Capítulo 10: Peligro

Aléjate de ti sí que podría enamorarme,

Aléjate que el juego del deseo está que arde

Que hay leña en el fogón, fuego en la leña

Y si te acercas ya no podría dejarte

-Lily, necesitas bajar y comer algo- tocó la puerta por tercera vez mi madre.

Permanezco acostada en el suelo, sobre la alfombra sin ningún sonido, solamente mirando al techo. Aún reflexionando sobre lo que había pasado la noche del viernes.

-Lily, por favor- suplicó mi madre esta vez abriendo la puerta- ¿Qué haces ahí?- me preguntó al mirarme en el suelo.

-Descansando la espalda- mentí- me duele mucho por haber usado tacones toda la noche.

-Baja a comer, James está aquí y está apunto de irse- me dijo- aunque sea para que alcances el postre.

-No tengo hambre- volví a mentir.

-Está bien- aceptó- me rindo, pero no te sorprendas si no encuentras comida cuando tengas hambre.

Cerró la puerta al fin dejandome sola, como quería y necesitaba estar. Me moría de hambre, en realidad no había comido en todo el día, era hora de la cena y me la estaba perdiendo solamente para evitar a mi hermanastro. ¿Lo conocen? Se llama James, y es el causante de que tenga todo el día tirada sobre la alfombra mirando el techo sin probar alimento.

Lo había evitado todo el fin de semana. El sabado muy temprano y antes de que se despertara había huido de su apartamento, en realidad no fue dificil, no había pegado ojo en toda la noche pensando aún en el delicioso beso que habíamos compartido. Aún sentía el calor de sus labios sobre los míos, acariciandolos tan suavamente. Primero había sido sólo un roce y después apretó su boca a la mía, con rudeza, besandome con fuerza tratando de separar mis labios, pero cuando abandonó la agresividad, también abandoné la defensiva, y me dejé besar por esos labios de algodón sólo un momento para después corresponderle con la misma intensidad.

Cuando rozó su lengua con mi encia, me volví loca, ya no quería parar, quería mantenerlo para siempre así, pasé mis brazos por su cuello atrayendolo a mí y dejé que me rodeara con sus brazos por la cintura. Me volví una muñeca, colmada de amor por ese hombre que estaba frente a mí y acariciaba mi cuerpo con tal lentitud que me torturaba. Ya no sentía la pared en mi espalda, sólo sentía ese cuerpo tan cálido pegado al mío, unos dedos que acariciaban mis brazos y unos labios tan suaves que me volvían loca.

Separó su rostro sólo unos segundos para verme, no me había percatado del temblor de mi cuerpo ni de la respiración agitada de James. Pero miré sus ojos, esos ojos color chocolate que me encantaban, era una expresión diferente, diferente a la que yo estaba acostumbrada a ver en él. Y dudé, sólo un instante dudé, entonces fui conciente de que sus manos detenian las mías a mis costados, estaba de puntitas contra la pared y me pregunté: ¿Qué hago aquí? Lo empujé con la mayor fuerza que pude alejandolo de mí.

-¿Lily?- preguntó- ¿qué sucede?

Las lagrimas visitaron mis ojos y caminé rapidamente hacia la habitación que James me había dicho horas antes dormiría.

-Lily, sal- me habló desde el otro lado de la puerta- tenemos que hablar.

Me acosté en la cama sin mirar la habitación, y comencé a llorar, conciente de lo que había hecho y segura de seguir enamorada de James, pero aún más segura y conciente de que lo nuestro era imposible.

-Lily, por favor- me volvió a llamar- sal un momento.

Aléjate, me acaba la intención de ser cobarde

Aléjate, que la distancia hacia tu piel quiere robarme

Que ciertas ataduras prohíben nuestro encuentro

Aléjate, aún es tiempo

Estuvo cerca de dos horas tocando mi puerta, llamandome y suplicandome que saliera. Pero yo no quería, no quería saber de nada, no podía seguir sintiendo eso por James. A las cinco de la mañana, cuando el sol apenas salía, me cambié de ropa y salí de la habitación lentamente. James se había quedado dormido acostado en el suelo, con la cabeza sobre un brazo y la ropa toda desordenada. Sólo lo miré un minuto, antes de salir sin hacer nada de ruido.

Llegué a casa directamente a dormir, tenía demasiado sueño y mi cuerpo estaba agotado. Recuerdo haber dormido todo el día, hasta la hora de la cena que mamá me despertó. Me di un baño, y consulté mi móvil antes de bajar al comedor. Tenía 2 llamadas perdida de Alex, y 6 de James junto a un mensaje que decía: Tenemos que arreglar las cosas, contesta por favor.

Y me había estado llamado el resto de la noche, incluso al día siguiente. Por fin se había dado por vencido y había decidido venir a buscarme, pero ni aquí en casa, incluso, lo recibiría. No teníamos nada de que hablar, ambos sabiamos que la habiamos cagado al besarnos, y por más que quisieramos estar juntos eso era algo que nunca iba a pasar, eramos concientes de ello y no entiendo el afan de James por torturarnos, nos hace daño estar juntos, ambos lo sabemos.

Seguí acostada por lo menos media hora en la que derrepente una lagrima traviesa se escapaba de mis ojos, cuando decidí que no podía más estar acostada, me sentía realmente mal, me dolia la cabeza y el estomago. Necesitaba comida. Me puse de pie y salí de la habitación, estaba por bajar las escaleras cuando escuché la voz de James, aún permanecía ahí y me hizo detenerme por completo a escuchar la conversación.

-¿Ya decidiste si te casarás con Caroline?- preguntó Charlus.

-Aun no lo he decidido- contestó James, su voz sonaba desanimada y estoy segura que de estarlo viendo tendría la cabeza baja mirándose las manos- no puedo tomar una decisión hasta no saber que ese niño es mío.

-Corazón, ¿existe una posibilidad de que el bebé que espera Caroline sea tuyo?- preguntó mi madre con voz dulce.

Hubo silencio unos segundos, escuché suspirar a James.

-Sí- dijo al fin- aunque las fechas no me cuadran.

-No creo que sea de alguien más- volvió a decir Mamá- esa mujer te ama con todo el corazón y estoy segura que nunca planeó que esto pasara. Además, si hay una posibilidad de que sea tuyo, ¿crees que ese pequeño se merece estar alejado de su padre? Aún cuando permanece en el vientre, los bebés sienten y son más felices cuando sienten la presencia de sus dos padres.

Mamá tenía toda la razón, por más que no me gustara, ese pequeño no tenía la culpa de nada.

-¿Merece el sacrificio de permanecer con una mujer que no quiero por un hijo?- preguntó James con voz quebrada, estaba segura de que ya había soltado unas pocas lágrimas.

-Siempre vale la pena, mi amor- susurró mamá, y escuché que le plantó un beso.

Me dejé deslizar por la pared en la que estaba recargada, imaginándome y sí también torturándome, a James sosteniendo un pequeño en brazos y a su lado Caroline con una sonrisa.

-¿Lily, que haces aquí?- me sobresaltó la voz de Emily que estaba parada a mi lado, recién saliendo de su habitación.

Me limpié las lagrimas rápidamente y me puse de pie.

-Nada… sólo descansaba- respondí sin pensar.

-¿Aquí?- se extrañó- ¿por qué no te vas a tu habitación?

-No, no, está bien- dije- en realidad iba a bajar, por eso estoy aquí.

No sabía que más decirle, y sabía que me seguiría preguntando así que me deslicé escaleras abajo, y me encontré a Mamá abrazando a James en la sala, Charlus estaba frente a ambos solamente mirándolos. No pensaba interrumpir, así que pasé de largo directamente a la cocina. Con las manos temblorosas me serví un poco se lasagne que había quedado en el horno y llené un vaso de agua de Jamaica.

Comí lentamente en el desayunador hasta que escuché la puerta de entrada abrir y cerrarse, James se había ido. Gracias a Dios, ya no tendría porque estarme torturando. Aún seguía comiendo cuando Charlus y mamá ingresaron a la cocina.

-Realmente me preocupa- suspiró Mamá dirigiéndose a Charlus.

-Lo sé, ¿en qué momento habrá dejado de quererla?- se preguntó a mi mismo- si mal no recuerdo, el departamento lo compró en un inicio para irse a vivir con ella.

-Así son los jóvenes- respondió mamá- cambian de opinión tan rápido. Madurará, esta experiencia de convertirse en padre lo hará cambiar mucho, James ya no será el mismo que conocemos.

Estoy segura de que así será, sé que James cambiará demasiado. James ha cambiado tanto… lo suficiente para no reconocerlo a como yo lo conocí, y no tiene nada que ver con el aspecto físico. Recordaba en la secundaria como era de conflictivo y divertido, todos querían pasar tiempo con él pues la pasaban en grande, era excelente anfitrión y un líder nato, su forma de ser era tan agradable que atraía a la gente de una manera impresionante, algo que yo nunca pude comprender como tenía tanta influencia en el colegio.

Resultaba ser simpatico, gracioso y bromista; aunque el otro lado de la moneda, que todos tenemos y James no era la esepción, era grosero y altanero sobre todo con mi madre cuando recién comenzamos a vivir en casa de los Potter, gruñón, malhumorado, engreído, presumido y hasta en ocasiones cruel, sobre todo conmigo. Por supuesto que poco después se fue hablandando y pude conocer todas esas cualidades que formaban su persona.

Pero ahora… es irreconocible, de vez en cuando y sólo cuando está en compañía de sus amigos vuelve un poco ese ser divertido y simpático. Ahora resulta ser casi siempre serio y misterioso, callado, hosco, inflexible y engreído, menos egoísta que antes, también pensando en los demás pero seguía poseyendo era manera tan cruda de hacer las cosas, tajante hasta la muerte, hablar con las cosas como eran seguro de haber tomado una decisión y convencido de sus palabras. Siempre me atrajo mucho esa actitud de James, esa valentía para decir las cosas y tomar una posición de la que nadie, absolutamente nadie lo haría flaquear. Era brillante, tenía una mente maestra para evaluar las cosas y darse cuenta de todo lo que sucedía a su alrededor, incluso me encantaba esa manera en que James se dio cuenta antes que yo de que lo amaba, sin decirlo pero seguro de que me haría feliz y si no era así, dejarme ir.

Peligro, enamorarme de ti,

Peligro de ser feliz,

Peligro de perderme entre tus brazos

Y hacerle daño a quien vive junto a mí

Sólo esperaba que esa manera que tenía de ver más allá de la que los ojos humanos pueden no la hubiera perdido, y que se diera cuenta que estar cerca de él era un peligro, un peligro para mí, corría el riesgo de enamorarme nuevamente de él tan intensamente como la primera vez, que mis barreras cayeran y lo dejaran entrar solamente para darnos cuenta una vez más que lo nuestro es imposible, que nuestros padres no lo permitirían y sería demasiado para esta familia que lo ha soportado todo.

El lunes por la mañana cuando me desperté revisé nuevamente el móvil me ardían los ojos por haber llorado tanto el día anterior, y ahí estaba nuevamente la persona que me había quitado el sueño y además era la causa de mi llanto, James Potter mi hermanastro, jefe, y amor imposible. Tres llamadas perdidas más agregándose a la lista, más un mensaje de texto: Por favor, Lily, contéstame, tenemos que hablar y encontrar una solución para no dañar a nuestra familia.

¿Una solución para no dañar a nuestra familia? ¿En qué estaba pensando? ¿En fugarnos? ¿Exponerlo a Charlus y Mamá? James estaba realmente loco, estoy conciente de la situación y estoy haciendo todo lo que está en mis manos para alejarme de él, no quiero volver a lo mismo, ilusionarme e imaginarme el resto de mi vida con el amor de mi vida, para después darme cuenta de que fue un error, que lo nuestro es imposible y que eso nunca va a cambiar. ¡Por Dios, nuestros padres son pareja! Compartimos un medio hermano, su hermana la considero mi hermana pequeña a pesar de que no lo es de sangre, sé que ella también me ve de la misma manera. Amo con todo mi corazón a esta familia disfuncional, no me atrevería a dañar a ni uno sólo de sus miembros sólo por mi amor adolescente que no pude superar.

Lily, Lily, deja de pensar en James y concentrate en lo que tienes que hacer en el día, comienza por el primer paso que es ponerte de pie, ignora que estás durmiendo en la cama de James, en la habitación de James, que abrirás su ropero y que dentro estará tu ropa junto a un par de playeras que abandonó. ¡Rayos, rayos, rayos!

Me puse de pie de un brinco tratando de poner la mente en blanco y maldiciendo, por supuesto, lo único que no podía sacar de mi cabeza era el hecho de que en pocas horas tendría que verlo, de nada había servido ignorarlo todo el fin de semana y buscar la manera de no encontrarme con él si de todos modos el lunes a primera hora ahí estaría con las manos sobre mi escritorio pidiéndome que pase a su oficina.

Decidí que lo mejor sería tomar una ducha de agua bien fría para poder sentirme más relajada y dejar que la sensación de frío invadiera por completo mi mente. Pero no sé que pasó, como fue qué sucedió que derrepente recordé que había olvidado revisar un informe que el señor Crouch me había encargado desde hacía varios días y era para hoy, sólo para hoy, de hecho hoy debería estar corregido sobre su escritorio. Maldita sea y yo que pensaba llegar un poco tarde al trabajo, por eso me había tomado el lujo de ducharme.

Me enjuague el cabello y me salí rápidamente del baño envuelta en una toalla. Me abotoné una blusa blanca para después ponerme una falda negra a la cintura muy elegante, solamente me cepillé el cabello, agarré un puño de horquillas y mi bolsa de maquillaje para echarlo en mi bolso de mano. Tendría que terminar de alistarme en la oficina, lo primero era llegar al lugar donde estaba el expediente y comenzar a trabajar antes de que alguien se diera cuenta que no había cumplido con mi trabajo.

Corrí para coger el tren subterráneo que era lo más rápido, y en la parada compré una torta con un café. Cuando llegué a la oficina todavía estaba el personal de intendencia, pero ya comenzaban a llegar personal de oficina, me alegré al ver que el piso estaba solo a excepción de una señora de unos cincuenta años que ponía bolsas en los cestos de basura. Dejé mis cosas sobre el escritorio y caminé decidida hacia la oficina de Crouch, sabía que el experiente estaba en un archivero.

Cuando abrí la puerta, sentí que las tripas habían abandonado mi cuerpo, se me doblaron instintivamente las rodillas y no pude reaccionar, solamente mirar la frente y descubrir esa escena que pondría mi mundo de cabeza.

Crouch se acomodó la corbata y me volteó a ver muy serio, como si la escena que se había desarrollado ante mis ojos nunca hubiera pasado. La mujer que estaba a nada de distancia del hombre sobre el escritorio, lanzó su cabello hacía el rostro para que no la pudiera identificar, pero solamente ver esas zapatillas negras y ese bolso Channel que yo tanto envidiaba sabía perfectamente de quién se trataba.

-¿Si, Lilianne?- preguntó Crouch con voz más grave de lo normal.

-Vine a buscar el expediente del caso Baker- respondí rápidamente.

-Entonces haslo- me contestó agresivamente, y se inclinó hacia la mujer tomándola de las muñecas y susurrándole algo al oído que no pude escuchar.

Di dos pasos y abrí el archivero identificando rápidamente la letra B. Les di la espalda antes de cerrar la puerta. Cuando volví nuevamente a mi escritorio me pregunté que rayos era lo que hacía Caroline con Crouch, solamente una ocasión había visto que venía a visitarlo y eran para asustos de negocios, según sabía pero en esta ocasión había sido diferente, probablemente y estoy segura de ello si hubiera llegado sólo dos minutos más lo habría encontrado en una situación más comprometedora probablemente acostados en el escritorio haciendo cosas de las cuales preferiría no saber, pero no, llegué justo en el momento en que parecían estarse besando.

Lo recuerdo claramente, Caroline con sus brazos alrededor del cuello de Crouch y este con la mano sobre su falda. Lo que no comprendía era porqué, ¿por qué están juntos? Quiero decir, habría mil razones por las que Crouch se interesaría en Caroline, pero por qué ella en él, cuando es un viejo decrepito y aburrido. ¿Qué tenía dinero? Por supuesto, pero probablemente James tendría un sueldo similar o mayor. Además, ella espera un hijo de James, ¿no?

Traté de concentrarme en el expediente que estaba leyendo pero mi mente navegaba nuevamente a la oficina de Crouch de donde Caroline aún no había salido, y debía darse prisa porque James no debía de tardar en llegar, ya se había llenado el piso solamente falta la presencia de los dos Potter. Media hora después al fin pude leer el expediente completo y poniéndole la suficiente atención para encontrar los fallos, así que me di a la tarea de corregirlos. Pero primero, dejaría que mi estomago se llenara un poco, así que cogí mi bolso y comencé a sacar la torta, pero antes me vi en el espejo y admití que me hacía más falta una manita de gato antes de que comenzaran a llegar los clientes.

Cuando tenía mi cara frente al espejo poniéndome rímel en las pestañas vi salir a Caroline de la oficina de Crouch muy rápido, sin mirar a nadie y caminando en dirección a donde se encontraban los sanitarios. Decidí que lo mejor era ignorarla y continué maquillándome tranquilamente. Comí mi torta, inclusa ya estaba apunto de acabar mi café mientras tecleaba en la computadora poniendo una extraordinaria atención a pesar de los hechos sucedidos recientemente.

Escuché que el ascensor se abría y a unos metros de mí escuché a Amelia suspirar, entonces supe que James por fin había llegado.

Aléjate, me acaba la intención de ser cobarde

Alejate, que la distancia hacia tu piel quiere robarme

Que ciertas ataduras prohíben nuestro encuentro

Alejate, aún es tiempo

Traté con todas mis fuerzas de voltear a verlo, de concentrarme en seguir escribiendo en el ordenador como si nadie hubiera pasado, pero sentir su mirada tan penetrante me hizo subir la mirada del monitor para observarlo pasar, justo como lo hacían todas las mujeres tontas del despacho y como yo juré no hacerlo nunca. Sin embargo, para mi no tan sorpresa, me encontré con esos grandes ojos chocolatosos, que me hacían doblar las rodillas y que me hubieran hecho caer si no me encontrara en ese presiso momento sentada.

Lo vi debatirse entre acercarse y hablarme, pero la percatarse de que como siempre a esta hora de la mañana todo el sector femenino le pone especial atención, decidió que no iba a hacerlo así que continuó caminando hacia su oficina sin apartar la mirada de mí hasta que le fue imposible continuar viéndome y dirigirse a su puerta al mismo tiempo. Yo, sin embargo, me di el lujo de observarlo caminar hasta que desapareció al otro lado de la puerta. Cielos, si yo quería controlarme entonces por qué jodido se había puesto ese pantalón color caqui que me volvía loca y que lograba hacer que su trasero luciera mas voluminoso.

Le di un largo trago a mi café hasta el fondo y convenciéndome de que eso me espabilaría continué con la corrección del experiendiete. Como si eso no fuera suficiente, sólo un par de minutos después escuché al sonido de los caros tacones de Caroline acercándose, ese era un sonido que había aprendido a odiar en los últimos meses y que me enfurecía hasta la medula. A continuación apareció su cara perfectamente maquillada sin rastro de beso alguno, su vestido rojo no tenía ni una sola arruga y su bolso estaba sostenido por sus gláciles manos.

-¿Qué se te ofrece?- pregunté sin levantar la vista del monitor.

-Tenemos que hablar- me dijo simplemente, volteando para todos lados asegurándose de que nadie pusiera atención a nuestra conversación.

-Si, dime, ¿con quién quieres que haga tu cita?- dije sacando mi libreta de citas del cajón de mi escritorio- ¿Con James Potter o Bartemius Crouch?

Bufó aún mirando para todos lados, y a continuación recargó sus manos sobre mi escritorio sosteniendo el peso, mirando con una sonrisa, una sonrisa llena de veneno aunque con unos ojos encantadores que trataban de ser dulces.

-Solamente quiero que sepas que lo que viste en la mañana es algo de lo que James no se debe enterar- enanchó aún más su sonrisa- jamás, ¿entendido?

-Dame una buena razón para que yo no se lo cuente- la reté cruzándome de brazos y mirándola directamente a los ojos.

-Arruinarías la felicidad de tu sobrino- respondió simplemente- ¿podrías vivir con eso?

-Caroline, sabes que James sigue contigo por ese bebé que estás esperando- comencé a decir suavemente, observando como su rostro se endurecía- y que solamente necesita una razón para dejarte, si yo le dijera que lo engañas con Crouch, ¿no crees que sería una buena razón para abandonarte? Él pensaría que ese hijo no es suyo, en realidad nadie cree que es de él. Así que no creo que estés en condiciones para negociar conmigo, ahora dame una buena razón por la que yo no le diga nada a James.

A continuación observé como Caroline se dejó caer lentamente sobre una silla que estaba frente a mi escritorio para los clientes, torció todo su cuerpo tapándose la cara con las manos y comenzó a llorar. Yo la miré con enfado, ¿ya se había tardado, no?

-Crouch me tiene amenazada- dijo entre sollozos, lo suficientemente bajo para que nadie escuchara excepto yo, como había sido el resto de la conversación- me dijo que saliera y que te convenciera de no decir nada a James. Por favor, Lily, no digas nada, amo a James y quiero pasar el resto de mi vida con él, pero no sé que es lo que trama Crouch y no quiero denunciarlo hasta saber de sus planes. Quiero mantener a James a salvo.

En realidad, no le creí ni una palabra, pero era buena actriz debía admitirlo, había hecho el intento pero yo a sabiendas de todo lo que hacía y del gran chantaje y mentira que utilizaba, no podía creerle, por supuesto que no. No le diría nada a James, pero sólo para saber como se desarrollarían las cosas, quería saber que era lo que esta mujer tramaba y que tenía que ver en todo esto Crouch.

-Me importa poco lo que haces o dejes de hacer- le respondí mirándola duramente- no le diré nada, no me corresponde hacerlo, te corresponde a ti.

Me di la vuelta y continué tecleando. Caroline ya no dijo nada, solamente se puso de pie y camino hacia el ascensor dispuesta a irse. La ignoré por completo hasta que desapareció, y era la verdad, sólo la verdad lo que le había dicho, en realidad me importaba poco lo que ella hiciera, si tenía mil amantes o si ya estaba casada con cuatro hijos, nada de eso tenía que ver conmigo y no me afectaba ni me beneficiaba en nada decirle a James, de igual manera aunque él estuviera con o sin Caroline yo no podría estar con él, por más que quisiera y por más que lo deseara, James no es para mí.

Peligro, enamorarme de ti,

Peligro de ser feliz,

Peligro de perderme entre tus brazos

Y hacerle daño a quien vive junto a mí


Hola, chicos!

no saben lo feliz que estoy de sus reviews del capítulo anterior, me hicieron llegar a 156 reviews que supera el número de My life with James, lo cual es sorprendente! No pensé que funcionara tanto el chantaje, no lo voy a utilizar más así que espero que no me abandonen. No prometo día para la próxima actualización ya que apenas la estoy escribiendo, sólo les pido paciencia como siempre la han tenido.

Espero sus comentarios, sobre que les pareció este capítulo, y la nueva posición que ha tomado Lily, ¿no decían que ahora le tocaba sufrir a James? ya veremos que pasa.

Un beso, S.