Capítulo 5: Caroline Chassier
Las horas se me habían pasado como segundos, ya faltaban sólo diez minutos para la cuatro y esa era mi hora de salida. Ya había terminado mis quehaceres por lo que me relajé tratando de poner mi mente en blanco, pero parecía una caricatura japonesa en mi cabeza donde James y Caroline se besan, daban un paso atrás y luego volvían a repetir la operación una y otra vez rápidamente. Los nervios me estaban comiendo y junto a la impotencia quise aventarle la grapadora en la cabeza a la francesa, pero me tuve que contener cuando vi a Charlus salir de su oficina para saludar a Caroline.
-Al fin estás de vuelta, querida- la abrazó Charlus- es un placer tenerte de vuelta al fin, ya no sabíamos cómo controlar el mal carácter de James.
Los dos rieron un poco excepto mi hermanastro que aunque bajó la cabeza no podía esconder su sonrisa.
-Se desquitaba con el pobre de Shane- rió Charlus.
Caroline parecía estar encantada de que elevaran su ego, pero yo estaba deseosa por saber quién era esa chica que estaba del brazo de James. Me puse de pie y caminé hacia los dos hombres.
-¡Oh, Caroline! Se me había olvidado- agregó tomándome del hombro- ésta es Lily, mi hijastra.
-¡OH! Lily, eres tú- brincó Caroline sobre mí abrazándome- al fin te conozco, había escuchado hablag mucho de ti, pero no tenía idea de que trabajagas aquí. Sé que serás como una hegmana para mí.
¿Hermana? ¡Un momento! ¿Acaso esta chica…?
-Soy la novia de James, espego que pronto su prometida.
¡¿Qué?
Así es, y ¿qué?, aún permanecía sentada detrás de mi escritorio y trataba de evaluar todo de una manera fría. Sabía que en algún momento James tendría que tener una novia en serio, pero no imaginé que a los veintitrés años. James no parecía muy interesado en el matrimonio, pero Caroline daba la apariencia de ser lo único que le importaba, y mi hermanastro entraba dentro del modelo que ella buscaba. Por supuesto que no tenía porque enterarse de que James era infiel las veinticuatro horas del día, y yo no se lo iba a decir, por otro lado, a pesar de eso, no parecía tener la intención de dejarla. Nunca lo había visto tan emocionado como cuando salió de la oficina, ni tampoco lo había escuchado decir "mi amor" de esa forma en que se la había dicho a ella. Aún retumbaban en mi cabeza esas dos palabras.
A pesar de que quería odiarla, no podía, se había portado tan bien conmigo. Parecía que realmente le daba gusto conocerme. Poco después Charlus regresó a su oficina, y James salió con Caroline tomados de la mano a almorzar, según lo poco que había sabido de ella trabajaba en uno de los edificios vecinos y se habían conocido en la universidad, tenían poco más de dos años juntos y sin la intención de separarse.
Saqué el juguete de Mike y lo aplasté con todas mis fuerzas, incluso lo lancé al suelo y comencé a aplastarlo con mi zapato. Amelia se me quedó viendo con la boca abierta y Brenda comenzó a reír. Me importaba poco lo que pensaran de mí, yo estaba hecha una furia y debía descargar toda mi frustración en algo, para no golpear el lindo rostro de Caroline cuando la viera. Me alboroté tanto el cabello que tuve que ir al baño para evaluar los daños, cuando me miré el rostro no podía creer lo que esa pareja había hecho conmigo, se me veían los ojos hinchados y la cara colorada, sin mencionar mi cabello que ahora parecía una llamada con muchos mechones fuera de las horquillas.
Con paciencia me peiné nuevamente aunque esta vez dejé salir unas cuantas lágrimas de impotencia. Debía aprender a controlarme, ya no tenía quince años y no tenía porque afectarme ver a James con otras mujeres, siempre lo había hecho además de que en esta ocasión no es mío, James dejó de ser mío hace mucho tiempo y yo no podía hacer nada para evitarlo. Ya no estaba segura si realmente quería hacer algo, en realidad, no debía hacer nada, los dos acordamos alejarnos y mantener distancia hacia ocho largos años, y todo por la felicidad de nuestros padres.
Nuestro amor era tan imposible como el de Romeo y Julieta, saber eso sólo me provocaba un vacío aún más grande en el pecho, pero la pregunta era ¿James aún sentía algo por mí? No podía saberlo, aunque estaba claro si es que él ya tenía una novia –que no le duró una semana- a la cual había presentado a su familia. Lo peor de todo era que tendría que soportar los mimos de ambos, lo feo y lo malo de esta situación, aparte de todo lo que me hacía sentir esta noticia, era que para rematar mi mala racha, Caroline se había despedido de mí diciéndome: "Nos vemos ésta noche, Chaglus me invito a cenar a su casa", con todo y su odioso acento francés.
Cuando pude despejarme un poco y después de haber limpiado mis lágrimas, salí del cuarto de baño con paso seguro, sabía que no perdería una vez más el control, recogí mis cosas de mi escritorio, cuando ya me había colgado la bolsa al hombro el elevador de abrió y de él descendió mi hermanastro, sí, ese que me había provocado el llanto hacía tan sólo unos minutos.
-Acompáñame a mi oficina- me dijo sin mirarme a los ojos.
No quería estar con él, no sabía si a solas podría contenerme, pero las demás secretarias nos estaban viendo y no me quedó otra opción mas que seguirlo. Maldito, sabía que si hubiera sido en casa habría tenido la oportunidad de ponerlo en su lugar simplemente ignorarlo. Pero no, aquí era el jefe y yo debía comportarme a la altura.
Iba a paso tan rápido que casi tuve que correr para alcanzarlo, cuando crucé el umbral James cerró la puerta detrás de mí, lo cual hizo que pegara un salto pues no esperaba tenerlo tan cerca de mí. Rodeó el escritorio y se sentó en su silla de cuero. Nunca había entrado a su oficina, era pequeña pero acogedora detrás de él había un gran ventanal que mostraba la ciudad de Londres con sol de media tarde, a los lados había estantes de madera donde reposaban números libros. Sobre su escritorio había una estatuilla de Don Quijote de la Mancha junto a portarretratos, en una fotografía estaba él con Caroline, ambos vestían para una ocasión muy especial y sonreían para la foto, el portarretratos más pequeño posaba una fotografía de su madre, Dorea Potter y la tercera, era una donde me sorprendió y casi se me cae el alma a los pies, estaba la fotografía de la boda de nuestros padres donde yo posaba con sólo quince años al lado de mi madre con un sencillo vestido blanco y el cabello recogido, junto al resto de la familia.
Alejé los ojos de los innumerables objetos que tenía mi hermanastro sobre la mesa, para posarlo en él, me miraba atentamente aún sin decir una palabra.
-¿Qué esperas?- le dije- salí hace quince minutos.
-Quiero hablarte de Caroline…- comenzó a decirme.
-Mira si vas a hablar de cosas personales, podemos atender esos asuntos en casa- lo interrumpí poniéndome de pie- aquí estamos en el trabajo, y sólo hablamos de esos asuntos- hablé mientras caminaba hacia la puerta, pero James se puso de pie y llegó a la puerta antes que yo- Déjame salir.
-No soy tonto, sé que en casa no querrás hablar de nada- clavó sus ojos miel en mis pupilas y odié descubrir las cosquillas que me provocaban en el estomago- Tal vez Papá pensó que Caroline te había agradado, pero te conozco y sé descifrar lo que piensas sólo mirándote a los ojos.
Casi sonreí, y me alejé de él sentándome nuevamente en la silla frente a su escritorio, pero James no se volvió a alejar de la puerta se paró a mi lado sin apartarme la mirada.
-Caroline se ha vuelto muy importante para mí, así que no quiero que le menciones nada de lo que pasó antes entre nosotros- me dijo, yo solté una risita- ¿te parece gracioso?
-Por favor, James, ¿crees que a mí me convendría decir que me gustabas en la secundaria? ¿ o qué nos enamoramos? ¿o qué mi primera vez fue contigo?-
Ambos permanecimos callados mirándonos solamente a los ojos, sentí una fuerza que me acercaba a él pero no me pude apartar de mi lugar. Descendí un poco mi mirada a sus labios, que permanecían un poco abiertos con una expresión que no supe descifrar, luego a su exquisito cuello que me moría por volverme vampiro y beber de ahí, justamente de ahí donde se veía tan suave y tan cálido. Miré sus anchos hombros y su pecho tan duro donde en numerosas ocasiones había descansado mi cabeza, sentí un escalofrío y eso me hizo volver al lugar en el que estaba, y mirar nuevamente la cara de James pero esta vez de una perspectiva más general.
Él tampoco podía apartar sus ojos de mí, poco a poco iba descendiendo, desde mi escote a mis piernas que permanecían cruzadas enmarcadas por una falda. Rápidamente volvió a mirar mi cara y me encontré con sus ojos aún más oscuros por las pupilas dilatadas. Se sentó sobre el escritorio muy cerca de mí, tratando de ocultar lo obvio con las piernas.
-Simplemente no le digas nada a Caroline- dijo con voz grave- ni le menciones lo que viste el viernes en el club.
-¿Lo de qué te estabas besando con una modelo?- me extrañé.
-Eso mismo.
-Ya está- dije y nuevamente me puse de pie.
Esta vez James no se molestó en detenerme, permaneció sentado sobre el escritorio y lo miré por última vez antes de cerrar la puerta.
Cuando llegué a casa me di cuenta que Emily y Shane estaban en la sala viendo la televisión, mamá estaba en la cocina y no tardé en escuchar los gritos de Mike mientras jugaba con unos héroes de acción en las escaleras.
-¿Te quedarás a cenar, Shane?- le pregunté mientras me quitaba en abrigo y lo colgaba en el perchero.
-Sí, tu madre me invitó- contestó con una sonrisa, Emily lo abrazó y me pregunté por qué demonios no podría haber más gente en la casa.
Subí las escaleras dispuesta a darme un baño de agua muy fría y borrar mis pensamientos obsesivos hacia James. Pero mientras me encontraba en el baño y hacia un recuento de lo que había pasado en su oficina, recordé la fotografía de la boda, probablemente James le tenía cariño, pero no pude evitar pensar que quizá era una forma de verme, aunque sabemos de antemano que yo ya no me veo igual a esa niña. Mis rasgos se habían vuelto más afilados, y había adquirido profundidad en la mirada, mi cabello ahora era más largo y había dejado ese liso permanente que tenía, se me habían formado ondas, y por no mencionar mi cuerpo que era el mayor cambio, mis caderas se habían redondeado y mis pechos habían crecido, incluso había crecido algunos centímetros.
Me miré en el espejo y me pregunté si seguía siendo atractiva para James, sabía que él era hombre y que el deseo era mutuo, pero no sabía si había algo más allá. Cerré los ojos, y comencé a deslizar mis dedos suavemente por mi cuello, mis pechos y mi cintura, solo imaginando que James estaba frente a mí y que él hacia esas caricias.
¡TOC! ¡TOC!
Abrí los ojos rápidamente, todavía estaba fuera de la regadera a pesar de que el cuarto ya estaba lleno de vapor.
-¿Quién?- pregunté con voz temblorosa.
-¡Lily! ¡Llevas ahí un año! –Gritó Emily- es UR-GEN-TE.
Quité el seguro de la puerta y brinqué a la regadera.
-Pasa- le dije.
Escuché la puerta abrirse y aunque sabía que se trataba de mi pequeña hermanastra, no me sentía del todo cómoda pues aún quedaban rastros de pasión en mi cuerpo.
-¿Te falta mucho?- pregunté cuando escuché el agua caer.
-No- me respondió una voz que no creí escuchar. Se me vino el alma a los pies y casi me da un infarto al identificar el dueño de esa voz. ¿Qué hacía? Estaba allí en la regadera, desnuda, sin nada que pudiera tomar para cubrirme, estaba muerta de miedo, me hice bolita en una esquina agachada y miraba la sombra de una persona en la cortina, estaba de frente a esta y observé como alargaba la mano. Utilicé mis brazos para cubrirme los pechos sólo a esperar a que por fin se deslizara la cortina y encontrarme con unos acusadores ojos.
¡TOC! ¡TOC!
-¿Shane, te falta mucho?- gritó nuevamente mi hermanita.
-Ya voy- dijo.
Se lavó las manos y salió de cuarto de baño. ¿Por qué demonios todos los jóvenes adolescentes no pueden controlar sus hormonas? Claro eso no quiere decir que yo lo haga, de acuerdo, si lo hago, si no me controlara desde cuando hubiera saltado encima de James arrancándole la camisa. No, la vez del viernes no cuenta, estaba ebria, él sabe que estaba ebria porque me conoce y sabe que yo dentro de mis cinco sentidos nunca haría lo que hice esa noche.
Pero ¿no podría haber sido más evidente? ¡Rayos! Me bañé rápidamente y en mi habitación me vestí lo más linda de pude, sabía que competir con Caroline sería todo un reto, así que me esmeré en mi maquillaje y peinado pues sabía que en modelos de marca nunca estaría a su altura.
Me miré en el espejo, estaba lista, había hecho todo lo que estaba en mis manos y había logrado llegar hasta donde quería, realmente me veía muy linda. Bajé las escaleras y allí ya se encontraba la familia completa, Charlus vestía muy elegante y mi madre estaba para la ocasión, incluso Shane lleva un saco muy elegante aunque acompañado con jeans y converse.
James portaba la misma ropa de la oficina, aunque eso no lo hacía ver menos atractivo, incluso se veía aún más guapo con la mujer que iba de su brazo. ¡Esa maldita! Llevaba un vestido rojo hasta la rodilla con unos lindos zapatos de tacón, simple y sencillo, y con eso me había desplazado. Quise subir corriendo y cambiarme los zapatos, pero ya me había visto.
-¡Lily!- me saludó con los brazos abiertos, me dio un beso en cada mejilla y odié el perfume con olor a fresas que usaba esa noche- estoy encantada de que me hayan invitado esta noche. Es un placeg convivir con tan linda familia.- Me sonrió abiertamente y levantó un poco la copa en mi dirección.
Mamá estaba encantada, como se notaba que también adoraba a esa francesita del demonio, ¿por qué tenía que ser tan perfecta? Incluso Shane la saludó correctamente, Mike al verla se lanzó a sus brazos, la única que parecía mantener la distancia hacia Caroline era Emily, que aunque iba con un lindo vestido la miraba con recelo.
Todos nos sentamos en el comedor, y no me quedó más remedio que sentarme al lado de Caroline ya que me lo había pedido casi a gritos, todos se dieron cuenta y no podía hacerme la que no la había escuchado. Lo único bueno de eso, fue que no podía mirar a James lo cual era un alivio, pues no soportaría ver su sonrisa burlesca o su mirada acusatoria toda la cena.
Charlus mantenía una plática fluida con Caroline acerca de algún tipo de negocio, yo sólo podía poner mi atención en una pelusa que estaba encima de un estante, pero entonces llegó a mis oídos la voz de los dos adolescentes que estaban en la mesa.
-¿Por qué la miras tanto?- preguntó molesta Emily a Shane.
-¿De qué hablas? No la estoy mirando- se encogió de hombros el chico.
Los miré y me di cuenta que Shane ni siquiera había probado su comida mirando a Caroline. Ahora que lo pensaba, realmente Shane me caí mal, comprendo por un lado a James cuando lo aborrece, no son simples celos, sabe lo que ese chico hace, y después de lo que había intentado en el baño me había quedado más que claro.
-No es tan bonita- se quejó Emily con una mueca- ni tan buena.
Me pregunté por qué Emily se expresaría así de ella, algo debía saber que nosotros ignoramos, no noto nada de celos en su voz, por supuesto que no, celos son los que siento yo y esos claro que los sé identificar, pero en Emily hay algo más, estoy segura tendría que encontrar el momento para preguntarle porque no le agradaba Caroline.
-Yo quiero permanecer mi vida con James- escuché decir a Caroline- lo amo mucho como para sepagarme de él.
-¿Entonces para cuando es la boda?- preguntó mi madre con una sonrisa.
-¡¿BODA?- grité sin poder creerlo y sin pensarlo. ¿Estábamos en una cena de compromiso?
-Aún no sé pego espego que sea muy pronto- sonrió Caroline en mi dirección, abrazándose del brazo de mi hermanastro.
-Claro que no- se adelantó James- planes de boda no hay. Caroline, ya hablamos de eso- le dijo a su novia mirándola a los ojos.
-James, no puedes decepcionar así a tu familia- dramatizó Caroline. Esta chica es un as en el arte del chantaje- tenemos dos años juntos y yo me muero por teneg un hijo tuyo.
No entendía la necesidad de tener que discutir eso frente a toda la familia, conocía esa técnica, Caroline la estaba utilizando para ejercer presión, creyendo que James no podría negarse si se materializaba el compromiso frente a su familia, pero cada vez me queda más claro que mi hermanastro no tiene intención alguna de contraer matrimonio con esta francesa.
-¿Hijo mío?- James estaba con la boda abierta sin poderlo creer- Tengo veintitrés años, no pienso tener hijos en un largo tiempo.
Diciendo esto se puso de pie y caminó escaleras arriba. Caroline dramatizaba limpiándose lágrimas con una servilleta.
-Siento mucho que hayan tenido que veg esto- le decía a Charlus que le sobaba el hombro consolándola- amo a James con todo mi ser, pego cada vez siento que él no me quiege más.
-Así son los hombres, querida, le huyen al matrimonio- le decía mamá con una mirada dulce- le tienen demasiado miedo al compromiso.
Emily y Shane se levantaron de la mesa casi después de James y se habían sentado en la sala nuevamente a ver la televisión. ¿Qué no se cansan de hacer lo mismo? Mike estaba muy entretenido aún jugando con sus juguetes que ni siquiera se movió de la mesa, hacía que los monos brincaran de plato en plato y esto lo hacia desternillarse de risa, mientras que Charlus y Mamá aún permanecían en un extremo de la mesa hablando con Caroline sobre el compromiso, aún me encuentro a su lado escuchando la conversación.
-No entiendo pogque a pesar de habegle demostrado mi amog numerosas veces- aún decía Caroline entre lagrimas- no quiege casagse conmigo, ¿qué acaso no soy lo suficientemente buena?
-No te aflijas, querida- decía mamá tomando su mano- no creo que James pueda encontrar a una mujer mejor que tú para pasar el resto de su vida, pero tienes que darle tiempo se siente presionado.
-Además hay una carga muy fuerte de trabajo en el despacho- siguió Charlus justificando a su hijo- se encuentra bajo mucho estrés, es el padrino de bodas de Remus Lupin y está amueblando su departamento.
¿Departamento? Un momento, ¿departamento? ¿James se va a ir de la casa?
-Espego que cuando se mude acepte que viva con él- dijo Caroline haciéndose la víctima.
¡Perra! Solo busca la manera de encajarse con mi hermanastro, quiere llevarlo al altar cueste lo que cueste, sin embargo conozco a James y sé que si él no quiere algo simplemente no lo hace, pero debo admitir que Caroline tiene una gran influencia en él. Se nota que es la típica novia que lo quiere presentar a toda su familia y darlo a conocer como su futuro marido y como no. Si no tiene un pelo de tonta, además de ser muy atractivo e inteligente, ahora tiene un buen trabajo y gana bastante bien, sino vean el carro que usa o el hecho de que compró un departamento. No creo que pueda encontrar a un hombre que valga más la pena que él, claro, obviando el hecho de que es infiel, mujeriego, mentiroso, egocéntrico, burlesco y arrogante, estando atado a una mujer eso ya no es algo que importe mucho.
Decidí que ya tenía suficiente de escuchar esa conversación que sólo me hacia dar cuenta de lo manipuladora y chantajista que era Caroline, no podía creer que mis padres la amaran. ¿Qué tenían en la cabeza? Obviamente los tiene encantados, su luz llegó a sus ojos y ahora no puede hacer nada más que volverse encantadora con ellos.
Me puse de pie, ni siquiera lo notaron, seguían enfrascados en Caroline que aún se limpiaba lágrimas. Subí las escaleras y me sorprendió ver a James recargado en la pared del corredor, estaba a un lado de mi puerta, decidí que no quería molestarlo, no tenía ánimos y él solo ya se debía de sentir bastante enojado por la escena que había hecho Caroline.
-Sé lo que piensas- me dijo, yo me quedé como piedra.
Volteé a verlo, James miraba al suelo con los brazos cruzados.
-¿Eh?- me sorprendí.
-Sé qué crees que Caroline solamente quiere enredarme- agregó esta vez mirándome a los ojos.
-Eso es bastante obvio- le dije.
-Ella solamente quiere permanecer a mi lado, le gusta mi compañía- susurró.
-Realmente no sé qué haces con ella y mucho menos porque hablas de esto conmigo- le dije molesta.
-Eres la única que sabe y que además le diría que yo he sido infiel- me acusó, sus ojos comenzaban aparecer chispas de furia.
-¿Por qué tendría que decirle?-lo reté alzando el rostro, cada vez estaba más cerca de mí y no podía apartar mi mirada de sus ojos.
-Porque tú también deseas estar conmigo- me susurró esta vez muy cerca de mis labios.
-Eso no es verdad- dije, acortando aún más la distancia entre nuestros labios, sentía mi pecho palpitar a mil por hora y alternaba mi mirada de esos ojos tan oscuros a esos labios tan apetitosos.
-Demuéstralo- me dijo cerrando sus ojos lentamente pues el espacio entre nuestras bocas era nulo, también comencé a cerrar mis ojos y sentía su aliento sobre mis labios.
-¡James!- gritó alguien.
Abrí mis ojos de golpe, James seguía estando tan cerca de mí como antes pero con los ojos muy abiertos y mirando hacia las escaleras. Me dedicó una mirada y después comenzó a caminar escaleras abajo.
Yo me quedé recargada en mi puerta con el corazón en la garganta, la historia estaba volviendo a repetirse.
¡Felices fiestas! Feliz navidad y próximo año nuevo, espero que hayan recibido muchos regalos, yo contribuí a eso, por eso traje la continuación de In Love With James. Lo siento, lo siento, sé que tardé demasiado en actualizar, pero comprendanme, apenas estoy de vacaciones y no tuve tiempo hasta ahora de escribir el capítulo. Agradezco a todos los que me envían review por supuesto los leo todos aunque no puedo contestarlos en ocasiones.
Tengo que preguntarles una cosa, ya que James y Lily son mayores ahora, he estado pensando en agregar escenas LEMMON en los próximos capítulos, ¿están de acuerdo? digo, ¿les gustaría? o continúo con la historia como está, solamente dando pocos detalles? Obviamente si me dicen que sí, subiría la categoría a "M".
Ustedes opinen, dejenme por Review que les pareció el capítulo, que les está pareciendo de la historia y su opinión sobre los LEMMON.
Besos, S.
