Capítulo 5: Esperanza
En una de las habitaciones del instituto de Nueva York se hallaban los muchachos más deprimidos y aterrados de la ciudad. Todos tenían la misma preocupación: Sebastian.
Robert los había mandado a la habitación hacía unas horas, por lo que se dirigieron juntos a la de Jace. Nadie tenía ganas de dormir solo esa noche, después de lo ocurrido.
Jace parecía el menos nervioso de todos- observó Clary- quizá porque era el que menos relación con Maia tenía. Los demás se veían cansados y temerosos, sobre todo Isabelle. Ella había tenido una buena relación con la difunta, y su muerte le había afectado bastante.
Clary, además, estaba preocupada por su novio, ya que se temía lo peor: que él tuviera una idea la cual llevara a sacrificarse para salvar a los demás.
El chico rubio se levantó del sofá de cuero y se dirigió hacia el corredor, seguido por ella. Los demás, por lo que pudo entender ella, también habían supuesto sus intenciones, pero nadie parecía querer hacer nada para evitarlo, ni siquiera Alec, quien la miraba como diciendo:"cuídalo", simplemente.
_¡Jace!- lo llamó. No estaba muy segura de cómo decírselo. Él, sin embargo, pareció leerle la mente.
_No voy a hacer ninguna estupidez.
_¿Entonces?
_ Iré a la corte Seelie, y le preguntaré por Sebastian. Quiero que me conduzca a él. Cuando lo tenga delante, lo mataré.
_Eso..ES HACER UNA ESTUPIDEZ!- gritó ella. No podía entenderlo.- está bien. Iré contigo.
_Clary…
_O voy yo o no vas-dijo la chica seriamente.
Él hizo un ruido de frustración y asintió. Ella agradeció en silencio que no discutiera, ya que en el fondo lo que le preocupaba era él. Si Sebastian estaba en lo cierto, no le quedaba mucho tiempo de vida. Quería obligar a su hermano a contarle cuál era la cura.
_No te preocupes por el fuego, lo solucionaremos-dijo él. Ella no respondió. Simplemente lo observó con curiosidad. ¿Cómo podía saber en qué estaba pensando?
_Volvamos dentro- dijo, al cabo de un rato. – No me siento segura aquí.
_ Menos te vas a sentir en la corte- comentó él.
Ella no respondió. Solamente se limitó a mirarlo fijamente tratando de adivinar si realmente pretendía hacer lo que había dicho o si le estaba gastando una broma de muy mal gusto.
_ Partimos al amanecer- dijo Jace.
Ella no respondió.
