Capítulo 18: "Puerta a posibilidades"
¡TOC, TOC!
-Adelante- digo sin querer abrir los ojos.
-¿Puedo pasar, Lily?- pregunta Emily abriendo sólo un poco la puerta asomando su pequeña nariz.
-Sí, pasa.
Escucho la puerta abrirse por completo y siento los pasos de mi hermanastra en la alfombra. Permanezco con los ojos cerrados acostada en la cama cubierta de pies a cuello con mis sábanas y sin querer saber nada del mundo.
-¿Te sientes bien?- preguntó la pequeña, algo que me han preguntado mucho últimamente.
-Siento un poco de nauseas, no quiero levantarme- dije apenas y todavía sin abrir los ojos.
-La lasagna de ayer no tenía buen aspecto- murmuró solamente y podía jurar que se había dibujado una carita de asco en su rostro.
-Es que olvidé meterla al refrigerador el día que la hice, pero se veía tan buena que tuve que comérmela- confesé.
-No se veía buena, se veía espantosa y además olía hasta la puerta de entrada.
Molesta tuve que abrir los ojos por fin.
-¿Sólo viniste a regañarme?
-No. Verás, Barty no tarda en llegar y de verdad estoy muy nerviosa- susurró y noté que se estrujaba las manos.
Para entonces ya estaba bien arreglada con un vestido morado a la rodilla y su larga cabellera negra como la noche caía en graciosos rizos sobre sus hombros.
-Todo saldrá bien, ¿ya conoces a sus padres, no?- asintió- y nuestros padres conocen a los suyos. No entiendo de qué estás nerviosa.
-Que quizá Barty no le caiga bien a Papá- soltó al fin.
-Le caerá bien, ya lo verás- sonreí para tranquilizarla- su pequeña sale con el hijo de su amigo entrañable estará muy contento ya lo verás.
Sonrió un poco y suspiró liberando estrés, pude ver que sus ojos se aclararon un poco pero su expresión cambió por completo cuando me miró ahora sí con atención.
-Lily, ¿así vas a recibir a la familia Crouch?- preguntó escandalizada.
-¡Claro que no! –levanté la voz molesta- Ya me duché sólo hace falta arreglarme.
-Deberías darte prisa, no tardan en llegar- me dijo pero yo nuevamente la ignoré y cerré los ojos- además Mamá me acaba de decir que James vendrá y…
Ni siquiera terminó de decirlo cuando me incliné de repente en la cama. Grave error pues repentinamente comencé a sentir un mareo y tuve que levantarme corriendo para llegar al baño. Las arcadas eran horribles. Definitivamente no debí comer esa lasagna la noche anterior, todo el día desde que me levanté por la mañana había sentido nauseas y había vomitado. Esta era la segunda vez, Dios mío, ¿debería preocuparme?
Después de eso me sentí un poco mejor y pude levantarme sin problema a lavar los dientes y terminar de arreglarme antes de que llegara James a casa, no quería que me viera sin estar lista pues tenía preparado un vestido espectacular digno para que mi hermanastro me llevara detrás de la lavadora y me hiciera el amor sin piedad.
Maquillé mis ojos lo más natural que pude queriendo resaltar mis labios en esta ocasión con un encendido labial rojo pasión que combinaría con un vestido también rojo con un pronunciado escote y un largo debajo de la rodilla aunque con una ligera abertura en mi muslo izquierdo; tenía tirantes gruesos y era ceñido de la cintura y cadera. En realidad se veía súper bien.
Cuando me miré en el espejo tuve que admitir que me veía más sexy de lo que había logrado nunca con mi cabello totalmente lacio y sin ningún tipo de adorno para que todo lo llamativo quedara en el vestido, el color hacía resaltar el puño de pecas que tenía en los hombros y pecho dando un pequeño toque adorable –digo yo-. Me calcé las zapatillas para terminar y bajé las escaleras antes de que llegaran los invitados.
Todos estaban vestidos para la ocasión, Mike llevaba un pantalón negro y una camisa azul algo arrugada de llevar algunas horas vestido, con un litro de goma para el cabello en la cabeza en un intento fallido de Mamá por quererlo peinar. Charlus llevaba ropa de oficina aunque en esta ocasión sin saco y Mamá también vestía un bonito vestido azul cielo sin ningún rastro de vulgaridad.
Cuando terminé de bajar las escaleras escuché algunos chiflidos y piropos, Charlus y Mike me decían cuanta cosa se les ocurría pero Mamá no tenía buena cara, parecía no haberle agradado mi modelito. Se quedó seria solamente observándome para después dar media vuelta y entrar a la cocina. Consciente de su reacción la seguí para saber qué era lo que sucedía, sin embargo, cuando estuve a punto de abrir la boca para decir algo sonó el timbre anunciando la llegada de los Crouch.
Emily fue la que corrió hacia la puerta para abrir rápidamente, se lanzó a los brazos de Barty Jr. y detrás de él iba solamente su padre. Me extrañó, tenía entendido que había una señora Crouch sin embargo, ella no se había tomado la molestia por asistir.
-Papá- habló Emily al soltar a Barty- éste es Barty, mi novio- lo señaló.
Creí que Charlus iba a montar un escándalo por el semblante serio que tenía, sin embargo, cuando Barty estrechó su mano nervioso Charlus lo tomó con más fuerza y lo jaló hacia su pecho dándole un abrazo.
-Bienvenido a la familia- dijo con una sonrisa. Rápidamente en el rostro de Barty y Emily se pintó también una sonrisa de alivio.
-Buenas noches- saludó Crouch entrando a la sala- es un honor aceptar tan agradable invitación. Creo que en un tiempo nuestras familiar por fin se unirán.
Charlus pareció ser el más emocionado con esas palabras. Ambos hombres se abrazaron golpeándose la espalda como lo hacen todos los hombres y yo no comprendo la necesidad de casi sacarse los pulmones. A mi madre, Barty la saludó con un beso en la mano y despeinó aún más a Mike. Sin embargo, cuando llegó conmigo lo único que no hizo fue apartar la mirada de mi escote mientras me saludaba con esa sonrisa extraña que da escalofríos. Sentí todo mi cuerpo ponerse en alerta cuando me dio un beso en la mejilla pero por cortesía simplemente correspondí el saludo.
-¿Y el otro joven Potter?- miró Crouch a todos lados- falta un integrante de tan maravillosa familia. Lo siento, hijo, no has terminado de pasar la prueba hasta que le agrades al hermano mayor.
Barty pareció un poco decepcionado pero continuó saludándonos uno a uno educadamente.
La cena ya estaba casi servida cuando la puerta de entrada se abrió dejando entrar a un acalorado James. Llevaba todavía ropa de trabajo y se veían bajo sus ojos unas ojeras enormes casi llegándole a las comisuras de los labios. Cuando James no duerme bien, definitivamente afecta su semblante pues incluso podría decir que se veía una pizca menos atractivo que de costumbre, pero aún lo suficiente para sentir una burbuja cálida de líquido en mi interior reventarse al verlo. Con esa pose masculina y ese andar suyo con tanta seguridad, se dirigió a nosotros y saludó a cada uno para después sentarse en el otro extremo de la mesa, para la mala suerte de Emily al lado de Barty Jr.
-Barty, él mi hermano James- le dijo Emily a mi hermanastro y el con esa cara de duro lo miró de arriba abajo. Era obvio, su gesto en la boca dejaba muy claro que no le había agradado sin embargo estrechó su mano. Barty parecía en extremo nervioso y James disfrutaba torturándolo.
-Dime… Barty- susurró esto último burlándose de su apodo- ¿a qué te dedicas?
-Estudio Ciencias de la Comunicación- soltó un suspiro tratando de liberar la tensión que se alojaba en su cuerpo.
-Ciencias de la comunicación- repitió James pensativo- ¿cuántos años tienes?- soltó de sopetón inclinándose hacia él tratando de intimidarlo.
-Di-diecinueve- tartamudeó, demostraba que realmente estaba muy nervioso y eso le encantaba a James.
Shane nunca pareció intimidarse por la presencia de James, al contrario, recuerdo que disfrutaba hacerlo enojar diciéndole Jimmy. Shane tenía un seguridad que pocos jóvenes la tienen al conocer a la familia de su novia, sin embargo, resultó ser la peor persona para nuestra hermanita. Normalmente las adolescentes nos fijamos en chicos desenvueltos y con seguridad de si mismos, pero quizá era bueno probar con el contrario y tal vez Barty resulte ser mucho mejor que Shane en todos los aspectos.
-Eso quiere decir que eres mayor cuatro años que mi hermanita- dijo- ¿sabes lo que te haré si me entero que… ¿
-James, ¡James!- soltó Charlus desde el otro lado de la mesa, el pelinegro guardó silencio- Por favor, esperamos pasar una velada agradable y Barty es un buen chico.
No me sorprendió la actitud de James, de hecho a nadie sorprendía, la que sí lo hacía era la Charlus pero era un poco comprensible por tratarse del hijo de su amigo y socio. Sin embargo, el resto de la cena James no apartó sus ojos de Barty vigilando muy bien dónde estaban sus manos y en varias ocasiones preguntó cuáles eran sus intenciones, el pobre chico siempre contestaba que quería a Emily y sólo quería alguien que lo quisiera también.
En mi caso, yo lo único que quería era que me volteara a ver. James había estado molesto conmigo toda la semana, después del encuentro con Jude en la oficina obviamente estuvo llamando todo el fin de semana pero como cobarde que soy jamás contesté ningún mensaje ni muchos menos una llamada, hasta el domingo en que decidió ir a casa a encararme. Estaba en la sala viendo la televisión, nuevamente una migraña había estado en mi cabeza todo el día y no tenía ni pizca de paciencia para tolerar cualquier cosa ese día. Y sí, justo ese día decidió ir a hablar.
-¿Quién era el tipo que estaba contigo el viernes en el despacho?- me había preguntado.
Yo seguí viendo la televisión tratando de ignorar su pregunta. Mamá y Charlus habían ido al supermercado con Mike acompañándolos y Emily estaba en su habitación. Ni siquiera me había saludado, entró a casa con sus propias llaves y aún sin cerrar la puerta y percatándome que estaba justo ahí me había preguntado sin más.
-Sólo era un amigo- contesté después rindiéndome antes él y esos ojos tan oscuros que me causaban escalofríos.
-No me pareció sólo un amigo- había dicho- estaba muy interesado en tu salud y no cualquier amigo va a visitarte al trabajo sólo para verte. Dime, ¿quién era él?
Para ese momento, ya estaba sentado a mi lado en el sofá y me miraba intensamente con una pequeña arruga en la frente que demostraba su disgusto. Yo traté de relajarme y no tomarle importancia, si me ponía nerviosa y le hacía ver que realmente era alguien importante, alguien por quien debía preocuparse solamente las cosas se complicarían y habría problemas.
-James, de verdad- dije tratando de hacerme la victima- ¿te molesta tanto que tenga amigos? ¿no los puedo tener o qué?
-¡Él no era un amigo, Lily!- exclamó ahora fuera de si- Conozco a los hombres, conozco las intenciones de los hombres, conozco las miradas de los hombres, ¡Soy un hombre! Y ningún hombre se comporta así por alguien que no le interesa.
-¡Con un demonio, James!- grité ahora demasiado molesta como para controlarme, el dolor de cabeza me estaba matando y los reclamos de James no mejoraban las cosas, me puse de pie y el me arremedó a la defensiva- Jude es un chico con el que salía antes, pero se acabó.
-A mí no me dio la impresión de que se acabó…
En ese momento la habitación parecía hacerse más pequeña y el aire faltaba, cuando James estaba enojado no había nada que se pudiera hacer ni nada que lo pudiera calmar. Se acercaba a mi aún más como un león al asecho y yo cada vez me volvía más pequeña.
-…Tú eres mía, Lily, sólo mía- me susurró con su boca demasiado cerca de mi oído haciendo sentir escalofríos por todo el cuerpo- no puedo soportar que compartas cualquier cosa con nadie más, quiero que seas sólo para mí.
Tal vez fue el dolor de cabeza, o tal vez las hormonas del síndrome pre-menstrual o quizá el valor salió alguna fibra de mi cuerpo que estaba muy oculta pero dije aquellas palabras que provocarían la distancia y el silencio por parte de él todo lo que siguió de la semana.
-Deja de preocuparte por eso, cuando tú estés nuevamente con Caroline, yo podré ser libre de hacer lo que quiera, y cuando eso suceda no quiero quedarme sola.
Sabía que le calarían esas palabras, sabía que le dolerían y sabía que se enojaría. Pero no lo pensé adecuadamente, prácticamente la había dicho que quería tener mi reserva para cuando él ya no estuviera conmigo, dando por hecho que se iría y ya no estaría conmigo. No había nada que le calara más que mencionar que regresaría con Caroline y yo quedaría libre en el mercado.
Desde entonces no me había dirigido la palabra más que lo esencial en el trabajo y yo tampoco lo había buscado, más que por orgullo que nada, pues sabía que lo que había dicho de verdad no lo pensaba y yo no sabía que haría con James se fuera de mi lado y si es que lo haría alguna vez. Me arrepentía en lo más hondo de mi alma de haber pronunciado aquello, pues sabía que lo lastimaban y también me lastimaban a mí, pero aún así no estaba dispuesta a pedir disculpas hasta que él se disculpara por haberme incriminado y desconfiar de mí. No. No me importaba que después yo le hubiera dicho justo lo que no quería oír.
Así que había optado por lo más clásico, seducirlo, robarle el aliento, subirle la presión, provocarlo hasta que no pudiera más y se acercara a mí, besarlo con pasión hasta dejarlo sin aliento y que después de eso todo estuviera bien. Sus manos me habían hecho falta estos días, sus caricias y sus besos, su aliento hablándome al oído y su perfume impregnando mi ropa y mi piel. Me hacía tanta falta que casi deliraba, rogaba por un poco de su compañía y estaba dispuesta conseguirlo esta noche.
Miré la ensalada que estaba en mi plato. Casi ni había probado bocado, me resultaba repugnante la lechuga con garbanzo, apenas había tocado el tomate y no quería inclinarme a vomitar otra vez, así que intenté hacerme lo más tonta que pude y miré al resto de la mesa. Emily platicaba con Barty y James no apartaba la mirada de ambos devorando su ensalada, a su lado estaba Mike brincando y jalando la manga de su camisa rogando por un poco de atención de su hermano mayor. Mamá estaba a mi otro lado y a su lado en la punta de la mesa estaba Charlus mientras que los tres adultos mantenían una conversación que parecía ser de trabajo, no quise poner mucha atención pero parecía ser que querían abrir otro piso para instalar más abogados. No me pareció un tema realmente interesante, pero me hice la ponía atención, hasta que llegó mi vista a Crouch me di cuenta que me estaba mirando. Me había percado antes, ni sabía cuanto tiempo tenía haciéndolo pero sólo la apartaba un poco para mirar a Charlus o Mamá por cortesía pero al final siempre volvía su mirada a mí. Eso me incomodó, no sabía como comportarme y menos cual era la intención de todo eso.
Cuando Mamá trajo el resto de la cena colocándola en el centro de la mesa para que todos pudieran agarrar, me di cuenta que había perdido por completo el apetito. Agarré un poco de comida en mi plato por educación, pero no lo volví a tocar con el tenedor. La mirada de Crouch me tenía muy nerviosa, no sabía ni como respirar y me pregunté si alguien se daba cuenta de su mirada tan insistente. Tal vez era yo o eran mis nervios, pero cada vez notaba que me miraba más los senos que cualquier otra cosa, ni siquiera estaba segura trataba de distraerme en cualquier cosa pero al final me era imposible y clavaba mi mirada en su cara. Me sonrió y se giró a decirle algo más a Charlus, cuando mi padrastro contestó nuevamente volteó a verme y esta vez a la cara para después bajarla poco a poco hasta el filo de la mesa. ¡Qué descaro! Eso definitivamente lo hizo para que me diera cuenta de su mirada, Dios mío, ¿por qué me puse ese vestido? James ni siquiera había volteado a verme y ese era el objetivo, sin embargo, atraje demasiado a la atención del ruco que estaba frente a mí.
Eso me hizo recordar el día que observe a Brenda en la oficina muy extraña y Thanya me había dicho que todos sospechaban que eran amantes, y después de eso recordé el día que lo encontré acompañado de Caroline dentro de su oficina privada. Hacia tanto tiempo que no recordaba eso, que me daba razones a pensar que James podía ser mío. Si demostraba que Caroline era amante de Crouch, James definitivamente no querría volver a tener nada con ella y por su puesto ahora sí tendría razones para pensar que ese bebé no era de él. Tendría que decírselo, lo antes posible pero ya que me dirigiera la palabra.
La cena terminó con algunas copas de champagne en el jardín. Los chicos se habían quedado dentro de casa y los adultos estábamos fuera manteniendo una conversación bastante agradable, un poco sobre negocios lo cual me hizo saber cuáles eran los próximos proyectos de los Potter con Crouch, un poco también sobre la familia lo cual me hizo enterarme que hacía un par de años la señora Crouch había fallecido por una complicación en neumonía.
Me había sentado al lado de Charlus para mayor seguridad, pero aún sentía la insistente mirada de Crouch esta vez en mis piernas justo donde estaba la abertura del vestido. Traté de distraerme buscando la mirada de James pero él insistía en siempre mirar hacia el lado contrario a mí. Estaba un poco decepcionada, la verdad. De repente verlo ahí, sentado tan cerca de mí y sin poder tocarlo o demostrarle mi amor frente a nuestros padres de repente me puso muy triste y me dieron ganas de llorar, los ojos se me llenaron de lágrimas y me tuve que poner de pie.
-Voy por más champagne- dije sin mirar a nadie- ¿alguien quiere?
-Sí, querida- dijo mi madre- la otra botella debe estar en el armario del cuarto de lavado, ya sabes donde escondemos las cosas que Mike no debe tener cerca- sonrió- es muy curioso- le dijo a Crouch para excusarse.
Dejé la copa en la mesita y me dirigí al interior de la casa, la puerta estaba abierta y me molestaba mucho que dejaran la puerta abierta del jardín ya que solían meterse todo tipo de insectos y animales que me molestaban, así que la cerré y ahí en el cuarto de lavado me tuve que poner a buscar en un pequeño armario que estaba pegado a la pared donde había todo tipo de artículos para la limpieza, pero era también el lugar perfecto para que Mike no metiera mano pues había un compartimiento en lo más alto donde sólo Charlus y James podían alcanzar.
Rayos. Me estiré lo más que pude pero apenas tocaba el borde el estante, demonios, Lily, usas tacones altos por favor estírate sólo un poco más. Alcancé a mover la botella hacia un lado pero sólo logre que se metiera más al fondo. Suspiré enojada y me percaté de que había una persona más allí. No me había dado cuenta antes pues estaba muy concentrada queriendo alcanzar el estante. Alguien debió decir que yo no alcanzaría, así que amablemente Crouch se había ofrecido a venir a ayudarme.
-¿Necesitas ayuda?- me preguntó con una sonrisa mirándome de arriba a abajo.
-No se preocupe, señor Crouch, sólo necesito un estiramiento extremo para alcanzarlo- dije y me giré hacia el armario dando le espalda.
Me esforcé aún más en alcanzarlo, mis dedos ya estaban a sólo un centímetro cuando una mano más grande y varios centímetros por encima de la mía tomó la botella. No necesitaba ser un genio para saber que Crouch estaba detrás de mí y seguramente muy cerca.
-Nunca antes me había dado cuenta de lo guapa que eres, Lilian- me dijo, estaba tan cerca que sentí su aliento en mi oreja- Realmente eres exquisita. No me he cansado de contemplarte toda la noche.
-G-gracias- dije con temor a darme la vuelta y encontrarme con su arrugado rostro demasiado cerca del mío.
-En realidad, no entiendo porque eres secretaria en el despacho- siguió diciendo cerca de mi oído- siendo de la familia Potter deberías estar en un puesto más alto en la compañía. Yo puedo ayudarte, Lilian, puedo ayudarte a tener un mejor puesto y un mejor sueldo por supuesto. Solamente tienes que aceptar una salida conmigo- susurró esto último y sentí que dio un paso acercándose más a mí- tal vez sepas a que clase de salida me refiero- apenas se escuchó su voz en esto último, pero yo lo escuché claramente pues sus labios rosaban mi oreja e inmediatamente después de terminar la frase sentí algo que se pegaba a mi trasero.
Casi se me cae el alma a los pies cuando sentí su erección. No pude decir nada y ni siquiera pude alejarme, mi mente se puso en blanco y mi cerebro no coordinaba ningún movimiento para alejarme de él. Tal vez pegarle una cachetada por su descaro y salir corriendo. Como mi cuerpo no respondía, él debió pensar que yo había aceptado pues su mano libre se había posado en mi cintura y con ligero y pequeño movimiento terminó de pegar mi cuerpo al suyo donde sentí por completo su miembro duro en mi cuerpo. Entonces eso fue suficiente para que mi cuerpo reaccionara, en un segundo quité su mano de mi cintura y con unos cuantos pasos me alejé de él.
-Nunca, y escúcheme bien- le dije con voz firme y mirándolo directamente a los ojos- Jamás yo tendría algo que ver con un tipo como usted, no vuelva a acercase a mí porque entonces sí abriré la boca para decir el tipo de lacra que es y esta vez se lo comunicaré a mi padrastro, él sabrá que hacer.- lo miré con asco por última vez y entré en la cocina dejándolo parado en el medio del cuarto de lavado con la boca abierta por la sorpresa.
Cuando crucé la cocina, empecé a correr por el comedor hasta llegar a la escalera pero en lugar de dirigirme a mi habitación, me dirigí al baño pues repentinamente había sentido nauseas nuevamente y solamente me incliné en la taza del baño, vomité por tercera vez en el día. No sabía que pasaba con mi cuerpo, tenía un poco más de una semana sintiéndome bastante mal y no entendía la causa. La lasagna definitivamente no podría ser, tal vez no tenía buen aspecto pero yo ya había vomitado un par de veces en la semana y estaba segura que esa no era la causa.
De repente, como si un balde de agua me cayera por la cabeza, una idea llegó a mi cabeza, ¿estaría embarazada? Digo, razones tengo y varias razones, pensé en el último mes donde James y yo hacíamos el amor casi en cualquier lugar principalmente en la hora del almuerzo y después del trabajo en el departamento de mi hermanastro. No había falta ningún día, y solamente unas cuantas ocasiones James había usado el preservativo el cual terminaba quitándoselo después diciendo que no sentía nada. Sonreí de medio lado recordando esas ocasiones, esas deliciosas ocasiones. Aún no terminaba el día, James seguía aquí y era mi oportunidad de reconciliarme con él.
Me limpie la boca y salí del cuarto de baño, mientras recorría el pasillo escuché muchas voces en la sala, seguramente estaban despidiendo a los Crouch, así que no me apuré demasiado en bajar las escaleras. Llegando a la sala, la puerta se cerró y cada quien se dio la vuelta para hacer lo que sea que quisiera hacer, Emily subió las escaleras, Mike no lo vi por ningún lado así que suponía que ya estaba dormido en su habitación, Mamá y Charlus caminaron nuevamente hacia el jardín seguramente a seguir disfrutando del resto de la champagne, sin embargo, James se quedó ahí, mirando su copa que aún permanecía a la mitad.
Lo miré con ternura, parecía que algo tenía que decir pero no se animaba, pero estaba ahí para hablar conmigo pues poco a poco se iba acercando paso a paso. Estábamos a unos cuantos pasos uno del otro, entonces la mano que tenía libre sin previo aviso se encontró con la mía y me acarició con el pulgar.
-Lo siento- me dijo- sé que puedes tener amigos varones. Los que tú quieras, pero no puedo evitar ponerme celoso cuando no los conozco y menos cuando son tan… bueno, no tan feos- sonrió esto último para después mirarme a los ojos- me da miedo perderte y que un idiota te aleje de mi lado.
-¿Qué no entiendes que eso no va a pasar?- le dije mirando su carita de arrepentimiento- yo te amo a ti, James. Eso no va a cambiar, yo también quiero estar a tu lado y me aterra el hecho de que algún día regreses con Caroline, por eso te dije aquello ese día. Lo siento. En realidad no pienso eso y lo dije… bueno, no sé por qué lo dije, no pensé bien las cosas. Sé que te dolieron mis palabras, ¿me perdonas?- dije esto abrazándolo de la cintura y hundiendo mi cara en su pecho.
Él me abrazó delicadamente a la altura de los hombros y me dio un beso en la coronilla. Eso era suficiente para saber que me perdonaba y que nuestro amor era tan fuerte que no se rompería tan fácil simplemente por una pequeña discusión.
¡Hola, chicos!
Les traigo un capítulo cortito pero importante solamente dos semanas después de actualizar y tengo que contarles que estoy de vacaciones y estas se me dan infinitamente bien. Por otro lado, siento los errores de escritura o faltas de ortografía que puedan haber encontrado ya que nuevamente me he desvelado terminando el capítulo y no me he dado tiempo de verificar los errores. Espero que les gusta y para los que piensan que ya no sé que escribir, sí, sí sé que escribir y sí sé lo que pasará lo único que a veces me falta es una situación adecuada para relatar los hechos, si solamente contara la idea principal el fic hubiera sido aburrido y hubiera concluido hace mucho.
Espero sus comentarios y nos vemos en la próxima.
