Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece.

Esta es una historia dedicada para Hyaku chan del Sburb Session -Ap13, por el Intercambio de San Valentín


Habían pérdidas significativas, otras no tanto. Unas que para una persona podían ser muy importantes y otras que para otros podían ser menos especiales. En el caso actual, para ti significaba muy poco(o al menos en comparación), para Jade significaba mucho, y por eso intentabas entenderla. Todo comenzó ese mismo día en la mañana, cuando luego de levantarse Jade llamó a Beck y no respondió.

Inclusive a ti te pareció extraño. Jade te miró y tú te levantaste. Y juntos bajaron a ver de qué se trataba el asunto. Llegaron hasta la casita donde solía reposar Beck y no estaba. Lo buscaron en el patio y allí lo encontraron, bajó el árbol en donde reposaban los restos del viejo Harley. Parecía dormido, pero en el momento en el que tú lo viste supiste que no era ese el caso. Pero no dijiste nada a Jade, dejaste que ella se diera cuenta de eso ella sola, su amigo ya no estaba respirando.

—Beck, amigo, es hora de levantarse—Miraste como la chica, agarraba suavemente al animal, para hacerle unas pocas caricias en la cabeza.

El animal no respondió.

— ¡Amigo, vamos no es hora para jugar a dormido! — Intento hacerle algunas costillas, pero el animal estaba muy pesado, además que al pasar su mano por el abdomen se dio cuenta de que el pequeño había soportado mucho.

Por unos momentos se quedó mirando, mientras a la vez, tú la mirabas. Pronto, por su mejilla comenzaron a rodar unas cuantas lágrimas. Que ponto se convirtió en sollozo, estabas segura que se echaría sobre el cuerpo de su cachorro, pero en vez de eso, alzó la cabeza, recordando en donde estaban ahora.

Y los gritos se hicieron mucho más fuertes.

Tu nunca fuiste demasiado bueno entendiendo sentimientos, ni los tuyos podías entenderlos demasiado bien, no se diga de aquellos que te rodeaban y querías. Aunque claro, para este nivel de su relación sabías que esas lágrimas eran de tristeza.

Pese a que no fueses muy bueno, manejando las lágrimas de nadie y dando consuelo, tampoco la dejarías allí. Te agachaste un poco hasta quedar al nivel al que estaba ella. Tocaste suavemente su mejilla, y ella recordó que estaba contigo a su lado. Ya que si bien te miró con sorpresa, enseguida, se tiró a tu cuerpo para llorar.

Tu no sabías que hacer en momentos como estos, así que te limitaste a hacer lo que sabías que la haría sentir amada, con cierto calor consigo. Abrazaste a la chica, entre tus brazos, intentando que se sujetara a ti, aunque sabías que no lo haría, pese a todo, ella era lo suficientemente fuerte para estar de pie.

Con cada grito que daba, no podías saber lo que estaba pensando, pero tenías una idea. Beck para ella siempre había sido más que un perro, había sido algo así como su ángel guardián, luego de la muerte de su abuelo, no le quedaba nada más de familia cercana a excepción de él. Obviamente estabas tú, que eras su novio, pero no era lo mismo. Siendo ese el caso, con cada momento que pasaba intentabas consolarla, pasando tu cabeza por su hombro, frotando suavemente con la palma su espalda y haciendo otras cosas que has visto a Rose hacer unas cuantas veces que te ha consolado antes.

Aunque nada parecía funcionar.

O eso era lo que creías.

Ella tras unos cuantos minutos alzo la mirada. — ¿Crees que este con mi abuelo ahora?

Asentaste tu mano sobre sus mejillas, y limpiaste las lágrimas que caían ahora mismo. Y asentiste.

—No me queda nada, nada que me lo recuerde—Replicó ella, sabías que se refería a su abuelo, pero tú solo respirabas lo suficientemente fuerte como para no molestar a Jade, querías decirle muchas cosas, pero solo tres palabras salieron de tu boca.

—No estás sola—Y le sonreíste. Era estúpido que sonrieras, pero era una verdad para ti, nunca la dejarías sola, aunque claro, no solo te referías a ello, ella sabía que aún le quedaba algo más importante—Están los recuerdos contigo.

Ella te miraba y pensabas que te diría algo, pero en vez de eso, intento ponerse un poco más fuerte, limpiando sus lágrimas, intentando respirar de manera más tranquila, parece que con el pasar de los minutos lo iba logrando, cuando por fin estuvo un poco más tranquila, se decidió a hablar. —Ojala fuera tan fuerte como tu cool kid.

Ella sabía que tú no eras una persona fuerte. ¿Qué decía? —Pero Jade, tú ya eres más fuerte que yo.

La miraste, ella había vivido tanto tiempo sola y tanto tiempo bajo su propio cuidado que eso que le decías era como una realidad.

Pese a eso, ella no dijo, nada, simplemente se limitó a asentar la cabeza en tu hombro, si bien ya no lloraba, no estabas muy seguro si es que la dejarías ir, querías consolarla, pese a que el consuelo que le dieses, fueran solo acciones porque nunca habías sido muy bueno con las palabras.

Solo esperabas que esto fuera suficiente para ella, y que pese a que no puedas hacer mucho por ella, ella te sienta como tú la sientes ahora mismo. Este tipo de situaciones siempre eran extrañas, no podías ser demasiado dulce, pero tampoco podías dejar que se hunda en la amargura. Era un poco complicado el amor.

Esto es, como un café agridulce, claro, si existieran de ese sabor.