Capítulo 20: Decisions
Corrí escaleras abajo, pues se hacía tarde para llegar a la oficina. No sabía de qué manera pero estaba dispuesta a llegar a tiempo, había una junta entre los socios de la empresa Potter en la cual las secretarias deberían estar apoyando a sus ejecutivos. Thanya se encargaría de tomar las notas de James, mientas que Amelia las de Crouch; Brenda y yo serviríamos para cualquier cosa que se requiriera.
Era la primera vez que estaba presente en una reunión, ya que la tercer secretaria siempre se queda atendiendo los teléfonos o sirviendo para cualquier persona que pudiera llegar requiriendo servicios. En mi caso, esto ya no era necesario y ese lugar sería ocupado por una persona que acaban de contratar ese mismo lunes, tenía apenas tres días de labor pero ya estaba capacitada para cubrirnos algunas horas.
Charlus se había ido hacía cinco minutos y yo me encontraba corriendo por las calles de Londres para tomar el tren subterráneo. Llevaba el abrigo colgando del brazo y por primera vez desee no haberme puesto esas zapatillas de tacón alto, hermosas y espectaculares que hacían lucir mis piernas mucho más estilizadas pero también incomodas.
Me había levantado tarde ese día pues la tarde anterior después del trabajo había decidido ir con un doctor para revisar que todo estuviera bien en cuanto al embarazo que había descubierto hacia solamente unos días. Por alguna extraña razón, después de haberme hecho la prueba de farmacia tenía unas pocas dudas, no me sentía aún un cien por ciento segura de estar esperando un hijo, sin embargo, después de haber acudido al médico no había la menor duda. Estaba esperando un hijo de mi hermanastro, con apenas siete semanas de embarazo.
Me perdí en mis pensamientos mientras el metro comenzaba a andar, recordando como el ginecólogo me había acostado en una camilla semisentada con unos aparatos extraños que desconozco alrededor, con una pantalla frente a mí en lo alto de la habitación. Echó un gel que resultaba frío al contacto para después pasar un aparatito por mi vientre, casi en ese instante en que hizo contacto con mi piel apareció en la pantalla algo de formas indefinidas y de color gris. En la habitación sonó un latido de un pequeño corazón con una fuerza y rapidez increíble.
Sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas y algo me oprimía el pecho sin dejarme respirar con normalidad.
-El feto tiene aproximadamente siete semanas- me había dicho el médico mirando la pantalla- éste es –me había señalado una forma indefinida que no era ni ovalada ni con ninguna forma específica, sin embargo, recordaba haber visto esa figura en fotografías o imágenes del colegio- éste es el corazón- me dijo señalando algo que yo apenas distinguía a ver pero se veía un poco más oscuro, de repente las lágrimas de preocupación se transformaron en felicidad, me emocionaba de verdad ver y escuchar ese pequeño corazón que poco a poco iba tomando fuerza- todo parece estar bien, no veo porque debería haber problemas- sonrió el médico.
Después habíamos hablado de vitaminas, alimentación y ejercicio, sobre mis cuidados y mis visitas periodicas a verificar que todo estuviera bien. Minnie me esperaba fuera del consultorio, se percató de mi pequeña sonrisa al salir y sentí como se aligeraba el peso al recibirme con un abrazo.
Volví al presente cuando el tren se detuvo es la estación que debía bajar. Corrí nuevamente empujando a una que otra persona para poder pasar. Llegué al despacho a la hora en punto que se desarrollaría la reunión, tomé el asensor y cuando se abrió la puerta del piso casi me tropecé con la alfombra al querer pasar a mi escritorio a dejar mis cosas.
Jane la nueva secretaría, me miró divertida.
-Buenos días, Jane- dije sin mirarla mucho.
-Buenos días, Lily- saludó- el señor Potter ya se marchó con Thanya a la sala de juntas.
Tomé unas carpetas que ya estaba ordenadas, una libreta de apuntes, pluma y ordene un poco mi ropa y cabello con las manos. Tomé la postura adecuada y caminé profesionalmente hacia el pasillo donde al fondo estaba una habitación con grandes ventanales y paredes de cristal mostrando en el interior una gran mesa con cerca de ocho personas sentadas. Al fondo de la habitación había una pared blanca decorada con una mesa de madera caoba, ahí miré a Thanya sentada con una libreta en las manos y a su lado Amelia.
La reunión no había iniciado para mi suerte, todavía entraban y salían personas, sin embargo, cuando arribé en la habitación todas las personas en su interior dirigieron su mirada a mí. Charlus estaba sentado en la esquina de la mesa justo frente a la pared blanca donde se preparada una proyección, Crouch estaba a su lado derecho, mientras que James estaba al otro extremo de la mesa. Había otros dos hombres mayores que yo jamás había visto, imaginé que solamente se trataban de socios capitalistas pues su presencia en las instalaciones no había sido requerida, había un joven de aproximadamente mi edad y dos señoras de unos cuarenta años. Estas personas eran los socios de la empresa.
-Buenos días- saludé discretamente, atravesando el salón rápidamente para colocarme en una silla pegada a la pared justa detrás de James.
-¿Dónde estabas?- me preguntó en voz baja sin voltear a verme cuando pasé a su lado.
-Lo siento, se me hizo un poco tarde- confesé, negó con la cabeza molesto.
-La secretaría de Crouch se reportó enferma- me dijo- encárgate de ofrecer bebidas y ese tipo de cosas.
-¿Te doy los documentos?
Asintió con la cabeza aún sin voltearme a ver. Dejé las carpetas a su lado sobre la mesa y comencé a ofrecer bebidas o galletitas ese tipo de cosas que se encuentran normalmente en las juntas.
-¿Señor Crouch, se le ofrece un café o un vaso de agua?- pregunté educadamente.
-Tal vez una galletita- me dijo mirándome de arriba abajo, sentí que los colores subían a mi rostro y traté de controlar el impulso de pegarle una bofetada ahí mismo- y un café sin crema.
Salí de la sala de juntas justo cuando Charlus empezó a hablar de las gráficas que se presentaban en la proyección. Cerca de los baños hay una habitación donde se encuentra el centro de copiado, archiveros y demás; ahí mismo hay una cafetera, agua y algunos snacks que se ofrecen en las juntas o cuando hay visita de personajes importantes.
James y las dos señoras habían pedido vaso con agua, así que mientras la cafetera hacía su trabajo yo me dirigi de regreso a la sala de junta a entregar los vasos de agua. Tratando de hacer el menor ruido posible y esforzándome en pasar desapercibida entregue los vasos, sin embargo, y para mi disgusto cuando me agaché e incline para entregarle el vaso a James noté que Crouch me estaba mirando con una pequeña sonrisa y entonces me di cuenta que había estaba observando todos mis movimientos. Cada vez que me inclinaba revelaba una parte de mi escote de mis ahora más voluptuosos pechos a causa del embarazo, y él se aprovechaba de eso para mirarme cuando me distraía.
De verdad, ¡estaba tan molesta! ¿no podría un día simplemente dejarme en paz? Porque a pesar de haberlo evitado a toda costa desde la cena en casa de mis padres, no había dejado de molestarme con su mirada insistente a donde quiera que fuera. Me senté en mi silla al lado de Thanya y me susurró al oído tan bajo para no interrumpir la junta pero totalmente claro para mis oídos.
-Brenda no se presentó enferma- me dijo apenas moviendo los labios- James la despidió cuando llegó a sus oídos que era la amante de Crouch.
Sabía que tarde o temprano iba a salir el peine, y aunque fue más tarde que temprano James no se iba a hacer el ciego, cuando había rumores y escándalos en cada piso del edificio por los aumentos de sueldo rápido de las secretarias de Crouch. En realidad, me alegraba un poco pues Brenda no me caía nada bien pero al descubrir que un puesto estaba vacante y yo me quedaría sin lugar cuando la secretaria que acababa de tener un hijo regresara a su puesto como segunda secretaria de James, me asustaba saber que posiblemente ese sería mi puesto en un futuro cercano y no quería estar cerca de Crouch bajo ninguna circunstancia
-¿Cómo se enteró?- pregunté también en susurros.
-Se dice por los pasillos que James nuevamente tiene una amante- me dijo con la vista en un lugar indeterminado, yo sentí que algo había bajado por mi espalda como un hielo, una sensación de terror-y que la despidió para despistar como si ese rumor de amante fuera en realidad de Crouch y no de James.
-¿Y lo saben?- dije esta vez como más atención en la conversación- quiero decir, ¿cómo saben que James tiene una amante?
Thanya me miró con la confusión en el rostro, por un momento olvidé despistar y creo que fue muy evidente mi interés por la amante de James más que por el despido de Brenda. De repente, cambió por una expresión picara.
-¿Te gusta el señor Potter, verdad?- preguntó con una sonrisa cómplice.
-¿Q-qué?
-¡Claro! Se te nota, Lily- siguió aún con su sonrisa- eres como un libro abierto, deberías ver tu expresión cuando mencioné la amante de James. No te preocupes, querida, eres una mujer muy hermosa e inteligente, estoy segura de que si no se ha fijado en ti, eventualmente lo hará.
Dios mío, ¿de qué rayos habla Thanya? ¿qué no lo entiende? ¡yo soy la amante de James Potter! ¡yo! Yo soy esa mujer de la que todos hablan por la que James quiso despistar para que todos pensaran que en realidad el que se enredaba con una de sus secretarias era Crouch y no él. Pretendía dejarme libre.
-Aún no me has respondido cómo saben que James tiene amante- insistí, ignorando sus últimas palabras y tratando de dejarlas por la paz.
-Al parecer el velador vio al señor Potter un sábado aquí en la oficina que alguien llegó a visitarlo- susurró aún ignorando la junta- una mujer joven y hermosa que además decía trabajar ahí con el pretexto de venir a recoger unos papeles, dice el velador que estuvieron largas horas encerrados en la oficina de James, que cuando se dio cuenta ya habían desaparecido sin siquiera hacer ruido.
¡Que diablos! ¡Qué vil mentira! Por supuesto que vine un sábado pero no ha visitar a James y mucho menos a encerrarnos largas horas en su oficina. Maldito viejo debió estar sordo porque yo no recuerdo haber permanecido más de unos minutos ahí y según creo James tampoco porque solamente una hora después ya estaba en casa recogiéndome. Pero como, ¿cómo maldita sea las personas que encargaban de retorcer toda la verdad?
-¿Es sólo un rumor, no?- pregunté deseando que dijera que sí.
Para mi gusto asintió con la cabeza y miró al frente poniendo nuevamente atención en la junta, James parecía haberse dado cuenta que manteníamos una conversación porque nos miraba de reojo realmente molesto. Cuando guardamos silencio miró al frente y pareció relajarse un poco.
Después de una hora de hablar de diversos temas financieros y resultados que arrojaba la empresa Potter que según pude descubrir que el despacho y asesorías legales no era lo único a lo que se dedicaba. Sino que se había formado en un conglomerado pues no sólo resultaba ser asesoría legar, también se había vuelto una consultoría de diversos temas empresariales principalmente financieros, organizacionales y publicitarios. Por supuesto que este edificio solamente se dedicaba al ámbito legal donde los socios al frente de esta empresa eran Charlus, James y Crouch, mientras que en la consultoria que era un campo mucho más abierto estaban dos de los cinco socios que restaban, el joven que aparentaba mi edad y una señora encargada del área de publicidad. Aunque hubiera diversos socios, la cara de la empresa eran los Potter y los fundadores de la misma, razón por la cual llevaba su apellido.
Por alguna razón me vi envuelta en la conversación que mantenían los socios, me interesó mucho el área financiera, resultaba muy interesante como después de ciertas formas de valuar el conglomerado habían dado ciertos resultados que valuaban la empresa Potter como despacho en un alto rango, mientras que la consultoría uno mucho más amplio aunque casi en las mismas condiciones. James no solamente era un asombroso abogado en el despacho, sino que además, con lo que pude observar él se encargaba de la parte administrativa no solo del despacho sino que además de la consultoría aunque un poco a distancia. Los socios aseguraban que con una buena administración la consultoría podría ascender de una manera sorprendente, y he ahí el tema principal de la junta, hacer un acuerdo para que James llevara la administración de la consultaría y alguien se encargara del despacho que ya estaba prácticamente hecho.
James parecía muy estresado, y Charlus preocupado por su hijo, así que decidió dar veinte minutos de receso para que pudieran estirarse y tratar de poner la mente en blanco para tomar decisiones lo más fríamente posible. Casi inmediatamente ambos Potter se pusieron de pie para irse a un lugar más privado a conversar.
Nuevamente me acerqué a cada uno de los socios ofreciéndoles algo más. Me pidieron dos cafés y con la mejor sonrisa de amabilidad me encaminé a la sala de copiado. Encendí la cafetera y como no tenía nada mejor que hacer me puse a observar los grandes archiveros cada uno con una etiqueta de lo que se trataba. Había de todo ahí, desde libros contables hasta proyectos y planes de negocios.
-¿Te interesa lo administrativo?- escuché una voz en la puerta de la sala.
Del susto el libro que estaba en mis manos resbaló cayendo al suelo desparramándose hojas por todos lados.
-Perdona si te asuste, no fue mi intensión- me dijo Crouch inclinándose a recoger las hojas a pesar de que yo ya me había agachado.
-No se preocupe- dije- yo era la que estaba distraída.
Terminé de recoger las hojas y me puse de pie llegando a la altura de los ojos del señor Crouch que permanecía de pie observándome.
-¿Te interesa lo administrativo, Lily?- preguntó nuevamente.
Me acerqué a una mesa tratando de ordenar los papeles que había recogido y alejándome lo más posible de él.
-No conozco mucho, pero me resulta interesante- respondí sin querer voltear a verlo aunque notando que cada vez se acercaba más.
-Piensalo bien, Lily, jefa administrativa de las empresas Potter, James atendiendo la parte operativa que tanto le encanta y tu haciendo algo por lo que podrías ganar un excelente sueldo- sonrió y cada vez estaba más cerca- solamente sabes lo poco que pediría a cambio, una cita sólo una, Lily y después tu decidirías si realmente te sientes cómoda conmigo.
Para ese momento Crouch estaba lo suficiente cerca de mí para inclinarse sólo un poco y tocar mi cuerpo. Por un momento me quedé paralizada, mis piernas, manos o lengua no respondían yo me había vuelto una roca por la cercanía de Crouch. Me aterraba toda su presencia. Sus ojos húmedos estaban fijos en los míos y se mordía un labio cuanto más se acercaba a mí. Con una de sus ásperas manos tocó mi mejilla acariciándola levemente y yo seguía sin poderme mover. De repente estuvo más cerca de mí tanto que ya no pude enfocar su rostro, no me había dado cuenta de que tenía la boca ligeramente abierta hasta que sentí sus flácidos labios aprovecharse de esa abertura. Sentí su boca fría y me provocaba unas inmensas ganas de vomitar. Entonces fue cuando mi cuerpo reaccionó, me eché para atrás pero Crouch tenía sujeto mi rostro evitando que me alejara de él. Puse mis manos en su pecho tratando de alejarlo lo más que pude.
-Lily, ¿Ya están los cafés?- escuché la voz de Thanya a lo lejos.
Crouch también la escuchó porque rápidamente me soltó y sin siquiera mirar a atrás salió del lugar justo cuando Thanya estaba por entrar. Lo miró de reojo pero no le tomó importancia.
-¿Lily, que sucede?- me dijo perchándose de mi cara de horror, sin poderlo evitar las lágrimas comenzaron a salir- ¿te sientes mal?
Me acercó una silla en la que me pude sentar aún con el cuerpo temblando por la espantosa experiencia que acababa de presenciar.
-Contéstame, ¿Qué pasó?
-C-crouch- apenas pude decir.
-¿Qué te hizo ese rabo verde?- preguntó enojada dándose cuenta de la situación.
-M-me besó a-a la fuerza- solté.
Thanya se llevó las manos a la boca totalmente sorprendida. Miró a todos lados y se puso de pie para abrazarme delicadamente.
-Tranquila, querida- me susurró- ese tipo solamente tienes que denunciarlo por acoso y es asunto solucionado.
-¡No! ¿Cómo se te ocurre?- dije- Crouch es un socio, él no saldrá, la que saldré seré yo y no puedo permitir por nada de este mundo perder mi trabajo- dije pensando en mi bebé.
-No se puede quedar así, Lily, tienes que hablar- respondió entonces enojada.
-¡No! Y te prohíbo que digas algo, sobre todo a Charlus y James, promete que no dirás nada, promételo- la sentencie limpiándome las lágrimas.
No asintió ni negó, solamente se me quedó mirando a los ojos como diciendo "no sabes lo que haces" y justo en ese momento, por tercera vez en sólo unos minutos alguien arribó a la habitación sorprendiéndome.
-Lily, necesito hablar contigo- dijo James parado en el portal con esa pose de león salvaje.
Thanya que estaba de espaldas a James me sonrió pícaramente recordando la conversación que habíamos mantenido anteriormente.
-Anda, ve, querida- dijo poniéndose de pie- no te preocupes por nada, yo me encargaré de llevar los café y tú encárgate del señor Potter.
Dijo esto con doble sentido que solamente yo pude detectar, gracias a Dios, pues James se molestaría de escuchar esas palabras de una simple secretaria. Caminé detrás de él hasta que entramos en su oficina, me sorprendió que me llamara no tenía idea de que era lo que quería hablar así que un poco nerviosa me acomodé en la silla frente a su escritorio.
-¿Qué pasa, James?
-Mantuve una conversación con Papá hace unos minutos sobre el tema que se abordó en la junta, sobre hacerme cargo de lo administrativo de la consultoría- dijo- acordamos que sería lo mejor para esa empresa que tiene pocos meses trabajando y aún no sabemos cómo podría resultar a pesar de que parecer ser un entorno favorable. Sin embargo, alguien debe quedarse en mi lugar mientras yo me encuentro en otros asuntos. La única persona que se nos ocurrió fuiste tú- soltó la bomba- eres inteligente, aprendes rápido, eres de confianza, parte de nuestra familia, casi una Potter y con una capacitación de un par de meses creo que estarías lista.
-James, yo… la verdad yo…
-No tienes que pensarlo, Lily, es una gran oportunidad para que los demás te vean como lo que realmente eres, tendrás excelente sueldo, no habrá nadie por encima de ti más que los socios, te codearás con personas importantes en eventos. Lily, este puesto es para ti.
-James, no puedo- dije al fin.
-¿Qué?
-No puedo aceptar eso.
-¿No comprendes lo que te estoy diciendo, verdad? Cuando mi secretaria vuelva ella ocupará su lugar y tú pasarás a ser la segunda secretaria de Crouch. ¿Eso quieres? ¿Quieres ser secretaria toda tu vida?- preguntó molesto, más que molesto, echaba chispas por los ojos- Esta oportunidad probablemente no volverá a repetirse.
-Entiéndeme cuando te digo que no puedo- repetí- no quiero que nadie se entere que somos hermanastros.
-¿Es realmente eso, Lily?- preguntó sin poderlo creer.
Asentí con la cabeza y ver su cara de decepción me hizo sentir tan mal que nuevamente bajé mi cabeza y las lágrimas comenzaron a salir. James estaba tan molesto que se limitó a salir de la oficina dejándome sola.
Si realmente el pudiera comprenderme, si solamente fuera el hecho de que no quiero que sepan que somos hermanastros. Pero no quiero que lo sepan porque estoy embarazada, en algún momento todos se darán cuenta y eso nos arruinaría por completo. Sería un escándalo para la empresa Potter. Además yo no estaré dispuesta en algunos meses, cuando la barriga me pese, la espalda me duela y este a punto de dar a luz no podré estar trabajando, no puedo dejar un puesto tan importante y tan elemental en la vida de la empresa para que esta se venga abajo con mi ausencia. No. Por dignidad, por orgullo y por el bien de la empresa a pesar de haber dicho unos minutos antes que no podía permitirme perder este trabajo, yo no podría seguir aquí y mucho menos en ese puesto.
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La junta había continuado, sin embargo, la decisión de James quedó pendiente de resolver hasta dentro de un mes se reanudaría el consejo y se daría solución al problema. En este momento yo ya me encuentro cómodamente en mi cuarto, el doctor me había aconsejado descansar a pesar de que el día de hoy no tuve ningún achaque si no descansaba lo suficiente podría afectarme al siguiente día, así que me encontraba con ropa cómoda recostada en mi cama con un libro en manos. Había sido un día muy agotador física y emocionalmente, aún no decidía en qué momento decirle a James que estaba esperando un hijo de él, sé que será una bomba en su vida como lo fue en la mía.
Tomé la decisión de decirle todo lo antes posible, pero me faltaba valor para hacerlo. Después de la junta me había acercado a él para decirle, pero junto a su molestia y a mi falta de seguridad todo se había ido por un tubo cuando me miró a los ojos. Lo dejé ir a mi pesar pensando en que podría decirle después, de cualquier forma, solamente desde ayer sabía con seguridad que estaba embarazada de siete semanas y aún quedaban ocho meses en los cuales podía contarle. No tenía ninguna prisa por poner nuestro mundo de cabezas.
¡TOC! ¡TOC!
Escuché que alguien golpeaba la puerta y me apresuré a ponerme de pie para abrir. Emily estaba en el jardín con Barty y dudaba mucho que fuera a escuchar algo entre beso y beso. Acababa de oscurecer y de repente me sentí muy cansada. Bajé las escaleras y me pregunté quién sería entre semana y además a esta hora, no esperábamos a nadie.
Cuando abrí la puerta me encontré con ese bolso Louis Vuitton inconfundible y esas zapatillas Chanel que me hacían odiarla más que nunca, llevaba un vestido rosa ajustado en el busto que hacía resaltar su ya deporsi redondeada figura. Me miró con una sonrisa hipócrita en los labios y desee arrancarle uno a uno de su negro cabello.
-James no está aquí- le dije casi empujando la puerta.
-No vengo a buscar a James, vengo a hablar contigo pequeña golfa- me insultó aunque con la voz más melosa que puede existir.
No pude evitar soltar una sonrisa, en realidad me causa gracia, abrí la puerta por completo y la dejé pasar. Ella entró mirando todo a su alrededor asegurándose de que no había nadie y dejó su bolso sobre un sillón.
-¿Qué se te ofrece?- dije recargándome en el muro que está a un lado de la puerta de entrada. Caroline se giró y me miró con una sonrisa dejándose caer en el sillón.
-Sólo vengo a hacer un trato contigo.
Puse los ojos en blanco y asentí con la cabeza en señal de que la escuchaba.
-Yo no diré nada de tu incesta relación con James pero…- comenzó aunque con voz melosa echando veneno con cada silaba.
-A ver…- la callé- un momento, no es una incesta relación. Te recuerdo que James y yo no compartimos ningún tipo de sangre, somos hermanastros, sólo legalmente hay problemas, y podría decirte que yo, siendo abogada y conociendo las leyes perfectamente. Sé que no hay ninguna ley que prohíba el matrimonio entre hermanastros.
-Por favor, chiquita querida- rió con burla- ¿piensas en un matrimonio con él? ¡por favor! Soy yo la que espera un hijo suyo, soy yo la que es adorada por sus padres como su pareja, soy yo la que vivirá con James.
-Sí, y también eres tú la persona que él más detesta en este mundo, por haberlo engañado, enganchado y amarrado de la manera más burda- agregué, realmente Caroline colmaba mi paciencia.
A pesar de haberle dirigido esas palabras, ella no borraba su sonrisa parecía tan confiada de lo que hacía que comencé a inquietarme.
-Entonces, -continuó como si nada hubiera pasado- yo no diré nada de tu relación con James a sus padres, a sus hermanos ni al personal de la empresa Potter pero tú te alejarás de él.
-Ni pensarlo- refuté.
Pensé que su cara iba a estallar, se puso tan roja con los ojos cristalinos que temí tener que correr para alejarme de ella, con los cabellos en punta con la apariencia de una bruja. Decidí ignorarla pero alejándome lo más posible de ella.
-Si no te importa, estoy muy cansada y me paso a retirar- dije- ya sabes dónde está la puerta.
Me di la vuelta y comencé a subir las escaleras, cuando llegué al descanso me giré para mirarla y se transformó por completo. La histérica neurótica avanzó casi corriendo hacia donde yo estaba, como si de una presa se tratara, comencé a subir las escaleras a toda velocidad como si me tratara de una niña asustada. Cuando llegué al segundo piso esperaba encontrarme con la cara de Caroline convulsionada por la histeria, pero no. Conté hasta diez y ella aún no llegaba. Guiada por la duda me acerqué a la escaleras y lo miré me dejó sin hablar.
Caroline recostada boca abajo en las escaleras, el cabello desparramado a su costado y con una mancha de sangre creciente en su vestido.
Hola, chicos!
Siento la tardanza, un mes sin actualizar, ya los tenía mal acostumbrados. Siento decirles que ya entré de vacaciones y bueno como saben, reduce mi tiempo para escribir. Me esforzaré por actualizar seguido y no durar meses sin un cap nuevo porque siguen los capítulos que más me gustan y los que he estado esperando desde que comencé a escribir el fic.
Espero que este capítulo les haya gustado, hubo un poquito de todo y bueno, me he esforzado. ¿Merezco review?
Hasta la próxima.
