía tres segundos para explicarse mejor o… Ah no importa, Julia acababa de saltarle encima. Donde desató todo su poder hasta que los presentes debieron cerrar los ojos por las corrientes de aire; cuando los abrieron encontraron a Miguel y Jhonny sosteniéndola con dificultad.
—¡Voy a matarte! — gritó Julia fuera de sí.
Entre las amenazas y la expresión divertida de Brooklyn, Hiro mantuvo una apática expresión hasta que decidió moverse. Emily tenía el labio partido, pero además de un pequeño gemido adolorido no hizo otra cosa. Por ello, Kinomiya extendió una mano para ayudarle a pararse del suelo, pues ante sus ojos ella lucia cansada y tenía los ojos vidrios de tanto llorar. Pero apenas se incorporó el peliazul dejó que su propia onda expansiva los golpeara a todos.
Nadie habló después de eso, quizás porque nunca habían presenciado su poder. Algunos ni siquiera sabían si tenía una bestia bit. Y aun cuando Yuriy estaba al tanto gracias a su olfato, ese conocimiento no lo hacia la persona más feliz de la habitación, porque ser amenazado no es precisamente algo bonito, en especial si Brooklyn sonríe por ello.
—No es su culpa— explicó Hiro una vez miró a Julia— No te atrevas a hacerla responsable por lo que sucedió, si necesitas un culpable no tengo ningún problema en serlo.
—¿Por qué harías algo así?— áspero la rubia sin dejarse amedrentar por el mayor, aunque al menos ya no forcejeaba.
—Por mí— dijo Brooklyn tras la espalda del peliazul. Se había movido con esa fantasmagórica velocidad y ahora lo abrazó por la cintura con su brazo bueno, aunque Kinomiya apenas y lo vio sobre el hombro.
—Tks, muévete— dijo Hiro al golpearlo en las costillas, pero no tan fuerte como hubiera podido.
Lo curioso (además de verlos cerca) es que para tratarse de un moribundo, se movió como si nada. De hecho él parecía lo suficientemente fuerte como para estar cerca de Hiro, a pesar de la amenaza de su bestia bit.
—Verán, esta adorable chica es mi informante— señaló Brooklyn.
Y como si quisiera explicarse mejor, permitió que esa mordida oscuridad envolviera la habitación. Ahí los brazos de Emily cayeron lánguidos a sus costados, mientras su mirada se opacó. Después hizo un ademan de la mano, por lo que la estadounidense se movió para abrazarlo, aunque antes que eso sucediera Hiro la jaló lejos y volvió a soltar su poder para despejar la penumbra.
Su amenaza consiguió que la mirada del pelinaranja tuviera un brillo peligroso, aunque sus labios se curvaron en una sonrisa altiva frente a la expresión molesta de Kinomiya. Porque le encantaba como lucia ahora, casi valía la pena estarse muriendo.
—Déjala— gruñó Hiro. Y esa fue la primera emoción que mostró desde que entró en la habitación, por lo que era un deleite ser él quien pudiera alterarlo de una manera tan honesta.
—Que aburrido.
Ajena a lo que sucedía, Emily se llevó a una mano a la cabeza cuando el control mental se rompió. No pareció notar cuando su jefe la ayudo a sentarse, porque ahora se sentía mareada y le dolía la cabeza, así que se dejó llevar mansamente mientras Miguel y Jhonny finalmente soltaron a Julia.
La rubia cambió su expresión por una casi lastimera, por lo que replanteó el tema una vez se centró en la extraña pareja.
—Ella no podía ser manipulada— dijo Yuriy— Yo lo hubiera sabido.
—Creo que por eso Hiro la envió con ustedes— dijo Brooklyn— Fue divertido. Algo problemático, pero aprecio los retos.
—¿Sabías que era la informante?— preguntó Dranzer por primera vez al descruzarse de brazos.
Sinceramente le estaba costando trabajo no ponerse del lado de Ivanov, ya que su desconfianza hacia el que fue el jefe de Kai crecía conforme pasaba el tiempo. Después de todo comenzaba a sentirse traicionado. Lo cual no era un sentimiento nuevo, pues no entendía porque Brooklyn estaba ahí y no en una de las celdas de Neo-Borg.
—Lo sospechaba— dijo Hiro sin inmutarse por la amenaza a su alrededor, por lo que se sentó junto a la estadounidense— Un equipo de cinco personas estaba a cargo de la operación de Voltair y así como los otros cuatro, Emily fue investigada.
—Pero sólo ella estuvo en la misión del informante con nosotros— señaló Julia, porque aunque fue idea de Kenny traerla, Emily no estaba autorizada a dejar su puesto sin el permiso de su jefe.
—Era una posibilidad que… —comenzó Hiro frente a las escandalizadas expresiones de su equipo, y una pálida Emily que parecía que iba a desmayarse de un momento a otro.
—Déjame explicarlo, lo hago mejor— dijo Brooklyn tras sentarse a su lado con una mano en el abdomen—Zeus es mi bestia bit, te absorbe en las sombras. Así fue como pude manipularla. Fue fácil cuando uno de los "sobrevivientes" de Boris que ella estudiaba, le transmitió la oscuridad sin la necesidad que nos viéramos.
—Yo lo notaria— insistió Yuriy casi ofendido.
—Si la controlaba cuando estuvieras presente, seguramente si— concedió— Por eso lo hacía cuando estuviera sola. Porque veras, cuando Emily hacia un reporte me bastaba con leerlo. No la necesitaba para nada mas, no alteraba su conciencia ni sus decisiones. Sólo debía ser paciente y leer las misiones, aunque lo difícil eran las carpetas que le entregaban y se destruían después de leerlas. En esos breves instantes que tome el control, creo que él me descubrió.
—No al principio— resopló Hiro cansado al agachar la mirada y llevarse una mano a la cara— Emily parecía lucida, no tenía lagunas mentales ni se movía por su cuenta. Pero entonces sus misiones comenzaron a salir mal.
—¿No les pareció extraño que cada vez que ella estaban cerca los atacaban, o iban a una misión suicida?— dijo Brooklyn.
—Nada de eso explica porque sigues vivo— señaló Julia con el ceño fruncido, por lo que el aludido la observó con desdén hasta que una arrogante sonrisa curvó sus labios.
—Emily fue con ustedes para que Brooklyn no pudiera acceder a más información— dijo Hiro— Todavía no estaba seguro si era la informante, pero Ivanov sabría si algo iba mal. Además hasta donde sabía, la oscuridad podía pasar de un lado a otro, así que tenía que mantenerla vigilada antes que escapara. Sin embargo, al final fue Brooklyn quien se acercó.
—Luego que atacaste a la pobre chica— se rio el pelinaranja— Enserio hombre, deberías ser más gentil con las mujeres.
Él de verdad estaba de muy buen humor para encontrarse en medio del bando enemigo, pero sin interés en eso, Kinomiya guardo silencio.
—¿Por eso desapareciste?— preguntó Ivanov al atar cabos sueltos, porque si enfrento al psicópata eso explicaría porque después apareció tan lastimado.
—Estaba investigando.
—Entonces, cuando nos enviaste a la prisión sabias que era una trampa ¿cierto? — tanteó.
Hubo un frio golpe que hizo temblar las paredes, incluso la temperatura descendió tanto que dolía respirar. Por eso el ambiente fue denso y pesado, y durante un par de minutos nadie habló.
—Hice un trato— dijo Brooklyn de repente, y eso en realidad sólo empeoro el asunto.
—¿Qué clase de trato? — preguntó Julia al enarcar una ceja.
Para ese momento su cabello se movía como si tuviera voluntad propia, como siempre que se enojaba y estaba a punto de perder el control.
—Del tipo donde me quedo con Hiro.
—¿Qué demonios significa eso? — gruñó Black.
—Que él me gusta— respondió al encogerse de hombros como si fuera lo más obvio del mundo, o le restara importancia al asunto.
Porque Kinomiya fue la primera persona que lo sintió, aun cuando eso fuera imposible. Después de todo Brooklyn es un monstruo, su fuerza y poder son irrefutables, además tiene talento innato para la batalla por lo que es un soldado perfecto. Pero así como todos los genios, se aburre increíblemente fácil si no encuentra algo que hacer. Se podría decir que estaba con Boris y Voltair porque es más divertido causar una guerra, que atrapar bestias bit que no se adaptan a sus huéspedes humanos.
Sin embargo nunca nadie lo había sentido, porque Zeus es oscuridad y la oscuridad es miedo y terror. Es cierto que también genera un invisible abrazo que envuelve a la presa, pero es casi como si la hipnotizara para caer en un denso lago de desasosiego, y a no ser que él quiera que eso sea perceptible, nadie tendría porque sentirlo. Por eso, aunque Emily estaba bajo su control ella no lo sabía, de hecho podía ser tan funcional como siempre hasta que decidiera lo contrario.
Tal vez por eso le pareció tan extraño que Hiro lo hubiera descubierto, y aun cuando podía buscar otro conejillo de indias no lo hizo. Porque quería saber más de ese extraño hombre cuya bestia sagrada aunque poderosa, no bastaba como para vencerlo, ni darle siquiera algo de pelea.
—¿Te gusta?— repitió Julia y así como todos, lo miró como si estuviera loco, excepto Kinomiya aunque él siempre parecía calmado— ¡¿Acaso perdiste la cabeza?!
—No tengo porque justificarme.
Porque este sentimiento era suyo.
Por eso, a medida que pasaba tiempo con Hiro, Brooklyn le hizo saber cada vez con mayor insistencia que Emily estaba siendo manipulada. Quizás sólo para ver como reaccionaba. Y aun cuando fue divertido pelear con él, no tenía intenciones de matarlo siendo la estadounidense. En realidad no quería hacerle daño (no de verdad), sin embargo cuando concreto un encuentro, comprobó complacido que el jefe de Neo-Borg vino preparado a morir de ser necesario.
Quizás había pasado mucho tiempo a su lado siendo "Emily", pero apenas y lo había visto un par de veces en su verdadera forma. Por lo que se sentía casi orgulloso de no haberse equivocado con el peliazul, porque era sencillamente interesante.
—¿Cómo es el trato?— preguntó Yuriy, y en respuesta Emily subió las piernas al asiento para abrazarlas contra el pecho.
—Yo les doy a Voltair a cambio de Hiro.
—¿Por qué harías eso? Tú lealtad es con Voltair— señaló Black.
¿Lealtad? Dios, Brooklyn sólo estaba aburrido. Voltair era divertido, lo suficiente como para morir por eso. Pero no tenía nada que ver con la lealtad, aunque suponía que eso movía a las personas normales, así que meditó un momento antes de responder.
—Mi lealtad está con la persona que me gusta, y ese es Hiro— dijo como si fuera normal, aunque al final rodó los ojos por la expresión incrédula de los demás— Miren, no necesito convencerlos a ustedes. Porque si no se han dado cuenta, me estoy muriendo, gracias.
—Porque no actúas como un buen moribundo y vas a quejarte en un rincón— gruñó Julia.
Es cierto que se estaba muriendo, si lo hizo por Kinomiya era cuestionable y algo absurdo. Después de todo no parecían conocerse tanto como para llegar tan lejos, eso sin mencionar que eran enemigos y el tercero al mando después de Boris. Mas con la renuencia en retroceder en sus palabras, todos miraron al peliazul que resopló cansado.
—¿Qué vas a hacer con Hiro?— preguntó Dranzer.
—Salir con él.
—¿Tú lo golpeaste? — intervino Julia al desechar la absurda respuesta.
—Por supuesto.
—Te estas muriendo— insistió la rubia.
—Ya lo sé.
—Él no saldría contigo.
—Por eso me estoy muriendo.
—¡¿De qué estás hablando?!— reclamó Black molesto, porque en verdad no entendía que sucedía.
—Brooklyn prometió darnos información— dijo Emily con voz débil y lejana, por lo que era difícil escucharla— Sólo quiere que Hiro lo quiera.
—Matar a Kai y secuestrar a nuestros amigos dice te amo por todas partes— áspero Julia.
Cuando Brooklyn sonrió de medio lado y comenzó a reírse, los demás apretaron los dientes y los puños hasta que los nudillos se pusieron blancos, lo cual continúo aun cuando el otro se sujetó las costillas por el dolor. Porque a él le gustaba el peliazul pero no era idiota, si se cambiaba de bando no podía darle información y al final correría el riesgo de perderlo, así que se quedó dónde estaba hasta que fue el momento de ser "capturado"
—Sabemos dónde están los rehenes— dijo Hiro antes que esto se extendiera más de lo que ya lo hizo
—¿Como la otra vez? — presionó Yuriy de mala gana.
—Ozuma confirmó el lugar— apoyó Emily— Está localizado en el norte de…
—¡Espera, espera! — interrumpió Julia— ¡¿Ozuma?!
—Los Saint Shields están de encubierto— explicó Emily— Cuando…cuando Hiro supo que yo era la informante los envió para vigilarme, así supo dónde estaban los demás.
—Si ya sabias donde estaban ¿Por qué enviaste a Kai a Moscú?— preguntó Dranzer.
—…
El silencio que le sucedió no fue bueno, incluso Jhonny y Miguel esperaron una respuesta al mirar de reojo a su jefe. Así que tensos, flaquearon un mísero instante cuando quisieron gritar sus propias preguntas y reclamos, sin embargo no podían hablar, fue parte del trato para poder entrar. Después de todo, querían saber porque Robert estaba en coma y Matilda no iba a volver a caminar. Además sus equipos se fracturaron, donde ellos eran los únicos que estaban en condiciones para seguir peleando. Porque luego de la explosión en la prisión, el lobo blanco los atacó sin aviso.
Pero haciendo acopio de su increíble autocontrol, miraron a Hiro y esperaron por el hombre que posiblemente los envió al lugar del que sabía que no iban a volver.
—¿Quién te dijo de la prisión?— tanteó Yuriy, donde antes de pensarlo, ambos fénix se colocaron a sus costados como si los tres fueran a atacar— ¿Quién-te-dijo?
—Brooklyn…— respondió Hiro y el aludido sonrió complacido.
—¿Por qué tuvimos que ir a la prisión?— ladró Ivanov enojado, antes de ladear la cabeza por las orejas lobunas que nacieron en su cabeza. Porque aunque rescataron algunos agentes, parecía una excusa pobre e insignificante si consideraba el precio que tuvo que pagar por ellos.
—Ya es suficiente, deja de provocarlo— dijo Brooklyn con seriedad, mientras Zeus envolvió posesivamente a Hiro cuando sintió que corría peligro.
Sin embargo, el mayor chasqueó la lengua y agitó una mano como si algo le estorbara, así se quitó la oscuridad de encima; lo que era asombroso, pero nadie quiso mencionarlo.
—Necesitaba que recobraras suficiente poder antes de hablar— explicó Hiro y Yuriy lo observó suspicaz. Porque es cierto que inconscientemente tomó parte del poder que seguía en su parte animal, pero sólo porque ambos se conectaron por la venganza y el odio— Tienen que entender que Kai tenía que morir. Y si, sabía que iban a una trampa, pero corrí el riesgo y acepte el trato de Brooklyn.
—No tienes por qué sonar tan solemne, voy a morir por ti ¿cierto? Eso debería ser suficiente— dijo el pelinaranja con calma y una fingida expresión dolía, que el otro simplemente desdeñó al rodar los ojos.
—¡¿Sólo porque este psicópata decidió convertirse en mártir, tú nos traicionaste?! — reclamó Julia casi histérica.
—No traicione a nadie, todo fue planeado para poder capturar a Voltair y evitar que rompa la alianza con los humanos, además…
—¡La maldita ciudad está destruida Hiro!— interrumpió la rubia— Los procedimientos de evacuación no sirven porque ella les dio las rutas de escape —señaló por lo que Emily se encogió en su puesto con un gemidito— Nuestros agentes fueron masacrados y ni siquiera podemos enterrados porque fueron pulverizados. No quedo nada, y tú… tú dejaste que Kai muriera, que Bryan fuera capturado y soltaste un puto lobo por Rusia ¿y todo porque? ¿Por qué un lunático te dijo que lo hicieras? ¡¿En qué maldita parte eso te parece una buena idea?!
—¡Tenia que proteger al consejo!— exclamó Hiro, porque sin ellos las bestias bit no dudarían en atacar a los humanos— Intente salvara a los que pude, pero tenía que seguir el plan.
—¡¿Cuál plan?!
En un intento por calmarse, Kinomiya respiró hondo como si necesitara acomodar las ideas.
—Necesitaba que Kai muriera para que Yuriy se liberara de su forma humana— explicó en un suspiro, ya sintiéndose demasiado agotado— También necesitaba que Brooklyn muriera para que Voltair no sospechara. Porque sabía que lo enviarían a terminar con Kai, así como sabía que se dejaría herir para que pudiéramos capturarlo (porque Brooklyn así lo dijo) Nadie sospecharía, ni tampoco se preocuparían porque su mejor hombre los delatara.
—Dejaste que Kai muriera— gruñó Dranzer— ¿Por qué nos hiciste traer al lobo?
—A eso voy— áspero con la mirada afilada en fastidio.
—Voltair no sospechó que Brooklyn se había enamorado de Hiro— dijo Emily— Y a Brooklyn no le importó ser utilizado, ni siquiera dudo en entregar a todo su equipo.
Lo cual lo hacía tan psicópata como siempre, sin embargo la estadounidense se negó a mirarlo; le daba miedo hacerlo. Por lo que se escogió un poco junto a su jefe, en busca del alivio y la protección que le había estado brindando desde que rompió el oscuro vínculo que la unía con el pelinaranja.
—Están usando el rastro de Kai para que el lobo ataque nuestras bases y las alianzas que tenemos— prosiguió Emily— También nos están obligando a recluirnos en sitios muy específicos para soltar su droga, así que mañana a esta hora nuestra humanidad desaparecerá y las bestias bit tomaran el control.
—Voltair está en el hotel Savoy con sus hombres— dijo Hiro— Evacue a los mandatarios y a los civiles que pude a Japón. A cambio deje señuelos para que no sospechen. Su misión es aprovechar el elemento sorpresa y acaban con los equipos, luego de haber liberado a nuestros hombres.
—¿Por qué lo haríamos? — dijo Julia con los brazos cruzados— Puede ser otra trampa.
—Miren, entiendo que estén enojados. Pero todo se va a ir al infierno si la toxina nos alcanza— resopló el peliazul, pero cuando nadie cedió gruñó ya impaciente— Necesitaba que Yuriy tomara su forma animal, sólo él puede vencer a Voltair.
—¿Por qué no se lo pediste?— preguntó Miguel sin poder quedarse callado por más tiempo.
—Ivanov no hubiera podido— dijo Brooklyn— Se estaba volviendo humano y no podría alcanzar todo su poder si sabía que eso lo alejaría de Kai.
Porque como ya dijo, ser una bestia bit no es igual a ser humano; y es que si se convertía podría atacar a Hiwatari pensando que era una presa (como creyó en un principio), además Yuriy no quería olvidar lo que el bicolor le hacía sentir. Lo cual demostró cuando su lado animal se separó en la forma de ese molesto niño, y volvió a fusionarse con la parte dominante; la que quería estar con Kai de una manera diferente a hacerle daño.
—¿Por qué el lobo?— preguntó Jhonny— ¿Por qué no Brooklyn?
—Yo no puedo— dijo el aludido— Ningún humano puede. Voltair tiene a Ciber-Zeus que devora a tú bestia bit.
Asumiendo que la deidad sobreviva, si se separa de su recipiente lo más probable es que se descontrole, por lo que es inútil.
—Mariam no hubiera permitido que Kai muriera— señaló Julia todavía desconfiada— ¿Cómo hiciste para convencerla?
El hecho que Hiro hubiera enviando al bicolor a morir ya era bastante malo y macabro, como para que la mujer que Hiwatari consideraba como una hermana mayor hubiera hecho lo mismo. Eso de alguna manera era más sucio.
—Ella no lo sabe— suspiró Hiro— No tiene permiso de apartarse del lado de Voltair.
Como si eso fuera una declaración, las orejas de Yuriy se agitaron debido a un sonido lejano, por lo que nadie se movió cuando algo azotó la puerta. Tal vez porque lo siguiente que vieron fue como unos mechones de cabello azul danzaron en el aire, antes de caer graciosamente sobre un delicado rostro femenino.
Mariam apareció mágicamente en la habitación como si la hubieran invocado. A su lado Ozuma y Dunga la resguardaron ya que la chica estaba prácticamente sobre Hiro, con una pierna en el sofá y otra en el suelo para inclinarse sobre él y sujetarlo por el cuello.
A cambio Brooklyn apareció frente a ella, aunque Ozuma le bloqueó el camino para impedir que la tocara. Mientras tanto Dunga lanzó a Miguel y Jhonny contra la pared por la misma razón, así que Emily saltó como un pequeño ratoncito asustado.
—Podría matarte en un segundo— dijo Brooklyn serio como pocas veces se le ha visto.
—Quiero ver como lo intentas— amenazó Ozuma.
Julia no sabía qué hacer y aunque Jhonny y Miguel intentaron ponerse de pie, el poder de Dunga los mantuvo pegados al suelo. Por eso los únicos que no se movieron porque no quisieron, fueron Yuriy que seguía con los brazos cruzados, y los dos fénix que miraron sin interés la escena.
—¿Creíste que no me daría cuenta?— siseo Mariam al apretarle el cuello— ¡Hoy vi un maldito lobo hacerse más pequeño!
—¿Dejaste a Voltair…?
—No estás en posición de hablar— gruñó ella, donde su cabello se fue hacia adelante como una cortina debido a la posición. Eso les daba algo de privacidad, ya que habían empezado a hablar en pequeños susurros.
—Mariam…— empezó Hiro pero fue apretado con fuerza. Tras su espalda Brooklyn se movió inquieto, dispuesto a apartar a Ozuma, o incluso matarlo para ayudarle—…No.
El pelinaranja frunció el ceño pero se quedó dónde estaba. Y aunque no estaba acostumbrado a recibir órdenes, lo que le molestaba era que Kinomiya no hiciera nada para quitársela de encima. Así que al final chasqueó la lengua en fastidio.
—¡No!— exclamó Emily al pararse de su puesto cuando una burbuja de agua envolvió a Mariam y Hiro, aunque antes que pudiera hacer algo, Ozuma movió la mano y la envió fuera del sofá contra un asiento.
Yuriy no se movió, ni siquiera cuando su jefe soltó todo el aire que ya no pudo retener, a diferencia de la peliazul que seguramente si podía respirar.
Ella no era tonta, cuando vio el lobo en la ciudad supo que algo no iba bien, porque Ivanov no se separaría de Kai a no ser que algo hubiera sucedido. Por eso intentó buscar al bicolor, cuando no lo encontró decidió investigar entre las mentes de los hombres de Voltair. Sabía que estaba prohibido hacerlo, porque podría poner en riesgo la operación si alguien se daba cuenta. Pero se desesperó y ahora dolida y traicionada, iba a matar a Kinomiya. O al menos esa era la idea en un principio, pero la burbuja tembló hasta que se deshizo y el agua terminó mojando el suelo.
—Repite eso— exigió al dar un paso hacia atrás algo aturdida— ¡Repítelo!
Exclamó impaciente sin importarle que Hiro estuviera tosiendo por la falta de aire, aunque antes que pudiera decir algo, Brooklyn golpeó a Ozuma y la sujetó por el cuello donde la alzó unos centímetros en el aire. Después de todo no apreciaba que intentara matar al mayor.
—¡Hiro!— exclamó Emily adolorida una vez fue a ayudarlo.
Dranzer iba a moverse para apoyar a Mariam (porque fue importante para Kai), pero la chica se soltó sola cuando golpeó al otro. Después Dunga apareció junto a ella para mantener al psicópata al margen, por lo que Brooklyn se alejó sin problema.
—¡Basta!— ordenó Hiro y el pelinaranja bufó, aunque al final apareció a su lado en el sofá, donde colocó un brazo sobre sus hombros.
—Repite lo que dijiste— exigió Mariam con sus amigos a los lados, pero cuando Kinomiya frunció el ceño lo fulminó con la mirada— Repítelo o te juro que te corto el cuello.
—No podrás ni acercarte— áspero Brooklyn— Y ni intentes meterte otra vez en su cabeza o lo vas a lamentar.
Ozuma tuvo la precaución de tomar su brazo, antes que la chica hiciera algo precipitado. Por eso miró atentamente a su jefe, que además de lucir todavía algo golpeado y cansado, también tenía rastros de oscuridad que antes no había notado. Tal vez porque sólo ahora Brooklyn permitió que la notarla y aunque si había sentido la penumbra, no pensó que fuera suya.
—Dijiste que Kai estaba vivo— señaló acusadora, por lo que Yuriy y los fénix se movieron.
—No dije nada, tú sacaste eso de mi cabeza— dijo Hiro completamente mojado, y sin importarle el muchacho a su lado— Y técnicamente no es cierto.
—Pero tú dijiste….
—Todo se consigue por un precio— intervino Brooklyn— Si quieren a su precioso bicolor de vuelta, tienen que pagarlo.
—¿Por qué no empezaste diciendo eso?— gruñó Black.
—¿Por qué Hiro se está muriendo? — preguntó Ozuma, por lo que Emily se prendió de su brazo, hasta que Brooklyn la ahuyento con un gesto de la mano y una expresión molesta.
Todo el lugar olía a muerte y oscuridad, y eso venia del extraño trio pero considerando que el pelinaranja era el que se estaba muriendo, Ivanov no buscó otra explicación. El enojo y la idea de haber sido traicionado influyó en ello, al contrario de Ozuma que parecía capaz de mantener la cabeza fría, aunque a él no se le murió su compañero así que ¿Qué sabia él sobre controlarse?
—A quién le importa Hiro— reclamó el fénix negro— ¿Qué pasa con Kai?
—A mí me importa Hiro— áspero Brooklyn en cuanto lo jaló más cerca y aunque recibió un gruñido, no hubo ningún golpe esta vez. Por eso lo observó de reojo para encontrar una expresión agotada que le hizo fruncir el ceño— Nos vamos, necesitas dormir.
—Espera— dijo el mayor al darle un manotazo para que se quedara quieto. Luego miró a los demás que lucían extrañamente calmados.
—¿Qué sucede contigo? — preguntó Julia por el raro comportamiento, y la manera como permitía que el otro estuviera cerca. Sin embargo su jefe negó con la cabeza para restarle importancia al asunto.
—Eso no importa. ¿Dejaron a Voltair solo?
—Claro que no— respondió Ozuma como si fuera la cosa más ridícula del mundo— Joseph lo vigila. Se detuvo desde esta mañana, como te dije sigue en el hotel Savoy.
—¿Encontraron sus bases?
—¡Por supuesto que sí!— reclamó Mariam algo ofendida— ¡¿Quiénes crees que somos?!
—Mariam…— llamó Ozuma una vez tocó con suavidad su hombro. Donde eso bastó para que retrocediera y se cruzara de brazos en una actitud enfurruñada.
—Encontramos tres bases— respondió Dunga sin querer dar más detalle, ya que se trataba de una misión que sólo le correspondía saber al líder de Neo-Borg.
—¿Qué tan armados….?
—¡Al diablo con todo eso!— dijo de repente Dranzer— ¿Qué pasa con Kai?
—Hn, a eso voy— gruñó Hiro molesto por la impaciencia— Como les estaba diciendo antes de ser interrumpido en múltiples ocasiones— áspero al mirarlos a todos, aunque ellos apenas y fruncieron un poco el ceño—… la misión es ir a esas bases y destruirlas. Emily les dará sus reportes más tarde ¿No es muy difícil cierto?
—No quiero nada de ella— refutó Julia.
—¿Y Kai?— presionó Mariam.
—¿Por qué te estas muriendo? — repitió Ozuma.
Sin más, llovieron las preguntas de un misterio que todavía no podía entender. Además como todas las cosas y feas y tristes que los habían estado desquebrajando eran tan fuertes, necesitaban un culpable. Y ahora Hiro Kinomiya parecía un buen candidato.
—Ah ya cállense— resopló Brooklyn— ¿Van a tomar la misión o no?
—¿Por qué lo haríamos? Podría ser una trampa— dijo Julia con el ceño fruncido.
—Yo iré— dijo Kinomiya.
—Gran cosa, ya te estas muriendo— insistió la rubia con un gesto desdeñoso, y no porque le constara, sino porque Ozuma lo dijo y ella iba a usar lo que fuera para causarle daño a la persona que permitió que Bryan pudiera estar muerto.
—¿Qué opción tienen? — dijo Hiro sin dejarse afectar— Bryan está en esa prisión y así me creas o no, vas a tomar la oportunidad ¿cierto? Todos lo harán.
Porque eran amigos, hermanos y compañeros de equipo que estaban encerrados, por lo que Julia lo fulminó con la mirada.
—Cómo te odio— puntualizó enojada.
—Partimos en media hora. No quiero que esto salga de aquí, y asegúrense de dejar todo en orden antes de salir— dijo Hiro— Pueden irse.
Nadie se movió, por lo que respiró con fuerza en busca de paciencia. Nadie dijo que dirigir Neo-Borg iba a ser fácil, pero enserio esto era ridículo.
—Pueden irse. Todos.
Puntualizo incluso para Brooklyn y Emily. Por ello la chica gimoteó pero accedió a ponerse de pie. Y aunque el pelinaranja chasqueó la lengua, al final se incorporó cuando todos salieron. Claro que cuando pasó cerca de Yuriy, se detuvo.
—Si le haces algo, te juro que te matare— dijo sólo para él, antes de golpear sus hombros intencionalmente.
—Yuriy quédate— dijo el peliazul mientras Ozuma casi jaló a Mariam para que empezara a caminar— Ya hablare con ustedes dos luego.
Le aseguró a los fénix que hicieron un mohín de disgusto, pero terminaron obedeciendo. Así que cuando todos sus agentes se fueron y la puerta se cerró, el mayor resopló aliviado. Incluso se deslizó un poco en el sofá, como si se hubiera quitado un peso de encima.
—Bueno, eso pudo salir peor— dijo Hiro al masajearse el puente de la nariz.
—¿Por qué me trajiste? — preguntó Yuriy sin haberse movido ni un centímetro, donde las orejas lobunas se fueron hacia atrás mientras su cola se meció indecisa.
—Mariam tiene razón— dijo Hiro al apoyar la cabeza en el respaldar del sofá. Ahí miró el techo y dejó caer las manos a los costados de su cuerpo, en un gesto cansado— Pero no es seguro. Existe un gran riesgo de que eso te mate.
—¿Por qué estás haciendo esto?— dijo tras afilar la mirada, donde el mayor se movió apenas un poco para mirarlo desde esa posición incómoda— Tú dejaste morir a Kai.
Tal vez por eso el otro se sentó mejor y le dio una dura expresión, casi como antes, con ese porte rígido e inmutable que lo caracterizaba como el líder de Neo-Borg.
—Tú no sabes nada— gruñó con un tono ácido— Kai sabía muy bien en que se metía cuando aceptó ser un agente, y aún más si Voltair estaba involucrado. Él prefería morir antes que dejarlo ganara. Porque si lo has olvidado, estamos en guerra.
—¡Lo usaste! Él hubiera muerto si se lo pedías, pero eso no significaba que tuvieras que traicionarlo— acusó Yuriy con una fría ráfaga que aduras penas y movió el cabello de Hiro, ya que su propio poder y la oscuridad de Brooklyn lo envolvían.
—¡Kai sabía que iba a morir!
—…
De acuerdo, eso lo desarmo por completo, incluso el poder de Yuriy cayó tan bajo y tan fuera de control que la habitación fue un cubo de hielo, excepto por la parte donde Kinomiya estaba.
—¿Él sabía que iba a morir?— repitió despacio, porque las palabras se sentían mal en su boca; sabían sucio y dolían, pero se obligó a decirlas sin dejar de mirar al mayor.
—No porque se lo hubiera dicho— bufó Hiro— Pero permití que Emily hablara con ustedes sobre el porqué los coloque juntos ¿recuerdas? — preguntó a lo que obtuvo una vaga afirmación— En ese momento, cuando supo que era utilizado no se apartó y decidió que quería seguir contigo, aunque eso podía matarlo. Yo no hubiera impedido que cambiara de compañero, demonios en este punto quería que cambiara. Pero fue su decisión, y en la prisión cuando la bomba…
—No— interrumpió Ivanov al desviar la mirada y agachar la cabeza— No hables de eso.
Porque dolía. Después de todo podía recrear toda su conversación con el bicolor antes que todo estallara. De hecho si cerraba los ojos podía verlo caer cuando Brooklyn le disparó, donde lo último que dijo fue un "Esta bien…no duele" hasta que cerró los ojos y dejó de respirar.
—Kai sabía que todo era una trampa desde el momento en que entró en esa habitación.
—No hables como si supieras lo que sentía.
—Yo lo conocí mejor. Era como un hermano.
Una risa sin humor resonó en la habitación, mientras Yuriy negó con la cabeza hasta que miró a Hiro con la expresión más oscura que pudiera tener. Por eso, el peliazul no pudo evitar notar que sus ojos seguían peligrosamente rojos.
—Tratas muy bien a tus hermanos— dijo mordaz— Uno está muerto, y el otro… ¿Dónde está Tyson?
Capturado como los demás, pero Kinomiya afiló la mirada y cruzó las piernas algo impaciente. Porque esto parecía eterno.
—Ya hablamos de esto. Todo fue planeado.
—No todo. Si necesitabas que Kai muriera y que mi forma animal saliera ¿Por qué me trajiste?
—Si te devuelvo a Kai podrás controlar tú poder ¿cierto?
Si le devolvía a Hiwatari tendría todo su poder (excepto la parte que usara para traerlo), pero no creía que su forma como bestia bit continuara. Porque el odio y la venganza, desaparecieran cuando lo tuviera de nuevo en sus brazos.
—Da (si)
…aunque eso no significaba que fuera a decírselo, porque haría lo que sea por traer de vuelta a Kai. Luego afinaría los detalles para ganar la guerra.
—Bien— respondió Hiro aliviado— Eras la única bestia bit que tenemos. Sin tú forma original no podemos acercarnos ¿entiendes eso?
—Sí, si, si— dijo Yuriy con un ademan que le restaba importancia, por lo que el otro estudio cada pequeño gesto con una lupa— Ahora dime como traerlo.
—Hn— divagó poco convencido, aunque al final no pudo si no suspirar— Brooklyn no lo mato del todo, sólo separo sus bestias bit.
—Eso normalmente hace que las personas se mueran.
—Si hubiera querido que muriera habría eliminado a sus fénix, porque sabes, ellos tienen la mala costumbre de revivir.
La ironía no ayudara, pero de repente Yuriy comprendió lo que quería decir. Porque no importaba la capacidad de las aves por renacer, después de todo si alguien las devoraba se funcionarían con la bestia bit que las consumió, hasta que al final desaparecerían.
El plan de Hiro era simple aunque no menos sangriento, porque él permitió que Kai muriera para que Voltair tomara control del lobo y así saliera (porque ni siquiera Brooklyn sabia donde estaba). Cuando se asentara, ellos recuperarían al bicolor y el control sobre el lado salvaje de Ivanov. Claro que todo era una mera especulación, pero aunque el plan no funcionara, al menos podrían hacer lo mismo que Boris y llevar a Hiwatari de un lado a otro para que el lobo atacara a sus enemigos.
—Dranzer y Black Dranzer pueden traerlo, pero no se llevan bien— prosiguió— Desde que Voltair creo a Black y lo colocó en Kai, han peleado por el control. Así que dudo que acepten unirse. Lo que si van a hacer, es eliminar al otro para tener completo dominio de Kai. Pero así no funcionan las cosas, porque ambos tienen que estar juntos.
—Entonces me mandas de niñera, ¿Qué se supone que haga?— reclamó Yuriy al alzar las manos y moverse por la habitación como un león enjaulado.
Y eso era bueno, o al menos se trataba de un avance porque ya no lucia como si quisiera saltarle encima, si no que se enfrasco en algo que le afectaba. Donde todo eso le mostró a Hiro que Ivanov bajó la guardia para poder pensar, así que eso significaba que confiaba lo suficiente en él como para evaluar la situación.
—Si los cálculos son correctos, ellos empezaran a pelear cuando lleguen a Kai, pero mientras tanto tendrás que contenerlos. Recuerda que los necesitamos vivos.
—¿Qué sucederá cuando llegue con Kai?
—Bueno, teóricamente hablando, existe la posibilidad que tú tengas lo que hace falta para despertarlo.
—¿Qué cosa?— insistió, sin embargo esta vez el peliazul le dio una mirada triste.
—Parte de su poder te envuelve. Es muy débil ahora y sólo sobrevive porque Dranzer y Black Dranzer están cerca— explicó— Eso no los hace muy felices, pero que se le va a hacer.
—¿Por qué su poder….?— divagó confundido.
—Cuando Brooklyn le disparó, te envolvió para protegerte— dijo— Y ahora es necesario que todo este de vuelta.
Había algo doloroso e increíblemente triste en saber que una de las últimas cosas que Kai pensó fue en protegerlo, por lo que Yuriy apretó los ojos y respiró hondo. Porque ahora no era momento para dejarse caer, tenía que encontrarlo y entonces todo estaría bien. Así que dio media vuelta para partir, pues con las órdenes dadas debía alistarse.
—Lo siento.
…aunque eso bastó para detenerlo. Por ello dio media vuelta para ver a Hiro una vez se detuvo cerca de la puerta. El mayor se había puesto de pie y mantuvo la distancia, aunque su expresión se suavizo un poco.
—Una de las razones por las que no te pedimos que tomaras tú verdadera forma en un principio, es porque no hubiera funcionado.
Después de todo Ivanov escogió ser un humano, y pedirle que se transformara hubiera ocasionado que tuviera un lobo que seguramente habría vuelto a su bosque (donde sea que eso este), porque la bestia bit no pelearía contra los humanos a no ser que la provoquen. Como sucedía ahora.
—Ya lo sé.
A pesar de ser el asesino de Neo-Borg y tener una alianza con ellos, no podía asegurar la lealtad de su parte animal, porque era como lidiar con dos partes en su interior. Donde no querían las mismas cosas, excepto por cierto bicolor de ojos carmín.
Obviamente todavía le gustaban cosas que disfrutaba siendo una bestia bit, pero Kai fue la primera cosa que quiso siendo humano y que su parte más salvaje también acepto. Por eso, fue lo único que puso todo su interior en sintonía.
—Cuando Brooklyn te disparó te dividiste. Se suponía que te haría más lento, porque se esperaba que tú lado salvaje (el que debería ser el más grande) intentara eliminar su lado humano (el más pequeño y débil), y eso te mantendría alejado y lo suficientemente ocupado para que no te entrometieras en los planes de Voltair. Después, cuando lograras acomodarte, usarían a Darck-Zeus para finalmente deshacerse de ti— dijo Hiro— Cuando eso no sucedió, si no que fue completamente lo opuesto (tú lado humano era más grande que el salvaje), Boris decidió usarte.
—Y decidiste que valía la pena sacrificar a Kai por un bien común, lo entiendo.
No le gustaba, pero sobre el dolor y la ira podía ver la estrategia, una torcida y sangrienta pero ahí estaba. Lo que era mucho mejor que una masacre sin sentido.
—No, no lo entiendes— dijo Hiro con el ceño fruncido— Yo no quería que nada de esto sucediera, pero es algo que se tenía que hacer.
—Sí, estas administrando este lugar de maravilla— gruñó Yuriy con apático desinterés cuando le dio la espalda. Quizás ni siquiera lo decía en serio, pero seguía enojado.
—Existe una posibilidad de que no puedas recuperarlo— dijo y el pelirrojo volvió a detenerse, pero estaba vez no lo miró.
—Ya sé.
Porque ha pasado mucho tiempo, y aunque entre los fénix y él estén guardando su esencia, algo podía salir mal, o incluso el mismo bicolor podría no querer regresar. Así que apretó los puños con fuerza, mientras su cabello se removió por ese gélido poder que lo envolvió y golpeó con suavidad a Kinomiya. Tal vez como un recordatorio que no olvidaría lo que hizo, pero que en cierta manera entendía sus motivos.
—Aunque lo logres, a no ser que destruyas a Boris y Voltair, no servirá de nada— le recordó el peliazul— Porque ellos no se detendrán hasta que su misión esté terminada.
—Ya sé.
Yuriy no pudo evitar notar que Hiro le estaba dando su motivación para que al convertirse en una bestia bit, fuera por Voltair y sus hombres. Él era un asesino y aunque exterminar humano no le importaba, no estaba tan seguro si el hecho que fuera el abuelo de Kai cambiaría algo. ¿El bicolor se enojaría si exterminaba a su único pariente vivo?
—Hn.
Bueno tendría que preguntarle, y para eso tendría que recuperarlo primero. Por ello caminó hacia el lugar que reconoció como su habitación, aunque sin interés en nada en particular, entró y se ducho. Luego se cambió de ropa y volvió a salir. Normalmente el agua y estar fresco lo ayudarían a despejar su mente, pero este no era el caso.
Por eso olfateó el aire y fue al lugar donde los demás se estaban reuniendo. Ahora muchas cosas tenían sentido y aunque finalmente sentía que la niebla se estaba despejando, eso no ayudaba en nada. Quizás sabía quién era el informante, descubrió el motivo por el que se le asignó al bicolor como compañero, y porque Hiwatari debió morir para liberar su verdadera forma; pero una vez escuchó que la verdad y la felicidad no van de la mano, y podía entender porque.
Él había sido usado y aunque eso no parecía tan extraño, dolió más de lo esperado. Después de todo los humanos no son confiables, pero tampoco esperó una puñalada por la espalda. Cuando tuviera a Kai lo iba a culpar por todo esto, aunque la idea lo hizo sonreír débilmente.
Era consiente que podía estar persiguiendo algo inalcanzable y si un lobo despiadado no era lo suficientemente malo, imagínense a uno que tuvo esperanzas y las perdió. Así que además de enojado y vengativo, iba a estar más deprimido y mil veces más enojado. Eso sin mencionar que estaba a punto de enloquecer. Gracias.
—Si me siguen por aquí— dijo Emily con voz ronca, una vez todos se reunieron.
Tuvieron que subir al elevador y bajar hacia el sótano, mientras la chica les entregó unas carpetas con toda la información. Ella no dejó de hablar hasta el último minuto, ni siquiera cuando llegaron a los vestuarios donde todos se pusieron sus trajes. Yuriy no escuchó ni una sola palabra de lo que dijo, pero miró distraídamente el folder. Sin embargo, para alguien que sufrió de tantos impactos en un solo día, entró en un estado de enajenación algo alarmante.
De hecho estaba inusualmente tranquilo y calmado, por lo que resultaba un poco escalofriante. Era como si estuviera distraído, aunque en realidad comenzó a monitorear el perímetro hasta que llegó más lejos, y sus sentidos viajaron entre el apocalíptico paisaje de Rusia y su olor a muerte y tierra, para buscar de algo.
—Ivanov, ¿me escuchaste? — dijo Emily al alzar una mano como si quisiera tocarlo, aunque al final no lo hizo.
—Nh, Da (si)— respondió una vez reaccionó.
Ahora los demás se estaban poniendo sus equipos para la misión, sin embargo cuando el ruso ajustó su chaleco y la delgada armadura en el torso, miró el casco con una expresión apática. No tenía buenos recuerdos de la última vez que se puso todo eso, sin embargo desechó el pensamiento una vez miró a la chica a su lado. Emily olía como Hiro, de hecho su poder la rodeaba como si le ayudara a sanar. Sabía que eso debilitaba a Kinomiya, pero no hizo ningún comentario porque apenas se puso los goggles y el casco, le dio un golpecito a Dranzer en el hombro.
No fue algo agresivo, sólo era para llamarlo. El fénix comprendió, pero primero miró a Hiro en busca de aprobación. Cuando el mayor asintió los tres desaparecieron del lugar; después de todo iban a misiones diferentes y no valía la pena esperarlos. De lo poco que Ivanov pudo escuchar se dividirían en tres grupos para abarcar más terreno, los nombre claves seguían, por lo que estaban los Saint Shields encargados de las bases de Voltair, el Batallón Bartez (conformado por Miguel, Jhonny, Julia, Hiro y Brooklyn) con la prisión, y los Blitzkrieg Boyz que irían por Kai.
Así que tras un parpadeo y una fría y helada brisa, aparecieron frente a un dramático escenario donde había humo, pequeños incendios y algunos gritos y llanto entremezclados. Pero sobre todo eso había un insistente olor a sangre y cadáveres, que obligó a Yuriy a arrugar la nariz en disgusto, mientras ladeó la cabeza en fastidio y luchó por concentrarse. Hacerlo no fue particularmente difícil, pero tampoco era tan agradable como se piensa. Por eso ignoró la desesperación, la angustia y los llamados de auxilio, ya que a varios kilómetros vio a un monumental lobo blanco.
Por ahora, el trio observó desde lejos como la bestia bit se quedó quieta. El can era notablemente más pequeño que la última vez, debido a las orejas lobunas en la cabeza de Ivanov. Por eso no era descabellado suponer que Boris y sus hombres ya sabían que algo no iban bien. Así que cuando varias sombras salieron de la nada y se acomodaron en los retos de los edificios cercanos, no les sorprendió demasiado.
—Eso fue lento— señaló Black.
—Son sólo humanos— le dijo su hermano con aburrida indiferencia.
—¿Saben dónde está Kai? — preguntó Yuriy cuando una espada de hielo apareció en su mano.
—No está lejos— respondió Dranzer.
Ivanov no los miró, estaba más centrado en esos humanos que parecían más influenciados por sus bestias bit que otra cosa; probablemente gracias a la droga de Boris. Pero como fuera, Yuriy al igual que su lado salvaje no percibía el aroma de Kai, así que no podía ubicarlo. Y eso era tan extraño que seguramente alguien lo escondía de su sensible olfato.
—Vayan por él— dijo el ruso—Yo me haré cargo de esto.
Dranzer miró a su gemelo, y luego ambos observaron a Yuriy antes de desaparecer. Porque era curioso, pero sonaba lógico que se quedara y ellos fueran por su humano, ya que sabían dónde encontrarlo. Por eso hicieron un camino de más sangre, donde dejaron cadáveres que le revolvería el estómago a cualquiera, pero que les permitió deslizarse por el suelo brillante de un hospital.
Debieron patinar un poco, porque apenas pusieron un pie en el interior todo se congelo. De esa manera todos quedaron atrapados, así como cualquiera que estuviera en un rango de dos manzanas a la redonda. Eso impediría que haya más oponente, o al menos retrasaría a cualquier grupo de apoyo. Aunque no demasiado, porque el poder de Yuriy no estaba completo por lo que deberían moverse rápido.
—Maldito frio— tembló Black al abrazarse a sí mismo.
—Estúpido perro— se quejó Dranzer al referirse a Ivanov. Después soltó su poder, donde tres intrusos salieron corriendo envueltos en llamas.
—Vamos antes que sea peor, ¿por dónde?
—Uhhh— divagó el pelirrojo algo perdido—No sé, todo este hielo no me deja ver.
—Tks, tendremos que revisar todo el lugar— gruñó el menor— Que inútil eres.
—Búscalo tú. Ah espera, no puedes— sonrió Dranzer.
—Púdrete.
Ambos han estado peleando por Kai desde que se conocían, pero Dranzer estuvo primero y eso traía beneficios. Unos que no iba a ceder por su estúpido hermano menor. Pero sin interés en discutir, recorrieron el primer piso y fueron subiendo.
El pulcro e inmaculado espacio lucia como el escenario de alguna masacre. Pero sin que eso les afectara, se dieron cuenta que el hospital había estado tranquilo hasta que ellos llegaron; porque después se llenó de gritos y más rojo debido a los oponentes que eliminaron sin apenas parpadear. De pronto fue tanta la impresión, que incluso debieron detenerse a ver lo que habían hecho.
—Kai se va a enojar cuando vea esto— dijo Black.
—Y mucho— concordó Dranzer.
Ellos eran bestias bit así que la vida humana no les interesaba demasiado, tal vez por eso Hiro se esmeraba tanto en conservar el consejo. Quizás no todas las bestias bits eran iguales ya que no a todas les gustaban los humanos para comérselos, de hecho algunas los necesitaban para sobrevivir. Pero es más probable que sin las restricciones del consejo, la humanidad desaparezca.
Aunque ambos se distrajeron cuando dos sombras los atacaron, por lo que debieron saltar hacia atrás donde vieron con desinterés a los intrusos.
—¿No se te hacen conocidos? — preguntó el mayor a lo que su hermano entrecerró los ojos como si intentara ubicarlos.
—Hasta aquí llegaron— dijo la chica.
Sin aviso, una corriente de aire como cuchillas les cortó algunos mechones de cabello, por eso los gemelos fruncieron el ceño al recordar. Eran Queen y King, y esto lo iban a disfrutar. Por eso se lanzaron sobre la pareja, hasta que pronto sólo hubo destellos y sombras que se movían con una velocidad de vértigo. Las paredes y el suelo también sufrieron daño, incluso hubo un momento en el cual Black golpeó a King con tanta fuerza que lo estrelló contra el techo.
La onda expansiva dañó algunas luces, así que el pasillo se llenó de un resplandor tenue y mortecino, que iba y venía con cada corto circuito. Claro que eso no quería decir que salieron bien librados, porque aunque eran bestias bit, ahora tenían apariencia humana y si no se cuidaban iban a perder una extremidad. Eso sin mencionar que no tenían mucha experiencia con sus nuevos cuerpos, porque hace tres semanas que tomaron esas formas y apenas y se sentían cómodos con ellas.
Por eso aunque arrogantes en un principio, quedaron algo golpeados y cuando todo terminó estaban agitados. Incluso Dranzer sujetó su brazo izquierdo, mientras Black se limpió algo de sangre de la frente. Queen y King yacían inconscientes en el suelo, pero cuando se acercaron a mirarlos sintieron algo que los erizo.
—Intruso—dijo una voz ronca y oscura al final del pasillo.
Era una bestia bit, un león negro en toda su gloriosa presencia.
—Esto debe ser una broma— dijo Dranzer.
—¡Muévete! — gritó Black al jalarlo por el brazo cuando el animal se les vino encima.
Correr fue difícil y trabajoso, porque el jodido león estaba destruyendo la mitad del hospital y hacía temblar el lugar con cada paso. Incluso Queen y King parecieron haber sido consumidos apenas les paso cerca.
—¡Por aquí!— exclamó Dranzer para que el pelinegro girara a la izquierda.
Sería estúpido pelear con la bestia bit porque no tenían experiencia, pero esa tampoco era su prioridad. De hecho el pelirrojo acaba de encontrarla, así que corrieron tan rápido como pudieron, aun tambaleantes, hasta que casi derribaron una puerta.
—¡Wow!
Apenas saltaron al interior, la entrada se congelo con un enorme bloque de hielo que miraron con asombro e incomprensión. Pero desde el suelo y casi abrazados, vieron al león que arremetía contra el muro como si intentara quebrarlo. Lo único que hacía era rebotar con cada golpe, pero todavía sin comprender que sucedía ambos se miraron. Encontrarse tan cerca sólo hizo que se soltaran de mala gana, así que se pusieron de pie mientras se sacudían la ropa. Al menos ese estúpido Ivanov servía para algo, así que examinaron el lugar al que llegaron.
—¿Por dónde? — preguntó Black.
El pelirrojo no respondió, pero comenzó a caminar por la sala de maternidad. Había varias incubadoras que así como todo en el hospital, se encontraban desorganizadas y fuera de lugar debido a la segura evacuación. Aunque Dranzer no quiso centrarse en nada en particular, porque los bebes humanos así como todo tipo de bebes, son un tema delicado. Y como bestia bit su lado animal respondía instintivamente para protegerlos; así que encontrar alguno seria molesto. Haría que se enojara.
Tal vez por eso era tan sobreprotector con Kai, después de todo era menor considerando que el fénix ha existido mucho más tiempo. Sin mencionar que cuando lo vio…no sé, algo hizo "Click", pues las bestias bit son las que escogen a los humanos, no al revés.
Y podía decir que su "hermano" sintió lo mismo, porque por algo no se había ido y dejado a SU humano tranquilo.
—Al menos estábamos en el piso indicado— dijo Black cuando empujó una puerta que conducía a otro pasillo.
—El león debía de estar cuidando el lugar— dijo Dranzer tras abrir otra puerta que llevaba a un quirófano— Pero ¿Por qué estaba tan lejos?
—¿Crees que algo lo sacó?
Dranzer no sabía, pero tampoco le importó porque apenas entraron vieron lo que estaban buscando.
Kai Hiwatari tenía su propio ataúd oscuro, seguro hecho por Brooklyn antes de ser "capturado". Por eso estaba suspendido en un cuarzo negro, que se sostenía por sí solo en medio de la habitación. Todavía se veían los dos disparos en el pecho y lucia tan desarreglado como sólo la batalla puede ofrecer.
Aunque eso bastó para que se acercaran sin pensar, ni notar la puerta que se congeló tras la espalda. Quizás porque lo único que importaba era el ruso-japonés que quedó atrapado en el tiempo, debido a la urna oscura. Además ahora podían pelear sin lastimarlo, y quien ganara se quedaría con él.
—…
Sin embargo ni siquiera alcanzaron moverse, porque de la nada salieron picos de hielo por todas partes. Por ello los gemelos dieron un lento parpadeo, mientras algo de sangre se deslizó por la comisura de sus labios. Cuando bajaron la mirada, vieron picos de hielo inmovilizándolos por el pecho y las extremidades, por lo que eso dolía como el infierno.
También hubo más sangre que se deslizó por el hielo, donde antes que los fénix escaparan, algo los atravesó una última vez por el pecho. Sucedió al mismo tiempo y con dos espadas de hielo, pero antes de morir desaparecieron. Por eso Dranzer y Black Dranzer nunca cayeron, sólo se desvanecieron en el aire mientras la figura que los atacó cayó de rodillas en el suelo, justo cuando el hielo se desquebrajo y colapso.
Yuriy jadeó adolorido. Casi sollozó, porque estaba cansado y esa endemoniada herida en el abdomen no dejaba de sangrar, así que la sujetó con una mano y miró sobre el hombro. Las esencias de ambos fénix traspasaron la oscuridad de Brooklyn, por lo que apenas llegaron con Kai el cristal oscuro se hizo mil pedazos.
—Hn— se quejó Ivanov cuando el bicolor se desplomó con un sonido sordo.
No pudo atraparlo, por lo que apretó los ojos y respiró hondo. Necesitaba fuerzas, ya que usó más poder del que tenía y ahora no estaba precisamente en su mejor momento. Así que haciendo acopio de esa terca resistencia que lo caracterizaba, se arrastró hacia el bicolor con el corazón latiendo a mil.
Estaba asustado que no funcionara, pero sobre todo temía perderlo otra vez. Por eso llegó a su lado y se mordió los labios. Las heridas en su pecho estrujaron su corazón, por lo que sus ojos ardieron hasta que debió mirar a otro lado, donde volvió a respirar hondo.
Debía concentrarse y terminar la misión.
Intranquilo, se tragó todo el dolor y la indecisión cuando lo tocó. Al final lo acomodo en sus brazos, pero fue difícil ignorar lo frio que estaba. En realidad, era un duro recordatorio que le repetía una y otra vez que él había muerto, sin mencionar que su sangre lo estaba manchando y eso no le traía buenos recuerdos. De hecho enganchó su respiración como si de repente se le hubiera olvidado respirar.
Sin embargo, al final intentó calmarse cuando apoyó ambas frentes juntas, con la intención de establecer su conexión y así devolverle lo que hacía falta.
"Por favor que funcione, por favor que funcione"
Había congelado dos manzanas por dos razones: una era totalmente estratégica, y la otra era para que las bestias bit de Hiwatari fueran más lentas y no lo vieran venir cuando se acercara. Hiro dijo que hiciera de niñera y eso hizo; les ayudo a despejar casi todo el camino, pero necesitaba que fueran atacados.
Por eso los dejó solos cuando Queen y King aparecieron, y por esa misma razón hizo que el león que cuidaba a Kai dejara su puesto. Pero como si todo eso ya no fuera lo suficientemente difícil, debió quitarse a 30 hombres de Boris de encima y a tres docenas de gatos que se hacían y deshacían en la oscuridad. Eso sin mencionar, que debió mantener el control de la gigantesca estructura de hielo y cuidar de las aves.
Mas, ahora estaba tan cansado que había partes que se estaban desmoronando, lo cual es peligroso ya que indicaba donde estaban. Pero luego pensaría en la ruta de escape, por ahora se concentró en lo que hacía. Él atacó a Dranzer y Black Dranzer porque aunque sabía que pelearían por Kai, ninguno de los dos quería perderlo y eso es lo que sucedería si morían con su forma humana. Se podría decir que los incito a entrar en él.
Claro que eso no quería decir que atacarlos fue fácil; de hecho en un momento pensó que no podría mantener el control sobre todo lo que estaba haciendo, en especial porque con los gemelos tenía que moverse al mismo tiempo o podría terminar muerto. Además ambos debían regresar al mismo tiempo, así ninguno podría tomar el control sobre el ruso-japonés y dejar al otro de lado.
—Kai…— gimió por lo bajo, totalmente centrado en él, como si no existiera nada más. Ni siquiera los golpes del león que lo había encontrado, y ahora intentaba romper el hielo de la puerta—…Kai.
Su nombre sonaba grave y bajo. Le hizo eco en los oídos y cada vez que lo repetía, sentía que dolía con más fuerza. Pero algo cambio, ya que sus orejas temblaron con el primer palpitar. Por ello lo abrazó con fuerza, mientras algunas lágrimas se deslizaron por sus mejillas. Después casi se hizo un ovillo con el bicolor en brazos, hasta que Hiwatari dio un profundo respiro.
—Idiota…— sollozó sin dejar espacio—Eres…un idio-ta. Maldito bastardo.
Su voz se quebró, cuando los brazos contrarios subieron torpes para abrazarlo. Kai finalmente comenzó a recuperar el calor de su cuerpo, por lo que las orejas de Yuriy sólo podían oír los latidos de su corazón. Sentía que si dejaba de hacerlo iba a desaparecer.
Esta vez no iba a dejarlo ir, lo encerraría si eso fuera posible. Porque al fin lo tenía y era tan suyo, que mataría a cualquiera que intentara quitárselo. Y si una bestia bit que destruyó la mitad de Rusia no demostraba su palabra, imagínense una que adoptó una posesiva y protectora actitud.
—Yu-Yuriy— dijo Kai con voz ronca, por lo que Ivanov escondió el rostro entre la curvatura del cuello y su hombro.
Los mataría a todos por él y así al fin nadie se lo quitaría. Pero ahora no, porque se sintió tan cansado que se fue hacia adelante, donde Hiwatari termino bajo su cuerpo porque en su estado no pudo aguantar su peso. La mente de Yuriy entorpecida por la oscuridad opaco sus ojos, así que comenzó a cerrarlos lentamente. Porque ya no podía más; por eso decidió que mientras pudiera sentir el calor de Kai tan cerca, todo estaba bien. De hecho ni siquiera le importo cuando el león rompió la puerta y entró.
I see your dirty face (Veo tu cara sucia)
High behind your collar (Alta, atrás del cuello de tu ropa)
What is done in vain (Que se hace en vano)
Truth is hard to swallow (La verdad es difícil de tragar,)
So you pray to God (así que le rezas a Dios)
To justify the way you live a lie, live a lie, live a lie (para justificar la forma en que vives una mentira, vives una mentira, vives una mentira.)
And you take your time (Y te tomas tú tiempo.)
And you do your crime (Y haces tú crimen.)
Well you made your bed (Bueno, usted hizo su cama)
I'm in mine (Yo estoy en la mía)
Because when I arrive (Porque cuando llegue,)
I bring the fire (voy a traer el fuego)
Make you come alive (que te hará volver a la vida)
I can take you higher (Puedo llevarte más alto)
What is this, forgot? (¿Qué es esto? ¿Lo olvidaste?)
I must now remind you (Ahora debo recordártelo)
Let It Rock
Let It Rock
Let It Rock
Now the son's discrased (Ahora el hijo está deshonrado)
He, who knew his father (Él, que conocía a su padre)
When he cursed his name (Cuando el maldijo su nombre)
Turned, and chased the dollar (Giró, y tomó el dólar)
But it broke his heart (pero esto rompió su corazón)
So he stuck his middle finger (así que le mostró su dedo del medio)
To the world (al mundo)
To the world (al mundo)
To the world (al mundo)
And you take your time (y te tomas tú tiempo)
And you stand in line (y te mantienes en línea)
Well you'll get what's yours (bueno, conseguirás lo que es tuyo)
I got mine (yo tengo lo mío.)
Because when I arrive (Porque cuando llegue,)
I bring the fire (voy a traer el fuego)
Make you come alive (que te hará volver a la vida)
I can take you higher (Puedo llevarte más alto)
What is this, forgot? (¿Qué es esto? ¿Lo olvidaste?)
I must now remind you (Ahora debo recordártelo)
Just Let It Rock
Let It Rock
Let It Rock
Let It Rock
Let It Rock
CONTINUARA:
Ann: ¡Al Fin actualización °¬°! Dios, 25 paginas mi imaginación murió x.x
Ro: ¡Actualización °¬°! (Pegada como garrapata xD) ¡Te adoro °-°! He esperado este fic como hace mil años T-T
Ann: No es fácil de escribir sabes u¬ûUU. Pero en verdad espero disfruten del capítulo °¬°, tiene un pequeño fragmento de la canción "Let It Rock" que sencillamente adoro °¬°, y que pueden ver en mi Face n-n. O si prefieren, colocan "Sylar Let It Rock" y ahí les sale n.n
Ro: En verdad lamentamos la demora u.u, sin embargo como si el fantasma-de-las-no-actualizaciones no fuera suficiente, ahora Ann se va a mudar T-T
Ann: Hai n.n, me iré a USA así que tal vez desaparezca un tiempo mientras me acostumbro al cambio n¬n.
Ro: Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction está colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)
Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que está aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.
Se despiden:
Ann: ¡Actualización, actualización \(°¬°)/!
Ro: ¡Actualización, actualización \(°¬°)/!
PD: No se olviden de visitar el canal de Youtube, y el Facebook xDDD. Nuevos videos e imágenes °-°
