Capitulo 14: Rocketship

It's been fourteen minutes
Since I dropped you off
And my minds still racing

Sábado por la mañana y yo ya estoy levantando, decidiendo si la camisa de color azul combina mejor que la blanca. Esta es una de las cosas que odio de mi trabajo, tener que levantarme los sábados por la mañana, solamente a revisar el papeleo ya que la mayoría de mi tiempo entre semana lo dedico atendiendo clientes y solamente una pequeña parte de mi tiempo avanzando a mi trabajo escrito. Pero claro, este trabajo podría realizarlo en casa, pero estuve tan distraído el día de ayer que olvide traer el papeleo a mi departamento que no me queda otra opción más que ir al despacho y avanzar ahí lo más que pueda.

Me decidí por la camisa azul, trato de ser muy cuidado con mi vestimenta ya que la imagen lo es todo en este trabajo, tengo que admitir que mi buen porte me ha hecho obtener un gran número de clientes, la mayoría de mujeres tratando de divorciarse, alguna con intensiones hacia mí, y otras demasiado mayores como para interesarse en eso. En realidad, no me gusta mucho involucrarme con casos fuerte de asesinatos, secuestros o violaciones, a mí me gusta más el área económica, de impuestos y leyes federales, esa es mi especialidad, aunque de vez en cuando tengo que atender asuntos que no me gustan tanto por falta de clientes. Ni hablar, las cuentas no se pagan solas.

Tosté un pan y con el café en la mano salí al balcón, me gusta la brisa de la mañana y ese era mi lugar favorito, desde la terraza podía ver el centro de la gran ciudad y una pequeña parte del Río Támesis. Me gusta esa zona, sin la menor duda, siempre he buscado los lujos y verme lo más sofisticado posible, pero a veces extraño el calor de un hogar, un hogar como el que tenía en casa de mis padres. Siempre era divertido estar ahí, jugar con mis hermanos menores, escuchar los gritos de mis padres, había demasiado ruido la mayor parte del tiempo pero se sentía una calidez y casi nunca me sentía solo, como ahora que decidí vivir solo es una sensación que me acompaña casi siempre.

Me puse el saco y decidí que era momento de ir a trabajar, pero tenía tan pocas ganas de hacerlo. He bostezado como veinte veces solamente en el ascensor y eso que aún ni llego a la oficina, un lugar en el que me espera una torre de papeles que firmar, unos cien correos que leer y otras doscientos cartas que redactar. ¡Demonios! Y para colmo, estoy solo, sin ninguna de mis secretarias ayudándome a terminar más rápido el trabajo, no, ellas sólo trabajan de lunes a viernes, cómodamente, ya las vi, acostadas en su casa, siendo abrazadas por sus maridos, todas, excepto una.

Lily.

Sentí un escalofrió que me recorrió toda la espina dorsal. Y luego un calambre situado en alguna parte de mi estomago. Dios mío, como me encanta esa mujer.

Iba manejando en las nubes, recordando su tersa piel blanca cubierta pecas, su ondulado cabello rojo cayendo con suavidad en su cara y hombros, la línea de sus labios y esos hermosos ojos chispeando destellos verdes. Recordé mi mano sujetando su pequeña cintura, el roce sus piernas con mi cadera, su dulce aroma a cerezas. De repente me empezó a dar calor y en el primer semáforo me tuve que quitar el saco. Es que es inevitable, Lily es tan bella, tal dulce, tan perfecta. Su físico es perfecto, atrayente, delicioso, pero su personalidad es la que me enamora, esos ademanes de niña pequeña, y esa mirada de superioridad cuando cree que no me doy cuenta de lo que piensa. Porque sí, hay que saberlo, Lily es un libro abierto, cualquier pensamiento que cruce por su mente es imposible no leerlo en su mirada, la cual se oscurece cuando se enoja, y se aclara cuando acepta que se ha equivocado.

Cuando estábamos en la secundaria, disfrutaba hacerla enojar de sobre manera, primero simplemente porque era mi forma "madura" de demostrar que la quería fuera de mi casa, pero después cuando descubrí esa mirada y esos labios curvándose al enojarse, simplemente se tuvo que volver una obsesión ver ese gesto en su cara, como su cabello se erizaba y escucharla gritar mi nombre mientras yo me reía a carcajadas.

Claro que después tuvo que venir la parte en que odiaba tenerla cerca pues odiaba admitir que comenzaba a sentir algo por ella. Incluso recuerdo las burlas de Sirius diciéndome que me enamoraba sin darme cuenta, yo respondiendo que eso era imposible porque ella era mi hermanastra y las respuestas de Remus diciendo que imposible no era, y que además Lily era encantadora.

Aunque la verdad su aspecto distaba mucho de ser guapa, su cabello se veía siempre demasiado liso y sin gracia, eran muy notorias las pecas en su cara y era en extremo delgada, aunque su carita era demasiado graciosa y adorable con esos mismos ojos tan expresivos, esa boca tan rellena y esa nariz respingona.

Never thought I'd think about
It's all about you
With your two left feet
And how you're just so sweet

Suspiré. Recordar a Lily de pequeña siempre me hace sonreír, me hace realmente feliz recordar las cosas que pasaban en este entonces, me parecían el fin del mundo o el inicio de todo, pero ahora las veo como un época muy divertida, nuestra única preocupación era que nuestros padres no se enteraran de lo nuestro. Ahora las cosas totalmente distintas, las cosas realmente cambiaron para nosotros, de pasar a una preocupación ahora son treinta preocupaciones más.

En ese momento, escuché el ringtone de mi teléfono móvil, ni siquiera había recordado que lo había dejado en el auto ayer después de dejar a Emily en la fiesta. Batí la parte trasera que estaba llena de ropa y botellas de agua, así como algunos zapatos y empaques de comida chatarra, hasta que lo encontré debajo de una chamarra. El nombre de la persona que llamaba apareció en la pantalla con letra cursiva.

-¿Diga?

-¿Qué pasó, compadre?- escuché la voz de mi mejor amigo.

-¿Qué tal, cabrón?

-¿Osas decirme cabrón a mí, cuando tú fuiste el que no se apareció en toda la jodida noche?- me regañó, ¿de qué habla?

-¿De qué mierda hablas?- pregunté confundido.

-Estuvimos afuera del estadio tres horas esperándote anoche y tú sin contestar el puto teléfono- me gritó- Nos tuvimos que venir en taxi, Remus ni siquiera quiso hablarte.

Ahora sabía de qué hablaba. Había conseguido boletos para el juego de Chelsea FC, fue ayer, viernes por la noche y había quedado de ver a los chicos en el estadio para entrar al juego, es el equipo favorito de los tres.

-Rayos, Sirius, lo olvidé- me disculpé- fui a casa de mis padres y llevé a Emily a una fiesta, entonces…

-Sí, sí, ya sé. Estabas distraído y…

-¡No, Sirius!- lo interrumpí- más que eso. Pasó algo con Lily.

-Ya me imagino…- musitó- últimamente andas muy distraído.

-Dile a Remus que me disculpe, en este momento voy al despacho, más al rato les hablo para ver que hacemos en la noche-murmuré ya tratando de colgarle. Ni siquiera dejé que me contestara cuando colgué el teléfono y nuevamente lo lancé detrás de mi asiento. Nunca he sido muy fan de los teléfonos móvil que digamos, siento que me quitan libertad.

Cuando llegué al despacho saludé al velador que cuida el lugar por las noches y los fines de semana, él es el encargado de contestar el teléfono y abrir al servicio de limpieza. Por supuesto, también a los dueños que venimos en ocasiones los fines de semana. Entré a mi oficina y me complació ver que estaba perfectamente limpia, suspiré, era una lástima ya que en cuestión de cinco minutos el escritorio estaba lleno de papeles y carpetas, plumas por todos lados, libros abiertos y algún que otro empaque de goma de mascar o de chocolate por ahí.

Después de dos horas trabajando me dolía la espalda y el cuello de estar inclinado sobre el monitor, tenía las muñecas entumecidas y sentía los ojos chispear, me retiré los anteojos unos minutos y recliné la silla hacia atrás poniendo los pies sobre el escritorio, era una pose con la que me sentía confiado y seguro de mi puesto en ese lugar.

Disfrutaba del último chocolate cuando escuché la voz del velador, parecía que estaba gritando y me extrañó, ¿Con quién estaría hablando? Él sabe que no puede dejar entrar a nadie al despacho los fines de semana, que está terminantemente prohibido y además se da el lujo de gritar cuando sabe que estoy aquí. ¿Qué le pasa a este hombre? Bajé los pies del escritorio y estaba por ponerme de pie cuando escuché una segunda voz, que también gritaba. ¿Qué demonios estaba pasando? Entonces salí de la oficina.

-Señorita, no puede estar aquí, tiene que irse- escuché ahora con claridad decir al velador que estaba parado frente a un escritorio.

-Señor, ya le dije que sólo vengo por unos papeles- respondió una voz femenina- trabajo aquí, ¿cuántas veces tengo que decírselo? Estoy en todo mi derecho de estar aquí, si no entrego mi trabajo el lunes ¿usted se lo dirá al señor Potter? ¿No verdad? Entonces cállese y déjeme recoger los papeles que le estoy diciendo.

Esa voz era inconfundible y ese largo cabello rojo también, que aunque me daba la espalda no tenía la menor duda de quién se trataba, y menos después de ese discurso que sólo podía pertenecer a una persona.

You've got me falling
Like a shooting star
And you've got all my friends
Sayin 'wow'
When I see you smile
I need to know

-¿Qué sucede?- pregunté entonces con voz firme.

El velador me volteó a ver asustada y Lily permaneció de pie sin mover un solo musculo.

-Esta señorita, señor, le dije que no podía entrar pero no me ha hecho caso- respondió el hombre con voz temblorosa.

-No se preocupe, ella es mi invitada-le dije, a pesar de que Lily seguía sin voltear a verme.

-Disculpe, señor, no tenía idea…

-Retírese, por favor- le dije y entonces el hombre dio media vuelta y bajó por el elevador lo más rápido posible.

-¿Qué haces aquí?- preguntó entonces la pelirroja sin voltear a verme pero ahora agachada en su escritorio sacando cosas de un cajón.

-Trabajando, ¿tú qué haces aquí?- pregunté ahora yo con desdén.

-Sólo vine por unos papeles- respondió sin levantar la vista, imagino que tenía pena de verme, después de lo que había pasado anoche.

La miré incorporándose y noté por primera vez que llevaba unos pantalones cortos combinados con una linda blusa, obviamente lo que menos me importaba era la blusa, no podía dejar de ver esas torneadas piernas estirarse al levantarse del suelo. Tenía unas carpetas en la mano y caminó al ascensor, pero yo me apresuré a alcanzarla tomándola del brazo.

-¿Por qué te vas?

-James, por favor, habíamos quedado en que sólo sería esa noche, no quiero más problemas- me dijo, yo sabía que utilizaría esas palabras.

-Pero no quiero que quede así-le refuté- anoche fue…- traté de encontrar una palabra para describir las horas que pasé a su lado, pero me fue imposible- wow. y sé que habías dicho que sólo por esa ocasión, te respeto, Lily. Pero al decirte que no quiero que quede así me refiero a que… salgamos, sí, salgamos hoy, hay que divertirnos, como lo hacíamos antes, disfrutar de nuestra juventud juntos.

-No sé…- murmuró curvando los labios de esa manera que me encanta, y aunque sus palabras decía su indecisión su mirada ya me había demostrado que se estaba dando por vencida.

-La pasaremos muy bien- le dije regalándole una sonrisa, tomé sus manos y bese una de ellas sobre sus dedos- por favor.

-Está bien- respondió al fin, su semblante parecía serio pero yo sabía la verdad, por dentro estaba brincando de felicidad.

-Arréglate- le sonreí- sencilla, hermosa como siempre estás y en una hora paso por ti.- le di un beso en la mejilla y me di la vuelta, cuando estaba girando pude ver de reojo como sonreía.

Entré en la oficina nuevamente, pero en lugar de sentarme a seguir trabajando como se suponía que debería estar haciendo, recogí los papeles y apagué el ordenador, debía ir a casa a cambiarme pues mis prioridades se habían reorganizado y la principal sobre el trabajo, era Lily, así que debía concentrarme en ella si quería disfrutar de su compañía todo el tiempo que pudiera. Sabía que tarde o temprano mi libertad habría terminado, cuando Caroline me terminara de lavar el cerebro para que me casara con ella, pero mientras Lily estuviera a mi lado, nunca lo lograría, siempre buscaría una razón para estar lejos de ella hasta no estar seguro que ese pequeño bebé que yacía en su vientre era mío.

Tenía cerca de dos semanas evitándola, por eso había estando evitando por completo el teléfono móvil, ya que el 90% de las llamadas y mensajes provenían de ella. Tal vez parezca que soy un inmaduro, que no quiero hacerme responsable de los actos que cometí, y por supuesto que no se trata de eso, yo mantuve relaciones con ella todo nuestro noviazgo, incluso desde antes pero siempre me preocupé por estar protegidos, no me cabe en la cabeza como ella podría embarazarse si yo siempre he tenido la precaución, además este posible bebé surgió de una temporada en la que yo ya no tenía nada que ver con ella.

Habíamos terminado, después de una gran pelea por la boda de Remus dijo estar embarazada, no quería que fuera mi pareja Lily, ella quería ir a como dé lugar, haciendo berrinche como una pequeña niña mimada, pero al darse cuenta de su batalla perdida decidió encontrar otra manera de golpearme fuertemente. Un bebé. Sabía que tarde o temprano terminaría la relación, y sólo encontró esa manera de engancharme. Es una maldita perra.

Escuché el ringtone nuevamente de mi teléfono cuando me subí al auto, entonces decidí contestarlo pero me detuve al darme cuenta que efectivamente se trataba de la Perra. Lancé nuevamente el teléfono hacia atrás y no sorprendió verla parada en la entrada del edificio. Llevaba un vestido rosa y un sombrero pálido, se veía hermosa, y aunque se viera hermosa yo ya no quería nada con ella; tenía el móvil contra el oído pero al ver mi camioneta colgó y comenzó a hacerme señas con una sonrisa. ¿De verdad tenía que arruinarme el día su presencia?

Estacioné el auto lo más lento que pude, me quité el cinturón lentamente, bajé del auto lentamente, todo lo más lento posible para evitar el encuentro, que aunque era inevitable no podía no atrasarlo a toda costa.

-Hola, mi amor- se lanzó a mis brazos con una gran sonrisa y plantándome un gran beso sobre los labios.

-Caroline- respondí- ¿Qué haces aquí?

-Tenía ganas de verte- sonrió aun colgada de mi cuello- te he extrañado mucho, incluso he llegado a pensar que me has estado evitando- hizo un puchero como una pequeña niña berrinchuda, que lejos de conmoverme sólo me molestó.

-¿Enserio?- pregunté irónicamente.

Se dio cuenta de mi tono, porque levantó una ceja y dejó de abrazarme.

-Deberíamos salir, ¿quieres ir al cine?- me preguntó ahora sin ninguna sonrisa.

-No. Tengo un compromiso, después nos vemos, Caroline- dije y me encaminé al interior del edificio.

Antes de que se cerrara la puerta del ascensor, la vi parada en la pura entrada, mirándome con una expresión que no pude identificar, con una postura totalmente abierta con los brazos a los costados y los labios en un puchero. Se notaba ligeramente su embarazo, los escasos tres meses que tenía, habían hecho que subiera unos pocos kilos, su cara estaba más redondeada y su barriga apenas se veían rellenita.

Me sentí mal, sólo por un momento me sentí mal de haberla dejado así, pero cada vez que venía a buscarme no podía evitar notar la hipocresía en sus palabras y en tono suplicante de su voz me desesperaban, no quería estar a menos de un kilometro de ella, me molestaba su simple presencia.

Me di un baño con agua fría para tratar de apartar esos pensamientos de mi mente, todo lo que tuviera que ver con Caroline, con el bebé, con el trabajo y con mi familia quería dejarlo de lado y concentrarme en una sola persona, una persona pelirroja que me sacaba de los ordinario y me hacía perderme en un inmenso mar verde.

Cuando salí del baño, decidí que sólo tenía 23 años, era joven, tenía toda mi juventud y que quería sentirme joven, así que tomé una ropa que tenía al fondo de mi closet, unos jeans azules, una playera blanca lisa y una chamarra negra de piel, como el tipo de ropa que utilizaba antes de volverme adicto al trabajo. Me puse unos tenis viejos y decidí dejar mi cabello secarse naturalmente, se secaría rápidamente ya que me subiera a la motocicleta que Sirius había dejado hace una semana aquí, era el momento perfecto para usarla, el antiguo departamento de Remus no tenía estacionamiento cerrado así que me había pedido dejarla aquí mientras consiguiera donde guardarla, yo acepté por supuesto, con la condición que me dejara usarla de vez en cuando y hoy por primera vez aprovecharía ese privilegio.

Tomé unos lentes oscuros y salí del edificio montado en la motocicleta de Sirius directo a la casa de mis padres. Cuando iba descendiendo la velocidad para llegar a la puerta de la casa, me di cuenta que Lily me esperaba en las escalerillas y como si nos hubiéramos puesto de acuerdo llevaba unos jeans claros y una chamarra de piel. Se veía hermosa con su cabello ondulado cayéndole sobre el rostro, los ojos un poco maquillados y esa sonrisa era su mejor accesorio.

Do your knees go weak
Does your tongue get twist
Afraid to close your eyes
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I need to know

-¿Qué tal, preciosa?- la saludé con una sonrisa.

-¿Y esta moto?- preguntó mirándola confundida.

-Es de Sirius- dije mientras le pasaba el segundo casco, se puso también unos lentes oscuros y se subió detrás de mí a la motocicleta.

-Nunca me había montado en una- reveló.

-No te preocupes- dije- conmigo nada te pasará, tú sujétate de mí.

Tomé sus brazos y los jalé haciendo que rodeara mi cintura, al principio sentí como me quería tocar lo menos posible pero conforme fui acelerando cada vez pegaba más su cuerpo al mío hasta que sentí todo el calor de su presencia en mi espalda.

No sabía exactamente hacia dónde dirigirme, y Lily tampoco preguntó pero cuando encontré un lugar donde pudiera estacionar la motocicleta ahí me detuve, resultó ser un parque infantil, no me preocupó mucho que fuéramos adultos y no pudiéramos subirnos a los juegos, simplemente caminamos tomados de la mano por unos minutos.

El clima estaba agradable, no hacía tanto frío como otros días, pero estaba nublado y favorecía el caminar a medio día. Lily caminaba con la mirada baja, mirando todo a su alrededor pero menos a mí, sus ojos pasaban de un lugar a otro y yo no podía dejar de mirar esa pequeña frente que poco a poco se iba arrugando por el disgusto.

-¿Podrías dejar de mirarme?- preguntó molesta.

-No- respondí osado y seco- si aceptaste venir conmigo sabias que te atenías a las consecuencias, y una de ellas es que te miraré, y te miraré mucho.

-Quizá deberías llevarme a casa-respondió simplemente soltándose de mi mano.

-No quiero, me encantas, Lily-le dije atrapando su cara con mis manos para que me mirara fijamente- quiero estar contigo el tiempo que me queda libre, ¿qué tiene eso de malo? Malo fuera si tú no quisieras lo mismo.

Is it like a rocketship
Slow your heart
Box it up and take it all the way to mars
I need to know

-¿por qué siempre tratas de convencerme?-dijo y noté sus ojos un poco llorosos- sabes que me debilita tu mirada y aún así juegas con mis sentimientos. Tienes que estar con Caroline y aún así me buscas, me seduces y tratas de besarme en cualquier momento, sabiendo que en algún momento me tendrás que dejar y me lastimarás.

Nunca lo había pensado así. Realmente, ni siquiera me había pasado por la mente. ¿De verdad era tan egoísta? Siempre pensando yo, yo, yo, yo quiero estar con Lily, yo quiero disfrutar el tiempo que me queda de libertad, yo quiero estar lejos de Caroline, yo quiero disfrutar de ese tiempo con Lily para después tener que irme con Caroline. ¿Y Lily qué? ¿Qué quiere Lily?

-Lo siento…- murmuré- Te llevaré a casa- di medio vuelta encaminándome hacia la motocicleta.

-A ver, espera un momento, retrocede y detente- gritó Lily sin moverse un solo centímetro de donde estaba- repite lo que dijiste.

-¿Qué cosa?- me extrañé volteando nuevamente a verla.

-Repite lo que dijiste- me gritó con los ojos chispeando unos destellos verde oscuro.

-¿Lo siento?¿Te llevaré a casa?- pregunté con una ceja levantada sin entender lo que estaba pasando.

-Así que de esta manera va la cosa…- murmuró- Me doy cuenta de que quieres jugar conmigo y tú simplemente quieres dejarme volando después de haberme buscado por semanas. Siempre haces esto, James- de repente su voz se quebró y observé como apretaba los puños y me miraba de una manera que me hizo sentir una opresión en el corazón, pues un segundo después cayeron dos lágrimas.- me ilusionas y luego me dejas ir.

-Lily… no es así- pude decir al fin.

-¿Entonces cómo? ¿Por qué no quitas esa mascara y por fin me dices lo que realmente pasa? Cada vez que quiero hablar contigo simplemente me callas. Ya estás lo suficiente grandecito como para que dejes esa intriga, ¿juegas a ignorarme para que yo esté detrás de ti? ¿Cómo niños de secundaria?

¿Por qué Lily habla tanto? Si no hablara tanto y me confundieras sus palabras, tal vez ya hubiera contestado todas sus preguntas, pero no, ella trata de matarme con palabras.

-¡Cállate!- le pude decir al fin, no con un tono enojado, sino con uno suplicante- si me dejaras hablar tal vez hubiera contestado ya la primera de tus preguntas, pero siempre dices demasiado, Lily. Déjame decirte lo que pasa.- miré su expresión de desconcierto pero luego su mirada se aclaró y esa fue la señal para dejarme hablar- Te quiero, Lily, he cometido muchos errores y lo acepto, soy consiente de ello y acepto toda la responsabilidad por los actos que he cometido. Por haberme dejado llevar por el deseo hacia ti en primer lugar, pero es que era imposible, Lily, te veo llegar después de ocho años tan cambiada y tan hermosa, ya no eres esa niña pecosa que recordaba, obviamente mi primer impulso hacia ti fue desearte como a nadie. Te quería en mi cama a como dé lugar, pero al mismo tiempo tenía sentimientos encontrados por lo que había pasado antes, por Caroline, nuestros padres que me detenía lo más que podía. Pero después, nuevamente, tu encantadora personalidad me enamoró de nuevo. Yo sé que debería estar con Caroline porque está esperando un hijo mío, pero yo te quiero a ti, Lily, no puedo evitar sólo buscar la manera de estar contigo aunque sólo sea un día, una semana, un mes, lo que tenga que ser.

-Pero eso es…

-Sí, ya sé, que fue egoísta de mi parte, por eso decidí que no podía jugar con tus sentimientos, porque aunque lo niegues, Lily, sé que también quieres estar conmigo, lo veo en tu mirada, cada vez que me miras.

Tomé su rostro delicadamente con mis manos y lo levanté, sin quererlo planear, sin ninguna doble intensión, la besé, y la besé porque me dieron ganas de hacerlo, no porque quisiera seducirla, o enredar o tal vez confundir. Simplemente tuve el impulso y lo hice.

-Me encantas, Lily- suspiré al terminar el beso.- no quiero un compromiso contigo, simplemente quiero disfrutar de tu compañía, si tú me lo permites.

Cause every little thing about you is making me
Every little thing about you is making me crazy


Hola, chicos!

Antes que nada agradezco por todos sus reviews y a las personas que dejan criticas constructivas y opiniones al respecto de la historia. Llegué con la continuación más rápido de lo esperado, y eso que aún no salgo de vacaciones pero me inspiré en la canción de Rocketship de Shane Harper que es la que parece en el fic. ¿Se esperaban que James redactara el capítulo? Esto les gustó o ¿no? Yo creí que era necesario saber que era lo que pasaba con James y como Lily nunca se da cuenta de nada, creí que era conveniente poner un capitulo de James para los que querían saber un poco más de él. ¿Cómo ha quedado? Quería dejar clara sobre lo que pensaba de Lily y además su personalidad -no sé si esta última a quedado muy bien- por supuesto que su opinión al respecto para mí es muy importante,ya que es un nuevo tema que comparto con ustedes.

Nos vemos en la próxima