Capítulo 16: Octubre, Parte II
Octubre 26
Cuando abrí los ojos me di cuenta que no estaba dormida plácidamente sobre mi cómodo colchón, cubierta con mi suave cobertor, ni mi cabeza descansaba en mi almohada de plumas. No. Me dolía la espalda, de dormir casi sentada, mi cuello estaba lastimado permanentemente por mi cabeza estar colgando, mi estómago rugía de hambre y sentía tanta acidez por el alcohol consumido la noche anterior que pensé vomitar. No me equivoqué, sentí una fuerte punzada en mi cabeza y luego me tuve que inclinar a la orilla del sillón.
Las arcadas eran horribles, sentía que vomitaría todas mis entrañas en cualquier momento. Dios. Como me dolía la cabeza. Esta estaba apoyada en uno de los descansa-brazos y no pretendía moverla, quizá si me volvía a inclinar vomitaba de nuevo. No quería hacerlo, era demasiado el desastre que había ocasionado la noche anterior que no me podía dar el lujo de seguirlo haciendo, ya me habían soportado lo suficiente como para comenzar a quejarme por mi malestar.
Traté de mantenerme con la cabeza lo más recto que pudiera pero el sillón no era muy grande y además no era para mí sola. La persona que estaba a mi lado comenzó a moverse y eso me incomodó, creí que si movía cualquier parte de mi cuerpo podría morir del malestar o quizá en esta ocasión si vomitaría el resto de mis entrañas.
James trató de sacar uno de sus brazos que estaba justo debajo de mi espalda, eso explicaba el dolor tan intenso que sentía. No pudo. Yo no pensaba cooperar, así que abrió sus lindos ojitos y me miró destrozada a su lado.
-¿Te sientes bien?- preguntó, quise golpearlo, pero no quería mover ni siquiera un dedo.
-No.
Tratando de moverme lo menos posible sacó su brazo de debajo de mi espalda y se inclinó para ver mi cara, pero lo único que vio, fue a una mujer totalmente destrozada que nadie, absolutamente nadie debía de verla jamás. Sobó una de mis mejillas y se puso de pie. Lo vi de reojo tambalearse un poco, pero cuando recuperó el equilibrio comenzó a andar en dirección a una de las dos puertas que había en el pequeño departamento.
-Sirius- lo llamó mientras tocaba con los nudillos.
Nadie contestó.
-¿Para qué lo quieres?- le pregunté intrigada y aún sin tener la mas minima intensión de moverme.
-Necesitas un antiácido, mi amor- me dijo dulcemente- sino lo tomas, vomitaras cada que te inclines.
-No volveré a embriagarme en mi vida- dije lo más seria posible, hasta me salió un tono de llanto.
James rió.
-Ya había escuchado algo parecido antes- se burló.
Si no fuera porque estaba incapacitada y al borde de la muerte, me habría levantado a darle un buen golpe en el brazo, pero mi condición no me lo permitía.
-Deja de burlarte y consigue el antiácido- le exigí con un tono de mujer intolerante, sí, así es. Soy una mujer intolerante.
En realidad, ni siquiera me animo a levantar un poco la cabeza, pero escuchaba los movimientos que hacía James y un rechinido me dio a entender que había abierto la puerta, sin siquiera tocar una sola vez. No sabemos la condiciones en las que se encuentre Sirius, pero seguramente no menos librado que James que ya lo escuché gruñir por el dolor de cabeza que se había alojado en el interior de su cerebro.
-Sirius- lo llamó James despacio, sin la intención de despertar a la mujer que dormía a su lado- Sirius, despierta.
Escuche un golpe.
-¡Eh!- los gritos de dolor de James eran inconfundibles, los conocía tan bien- ¿Qué carajos te pasa?
-¿Qué quieres?- escuché la voz adormilada de Sirius, ronca, bastante ronca aunque se notaba el noto molesto.
-Lily no se siente bien.
-¿Qué tiene, Lily?- preguntó una segunda voz, pero esta era de mujer.
Trataba de imaginar la escena en mi cabeza. James parado al lado de la cama con la pareja semivestida tapada con las sabanas. No podía imaginar mucho más, me dolia tanto la cabeza que siquiera pensar aumentaba mi dolor.
-No te preocupes- respondió James quitándole importancia- es sólo resaca. Me preguntaba si no tenías un antiácido o algo para calma el malestar y una aspirina para mí.- agregó- me está matando la cabeza.
-En el baño está el botiquín- respondió Sirius.
Escuché la cercanía de James y aunque tenía los ojos cerrados, sentí su presencia pasar a mi lado en dirección al baño. En la habitación de Sirius se comenzó a escuchar mucho ruido, mi hermanastro había dejado la puerta abierta y escuché los quejidos de él tratando de no levantarse aún de la cama.
-Sirius Black, levántate de esa cama inmediatamente.
-Aquí está el antiácido, mi amor- se acercó James con un vaso de agua distrayendo mi atención.
Traté de sentarme pero cuando me incliné un poco sentí nuevamente un mareo que me hizo volver a acostarme.
-Siéntate muy lentamente- me indicó con voz aterciopela, tuve que plasmar una media sonrisa en mi rostro. Inevitable, totalmente.
Seguí las órdenes de mi querido instructor y cuando al fin estuve sentada sin marearme. James se sentó a mi lado y puso en mi mano un vaso de agua y en la otra una pastilla, era la aspirina. La puse en mi lengua, agua, y hasta el fondo. Me sabía tan deliciosa el agua, como nunca. Estoy deshidratada. Quise tomar más pero James la quitó de mis manos y le lanzó una pastilla efervescente. Cuando el agua se llenó de burbujas y salía un gas parecido a una poción hirviendo, de nuevo hasta el fondo.
-Sabe horrible- murmuré.
-Tranquila- me susurró James atrayéndome a sus fuertes brazos, tan cálidos y tan deliciosos. El lugar favorito de cualquier mujer.
-No sé que hice para merecer esto- me quejé- ni siquiera tomé tanto.
-Enamorarte de tu hermanastro- rió Sirius detrás de nosotros. Al fin había salido de la habitación, traía una cara horrible, aunque el seguía siendo realmente guapo la desvelada, sumándole al alcohol y el cansancio había hecho de su cara un poco maltratada.
-No le hagas caso, Lily- sonrió Lauren detrás de Sirius- lo está diciendo en broma. En realidad se alegra de que estén juntos de nuevo.- Lucía radiante a comparación de todos nosotros, con una sonrisa inmensa en la cara y un brillo en la mirada bastante de antaño.
-¿Remus y Clarisse no se han levantado?- preguntó Sirius curioso- deben haberla pasado muy bien anoche.-sonrió cambiando por completo su rostro a uno pícaro.
Octubre 25 15:00 hrs
No paro de dar vueltas en mi habitación. Voy de aquí a allá, regreso y vuelvo, giro, retorno; el caso es que no puedo mantenerme quieta, toda esta situación a la que me estoy presentando me pone de nervios. Si de por si me estreso por cualquier cosa ahora cuando tengo una verdadera razón para hacerlo. Me voy a morir, algún día me moriré de un coraje o de una situación que rebase mi capacidad de tolerancia al estrés y la incertidumbre. Porque sí sé una cosa, nadie me va a ayudar y esto es algo que tengo que resolver yo sola.
Evaluemos los hechos.
Tuve la genial idea de ir a la oficina en sábado por un estúpido papel que me faltaba para un informe y sólo porque quería distraerme en algo, por lo tanto decidí salir de casa y caminar por las calles de Londres mientras meditaba lo que una noche anterior había hecho. Sí. Acostarme con mi hermanastro. Y peor, yo fui la que lo trató de seducir, yo se lo insinué. Quizá si se hubiera hecho un poco más del rogar, declinaría tarde o temprano por puro orgullo. Pero no, él cedió y tan fácilmente…
Iba caminando por las calles y no se apartaba de mi mente las manos de James recorriendo mi cuerpo, su afilado rostro cubierto de sudor o los hermosos músculos de su pecho y brazos. Dios mío, ¿cómo lograba ser tan sexy?
Total, me lo encuentro en la oficina. Muerta de vergüenza y de nervios después de la noche anterior. Vale que me valió un sorbete el viernes, pero hoy, un día después, a la mañana siguiente ya pensaba más claramente las cosas y aunque no me arrepentía porque tenía tantos meses deseándolo y el deseo no fue en vano ya que me hizo llegar al cielo, no significaba que no se me iba a caer el alma a los pies cuando escuché su voz en el despacho.
¿Qué hace aquí? Pensé. Él trabaja los sábados bobita, respondió mi conciencia.
-Salgamos hoy, hay que divertirnos, como lo hacíamos antes- dijo James con una sonrisa que me derretía.
Está bien, fue mi respuesta después de un pequeño, pero sólo un pequeño y quiero dejar bien claro que sólo un pequeñísimo ruego para que aceptara rápidamente. Y ahí está mi primer error, acepté ¿y por qué es complicado aceptar si me muero por él? Porque tengo una cita con Jude, sí, en tres horas veré a Jude en la estación de tren para ir a comer ya que el día de hoy sería cuando le daría mi respuesta si sería su novia. Mientras que James llegaría sólo en treinta minutos.
He ahí mi dilema, tenía dos hombres. Dos hombres guapos, inteligentes, que se interesaban por mí y que ninguno sabía de la existencia del otro, gracias a Dios. Pero era realmente difícil, no decidir cuál me gusta o quiero más, creo que eso es bastante obvio. Lo difícil está en que sé que él no es lo más conveniente para mí y tengo la oportunidad en mis manos de probablemente enamorarme de alguien más.
Sin embargo, ¿ a quién engaño? No puedo apartar de mi mente el rostro de James, mientras que el de Jude no había aparecido hasta hace unos minutos que estaba decidiendo qué hacer.
Comencé a vestirme sin haber decidido con cuál saldría, simplemente elegí algo parcial en mi armario por si decidía ir con cualquier de los dos. Un mezclilla claro con una blusa simple y corta color blanco, botas y lista. Me maquille suavemente aunque esmerándome un poco más en los ojos. Mientras maquillaba mis labios pensaba en tener los labios más sensuales para que Jude se derritiera por un beso mío, pero elegí el pantalón para que mi trasero aumentara visualmente de tamaño y James no pudiera evitar hacerme lo que me hizo la noche anterior. Sí, soy todo un caso. Indecisa e inmadura.
Tomé una chamarra de cuero y salí de casa dispuesta a decidir qué hacer. Me senté en las escalerillas y en ese momento llegó James. El destino había elegido.
Octubre 25 21:00hrs
-Debería llamar a Sirius- dijo James nervioso tratando de distraerme, pues después que me confesó haber terminado con Caroline mis ojos se aguaron y no podía dejar de verlo de una manera que ni yo misma sabía descifrar.
-Sí, creo que debería hacerlo- sonreí y me recargué nuevamente en su pecho mientras él cerraba el mensaje de la francesa odiosa y marcaba el número de Sirius.
Comenzó a sonar y lo colocó en su oreja, mientras que con la otra mano me acariciaba el cabello. Me sentía tan tranquila en sus brazos, no creo que hubiera un lugar más cómodo y más seguro que los brazos de mi hermanastro. Escuchaba su corazón en mi oído y mis fosas nasales se invadían de su delicioso aroma, su cuerpo desprendía tanta calidez que el frío ya se había apartado de mi cuerpo y sus manos tocando mi cabello me relajaban aún más que hasta cerré mis ojos.
-Hola, Sirius- dijo James al auricular, escucha la voz de Sirius al otro lado del teléfono, sin embargo no alcanzaba a comprender sus palabras.-¿Qué van a hacer hoy?... ¿Remus no te ha llamado?- Silencio- Te dije que me disculparas con Remus, te dije que tenía algo importante que hacer… Sí, con Lily. Ahorita está conmigo.- abrí mis ojos al escuchar mi nombre y lo descubrí embelesado viendo mi rostro- Sí que sea salida de los seis, por nosotros no hay ningún problema, tú comunícate con ellos y avísame en que bar será- ¿de qué está hablando? Notó mi cara y según él me calmó con una sonrisa- De acuerdo. Adiós.
Y cortó la llamada, así sin más.
-¿Qué pasó? –le pregunté.
Se recostó un poco más en el sillón recargando su cabeza en el descansabrazos y me abrazó con ambos brazos.
-Ayer había quedado de ir con los chicos a un partido de Chelsea FC- me comenzó a contar- pero resulta que lo olvidé por completo y yo tenía los boletos. Como sabes, no fui pues estuve toda la noche en casa pero hoy iba a recompensar a Remus y Sirius, pero como estás conmigo y no tengo la intensión de separarme de ti en varias horas, no será salida de chicos sino que invitarán a Clarisse y Lauren.
-Me parece muy bien- le dije- aunque yo prefiero estar a solas contigo por si no lo sabías, James- sonreí de una manera picara y se dio cuenta.
-¿Ah, si? – sonrió también- ¿Y crees que yo no? Sobre todo cuando estás tan sexy con ese pantalón.
Comenzó a descender una de sus manos por mi espalda hasta detenerla en mi trasero. Eso quiere decir que dio resultado no fueron vano los esfuerzos por atraer sus manos hacia mí.
-Deberíamos quedarnos solitos y aprovechar para hacer otras cositas- le dije de la manera sensual que pude.
Se mordió los labios mirándome pero después suspiró.
-No sabes las ganas que tengo de quedarme contigo, pero ya les quedé mal una noche y no quiero volver a hacerlo- dijo- sabes que son mis amigos. Además no solo serán mis amigos, también serán tus amigas así que no creo que no arrepintamos tanto. Tenemos mil y una noche para estar juntos, mi amor.
-De acuerdo- sonreí- tienes razón.
Sólo cinco minutos después Sirius regresó la llamada diciéndonos de un bar que estaba en la zona centro de la ciudad, que era el lugar que habían elegido las chicas y que nos veíamos ahí en una hora.
-Tenemos una hora, corazón- le había dicho con la mirada más picara y deslizando mis dedos por el cierre de su pantalón. Así de fácil.
Cuando llegó la hora de irnos, traté de arreglarme lo mejor que pude y con lo que tenía al alcance, es decir, un simple peine y una toallita húmeda ya que ni siquiera me había tomado la molestia de traer un poco de maquillaje. Jamás pensé que iba a salir por la noche y menos después de dos hermosos momentos en que lo último que terminas es con buen porte.
-No te preocupes, te ves hermosa- me había dicho James observándome detrás del espejo.
-Lo siento, en realidad no puedo hacer mucho por mí. Vámonos cuando quieras- le dije tomando mi chaqueta.
Tomó las llaves del departamento y su chamarra de cuero. En esta ocasión no nos iríamos en la moto, había decidido que después del clima que había surgido esta noche era mejor ir en la camioneta y sí, sí lo era. Si él no lo decidía, yo lo iba a sugerir.
James vive muy cerca del centro de la ciudad por lo que no nos tomó más de quince minutos llegar al bar que nos había dicho Sirius. Por lo que me di cuenta, no era netamente un bar, sino que también era un restaurant y eso me alegraba demasiado ya que me estaba muriendo de hambre. Al ser sábado estaba a rebosar había gente fuera y una larga fila de espera, ya estaba resignada a mantenerme de pie por lo menos media hora antes de que nos diera una mesa, pero James sin soltarme la mano se abrió camino entre la gente hasta llegar a la anfitriona que nos saludó con una sonrisa.
-Buenas noches, ¿mesa para cuántos?
-Seis, por favor, Liz- sonrió coquetamente James- ya sabes dónde nos gusta.
-Claro, señor Potter. Pasen por aquí.
Me quedé con la boca abierta, James de verdad tenía más contactos de los que yo creía. Qué manera de saltarse una larga fila de espera simplemente porque le coquetea a la anfitriona y en mi presencia. ¡Dios!
Nos condujo a una mesa para seis personas que estaba en el fondo del salón a un lado de la barra junto al cristal que se observaba una terraza donde había un grupo tocando. Ahora entendía porque les gustaba ese lugar. El ambiente era muy agradable, estaba muy lleno sin embargo cada quién estaba en lo suyo, a un lado del bar te atendían rápidamente y estar al lado del cristal provocaba que el grupo a pesar de estar tan cerca no se escuchara lo suficientemente fuerte para no poder hablar.
-Es la mejor mesa de todo el local- me sonrió James jalando la silla para que me sentara- cuando queremos algo tranquilo venimos aquí a ver los partidos por la televisión- agregó sentándose a mi lado.
Hasta ese momento no me había dado cuenta que sobre la barra había una gran pantalla que ese momento pasaban videos musicales pero estaba justo frente a la mesa. Definitivamente el mejor lugar.
-Pide lo que quieras, mi amor- me dijo cuando una mesera dejó los menús sobre la mesa.
-Tal vez deberíamos esperar a que ellos lleguen- dije.
-Estoy muriendo de hambre- gruñó mi hermanastro- tanto ejercicio me ha dejado tan hambriento.
-¿Ejercicio en sábado?- dijo una voz- ya me estoy imaginando que tipo de ejercicio- la voz se volvió conocida al utilizar ese tono pícaro.
Ambos volteamos y ahí estábamos las cuatro personas que estábamos esperando. Por supuesto el que había hablado se trataba de Sirius que se veía igual de atractivo que siempre, incluso podría decirse que un poco más atractivo de lo normal ahora que después de años había decidido cortarse la melena. A su lado estaba mi amiga Lauren con ese cabello tan oscuro que ahora poseía y detrás la mejor pareja de todos los tiempos Remus y Clarisse un poco más bronceados de lo normal después de haber vuelto hace tan solo una semana de su luna de miel en un crucero por El Caribe.
-¿Qué tal la luna de miel?- les pregunté cuando ya estábamos sentados y los chicos ya habían pedido unas cervezas.
-Fabuloso- exclamó Clarisse- los americanos son tan liberales. En realidad nos divertimos mucho, ¿verdad amor?- preguntó a Remus que estaba enfrascado en una conversación con James, me pareció que hablaban de trabajo.
-Hombres- se quejó Lauren- salen para des estresarse y se ponen a hablar de trabajo un sábado por la noche.
-Tal vez deberíamos ignorarlo y hablar de lo que realmente importa- dijo Clarisse mirando a Lauren con una mirada cómplice.
-¿De qué hablan?- pregunté confundida, parecía que Clarisse animaba a Lauren a decirme algo pero ésta no tenía el suficiente valor para hacerlo.
-Es una noticia que te va a poner muy feliz- agregó la francesa para causarme más intriga. Me indicó con la barbilla y Lauren bajó la cabeza para no tener que mirarme a los ojos.
-Terminé con Jake.
Solté un pequeño grito de júbilo.
-Gracias a Dios, Lauren- dije en realidad muy feliz- que bueno que tomaste la decisión, Jake no era lo suficiente para ti.
-Todos dicen eso- dijo Lauren incomoda- pero en realidad me hartaron sus celos. No me dejaba hacer nada, ni salir con nadie. Sobre todo le molestaba la presencia de Sirius, ¿no puede entender que las mujeres podemos tener mejores amigos?- dramatizó.
Una pequeña curva se formó en mi frente al estar totalmente en contra de lo que dijo mi amiga, ¿Sirius y ella mejores amigos? Me mato, por supuesto que no, si por algo Jake estaba tan celoso de Sirius siempre. Voltee a ver a Clarisse y la encontré con la misma expresión que yo, lo cual me daba entender que no era la única que pensaba eso.
-Si tú lo dices- murmuró Clarisse antes de comenzar a poner atención a la conversación de los chicos.
-¿Tú si me crees, cierto Lily?- buscó una aliada Lauren mirándome con cara de perrito abandonado.
-En lo más mínimo- alcancé a decir antes de igual manera ignorarla y escuchar a los chicos.
En realidad su conversación no era mucho más interesante que la nuestra, habían dejado el tema del trabajo para después hablar de fútbol, en específico del partido que se habían perdido la noche anterior pero que Sirius y Remus ya habían visto la repetición por la televisión; para después continuar hablando de autos y motocicletas. ¿Es lo único de lo que hablan los hombres? Las chicas y yo ya estábamos tan aburridas que se nos notaba la expresión en el rostro pero como en ese momento llegó la comida nuevamente pudimos enfrascarnos en una conversación, de "chicas".
Se estaba acercando el horario en que cerraban la cocina y se convertía en un bar en toda la extensión de la palabra, las personas menores se estaban yendo y sólo quedaban en el lugar personas mayores de edad, dejó de ser un lugar tranquilo para llenarse de gritos y carcajadas. Sirius estaba contando una anécdota súper graciosa sobre una aventura que tuvieron los chicos cuando estaban en la universidad y eran parte del equipo de fútbol. De repente sin darme cuenta tenía una tarro de cerveza a mi lado lleno de espuma que James me había pedido y me suplicaba que me lo tomara, él ya llevaba algunos pero se veía su carita como si no hubiera tomado un gota.
-Anda, amor- dijo- sólo es para ambientarte, te lo juro que no pasará de tres cervezas.
-Con una condición- le dije- baila conmigo.
Hacia un momento me había dado cuenta por qué la terraza no tenía mesas, ésta se convertía en una pista de baile y había varias parejas bailando alegremente. Lo vi hacer una mueca y le dio un sorbo a su cerveza.
-Ya sabes que no me gusta mucho bailar- me susurró para que los demás no escucharan.
-De eso se trata la condición- sonreí- baila conmigo y me tomo los tarros que quieras.
-¿Los que quiera?- me devolvió la sonrisa con burla e interesándose más con la condición que había impuesto.
-Por supuesto.
-Vale- brincó de la silla y me extendió la mano.
Me puse de pie complacida y me guió a la terraza donde cada vez había más parejas. Curiosamente iba comenzando una canción que era muy movida y antes de que estuviera lista para comenzar a moverme me agarró de la mano jalándome para pegarme su cuerpo. Moviendo rápidamente sus pies en un vals muy rápido y haciéndome girar al estilo del rock and roll, con una sonrisa pintada en los labios y sin apartar su mirada de la mía, me guiaba en la danza con pasos sumamente masculinos, que no estuviera bailando conmigo y sólo lo viera seguramente me estuviera derritiendo. Incluso comienzo a notar ciertas miradas en nosotros. Creo que hacemos muy buena pareja de baile.
-I know we, ain't got much to say, before i let you away, yeah!- cantaba un poco agitado por el baile tan rápido- I said, are you gonna be my girl?
Terminó la canción y tenía la respiración agitada, James estaba sudando un poco y respiraba profundamente. Cuando volteamos había gente a nuestro alrededor parados observándonos y comenzaron a aplaudir. Yo rápidamente me sonrojé a pesar de que había estado en números presentaciones en escenarios de bailes grupales o individuales, bailar simplemente por diversión sin una coreografía estructura y que los demás nos aplaudan realmente me alagaba.
Ambos sonreímos complacidos y salimos de la terraza para dirigirnos nuevamente a nuestra mesa.
-James, no sabía que bailaras tan bien- le palmeó el hombro Lauren.
-Sí que dieron un espectáculo- agregó Remus- varias personas se levantaron de sus mesas para verlos bailar.
-Muchas gracias- sonreí- sólo estábamos divirtiéndonos.
-Deja de agradecer y cumple tu palabra- me dijo James burlesco- tómate la cerveza- y me puso el tarro en la mano. No me quedó más que probarlo y me sorprendió admitir que en realidad no sabía del todo mal.
Hola, chicos!
Lo sé, lo sé, me odian por tener tan descuidado esta historia y por estar actualizando después de un mes un solo capítulo. Sólo les pido compasión. La verdad duré algún tiempo esperando que me dejaran reviews en el capítulo anterior, que son muchos menos de los que normalmente me dejan, pensé que no habían visto que actualicé la historia sin embargo tenía el mismo promedio de visitas y me di cuenta que simplemente no habían comentado.
Solamente quiero saber, ¿disminuye el número de reviews porque les deja de gustar la historia o es porque duro mucho en actualizar? Si alguien haría el favor de contestarme esta pregunta, y me alegraría mucho saber si es porque duro en actualizar pero la historia les gusta, y si nos les gusta, ¿por qué ya no?
Espero sus comentarios por favor, respondiendo éstas preguntas.
Nos vemos en la próxima.
Nota: la canción que canta James es "Are you gonna be my girl?- Jet"
