Capítulo 1
Era una tarde lluviosa, esas típicas tardes en las que te da pereza salir de tu casa y prefieres sentarte delante de la estufa leyendo un buen libro mientras te ríes de los valientes que se están mojando.
Clary estaba en el sofá leyendo cuando fue interrumpida por su madre, quien le pidió que se dirigiera a su cuarto.
La chica así lo hizo, y observó que su madre se estaba probando vestidos.
_ Hija,¿ qué te parece este?- le preguntó Jocelyn dándose la vuelta para mirar a su hija. Lucía un vestido rojo.
Estupefacción, terror. Esas eran las palabras que describían la cara de Clary,al comprobar que, el vestido que llevaba su madre, era muy parecido al que había llevado ella en el Séptimo lugar Sagrado, en la ceremonia de su hermano, cuando este y su novio se habían unido bajo un hechizo.
_¡Te hace parecer gorda!- fue lo único sensato que se le ocurrió decir, ya que no le pareecía del agrado de su madre decirle que su malévolo hijo la había intentado violar para obligarla a ponerse un vestido exactamente igual al que llevaba ahora, que irónicamente era el que Jocelyn solía llevar a las ceremonias de su marido.
_ ¿En serio?- Jocelyn se miró al espejo, y asintió con la cabeza. ¿y este?
La mujer se dirigió al cuarto de baño para probarse un vestido de manga larga, con dibujos de rombos, o eso era lo que parecía
Minutos más tarde salió para pedirle opinión a su hija, quien asintió con la cabeza, y se escabulló de la habitación, gritándole a su madre que iba a ver a Jace.
…..
Erchomai-decía la nota-voy de camino
Alec se encontraba en la biblioteca, junto a Maryse y el hermano Zachariah. Su madre no había parado de gimotear en todo el día, y el hermano permanecía más callado de lo normal.
El chico no podía dejar de mirar la nota y el alaque se hayaban a su lado.
_ ¿Estáis seguros de que son de Jonathan?-preguntó.
_Alec…¿De quién serían si no?- preguntó su madre con su típico tono maternal que dejaba muy claro lo que pensaba en realidad
_ ¿Y qué vamos a hacer ahora? ¿Lo sabe Isabelle? ¿Y Jace? ¿Clary, quizás?
El hermano silencioso lo miró.
_Alexander, solo tú lo sabes, aparte de tu madre y de mí. Respecto a tu primera pregunta… aún no lo hemos decidido. Tenemos que averiguar cuál será su próxima jugada, y mientras tanto…
_ Ahí entrarías tú- le dijo Maryse.- tienes que vigilar a tu hermano para que no se meta en ningún lío, mientras que a Clary, la vigilará Isabelle.
Alec no salía de su asombro: ¿Vigilarlos?¿Ese era el plan?
Quiso protestar,pero el sonido de la voz de su hermana lo detuvo.
Rápidamente, Maryse agarró la hoja y la pluma y las depositó en un cajón, ocultándolas de su hija, quien entró precipitadamente para adviertir a su madre de su partida hacia el cetro comercial.
….
El bar era un lugar frío y solitario. Únicamente habían unas quince personas, entre ellas un grupo de chavales sentados alrededor de una mesa, jugando a las cartas. Uno de ellos era un chico rubio plaeado y muy alto. Tenía los ojos negros, oscuros, penetrantes. Vestía unos jeans negros con una camisrta y una chaqueta de cuero. La ropa parecía ser de una marca cara.
Uno de los chicos lo miró, sonriendo burlonamente:
Es una pena que el chico ángel no nos acompañe esta vez.
Jonathan simplemente sonrió, cruelmente, porque en el fondo le aborrecía la idea de contarles a esas bestias la verdad. Y la verdad era que sentía cariño por Jace, y eso era algo incontable. Su hermano le había acompañado durante unas cuantas semanas, y , a decir verdad, había dejado de sentirse solo. Ahora volvía a estarlo, y no quería permitir que ese sentimiento durara mucho. Además, también estaba Clarissa. Ella le pertenecía. Él le pertenecía. Ambos eran suyos. ¿ Cómo se atrevían a abandonarlo? ¿ Es que acaso no entendían que era imposible escapar de él?
De una cosa sí que estaba seguro:
_ Créeme, vampiro, no será la última vez que lo veas conmigo.
…..
Era una noche tranquila a la vez que frñia, por esta razón la chica se puso la chaqueta de su novio.
Caminaron cogidos de la mano, alrededor de la calles cercanas del instituto. No habñian muchas personas, excepto algunos chicos que estaban saliendo de sus casas para salir de fiesta.
Jace observaba a Clary, sonriendo tontamente, como hacen los enamorados.
-Clary,yo…-de repente se calló.
Ella lo miró, curiosa poe saber la razn por la que dejó de hablar.
Decidió no preguntar, y miró a la msima dirección que él, a un callejón oscuro.
De repente, se oyó un ruído procedente de ese callejón. El chico se acercó, examinando su alrededpr fieramente, como si estuviera cazando.
Entonces ella gritó.
Jace la miró, cuchillo en mano, y vislumbró a un hombre, que agarraba a la chica fuertemente, como c¡si tuviera la intención de dejarla inconsciente.
Junto en el momento en el que se preparaba para atacar, alguien le agarró por detrás, inmovilizándole los brazos.
Apretaron el agarre, haiendo que se quedara sin respiración.
Entonces, en el último segundo,el chico le lanzó un puñetazo a su enemigo y consiguió soltarse, en el proceso, se le cayó una pulsara a la que el chico tenía mucho afecto pero no fue consciente del desgraciado accidente.
Acto seguido se avalanzó hacia el rival de su novia, y lo acuchilló.
Salieron corriendo, lejos del peligro, hacia el instituto.
El hombre lobo supervivienterugió, lleno de rabia. No entendía como dos mocosos había conseguido engañarlo, y, por si fuera poco, habían matado a su compañero.
Estaba seguro de que era su fin, ya que su amo lo mataría al no llevarle "sus trofeos".
En el último momeno, vio la pulsera en el suelo, y recordó que era del chico ángel. Se agachó para recogerlay llevársela a su amo, ya que no pensaba volver con las manos vacias.
….
_¡Amo!-gritó el hombre lobo. Lo observó mientras el chico apartaba los ojos de una mundana rubia de ojos verdes, que vestía un vestido escotado que apenas le tapaba la ropa interior.
_ ¿Qué haces aquí?- preguntó en tono enfadado su amo. Estaba claro que no disfrutaba de la interrupción a su ligue. Cuando Justin se acercó, le susurró lo siguiente:
_ Creía que os había dado una orden a ti y a tu estúpido compañero. ¡No quiero que volváis hasta que me los hayáis traído!
_Pero jefe… ese es el problema. Los teníamos, todo iba bien…
_ Se os escaparon,no?
Justin suspiró- El chico me dio un puñetazo haciendo que aflojarael agarre, y tiró a Gabriel un cuchillo serafín, y lo mató.
_Chico listo- comentó Daniel, y acto seguido se rió.
Fue entonces cuando Justin, temeroso de la reacción de Jonathan, le entregó la pulsera.
Jonathan la analizó. Era una pulsera de plata, con un dragón grabado en la parte dlantera. Enla parte trasera había un grabado: "Eres quien decidas ser, que nadie te haga olivarlo!"- Aline.
