Capítulo 13: Dopamina
Estoy sentada en la silla de mi escritorio dentro de mi habitación, tengo veinte minutos encerrada y no he dejado de tamborilear los dedos en la madera fina, muevo los pies de un lado para otro y creo que hasta tengo un tic en el ojo izquierdo. No sé como llegué a esta situación y sinceramente no me lo esperaba, no sé qué está pasando, ni siquiera sé si han pasado exactamente veinte minutos tal vez es mi imaginación y sólo han pasado dos o en cambio tres horas. Siento mi corazón palpitar al mil hora, sé lo que pasará, sé que me quedaré sola con James no sé cuantas horas en casa, claro que con el pequeño Mike pero que no cuenta porque a las nueve de la noche ya está dormido. Sé que Emily salió hace un rato de bañarse y que no debe de tardar en estar lista y pedirle a James que la lleve a la famosa fiesta, entonces no me quedará otra opción más que salir de mi guarida y cuidar a Mike.
El momento ha llegado, estoy segura, escucha la puerta del cuarto de enfrente abrirse. Es Emily, ha salido. Escucho dos, tres pasas, y de repente tocar mi puerta.
TOC, TOC
-¿Si?- preguntó nerviosa sin moverme un solo centímetro, hasta dejé de tamborilear los dedos.
-¿Puedo hablar contigo un momento, Lily?- me dijo suavemente, apenas la alcancé a escuchar.
Suspiré y aunque no tenía nada de ganar de pararme, lo hice y abrí la puerta. Ahí estaba Emily con un vestido de color negro con una linda chamarra de color morado y unas largas botas. El cabello totalmente lacio y sólo unos pequeños toquecitos negros en los ojos, natural, linda, juvenil, sin duda alguna la envidia de muchas adolescentes.
-¿Qué sucede?- pregunté dejándola pasar y me volví a sentar detrás del escritorio.
Mi hermanastra me miró extrañada, realmente parecía una loca, no había nada abierto en mi habitación como si nunca hubiera estado ahí, sin embargo, sí, ahí estaba, lo que no sabía ella era que lo único que había hecho era tamborilear los dedos en el escritorio mientras pensaba estupideces.
-Luces muy nerviosa, Lily- me dijo con la ceja levantada.
Bufé.
-¿De qué hablas? Estoy perfectamente normal.
-Tienes la pupilas dilatadas y no has dejado de mover los dedos desde que llegue- me cuestionó señalando mis dedos que seguían tamborileando.
-No pasa nada- dije y tuve que sujetarme una mano con la otra para dejar de hacer ese sonido tan desesperante- mejor dime lo que te pasa a ti.
Emily suspiró, se sentó en la cama y por primera vez noté sus ojos, parecían tan tristes.
-Me acaba de llamar una amiga diciéndome que Shane irá a la fiesta- me comentó, ya sabía por donde iba la cosa- y tenía muchas ganas de ir, pero ahora no sé si debo ir porque no quiero encontrármelo. Suficiente es con que todos los días lo veo en la escuela y tengo que sacarle la vuelta cuando intenta hablarme, allá no estoy segura de poder hacerlo, y si no se me acerca no sé si soportaré que no lo haga o que lo vea coqueteando con otra chica o incluso besándose. No creo que sea justo para mi corazón tener que soportar esas cosas.
-Y tienes razón, Emily, no es justo- le dije y de pronto me salió esa vena de psicóloga que tengo- pero tampoco es justo que dejes de hacer lo que te gusta y lo que quieras solamente porque una piedra se cruzó en tu camino, mira así a Shane como un obstáculo que debes superar. Tú lo has dicho tenías muchas ganas de ir, entonces debes ir no dejes que cualquier pequeñez no te permita hacer lo que te gusta. Y a Shane mándalo a volar, tú mantente con tus amigas, disfruta el tiempo con ellas y trata de no estar pendiente de los movimientos que él haga.
-¡Lily, eso es imposible! Lo amo, no puedo no estar pendiente de lo que hace. ¿Qué nunca te has sentido así?- me preguntó con angustia.
¿Qué si me había sentido así? ¡Por supuesto que sí! Y más aún, yo vivía con James, estudiaba con James, trabajo con James. Era aún más difícil.
-Sí, Emily, te comprendo- le dije suavemente para calmarla- Sé que es difícil, pero la mente todo lo puede y si realmente te concentras en disfrutar del momento agradable que pasas con tus amigos nada te costará no mirar a Shane, pero que sea de verdad, no fingir que la pasas bien, de verdad disfrútalo – le sonreí para que en mi rostro se viera la suavidad que pretendía con mis palabras.
Emily me dedicó una media sonrisa, no estaba muy convencida de mis palabras pero estoy segura de que por lo menos lo intentaría.
-Y ahora vete, se hará tarde y ya sabes que a la una James irá por ti- le dije poniéndome de pie- no olvides tu celular.
-Gracias por todo, Lily- me dijo también sonriéndome.
Salió echa una mecha de la habitación y me fui detrás de ella pero con paso más lento, Mike y James miraba televisión en la sala, yo me debía encargar del pequeño en lo que su hermano volvía. Escuché a Emily decirle a James que la llevara, y no mucho después me encontraba sentada en la sala con Mike dormido en mis brazos.
Era una perfecta situación, yo llevándolo a su habitación que antiguamente fue la mía, encerrándome en mi cuarto para no tener que salir más de ahí hasta el día siguiente, pero aquel programa de avistamientos ovnis estaba tan interesante que me quedé sentada unos minutos más, de repente todo se volvió tan aburrido que ni cuenta me di cuando cerré los ojos y me quedé dormida sólo unos minutos. Digo yo que fueron unos minutos o quizá fue más porque cuando desperté Mike ya no estaba en mis brazos y tenía una sabana sobre mí, las luces estaban apagadas y sólo estaba encendida la de la cocina y la televisión, que tenía un volumen muy bajo y James estaba sentado en el sillón pequeño también dormido. Digo yo que no fue su intención, porque él sabía que debía ir por Emily, así que me puse de pie y caminé hacia él.
Estaba con la cabeza sobre su hombro, la boca ligeramente abierta y respiraba rítmicamente como si se tratara de una melodía. Me quedé observándolo, no me pude contener, parecía un ángel y sólo lograba verse de esa manera cuando dormía. Sus pestañas se veían inmensamente grandes, la piel suave y los labios con un color rosa tan natural y tan apetecible, el cabello irrevocablemente alborotado. El reloj de su muñeca indicaban cerca de las once de la noche, había dormido más de lo que creía, pero aún era temprano y en tres horas debía ir por ella, no veía ninguna necesidad de despertarlo antes si se veía tan cansado, así que me quedé ahí, observándolo, observando cada línea de su rostro, cada hueco de su piel incluso cada peca.
Tenía un lindo cutis, sin la menor duda, sino fuera por esa barba insipiente su rostro parecería el de un adolescente. Ese adolescente que me volvía loca, y aún más, ese hombre que me hacía doblar las rodillas con sólo una mirada. Observaba su nariz detenidamente para subir nuevamente mi mirada a esos ojos, esos ojos color chocolate rasgados que tenían una pequeña curva al final logrando volverlo coquetos. Estaba tan anonada mirando sus ojos, que ni siquiera noté que estos estaban abiertos, cuando me di cuenta de sus pupilas fijas en mí me incorporé rápidamente, sin darme cuenta me encontraba a escasos centímetros de su rostro.
-¿Por qué te alejas? –me preguntó también incorporándose.
-¿No estabas dormido?- pregunté dándole la espalda avergonzada.
-No, solamente descansaba los ojos- rió- de haber sabido que actuarías así, debí haber fingido dormir hace mucho. Así habría podido tenerte tan cerca como para robarte un beso.
Esa última palabra la dijo tan suavemente, y ahora estaba tan cerca de mí que un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-James, por favor, no empieces- le dije dándome la vuelta.
-Sabes que me muero por ti- reclamó- ¿Por qué te haces del rogar?
-Sabes perfectamente mis razones- dije casi gritando, este hombre lograba sacarme de mis casillas tan fácilmente- si fueran otras circunstancias o estuviéramos en un universo alterno, quizá estuviéramos juntos.
-¿Quizá? – cuestionó- Estoy seguro que sí. Porque no habría nada que me separara de ti, Lily. Muero por ti desde hace más de ocho años. No sabes todo lo que pasé cuando tú te fuiste con tu padre, creí que nunca regresarías.- me dijo tocándome los brazos suavemente- creí que nunca volvería a ver esta piel que me vuelve loco… a tocarla- subió sus caricias hacia mis hombros desnudos, yo me dejé acariciar tanto por sus dedos como sus palabras, no quería que parara su voz era tan aterciopelada que me causaba escalofríos o quizá eran esas yemas ásperas acariciando alguna parte de mi cuello- acariciarla… esta piel tan blanca, suave y deliciosa.
Me dio un lento beso en la mejilla, suavemente apenas tocando mi piel, pero sentí esa suavidad en sus labios, esos labios que me habían besado cientos de veces y que la última había sido hace tan sólo unas horas, unos besos que me encantaron y que me hicieron perder el sentido.
Cerré los ojos, quería dejarme llevar por esa sensación tan placentera, esas cosquillas que sentía en mi estomago y ese palpitar tan deprisa de mi corazón. Dicen que el amor viene de la cabeza, yo pienso que del estomago, sino porque sentiría ese mar de sensaciones en ese lugar tan especifico, una oleada de calor y unos calambres en la pelvis tan conocidos que me hicieron saber inmediatamente lo que mi cuerpo esperaba y ansiaba, y ¿por qué no? Yo también, el resto de mí también lo deseaba, mi mente y mi alma.
Lo besé, esta vez lo besé yo dejándome guiar por ese camino de sensaciones hacia un lugar bien conocido. Lo besé con desesperación, deseo, enredando mi lengua en la suya y tomando fuertes bocanadas de aires cuando abría mi boca para poder continuar, poder seguir con ese ritmo, poder seguir sintiendo esos algodones de azúcar contra mis labios y ese sabor a canela. Succionar, besar, lamer, eso era poco de lo que mi boca hacia con la suya, no solamente lo besaba, sino que al mismo tiempo me envolvía en un mar de pasiones.
Me abracé de su pecho y dejé que hundiera su cara en la curva de mi cuello, besándome e incitándome a hacer lo innombrable con él. Lento, suave, delicado, después rápido y brusco, beso, mordida, lamida. Era tan difícil de explicar, un movimiento llevaba a otro y sus manos me alborotaban el cabello y la ropa, parecían tener vida propia tratando de desvestirme de cualquier manera.
Dimos pasos rápidos dirigiéndonos a las escaleras sin separar nuestros labios, mi espalda pegó con el muro del descanso y por primera vez pensé lo inapropiado que era ese descanso en nuestra casa, pensamiento que se apartó rápidamente de mi cabeza cuando estaba acorralada, el cuerpo de James haciendo presión en el mío, sintiendo una protuberancia que me hacía saber que no era la única deshaciéndome de deseo por llevarlo hasta el piso de arriba.
Tal vez el contacto del muro nos hizo darnos cuenta de donde estábamos y a dónde íbamos, James se separó un centímetro de mí mirándome a los ojos, y entonces supe que lo quería hacer, me moría de ganas por hacer el amor por última vez con James, porque sabía que después de eso no habría una oportunidad más. James tendría un hijo y yo tendría que continuar con mi vida, tratando de hacer lo mejor que pueda con ella, lejos de él por supuesto. Solo quería disfrutarlo por última vez, su cercanía y de ese amor que decía sentir por mí.
Acaricié su rostro sin apartar mi mirada de sus ojos chocolatosos, él cerró los ojos disfrutando de las caricias y me atreví a susurrar.
-Sólo por esta vez, James, por última vez…
Abrió los ojos de golpe e inmediatamente su mirada se suavizó, sus ojos parecían tener diamantes dentro del brillo tan irreal que desprendían. Pero eso no me preocupó. Volví a empezar, tomé su rostro con delicadeza y le di un pequeño beso en un labio, uno pequeño pero lleno de amor, fue el primero de muchos, cada vez más intensos y desprendiendo pasión.
Las manos de James descansaban en mi cintura, pero conforme los besos se iban intensificando, iban recorriendo diferentes partes de mi cuerpo. Separó un instante sus labios de los míos, me tomó de la cadera y comenzó a guiarme escaleras arriba, sin decir una palabra, yo me dejé guiar yendo hacia donde tiempo atrás había sido nuestro nidito de amor. Cerró la puerta detrás de mí con seguro, y por primera vez sentí como mi corazón se henchía de alegría, sentía que había aumentado de tamaño a uno inimaginable apretaba mi pecho y ese era el núcleo de mil sensaciones placenteras que se iban por cada arteria y vena de mi cuerpo llenándome de dopamina.
Me dejé caer en la cama suavizando mi caída con mis brazos, mientras que James se colocaba por encima de mí dejando una estela de besos en mi cuello, en mi garganta… cualquier espacio donde mi piel estuviera expuesta. Doble mis piernas, subiendo mis pies a la cama, y mi hermanastro comenzó a recorrer toda su extensión con sus manos abiertas, llegó a mis calcetas desasiéndose de ellas y por un minuto sentí como me desnudaba, paso a paso, prenda por prenda, tan suavemente y dejando que mi ropa rozara mi piel.
Quería disfrutar el momento. No teníamos ninguna prisa. Con pantalón y blusa fuera con unos labios pegados a mi cuello y unas manos acariciándome la espalda decidí que era momento de hacer lo que tanto había ansiado por tantos meses, desde que volví a Londres y cada vez que veía a mi hermanastro vestido normalmente de oficina. Me abracé de sus hombros girándome rápidamente para quedar encima de él, James nos podía apartar sus ojos de mí y de ellos resplandecían luciérnagas. Permanecía sentada sobre su abdomen y dándole un beso en la barbilla comencé a desabotonar esa camisa con la que había estado todo el día y me había muerto de ganas por arrancársela. Botón por botón. Disfrutando de cada centímetro de su piel expuesta.
Llegar al final hizo que soltara un suspiro, si antes me parecía guapo ahora era doblemente atractivo, su piel estaba ligeramente bronceada y con el paso de los años había surgido un pequeño camino de vellos desde su ombligo que se perdía debajo de sus pantalones. No podía dejar de ver aquello que la naturaleza se había encargado de hacer, convertirlo en todo un hombre, su cuerpo estaba tan atractivo y maduro, con un pecho bien trabajado y un abdomen que me hacía perder el aliento.
Creo que James se dio cuenta de mi desconcierto porque se inclinó hacia delante soltando un pequeña risita y me dio un beso en los labios, pero me permitió deslizar la camisa por sus brazos dejándome el camino libre para todo su torso. Quería comérmelo y deshacerlo en pedazos con mis manos. Sentada sobre sus piernas, James acarició el resto de mi cuerpo dando especial atención en mis senos que gritaban por ser tocados por esas manos tan grandes y varoniles. Los tocaba tan lentamente y con tanta suavidad que sentía que en cualquier momento iban a estallar, a pesar de que solamente estaba tocando la piel expuesta pero cuando bajaba un poco la mano tocando la parte baja de mi seno por debajo del brasier sentía que me volvería loca sino me lo arrancaba de una buena vez.
-Hazme tuya, por favor, James… hazme tuya- le susurré cuando mi cuerpo casi explotaba de pasión y deseo.
-Dime que eres mía, Lily, sólo mía- me dijo parando sus caricias y empujándome para caer en la cama nuevamente.
-Soy tuya, James- pude decir con la voz débil y sintiendo escalofríos por todo mi cuerpo.
Lo miré sonreír y su cara estaba tan cerca de la mía, y tan guapo que no me importó que me hubiera arrancado de un tirón la ropa interior lastimando mi piel por la fuerza. No fue ni un poco delicado al desgarrar mis bragas y lanzar mi brasier lejos de mis pechos. Presionó su cuerpo con fuerza al mío, y sentí el ardor de su piel, creo que su temperatura corporal estaba a 50 grados Celsius, porque cada contacto me hacía arder, su piel parecía tan caliente a comparación de la mía.
Tomó mis pechos con ambas manos masajeándolos, sentí una sensación tan placentera por el contacto de sus manos que nada puro hacerlo mejorar, mas que en el momento en que atrapó uno de mis rosados pezones en su boca. El muy descarado levantó la mirada para ver mi reacción y darse cuenta de cómo mi cuerpo comenzaba a estremecerse, y mis piernas se enrollaban alrededor de sus caderas pidiendo más contacto. Pasaba su lengua lentamente y apenas rosando la puntita, pero todo su aliento me tocaba y eso era más que suficiente para querer poner los ojos en blanco y perderme en esa sensación.
Mis dedos se sujetaron fuertemente a las sabanas cuando el poco a poco fue descendiendo sus besos hasta mi ombligo, sentía que había subido al cielo y bajado el infierno de un solo golpe por esa sensación de vértigo que me causaba en el estomago tantas emociones disparadas en el mismo momento.
Los labios de James temblaban y le costaba mantener un beso del deseo, pero quería hacerme morir, estoy segura, matarme para después revivirme. Aguanté, tuve que respirar profundamente y llevar mis manos a su trasero para sentirme completa, sí, siempre me había encantado ese trasero como para dejar pasar esta oportunidad, desabroché hábilmente su pantalón y pude tocarlo sin necesidad de tela alguna. Ni siquiera me di cuenta en que momento James me empujó hasta que mi espalda tocara la superficie de la cama, abrió mis piernas rápidamente y se colocó frente a mí mirándome directamente a los ojos sin expresión alguna en el rostro.
Una ola de placer aún más fuerte me invadió, sentía mi cuerpo estremecerse bajo el peso de James, el calor de su piel, su cercanía y sus labios que pocas veces se habían separado de los míos me habían hecho sentir la mujer más dichosa. Se movía rápidamente, después lentamente con ambos brazos a los costados de mi cuerpo. Se veía tan atractivo, tan atractivo como no creo que en otra situación se podría ver.
Sus brazos temblaban por el esfuerzo físico de mantener todo su peso con aquellos deliciosos brazos, se dejó caer un poco solamente descansando y poniendo su cabeza en mi pecho, abracé su cuello y le di un beso en la frente mientras apartaba su negro cabello que estaba empapado de sudor.
-Eres tan hermosa, Lily- me susurró mirándome, no pude evitar sonreír y besarlo una vez más.
Después de un largo beso, nuevamente se incorporó pero esta vez con los brazos más flexionados estando más cerca de mí, y de nuevo tomó un ritmo delicioso que me encantaba, tuve que sujetar sus brazos fuertemente pues con cada envestida me lanzaba muy lejos. Se mordía los labios y de algunos mechones de negro cabellos caían pequeñas gotas de sudor que se perdían entre las sabanas. Todo su hermoso cuerpo estaba cubierto de una delgada tela de agua, desprendiendo un olor tan suyo, ese olor a chocolate con canela.
De repente aceleró el ritmo y mordiéndose los labios por el esfuerzo fue la última visión que tuve de él, porque a continuación mis ojos se cerraron disparando una sensación deliciosa por todo mi cuerpo un sinfín se calambres y cosquillas por todo el cuerpo. Después de una deliciosa explosión interna, y con el cuerpo temblando todavía, James nuevamente dejó caer parte de su peso sobre mí plantándome un beso en los labios tan ardiente y tan fuerte que estoy segura que los labios me sangrarían si me besaba por un segundo más, pero después se separó lentamente y se acostó a mi lado para después abrazarme. Solamente su presencia, el calor de su cuerpo y sus brazos alrededor de mi cuerpo me hicieron sentir paz, una paz absoluta y de repente me entró la duda si todo lo que había pasado anteriormente no había sido un sueño, pero me relajé, dejé que la tranquilidad acudiera a mí y observando el rostro de James a mi lado cerré los ojos un minuto.
¡RING! ¡RING!
Abrí mis ojos lentamente, y la primera sensación que llegó a mí, fue la de un cansancio ufff, me incliné sobre la mesita de noche y tomé el teléfono.
-¿Diga?- respondí aun adormilada.
-¡Lily!- era Emily- ¿Está James en casa?
¡James! Recordé, miré a mi derecha rápidamente y lo encontré como esperaba hacerlo, dormido plácidamente en la que anteriormente había sido su cama.
-Sí, ¿Qué sucede?- contesté.
-Lo he llamado varias veces pero no contesta su celular, ¿podrías decirle que venga por mí? Ya se terminó la fiesta y la familia de mi amiga se quiere dormir.- respondió y noté en su tono de voz vergüenza.
-¿Ya se acabó?¿Pues qué hora son?- pregunté extrañada. No pude haber dormido mucho, ¿o sí?
-Ya van a ser las tres. ¿Papá no ha llegado a casa?
Demonios, diablos, rayos y centellas.
-No te preocupes, Emily, ahora va por ti James- traté de calmarla.
-Gracias, Lily.
Fue lo último que escuché antes de colgar el teléfono. Tenía a James durmiendo plácidamente a mi lado, pero no quería despertarlo, por Dios que no quería hacerlo, se veía tan atractivo con el pecho descubierto y esa cara de angelito que solamente tenía en momentos de sueño, pero era necesario y no podía evitarlo más. Tenía que ir por Emily antes de que Charlus y mamá llegaran.
-James…- le susurré moviendo suavemente su hombro- James, levántate.- Está bien, no tenía todo el tiempo del mundo, le di una gran sacudida y se levantó de un susto.
-¿Qué pasa?- preguntó con los ojos muy abiertos, y sentado en la cama.
-Son las tres de la mañana y debiste haber ido por Emily hace dos horas- le dije poniéndome de pie para recoger mi ropa.
-Demonios…- susurró, pero lo vi hacer el amago de volverse a acostar y le lancé un zapato que estaba en el suelo.
-¡Levántate!- le grité- Charlus no tarda en llegar y tú estás acostado en mi habitación desnudo.
Al escuchar la palabra desnudo, rápidamente su expresión cambió de una adormilada a una picara, ya que lo vi mirarme dos puntos de mi cuerpo que aún no había cubierto con nada de ropa.
-Deberías andar siempre sin ropa- me dijo, y lanzó las sabanas a un lado dejando al descubierto la evidencia que apoyaba sus palabras.- creo que los dos deberíamos andar siempre sin ropa- agregó acercándose a mí- tal vez en un mundo como el de Adán y Eva que siempre iban desnudos mirándose el uno al otro.
Me tomó de la cintura y sentí sus manos descender a mi trasero.
-Debes ir por Emily- le dije decidida a no dejarme guiar por los impulsos.
-Ya sé, pero es difícil controlarse.- susurró y pegó su frente a la mía con la mirada hacia abajo aún mirando mi cuerpo- ahora eres toda una mujer y es aun mas difícil hacer controlar a mi amigo. Si antes despertaba por ti, ¿tú crees que a estas alturas no lo haga?
Traté de no reírme, pero no pude, me alagaban sus palabras y al mismo tiempo me hacían gracia. De cualquier forma quité sus manos de mi trasero y me alejé para buscar ropa interior nueva en mi cajón. Cuando me di la vuelta James ya se había puesto el pantalón y se estaba poniendo los zapatos sentado en la cama. Me vestí lo más rápido que pude y salimos de la habitación al mismo tiempo, yo para revisar que Mike estuviera bien y James bajando las escaleras haciendo girar sus llaves en la mano para recoger a Emily.
Me sentía tan livianita, como si hubiera vuelto a nacer. No sé de que manera explicarlo, pero sentía como si todas mis preocupaciones se hubieran ido por un caño. Definitivamente había disfrutado de la compañía de James, y sobre todo había olvidado lo bien que se sentía el sexo, pero el sexo con James, el amor con James, la vida con James, cualquier cosa con James, era toda una experiencia única e inigualable. A pesar de que sé que todo esto mañana será un problema, no me arrepiento en lo más mínimo de haberlo hecho, lo extrañaba, en la primera vez después de ocho años que dejo que mis sentimientos y todas las sensaciones que James me hace sentir salieron a flote, la primera vez después de ocho años que me dejo sentir cualquier cosa.
Mike dormía como un angelito por lo que pude ir al piso de abajo tranquilamente, aún envuelta en esa sensación de felicidad y de libertad. Tenía un hambre de bestia, como si tuviera todo el día sin haber probado bocado, había olvidado lo agotado que queda uno después de ese tipo de sesiones. Me preparé un sándwich y me tomé un vaso de leche sentada en la barra de la cocina teniendo flash back de las últimas horas, desde que James me llamó en el despacho para que pasara a su oficina hasta que me dio un beso en el cuello antes de bajar las escaleras e irse por Emily.
Emily… no deberían de tardar nada en llegar, yo había hecho todo con tal calma y dejándome llevar por mis pensamientos que habían pasado más de un cuarto de hora, así que preparé dos sándwich más. Uno para James y otro para Emily. No me equivoqué, en cuanto dejé los platos en la barra totalmente listo con lechuga, tomate y queso, escuché la puerta abrirse.
-Les preparé un sándwich – les grité desde la cocina.
-¿Por qué no está la camioneta de James?- preguntó la voz de Charlus desde la sala.
Sentí que los colores se me habían bajado, se suponía que James y Emily ya estarían aquí.
Charlus y Mamá hicieron su aparición en la cocina y yo me preguntaba que decirles, cuando escuché que la puerta se abría por segunda vez.
-¿Dónde estaban?- se giró Charlus a sus dos hijos.
Caminé hasta la sala y encontré a James al lado de Emily, se veían los dos tan desarreglados, como si… bueno, sabía porque James estaba así, de hecho no había tenido mucho cuidado en quitarle la camisa, ¿pero Emily?
-Lo que pasa, Papá- empezó James, cuando Charlus cruzó ambos brazos esperando una explicación- que me quedé dormido, no había dormido bien últimamente y tengo demasiado trabajo en la oficina. Mientras que estaba la hora de ir por Emily me quedé dormido y si no hubiera sido porque Lily me despertó quizá aún me hubieran encontrado aquí en la sala. Lo siento mucho, de verdad, no echen la culpa a Emily, todo ha sido mi culpa.
Me sorprendía la capacidad de James para mentir, de hecho se le daba bastante bien, quizá por eso era buen abogado. Pero la mirada de Emily estaba diferente, y de hecho, ahora que lo pensaba, Emily también tuvo parte de la culpa, ella no habló más temprano para que la recogieran, hasta cerca de las tres de la madrugada llamó. ¿Qué habría pasado?
Hi!
Siento la tardanza, chicos, sí ya sé que no tengo perdón de Dios, que me odian y que ojala me tragara el calamar gigante por haber abandonado la historia tanto tiempo. Pero buenas noticias, aquí estoy y llegué con un capitulo poquito larguito -sí, ya sé que siempre me dicen que mis capítulos largos les parecen cortos, pero me cuesta mucho escribirlos-. Sé que abandoné el fic varios meses, y me llegaban mensajitos por twitter, facebook, también review y PM pidiéndome que actualizara, pero lo siento, la musa me abandona sobre todo cuando estoy en clases y tengo demasiadas cosas que hacer. Mi vida es un caos, literalmente, no es que me justifique, pero solamente quería hacerlos saber para que tengan un poco de consideración con esta humilde escritora. -.-
Otra buena noticia, es que ya casi salimos de vacaciones lo que me da más tiempo para escribir y la musa viene y me visita más seguido, así que espero no tardar tanto como esta última vez en actualizar. Ya saben que cualquier comentario es bienvenido, díganme que les pareció la escena de James y Lily, si les pareció subidito de tono para el fic, sí no estuvo tan subido, si les pareció ideal o si tienen sugerencias sobre ese aspecto o cualquier otro, ya que soy un poco nueva escribiendo de esos temas.
Dejen reviews por favor, y nos vemos en la próxima.
