Capítulo 7: Extrañándote

Cada día se acercaba más la boda de Remus y Clarisse, yo no sería parte de la corte pues habían llegado hacia poco más de un mes y ya no quedaba ningún puesto disponible, pero por supuesto, estaría acompañando a mis mejores amigos y deseándoles la mejor de las suertes. Me habían sugerido que fuera la pareja de James en la corte, pero yo lo había dejado pasar, pues sabía que a él no le agradaba la idea, y mejor, entre más lejos estuviera de él, mucho mejor. Después del beso que me había dado estando ebrio, no habíamos hablado del tema, ni siquiera habíamos estado más de diez minutos a solas, solamente para cosas de trabajo, sin embargo, sabía, obviamente, al vivir en la misma casa que él, que tenía un par de días llevándose sus pertenencias a su nuevo departamento. Sabía que estaba del otro lado de la ciudad, pero a la misma distancia a la que se encontraba el despacho.

La primera noche que James no llegó a dormir, me sentí extraña, incluso no pude dormir bien, solamente al saber que James ya no viviría más en esta casa y se mantendría tan alejado de mí. Los únicos momentos que manteníamos a solas, era cuando íbamos en el auto de ida o vuelta del trabajo, y cuando le servía comida. Ahora esos momentos se habían esfumado y solamente quedarían las horas de trabajo, y las pequeñas visitas a casa.

La primera semana que James se fue, me sentí tan necesitada, me sentía horrorosamente sola en casa, tuve que aprenderme la ruta del subterráneo para irme y regresar del trabajo. Aún no lograba hacer amigos en el despacho, y no podía decir que tuviera muchos amigos en Londres, en realidad sólo Lauren, Clarisse y Remus, la primera tenía su propio empleo y novio, mientras que los segundos estaban planeando su boda. No era como si estuvieran al pendiente de lo que me estaba pasando. Últimamente pasaba tanto tiempo en casa, que mis padres decidían salir a cada momento pues yo podía cuidar a Mike, hasta Emily tenía cosas mejores que hacer, siempre llegaba poco antes de que oscureciera y Mike se la pasaba jugando con sus muñecos.

Sobre todo esos días, me la pasé pensando en que estaría haciendo si estuviera en Zurich, probablemente estaría regresando de mis clases de Jazz y prepararía la cena para papá y para mí. O saldría de compras con mis amigas, o quizá tendría una cita con alguno de los muchos chicos que estaban detrás de mí en esa ciudad. Aquí en Londres, parece que la gente vive muy ocupada, no se detienen a pensar o ver a los demás, y yo no soy tan amigable y simpática como para andar haciendo amigos por todas partes. Incluso podría decir que muchos me odiaban en el despacho, y a mí para nada me interesaba andar haciendo amistad con las personas de allí.

Un martes por la tarde, ya había salido del trabajo y estaba en casa tratando de encontrar que hacer, incluso tomé la opción de hacerme una cita por internet. Estaba en la sala, con la portátil sobre las piernas mientras Mike veía la televisión, mamá y Charlus habían llegado hacia poco y yo no encontraba que hacer. Cuando en ese momento, tocaron la puerta, rápidamente me incorporé a ver de quien se trataba, pero cuando la abrí, me arrepentí tanto de haberlo hecho, me enojé conmigo misma y le hubiera cerrado la puerta en la cara de no haber sido porque entró antes de que me diera cuenta.

-Hola, Lily- me sonrió Caroline quitándose el abrigo- ¿está Chaglus?

-Sí, ahora le hablo- le dije todavía desconcertada.

Subí las escaleras, y me dio asco escuchar las risas de ambos en su habitación, aún así toqué la puerta.

-Charlus, Caroline vino a buscarte- le dije.

No tenía intención de bajar y ver a la odiosa de Caroline, pero la curiosidad de saber que la traería directamente a la casa en busca de Charlus, me hizo regresar a la sala a usar la portátil.

-Ya viene- le dije. Me senté nuevamente en el sillón, y abrí la mensajería instantánea a ver si había alguien de mis antiguos amigos conectados. Nadie, parecía que todos tenían cosas mejores que hacer y yo era la única sin una vida.

En sólo unos minutos Charlus bajó las escaleras acompañado de mamá, y se sentaron con Caroline que los esperaba en el comedor, instantáneamente ella estaba sollozando y soltando un mar de lágrimas. ¿Cómo era posible que sólo en unos instantes pudiera transformarse así? Dejé de teclear para escuchar lo que decía.

-…entonces yo le dije: ¿James, por qué no quieres que venga a vivir contigo?, y él me dijo que simplemente no quería. No lo comprendo, James y yo teníamos tan buena relación hacia tan sólo unos meses, antes de que me fuera de viaje- sollozaba- sólo regresé y él está tan cambiado, me da la impresión de que me evita.

-No lo creo, querida, tú sabes que James tiene muchas presiones- empezó mi madre.

-Sí, Helen, tienen diciéndome eso un mes- la interrumpió- ¡Un mes! ¿Y James no deja de sentir presión? Es tiempo suficiente para que pueda acomodar sus tiempos y priorizar, y cada vez me doy más cuenta que yo no estoy dentro de sus prioridades y eso me duele mucho- sollozó- he estado pensando en terminar la relación.

-Sólo son momentos de crisis, todos los tenemos- sonrió Charlus- cuando Lily se fue hace ocho años a Zurich, Helen y yo pasamos por una crisis, pero todo salió bien y venos ahora, las cosas están mejor que nunca. Nuestros dos hijos mayores maduros, haciéndose cargo de ellos mismos, Emily en camino de convertirse en toda una señorita responsable y Mike… bueno a Mike todavía nos queda mucho por disfrutarlo.

-Quisiera tener una familia así, así de hermosa como la de ustedes- sollozó a un mas fuerte, limpiándose las lagrimas con el torso de la mano- muero por tener en mis brazos un pequeño James. ¿A ustedes no les gustaría?

¡Esta chica es una maestra en el arte del chantaje! ¡Por supuesto! ¿Cómo no iba a tocarles el corazón esas palabras? No había duda que Caroline mantenía a James a su lado por causa de nuestros padres, estaban tan embelesados, que no se daban cuenta del interés que había. Maldita sea la hora en que me quede a escuchar esta conversación.

-Voy a salir- dije simplemente, tomando mi abrigo y mi bolso del perchero.

No sabía a donde quería ir, solamente no quería quedarme ni un minutos más a escuchar el chantaje de Caroline, odiaba la manera en que retorcía las cosas, pero más odiaba el saber que mis padres le creían todo lo que ella dijera. Y no conforme, quedaban conmovidos y para ellos, James tenía toda la culpa por lastimar a esa pobre niña, que sólo amaba con todo su corazón a mi hermanastro. ¡Maldita sea!

Sin darme cuenta me estaba dirigiendo a casa de Lauren, sólo estaba a dos cuadras cuando fui consciente de donde estaba y decidí ir a ver si se encontraba. Sería una visita rápida, solamente tenía ganas de conversar con alguien fuera de mi entorno. Llegué antes de lo esperado, y toqué dos veces.

-Voy- escuché una voz.

Conté hasta diez, y me recibió una señora de piel morena con un vestido de flores puesto.

-Buenas tardes, señora- dije- soy Lily ¿se acuerda de mí?

-¡Oh! Lily, sí, claro que sí, te recuerdo, corazón. ¿Cuándo llegaste?- me abrazó sin que lo esperara.

-Hace un mes.

-Que gusto me da saber que estás aquí- me dijo cuando estaba en la sala- le hablaré a Lauren, acaba de llegar del trabajo.

Esperé en la sala que ya conocía muy bien, pues en la reunión antes de ir a Galaxy estábamos allí, y la pasé muy bien antes de derribar el salero que me provocó mala suerte por el resto de la noche. Me encantaba esa casita, era pequeña y humilde, pero acogedora, se respiraba el aroma a un hogar, y esa señora era tan adorable.

Escuché a alguien bajar por las escaleras y me puse tan feliz cuando vi el ahora cabello negro de Lauren. Me puse de pie y la abracé como si no la hubiera visto en años.

-¿Por qué tanta euforia, Lily?- me preguntó Lauren entre broma y un poco de enserio.

-No sabes lo sola que me he sentido- le dije sentándome nuevamente y ella frente a mí.

-¿Sola?- se extrañó- creí que tenías mucho que hacer en el trabajo.

-Sí, tengo mucho trabajo, pero no convivo con nadie más que con las secretarias hurañas, mi familia y los clientes que llegan…

-Déjame adivinar- dijo poniendo esa cara de sabionda cuando me lee la mente- extrañas a James.

Miré su cara y a ella no le pude mentir.

-Como loca.

-¿Y por qué no vas a visitarlo?- me preguntó.

¿Era enserio? ¿Esa pregunta era enserio?

-¡Lauren! ¡Por favor!- me burlé- ¿y qué iba a decirle? Hola, James, te he extrañado y por eso vengo a verte, vístete porque sino trataré de violarte y ¡hola, me muero por otro beso tuyo…!

-¿Otro beso?- me interrumpió mi amiga- ¡Lily!

Gruñí y me tome la cabeza con las manos.

-No sé que me está pasando.

-Yo si sé que te pasa- me dijo la ojiazul acercándose a mí- ¡Te mueres por James! Como siempre ha sido, a veces me pregunto si realmente sientes amor por él o es sólo una obsesión a lo prohibido.

Touché.

-Es que… tú no sabes, cuando éramos adolescentes la pasábamos tan bien juntos, estar con James era lo máximo- dije- pero ahora que han pasado ocho años, tengo tanta curiosidad por saber cuánto ha cambiado, he convivido poco con él, yo misma he puesto la barrera. Sé que conociéndolo más y conviviendo más, será aún más difícil estar lejos de él. Pero me corroe que él también la haya puesto.- agregué pensativa, hasta ahora, no lo había pensado- no sé si es porque definitivamente no tiene interés en mí, o porque simplemente tampoco quiere caer en la tentación. James y yo terminamos por algo, por la felicidad de nuestros padres, ambos somos consientes de ello y por eso no hemos dejado que las cosas pasen.

-Y si estás tan consiente, entonces ¿por qué no puedes sacarte eso de la cabeza?- me preguntó.

¿Por qué siempre Lauren tiene que dar en el clavo? Es cierto, ¿por qué si soy tan jodidamente consiente de la situación tengo que traer la calentura hasta las orejas? ¡Porque eso es! Pura calentura, ¿amor? ¿cómo podría sentir amor si ni siquiera nos hemos tratado desde que regrese? Por otro lado, sé y estoy segura que entre él y yo no habrá nada, por más que lo desee, ¿pero por qué no puedo sacármelo de la cabeza? ¡Maldita sea! ¡Deja de pensar en el culo de James! ¡Y pobre de ti que pienses en sus fuertes brazos, o en su sexy espalda, o …! ¡Ya basta!

-Lauren, necesito sacarme de la cabeza a James- admití- ahora ya no vive conmigo, será más fácil si sólo lo veo en el trabajo. Pero también necesito distraerme con alguien, necesito una cita, un interesado, conocer gente nueva…

-¿Has pensado en continuar con clases de danza?

-Ni siquiera es una opción, no estoy lista para seguir con las clases de danza- dije con la cabeza baja- mi padre murió cuando iba a recogerme, ¿sabes?

-Lo siento- se excusó- no sabía, ¿y si sales con Alex?

-¿Alex?- me extrañé.

-Sí, el primo de Remus- sonrió- quedó fascinado contigo, no ha hecho otra cosa más que preguntar por ti, pero como no tenemos ni idea si te interese, no hemos querido pasarle tu número ni nada por el estilo.

Ni lo recordaba. Jamás me pasó por la mente tener algo con él, pero al parecer él conmigo sí. No estaba mal, debía admitir, ya me había besado con él. ¿Qué tiene de malo mantener una relación superficial solamente para calmar mis nervios, mantenerme acompañada y renovar mi alta autoestima que había perdido en este último mes?

-Es buen besador- dije con una risita.

-Sí, recuerdo que estabas tan ebria que te querías acostar con él- me acusó mi amiga.

Solté una carcajada. Me hizo gracia la mirada que me había lanzado.

-Tengo ganas de estar con un hombre, claro que me acostaría con él- admití- tengo casi un año sin estar con nadie, ¿sabes lo necesitada que estoy?

-Ufff, caray, Lily, ¿tanto?- dramatizó Lauren siguiéndome el juego- ¿Por qué no entras a un gimnasio? Ten por seguro que te lloverán los galanes.

Esa era una buena idea. ¿Por qué no lo había pensado antes? Estaba decidida que al día siguiente iría al gimnasio que Lauren me recomendó, quedaba a medio camino de la casa al trabajo, así que de regreso podría llegar sin ningún problema.

Al día siguiente todavía regresé al despacho, con más ganas de ver a James, cada día que no lo veían aumentaban mis ganas de verlo al día siguiente. Esa noche había soñado que manteníamos una relación como la de antes, esa relación tan prohibida y excitante de antes. Esa relación que me hacía tan feliz, todavía me preguntaba, ¿realmente me había olvidado de James en esos ocho años? Aún no sabía la respuesta, cada vez me quedaba más claro que no lo había hecho. ¿Por qué demonios se volvió tan atractivo?

Estaba revisando unos expedientes que James me había encargado, me había pedido que estuvieran hoy a primera hora en su escritorio, pero yo como una completa tonta lo había olvidado, tal vez había estado demasiado distraída observando sus labios cuando me dio los papeles, que no me di cuenta cuando uno de ellos se habían caído. El libro se salta de la pagina 4 a la pagina 7. Faltaba una hoja completita y ya había volteado las carpetas buscando la ya mencionada hoja.

Aún era temprano, era la única secretaria que estaba, ni Crouch ni James habían llegado, así que contaba con unos minutos para ir a buscar la hoja. Me deslicé en la oficina de James, y me pregunté, ¿si yo fuera una hoja donde estaría? Me senté en la silla de cuero y comencé a abrir los cajones. Ya le había dado vuelta a dos cajones llenos de carpetas, y aún sin un resultado.

Estaba pensando en la opción de decirle a James que esa hoja nunca había estado, que necesitaba grapar sus expedientes, pero sabía que si se lo decía, me regañaría, me bajaría el sueldo, me despediría, y todo por no haberme dado cuenta antes, hace días que me los dio. Descubriría que hasta hoy comencé a leerlos.

Revisé todos los cajones y nada, estaba agachada abajo del escritorio fijándome si por alguna casualidad de la vida este se había deslizado al basurero, y nadie nunca lo hubiera recogido. Me estaban dando ganas de estornudar por el polvo, cuando escuché que la puerta se abría. Del susto me quise incorporar, pero me golpee la cabeza con la mesa.

-¡Auh! – rugí.

-¿Quién anda ahí?- preguntó la voz de mi hermanastro desde la puerta.

-Soy yo- dije levantándome mientras me sobaba la cabeza.

-Lily, ¿qué haces aquí?- me preguntó con los brazos cruzados.

-Al expediente que me diste, le falta una hoja, solamente vine a buscarlo antes de que llegaras- dije- y no pensaras que te estaba esculcando. Sólo vine a buscar la maldita hoja.

Me sacudí el polvo y comencé a andar hacia la puerta.

-¿Y la encontraste?- me preguntó a mis espaldas.

Me extrañó su tono de voz. Me di vuelta rápidamente para encontrarlo recargado en uno de los estantes con una pose tan masculina, con los brazos cruzados y sacando un cigarrillo del bolsillo.

-No.

Dio dos pasos y tomó un libro del estante, lo partió a la mitad y me extendió una hoja doblada a la mitad. Era la hoja faltante.

-¿La tenías escondida?- me extrañé- ¿por qué?

-Sabía que algún momento tendrías que venir a buscarla- me dijo suavemente.

Por un momento me pregunté si me estaba seduciendo o solamente me estaba tomando el pelo. Abrí la hoja y comencé a leer.

-La fecha está mal, la ley se efectuará en tres meses, y aquí señala que es el próximo mes- comencé a decirle.

Cuando me concentro en mi trabajo, no hay nada que me distraiga, estaba leyendo la hoja con tal atención que no me había dado cuenta que James casi se terminaba de fumar el cigarrillo y se había sentado en el escritorio frente a mi. Hubiera seguido ajena si no me hubiera arrancado de las manos la hoja que estaba leyendo.

-¡Ey!- rugí

-Deja eso por un momento- me dijo serio, apagó el cigarro en el cenicero y me miró fijamente- necesito tu ayuda.

-¿Mi ayuda?- me extrañé, ¿para qué cosa necesitaría mi ayuda? ¿Y por qué tendría que haber escondido la hoja? Simplemente no podía haberme llamado y decirme que pasara a su oficina, ¿por qué tenía que hacer todo tan complicado?

-No sé qué hacer con Caroline- me dijo suavemente sin voltear a verme.

-¿El qué?- solté sin pensarlo. Demonios, ¿de qué estaba hablando? O mejor aún, ¿por qué hablaba de eso conmigo?

-Me tiene agarrado por los…

-¡De acuerdo! ¡De acuerdo! Comprendo de donde te tiene agarrado- lo interrumpí antes de que soltara un impropio, no quería tener una imagen mental en mi cabeza que fuera difícil de borrar- ¿pero y eso? ¿Qué tiene que ver conmigo?

-Quiere ser mi pareja en la boda de Remus y Clarisse- dijo al fin, todo se estaba volviendo más claro en mi cabeza- ninguno de los dos quiere que ella vaya, así que me veo en la necesidad te preguntarte si tú serías mi pareja.

-¿eh?

¿Su pareja? ¿Dijo su pareja? ¡Lily, no te vayas por las ramas!

-¿Qué si quieres ser mi pareja?- dijo más claro y levantando la voz.

-Te escuché la primera vez- aseguré sorprendida- solamente que aún no lo puedo creer.

-Creo que eres la persona que mejor quedaría en el puesto, eres muy amigo de ambos, y si Caroline sabe que tú eres, dejará de insistir- empezó a decir caminando de un lado a otro y sin levantar la vista- además, creo que tenemos la suficiente madurez para no matarnos en la boda. Aunque últimamente no nos llevamos nada mal- agregó levantando la vista y pintando una pequeña sonrisa picara en el rostro.

-¿Te refieres a…?- le pregunté nerviosa, y solté una risilla para disimular. Espero que no se haya dado cuenta que era risa nerviosa. ¡Por Dios!- James, ¡Estabas tomado!

-Sí- susurró- pero tú no.

-Fue sólo una reacción que me provocó el…-comencé a decir, ¡Lily, por favor no sigas!- tenerte tan cerca… no sé, tal vez fue una sustancia química que… la adrenalina, tu sabes a que me refiero… la verdad, creo que me recordaste a uno de mis ex novios suizos…- James solamente me miraba con cara de "sí como no" y asentía con la cabeza- … y no sé, creo que fue el momento que me hizo…

-Lily…- me susurró- cállate.

Caminó detrás de su escritorio y se sentó en la gran silla de cuero.

-Sal, por favor- me dijo encendiendo un cigarrillo- y cierra la puerta.

Tomé en mis manos de mala manera la hoja del expediente y salí de la oficina dando un portazo. Gracias a Dios, ninguna de las secretarias había llegado todavía, porque pensarían lo peor y pondrían palabras en mi boca con respecto a que hacia encerrada en la oficina de James Potter tan temprano. Ni hablar, quería evitarme esa humillación.

Lo que restó de la tarde, me la pasé pensando en que debería usar para la boda. Ahora que no iría como simple invitada debía lucir mejor, además iría del brazo de James que siempre lucía guapísimo, y ahora con un esmoquin, debía estar a la altura. Tal vez un vestido rojo… No. Rojo no. Era el color que más usaba la francesita odiosa de Caroline. Tal vez un color verde, que combinara con mis ojos. Mamá siempre dijo que ese color me quedaba espectacular. Me preguntaba si aún me quedaría el vestido que use para el baile de invierno cuando estaba en la secundaria. Sí como no, no me entraría ni siquiera del busto, mucho menos de las caderas. A partir de esa noche mi cuerpo comenzó a tener grandes cambios.

Sólo el hecho de recordar, que esa noche fue mi primera vez me hacía que se me nublara la vista y me empezara a preguntar, ¿por qué demonios estaba pensando en eso? Si bien sabía yo, que eso no iba a volver a repetirse. James lo dijo, somos maduros, somos adultos, debemos aprender a manejar la situación.

Ese sería mi primer día en el gimnasio, así que quería causar una buena impresión, me puse unas mallas oscuras y una blusa deportiva azul, me recogí el cabello y salí del baño del nuevo gimnasio. Era bastante amplio, tenía un área de pesas, otra área de spinning y otra donde había zumba. La que más me interesaba era el área de pesas, aunque sólo tenía seis semanas sin hacer ejercicio sentía mis cuerpo un poco flácido, me moría por iniciar. Dejé mis cosas en un estante y fui a presentarme con el instructor.

-¿Es la primera vez que haces ejercicio?- me preguntó mientras me conducía a unas bicicletas.

-Antes practicaba danza, pero lo dejé hace poco- le comenté y me subí a la bicicleta como me indicó.

-Antes de comenzar los ejercicios, debes calentar- me sonrió- así que has 15 minutos de bicicleta cada día antes de iniciar a levantar pesas.

Yo asentí y comencé a mover las piernas.

El instructor se llamaba Chuck era un hombre alto y musculoso, que tenía poco cabello, parecía sólo unos años mayor que yo, a simple vista se porto amable, pero era su trabajo eso no quiere decir que yo le haya agradado.

Estuve los quince minutos que me había señalado el instructor en la bicicleta estática, pero al tiempo había aprovechado para revisar el lugar, tratar de saber qué tipo de gente iba, me agradó darme cuenta que era un gimnasio juvenil, o tal vez es la hora en la que asistí, había muchos jóvenes de universidad o tal vez algunos que ya estaban laborando simplemente. Había pocas personas mayores y eran las que más le echaban ganas, además no estaban al pendiente de lo que hacían los demás, ellos no iban a dialogar iban a hacer ejercicio. En cambio la juventud se veían platicando entre sí, riendo, bromeando, incluso caché a más de uno mirándome.

Chuck me dirigió a uno de los aparatos, consistía en sentarme y elevar las piernas, claro que en las piernas tenía peso, puso la primera barrita y me comenzó a guiar. Debía subir rápido y bajar lentamente.

-Has doce repeticiones de cuatro series- me dijo y se alejó para platicar con una mujer que llevaba unas mallas muy ajustadas.

Las primeras doce quedé muerta, aunque tenía condición, nunca había levantado peso, yo podía ser muy flexible y rápida, pero no tenía casi nada de fuerza. Me limpié el sudor con una pequeña toalla y me quité los audífonos un momento para ver a la joven que se me acercaba.

-Disculpa, ¿podemos alternar?- me preguntó con una sonrisa.

-Sí, no hay problema- le dije levantándome del asiento. Aumentó cinco barritas y comenzó a hacer lo que a mí me había costado tanta trabajo con una facilidad que me sorprendía.

Cuando fue mi turno nuevamente sudé la gota gorda, no alcancé a hacer las doce repeticiones sino que me había quedado en las diez.

-¿Es tu primer día?- me preguntó la joven.

-¿Se nota?- respondí limpiándome el sudor.

-En realidad no- sonrió- tienes cuerpo de atleta, sólo que nunca te había visto antes, y conozco prácticamente a toda la gente de este horario.

Tenía una sonrisa amable que hizo que inmediatamente me cayera bien. También era pelirroja, sólo que de un tono más rojo y de tinte, el cabello corto a los hombros y extra lacio, cejas graciosas y unos ojos inmensamente oscuros.

-Menos mal, que pena que todos te vean sufriendo- reí- apropósito soy Lily.

-Minerva, pero todos me llaman Minnie.


¡Hola!

Siento mucho la tardanza, ¿siempre digo eso, verdad? pero los que me han seguido desde My life with James, saben que soy un poco descuidada con las actualizaciones -.- lo siento, lo siento, pero la inspiración llega en cualquier momento. Espero comenzar a actualizar un poco más rápido ahora que estoy de vacaciones, sin embargo, no prometo nada.

Me encantaría saber su opinión de como se desarrolla la historia, los reto a que en el review de este capítulo me escriban opiniones con respecto a la trama o un personaje, que si James les parece muy hosco, si falta participación de Sirius o si les parece que la historia a perdido su toque, no solamente que digan 'actualiza'.

En base a sus respuestas, actualizaré el próximo capítulo y tal vez cambie de rumbo a la historia.

Nos leemos en la próxima.