Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece.

Esta es una historia dedicada para Hyaku chan del Sburb Session -Ap13, por el Intercambio de San Valentín


Hace tiempo que no te sucedían cosas así, estabas acostumbrado a las peleas, pero nunca a esto…La soledad te hacía daño, más que cualquier otra cosa, y obviamente no hablabas de soledad con respecto a tus amigos, o a tu familia, ya que ellos estaban allí, hablabas de la persona que se convertiría en tu pareja en unos cuantos meses más, la persona con la que pretendías pasar toda tu vida, quizás por eso era que te afectaba tanto.

Estabas en tu cama, solo, Jade se había ido a dormir en la sala.

Era tonto, normalmente solías ser tú el que salía, pero ella no quería saber nada de ti en estos momentos, así que se fue por el lugar más incómodo. Y te dejo abandonado, y ahora estabas acostado en una cama, preguntándote: ¿Qué habías hecho mal?

En días pasados habían tenido unos pequeños problemas acerca de arreglar la casa, pero el día de hoy, tu novia se hartó de ti y tus malos hábitos. Pero tampoco es como si es que ella tuviera los mejores hábitos en esta casa. Mientras tú solías tener problemas con la ropa y donde dejabas tu comida, la pelinegra solía dejar demasiado sucio la ducha. Al punto que hace unos días tuviste que limpiar sus cabellos del piso de la ducha porque era demasiado asqueroso para poner un pie allí.

Eran discusiones un poco extrañas, aunque por lo general eran simples y no pasaban a más. Pero ahora mismo, esto se les había ido de las manos y no sabías que hacer. Si alguna vez han visto a las aves que eran libres y luego las enjaulan y están de un lugar a otro, saltando por que no se haya, eso eras tú precisamente ahora.

Moviéndote de un lado a otro de la cama, agarrando el espacio vacío sobre las cobijas, para luego de verlas por un largo rato, frustrarte, darte la vuelta enojado, pero regresando a lo mismo. Estabas fastidiado, pero claro que sí, no creías que ella debería dramatizar tanto por algo así, aunque claro, si ese era su caso, tu deberías dejar de hacer drama porque ella no estaba aquí a tu lado.

Te levantaste de la cama, solo para hacer puño la mano. Está bien, para este momento, ni si quiera querías pensarlo, estiraste las piernas y abriste la puerta. Ella estaba con las luces apagadas, por lo que supusiste que ella estaba durmiendo. No la interrumpiste, para la edad que tenía ya no eras el niño inmaduro que buscaba su atención o buscaba atención desesperada, al contrario, para tu edad te habías vuelto un chico mucho más centrado. Si tenías un problema, aunque sea de manera reservada te dejabas sentir.

En este caso, sentías tristeza, quizás algo también de melancolía y nostalgia, por días mejores. Cosa que era tonta por que no llevaban peleados ni un solo día y habían veces que habían peleado por temporadas largas, y no sentías lo mismo que ahora.

Siendo ese el caso, y con el propósito de olvidar, porque cuando las cosas no salen como uno quiere lo más importante es intentar olvidarse de las cosas que a uno le hacen daño, te metiste al cuarto que había en el departamento en donde guardabas tus cosas. Una vez allí, solo ubicaste los headphones y te los pusiste en la cabeza, y dejaste que la música te guíe a través de todo lo que sentías.

Hubo un largo momento en el que el cuerpo solo te respondía a tonos más suaves, como sacados de un violín, luego respondías a cosas un poco más pesadas, y quizás un poco más profundas como lo era el vació que te nacía en el estómago al pensar en todo el asunto, o el nudo en la garganta que se te hacía cuando pensabas en cosas bonitas que vivían y en cosas no tan agradables, y simplemente los recuerdos que venían uno tras otro.

Tras horas de estar allí sentado, y solo en el momento en el que te hartaste de todo, y estabas lo suficientemente cansado, te levantaste de regreso a tu cuarto. Luego claro de asegurarte de que Jade estuviera dormida y tapada, regresaste allá.

Y el colchón se sentía solitario abandonado, aún más con la temperatura que hacía.

A veces el amor te tocaba vivirlo solo, como quien aprendías a amarte a ti mismo.

Como las cobijas ahora mismo.

Podrías decir que es como un café frio que nuca se acabó.