Capítulo 11: Como vida de novela

-¿Cómo se llama tu amiga?- escuché que un tipo le preguntó a Minnie.

Decidí en ese momento transformar mi oído en oreja atómica para poder escuchar con mejor claridad lo que el tipo le decía a mi amiga. Yo me encontraba haciendo desplantes caminando por un pasillo con unas pequeñas mancuernas en las manos, hice cara de sufrimiento y me mantuve de pie como si estuviera agarrando aire, flexione la pierna y baje nuevamente, me detuve ahí tratando de escuchar lo que hablaban.

-No dures tanto abajo- me dijo Chuck mientras pasaba- te puedes lesionar un musculo.

Me enderecé rápidamente, pero era demasiado tarde, Chuck habló justo al mismo tiempo que aquel joven tan ardiente. Sí, Dios mío, era guapísimo, metro ochenta y siete quizá, musculoso, un cuerpo tallado por los dioses, bronceado, que dejaba al descubierto con esa playera sin mangas negra. Short deportivo enseñando musculosas piernas con una pantorrilla fuerte y resistente. Mandíbula cuadrada, pómulos altos, nariz recta, labios rellenos, ojos castaños con un sinfín de pestañas onduladas, rizos dorados hasta los hombros. El hombre perfecto.

Volteé a ver a Minnie, se había vuelto mi amiga en las últimas semanas y me agradaba su presencia, platicábamos de casi cualquier cosa mientras no parábamos de reír criticando a cualquier persona que se nos pusiera enfrente. Chuck había aliado a nosotras mientras descansábamos y juntos bromeábamos de los demás, cruelmente a veces.

Me limpié el sudor con una toalla y traté de ignorar que Minnie mi miraba al mismo tiempo que el joven guapísimo, hermoso, y hablaban, estoy segura que de mí. Hice todo lo posible por tratar de calmar mis nervios, me deslicé de un lugar a otro, tomé agua de mi bule, regresé al estante donde estaba mi bolso, me volví a limpiar el sudor, me senté un momento. Hasta que no pude soportarlo más. Caminé hacia Minnie pero justo en el momento en que estaba a punto de hablar, la voz de mi amiga me calló.

-¿Qué te pasa? Estás toda roja- me dijo extrañada.

-¿Roja?- pregunté en burla- pero si así soy.

Me mordí los labios y subí mi mirada hacia ese Dios griego que estaba frente a mí, me miraba con una sonrisa y no dejaba de mover los dedos de las manos.

-Lily, quiero presentarte a Jude- sonrió Minnie- es mi amigo desde la infancia, te resultará muy agradable.

Minnie dio un paso para alejarse de nosotros, pero al percatarse de que ninguno la detuvo anduvo con paso más decidido al otro lado del gimnasio.

-¿Qué tal?- agregó cuando por fin Minnie había desaparecido.

Yo tomé su mano con una sonrisa y comencé a pestañear fuerte.

-Es un placer conocerte, soy Lily Evans.

-¿Lily?- se extrañó- ¿ese es tu nombre de pila?

Reí coquetamente, era la primer persona en este mundo que me lo había preguntado.

-En realidad soy Lilian, pero todos me llaman Lily desde pequeña- agregue- en realidad me gusta más.

-Ya veo por qué- respondió enanchando su sonrisa, mostrándome una pila de dientes blancos y perfectos- en realidad, Lilian, ¿te molesta que te llame Lilian?- negué con la cabeza- tengo bastante tiempo viéndote en el gimnasio, pero nunca me había animado a hablar. Si no fuera porque conoces a Minnie, jamás hubieran salido las palabras.- su sonrisa se hizo un poco más pequeña, apareciendo unos hermosos rubores en sus cachetes- soy algo tímido.

En realidad no entiendo por qué, con ese tremendo cuerpo y esa inmensa estatura que lo harían notar en cualquier lugar, ¿quién demonios se sentiría inseguro? Pero lo admito esa sencillez y sinceridad al decir las cosas, me gustaron, realmente me gustaron.

-Si no es muy apresurado, me encantaría invitarte a salir- agachó la mirada y comenzó a estrujarse las manos- algo sencillo, sólo ir a un café, platicar, conocernos un poco más.

No podía creer que un tipo como ese, me estuviera invitando a salir, de verdad, no lo podía concebir y aún más, que estuviera tan nervioso, cuando yo debería ser la que debería estarse derritiendo y derramándome por todos lados.

-Por supuesto que sí, me encantaría- sonreí al fin- ¿quieres mi número de teléfono? Estoy disponible los fines de semana, de lunes a viernes trabajo.

-¿Enserio? ¿A qué te dedicas?- preguntó con interés, dándome su teléfono móvil para que yo guardara mi numero.

-Estudie ciencias políticas, por ahora me encuentro de asistente en un buffet- lo dije con orgullo pasándole su teléfono de vuelta.

-Que interesante- sonrió- eso quiere decir que eres conservadora y seria, yo me dedico a la música, soy guitarrista de una banda y por ahora buscamos suerte tocando en bares.

-¿Enserio?- pregunté con asombro sin apartar mi mirada de él.

Nunca había conocido a un músico, y yo pensé que nunca me fijaría en alguien que buscaba suerte tocando un instrumento, me parecían mediocres y fueras de la realidad, ya que yo siempre había pensado que el éxito se obtenía con trabajo y dedicación, no tocando de puerta en puerta haber si la suerte aparece. Pero ese era un detalle de los que menos me importaban, ya que este chico era atractivo, con una voz dulce y amable, quizá lo que necesito es alguien diferente, alguien del tipo de personas con las que nunca en mi vida haya estado.

-Realmente es lindo- le dije a Minnie mientras caminábamos lejos del gimnasio.

-Lo sé- sonrió- no te presentaría a alguien que sabía que no valdría la pena. No creas que es el único que me ha preguntado por ti, pero lo conozco de toda la vida y sé que sería incapaz de hacerte el menor daño.

-Eso me alegra- sonreí con ella- que tengo una amiga tan protectora- le di un fuerte abrazo que correspondió con una risilla.

-Además es tan atractivo- agregó mi amiga- y tiene un trasero que… ¡Ay!- simuló con sus manos que sujetaba un trasero relleno y yo estallé en risas.

Reímos por un rato mientras caminábamos, pero cuando el silencio inundó nuestro ambiente, me hizo pensar en la profesión que Jude ejercía.

-¿De verdad es músico?- le pregunté con algo de duda todavía.

-Así es- me respondió distraída- y toca excelente.

-¿Y de eso vive? –solté al fin- quiero decir… si solamente gana de las presentaciones que hace y… bueno… me refiero…

-Te entiendo- me calló- no digas más, sé lo que quieres decir y estoy consciente de que eso te preocupe, cuando pensamos en una relación nos mortifica el aspecto económico. Pero no, Jude no vive de eso, en realidad no lo necesita. Sus padres son adinerados, por lo que él nunca se ha visto en la necesidad de tener un trabajo bien pagado, a Jude siempre le ha importado la música y no quiere hacer otra cosa, además porque sabe que aunque no trabaje en toda su vida, podrá vivir con la mayor de las comodidades gracias a la fortuna que le heredaron sus padres.

-Creí que esas cosas no pasaban en la vida real- comenté pensativa- solamente lo había leído en novelas.

-Pues ahora lo sabes- agregó- pero no te preocupes, Jude es sencillo y humilde, no tiene un pelo de su cabeza rayando a lo creído. Por cierto- comentó mirando para todos lados- ¿cuánto falta para llegar? Nunca había caminado tanto.

-No te quejes- sonreí- yo camino todos los días y con zapatos altos. Además ya llegamos, es justo aquí- dije entrando a la cochera de casa y buscando mis llaves dentro del bolso.

-¿Segura que a tus padres no les molesta que me quede a cenar?- preguntó dudosa mirando la entrada de mi casa.

-No te preocupes- la calmé- Mamá sabe que vendrás y Charlus es muy agradable, además las cenas familiares nunca son solo nosotros.

Al fin encontré las llaves y las metí en el cerrojo, giré y no me sorprendió darme cuenta que la casa aún estaba vacía, era muy temprano para que alguien de lo integrantes de la familia hubieran llegado, nos daría tiempo de sobra para darnos un buen baño y arreglarnos para la cena. Ya que no era nada agradable estar con ropa de deporte todo el día.

-¿Llamas a tu papá por su nombre?- me preguntó inquieta mirándome como un marciano.

-Charlus no es mi padre- sonreí- es mi padrastro.

Comenzamos a subir las escaleras en dirección a mi habitación, que antes era la habitación de James, al fondo del pasillo.

-¿Y tienes hermanos?- preguntó curiosa observando las cuatro puertas restantes del piso.

-Un pequeño- sonreí haciéndola pasar a mi habitación- que es hijo de Mamá y Charlus, tiene siete años. Y dos hermanastros, una de quince años y el mayor de veintitrés años igual que yo. Aunque James ya no vive aquí, quizá venga a la cena.

-¿Y cómo es James?- preguntó interesada sentándose en mi cama.

-Odioso- dije nada más.

Minnie ya no preguntó más, pero la guié al baño y le mostré donde estaban todas las cosas para que las pudiera usar sin necesidad de tener que estarme llamando a cada momento. La dejé bañándose y mientras yo aproveché para buscar entre mi ropa lo mejor que pudiera usar, seguramente se aparecería la odiosa de Caroline del brazo de James y como siempre opacándome, esta vez no, estoy decidida a que en esta ocasión me haré notar, no me importa lo que tenga que hacer o lo que tenga que vestir para opacarla.

En cuanto Minnie abandonó el baño, me adueñé de él duchándome lo más rápido posible, cuando cerré la regadera, escuché ruidos en el piso de abajo, seguramente ya habrían llegado, todos menos Charlus y James. De un salto salí del baño corriendo hacia mi habitación, ahí Minnie ya se había puesto una hermosa falda floreada con una blusa blanca perfectamente combinada, unas zapatilla de tacón corrido y amarre en los tobillos.

-Que bien te ves- le dije sin poder contenerlo.

-Gracias- sonrió mientras se maquillaba.

Aproveché para vestirme, y me miré en el espejo con ese vestido morado que había elegido, era sencillo y liso con un pequeño cinturón y un escote que mostraba mis senos en su mayor esplendor, quizá era más escote del que había usado nunca.

-¿Qué te parece?- le pregunté a Minnie cuando ya me había puesto unas zapatillas de color piel.

-¡Wow!- chifló asombrada- deberías usar ese vestido en tu cita con Jude, aunque te sugiero que tengas cuidado, podrías sacarle un ojo a alguien- rió de su propio chiste y continuó poniéndose rímel en las pestañas.

Me miré unas vez más, y ese vestido realmente me favorecía, el cinturón hacía resaltar mi cintura, el escote mis pechos, y el largo de la falda, mis piernas que lucían más estilizadas que nunca. Esa Caroline tendría que prepararse para el mayor quemón de su vida.

Cuando estuvimos cien por ciento listas decidí que era momento de bajar y presentarles a Minnie, mi nueva amiga a la familia, pero mientras caminábamos por el pasillo escuché las voces del piso de abajo y el identificar la voz de mi hermanastro me hizo permanecer en calidad de piedra. Por un momento había olvidado, no, olvidado no, claro que no, más bien evadido la posibilidad de que James estuviera ahí, por Dios, ¿Qué digo? Sí sabía que James estaría aquí, pero no lo esperaba al pie de la escalera viéndome bajar, más bien lo que esperaba era que llegara cuando ya todos estábamos cenado y yo sólo podría lanzarle una mirada de advertencia a Caroline.

-¿Qué sucede, Lily?- me preguntó Minnie.

Por Dios, hacía sólo unos minutos seguía fantaseando con Jude el guapísimo músico que llenaría mi vida de son de canciones, y ahora veme aquí, paralizada sin poder poner un pie en la escalera.

-Nada, todo está bien.

Me armé de valor, y respirando profundamente comencé a bajar las escaleras. Había sido una idea absurda evitar a James tantos días, hacía dos semanas que lo evitaba, en realidad no podía creer que hubiéramos pasados dos semanas sin hablarnos, bueno, en realidad, que James hubiera soportado no hacerme una escena enfrente de todo el personal del despacho. Me había mandado algunos mensajes diciéndome que pasara a la oficina pero yo los había ignorado todos. Como dicen, no podría escaparme por siempre.

En la sala estaban Emily y Shane conversando, como siempre, que milagro, y al pie de la escalera estaba Mike jugando con sus superhéroes. Probablemente en la cocina estarían los mayores, eso me alegró un poco.

-¿Quen es ella?- preguntó Mike poniéndose de pie.

-Ella es Minnie, chicos- dije en voz alta- una amiga que nos acompañará en la cena. Minnie, este pequeño es Mike, aquella hermosa es Emily y Shane su novio.

Minnie le sonrió a los pequeños, dejando que Mike le tomara la mano muy caballeroso según él. Emily la saludó desde el sillón y noté la mirada de Shane que ni siquiera pudo abrir la boca, solamente la miraba por encima del sillón y no directamente a la cara. Traté de ignorarlo como siempre lo había hecho, pero esta vez pareció que Emily se dio cuenta y le dio un gran empujón en el hombro.

En ese momento escuché las voces adultas acercándose, habían ingresado al comedor por lo que volteé con una sonrisa mirando a mis padres, tratando de ignorar a James que estaba justo detrás de ellos.

-Mamá, Charlus ella es Minnie, la amiga de la que les había platicado- sonreí.

-Es un placer conocerlos- saludó Minnie con un rubor en las mejillas cuando Charlus tomó su mano y le plantó un beso, ocasionando la risa mía y de Mamá.

-Mi amor, tu siempre tan galante- rió mi madre- es un placer tenerte en la familia.

En ese momento James se adelantó unos pasos y no pude evitar notar que Caroline no colgaba de su brazo como acostumbraba, por el contrario él se encontraba solo y con su brazo bien disponible, mirándome a los ojos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, me asusté, temí que fuera a hacer algo así que me adelanté.

-Minnie, él es mi hermanastro James- agregué sin apartarle los ojos, pero con una mirada desafiante.

No le quedó más remedio que girarse hacia ella y tomar su mano, haciendo que las mejillas de Minnie estuvieran a punto de explotar.

Unos minutos después me encontraba dentro de la cocina con Minnie acompañándome mientras preparaba un agua fresca de la cual pudiera tomar los niños, ya que nosotros cenaríamos con vino tinto como era tradición en ocasiones especiales.

-¿Por qué no me dijiste que James era tan guapo?- me acusó Minnie mirando en dirección a donde mi hermanastro jugaba con Mike entreteniéndolo.

-¿Lo es?- pregunté distraída.

-¡Por favor!- exclamó enojada- es tu hermanastro, no tu hermano, ¿cómo no podrías darte cuenta de que es guapísimo?

No quería responder, realmente no quería pues tendría que escupir todos los sentimientos que tenía por James, todos esos sentimientos que me desgarraban el alma.

Comenzamos a servir los platos cuando todos los varones ya estaban sentados en el comedor, le dije a Minnie que se sentara que ella era una invitada y corrí a Emily para que estuviera al pendiente de donde estaban las manos y los ojos de Shane. Entre Mamá y yo llevamos los platillos que colocamos al centro de la mesa para que cada quien se pudiera servir, y cuando me senté me di cuenta de mi mala suerte, me habían dejado el lugar vacío justo frente a James que no me apartaba la mirada ni para respirar. Minnie estaba a mi lado y casi frente a ella estaba Shane que todavía no podía cerrar la boca de estar mirando a mi amiga, Emily a su lado tenía en ceño fruncido y casi no la vi tocar alimento en toda la cena.

Charlus comenzó a contar sus anécdotas que cuando sus hijos estaban jóvenes, la mayoría de ellas trataban de James, recordando cuando él era tan divertido y travieso. Yo trataba de concentrarme en la amena conversación que se mantenía, pero cada vez que miraba al frente no podía tragar al ver la mirada de James, a veces estaba en mis ojos, otras en mi boca, y en varias ocasiones en mis pechos, ahora me había arrepentido de haberme puesto ese vestido esa noche, Caroline ni siquiera vino, y yo no podía apartarme la mirada de James de mis voluminosos senos y de vez en cuando la de Shane que ya me tenía harta.

Cuando la cena por fin terminó, no dudé en ponerme de pie y comenzar a levantar los platos y vasos. James seguía sentado con una copa en la mano, esperé, los dejé hasta el último con la esperanza de que se pusiera de pie, todos ya se habían levantado incluso Minnie había subido a mi habitación por su bolsa pues ya se tenía que ir. No me quedó más remedio que acercarme a James por un costado e inclinarme a levantar el plato, pero cuando mis dedos lo tocaron una mano fuerte me sostuvo de la muñeca. Miré la cara de James que estaba tan cerca de mí que me ponía nerviosa.

-¿Qué pretendes con ese escote?- me preguntó mirando dentro de mi vestido, que para mi mala suerte y la posición en la que estábamos, podía ver más de la cuenta- ¿intentas provocarme?- sonrió descaradamente y se mordió un labio para después soltarme, dejándome ir con el corazón palpitándome al mil por hora.

-Lily, estoy lista- escuché que me llamaba Minnie, la acompañaría a la estación de subterráneo para que no se perdiera, así que dejé el plato en la cocina y tomando un abrigo me acerqué a la puerta.

-Yo puedo llevarlas si quieren- se adelantó James- para que no caminen solas por la noche.

-No te preocupes, James- dije resaltando su nombre- regresaré antes de que te des cuenta.

Tomé mis llaves y dirigí a Minnie a la salida. Apenas habíamos andado un par de pasos fuera de la casa cuando se paró frente a mí y me miró duramente.

-Dime que pasa entre tú y tu hermanastro- me dijo seria.

-¿De qué hablas?- le dije haciéndome la que no sabía que pasaba, aunque por dentro de corazón comenzó a latir rápidamente.

-No te hagas la tonta- se quejó- sabes bien de que hablo. ¿Crees que no me di cuenta? De las miradas, esos ojos coquetos, el hecho de que no te apartó la mirada ni un segundo ni siquiera cuando me puse de pie y enseñé los calzones sin querer…

-¿Sin querer?- reí un poco.

-¡Fue sin querer!- gritó enojada- además de que tú tampoco lo notaste porque estabas tan en tu mundo, que cuando no lo estabas solamente lo mirabas a él.

-Minnie, por favor…- comencé a decir.

Realmente quería evadir el tema, quería no pensar en eso, comentarlo hacía que mis pensamientos se fueran haciendo más reales, más palpables.

-Lily, soy tu amiga- me dijo suavemente- tenme confianza.

Sonreí sólo un poco mirando a la pelirroja que estaba frente a mí, que a pesar del poco tiempo de amistad que llevábamos se estaba convirtiendo en una de las mejores amigas que había tenido nunca, y me lo había demostrado en cada una de las ocasiones.

-Está bien- suspiré- te contaré, pero promete que no le dirás a nadie.

Asintió con la cabeza.

-Lo prometo.

-De acuerdo- dije suavemente, agarrando valor para decir una vez más lo que había vivido con James- Cuando tenía quince años Mamá se casó con Charlus y vinimos a vivir a Londres a su casa, ahí conocí a James y aunque al principio nos llevábamos muy mal, el estar en el mismo colegio y pasar tanto tiempo juntos hizo que poco a poco nos fuéramos gustando. Poco después nos enamoramos, y comenzamos a vivir una vida de pareja sin que nadie se diera cuenta excepto nuestros amigos. Decidimos separarnos al enterarnos que nuestros padres tendrían un hijo, yo me fui a vivir a Zurich con mi padre y allá estuve por ocho años. Cuando papá murió me vi en la necesidad de volver a Londres, comencé a trabajar en el despacho de Charlus donde James también es abogado, y poco a poco me voy dando más cuenta de que en realidad no he podido olvidar a James, él fue mi primer amor, ¿sabes? Y ahora sólo quiero alejarme de él, tratar de que las cosas estén normales entre nosotros, porque lo nuestro es imposible, un amor imposible que nunca va a poder ser.

-No pensé que esas cosas pasaran en la vida real- dijo- sólo lo había leído en novelas- sonrió al final, repitiendo la frase que hacía unas horas le había dicho.

Me abrazó con una sonrisa y yo dejé que unas pocas lagrimas se escaparan de mis ojos.

-Me doy cuenta de que en verdad lo quieres- me dijo suavemente- lo que no comprendo es por qué dices que su amor es imposible, ustedes no son hermanos en realidad no tienen ningún tipo de sangre.

-Lo sé, pero las cosas cada vez se complican más- dije- antes de que me fuera Mamá se enteró, no le gustó nada la idea y aseguró que a Charlus le gustaría aún menos. Además, James tiene novia y ella está embarazada.

-Eso sí que es complicado- admitió al fin- pero eso sí, a él no lo vi nada indiferente contigo, amiga, mucho menos con ese escote.

Solté una risa gangosa, ocasionada por las lagrimas que aún salían de mis ojos, me limpié con la manga del abrigo.

-De hecho me acosté con él- solté sin pensar, inmediatamente los negros ojos de Minnie se clavaron en mí- no últimamente- agregué- pero cuando teníamos quince años sucedió en varias ocasiones. Me preguntó que tan bien lo hará ahora, si en aquel entonces me parecía perfecto.

Minnie no pudo evitar reír, soltó una risa sincera y natural, a la cual yo me uní justo cuando llegábamos a la entrada del subterráneo.

-Nos vemos mañana en el gimnasio- me sonrió- gracias por invitarme a tu casa, me agradó mucho conocer tanto de ti en tan sólo una noche.

Me dio un abrazo, para después despedirse con la mano mientras corría al andén que en ese momento iba llegando. Metí las manos en los bolsillos de abrigo y me encaminé de regreso a casa, por fin estaba comenzando a hacer frío por las noches, no faltaba mucho para que las hojas de otoño comenzaran a caer.

Cuando regresé a casa, con las piernas congeladas me encontré con Shane en la puerta que iba saliendo a gran velocidad que casi me tumba al pasar a mi lado, pude darme cuenta que las cosas no estaban bien pues escuché un grito desde dentro. Entré rápidamente muy asustada pensando lo peor, pero al entrar y escuchar solamente unos fuertes pasos en el piso superior me pregunté qué estaba pasando.

-Es Emily- me dijo Mamá- se peleó con Shane. Creo que necesita hablar con alguien que la entienda más que yo.

La planta baja estaba vacía excepto por la presencia de mi madre, así que sin chistar subí las escaleras en dirección a la habitación de mi pequeña hermanastra. Toqué dos veces.

-¿Emily, puedo pasar?- pregunté.

-¿Qué quieres?- preguntó, noté en su voz el llanto.

-Solamente hablar contigo- respondí suavemente.

-¡Vete!

-Por favor, Emily, quiero ayudarte- aseguré pegando la oreja en la puerta tratando de escuchar algo- si necesitas hablar con alguien, ya sabes que yo estoy aquí, soy tu hermanastra y te puedo comprender mejor que nadie.

-Hermana- sonrió Emily abriendo la puerta y mirándome intensamente a los ojos.

Sentí que mi pecho se llenaba y entré antes de que se arrepintiera, cerré la puerta y me senté en su cama, justo al lado de donde ella se había acostado con un cojín en la cara.

-Dime que pasó- le dije suavemente sobando su cabello.

-No lo pude soportar más, Lily- soltó llorando- todos en la escuela hablan de los grandes cuernos que traigo, yo no lo quería creer pero después de esta noche estoy segura de que realmente si me ha engañado con otras chicas.

-¿En qué te basas al decir eso?- pregunté- a veces la gente inventa chismes.

-No, no, no- exclamó- estos no son chismes. Si miraba de esa manera a tu amiga, lo pudo hacer con cualquiera, la diferencia que yo estaba ahí, sino hubiera saltado encima de ella. También había tratado de ignorar como te miraba a ti siempre que estabas en casa, pero hoy ya no pude más. ¿por qué le gustan las mujeres mayores? Sólo tiene dieciséis años, pero ¿sabes qué, Lily? Yo sé porque, porque ustedes tienen un cuerpo espectacular, son hermosas, ¿cómo no se fijaría en ti, Lily? Si vete nada más, tienes una presencia que impone, pelirroja, con cara como de una muñeca, y cuerpo atleta. ¿Y yo qué? A mí todavía ni me han crecido los pechos.

-¡Emily!- exclamé- no digas eso. Por supuesto que eres hermosa, eres la niña más hermosa de todas. Pero estás pequeña, solamente tienes quince años, no quieras correr en lugar de caminar, todos los cambios llegan a su debido tiempo. ¿Crees que a los quince años estaba así? ¡Claro que no! Ve las fotos, yo tampoco tenía casi nada de pechos, pero con el tiempo fueron creciendo. Emily, tienes unos ojos hermosos, tan oscuros como la noche; una piel tersa y delicada, y un cabello tan oscuro y liso como yo siempre lo quise tener. Si ese idiota de Shane no vio lo hermosa que eres, entonces ese no merecía estar aquí. Ya verás que encontraras un chico que aprecie todas esas cosas.

-¿Tú crees?- preguntó mirándome con esos ojitos llenos de lagrimas.

-¡Por supuesto que sí! –aseguré- veme aquí, con veintitrés años y ni siquiera tengo novio, pero no pierdo las esperanzas.

-Me gusta mucho hablar contigo, Lily- me dijo dejándose caer a mi lado abrazándome.

-A mí también- suspiré sinceramente- eres mi hermanita pequeña, y siempre estaré ahí cuando me necesites.


Hola, chicos!

He vuelto, rápido como prometí en los reviews, tan sólo una semana después de actualizar. Nunca me había pasado que tuviera tanta inspiración como para terminar un capítulo tan rápido, siempre digo que lo subiré después pero cuando lo termino, me muero por compartirlo con ustedes. Sé que para la mayoría este capítulo no les agradará tanto porque no hubo tanto James y Lily como esperaban, pero prometo que el siguiente valdrá la pena, ya lo estoy escribiendo y hay mucha "acción" como la llaman ustedes, pues me encontré con muchos comentarios que querían sexo entre James y Lily. Es lo bueno de escribir poco a poco, leo sus comentarios y me ayudan a trazar el rumbo de la historia, atrasar o apresurar las cosas.

Espero sus comentarios, que han estado a pedir de boca! Me he llenado de tanto review, los leos todos, TODOS, por si tenían la duda porque a veces no lo respondo. A los anónimos, lo siento, ya encontraré una manera de responderles a ustedes también.

Un beso, S.