ADVERTENCIA: ESTE CAPÍTULO CONTIENE MENCIONES DE SUICIDIO Y CADÁVERES! ¡Ud. ha sido advertido!
Aslan llevó Edmund al armario. "Ven, Hijo de Adán".
"Pero, Aslan, ¿No vienes?"
"Sí, Edmund, pero nadie podrá vernos ni escucharnos."
"¿Como en ese cuento de Navidad?"
"Sí." Ambos caminaron entre todos los abrigos en el armario, y salieron en el cuarto de huéspedes. Una vez en la habitación, lo primero que notó Edmund fue los cuerpos de sus hermanos en el suelo, pareciendo como si hubieran caído del armario. A primera vista, no parecían tener ninguna herida en ellos, sin embargo, sin duda estaban muertos. El pomo de la puerta empezó a girar, y el profesor Kirke entró en la habitación. Se quedó inmóvil en su lugar al ver a los cuerpos. La pelota de cricket cayó de su mano al suelo. "Señora Macready!"
Pronto, la señora le encontró. "¿Qué pasa, profesor? ¿Esos niños te molestan?" se quedó sin aliento al ver los cuerpos.
"Llame a la policía y su madre de ellos. Deben llegar aquí lo mas pronto posible."
"Sí, señor." La señora Macready se fue, pero el profesor se quedó un momento más. "¿Qué podría haber pasado? ¿Podrían haber muerto en Narnia? Pero, ¿cómo?" Poco a poco, él también abandonó la escena.
Cuando llegó la policía, inmediatamente se fueron a la sala del armario. Después de examinar la habitación y los cadáveres, que estaban a punto de dar a la basura cuando se oyó una voz desde fuera. "¿Qué has hecho con mis hijos?"
"Sus cuerpos... están por aquí, señora." La señora Macready dijo mientras llevaba a la señora Pevensie a la habitación de invitados. La puerta se abrió, y al ver a los cadáveres de Peter, Susan, y Lucy, su madre dejó escapar un grito espeluznante y se desmayó. La señora Macready rápidamente sacó sales aromáticas de su bolsillo y la despertó a la señora. Poco a poco, la señora Pevensie se sentó. Una vez que había encontrado el equilibrio y se levantó, el profesor Kirke le dijo, "Estoy profundamente apenado por su pérdida, señora."
"Tú- ¿Cómo se atreve Ud.? !Tú, que asesinaste a mis hijos!" La mandíbula de Todo el mundo se redujo, incluso Edmund.
"Señora Pevensie! Nadie sabe qué pasó con sus hijos, pero dudo mucho que el profesor les ha asesinado!" el investigador de la policía gritó. Se volvió hacia el hombre a su lado. "Wilson, asegure que ella llegue a casa. Y mande un telégrafo su marido. Él debe saber lo más pronto posible."
"Sí, señor. Ven conmigo, por favor, señora." Acompañó a la mujer fuera de la habitación.
"Profesor, me da mucha pena por todo esto que ha pasado."
El profesor, sin embargo, negó con la cabeza. "No, ella tiene todo el derecho de asumir que asesiné a sus hijos. Ellos estaban aquí bajo mi cuidado y ahora están muertos. Me sorprendería si ella no creía que yo había hecho algo a ellos."
"Supongo que tienes razón." Él y sus compañeros empezaron a retirar los cuerpos.
"Vamos a llevar estos al médico; pronto vamos a enterarnos de que fue la causa de sus muertes." Una vez que los policías se habían ido, Profesor Kirke se acercó al armario y cerró la puerta. Se dio media vuelta y dijo a la señora Macready, "Los dos mayores vinieron a mí con una preocupación por los más jóvenes. La pequeña dijo que había encontrado una tierra mágica dentro de este mismo armario. Me pregunto... Pero es demasiado tarde para pensar en eso ahora. Lo hecho, hecho está, y ellos ya están muertos."
"En Efecto." Ella lo tomó del brazo. "Ven, y te haré un poco de té caliente. Dios sabe que Ud. necesita algo de ayuda en este momento". Los dos de ellos abandonaron la sala.
Edmund respiró fuerte. "¿Ahora a dónde vamos, Aslan?"
"Agárrate a mi melena, Edmund." El León comenzó a soplar, y mientras soplaba, la habitación desapareció y fue remplazado por un ejército. Un soldado Inglés entró en la habitación, agarrándose de un sobre. "Pevensie! ¡Usted tiene una telegrama!"
El padre de Edmund se acercó. "Gracias, Harrison." Él ansiosamente abrió el telegrama y lo sacó. Una vez que lo había leído, sin embargo, buscó una silla en la cual sentarse. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y él comenzó a gemir, "No. No. No, no puede ser. ¡Es imposible!"
"Pevensie?" Preguntó Harrison. "¿Qué pasa?"
"Mi- mis hijos están muertos."
"Oh, Pevensie."
"Yo- Yo tengo que ir a casa."
"Por supuesto que sí. Estoy seguro de que usted será capaz de obtener un pase por estas circunstancias."
El padre de Edmund lentamente se levantó y salió del cuarto. Aslan le dio un codazo al muchacho, que había arraigado a su lugar, con su nariz. "Ven, Edmund." El muchacho se volvió, con los ojos llenos de lágrimas, mientras entrelazaba suavemente sus manos en la melena del león. Aslan le dio una pequeña sonrisa antes de soplar la escena de nuevo.
Edmund miró a su nuevo entorno, sin poder identificar nada. Una mujer mayor salió de la casa de enfrente de ellos. Con un sobresalto, Edmund dio cuenta de que él la conocía. "¿Madre?"
La dama se alejó, Edmund inmediatamente siguiéndola. Después de varios minutos de caminata, llegaron a una parada de autobús, donde la señora Pevensie se sentó a esperar. Sin embargo, se dio cuenta de un hombre en la multitud que ella reconoció. "Ud.". Se levantó y se dirigió hacia el profesor Kirke. Los siguientes minutos fueron muy confusos en la mente de Edmund, pero finalmente se dio cuenta cuando la multitud logrado sacar a su madre de encima del profesor. Ella peleó para salir de las manos de la gente y corrió hacia su casa. Edmund observó marcharse, su corazón se partió en dos.
A la mañana siguiente, alguien llamó a la puerta del señor y la señora Pevensie. Sr. Pevensie contestó. "¿Hola?" En el otro lado de la puerta había un hombre que nunca había visto antes. Detrás de él, en la calle, había un auto, y allí estaba escrita la palabra, "Manicomio".
Sr. Pevensie, mientras llevaba una expresión confusa, pidió, "¿Puedo ayudarle?"
"Eres David Pevensie?" Al recibir un guiño confirmando, continuó, "Su esposa, Ellen Pevensie, ha sido declarado demente y un peligro para la seguridad pública. Hemos venido a llevarla a un asilo."
"No. No, Ellen no está loca!"
"Ayer le atacó el profesor Diggory Kirke sin causa, y este no fue la primera vez que ha pasado algo así."
Sr. Pevensie bajó la cabeza. "Oh, Ellen."
"¿Quieres que me la encuentro, señor?"
"No, me iré." David Pevensie desapareció en la casa y regresó con su esposa.
"Ellen Pevensie?"
"¿Sí?"
"La policía ha emitido una orden que Ud. sea colocada en un asilo para la seguridad del público." La tomó del brazo y la acompañó hasta la movilidad. Sr. Pevensie cerró la puerta y se dejó caer al suelo. "Dios mío! Primero nuestros hijos, ahora su madre! ¡Cuánto más crees que me puedo llevar?" -gritó, sollozando.
Una semana más tarde, David Pevensie fue encontrado muerto. La mayoría creía que era de un corazón roto. "Aslan, no puedo aguantar más! Por favor, llévame lejos!" Edmund gritó, las lágrimas corrían por su rostro. Con un pequeño golpe de su pata, el León les llevó desde Inglaterra a lo que conocemos como el bosque entre los mundos. Edmund siguió llorando, aunque finalmente cayó de rodillas. Aslan puso una pata sobre el hombro del muchacho. "Yo nunca pensé- Oh, Aslan!"
"Hijo mío, ¿no cree que yo sabía lo que estaba haciendo cuando yo te he creado?"
"S- Sí- por supuesto que sí."
"¿Entonces por qué te preguntas por qué te he hecho?"
"Supongo que pensé que... No sé. Pero, Aslan, entiendo que Ud. no podía volver porque la profecía no podría cumplirse, pero Ud. todavía estaba a cargo. ¿Cómo pudiste dejar que esas cosas sucedan? "
"Querido Edmund, cada uno hizo sus decisiones. Los castores le dijeron a Peter, Susan y Lucy que nunca podrían derrotar Jadis porque sólo había tres de ellos, sin embargo, se negaron a volver a su mundo." La "amiga" de Eustace decidió no pedir la ayuda de un adulto. Su madre decidió no creer al profesor cuando él le dijo que no tenía nada que ver con las muertes de sus hermanos, y ella albergaba odio en su corazón durante años. Su padre optó no enfrentarle a ella acerca de su odio, a pesar de que sabía de ella".
"Y ¿el profesor?"
"Él fue el encargado de traer Jadis a Narnia en el principio de los tiempos. Pero, Edmund, recuerda que a pesar de que Mi voluntad siempre va a hacer, yo también permito que mis Hijos hagan sus propios decisiones."
"Como Ud. permitió que yo siguiera la bruja".
"En Efecto."
Edmund respiró hondo. "Aslan, quiero vivir de nuevo."
Solo falta el epilogo. ¿Qué piensan? ¿Les gustó la historia?
