Capítulo 3
Clary se hayaba en la habitación de Jace. Habían decidido que ella se quedaría a dormir en la habitación de Jace, por temor a lo que pudiera ocurrir de lo contrario, aunque esa no había sido nada más que una ridícula excusa para poder permancer juntos una noche.
Ya en pijama, esperó a que Jace volviera de la ó esperando, pero el no aparecía.
Harta de esperar, decidió bajar hasta la sala para saber la razón por la que él no volví no pudo hacerlo, ya que había algo, o mejor dicho, alguien, le estaba impidiendo el paso.
_Se…Sebastian?- preguntó la chica sin poder creerse su mala suerte. _¿Qué haces aquí?
Él sonreía, y no dejó de hacerlo ni cuando empesó a hablar:
_Hermanita… Os he hechado de menos. No es esa una buena razón para haceros una visita? Además tengo que reñiros, ya que matásteis a uno de mis guardaespaldas- le agarró un mechón de cabello, y acto seguido lo soltó-y eso no se le hace a un hermano mayor.
_ Tampoco se le clava una ballesta en la espalda a una hermana pequeña- dijo ella contraatacando. –Ni tampoco se interrumpe en su habitación.
_Oh, no estoy en tú habitación. Ni tú tampoco lo estás- dijo burlonamente, sin dejar atrás su sonrisa. _ Nos hayamos en la de nuestro querido hermano.
_No es nuestro hermano. Ni él ni yo somos nada tuyo!- gritó la chica irritada. Sebastian la sacaba de quicio ,aunque ella sabía que con él debía mantener la calma.
Sin embargo, el no cambió de expresión, como ella se esperaba. Si no que seguió sonriendo tal y como lo hacía al principio.
_ ¿Ah,no? El ADN dice lo contrario,hermana. Y en cuanto a Jace..bueno, fue adoptado por papá. Eso lo comvierte en mi hermano. Y en el tuyo también. En realidad- agregó mientras la agarraba por la barbilla- los dos me pertenecéis. Ahora dejémonos de tonterías. Llama a Jace y dile que venga. Tengo que hablar con vosotros.
_ Sobre que? –preguntó una voz muy familiar para los dos chicos.
Se voltearon para mirar a Jace, quien se estaba acercando a ellos.
Sebastian lo escaneó desde la punta de los zapatos de cuero negro hasta su espectacular cabello rubio dorado. En todo este proceso no dejó de sonreír. Por último, posó sus ojos en el iris dorado de los de Jace.
_ Hola, hermanito. _lo saludó- te he echado mucho de menos, sabes? Me hacías muy buena compañía. Si te soy sincero, me emociona que me la vuelvas a hacer tan pronto.
_ ¿De qué hablas? – dijo Jace atónito. En todas estas semanas no se había permitido el lujo de dormir más que unas cuatro horas, por lo que no se sentía con fuerzas para utilizar su ingenio tan característico en él.
El chico de los ojos negros sonrió más abiertamente, ante el desconcierto que sufrían tanto Jace como Clary. Parece que disfruta con nuestro sufrimiento-pensó Clary para sí. Despacio, Sebastian se dirigió hacia la cama medio abierta de Jace, y se sentó en ella.
_ Interrumpo algo?- preguntó alzando una ceja- lo digo porque parece que teníais planes. – dijo. Al ver la cara de los dos chicos se rió, y continuó hablando.-Sea como sea, quiero ofreceros un trato.
_ Tus tratos no valen nada- dijo Clary histérica.
_Juro por el ángel..- siguió diciendo él sin inmutarse ante la réplica de la chica.
_ Tus juramentos no valen nada-concluyó Jace.
El chico volvió a reírse ante la persistencia de los dos muchachos, pero era obvio que no era una risa alegre, si no más bien agresiva._ ¿En serio que queréis ir por ese camino?- preguntó amenazadoramente. Esta vez ni él ni ella lo volvieron a interrumpir, ya que parecía que habían entendido la situación._ Bien- continuó el chico- os juro por el ángel que dejaré en paz vuestro tan preciado mundo y a sus habitantes, incluyendo a vuestros tan preciados amigos..
_ A cambio de que?- quiso saber la chica.
Él suspiró, al parecer aliviado por la pregunta.
_ A cambio de vuestras vidas. Debéis venir conmigo ,sabiendo que no volveréis aquí. Juntos reinaremos otros mundos, mejores que este. Sería un millón, quizá un billón de vidas, a cambio de dos, las vuestras. Qué me contestáis?
Clary y Jace se miraron atónitos. Lo que les estaba pidiendo era tan increiblemente fácil, pero a la vez tan… duro…
_No- dijo ella , paseándose por la habitación- no puedes estar diciendo la verdad. No te creo…
_ Qué quieres hacer realmente?- le preguntó Jace duramente.
Sebastan los recorrió con la mirada, totalmente sorprendido y disgustado ante esas reacciones.
_Pequeños idiotas…-dijo, ya fuera de control- este mundo no tiene nada de especial para mí. Es más, me encantaría destrozarlo hasta las cenizas, y eso será lo que haré si rechazáis mi trato . Pero tened en cuenta que no dejaré que vosotros os pudráis con él. Venid conmigo y os juro que no volveré a poner un pie en él.
_ Y luego qué? Nos vamos a otra dimensión ? Al infierno ? A jugar a las cartas con Lilith?- dijo Jace. Clary se alegró de ver que el sarcasmo volvía a él.
Al oír esto último, Sebastian se abalanzó sobre Jace, agarrándolo por los hombros mientras lo empujaba hasta la pared que se hayaba detrás de la víctima.
_No vuelvas a nombrar ese nombre. No tienes ningún derecho de hacerlo, y menos burlándote de ella, te enteras? Ella nos unió. Gracias a ella nos conocemos…
_ No-dijo Jace intentando liberarse- tú no me conoces. Ni a mi ni a Clary.
El chico lo fulminó con la mirada. Abrió la boca, como queriendo replicar, pero decidió callarse. Por el contrario solo dijo: Os doy dos días para que os decidáis. Ni uno más. Cuando llegue la fecha límite os estaré esperando en la puerta del mismo instituto.
_ Sabes que no iremos contigo. Suelta a Jace y lárgate.- dijo Clary asustada por la reacción del chico.
_ Ah! Pero aún no os he contado todo. Resulta que me he enterado de lo del fuego,
hermano. Aún no notas el efecto, no? Pero desgraciadamente pronto lo notarás, y cuadno lo hagas verás que no es muy agradable. En realidad, te quemará por dentro ,hasta quien te mata y todo. Pero no queremos que eso suceda, no? – lo miró comprensivamente, aunque se notaba claramente que era una mirada falsa. Tan falsa que a Clary le dieron ganas de pegarle puñetazos hasta que lo matara._ Pero no te preocupes, porque yo tengo una solución para ello.
_Cuál?-quiso saber Jace esperanzado.
_ Ah! Puedo ver en tus ojos la esperanza . Así que ya lo sabías,no? Quién te lo contó? El hermano Zachariah,puede ser? Sea como sea que sepas que yo puedo ayudarte. Pero solo si tu haces una cosa por mí. Mejor dicho, si la hacéis. Me apiadaré del mundo y te ayudaré. ¿Qué más tengo que hacer para que os convenzáis?
Dicho esto echó una última mirada a Clary. Luego a Jace. Por último, desapareció.
