Llegue a la cafetería y pedí un café antes de sentarme en el sitio que Kurt y yo teníamos reservados desde que llegamos a esta ciudad. Me dirigí a la mesa, con el café en la mano y le hice cosquillas como toque de atención.
- ¡Ay!.- Dio un sobresalto en su silla, haciéndome reír mientras me sentaba frente a él.- No vuelvas a hacer eso, sabes que lo odio.
- Lo siento mucho.- Sonreí.- ¿Qué tal tu día?
- Muy bien, cansado como siempre, ya sabes, pero bueno, estoy avanzando en el guión de teatro que estoy escribiendo. ¿Y tú?
- Bien, muy bien, las cosas van liadas con la nueva obra pero parece que todo va a salir genial.- Baje la vista a mi café, y le di un par de vueltas.
- Pero eso no es de lo que quieres hablar, ¿verdad?.- Kurt cogió mi mano y cuando alce la vista, Kurt me mantenía la mirada fijamente.- ¿Qué tal la boda?
- Tengo muchas dudas.
- Como todas las novias, Rachel.- Sonrió ampliamente.- A ver, ¿qué quieres que te solucione? ¿Flores, colores, sitios de invitados?
- No, Kurt… las dudas son muy distintas.- Trague saliva antes de hablar ante la atenta mirada de Kurt.- Tengo dudas sobre si casarme o no.
- ¿Es por Finn, verdad?.- Afirme con la cabeza.
- Pensé que lo había superado, que todo iría bien, pero… la primera vez que le vi, fue como si me diera un vuelco al corazón. No sé si me explico. ¿Recuerdas la primera vez que viste a Blaine? ¿Recuerdas la sensación?
- Perfectamente.
- Yo también recuerdo la primera vez que vi a Finn, y cuando le volví a ver la otra vez, sentí lo mismo. Y… por mucho que me cueste admitirlo, ese sentimiento no lo he tenido con Alex en la vida.
- Rachel… no sé qué decirte, ¿tú quieres a Alex?
- Mucho. O eso creo.
- Rachel, aclárate. Por él, pero sobre todo por ti. No quiero que te engañes a ti misma, y te veas dentro de 10 años casada con un hombre al que no quieres.
El tiempo iba pasando y la boda de Rachel seguía adelante, sin que yo pudiera hacer nada. No nos habíamos vuelto a quedar solos desde que se fue de mi piso aquella mañana, después de dormir juntos.
Recordaba esa noche cada día antes de irme a dormir. Leía su nota, y olía la almohada donde se tumbo y dejo impregnado todo su aroma.
Tenía que superarlo de alguna manera, pero no podía. No quería. No sabía porque, pero algo dentro de mí, me decía que algo quedaba entre nosotros. Que lo nuestro no se había acabado. Y que por muchas cosas que pasaran no se iba a acabar.
Me metí a la ducha, ya que habíamos quedado aquella noche para cenar en casa de Kurt. Era aun temprano, pero quería ir un poco antes para ir a hacerle una visita a mi familia y poder charlar un rato con ellos.
-O.
Antes de llamar, la puerta se abrió y me choque con el cuerpo de Blaine que salía corriendo a la calle.
- ¡Finn! Perdóname, tengo que salir corriendo que como no traiga la botella de vino que Kurt quiere, me asesina.- Rió divertido.- Nos vemos ahora.
- ¿Todavía estas aquí, Blaine?.- Kurt salió a la puerta, y al verme, dio un pequeño salto hacia atrás, acompañado de un pequeño grito que me hizo reír.- ¡Finn! ¿Qué haces aquí? Aun no hay preparado nada.
- Lo sé, pero me apetecía venir a ver a mi familia un ratito antes y ayudarte.
- Pues me viene genial, tengo el salón que da pena verlo. Vamos pasa.
Estuvimos recogiendo toda la casa. Kurt insistió en que tenía que hacer limpieza, y por mucho que Blaine y yo insistiéramos no daría su brazo a torcer. Después de casi 2 horas, la casa estaba como los chorros del oro.
Blaine y yo caímos rendidos en el sofá, y Kurt se quedo con los brazos cruzados mirándonos, negando con la cabeza.
- No sé qué hacéis ahí sentados. ¡Tenemos que preparar la comida!
- Kurt, dijimos que esta vez pediríamos la comida al nuevo restaurante hindú que han abierto, ¿no te acuerdas?
- Se me olvidaba.- Kurt llevo las manos a su cara, sorprendido.- ¿Y qué hora es?
- La hora de que te vayas a duchar y te tranquilices.- Le ordene.
- Kurt, tiene razón.- Me apoyo Blaine.- Te quiero, pero cuando vienen visitas me entran ganas de matarte.
- Vale, ya me voy.- Dijo Kurt cruzándose de brazos y desapareciendo del salón.- Portaos bien.
- Si papa.- Contestamos Blaine y yo a coro, divertidos.
-O.
'Ding-dong.'
- Yo abro.- Grito Kurt desde la cocina.- Será la comida. ¿No os morís de hambre?.- Nos pregunto a todos cuando pasábamos por el salón.
Efectivamente, era la comida. Esta vez, en vez de sentarnos en la gran mesa del salón, preferimos sentarnos alrededor de la mesa pequeña rodeada de sofás. Éramos muy pocos, ya que Santana, Mercedes y Sam no habían podido venir hoy.
- ¿Qué tal les va a Mercedes y Santana con el disco?.- Le pregunto Artie a Brittany.
- Muy bien, están intentando la colaboración de algunas estrellas, y parece que las negociaciones van bien. Me muero de ganas de empezar la gira.
- ¿Tú también iras?.- Pregunté.
- Claro, soy la bailarina estrella.- Sonrió Brittany.- He ido a todos los conciertos que han dado, tanto unidas como separadas.
- Chicos.- Dijo Rachel apareciendo por el salón colgando el teléfono.- Era Sam. Nos da recuerdos y nos pide que no le echemos de menos.- Sonrió sentándose en el sofá, justo en frente de mi.
- Bueno.- Hablo Kurt.- ¡A comer!
- ¿Quién quiere vino?.- Pregunto Blaine. Algunos de los invitados alzamos el brazo, yo incluido.
Estuvimos toda la cena sin parar de hablar. No hubo ni un momento que alguien no estuviera comentando algo de su trabajo o alguna anécdota divertida. De vez en cuando, Rachel y yo intercambiábamos miradas. Estaba jugando conmigo, igual que había hecho en el instituto. Y a mí este juego me divertía. Me daba esperanza.
Entre ese intercambio de miradas, me fije en que Kurt también las intercambiaba con Rachel, pero de forma mucho más seria. Fruncí el ceño algo extrañado, pero no quise darle más importancia; eran amigos de toda la vida, y quizás tenían una especie de código secreto o algo.
Habíamos terminado de cenar, pero ninguno fue capaz de levantarse a recoger lo que había en la mesa, y nos quedamos conversando algo más. De repente, el timbre sonó. Rachel miró a Kurt y este fue a abrir rápidamente. Mis peores pensamientos aparecieron.
- Mira quien ha venido a saludar.- Dijo Kurt agarrando del hombro a Alex.
- Hola a todos, familia.
Rachel se levantó para ir a saludarlo, y antes de poder ver como se besaban, me giré a la mesa, incorporándome levemente, recogiendo todos los envoltorios de la comida.
- Ven a sentarte, aquí, Alex.- Dijo Rachel acompañándole a su sitio.
- Vamos a recoger un poco esto, ¿no?.- Inquirí.
Antes de que alguien pudiera responderme, había cogido alguno de los platos y los estaba llevando a la cocina. Kurt vino detrás, con el resto de platos. Cuando llegue a la cocina, los apoyé en la encimera, y comencé a buscar, algo serio, una bolsa donde poder tirar todo aquello.
- ¿Estás bien, Finn?
- ¿Eh? Sí, todo bien.- Fingí una sonrisa, que pensé que era convincente.
- ¿Seguro?
- Seguro. Voy a salir a fumarme un cigarro.
- No quiero que fumes en mi casa.
- ¿Me vas a hacer bajar a la calle?
- No.- Resopló.- En la terraza está bien. ¡Pero no quiero que fumes!
Ambos salimos al salón, y mientras Kurt se dirigía a sentarse con todos, fui a buscar mi cazadora, donde guardaba el paquete de tabaco.
- ¿Dónde vas, Finn?.- Me preguntó Rachel al pasar por detrás del sofá.
- A la terraza, un segundo.- Sonreí. Siempre que habíamos quedado y salía a fumar, recibía una charla de Rachel.
- Espero que sea a tomar aire.
- Por supuesto.
Rachel alzó la cabeza para mirarme, y inconscientemente, le di un leve toque en la nariz que la hizo sonreír, cerrando los ojos. Alex miró la escena, y frunció el ceño. Vi como, hinchaba el pecho y pasaba una mano por la espalda de Rachel, acercándole a su cuerpo.
Me reí interiormente ante el intento de hacerse el tipo duro, y salí fuera a la terraza. Encendí el cigarro y antes de que pudiera darle 3 caladas, oí los ruidosos pasos de alguien a mi espalda. Intente relacionarlos con alguno de los presentes, pero no era de nadie conocido. Me giré resignado, sabiendo a quien me iba a encontrar.
- Vaya, esta terraza es maravillosa.- Dijo Alex con las manos en los bolsillos.- Es una pena que la estés contaminando.
- No soy el único que está contaminando aquí.- Conteste de forma muy seca.
- ¿Qué tal te va por aquí? ¿Sabes moverte por la ciudad?
- Muy bien.-
- Vaya, es sorprendente. Tienes pinta de paleto de pueblo. Me sorprende que sepas respirar y andar a la vez.
- Te puede sorprender, pero también puedo hacer muchas más cosas, como darte una paliza mientras me termino de fumar un cigarro.- Estábamos mucho más cerca de lo que había imaginado nunca. Le di una calada al cigarro, tirándole todo el humo a la cara.
- Chicos.- Rachel apareció por la terraza y nos separamos rápidamente.- ¿Qué hacéis?
- Charlaba con tu amigo Finn. Se le ve muy agradable.- Alex intento golpear mi hombro, de forma amigable, pero lo esquivé grácilmente. Apague el cigarro en el pequeño cenicero que Kurt había colocado para mí, y con cuidado retire el cuerpo de Rachel para entrar dentro de la casa.
- ¿Qué ha pasado?.- Escuche a mis espaldas la voz de Rachel hablando con Alex.
- No lo sé, es un poco raro.
Solté una carcajada al oír a Alex. Debería haberme girado y abofetearle, hasta que me suplicará clemencia, pero quería demasiado a Rachel para hacerle eso a la persona con la que se iba a casar.
Me senté en el sofá, justo al lado de Brittany y comenzamos una conversación que me mantenía la mente entretenida, evitando pensar el levantarme y partirle la cara al que se encontraba en la terraza con Rachel.
-O.
La gente se había ido ya. Solo quedábamos Blaine, Kurt y yo en la casa, recogiendo lo poco que habíamos ensuciado. Me tire en el sofá, totalmente agotado.
- ¿Te quedas a dormir, verdad?.- Preguntó Kurt.
- Si, he bebido y no puedo coger el coche.
- Buenas noches.- Dijo Blaine, restregando sus ojos.- Te espero en la cama, Kurt.- Este afirmó con la cabeza y se sentó a mi lado.
- ¿Estás bien, Finn?
- ¿Otra vez me lo vuelves a preguntar?.- Me incorporé haciéndole un hueco en el sofá, para que se sentará mejor.
- No sé nada de tu vida. ¿Has encontrado a alguien?.- Alzó las cejas seguidamente, mientras me daba un par de codazos. Baje la cabeza.
- No, Kurt, no estoy preparado.- Respondí, aunque la respuesta correcta fuera: Si, Kurt, he encontrado a la mujer perfecta pero se va a casar.
- Pues date prisa, porque si no haces algo rápido, Rachel se va a casar.- Alcé la vista mirándole fijamente.
- ¿Qué?
- ¿Te piensas que soy tonto, Finn? Me he dado cuenta como la miras. Y si te soy sincero, también en cómo te mira ella. No sé, Finn, haz lo que quieras, pero Rachel te quiere, si no, no estaría dudando si casarse con Alex o no.
- ¿Perdón?.- No daba crédito a lo que estaba oyendo. Kurt se levanto.
- Vaya, ¿lo he dicho en voz alta?.- Dijo de forma irónica.- Buenas noches.
Y se fue del salón sin darme ninguna otra explicación, dejándome con todos mis sentimientos corriendo por todo mi cuerpo, haciendo una carrera.
