Las ojeras en mi cara eran tan visibles que no había forma humana de esconderlas. Llevaba sin dormir, que sé yo, al menos 2 semanas. Recuerdo que la última vez que dormí aun seguía pensando que Rachel estaba totalmente segura de sus planes de boda y de que todo iba a seguir adelante.
Me revolví en la cama, y me quede mirando el reloj. Las 5h30. Quedaba media hora escasa para que ese horrible aparato sonara y tuviera que levantarme para otro día de trabajo.
Los días pasaban lentos e iguales. Día tras día, me levantaba, iba a trabajar, cogía la comida y me encerraba en casa. No entendía por qué había recibido tan devastadoramente la noticia, cuando sería algo bueno para mí, pero… ¿qué hacía? Iba a su casa, llamaba a su puerta y hola Rachel, ¿qué tal? Sé que tienes dudas sobre tu boda, y ah, por favor, no te cases. No podía hacer eso.
Cerré los ojos, sintiendo casi dolor al hacerlo, intentando hacer desaparecer todos esos pensamientos de mi cabeza. Necesitaba dormir, aunque fuera esta media hora. Solo un rato. Unos. Cuantos. Segundos.
-O.
Por fin en casa. Un día largo. Un día más.
Solté las bolsas en la mesa del pequeño salón, junto con mi chaqueta. En apenas unos minutos, había dejado el maldito traje en la percha, preparado para tener otro día laboral y me había colocado mis pantalones cortos del chándal.
Ding dong.
No me había dado tiempo a sentarme en el sofá, cuando ya estaban llamando a la puerta. Los vecinos y sus asquerosas reuniones. ¿Qué ocurría ahora? Abrí la puerta sin mirar por la mirilla y cuando vi a la otra persona, me quede paralizado.
Una Rachel con los ojos hinchados de llorar, se había lanzado sobre mis brazos. Reaccioné rápidamente, abrazando su cuerpo junto al mío, acariciando su cabeza, sin entender nada.
- Rachel, sh, no llores, ¿qué ocurre?.- Rachel no contestaba, simplemente lloraba y lloraba abrazada a mi cuerpo.- Ven vamos dentro.
Me separé levemente de ella, cogiendo su mano, y la metí dentro de la sala, como si de una niña pequeña se tratase. En silencio, con los sollozos de Rachel invadiendo la casa, le quite el abrigo y la lleve, de nuevo agarrando su mano, al sofá, para que se sentara.
Me dirigí hacía la cocina, y le preparé un té, lo más rápido que pude. Cuando aparecí por el salón, el llanto de Rachel estaba mucho más calmado, y ella se abrazaba sus rodillas, secando sus lágrimas.
- Toma.- Le dije ofreciéndole la taza del té.
- Gracias.- Dijo sorbiendo por la nariz, con la voz entre-cortada.
- ¿Me vas a contar que ocurre?.- Negó con la cabeza, mientras soplaba la taza. Alcé una ceja, entre asombrado y divertido.- ¿No?.- Volvió a negar.- Vaya, que vienes a mi casa llorando y no puedo recibir una explicación.
- He venido aquí exactamente por eso.- Me quede mirándola intentando entender. Rachel alzo la vista y me miro, sonriendo levemente.- Fuera a la casa que fuera, me harían preguntas, y no pararían hasta sacarme lo que me ocurre. Pero tú… Tú eres la persona que mejor me conoces y sabes cuando tienes que parar.
- Aunque me este matando por dentro no saber qué es lo que te hace llorar.- susurré.
- Incluso aunque te este matando.
- Rachel.- Pose mis manos sobre las suyas, que aun seguían sosteniendo la taza.- Quiero saber qué te ocurre. O quién. Y partirle las piernas si hace falta.
Rachel sonrió incorporándose, deshaciendo nuestra unidad, posando la taza encima de la mesa. Se acercó a mí y me beso la mejilla, con delicadeza. Tras esto, se acomodó entre mis brazos, pegando su espalda a mi pecho.
- Lo sé, Finn. Gracias.- Cogió mi mano, entrelazando sus manos con las mías estirando mi brazo, haciendo algo parecido a un abrazo.- Pero es mejor así.
- Cuando estés preparada para contarlo, estaré aquí.- Rachel apoyo su cabeza en mi hombro. No pude evitar sonreír y casi instintivamente, bese su cabeza.
- Hace mucho que no te veo, ¿estás bien?
- Si, solamente tengo mucho trabajo.- Mentí.
- ¿Y qué tal estás hoy de tiempo?.- Cerré los ojos, echando mi cabeza sobre el respaldo del sofá.
- Bien, supongo.
¿Puedo quedarme aquí?.- Preguntó tímidamente.
- Y Al…- Antes de terminar la frase, la mano de Rachel tapaba mi boca.
- ¿Puedo o no?.- Afirme con la cabeza.- Gracias.
-O.
No sé cuantas horas pasaron en la misma posición; Rachel tumbada en mi pecho, con una de mis manos entrelazada a la suya, mientras la otra paseaba por su costado, haciendo que su piel se erizara de vez en cuando.
Rachel salió del baño y se acercó a mi mesa de trabajo, donde me encontraba, rellenando los últimos formularios. Acarició mi brazo, hasta llegar a mi hombro, donde se apoyo, examinando lo que hacía.
- ¿Qué es eso?.- Frunció el ceño, comportándose como una niña. Sonreí.
- Son unos formularios, nada importante.
- ¿Te queda mucho?
- ¿Te aburres y quieres jugar conmigo a algo?.- Solté una leve carcajada, lo que hizo que Rachel golpeara levemente mi brazo, antes de salir contoneándose hacia el sofá.
- Idiota.- bufó con una sonrisa en los labios.- Era por si… bueno… ¿te apetece quedar con Kurt y Blaine hoy? Necesito a mis amigos, y… te necesito a ti.
- Rachel, yo también soy tu amigo. Porque ellos sean gays y yo no, no nos tienes que separar.- Seguía tecleando mientras decía estas palabras, pero el largo silencio de después hizo separar mi vista de la pantalla para mirarla. Rachel miraba la punta de sus pies, mordiendo su labio inferior. Algo no iba bien, lo sabía, conocía ese gesto. Carraspeé antes de volver a hablar, quitándole importancia a mis palabras anteriores.- Rach.- Ella alzó la vista mirándome.- Claro que quiero quedar con ellos. ¿Les llamo para que vengan?
- No.- Sonrió tristemente.- Podríamos ir a un karaoke. Me apetece tanto. Y así, podré oírte cantar de nuevo.
- Al contrario que todos vosotros, yo he ido a peor. En el ejército no había Glee club, ¿sabes?.- Ella soltó una leve carcajada. La miré, y sonreí divertido.- Puedo proponerlo, si quieres.- Ella volvió a reír.
- No creo que acepten tu propuesta, pero deberías hacerlo. Tú podrías ser profesor. Pero aquí.- Su gesto torno serio.- Nada de irte.
- Karaoke, Rachel.- Hable, volviendo a centrarnos en nuestra conversación anterior.
- ¿Qué dices?
- Es un buen plan. ¿Los llamas tú, mientras termino esto?
- Claro.- Rachel aplaudió saltando por el sofá, en dirección a mi teléfono.
-O.
- Vamos Rachel, voy a cerrar.- grite desde el salón, para que me oyera desde el cuarto de baño.
- Voy ya.- Unos segundos después apareció Rachel por el salón, dándose un último retoque a sus ojos.- Kurt es increíble, y va a saber si he llorado o no, por lo menos, así podré disimular un poco.
- Estas mucho más guapa sin maquillaje, siempre te lo he dicho.- Rachel alzo la vista, sonriéndome ampliamente.- Venga, vámonos.
- Salimos de la casa, y vi como Rachel cogía mi mano, entrelazando nuestros dedos despacio, con delicadeza, como si con los dedos pudiéramos decirnos todo. Mire nuestras manos, antes de comenzar a andar, y luego mire su rostro, que me miraba, con esos grandes ojos.
Bajo la vista e intento deshacer nuestras manos, pero lo impedí, apretando levemente y tirando de ella, comenzando a andar en dirección al karaoke, donde habíamos quedado con Blaine y Kurt.
-O.
Gloria (Gloria), I think they got your number (Gloria)
I think they got the alias (Gloria) that you've been living under (Gloria)
But you really don't remember, was it something that they said?
Are the voices in your head calling, Gloria?
Una señora de unos 30 años se bajo del escenario, entre aplausos tras haber cantado, de forma muy profesional aquella canción.
Blaine, Kurt, Rachel y yo, estábamos sentados en una distancia bastante acertada del pequeño escenario que había, tomándonos algo. Cuando otra mujer se disponía a subir a cantar, Rachel se acercó a la cabina a pedir el turno. Tras eso, vino grácilmente, y se sentó en su sitio, acariciando mi rodilla, sutilmente.
Unas canciones después, algunas más afinadas que las otras, me levante a pedir otra ronda para todos. Justo en ese momento se escucho por megafonía el nombre de mi hermano y de mi cuñado, para que salieran a cantar.
Kurt cogió de las manos a Blaine y lo arrastro a la pista, donde todo el mundo aplaudía. Con las bebidas ya encargadas, me dirigí a la mesa, donde se encontraba Rachel.
- ¿Qué vas a cantar?.- Le pregunté. Rachel sonrió, pero no dijo nada.
- Bien, esta canción.- Empezó hablando Kurt.- Es muy importante para nosotros. La cantamos hace mucho tiempo y… - Blaine y Kurt se miraron, totalmente enamorados.- y así empezó nuestra relación, ¿verdad?
- Verdad.- Apoyó Blaine.
- Dale.- Le dijo al dueño del karaoke.
- […]Blow the candles out, looks like a solo tonight
I'm beginning to see the light
Blow the candles out, looks like a solo tonight
But I think I'll be alright
El público que se encontraba en la sala, aplaudió, totalmente encandilado por las voces de nuestros acompañantes. Agradeciendo los aplausos, volvieron a nuestro sitio, donde no pudimos evitar para felicitarlos por la maravillosa actuación.
Estábamos tan concentrados en nuestra conversación, que la llamada del karaoke nos pillo totalmente por sorpresa.
'Finn Hudson'
Se escucho por megafonía. Frunció el ceño, y me giré sin pararme a pestañear a mirar a Rachel, que sonreía divertida.
- No puede ser.- Gruñí.
- Venga, no puedes decir que no.- Rachel pestañeo pomposamente, empujándome en la silla para que saliera.
- Todo será genial, Finn. Tú eres genial.- Me apoyo Kurt.
Respiré un par de veces antes de dirigirme a la pequeña mesa donde elegiría la canción, para intentar tranquilizarme. Le dije el nombre de la canción, y frunció el ceño. Si, ya sé que no me pegaba, pero la letra tenía una clara intención.
Me coloqué en el centro del pequeño escenario, y cogí el micro, haciendo un pequeño gesto, al encargado de la música, que no tardo en comenzar a empezar.
- Pardon my interruption
This drink's just settling in
On my reservations,
A reason I don't exist...
She says, "Can you keep a secret
A ceremony set for June
I know it's a rush but I just love him so much
I hope that you can meet him soon..."
No, I don't wanna love
If it's not you
I don't wanna hear the wedding bells prove
That we can't try
One last time
But I don't wanna hear the wedding bells chime!
Trying to fall asleep
You wake me up cause I'm trying to see the light,
Instead of you in white.
No I don't wanna hear the wedding bells chime.
The wedding bells... wedding bells... wedding bells [...]
Cuando termine de cantar, mi mirada se clavo en la de Rachel, y pude apreciar como sus ojos se comenzaron a llenar de lagrimas. Entre aplausos, de mis labios, de forma insonora y en su dirección, salió un 'te quiero'
