Acaricié su brazo una vez más, apretándola contra mí, antes de volver a besar su frente. Rachel sonrió, y escalo por mi pecho, abrazándose a él. Beso mi cuello, y un escalofrío, recorrió todo mi cuerpo. Abrí los ojos, para encontrarme con los suyos.
- ¿Otra vez?.- Dije alzando las cejas, con media sonrisa en mi rostro.
- No, creo que he tenido suficiente… hasta dentro de unas horas.
Alzó la cabeza, buscando mis labios, y me dio un ligero beso, antes de sentarse a mi lado en la cama. Llevábamos dos días sin salir de mi piso, y ninguno de los dos tenía intención de hacerlo.
La noche de la boda de Rachel fue… extraña.
- Lo sé, sé que lo he hecho mal.- Rachel daba vueltas por toda la sala, hablando por teléfono.- Sé que podía haberlo anunciado antes. Ya. Pero. ¡PAPA!.- gritó de repente. Todos los que estábamos delante, nos quedamos mirándola esperando una explicación.- Sabes cómo soy, no he cambiado. Lo he hecho así y no voy a cambiar mi decisión. No quiero a Alex. No le quiero como quiero a Finn. Nunca voy a querer a nadie como quiero a Finn. Deberías saberlo.
- Yo lo sé.- Apoyó Kurt, orgulloso, antes de que Santana le diera un codazo.
Rachel miró la escena y sonrió levemente, mientras escuchaba la contestación de su padre.
- Podrá perdonarme. En realidad, le he hecho un favor. No íbamos a ser felices. Si, papa, soy muy feliz. ¿Qué? No.- Por la cara de Rachel parecía que un fantasma había aparecido en mitad del piso.- No creo que sea buena idea. Papa… vale.- Se separo del teléfono y lo extendió en mi dirección.- Quiere hablar contigo.
- ¿Conmigo?.- Me quede totalmente paralizado.
- El Coronel Hudson esta acojonado.- Bromeo Santana. Y no le faltaba razón. Me levante del sofá, y cogí el teléfono, acariciando la cadera de Rachel.
- ¿Hola?.- Susurre.
- Finn. Soy Hiram. ¿Podríamos hablar a solas? Ya sabes, no hace falta que te vayas del salón, simplemente contéstame con si o no y con sinceridad.
- De acuerdo.- Afirme.
- ¿Quieres a mi hija?
- Si.
- ¿Crees que si se hubiera casado hubiera sido feliz?
- No lo creo.
- ¿Tú la harás feliz?
- Haré todo lo necesario para que eso sea posible.
- ¿Sabes? En el instituto siempre te vi como un buen chaval. Aunque eras uno de los más populares, estuviste con mi hija. Y era muy difícil…
- Lo sigue siendo.- Sonreí.
- Es cierto.- pude notar una sonrisa.- Cuando dijisteis que os ibais a casar, mi casa tembló. Había pánico. Pero… no sabes lo feliz que era Rachel en ese momento. Era la persona más feliz. Pero en cambio, cuando nos anunció su boda con Alex… le faltaba algo. Brillo en los ojos. ¿Sabes el único momento en el que vi ese brillo?
- No.
- Cuando nos miro y salió corriendo de la iglesia. Quiero que la hagas feliz, Hudson, sino el ejército no será nada comparado a lo que haremos.
- Te lo aseguro.- Se oyó por detrás la voz de Leroy. No pude evitar una carcajada.
- Estén tranquilos.
- Y ahora pásame con Rachel Barbra Drama Berry, por favor.
- Rachel, todo tuyo.- Extendí el teléfono en su dirección. La cara de Rachel estaba mucho más relajada cuando vio que la conversación con sus padres fue tan familiar. Antes de coger el teléfono, paso sus brazos por mi cuello, agachándolo para darme un beso.
- Eh, eh, eeeeeeh.- Comenzaron a gritar todos los de la sala.
- Me acabáis de recordar el beso que os distéis después de que Rachel te cantará una canción moñas.- se quejo Santana.
- Without you.- Dijimos Rachel y yo a coro, sin poder apartar la vista el uno del otro.
- Finn. Rachel. El teléfono.- Nos riño Kurt.
Rachel seguía en la ducha, y mientras preparaba algo de café para empezar la mañana, el timbre sonó, acompañado de varios golpes en la puerta.
- Ya va, ya va.- Sabía perfectamente de quien se trataba, ya que el tintineo de las uñas contra la puerta solo podría ser de una persona.- ¿Qué pasa Kurt?.- Dije sonriendo al abrir la puerta.
- ¿Dónde está Rachel?.- Kurt paso como un huracán, llevándose lo que encuentra por su camino, que en este caso era yo.
- En la ducha, ¿ocurre algo?
- ¿Qué si ocurre algo?.- Empezó a rebuscar por su mochila y saco un taco de periódicos.- ¡Es portada en todos ellos!
Cogí uno de los periódicos, y efectivamente vi la foto de Rachel en la portada, junto a un gran título en el que anunciaba que ''La promesa de Broadway abandona a su prometido en el altar". Mientras esperamos a que Rachel saliera del baño, me dio tiempo a leer la noticia, en la que, aparecía también mi nombre.
Cuando Rachel apareció por la puerta de la cocina, donde Kurt y yo nos habíamos asentados, su cara fue una mezcla de alegría y miedo.
- ¿Qué haces aquí Kurt?.- Pregunto mientras se sentaba frente a nosotros.
- Somos famosos.- Conteste yo moviendo el periódico.- Bueno, lo soy yo, porque tú ya lo eras.
- ¿Qué quieres decir?.- El rostro de Rachel torno al pánico.
- Toda la prensa se ha hecho eco de tu abandono el día de tu boda.- Comentó Kurt, mientas bebía una taza de café.
- ¿Pero… - Rachel cogió uno de los periódicos y comenzó a leer.- cómo saben quién eres tú?
- Supongo que habrá sido Alex,- volvió a contestar Kurt.- El plantón le va a venir muy bien para ir de programa en programa, aprovechándose de tu fama. Creo que ya tiene confirmada una entrevista en un programa de corazón.
- No me lo puedo creer…- Rachel se llevo las manos a la cabeza.
- Ey, cariño, no te preocupes.- Me levante y me dirigí a su lado, para hacerle levantar la vista, obligándola a mirarme.
- No quiero que esto te salpique a ti.
- Bueno, que yo sepa aun no tienen mi cara, ¿no?.- Me gire preguntándole a Kurt, quien se encogió de hombros, pero que a la vez negaba con la cabeza.
- Pero la encontraran.- Contesto.
- Tampoco soy tan feo, puedo vivir así. Rachel, este es tu mundo, y si quiero estar contigo, voy a tener que acostumbrarme. Y te aseguro, que lo que más quiero en este mundo es estar contigo.- Rachel sonrió por primera vez desde que había cogido aquel periódico y se levanto de la silla levemente para besarme dulcemente en los labios.
- Eh, eh, eh, separación.- Dijo Kurt sonriendo ampliamente.
El teléfono de Rachel comenzó a sonar, y ésta se levanto dispuesta a cogerlo, pero al ver el teléfono, la sonrisa que llevaba en el rostro desapareció, dejando paso a un ceño fruncido, en el que se veía la preocupación.
- Es mi manager.- Titubeó.
- Cógelo, rápido, pueden ser buenas noticias.- La obligó Kurt.
Y así lo hizo. Salió de la cocina para hablar más tranquilamente, mientras mi hermano y yo intercambiamos miradas entre nosotros, y entre la puerta por la que había desaparecido Rachel.
En ningún momento llegue a pensar todo lo que podía traer el hecho de que Rachel no se casará con Alex. Su trabajo estaba en juego, y más ahora que la prensa había decidido darle juego.
Cuando Rachel entró otra vez en la cocina con una sonrisa, volví a respirar.
- Me ha dicho que le han llamado un montón de programas queriendo que vaya a dar mi versión, pero ha rechazado todas y cada una de ellas por mí. Además, la productora de Wicked llamo hace unas semanas pidiendo mi participación, y hoy le ha vuelto a llamar para decirle que ocurra lo que ocurra siguen queriéndome allí.
- ¡Eso es genial, Rach!.- Kurt corrió a abrazarla.
- Verdaderamente lo es.- Dije acercándome a ellos.
- Antes de que te acerques y la achuches conmigo en medio, me voy.- Dijo Kurt sonriendo, y desapareciendo de la cocina.- Pasadlo bien.
Cuando la puerta de la entrada se oyó, Rachel vino tímidamente hasta mis brazos, los cuales la acogieron con cariño. Se puso de puntillas, y beso mis labios, despacio en un principio, y según pasaban los segundos, la intensidad iba aumentando.
Nos empezaban a sobrar las manos. Y la ropa. Rachel cogió mi camiseta y casi la arranco de mi torso. Sin parar de besarla, la alce, cogiéndola, y ella abrazo sus piernas en mi cuerpo. La apoyé encima de la mesa donde unos minutos antes habíamos estado desayunando y acaricie sus piernas desnudas como si estas fueran a desaparecer en cualquier momento. El teléfono comenzó a sonar y Rachel se separó de mis labios.
- No.- Gruñi volviéndome a pegar a ella.
Podría ser importante.- Se quejo, sin dejar de besarme.
- Que llamen otra vez.
Mi explicación la convenció enseguida, y me agarró de la nuca, pegándome más a ella. En lo que el teléfono dejaba de sonar, la ropa de Rachel había desaparecido de su cuerpo y se encontraba tirada por toda la cocina. Sus manos fueron deslizándose por todo mi cuerpo, hasta llegar a mi pantalón de pijama, que bajo con velocidad.
Se tumbo con cuidado en la mesa, llevándome a mí con ella, y comencé a besarla, desde su ombligo hasta llegara a su boca, deteniéndome en cada parte de su cuerpo, haciendo que se retorciera bajo mi piel.
Pero hoy no era nuestro día, y el teléfono volvió a sonar. Rachel se inclino, volviéndose a sentar, y me miro con aquella cara entre seriedad y suplica, a la que yo no podía negarme.
- No te vas a escapar.- Dije separándome de ella, yendo a por mi teléfono.
- No quiero hacerlo.- Me contesto juguetona alzando una ceja.
Cuando cogí el teléfono vi el número de la base, y me aclaré la garganta antes de contestar.
- Coronel Hudson.
- Señor Hudson, su equipo ha sufrido una emboscada y le necesitamos inmediatamente. Vuelve usted con ellos.
