Capítulo 8: Camino al altar

Estoy frente al espejo admirándome. El día de hoy es la boda de Clarisse y Lauren, faltan al menos dos horas para que comience la ceremonia, tenía tantas ansias de ir que había ido al salón desde temprano, había dejado que me hicieran hondas en el cabello y que maquillaran mi cara del modo más natural y elegante que se pudiera. Me veo bastante bien debo admitir, y siento mi cuerpo tan atlético como antes. Tengo cerca de un mes yendo al gimnasio y he notado resultados favorables, no sé porque antes nunca me dio por ingresar a uno; tal vez porque pensé que con el ejercicio del baile era suficiente, y tal vez lo era… en aquel entonces.

Noto mi cintura un poco más estrecha y las caderas más redondeadas, sólo un poco, tal vez no se me nota pero yo lo he notado en mi ropa. El vestido aún no me lo he puesto, no quiero dañarlo, mancharlo, ensuciarlo, doblarlo o tan siquiera arrugarlo, permanece colgado fuera del armario de James. Sí. El armario de James… o el antiguo armario de James.

Después de que mi hermanastro se mudó, mis padres ya no tenían porque soportar que Mike durmiera en su habitación. En todo caso, los comprendo, son una pareja y necesitan privacidad, para hacer sus cosas de pareja en las que prefiero no pensar… ni hablar. Pero como mi antigua habitación era la de Mike, las paredes aún estaban de ese color con la cenefa horrible de ositos, con sus muebles percudidos e incluso las paredes rayadas, decidí que lo más saludable era que le dejara su habitación, sin necesidad de que hiciéramos muchos cambios, en todo caso, James había dejado todos sus muebles y era un gasto que nos ahorraríamos. Solamente es cuestión de que un fin de semana reacomode la habitación. Pero a mi pesar, no quiero hacerlo, me gustaría mantenerla justo como James la dejó.

Hablando de James, no debería de tardar, dijo que pasaría por mí como a esta hora, solamente faltan cinco minutos para las seis. Así que comencé a descolgar el vestido, lo esparcí por la cama esperando que no se arrugara y me desvestí, solamente quedándome con ropa interior. Traté de entrar en el vestido con la mayor delicadeza posible, sin arruinar mi peinado ni maquillaje. Cerré el cierre y me volví a admirar en el espejo.

El vestido era largo hasta mis tobillos, suelto con pequeños dobleces, solamente se ajustaba del busto con unas pequeñas aplicaciones plateadas. Era de un color verde claro que iluminaba aún más el color de mis ojos, sonreí, de verdad me veía muy bien. Abrí el alhajero y me coloqué una pulsera de cristal que combinaba con unos aretes largos. Todo el conjunto daba una apariencia agradable y armonizaban perfectamente los colores. Me calcé unas zapatillas plateadas no demasiado altas y me aseguré que todo estuviera en su lugar, tomé mi cartera y al fin salí de la habitación.

Escuché voces abajo, toda la familia estaba reunida, e incluso más de la familia me atrevería a decir… En la sala estaban viendo la televisión Emily y Shane, eternamente, esos dos no hacían otra cosa –sí como no-, Mike estaba sentado en el suelo con unos cuantos carritos haciendo sonidos como si estos fueran reales, sonreí al verlo, era tan tierno y adorable, era mi integrante favorito de la familia. Me recordaba tanto a Emily cuando recién la conocí, igual de adorable e infantil, con mejillas rellenas que daban ganas de comérselos a besos. Pero no veía a los mayores por ningún lado…

-Están en el jardín- me dijo Emily con cara de disgusto.

-¿Estás molesta?- me extrañé.

Shane me volteó a ver y decidí ignorarlo, como siempre.

-¿Quién no estaría molesta si cada vez que te das cuenta, Caroline aparece?- escupió- la detesto, espero con ansias el día en que James termine con ella.

-¿Vino con Caroline?- ya me estaba enojado, realmente, estaba de acuerdo con Emily, ¿por qué Caroline siempre debía aparecer?

-Ella llegó antes- me respondió Shane.

Gruñí. ¡Maldita sea!

-¿Crees que piense ir a la boda?- le pregunté.

Tal vez si yo misma me dirigiera al jardín y supiera que era lo que estaba pasando, tendría una respuesta y dejaría de preguntarle a una adolescente que más que responderme con sinceridad, se estaba dejando llevar por sus hormonas y sus impulsos. Esos impulsos que decían que no quería para nada a esa perra cerca de su hermano.

-No lo creo, no iba vestida para la ocasión- estaba pensativa, rascándose la barbilla y sin mirarme a los ojos- pero creo que algo realmente grueso pasó.

Hice una mueca que trató de ser una sonrisa, pero se quedó en el intento no quería sonreír, no sentía ánimos de hacerlo pero quería tranquilizar a mi hermanastra, no lo logré obviamente. Estaba demasiado preocupada porque mi intuición femenina me decía que realmente había pasado algo grueso, y que mi velada dependía de un hilo.

-Por cierto, Lily, que bien te ves- sonrió mi hermanita y quise comérmela a besos.

La sonrisa natural salió, sólo por un momento, antes de dirigirme al jardín.

Como Charlus amaba las plantas y no dejaba que nadie más tocara su jardín, un poco antes de mi regreso había decidido por fin remodelarlo volviendo un lugar acogedor donde podías pasar un rato agradable. Había colocado una sala de exteriores bajo un pequeño tejado al fondo del jardín, adornado por diversas flores y diferentes especies de plantas de las cuales yo puedo decir que desconozco totalmente, sólo sé que se ven bien y hacen que huela delicioso.

En la sala en el sillón más largo estaban sentados Charlus y mamá, agarrados de la mano y con la mirada baja, eso me preocupó, no era buena señal, algo malo estaba pasando. Caminé lentamente por el camino de rocas que atravesaba el jardín, y al acercarme pude visualizar a Caroline sentada en otro sillón con la cara entre sus manos, llorando seguramente, era lo único que hacía de un tiempo para acá. Mientras que James estaba sentado a su lado con la vista perdida, portaba su esmoquin un poco desarreglado pero mucho más guapo que de costumbre.

-¿Qué sucede?- pregunté preocupada, después de ver la escena.

-Nada, cariño- trató de tranquilizarme mamá, se puso de pie y tomándome de la mano me guió nuevamente al interior de la casa- todo está bien- me dijo ya que estábamos dentro.

-Claro que no, mamá- me quejé- ¿qué pasa? Está pasando algo muy raro.

Ya en la cocina, mamá se sirvió un vaso de agua con suma lentitud. Después de que se sentó en el desayunador y le dio un sorbo al agua me volteó a ver, con esos ojos tan parecidos a los míos, solamente que de otro color.

-Es un problema en la relación de James y Caroline- me dijo- no tienes de qué preocuparte- trató de sonreírme, pero esa sonrisa se quedó ahí y fijó la mirada en otro lado, totalmente enfrascada en su mundo.

-¿Qué clase de problema?

-Cariño, deberías ir arriba y guardar un poco de ropa- me dijo, lo cual me extrañó a un más.

-¿Ropa para qué?

Si me estuviera viendo, probablemente mi mandíbula estuviera desencajada, los ojos los tuvieran más abiertos de lo normal con las pupilas muy dilatadas, y en mi rostro una expresión de confusión fusionado con miedo.

-Esta noche irás a dormir al departamento de James- me tranquilizó- saldrán muy tarde de la boda, y ni Charlus ni yo queremos que James maneje a esas horas de la madrugada hasta acá.

No daba crédito a lo que estaba oyendo, ¿dormir en el departamento de James? Y realmente, eso era lo que me tenía sin cuidado, era lo que menos me preocupaba, por ahora mi mente estaba situada en el jardín tratando de comprender que era lo que estaba pasando y ¡rayos! ¿por qué mamá no me decía nada?

La dejé en la cocina con la vista perdida antes de subir rápidamente las escaleras. Busqué cualquier bolso grande en el armario, metí mi pijama, un cambio para el día siguiente, más artículos personales que ninguna mujer olvidaría aunque su vida dependiera de ello. Eché unas sandalias y cerré por fin la bolsa.

Cuando bajé las escaleras, todos ya estaban en la sala. James estaba en la puerta esperándome y no se veía por ningún lado a Caroline.

-¿Y Caroline?- no me aguanté de preguntar.

-Ya se fue- me contestó Charlus por primera vez mirándome, rápidamente sus ojos se abrieron en par- ¡wow! Lily, que hermosa te ves- me sonrió y me hizo dar una vuelta cuando terminé de bajar las escaleras.

-¿Veldad que padese plincesa?- dijo Mike poniéndose de pie y abrazando una de mis piernas.

No pude evitar que se me saliera una sonrisa, esta vez una sincera. Mis ojos se iluminaban al ver a mi pequeño hermanito.

-Gracias, corazón- le dije dándole un beso en la frente.

-Vallan con mucho cuidado- nos dijo mamá, nos plantó un beso en la mejilla a mí y a James.

Antes de que me diera cuenta, James tomó mi bolsa y avanzó hacia su camioneta con paso fuerte, aún debía de ir afectado de lo que había pasado anteriormente. Traté de ignorarlo y me despedí adecuadamente de mi familia. Cuando subí al auto, James ya tenía en carro encendido desde hacía un momento, ya se había colocado el cinturón y apretaba con fuerza el volante.

-Estoy lista –le dije suavemente- vámonos.

No sé que dije o hice, que derrepente vi a James recargar su cabeza sobre el volante tapando su cara con sus brazos. No dije nada, se había derrumbado y necesitaba un momento de silencio. Traté de no importunarlo, pero cuando me percaté de que su cuerpo temblaba ligeramente y ya tenía algunos minutos en la misma posición, decidí que quizás necesitaba apoyo.

Levanté los antebrazos de los asientos y me acerqué lentamente a él, lo más que el mobiliario del auto me permitía. Toqué su hombro en señal de apoyo, como no se movió decidí extender mi mano y tomar con más fuerza. Él solamente temblaba ligeramente, y solamente dejó escapar un pequeño quejido. Sabía que los hombres solamente lloraban seguros de su propio valor, James debía estar muy afectado para llorar y más aún para permitirse el mismo hacerlo frente a mí. No somos la persona en quien más confiamos en realidad.

Lentamente comenzó a levantar la cabeza y pude ver su carita sonrojada. Tenía las mejillas húmedas y en sus pestañas todavía se perdían pequeñas lágrimas.

-¿Estás bien?- pregunté preocupada.

Él no respondió, solamente negó con la cabeza.

-¿Quieres decirme que pasa?- temía en hacerle esa pregunta, pero simplemente se escapó de mis labios. Me había conmovido de tal manera, que ya ni siquiera me interesaba el chisme, solamente quería saber que James estaba bien y que lo que había pasado tenía solución.

En cuánto escuchó la pregunta, levantó por completo su cara mirándome a los ojos, esos ojos tan oscuros que hacían que me perdiera en ese mar chocolatoso, con esas pequeñas lágrimas añejadas dentro de sus parpados hacían que realmente se volvieran un oscuro mar profundo.

-Caroline está embarazada- me susurró sin apartar su mirada de mis ojos.

No supe si fue el ambiente, o el calor del momento, la noticia o el hecho de que tenía a James tan cerca de mí mirándome tan intensamente como hacía mucho no lo hacía, hacía años, ocho años exactamente. Pero sentí que mi corazón se hacía pequeño y la vista se me nubló.

-¿Eso es malo?- me atreví a preguntar.

Respiró profundamente antes de responder.

-Es malo porque iba a terminar con ella- contestó por primera vez apartando la mirada- no estoy listo para una responsabilidad así, apenas puedo cuidarme yo solo. No quiero comprometerme, ni casarme, y papá y Helen piensan que es lo que debo hacer; que un hombre responsable es lo que haría. No puedo tener un hijo.

-¿No quieres tener hijos?- me extrañé.

-Por supuesto que sí- respondió rápidamente, inclinándose hacia mí- pero no ahora, ni con esa mujer que es una manipuladora y posesiva. Tengo muchos planes en el futuro, quiero poner mi propio despacho, comprar una casa y un perro, comprar un auto nuevo, casarme y después tener hijos. No empezar todo por el lado equivocado. Lo peor es que ni siquiera sé si ese niño es mío. Tengo más de dos meses sin tocarla, Caroline jura que tiene dos meses de embarazo, pero yo no estoy seguro de eso. Caroline no es la mujer para mí, después de mucho pensarlo llegué a esa conclusión hace unos días, y ahora no podré separarme de ella. Tampoco soy un mal hombre o un padre desnaturalizado como para abandonarla, ni mucho menos no hacerme cargo de mi hijo. Pero es que no sé qué hacer.

Nuevamente sus ojos se volvieron cristalinos, y en la última frase su voz se quebró. Me desgarraba el alma escucharlo y verlo en ese estado, así que hice lo único que podía hacer. Lo abracé, lo abracé muy fuerte dejando que recargada su cabeza en mi hombro. Me importó un bledo que mi vestido se arrugara o que sus lágrimas deshicieran los risos que me habían costado toda la tarde. Ese momento era para James y sólo para él. Su dolor significaba mucho más que cualquier aspecto físico.

Mi sorpresa fue que no solamente se dejó abrazar, sino que también me correspondió, me tomó por la cintura y pegó su cuerpo al mío. Sentí ese calor abrazador que emanaba su cuerpo y en mi interior nació algo, un pequeño calambre en mi estomago que subió por todo el esófago para desembocar en mi boca plantándole un beso en la cabeza. Sentí que me tomaba con más fuerza y por un momento desee que estuviéramos exactamente igual pero en diferente posición, en la que él no llora por otra mujer, y yo no lo estoy consolando por su sufrimiento. Un encuentro que sólo aparece en mis sueños.

A pesar del tráfico y el retraso de media hora dentro del carro, llegamos a la ceremonia a buena hora, faltaban quince minutos para que iniciara y la iglesia ya estaba repleta. Yo iba del brazo de James cuando nos reunimos con los demás padrinos.

Lauren estaba radiante con su cabello negro recogido enfundada en un vestido rosa, obviamente para nada había sido elección de ella, ya que si algo yo recordaba muy bien era que Lauren había desarrollado cierta alergia al color rosa ya que lo consideraba sexista. Por otro lado iba tomada del brazo de Jake, que llevaba un traje simple sin corbata señal de que él no pertenecía a la corte pero acompañaba a su pareja como era su deber.

-¡Lily!- exclamó Lauren al mirarme, se deshizo del brazo de Jake y corrió a mi encuentro recogiéndose el vestido- pero que hermosa te ves- me dijo antes de darme un abrazo.

-Tú también te ves muy bien- le dije sonriendo- pero ese colorcito…

Bufó.

-No me digas nada- se quejó- Clarisse me obligó a usarlo, me chantajeó diciéndome que era su boda y que el mejor regalado de todos sería verme vestida de rosa como el resto de sus damas. Por una vez no me negué, y aquí estoy, vestida de rosa.

Reí con simpatía.

-Quiero decir que se te ve muy bien.

Me tomó del brazo y comenzó a caminar lentamente a donde estaba Jake.

-Oye, ¿qué le pasó a James?- me preguntó en voz baja- trae una cara…

Busqué a James con la mirada y lo encontré parado con Sirius, hablando, Sirius también vestía de esmoquin pero al igual que mi hermanastro tenía un desplante serio y ponía atención a lo que su amigo le decía. Seguramente le contaba sin detalles lo que había pasado con Caroline ese día.

-Después te cuento- le respondí- no es la ocasión. Por cierto, ¿dónde está Remus y Clarisse?

-Clarisse no ha llegado y Remus tiene dentro de la iglesia como veinte minutos- sonrió- tiene una cara que ni te imaginas, está muy nervioso. Tal vez deberíamos entrar para agarrar lugar.

Asentí con la cabeza y busqué a James con la mirada. Para mi sorpresa él también me buscaba, y al verme rápidamente se acercó acompañado de Sirius.

-Hola, preciosura- me saludó Sirius con la mejor de sus sonrisas, con ese carácter tan único y esa simpatía que lo caracterizaba a pesar de haber escuchado malas noticias hacía tan sólo unos minutos.

Me besó la mano como hacían los caballeros en los tiempos antiguos e igual que Charlus me hizo dar una vuelta.

-Estás preciosa- me sonrió- ¿No es así, James?- le preguntó a su mejor amigo, que tenía la vista perdida en algún lugar de los invitados. Rápidamente al escuchar su nombre volteó, y sin mirarme mucho asintió con la cabeza.

-Tal vez sea buena idea aguardar nuestros lugares- repitió Lauren.

Entramos a la iglesia, yo aún del brazo de Sirius que no me había querido soltar ni un minuto. Al pie del altar estaba Remus que llevaba un traje color caqui, que lo hacía ver realmente guapo, estaba peinado cuidadosamente y platicaba con un hombre que nos daba la espalda.

-¡Eh, Lunático!- lo llamó Sirius en voz alta, demasiado alta, tal vez todos los que estaban dentro de la iglesia voltearon.

-Hola, chicos- sonrió Remus- por un momento pensé que no habían llegado.

-¿Cómo crees? Si somos los más importantes de la boda- bromeó Lauren.

Remus tenía una sonrisa radiante, que podía iluminar cada rincón de esta Tierra, sus ojos tenían unos brillantitos adorables que combinaban a la perfección con ese atuendo.

-Escucha, Lunático- dijo James abrazándolo por los hombros- todavía estás a tiempo, podemos huir y tener una vida de solteros gamberros. Sirius y yo te apoyamos.

-¡Jodidos amigos de mierda! ¿con estos amigos para que quiero enemigos?- exclamó Remus entre molesto y en broma.

-Chiisstt! – los calló Sirius poniendo un dedo frente a sus perfectos labios- Que estamos en una iglesia, y ustedes diciendo boludeces. El señor nos escucha- dramatizó, arrancando una carcajada de sus amigos.

Detrás de Sirius que aún bromeaba, estaba James aún abrazando a Remus, con esa hermosa sonrisa que me derretía, echando la cabeza hacia atrás y enseñando todos esos blancos dientes que provocaban dejar ser mordida por ellos. Me encantó verlo más animado, incluso hasta bromeando y riendo de los chistes de Sirius. Ese era el James que yo recordaba y ese que tanto me había gustado en el pasado.

Cuando dejó de reír, me encontré con su mirada que rápidamente se suavizó y que sostuve por unos segundos antes de apartarla con un nudo en la garganta. A su derecha, un poco más atrás me encontré con un par de ojos que me miraban fijamente. Eran de color miel y me miraban con atención, después de ver su cara tuve que apartar mi vista rápidamente, me moría de la pena, ese chico se trataba del primo de Remus, Alex, que había conocido el día de la cena en casa de Lauren, con quien me besuqueé en la discoteca y estuve a punto de acostarme con él. Sí, ese mismo que me había dicho Lauren que se moría por mí y siempre preguntaba por mi presencia.

-Lauren, ¿no deberíamos ir a buscar a Lois, Jessie y Anne?- le pregunté tratando de irme de ahí, ya que veían a Alex con toda la intensión de venir a saludarme.

-No- me contestó de mala gana- Lois es la que nos debe de buscar, ella es la dama de honor, además no creo que sea difícil ubicarlas, todas visten del mismo rosa que yo.

En realidad, yo no era dama ni madrina, yo solamente acompañaba a James para que él estuviera solo, ya que se había negado rotundamente a llevar a Caroline, pero cuando ingresaran a la iglesia antes de Clarisse él llevaría del brazo a Lois ya que ambos eran los padrinos de honor.

Faltaban dos minutos para la misa iniciara y ya se veía una mancha de color blanco en la puerta de la iglesia, así que tomé mi lugar lo más cerca que pude junto a Jake que también debía esperar a que la misa iniciara. Cuando la marcha nupcial empezó, Remus yacía solo a los pies del altar y todos volteamos a ver hacia el pasillo, donde iba pasando al inicio Lois tomando del brazo a James. Seguido de Lauren y Sirius, Jessie y Alex y, por último, Anne y Peter. Se acomodaron en las bancas y justo después pasaron dos niños de cuatro años tomados de las manos, ella llevaba una canastita con la que iba soltando pétalos en el pasillo. Todos suspiramos al verlos, incluso Jake que estaba a un lado dejó escapar una exclamación. Justo después, del brazo de su padre Clarisse ingresó a la iglesia.

Se veía realmente hermosa, su vestido era totalmente blanco muy ancho y redondo como el de una princesa, ajustado del tórax con aplicaciones en cristal, la cola media aproximadamente cuatro metros, el maquillaje era suave y su cabello era recogido adornado por un velo; en sus gláciles manos llevaba un ramo de flores de color rojo, y fue el momento de voltear a ver a Remus. Su cara resplandecía, nada ni nadie podía hacer desaparecer esa sonrisa, estaba encantado con lo bella que se veía su futuro esposa. En realidad todos estábamos encantados, no creo que logre ver a Clarisse más hermosa de lo que se veía esa noche.

Cuando el padre de Clarisse la entregó a Remus dio inicio la ceremonia. Todo fue muy hermosa, incluso el sermón que hablaba sobre el amor verdadero, y lo que una pareja debía hacer si realmente se amaba, unir sus vidas en santo matrimonio y esa la manera de alcanzar la cúspide de la felicidad. Tal vez el cura tenía razón, tal vez yo sería muy feliz si estuviera con el hombre que amo, el problema es que solamente me enamorado una vez y aún no estoy segura de haber dejado de hacerlo.

Miré a James que estaba en la otra fila, Lois aún no había soltado su brazo, seguramente quería aprovechar cualquier momento para estar tan cerca de mi hermanastro, ya que no está de más decir, que cualquier mujer podría derretirse por él. Incluyéndome, lamentablemente.

-Yo te acepto a ti, Remus John Lupin, para amarte y respetarte todos los días de mi vida- sonrió Clarisse con los ojos llorosos, tomando las manos de Remus y colocando el anillo.

-Y yo te acepto a ti, Clarisse Lemisch, para amarte, honrrarte y respetarte todos los días de mi vida- aceptó Remus con la misma sonrisa de felicidad, colocando el anillo en el dedo anular de su ahora esposa.

Cuando se besaron todos aplaudimos, casi sentí que se me salía una lágrima de la emoción. Había sido realmente hermoso, y me ponía muy feliz saber que una pareja que siempre, desde la secundaría se habían querido por fin habían terminado juntos.

-Será mejor salir a felicitarlos- me dijo Jake ofreciéndome su brazo, así que yo lo tomé y ambos nos dirigimos a la salida.

Alrededor de los novios había una ola de gente arremolinándose para saludarlos. Yo me mantuve un poco alejada junto a Jake hasta que los chicos se acercaron.

-¿Verdad que estuvo precioso, mi amor?- dijo Lauren acercándose con un pañuelo limpiándose las lagrimas- Nuestra boda debe ser así.

Cuando escuché eso, no pude evitar voltear a ver a Sirius que conversaba con Peter, Anne, James y Lois sobre la boda. Quizá Lauren y Sirius hacían mucha mejor pareja incluso que Remus y Clarisse, pero al parecer tenían bastante tiempo separados y sin intensión de unirse nuevamente. A Sirius parecía valerle el hecho de que Lauren se la pasara con Jake y pues en realidad, no tenía nada que reclamarle, ni que fueran algo ¿verdad?

Cuando la ola se hubiera disipado un poco, me acerqué primero a abrazar a Clarisse que al verme soltó un largo "Lily" y me agradeció que hubiera asistido. Inmediatamente la solté alguien se colgó de su cuello y volteé a felicitar a Remus, éste estaba siendo abrazado por su primo que en cuanto lo soltó yo me colgué de su cuello.

-Muchas felicidades, Remus- le dije al oído- espero que hagas muy feliz a mi amiga.

-Ella me hace a mí- me respondió- por cierto, ¿recuerdas a Alex?- agregó.

Yo sentí que se me venía el alma a los pies, pero traté de disimularlo con la mejor de mis sonrisas y tratando que no se diera cuenta del temblor de mis rodillas.

-Como olvidarlo- respondí con ironía- gusto en verte, Alex.


Antes que nada... ¡Gracias por hacerme llegar a los 106 reviews! Y tan pronto... sólo 7 capítulos, en My life with James fueron al menos 10 capítulos, muchas gracias por eso.

Ahora sí los puedo saludar: Hola!

Me gusta mucho dejarles comentarios al final, y aún más cuando me doy cuenta de que realmente los leen. ¡Muchas gracias a todos los que me siguen, por su paciencia sobre todo! Creo que es la primera vez que subo un capítulo nuevo en menos de un mes, todo gracias a la vacaciones que me han dado un poco de inspiración ¡benditas vacaciones!

Sobre los resultados de sus criticas, aquí les van:

-Me han pedido mucho a Sirius, ¡Lo sé, lo sé! Falta la chispa de Sirius, la verdad no me considero muy buena escribiendo comedia y creo que Sirius se basa más que nada en eso, siempre me he imaginado a Sirius con un ser muy gracioso, divertido, que al mismo tiempo hace el intento de ser seductor. Trataré de incorporarlo más a la historia, se me hace un poco difícil ahora que ya no están en la escuela, pero siempre hace falta la presencia de Sirius.

-También me han pedido un poco la pareja Sirius y Lauren, es algo en lo que aún estoy trabajando.

-Han pedido sobre todo, más encuentros entre James y Lily, yo también lo pienso, esta pareja ha estado un poco alejada, así que he decidido unirlos más en este capítulo, y ya veremos que les depara el destino en el próximo capítulo.

Espero más de sus comentarios, que les pareció este nuevo capi que está más que nada dedicado a James y Lily.

Nota: Si más de algun traviesillo pensó que Minnie o Minerva del capítulo 7 era McGonagall, lamento matarles la ilusión, pero no se trata de ella.