Capítulo 9: Sólo mía
La recepción sería en un salón en el centro de Londres, uno que me parecía muy conocido y cada vez que nos acercábamos más, más segura estaba que realmente había estado en ese lugar. Pero antes de llegar, James dio vuelta unas calles antes dirigiéndose a un lugar que yo desconocía.
Estaba más tranquilo, aunque sus ojos aún permanecían un poco hinchados habían aparecido nuevamente esos brillitos en su mirada que tanto me gustaba. No sabía que había pasado, pero no me sentía incomoda de ir con James en el auto, aún con el silencio que reinaba. Él sólo miraba al frente, mientras conducía mecánicamente y solamente en los semáforos volteaba a verme.
-De verdad todos tienen razón- me dijo de repente cuando estábamos en un semáforo en rojo, yo di un salto en mi asiento, me había sorprendido. Aparté la mirada de los autos que pasaban a un lado y le pregunté en silencio de qué hablaba- esta noche te ves muy linda.
Lo admito, me sonrojé.
-Quiero decir, no es que alguna vez te veas fea- se corrigió rápidamente mirando para otro lado- en realidad, te has ido embelleciendo con los años.
No me miraba, pero estaba sonriendo. El semáforo se puso en verde y sentí que algo creció en mi pecho al tiempo que ponía el motor en marcha, un sentimiento que estaba renaciendo. Por un momento, no sentí que estábamos ahí con 23 años en camino a la boda de nuestros amigos, sino que andábamos con 15 años agarrados de la mano caminando para ir al colegio.
-¿A dónde vamos?- pregunté, cuando ya no sabía dónde estábamos.
-Haremos una pequeña parada- me había dicho justo antes de apagar el motor en un estacionamiento al lado de un edificio.
Tomó mi bolsa con ropa que estaba en el asiento de atrás y se bajó del carro, antes de que me diera cuenta ya estaba del otro lado abriéndome la puerta. ¿Qué estaba pasando con James? ¿Por qué de repente tanta caballerosidad? Es cierto que desde que volví a Londres no habíamos tenido problemas, sólo al principio un poco de recelo y rencor, sólo una pizca porque al comenzar a trabajar juntos habíamos mantenido una buena relación… por así decirlo.
Me guió al interior del edificio, y subimos a un ascensor. James marcó el piso número 3 que era el último, y esperamos sólo unos cuantos segundos para que se detuviera, pudiendo descender.
-¿Qué te parece el edificio?- me preguntó caminando hacia una de las puertas que había. Sacó la llave del bolsillo y la abrió rápidamente.
-Se ve bastante bien, debió haberte costado mucho dinero- respondí mirando las paredes que lucían de un color rojo muy moderno, en la recepción sólo había tres puertas, y una de ellas era el departamento de James.
-Estaré pagándola por algunos años-sonrió- bienvenida.
Cuando entré casi se me cae la baba, era un departamento realmente grande y moderno, tenía una gran sala con sillones negros de piel sintética, la mesita de noche tenía barrotes plateados y con cristal. A un lado se encontraba la cocina, que era toda de metal pero con detalles en negro, con una barra de desayunador y dos sillas altas. Toda la pared hacia el horizonte era de cristal, con puertas que se deslizaban hacia un balcón, las cortinas estaban corridas mostrándome un Londres de noche lleno de estrellas.
James entró a una de las habitaciones y yo me dirigí hacia el balcón, aún estaba embelesada. El viento fresco llenó todo el departamento al correr la puerta y deslizarme hacia el exterior, me recargué en el barandal y respiré hondo. No lo podía creer, pero me sentía cómoda en ese lugar, y aún más, al lado de James.
-Es hora, Lily- anunció James desde el interior.
Me despedí de la vista y lo seguí. Sabía que más tarde podría disfrutar de ese lugar tan acogedor, por ahora, era el momento de estar como Dios manda en la boda de nuestros mejores amigos, quienes nos matarían si no estábamos ahí a tiempo.
-Aquí dormirás- señaló una de las tres puertas que hasta entonces no había visto- ya está tu bolsa dentro.
Hasta que íbamos en el ascensor no me había percatado que James llevaba un paquete en las manos, no me dijo nada, pero intuí que había olvidado el regalo en su departamento por las prisas de salir a tiempo a la misa. Sin embargo, como la recepción estaba cerca decidió pasar por el.
Inmediatamente nos estacionamos fuera del salón, recordé porque se me hacía tan conocido. Era porque años atrás, en la última noche que había pasado en Londres hacia ocho años, había sido en ese lugar. Había sido la boda de alguna prima lejana de James, ni siquiera recordaba su nombre, pero sabía exactamente qué había pasado en ese lugar, aún lo recordaba como si fuera ayer.
Cuando entré al salón del brazo de James, sentí que algunas miradas se posaban en nosotros, no supe exactamente por qué, tal vez porque James lucía guapísimo que atraía todas la miradas femeninas, o era que James, Charlus, Sirius y todos los demás, tenían razón y yo lucía radiante. O, era la combinación de ambos, junto con un poco de envidia. Respiré hondo y traté de no ponerme nerviosa, sentir tantas miradas en mí me hacían comportarme insegura y podría ocasionar algún accidente. Miré a James de reojo, parecía tan tranquilo y relajado acostumbrado a esas miradas sobre él.
Atravesamos el salón a paso normal, hasta llegar a una mesa que estaba a un lado de la mesa de honor que se encontraba situada en el puro centro, justo frente a la pista de baile. Ahí ya se encontraban Lauren, Jake, Sirius, Peter, y para mi sorpresa, Alex, Frank y Alice, sí, esa misma Alice a la que no le caía nada bien cuando estábamos en la secundaria.
-James- saludó Frank poniéndose de pie, dándole un abrazo a mi hermanastro.- Lily, tanto tiempo…- me sonrió marcando esos hoyuelos que recordaba- y más hermosa todavía.
Me dio un pequeño abrazo, apenas tocándome antes de soltarme.
-¿Recuerdas a Alice?- me preguntó tomándola de la mano. "como olvidarla"
-¿Qué tal, Alice?-la saludé con una sonrisa.
Estaba enfundada en un vestido color azul marino, elegante debo decir. Tenía la misma cara redonda pero sus facciones se habían endurecido, se había dejado crecer un poco el cabello, ahora le llegaba un poco por debajo de los hombros y llevaba suaves hondas. Para mi sorpresa lucía más llena, con una barriga redonda y unos pechos a punto de explotar.
-Hola, Lily- me respondió para mi sorpresa- me da mucho gusto verte.
No podía creer que Alice me estaba saludando y con tal jovialidad. Voltee a ver a Lauren, sólo para saber si ella también lo había notado, pero noté cierta ternura en su mirada al ver la barriga de Alice, que me hizo preguntarme ¿cuánto tiempo hacía que volvieron a ser amigas? ¿y por qué nadie nunca lo había mencionado?
Me senté entre James y Alice al ser el único sitio vacío, mi hermanastro rápidamente se volteó a hablar son Sirius y Alex, mientras que a mi no me quedó otra opción más que girarme a la otra pareja.
-¿cuánto llevan juntos?- les pregunté interesándome un poco por su vida privada.
-llevamos dos años de casados- sonrió Frank, sobando con dulzura la barriga de su esposa- y ya siete meses esperando ser padres.
-¡Qué hermosos!- solté naturalmente, la felicidad de ambos me conmovió- Quien iba a pensar que terminarían juntos, tú sueño se hizo realidad, Alice.
-Aunque nunca lo quise admitir- soltó con una risita mirando a su marido. Le dio un pequeño beso en los labios, que rápidamente se convirtió en uno más intenso. No quise ser descortés así que me giré tratando de no parecer incomoda.
Lauren me miraba mientras reía, Jake la tenía abrazada por los hombros y yo reí junto a ella.
-Siempre son así de intensos- movió sólo los labios diciéndome eso, que yo capté rápidamente asintiendo con la cabeza.
De un momento a otro James y Sirius se pusieron de pie, con la excusa de ir a buscar algunos tragos, los dos asientos quedaron vacíos así que fue el momento perfecto para que Alex tomara el lugar de James.
-Hola otra vez, preciosa- me dijo con una sonrisa.
-¿Qué tal?- respondí sin poder ignorarlo.
-Casi no pudimos hablar después de la misa, parecía que querías salir huyendo- su mirada era tan penetrante que ni siquiera podía sostenérsela. Sabía sus intenciones, realmente las sabía, no necesitaba ser una maestra en el arte de la seducción para saber que Alex buscaba una oportunidad para terminar lo que habíamos comenzado.
-No, no, no, claro que no- negué con la cabeza y pestañeando fuertemente- lo que sucedía era que James tenía mucha prisa, debíamos ir por el regalo y… pues tú sabes.
-Sí- sonrió- vaya hermanastro tan celoso tienes. Siempre que estás conmigo busca una forma para alejarte.
Reí, no supe si de nervios o porque si realmente me hacía gracia que Alex pensara que James me celaba.
-Menos mal que no son hermanos de sangre- suspiró aliviado- porque si no, me mataría. Debería estar acostumbrado- sonrió de nuevo- con una hermanastra tan guapa como tú, no es posible que se ponga celoso de cuanto hombre se te acerque.
Justo cuando Alex dijo la última frase, James se iba acercando con dos vasos en las manos, uno que dejó justo enfrente mío cuando respondí:
-Tú no te preocupes por eso.
Un cuarto de hora después hicieron su aparición, Remus y Clarisse presentándose ahora como marido y mujer, bailaron un vals lento y después del brindis en el que todos levantamos las copas deseando suerte a feliz pareja, comenzó a tocar el grupo musical baladas para relajar el ambiente y pasar un rato agradable antes de la cena.
Alex aún permanecía a mi lado, tratando de sacarme platica en cualquier oportunidad que tenía, Frank y Alice estaban en su mundo haciéndose cariños, Lauren, Jake y Peter conversaban entre ellos, mientras que Sirius y James aprovechaban cualquier oportunidad para escaparse quién sabe a que lugar. Pero cuando volteaba ya no los veía, después estaban en una mesa alejada saludando gente, y mucho después en una esquina del salón conversando con jovencitas. Ese par no perdía el tiempo.
Sólo estuvieron todos en la mesa cuando se sirvió la cena, Sirius no dejaba de bromear cualquier cosa que se le ocurría siempre recordando viejos tiempos y contando alguna de las aventuras de los merodeadores en los últimos años de colegio. Cuando robaron el carro del padre de Frank la primera vez, o cuando Peter se hizo en los calzoncillos de tanto comer arándanos en una salida de noche, o la primera vez que Remus probó alcohol, Sirius botaba del asiento mientras relataba como tuvieron a cargar a Remus entre él y mi hermanastro. De vez en cuando James interrumpía para agregar algo, o Frank entre risas aclaraba lo que Sirius exageraba.
Aunque Sirius era el del relato, tenía la atención de todos que nadie se percató de que yo no aparaba la mirada de mi hermanastro que se había sentado frente a mí al estar ocupado su lugar. No podía apartar la mirada de su sonrisa, ni de cómo sus ojos de hacían pequeños cada vez que soltaba una carcajada, sus mejillas estaban un poco sonrosadas y cada vez se aflojaba más la corbata enseñando ese cuello exquisitamente blanco.
Estaba tan absorta que no me di cuenta cuando la cena terminó, James seguía sentado conversando con Peter cuando sentí una mano en mi rodilla.
-¿Quieres bailar?- me preguntó Alex mirando mis ojos, él era el que había tomado mi rodilla para llamar mi atención.
Me giré, notando que ni Lauren ni Alice estaban en la mesa, ambas estaban de pie con sus respectivas parejas y danzaban al son de la música. Los novios estaban en la pista siendo el centro de atención, rodeadas de numerosas parejas. La luz se había bajado y retumbaban mis oídos por las grandes bocinas que estaban a un lado.
-Claro- sonreí.
Le eché un vistazo a James antes de pararme, que ni se inmutó. No sabía por qué seguía esperando alguna reacción de él, tal vez porque Alex había mencionado que James era un poco celoso, y vaya que lo era, pero hacía mucho tiempo que no lo demostraba conmigo. Todo lo contrario. Trataba de ignorarme la mayor parte del tiempo, pero había ciertas ocasiones en las que no se podía controlar, y yo esperaba por esas ocasiones. Ni yo misma entiendo mi lógica, no debería estar esperando eso, sin embargo, lo espero, y no pude evitar embozar una sonrisa cuando noté su rostro endurecido al momento en que Alex me tomó de la cintura y me pegó a su cuerpo.
Me abracé de su hombro y con cada vuelta, esperaba encontrarme con su mirada. La mayoría de las veces sí, para mi gusto, pero de repente me encontré con la mesa vacía y preguntándome dónde estaría. Ese era mi momento, era la señal para que dejara de poner atención a todo menos a la música, una de mis pasiones es la danza y estaba dispuesta a aprovecharla, no todo el tiempo tenía la oportunidad de bailar libremente. Me deshice de los brazos de Alex y comencé a moverme al son de la música, cuando esta cambió el ritmo a uno más moderno.
-Que buenos movimientos, Lily- me dijo Lauren que se había parado a un lado de nosotros junto a Jake.
-Gracias- sonreí- los aprendí en Zurich.
Me tomó de la mano con esas uñas color fosforescente, y puso su espalda pegada a la mía, comenzamos a movernos lentamente. Alex me miraba con unos ojos llenos de deseo que yo ignoraba tanto como podía, esta noche estaba decidida no tomaría una gota de alcohol, no planeaba terminar en una cama diferente arrepintiéndome por el resto de mi vida de lo idiota que me pongo al tomar. Nada de eso, todo saludable.
No sabía cuánto tiempo llevaba bailando, ni cuanto hacía que James había desaparecido. Lauren y Jake seguían al lado nuestro, hasta que Remus y Clarisse se nos emparejaron.
-Sirius la está pasando realmente bien, ¿no?- preguntó Clarisse con burla sin soltarse de los brazos de su esposo.
Los cuatro volteamos mecánicamente y estaba Sirius es la pista bailando muy sensualmente con una rubia. A su lado, pero fuera de la pista, sentado en una silla estaba Peter conversando con otra rubia que se reía de sus chistes, y al lado de ésta estaba James, parado, solo, con un vaso en la mano y mirándome fijamente. Con una mirada de hielo, tan fría que sentía que me atravesaba y mi estomago se congelaba, incluso aguanté la respiración por unos segundos. Ahora sabía porque no lo había visto, estaba de ese lado del salón donde estaba muy oscuro y no me había molestado en voltear ni una sola vez.
En ese momento sonó una voz en el micrófono anunciando que la novia iba a tirar el ramo, pidiendo a todas las damas solteras que pasaran al centro de la pista. Lauren me tomó de la mano y dejó que Jake y Alex se fueran.
-¿Qué no tienes novio?- le pregunté.
-Pero no estoy casada- sonrió.
No le di mucha importancia, pero por la cara que tenía Jake asumí que no le gustaba mucho la idea de que Lauren participara.
Se juntaron muchas mujeres a nuestro alrededor y todas gritaban emocionadas. Dice la leyenda que la que atrape el ramo, será la siguiente en casarse, no me iba a esmerar mucho en atraparlo, ya que si caía en mis manos sería diferente. Para nuestra buena o mala suerte, lo atrapó otra mujer de un vestido rosa horrendo. Riendo fuimos y nos sentamos en la mesa, donde estaban nuestras parejas esperándonos.
-Suerte para la próxima- sugirió Alice.
-Yo no tengo ninguna prisa- contradijo Lauren.
-Y yo no tengo novio- aseguré seria- soy la que está más lejos de casarse de todas.
Nuevamente la pista se llenó de parejas cuando el grupo musical comenzó a tocar baladas para que se bailaran muy lentas y muy junto a tu pareja. Alex me extendió la mano y yo la tomé, justo cuando me puse de pie me sorprendió la presencia de James frente nuestro.
-¿Me permites este baile con mi hermanastra?- le preguntó James a Alex, para mi sorpresa y la de todos.
-Por supuesto- se encogió de hombros Alex, un poco confundido por la actitud de James.
Mi hermanastro tomó mi mano y cuando se dio la vuelta para guiarme a la pista, miré rápidamente a Lauren que tenía cara de poema tan sorprendida como yo, que ni podía cerrar la boca.
Cuando llegamos al centro de la pista, James me tomó de la cintura y con su otra mano tomó la mía. Las manos me sudaban, las sentía tan heladas que no comprendía cómo no se había percatado de eso. Antes de contar tres, había comenzado a guiarme y recordé la primera vez que baile con él, había sido en el baile de Las Vegas del colegio, que la había pasado espectacular y esa noche James me confesó su amor.
-Deberías quitar esa cara de sufrimiento- me dijo James mirándome a los ojos- llamas la atención.
Hasta que no suavicé mi rostro, no me había dado cuenta de la expresión que tenía.
-Lo siento, pero no puedo creer que estés bailando conmigo- aseguré.
-No podía soportar verte bailar otra canción con ese inepto- soltó con bilis.
-No tienes porque enojarte- reclamé enojada-yo puedo bailar con quien quiera.
-¿No te das cuenta de sus intenciones?- reclamó apretando los dientes y mirándome
directamente a los ojos.
-Tal vez yo quiera lo mismo que él- solté furiosa e inmediatamente me solté de sus manos- eso nunca lo vas a poder evitar.
Le lancé una última mirada y con paso fuerte regresé a la mesa. Me senté frente a la mirada confundida de mis amigos, Lauren me miraba preocupada y después la desvió para observar a James salir del salón furioso. Antes de que me diera cuenta, Sirius había salido detrás de él. Y sentada, enojada con los nervios a punto de estallar se me pasó el resto de la noche, y sólo fui consciente de mi alrededor cuando las luces se encendieron mostrando lo vacío que estaba el salón.
Mis amigos estaban muy alegres todavía y pensaban continuar la fiesta en casa de alguien. Yo permanecía todavía sentada mirándome los dedos de los pies, cuando sentí una mano fría en mi brazo, voltee y supe que mi pesadilla se hacía realidad.
-Es hora de irnos- me dijo James y sin soltarme del brazo, me puse de pie dispuesta a despedirme de cada uno, en especial de Remus y Clarisse que mañana saldrían muy temprano a su luna de miel.
-¿Qué sucede con James?- me susurró Lauren cuando la abracé.
-No sé, pero parece como si me fuera a golpear- le dije en voz baja.
-Ten cuidado- soltó esta última frase sólo moviendo los labios, pues James nuevamente me había tomado del brazo y me guiaba al exterior del salón.
Cuando cruzamos la puerta, me solté de golpe, segura de que ya nadie nos veía.
-¡Suéltame!- le grité- y no te atrevas a tocarme otra vez.
-¡Cállate y sube al auto!- me contestó abriendo la puerta del copiloto.
Sus ojos echaban chispas y apretaba fuertemente la mandíbula. Estaba furioso. Me dio un poco de miedo y lo obedecí, subí al auto pero lentamente, tomándome mi tiempo. Cuando me senté, cerró la puerta con fuerza y rápidamente estaba del otro lado subiéndose a su camioneta. Puso el motor en marcha sin calentarlo, y arrancó a una velocidad impresionante rechinando las llantas de atrás. Me asusté, claro que me asusté, hacía mucho tiempo que no lo veía así, tan enojado. Me puse el cinturón de seguridad con las manos temblorosas y permanecí callada, me aterraba la manera en que estaba conduciendo, lo menos que quería era alterarlo más y sufrir un accidente de tránsito. No, nada de eso, si le tenía que decir algo, sería cuando yo estuviera segura con mis pies en el suelo, consciente de que a cualquier señal de golpe puedo correr.
En menos de cinco minutos se estacionó frente al edificio de su departamento, me bajé antes que él asegurando mi integridad física y corriendo al interior. James me alcanzó cuando esperaba el ascensor.
-¿Estas huyendo de mí?- preguntó aún sabiendo la respuesta.
Lo ignoré, o al menos traté, mirando para otro lado cuando subíamos al elevador.
-¿Estás huyendo de mí?- preguntó otra vez, con un ligero tono más agresivo.
Nuevamente lo ignoré. Bajé del ascensor, y el pasillo cuando James sacaba las llaves del departamento fue cuando más temí, me iba a encerrar con él en un cuarto sola, sin que nadie pudiera escucharme o ayudarme si intentaba matarme. Estaba entrando a la guarida del lobo y lo sabía.
-¿Me tienes miedo, Lily, de verdad me tienes miedo?- me preguntó mientras cerraba la puerta de golpe ya que estábamos en el interior.
-¿Qué te pasa, James? ¿Por qué te comportas así?- le pregunté tratando de moderar mi voz, no quería alterarlo aún más- toda la noche me estuviste mirando como si quisieras matarme.
-No te miraba a ti- soltó- miraba al imbécil de Alex.
-¿Y qué tiene? ¿Cuál es el problema con que haya estado con él?- pregunté retándolo.
James respiró fuertemente y di un paso para atrás.
-¿Sabes sus intenciones?- me preguntó apretando los dientes- solamente te quiere para acostarse contigo y nada más. Soy hombre, conozco a los tipos de ese estilo, incluso me atrevo a decir que yo soy uno de esos.
-¿Y qué tiene?- reté- ¿no me escuchaste lo que te dije en la fiesta? Yo quiero lo mismo que él, deseo estar con ese hombre- grité la última frase.
Fue cuestión de segundos, donde James se trasladó como un león en busca de su presa me tomó de los hombros y cuando me di cuenta, mi espalda estaba contra la pared del recibidor, con mi hermanastro muy cerca de mí con ambos brazos a mis costados.
-Tú nunca vas a estar con él- me susurró aunque con bilis en la saliva, con esos ojos chocolate chispeando de rabia.
Su aroma me embargó, hacía demasiado tiempo que no estaba tan cerca de él, así, con las pasiones a flor de piel, su nariz a sólo un centímetro de la mía, mirándome tan ardientemente que todo el frío se había desprendido de mi cuerpo.
-Sí lo estaré- dije apenas en un suspiro, con un nudo en la garganta y las fuerzas desprendiéndose de mi cuerpo.
James golpeó la pared con las manos, dando un puñetazo a cada lado sin apartar su vista de mí.
-¡No!- gritó- no lo estarás. Porque tú eres mía, mía, mía, sólo mía- susurró esto último pegando su frente a la mía- no estarás con otro hombre que no sea yo, no estoy dispuesto a compartirte con nadie.- comenzó a acariciar mi mejilla con una de sus manos, con esos dedos tan calidos y asperos que me ponían la piel de gallina- quiero que seas mía, Lily, sólo mía.
Yo no podía articular palabra, no podía creer lo que mis oidos escuchaban. Bajé la guardia sólo un momento, situación que él aprovechó para bajar sus caricias a mi nuca y tomarme fuertemente de ahí, pegando por completo su rostro al mío. Piel con piel, boca con boca.
Hi everybody!
¿Qué tal, chicos? He vuelto con el capítulo 9 como lo había prometido, les comenté que las vacaciones se me dan infinitamente bien y comienzo a escribir sin control adelantando el mayor número de capítulos posibles. No hace ni dos semanas que actualicé, pero como este capítulo me encantó, aunque no es de los más largos es mi favorito hasta ahora me moría por compartirlo con ustedes, pese a los pocos reviews que me dejaron en el capítulo anterior. ¿De qué sirve actualizar rápido si no comentan? Les aviso, el capítulo 10 ya está terminado, pero si no obtengo suficientes reviews como en los capítulos anterior no actualizaré tan pronto, sí, lo siento, estoy usando el chantaje pero las personas que además de lectoras son escritoras comprenden perfectamente nuestro afán de saber que alguien valora nuestro trabajo.
Así que sin más, hasta la próxima.
