Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece.
Esta es una historia dedicada para Hyaku chan del Sburb Session -Ap13, por el Intercambio de San Valentín
Estaban en el carro, y las cosas no se suponen que salieran así como habían salido el día de hoy. Todo a causa de Jade, aunque quizás había algo más de tu parte que debías aceptar y te costaba. Siendo ese el caso, y con un orgullo alto, manejabas con más velocidad de la que comúnmente lo harías, Esto era peligroso sin duda, pero la rabia invadía lo más profundo de tu ser, entonces no podías no hacerlo, aún más cuando Jade cada tanto te lanzaba una mirada de fastidio.
—Basta…—Gritaba ella—Debes manejar con cuidado si es que quieres que siga en el carro, si es que no, puedes parar y me iré caminando a mi casa—Te dijo en tono seco.
— ¡Estás loca! —Le gritaste también
— ¡No! O bajas la velocidad o te detienes y me bajo, pero si ese es el caso, no me vuelvas a buscar.
Frenaste el carro de golpe, agradecías que estuviese con el cinturón de seguridad, si no, era seguro que se daría con el tablero del carro.
Ella te miro fastidiada, como si de verdad quisieras que ella se bajase del carro. Y es más, lo estaba comenzando a hacer, se soltó el cinturón y estaba dispuesta a abrir el seguro.
Tú no pudiste dejar que lo haga, así que como un espejo de sus acciones, te soltaste el cinturón, pero antes de que pudiera abrir el seguro. Te abalanzaste sobre él.
— ¡Déjame ir!, para eso te detuviste no es así, pero si es que me bajo es en serio, no quiero que me llames, no quiero que me busques en mi casa, ni si quiera quiero que me escribas al pesterchum—Luego de ello, sentiste como con sus brazos quería que te movieras y con fuerza te empujaba para que lo hicieras.
Tú no te moviste pero a casusa, de esto, te aguantaste unos pocos golpes de la pelinegra, un berrinche que dio a conocer con sus piernas.
—Hablemos…—Le dijiste en un tono bastante seco, siempre fuiste bueno para aparentar que nada sucedía, cuando sabías que estabas mal, por eso era que las relaciones jamás te iba bien…
— ¿De qué quieres hablar? —Pregunto ella en tono siseante. —No quiero hablar contigo, eres un estúpido narcisista y egocéntrico…—Se cruzó de brazos.
—Eso tú ya lo sabías cuando comenzaste a salir conmigo—Bromeaste. Ella solo se cruzó de brazos, no estaba de humor para tus bromas.
—Lo vez, eres una persona odiosa cuando quieres, eso no me gusta—Te dijo aún sin mirarte.
—No soy un odioso—Le dijiste casi en un susurro, pero sabías que quizás sí, estabas siendo un poco pesado. Aunque claro, no solo te referías al peso que le estabas haciendo a la chica con tu cuerpo.
Te levantaste, porque sabías que a partir de aquí ella querría hablar contigo, cara a cara.
— ¡Si lo eres!, solo basta ver tus actitudes de hoy para saber que sí, lo eres—Tu cerraste los ojos, y te encogiste un poco, era verdad, pero no querías escucharlo de ella. Por alguna razón, dolía más que solo pensarlo.
— ¿Qué actitudes? —Pese a todo, con cierto descaro, se lo preguntaste. No entendías por que estabas haciendo todo lo contrario a lo que pensabas.
Ella solo gruño con fuerza, levantando las manos, y gritando un poco, solo para asentar su mano sobre su cabeza y moverla allí. —Es que acaso, debo dibujártelo…
No respondiste, ella reviró los ojos. —Entonces que fueron esos celos estúpidos el día de hoy… ¡Dime! ¿Qué fue esa actitud de yo soy el macho y ella es mía? ¿Acaso te parezco un objeto Dave?… ¿Acaso te parezco una pertenencia para que te portes así?
No le respondiste, pero sabías perfectamente que no.
—No puedes culparme, ¡ELLOS! —Comenzaste a subir el tono de tu voz.
— ¿Quiénes ellos? ¿Karkat, Tavros o acaso te refieres a So...?
No la dejaste acabar— ¡SI, TODOS ELLOS! —Está bien, estabas explotando y esto se te estaba saliendo de las manos—Ellos y la manera en la que te miran, ellos y la manera en la que hablan contigo, la manera en la que ellos te sonríen no me gusta
Ella te miraba con cara de enojo. —Estás loco, ellos son solo mis amigos, sabes perfectamente que Karkat está con Terezi, Tavros sale con Vriska y que Equius tiene a Nep.
—No me interesa, ellos te sonríen de una manera en la que no me gusta—Te cruzaste de brazos, ahora parecías un niño.
— ¿De qué manera es esa? —Te preguntó.
Esta vez tú le gruñiste. —En la manera en la que ellos llaman tu atención, en la manera en la que tú les devuelves esa sonrisa a ellos, en la manera en la que los miras a ellos para dejar de verme a mí. —No tenías idea de cuantas pendejadas estabas dejando salir ahora mismo de tu cabeza.
Quizás fue por eso mismo que te sorprendió que ella alzó la mano y te dio una cachetada. No podías creerlo, nunca antes había hecho algo así contigo. —Eso fue, por que supone deberías confiar en mi idiota, sabes cómo te quiero y por encima de todo te portas así, yo soy paciente pero no por cosas como esta.
Intento abrir el seguro nuevamente, tú no te lanzaste al seguro, pero la agarraste de la mano, pese a todo, no querías que se vaya.
Ella te miró algo indignada, tu no pudiste verla a los ojos, solo agachaste la cabeza. Sabías que tenía razón
Tenías que pedir perdón, pero no lo hiciste, lo harías cuando estén más tranquilos. Había veces que el amor simplemente era solo algo que debías dejar pasar.
Como un café amargo.
