Capítulo 2: "Despacho de abogados"
Al día siguiente me levanté muy temprano y me vestí para la ocasión, sería mi primer empleo después de terminar mis estudios; por supuesto que había trabajado en una heladería, en una tienda de ropas, incluso en una papelería, pero esos trabajos sólo eran para llenar mi curriculum y además, sería la primera vez que pondría en práctica mis estudios. Me vestí formalmente, lo más que pude y me peiné el cabello, por supuesto quería tener una excelente presentación para mis compañeros de trabajo.
Me hice un desayuno rápido y mientras lo comía Charlus bajó las escaleras vestido de traje, tomó el cereal y se sentó frente a mí.
-Buenos días, ¿estás nerviosa?- preguntó sirviéndose leche.
-Un poco, no sé qué haré.
-No te preocupes, eres muy inteligente, además estarás en mostrador un tiempo, ya sabes, como secretaria, ¿eso no te molesta, verdad?- preguntó mirándome directamente a los ojos.
-Por supuesto que no, no porque sea tu hijastra quiere decir que comenzaré con un puesto más alto.
Sonrió, en verdad agradecía que yo lo comprendiera. Cuando terminé de comer corrí escaleras arriba para terminar de prepararme, aún no me había maquillado y mientras me delineaba el ojo descubrí que había mentido a Charlus, realmente estaba muy nerviosa, de tanto que me temblaban las manos tuve que repetir la operación un par de veces. Tomé un abrigo, mi bolso y me calcé unos zapatos altos. Cuando iba saliendo de la habitación vi a James en el baño lavarse los dientes, jamás imaginé que un pantalón caqui con una camisa azul podrían verse tan bien en un cuerpo tan ancho. Traté de ignorar las bolsas traseras del pantalón pero me fue imposible, hasta que lo descubrí mirándome a través del espejo con una mirada suspicaz.
Hice como si nada hubiera pasado y bajé las escaleras, Charlus ya me estaba esperando así que subimos al auto y condujo rápidamente por las avenidas de Londres, hasta un edificio con una arquitectura bastante moderna con muchos cristales, no era muy grande, era de dos pisos pero no aparentaba haber mucho personal. Cuando entré me di cuenta que me había equivocado, por dentro parecía mucho más grande en el primer piso inmediatamente había una recepción, había varios escritorios por cubículos y un elevador al fondo. Mientras pasábamos los empleados daban los buenos días a Charlus, él los contestaba con una inclinación con la cabeza o incluso con un igualmente.
Subimos al elevador junto con otras dos personas, un hombre mayor de unos cuarenta años y una joven aparentando mi edad con un montón de papeles y carpetas en las manos. El segundo piso estaba conformado por unos pocos cubículos, pero había cuatro puertas de madera que daban lugar a las oficinas privadas, cada una de ellas tenía dos o tres secretarias en sus respectivos escritorios.
A esas horas de la mañana aún no había clientes, sin embargo, ya se escuchaban el sonido de los teclados, los clic, e incluso el pasar de las hojas, no se escuchaba ninguna voz, aunque no me sorprendió pues la mayoría de los cubículos todavía estaban vacíos a comparación de los del primer piso.
-Lily, quiero presentarte al señor Barty Crounch- me dijo Charlus.
Antes no me había dado cuenta que conversaba con el señor del ascensor, pero me di la vuelta y le sonreí lo más linda que pude. Tomé su mano y él correspondió mi sonrisa.
-Es un placer, señor Crounch- le dije.
-El placer es mío, Lilianne, te pareces mucho a tu madre- reí un poco, en realidad nunca me habían dado ese cumplido, según soy la copia de mi padre.
-Gracias.
-Además de presentarte a mi hijastra, quiero presentarte a tu nueva secretaria, Barty- sonrió Charlus, agarrándome del hombro- estudió Ciencias Politicas en Zurich, y me complace decir que es una joven muy inteligente y te será de mucha ayuda en todos tus proyectos.
-James siempre ha tenido un don para contratar a las personas, estoy seguro que será un placer trabajar contigo.
Había algo extraño en la sonrisa de Crounch, me pareció demasiado gigante, toda su cara se desfiguraba al sonreír. Aunque no dije nada, obviamente, dejé que me guiara hasta mi escritorio. Charlus había desaparecido detrás de la última puerta de la derecha, al otro lado de los cubículos, allí ya estaban las tres secretarias que sin disimular me miraban por encima de sus monitores.
-Este será tu escritorio- me dijo Crounch, señalando uno que estaba entre dos puertas de las tres que restaban en el piso- Amelia- llamó a una chica que estaba en el escritorio del otro lado de la puerta. El mío estaba justamente entre dos de las oficinas privadas.
La chica se levantó con prisa, y se paró frente a mí.
-Ella es Lily, es nuestra nueva secretaria, necesito que le enseñes todo lo que debe saber, y que le comiences a dar un poco de tu trabajo, para que se valla familiarizando con lo que debe de hacer, por lo menos esta semana- le señaló Crounch a Amelia, ella asintió y me miró fugazmente.
-De acuerdo. Hola, Lily, soy Amelia- me saludó jovialmente recargándose en el escritorio, donde yo ya estaba sentada por detrás, mirando el interior de los cajones.- soy la primera secretaria del señor Crounch, tengo… cuatro años trabajando aquí. En este bufete se manejan cuatro abogados de alto rango, tienen mucho trabajo y solamente atienden los casos donde hay más dinero de por medio; los cubículos que viste abajo y los que están allá- dijo señalando algunos cubículos que había del lado izquierdo- apoyan a los cuatro de alto rango y dan asesorías legales, además que ellos son más baratos por lo que en ocasiones son llamados por el gobierno o son contratados por personas que no tienen mucho dinero. Tú entiendes- me dijo cerrando el ojo- además ellos mismos llevan sus proyectos, no se meten mucho con lo que hacen los de este piso. Por otro lado, cada uno de los abogados como te das cuenta, tienen tres secretarias.
-Algunos dos- dije señalando las puertas que estaban a ambos lados de nuestro cubículo, solamente contaban con dos escritorios.
-A eso iba, no me dejaste terminar, la tercera secretaria pertenece a dos abogados, en este caso tú eres una de ellas, así como el señor Crounch te puede dar trabajo, también puede dártelo el señor Potter- sonrió señalando la puerta que estaba a mi derecha, la más cercana al ascensor.
-¿Charlus?- pregunté extrañada.
-¡No! James. –rió tontamente- cuando fui tercera secretaria estaba otro abogado, cuando me nombraron la segunda él entró a trabajar y nunca pude ser su secretaria. Eres una suertuda, todas se mueren por trabajar con él. Ya lo conocerás, no debe de tardar.
Me sorprendió el hecho de que me dijera eso, pero nadie sabía que era hijastra de Charlus por lo que no me molesté en decir nada, sería un desastre empezar diciendo eso, en realidad prefería que nadie se enterara. Tendría que decirle a mi padrastro al respecto.
Amelia me estaba explicando que yo respondería las llamadas, y me decía cual botón era para transferirlo a donde, ya sea a la oficina de Crounch, la de James, o incluso con alguna de las secretarias. Decidí escribirlas en un posti para no olvidarlas y pegarla a un lado del teléfono. Cuando me estaba explicando el sistema con el que trabajaban en el bufete, se calló inmediatamente mirando fijamente al ascensor, no me quemé el cerebro para darme cuenta de que se trataba de James, llevaba un portafolio en la mano mientras hablaba por su teléfono celular.
Cuando cerró la puerta, miré alrededor y me di cuenta de que todo el lado femenino del piso estaba mirando sobre el monitor para ver mejor a mi hermanastro, incluso algunas señoras de mayor edad hacían lo mismo, y dos segundos después ya estaban murmurando entre ellas.
-Me derrito por ese hombre- suspiró Amelia- Todas en el bufete se mueren por él y el muy descarado lo sabe.
No era para menos, James siempre ha sabido el control que ejerce sobre las mujeres y se aprovecha de eso, sabe que es joven, atractivo, y además cuenta con dinero. No puedo creer que teniendo todo esto, siga viviendo en la casa de su padre, yo en su caso ya me hubiera ido a vivir a un departamento.
Unos minutos después llegó la segunda secretaria que resultó ser una treintañera muy guapa aunque con cara de que hubiera chupado un limón, ni siquiera me saludó, aunque Amelia me dijo que se llamaba Brenda, me cayó en la punta del hígado y decidí ignorarla por el resto del día. Cualquier duda le preguntaría a Amelia y no dejaría que la actitud de Brenda me empañara mis objetivos.
Mi horario de almuerzo era a la una de la tarde, no tenía idea de donde comían James y Charlus, así que dudé un poco en tomar el audicular y comunicarme a la oficina de James.
-¿si?- respondió James, y se me detuvo el corazón.
-¿Charlus y tú se regresan a casa a comer? ¿o cómo es el asunto?- pregunté, me estaba muriendo de hambre y no sabía si debía tomar un taxi o comer en un restaurant cercano.
Lo escuché reir suavemente.
-Papá trabaja hasta tarde, normalmente le llevan la comida, yo no tengo horario de comer, así que como cuando se me da la gana.
Me tallé la frente con una mano, no sabía lo que debía hacer y James no me sacaba de ningún apuro, sabía que no debía molestar a Charlus pero ahora me daba cuenta, de que había algunas cosas que no me habían explicado sobre el itinerario de casa y no me di cuenta antes para preguntar.
-¿Qué hago?
-Ese es tu problema.
-Pero…- ya no pude decir más porque me colgó.
Dejé caer mi cabeza en el escritorio y en ese instante decidí dejar pasar el horario libre para salir a las cuatro de la tarde poder ir a casa, organizar mi horario y además preguntar algunos detalles a mamá. Quizá podría hacer la comida por la noche y calentarla por las tardes, el despacho no estaba muy lejos de casa, a unos veinte minutos en auto por lo que tendría tiempo de sobra para ir y regresar.
-…¿Realmente creiste que iba a aceptar tu propuesta de acostarse contigo? Sé que lo ha hecho con algunas secretarias, pero ellas no han estado más de una semana después de que todos se enteren- no me había dado cuenta de que Amelia me estaba hablando- tú sólo llevas aquí un día, ¿crees que es el momento para intentarlo?
-Amelia, ¿de qué estás hablando?- dije al fin.
-De tu descaro de comunicarte con James Potter, ¿qué no sabes que sólo le hablan directamente las secretarias que se acuestan con él?- levanté una ceja extrañada, y observé a las dos secretarias restantes de James, una era una señora como de la edad de mi madre, y la otra una treintañera embarazada. Al parecer Amelia leyó mi mente porque agregó:- no lo hace con ninguna de sus secretarias. Sería una tragedia- rió.
Pensé en decirle que era mi hermanastro para que dejara de hacer suposiciones, pero el hecho de que pensara que me quería acostar con James no me resultó un deseo desconocido, conocía tan bien ese sentimiento que me descubrí con una imagen en mi cabeza en blanco y negro donde mi hermanastro desabrochaba mi sujetador. ¡Alto, Lily!
-¿Tú no sales a comer?- pregunté a la rubia parlanchina, que había comenzado una plática sobre los rumores del paquete en los pantalones de James.
-Por supuesto que no, estamos cerca del verano y quiero bajar cuatro kilos para lucir un bikini espectacular- sonrió e hizo una pose de pasarela.
Amelia era casi tan delgada como Emily, si bajaba cuatro kilos desaparecería.
La escuchaba a lo lejos decirme algo, pero hablaba tanto que no era necesario más que asentir con la cabeza para que creyera que le estaba poniendo atención. Comencé a teclear rápidamente una carta que me había encargado el señor Crounch, pero en ese momento recordé a Lauren y me pregunte si ella o Clarisse ya habían respondido al correo que les había mandado por la tarde. Entré rápidamente a la bandeja de entrada para no perder tiempo, pero nada, completamente vacía, el último correo era una cadena donde iban a cancelar Hotmail y para no perder mi cuenta, era necesario mandarlo a todos mis contactos. Lo ignoré, obviamente, y continué tecleando la carta.
Una hora más tarde, estaba casi doblada en mi silla por el dolor de estómago, me moría de hambre pero solamente faltaban dos horas para terminar mi jornada, saqué un chocolate a medio comer que tenía en mi bolso que logró alivianarme por unos veinte minutos. Deseaba con todas mis ganas que ya fueran las cuatro de la tarde. Lo que restó del día me la pasé contestando llamadas, ya que Brenda salió a comer y Amelia se ausentó mucho tiempo en el baño.
-Buenas tardes, habla al bufete de abogados de Charlus Potter- contesté la quinceava llamada.
-Buenas tardes, quiero comunicarme con James, por favor- respondió la voz que me resultaba muy familiar.
-¿Con quién tengo el gusto?
-Remus Lupin.
-¡Remus!- me exalté- me da mucho gusto oírte, soy Lily.
-¿Lily Evans? No sabía que habías vuelto a Londres, mucho menos que trabajabas con James- se escuchaba su voz algo agitada, como si de repente se hubiera puesto de pie por la sorpresa- pero me da mucho gusta saber que estás aquí de nuevo, lo más seguro es que nos veamos pronto, tengo algunos asuntos legales con James y muy seguido tengo cita con él.
-Sí, nos veremos pronto- sonreí, sabía que no me veía pero me entró una extraña emoción al escuchar la voz de Remus después de ocho años sin saber nada de él- ¿Has visto a las chicas, quiero decir, Clarisse y Lauren?
De repente no se escuchaba agitado, sino que lo noté serio a través del auricular.
-¿De verdad no sabes?
Temí lo peor, ¿les habría pasado algo malo durante los años en qué no supe nada de ellas?
-No, ¿qué sucede, Remus?
-Clarisse y yo estamos comprometidos.
Por un momento, me quedé callada, no podía creer que después de tanto tiempo, al fin iban a estar juntos, hacían una pareja espectacular y ambos tenían un carácter tranquilo y adorable.
-¡Oh, Remus! No tenía idea, muchas felicidades, ¿cuándo es?
-Gracias, linda, de hecho para eso me comunico con James, en un mes es la despedida de soltero y él al ser el padrino de honor debe organizarlo todo, me parece que ni el lugar tiene.
Típico de James.
-Ahora te lo comunico, Remus, me da un gusto saber de ti…- Mi dedo estaba a un centímetro del botón que transferiría la llamada a la oficina de James, cuando me habló:
-Oye, Lily, el viernes habrá una cena en casa de Lauren, para puros amigos cercanos, ya sabes donde vive, acompáñanos por favor, sé que les dará mucho gusto verte. Han estado presionando a James para que les diera tu número telefónico de Zurich por meses, pero siempre dice no saber nada de ti.
-No te preocupes, ahí estaré. Ahora te comunico con James, Remus, fue un placer hablar contigo.- presioné el botón para transferir la llamada.
Me quedé pensando algunos minutos sobre lo linda y feliz que debía estar Clarisse, siempre estuvo enamorada de Remus, pero cuando yo me fui él ni siquiera se había dado cuenta, me moría por preguntarle a ambas que había sido de su vida. Que me platicaran sobre su trabajo, sus estudios, amigos, sobre todo que me platicaran como había sido la declaración, y como iban los preparativos para la boda y la despedida de soltera. La de Remus hasta ahora era un asco, ya que James no había preparado nada, aunque no lo dudaba que me diera el trabajo a una de sus secretarias para que lo hicieran por él.
Poco después llegaron Amelia y Brenda, así como todos los que habían salido a comer. Eran las cuatro y yo ya estaba guardando todo para irme a casa, cuando James salió de su oficina, lo alcancé en el ascensor, donde gracias a Dios íbamos solos.
-¿Vas a casa?- pregunté.
-Sí- respondió seco, sin apartar la vista de las puertas, que inmediatamente se abrieron James salió y yo casi corriendo detrás de él.
Me gustaba mucho la camioneta de James, iba con su personalidad de galán empedernido, era una pickup de doble cabina color negro, ir por un lado de él en un auto tan espectacular, me hacia sentir importante y de la alta sociedad, como si nos dirigiéramos a un baile en un carruaje hermoso en el siglo XIX. Ninguno de los dos dijo nada hasta que sentí calor, acostumbrada al clima de Suiza en Londres hacía varios grados por encima, así que abrí la ventana pero James al instante lo cerró.
-Necesito que hagas algo por mí- me dijo sin apartar la vista de la avenida, estuve tentada a reír no podía creer que James fuera a pedirme algo- Como mi secretaria, quise decir- agregó mirándome con un destello burlesco en sus ojos- sé que hablaste con Remus y que te puso al tanto de que soy el padrino de honor. Así que tu trabajo será preparar la despedida de soltero de Remus- bajó la velocidad pues el semáforo estaba en amarillo así que me volteó a ver- te pagaré como si hicieras una jornada laboral, necesito que prepares todo, debe ser un lugar donde podamos pasarla bien y sobre todo debe haber mujeres, muchas mujeres y con poca ropa…
-Un momento- lo interrumpí confundida- ¿por qué no lo haces tú mismo?
-Tengo demasiado trabajo, Lily- replicó molesto- tú conoces a Remus y eres la única a la que le confiaría esto. Cuando la estés preparando olvídate que eres amiga de Clarisse- sonrió con burla antes de acelerar y el resto del camino habló sobre lo que tenía en mente, en realidad su idea me parecía algo machista, pero tendría que hacerlo a su modo- ve a ver los lugares, consulta costos, tengo un presupuesto y no te puedes salir de allí. Lo que resta de la semana no quiero que te aparezcas por el despacho, si preguntan algo, estás haciendo un trabajo para mí.
Desde que había llegado de Suiza no había escuchado hablar tanto a James como lo estaba haciendo en este momento, aproveché para sacar un posti y escribir rápidamente algunas de las cosas que quería en la despedida de Remus, necesitaría un local, comida, desnudistas, alcohol, mucho alcohol.
¡Hola! Sé que este capítulo es mucho más corto, lo siento, lo que seguía era demasiado largo como para agregarlo a este capi, necesitaba uno sólo para ese acontecimiento. Por otro lado, tengo que admitir que no tengo experiencia en un bufete, ni soy abogada, ni nunca he trabajado en ese lugar, así que probablemente encuentren algunos errores en ese aspecto -muchos errores- trataré de hacerlo lo mejor que pueda; mil disculpas a los abogados.
Como siempre, dejen que su opinión y no me maten por tardar tanto en actualizar, aún estoy poniendo en orden las ideas del fic.
Besos
