Capítulo 22: "No más secretos, James"

¡TOC, TOC!

-Adelante.

-¿Qué tal, James?- saludó abriendo la puerta.

Con una gran sonrisa me puse de pie abandonando mi escritorio para recibirlo.

-¡Sirius! –Exclamé- ¡Qué gran sorpresa! No tenía idea de que ya habías llegado- dije dándole un abrazo de machos golpeándole la espalda.

-Llegué esta mañana, cabrón, no fuiste para recibirme en el aeropuerto- Me miró entrecerrando los ojos, culpándome con la mirada.

-Creí que llegabas en una semana- musité sin levantar la vista, los acontecimientos pasados me habían sacado de orbita totalmente, haciéndome que sin poderlo evitar olvidara el regreso de mi mejor amigo.

Nos encaminamos de vuelta al escritorio y me senté en mi silla tan cómoda de piel, mientras que Sirius se sentaba en una silla de enfrente descaradamente subiendo los pies a mi escritorio pateando los papeles como solía hacer.

-¡Eh, cabrón! ¡Qué son importantes!- dije apartándolos rápidamente antes de que se llenaran de barro.

-Estás en otro mundo, Potter, si no supiera tus cavilaciones realmente estaría preocupado- dijo aventando el zarpazo tratando de sonar cómo que no queriendo la cosa, pero aceptémoslo, Sirius jamás caería en eso.

-¿Mis cavilaciones? – sonreí, haciéndome gracia la sutileza del comentario.

-Así es- agregó mirando todo por encima del hombro haciéndose el importante- digamos que estoy enterado de los últimos acontecimientos.

-¡No me digas!- salté de repente tomándole seriedad al asunto, sabía a que rumbo se dirigía esto- ¿Y quién te hizo enterado? ¿Tu no-novia?

-¡No es mi novia!- se inclinó poniendo el dedo en la mesa para ejercer más decisión- Lo nuestro es meramente sexual.

Asentí con la cabeza no queriendo continuar ese tema, pues Sirius jamás aceptaría estar complemente enamorado de su no-novia después de que ella lo hubiera rechazado en numerosas ocasiones evitando el formalismo.

-¿Por eso vives con ella, cierto?- musité sin poder evitar una sonrisa.

-Se llama crisis económica- señaló- No quieras girar la conversación a mí, sabes que esto sólo tiene que ver contigo- me acusó con un dedo poniéndose de pie para ejercer más presión.

-No sé de qué estás hablando, Sirius, pero no quiero tocar el tema- dije esta vez molesto y poniéndome de pie para tratar de ignorarlo lo más que pude.

Me paré frente al ventanal tratando de distraerme mirando los edificios y los autos circular por las calles, realmente había estado evitando el tema desde hacía cerca de un mes. Remus había tratado de abordarme en numerosas ocasiones, pero yo simplemente no tenía respuesta para todo eso que él me decía.

-¿Remus te mandó a hablar conmigo, cierto?- dije aun dándole la espalda.

-No. Remus no me ha dicho nada. Lauren me llamó para decirme que me necesitabas- escuchaba la voz de Sirius dejando el tono altanero dispuesto a hablar conmigo como la persona adulta que debería ser siempre- Decidí tomar el primer vuelo, llegué esta mañana como te digo. Lauren fue a recogerme al aeropuerto, camino a casa le pregunté qué era lo que había pasado.

Hizo una pausa y tragó saliva.

-¿Por qué no me dijiste nada, James?- dijo con voz quebrada.

Sentí que algo se hacía añicos en mi interior, y de repente sentí mi cara arder, me di la vuelta para que no viera mi reacción. Respiré profundamente en varias ocasiones, pero por más que trataba de calmarme no podía lograrlo. Evitar el tema era lo más fácil que podía hacer, era lo que me mantenía de pie, concentrarme en mi trabajo, tratar de pensar en otras cosas. Con la llegada de Sirius creí que la situación sería más llevadera, pero Sirius y su manía de meterse en los temas que no quiero tocar.

-No quiero ser molestia- susurré al fin después de varios minutos de silencio- sabía que te encontrabas en asuntos importantes, sabía que este viaje era una gran oportunidad para ti. No debiste venir.

-James, mis amigos son lo más importante para mí- dijo poniendo su mano en mi hombro aun cuando yo aún permanecía de espaldas- no hay nada más importante que lo que te está pasando. Perder a un hijo es lo más fuerte y doloroso que podría pasar cualquier persona.

Escuchar esas palabras hizo que me derrumbara por fin, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos y por más que trataba de controlarlas, me era imposible. Al diablo que Sirius viera. Creo que es la persona en este mundo que en más ocasiones me ha visto llorar. Me conoce como la palma de su mano, sabe que siempre trato de hacerme el fuerte y que odio los abrazos, permaneció ahí a mi lado tomando mi hombro diciéndome estoy aquí, estoy apoyándote y no me iré a ningún lado.

El hecho de haber perdido al hijo que era esperaba Caroline solamente una semana después del accidente que había ocurrido en casa de mis padres, había sido un golpe muy duro para la familia. Unos días después de haber dado de alta a Caroline, se había mudado a mi departamento pues quería recuperar el tiempo perdido, y todo sucedió una noche de martes después de trabajar. Caroline estaba en casa esperándome con una espectacular cena, llevaba una blusa corta que dejaba al descubierto en todo su esplendor su voluminosa barriga. Después de cenar y un relajante baño, nos habíamos ido a la cama, Caroline dormía recargada en mi pecho mientras con una mano yo acariciaba su barriga, sentía unos débiles golpecitos en la palma de mi mano y justo después me quedé dormido.

Cerca de las cuatro de la mañana me despertó un grito desgarrador, asustado encendí la lámpara y cuál fue mi sorpresa descubrir que Caroline no descansaba a mi lado y en su lugar había un baño de sangre en las sábanas blancas. Corrí al baño y ella estaba en el piso, cubierta de sudor, en llanto y la bata llena de sangre. Sin siquiera pensarlo un segundo, la tomé en mis brazos y traté de llegar lo más pronto posible al hospital. Caroline tenía fuertes contracciones y cuando llegué a emergencia con Caroline en mis brazos, la subieron rápidamente a una camilla.

Estaba tan asustado que incluso había olvidado e ignorado mi teléfono celular, estaba solamente con pans de pijama y un tenis deportivos que me había puesto en el auto, gracias a Dios, pues había salido descalzo del departamento. Hacía mucho frío, y me sentía muy incómodo notar la mirada de las mujeres debido a mi desnudez. Pedí el teléfono prestado de urgencia y llamé al número de la casa de mis padres. Me contestó una voz adormilada de Helen y después de platicarle a grandes rasgos lo que había pasado, me había dicho que en un segundo estarían conmigo.

Los minutos más largos de toda mi vida, fueron el tiempo que estuve en la sala de espera solo, rezando por una buena noticia, pero cuando un doctor se me acercó y me dijo lo ocurrido, no me pude detener ni un minuto a llorar. Caroline estaba bien, pero habían perdido al bebé en el parto.

-Te agradezco que hayas venido- le dije a Sirius después de haber llorado largos minutos en su hombro.

-No podía hacer otra cosa- sonrió tristemente- al diablo con el trabajo que me habían ofrecido. Debiste llamarme en el momento en que todo ocurrió, hubiera cruzado nadando el mar de ser necesario.

-No te preocupes, Sirius- lo calmé- tuve suficiente apoyo, estuvieron mis padres, por supuesto, Remus, Peter y Frank estuvieron ahí, incluso las chicas me brindaron todo su apoyo. Tratamos de no hacerlo muy público para evitar escándalos, la mayoría de las personas no sabían que esperábamos un hijo. Menos después de habernos separado tanto tiempo y que yo haya estado… con Lily.

Sirius sonrió sabiendo el efecto que aún producía en mí la mención de ese particular nombre.

-¿Te gustaría ir a almorzar?

-Por supuesto- dije tomando un pañuelo y secándome la cara.

Tomé mi abrigo y sin preocuparme por los papeles que estaba firmando en ese momento dejé todo donde estaba. Sirius y yo salimos de la oficina.

-Cancela todas mis citas- le dije a Thanya que me miró extrañada- diles que tuve un problema personal.

Thanya me miró extrañada pero asintió. Traté de no mirar, por Dios que traté de no dirigir mi mirada hacia la derecha de mi oficina pero me era imposible. Siendo la segunda secretaria de Crouch se encontraba Lily, que no había siquiera levantado la mirada pues se encontraba al teléfono. Llevaba un lindo listón en el cabello que combinaban con las mejillas rellenas y sonrosadas que ahora tenía. Desvíe la mirada tratando de parecer sutil pero al voltear con Sirius, me percaté de su cara divertida.

-¿Qué sucede?- pregunté inocentemente.

-No puedes disimular lo obvio- me dijo cuando ya estábamos dentro del asensor.

-¿De qué hablas?- levanté las cejas.

-¿Cuánto tiempo tienes que no hablas con ella?- susurró como no queriendo la cosa, no hacía falta preguntar de quien hablaba.

-Unos… dos meses-traté de sonar como si no supiera, pero la verdad es que había contado minuto por minuto desde que me había separado de ella, y me parecía una eternidad.

-¿Luce linda, no crees? A pesar de estar un poco más rellena- me dijo cuando caminábamos hacia la camioneta.

-Esos kilos extra le han sentado de maravilla- pensando en lo grandes y apetitosos que lucían sus senos desde hacía unas semanas.

Nos subimos al auto y aunque trataba de evitar dirigir la conversación a Lily, Sirius parecía empeñado en que habláramos al respecto. Sin embargo, yo no tenía nada que decir, buscar a Lily no era una opción, Caroline aún vivía en mi departamento llorando segundo a segundo de su existencia la perdida de nuestro hijo. La habitación estaba repleta de cosas de bebé que ya se habían comprado y no podía apartarla de un pequeño par de zapatitos tejidos.

Llegamos una pequeña cafetería que estaba cerca del bachillerato al cual asistimos. Era el lugar de encuentro en los días que nos escapamos de la escuela a pasar un rato agradable. La señora ya nos conocía y siempre nos saludaba con una sonrisa y diciéndonos "hacía tanto que no los veía".

Nos sentamos en los sillones desgastados de siempre y me di el lujo de pedir una hamburguesa doble. El lugar estaba un poco vacío a pesar de ser la hora del almuerzo, sólo había un par de mesas más ocupadas. El lugar tenía un estilo clásico de los años cincuenta, con sillones de cuero rojos y una barra larga con bancos giratorios a su alrededor. Distinguí solamente a una persona en la barra de cabello rubio con una guitarra a su lado, pero no le tomé mayor importancia.

-¿Qué tal el empleo?- le pregunté al fin, queriendo saber más de su viaje- ¿De verdad está todo perdido?

Enchuecó la boca en una mueca pero después embozó una sonrisa.

-Digamos que abandonar la capacitación de miles de dólares no son puntos a mi favor- rió causándole gracia la situación, sin embargo, yo permanecí serio mostrando mi disgusto a que hubiera abandonado esa gran oportunidad de trabajo- No te preocupes, Potter, ser un Black tiene sus beneficios. Aunque sea el repudiado de la familia, mi apellido causa conmoción. Ya llegará algo.

-Debiste aceptar la oferta que te hice…- comencé a decir, pero antes de que pudiera continuar con una mano me hizo que callara.

-No. Conseguiré algo en poco tiempo, ya lo verás- aseguró- es eso o morir de hambre. Así que me voy por la primera.

-¿Lauren corre con todos los gastos?- pregunté curioso y un poco risueño de la situación de mi amigo.

-Ni lo menciones- me calló- me siento como un papi.

-Debe ser halagador- reí.

-Un poco- siguió mi juego- aunque el hecho de que ella pague la renta está sujeto a que puede llegar cualquier acogido al departamento. Se acabaron las sesiones de sexo rudo en la cocina, tenemos que conformarnos con no hacer mucho ruido en la habitación.

Reí a todo pulmón, me causaba gracia la situación y la manera en que Sirius lo planteaba, aunque sé que lo está pasando bastante mal el no tener ni un billete en el bolsillo, su manera de sobrellevar las cosas era riéndose de ello.

-¿Es real que alguien está viviendo con ustedes?- pregunté entre risa.

De repente, Sirius cambió su expresión, quiso disimularlo sonriendo de repente, pero yo ya lo había notado para entonces.

-¿Quién vive con ustedes?- pregunté de repente encontrándome serio y exigiendo una respuesta.

-James, se supone que yo no debía decirte- me dijo- yo apenas me enteré esta mañana, Lauren no me había dicho palabra al respecto. Las intenciones eran que ella se iría antes de que yo llegara, pero como adelante mi regreso…

-¿Ella? ¿Quién es ella?

-Lily.

-¿Q-qué?- musité sin poderlo creer. No tenía ni la menor idea de que había abandonado la casa de mis padres, nadie me había mencionado nada, ni Papá, ni Helen, incluso Emily.

-Así es, tiene dos meses viviendo ahí justo después de que ustedes se separaran.

-No lo puedo creer…- dije tratando de sobrellevar la impresión- debió haber salido mal con Helen después de que ella…

-…La acusó de haber tirado a Caroline de las escaleras- terminó Sirius conociendo la historia- Ella no lo hizo- negó con la cabeza- no sería capaz de hacerlo. Y sin embargo… tú lo creíste.

Mi cabeza ardía, por la información, las conversaciones tan emotivas que había tenido con Sirius provocaban un desgaste en mi fortaleza y concentración.

-No lo creí, realmente no tenía certeza de que lo que había dicho Helen fuera verdad- aseguré- pero en ese momento me dejé guiar por el sentimiento, el coraje y la repulsión por casi haber perdido a mi hijo; creí cualquier palabra que me dijeron, temporalmente, y Lily me estaba haciendo más difícil aún manejar la situación. Después cuando pensé bien las cosas, caí en cuenta que ella no podía ser la responsable, sin embargo, no he tenido oportunidad para pedirle disculpas. Ya no nos dirigimos la palabra, ni siquiera me voltea a ver y yo tengo otras cosas importantes que manejar; más importantes que la culpa por Lily.

-James, sólo quiero que pienses mejor las cosas- me atacó mi mejor amigo- el bebé se ha ido, ya no está, la única razón para que permanecieras al lado de Caroline se fue, James, ya no hay nada que te una a ella. Ni siquiera un amor sincero, el amor sincero que sientes es sólo hacía Lily, con ella es con quien debes estar. No puedo creer que sientas más culpa por no haber estado con Caroline durante su embarazo pero no la sientas por no estar en el de Lily…

-¿De qué hablas?- pregunté abruptamente sin ser capaz de comprender las últimas palabras y después de haberse callado tan bruscamente.

-Lo que has oído. Lily está embarazada.

0-0-0-0

¡Hola, chicos!

Al fin estoy de vuelta, tengo decirles a las personas que se preocuparon por mi sinceramente, que ¡estoy bien y vamos para adelante!, también quiero agradecerle a las personas que me han brindado todo su apoyo a pesar de las malas críticas que he recibido últimamente. El fic tiene el curso que yo he querido darle y si hay una sola persona que siga comentando que le gusta, yo seguiré escribiendo de la misma manera por esa persona.

Sé que este es el capítulo más corto que he escrito y mil disculpas pues sé que les encantan los cap larguitos, pero este era necesario y aunque corto tiene mucha sustancia y puntos de interés como podrán haber visto.

Nota: La expresión en que James le dice a Sirius que es un Papi, en la región de mi país así se le llama a los hombres que viven a costa de las mujeres.

TRIVIA

He decidido hacer una trivia para las personas que gusten participar para darle un poco de movimiento a esto, para que conozcan más y para tener más motivación de mi parte. Todos los reviews que reciba en este capítulo serán contestados, en ellos ustedes pueden hacerme cualquier pregunta que tengan, ya sea duda de la historia o incluso si quieren preguntar algo personal de su servidora, con mucho gusto contestaré. Aunque tengo que decirles que no me pregunten cosas que aún no pasan pues no contestaré (aunque pueden intentarlo).

Nota: Los anónimos serán respondidos en un review hecho por mí misma, chéquenlos!

Nos vemos pronto, chicos!

S,