Capítulo 23: "Un mar de confusiones"
Sirius había ido a visitarlo, lo sabía desde la noche anterior en que Lauren me había dicho que no lo soportaba más y llamaría al mejor amigo de James. Yo había tratado de negarme diciéndole que todo estaría bien, que las cosas mejorarían, pero al parecer ella sentía mucha culpa por estarle ocultando que vivía en su departamento desde hacía dos meses y el conocer que Sirius sería "padrino" de un verdadero hijo de James Potter era algo que la traumaba.
Después del abandono de James es el hospital, realmente no sabía qué hacer con mi vida, creí que todo se había derrumbado. Abandoné el estacionamiento envuelta en el abrigo que mi hermanastro había colocado en mis hombros, ese día especialmente estaba haciendo demasiado frío como para siquiera sentir mis huesos; ni siquiera hacía falta, era tanto el dolor y el desgarre de mi interior que aunque ese día hubiera sido cálido, mi cuerpo y mi alma se sentirían de la misma manera.
Por un lado estaba el abandono de James, el hecho de haber creído lo que mi madre decía, sobre haber tirado a Caroline de las escaleras; todo esto en conjunto con el dolor que me provocaba el desprecio de mi propia madre. Juré que nunca le causaría tanto dolor a mi propio hijo, a aquel que cada vez crecía más en mi interior. Sin embargo, no podía evitar el dolor, y sin siquiera pensarlo, fuera del hospital me hice ovillo en unas escaleras y me detuve a llorar largo tiempo. Sentía la mirada de las personas observarme al pasar, seguramente pensaban que acababa de sufrir una gran perdida, pues no era muy raro ver este tipo de cosas en los hospitales, y sí, sí había tenido una perdida, pero no de ese tipo.
Estaba oscuro y hacía bastante frío, sentía mi vientre adolorido de las contracciones que emitía con cada gémido, me dolía siquiera abrir los ojos. Como un pequeño rayo de luz en mi completa oscuridad, miré un brillante cabello rubio bien conocido. Traté de taparme la cara con el cuello del abrigo de James, pero solamente sentir su aroma característico me hizo bajar rápidamente las solapas.
-¿Lily?- preguntó.
Maldije para mis adentros y a continuación me limpie la cara con las mangas; sin pensarlo mucho, me puse de pie y traté de embozar una sonrisa.
-¿Qué tal, Jude?
-¿Qué haces aquí?- ignoró mi saludo preocupado- ¿Por qué estás sola? Y ¿No tienes frío?
No sabía que decirle, en realidad, no quería decirle la verdad, así que permanecí solamente parada temblando de frío y con las manos en puño tratando de protegerlas dentro de las mangas del abrigo. Miré a los ojos a Jude y se percató de mi situación, de repente cambió su expresión de preocupación por una de ternura.
-Ven aquí- me dijo, sacándose la chamarra de cuero que traía puesta.
Me acerqué a paso lento y me quitó el abrigo de James. Poniéndome el suyo, más grueso, más caliente y más grande que el de James. Eso me calmó un poco frío, pero mis piernas aún estaban desnudas y no me duró mucho la sensación de calidez. Y lo notó, así que me guió hacía su auto para que me resguardara de la fría noche.
-¿Te llevo a tu casa?- me dijo, cuando ya teníamos unos momentos en el auto aunque en completo silencio.
-No. No quiero ir ahí- pensé en voz alta, tratando de no mirarlo a la cara.
-¿Entonces a dónde te llevo?- preguntó un poco confundido.
Suspiré pensativa. No sabía a donde ir, sabía que no quería regresar a casa después de la gigante pelea que había tenido con mi madre en el momento en que ella entró a la casa y se encontró con la escena. Era tanta mi decepción, que me importaba poco lo demás, realmente no quería ir. Tampoco quería molestar a Minnie que era la única que conocía de mi situación actual pues su departamento es muy pequeño y sé que no podríamos vivir las dos.
-¿Vamos a mi casa?- me preguntó de repente con una sonrisa y un brillo en sus ojos- No te preocupes, vivo solo, no habrá nadie ahí que se entere de lo sucedido. Pareces muy confundida, hace mucho frío y en lo que decides que hacer puedo ofrecerte una taza de chocolate caliente; después yo te llevaré a donde tú quieras.
Su mirada casi era suplicante y la verdad, es que no me daba desconfianza, y no tenía otra opción así que asentí con la cabeza. El camino a su casa fue más largo de lo que esperaba, vivía en la dirección contraria a donde se encontraba la casa de mis padres en un barrio totalmente diferente, una zona de más alta categoría que la nuestra. Las casas tenían grandes jardines y estacionamientos amplios. Recordé cuando Minnie me había dicho que los padres de Jude eran adinerados por lo que él vivía bastante bien.
Llegamos de repente a un edificio de departamentos, al puro estilo neoyorkino. Su departamento estaba en el penth house como debí imaginar, y cuando entramos me quedé sin habla. Realmente era hermoso, a pesar de ser muy masculino era digno de admiración, las paredes eran de ladrillos y tenía un gran ventanal, el piso era de madera y tenía una gran sala de cuero rojo enfrente. El departamento tenía forma de cuadrado, cuando entrabas todo estaba a la vista, la cocina de un lado con estilo industrial y una barra enfrente ideal para unas seis personas. Todo era grande y espacioso. Tenía adornos que demostraban su gusto por la música, cuadros con instrumentos musicales, pequeñas esculturas de acero inoxidable en forma de trompeta y notas musicales. Había diferentes tipos de guitarras en una repisa de diferentes estilos. A la derecha había una puerta que conducía a la terraza, que resultaba ser un patio, y al lado de esta puerta había otras dos que debían ser el baño y su habitación.
-Que bonito departamento- le dije aún sorprendida- debe ser perfecto para fiestas.
-Lo es- me respondió con una sonrisa- ponte cómoda, estás en tu casa. Prepararé el chocolate.
Se dirigió rápidamente a la cocina y comenzó a sacar utensilios. Me dirigí a la sala y me senté en el único sillón que era afelpado, uno pequeño en la esquina. No podía dejar de ver el lugar, tenía tanto detalles que para donde volteara había algo que mirar. Estaba entretenida mirando las guitarras del estante cuando se me acercó. Me tendió una taza, y con la otra en su mano se sentó en el sillón más cercano. Siguió con la mirada el punto donde estaba mirando y suspiró.
-Son todas las guitarras que he tenido-sonrió- esa que está hasta arriba- señaló una acústica café muy gastada- fue mi primera guitarra, me la regalaron mis padres cuando tenía 9 años e iba a mi primera clase. Fue la que marcó todo.
-Realmente eres un aficionado- le dije con una pequeña sonrisa- yo no sé mucho de música, en realidad, puedo tararear.
Rió.
-No creo que seas tan mala- exclamó con elocuencia.
-Soy fatal, no me gusta cantar- negué- pero soy muy buena con el baile.
-¿Enserio?- sus ojos se iluminaron- ¿Podrías darme una demostración?
-Podría- aseguré- pero no- miré su carita de desilusión- podría lastimarme, necesito calentamiento adecuado. Pero tú si podrías darme una demostración de lo que haces.
-No lo sé, necesito calentamiento adecuado- rió tomándome el pelo.
-Anda- insistí- solamente te he escuchado cantar una vez, ya ni siquiera lo recuerdo- lo chantajee- no deberías dejar que lo olvidara.
-Tienes razón- me siguió el juego- no queremos que pase eso.
Se puso de pie dirigiéndose a la estantería, y no pude evitar observar lo ancho y bien proporcionado que estaba su cuerpo. Dios. ¿Por qué está tan bueno? Tomó una guitarra acústica de las que parecían más nuevas y se sentó nuevamente pero esta vez en la mesa ratonera para estar más cerca de mí. Me senté en el borde del sillón para yo también estar más cerca y escuchar mejor.
-¿Qué quieres que te cante?- preguntó afinando la guitarra.
-No sé, algo tranquilo, algo que me demuestre tu talento.
-De acuerdo.- carraspeó un poco y comenzó a tocar suavemente la guitarra, solamente entonando algunas notas. Era una placer verlo tocar, sus manos se movían mecánicamente y sus dedos tocaban con mucha delicadeza cada cuerda. Levantó la vista y me encontré con sus ojos castaños notando por primera vez las pelusitas verdes que tenía.- wake up look me in the eyes again, I need to feel your hand upon my face, words can relay nice, they can cut you open, and the silences surrounds you and hunts you- su voz era suave y me transmitía una tranquilidad inmensa, no podía dejar de ver sus labios moviéndose lentamente susurrando esas palabras- I think I might've inhale you, I could feel you behind my eyes, you gotten into my bloodstream, I could feel you floating in me.
No quise apartar la mirada de Jude, pero me sentía tan poseída por sus palabras, su voz y la suave melodía que cerré mis ojos concentrándome en todos los sonidos.
-The spaces in between, two minds and all the places they have been, the spaces in between, i tried to put my finger on it.
La canción había casi finalizado, pues sólo escuchaba el rascar de la guitarra y cuando tocó la última nota, aún sin abrir los ojos, sentí unas suaves labios sobre los míos. Sólo fue un pequeño roce y se alejó, dejándome siendo dueña de mi espacio nuevamente. Abrí los ojos, encontrándome con él aún inclinado hacia mí, con la guitarra en su regazo y mirándome la cara con ternura, con esa mirada demostrándome que le importaba, esa mirada que me recordaba a…
-Lily, me importas mucho- comenzó a decirme- eres la persona más especial que he conocido en toda mi vida y me haría muy feliz que me dieras una oportunidad.
Me tomó las manos y yo no quise apartar la mirada del suelo. Pero me sentí mal, sentí que ya era suficiente de tantas mentiras, el hecho de ignorarlo me lastimaba y lo lastimaba a él mucho más; yo no era una mala persona y Jude no se merecía eso.
-Jude, yo… - comencé, pero me sentía muy nerviosa y no sabía con que palabras explicarle todo lo que había pasado últimamente; él me miraba paciente esperando que continuara- Me han pasado muchas cosas en los últimos meses, no quiero lastimarte, pero creo que es necesario que lo sepas.
-¿Qué cosa?- preguntó ansioso.
-Antes de vivir en Suiza, yo vivía aquí en Londres con mi madre y estando aquí yo me enamoré de una persona- suspiré- por razones del destino, lo nuestro no pudo ser, nuestros padres se oponían, así que yo me vi en la necesidad de ir a vivir con mi padre a Suiza. Cuando él murió ocho años después, regresé a Londres a vivir con mi madre, pero nuevamente me lo encontré a él, ambos sabíamos que lo nuestro era imposible pero las cenizas encendieron nuevamente el fuego después de un tiempo. Pero todo se había complicado, no solamente estaba el hecho de que nuestros padres se oponían, sino que también, él tenía novia y ella estaba esperando un hijo de él. Aunque ellos dos terminaron su relación, seguían en comunicación por su embarazo, mientras que él estaba conmigo al mismo tiempo. Jude, es por eso que yo no podía estar contigo, no quería engañarte ni lastimarte, lo nuestro surgió antes de que él y yo comenzáramos a tener algo. Pero después yo comencé a evitarte para no tener problemas y porque no quería rechazarte y lastimarte. Sé que lo estoy haciendo ahora y lo lamento, pero a pesar de que él ya no está conmigo pues ha regresado con su ex novia, yo no puedo darte una oportunidad porque yo también estoy embarazada…- dije lo último antes de comenzar a llorar.
Jude permanecía en su lugar con la boca abierta y sin poder emitir cualquier sonido. Yo me largué a llorar tapándome la cara con las manos, pero sin siquiera esperarlo, sentí los brazos de Jude abrazandome, comenzó a atraerme lentamente hacía él, haciendo que sin darme cuenta estuviera sentada en sus rodillas con las piernas arriba y mi cara en su pecho. Jude era tan grande que yo cabía perfectamente en ese hueco.
Me dejó llorar largo rato, hasta que yo estaba más tranquila y había dejado de sollozar, me plantó un beso en la frente, lo que ocasionó que levantara la mirada. Su mirada estaba radiante todo lo contrario a lo que yo esperaba encontrar.
-Lily, no me importa que esperes un hijo de alguien más- me dijo mirándome a los ojos- yo estoy enamorado de ti, y mucho menos, ahora que me necesitas te dejaré sola.
-No creo que sea lo correcto, Jude.
-¿Por qué?- preguntó confundido- sabes que puedo darte una buena vida, a ti y tu hijo, además sé que lo querré como si fuese mío.
-No entiendes, Jude- susurré con la voz quebrada- este embarazo no lo puedo ocultar por siempre, tarde o temprano se sabrá quién es el padre de mi hijo. Mi madre está enterada de nuestra relación, por eso no quiero volver a casa, no quiero encontrarla ella no está de acuerdo y lo ha demostrado muchas veces.
Jude me dedicó una pequeña sonrisa demostrándome que me comprendía.
-De acuerdo- me dijo- creo que necesitas organizar todos tus pensamientos y no quiero complicarte más la existencia cuando tienes este mar de confusiones. No te pediré más, lo único que si te pediré es que si no me permites estar a tu lado, me dejes demostrarte lo mucho que me importas y mi manera de ayudarte a solucionar tus problemas.
De repente y sin esperarlo, un pequeño fuego se instaló en mi interior; era apenas una llamarada pero me dio esperanza y me hizo sentir tan bien el hecho de que una persona se preocupara por mí de esa manera, sin darse por vencido, pidiéndome una oportunidad para demostrármelo, para permitirle estar a mi lado sin pedir nada a cambio. Ese era Jude, ese era el Jude que yo conocía y el que me había llamado tanto la atención en el pasado, por su bondad y gentileza. Todo lo contrario al James que me quitaba el aliento, pero que siempre había sido egoísta y pensando en si mismo mucho antes que en los demás.
Comenzar a compararlos era algo que me dolía, porque ambos me encantaban, ambos tan distintos y aún así con cualidades irrepetibles. Lamentablemente solamente podía estar enamorada de uno, y parecía que había sido la peor elección que había tomado en tanto tiempo. Pero Jude estaba ahí pidiéndome una oportunidad, sin saber que la que tenía que darse la oportunidad de abrir su corazón a otra persona era yo, y aunque no podía dejar todo en el pasado, pues nuestros padres están casados, tenemos un pequeño hermano en común, y su hermanita la adoro con todo mi corazón; no lo pensé, ni siquiera titubee cuando me acerque lentamente a su rostro y poniendo mi mano que parecía tan pequeña en su mejilla posé mis labios en los suyos susurrándole que nos diéramos una oportunidad ambos, que en el transcurso del tiempo iríamos solucionando lo que se tuviera que arreglar.
Después de eso, Jude y yo no se podía decir que éramos novios, éramos una pareja de aún tipo sin un nombre en específico. Esa noche dormí en su cama, mientras que él se acomodaba en el sillón de la sala. A la mañana siguiente después de un ansiado baño en su grandiosa tina me había tomado el tiempo para pensar que iba a hacer con el hecho de no tener pensado volver a casa. De algo estaba segura, no podía vivir con Jude o por lo menos no quería hacerlo, pues con eso llega cierto compromiso que no estaba preparada para asumir. Unos cuantos besos no nos convertían en una pareja formal, y aunque Jude se había ofrecido a ayudarme con una renta mientras me acomodaba, decidí hacer una llamada después de vestirme.
-¿Hola? ¿Lauren?- dije un poco nerviosa por lo que le iba a pedir- Soy Lily.
Jude había pataleado y hecho rabieta por no haber aceptado su oferta, pero después de explicarle con palabras dulces que tenía que comprender que yo era una mujer independiente que me gustaba hacer las cosas por mí misma se había quedado callado aunque a regañadientes. Le pedí ayuda para trasladar mis cosas al departamento de Lauren pero primero tenía que guardar todo en cajas y maletas, lo cual seguramente me llevaría toda la mañana; le dije que yo lo llamaría a su teléfono móvil cuando todo estuviera listo. Aceptó nuevamente a regañadientes por no permitirle ayudarme. Me dejó en casa, y aunque sabía que la casa estaba vacía pues todos se encontraban en el trabajo o en la escuela, entré sin hacer el menor ruido corriendo a mi habitación.
Lo primero que hice fue cambiarme de ropa a una más abrigadora, no volvería a cometer el error del día anterior. Gracias a Dios, a pesar de ya tener varios meses viviendo en Londres, por los cambios de habitación aún no había terminado de desempacar todo. Aún quedaban cosas en cajas de cartón, como libros, fotografías e incluso ropa que usaba en el clima de Suiza pero no había tenido necesidad de usarlo en Inglaterra pues apenas comenzaban los climas fríos. Saqué las maletas que tenía y comencé a ordenar la ropa que utilizaría en esta temporada así como mis objetos personales, cosas de trabajo y demás cosas que podría utilizar el tiempo que estuviera con Lauren. Lo demás lo eché en otra maleta y el resto lo apreté en los cartones. En realidad lo único que era mío eran mis objetos personales, nada de lo que había en la habitación me pertenecía como sabanas, almohadas u aparatos electrónicos.
Cuando miré el reloj me di cuenta de que había durado más de lo esperado, ya era tarde y sabía que mi familia no tardaría mucho en llegar. Llamé a Jude rogándole que se diera prisa y comencé a bajar las cosas por las escaleras con mucho cuidado especialmente las cosas pesadas por mi condición de embarazo. Cuando estaba bajado la última maleta para mi mala suerte escuché sonidos en la chapa de la puerta anunciándome el regreso de algún miembro de mi familia, aguantando la respiración no me sorprendió encontrar a mi madre en el marco de la puerta acompañada de Mike y Emily.
Se me quedó mirando en silencio, después vio las cajas de cartón y las maletas. Nuevamente regresó la mirada a mí y cuando estaba abriendo la boca para decir algo la voz de Emily al fondo me sorprendió.
-¿Te vas de la casa, Lily?- su voz inocente y llena de ternura me conmovió.
-Sí, Emily, no puedo seguir viviendo en este lugar- le dije ignorando la mirada de mi madre.
Dio unos cuantos pasos hasta que estuvo a mi altura, no dejaba de sorprenderme lo mucho que había crecido en estos años y lo madura que se había vuelto. Me miró con los ojos cristalinos y me abrazó, no pude aguantar más y solté unas cuantas lágrimas cuando Mike se unió a nuestro abrazo, aunque sin saber realmente lo que sucedía.
-Te estañaré mucho, hermanita- me dijo con su dulce voz y me agaché para tomarlo en brazos.
-No te preocupes, pequeño- le dije cerca de su carita- vendré a visitarlos, me seguirán viendo así como lo hacen con James, solamente que ya no viviré con ustedes.
Me abrazó por el cuello y después lo dejé en el suelo. Emily lo agarró de la mano y despidiéndose con la otra mano subió las escaleras acompañada del pequeño, sabiendo que mi madre y yo teníamos que hablar.
-No puedes irte- me dijo cuando escuchamos una puerta cerrarse en el piso de arriba.
-Sabes que tengo que hacerlo, no puedo seguir viviendo aquí después de lo que pasó ayer- dije molesta- no después de haber hecho la acusación más grave que has hecho en toda tu vida acerca de tu propia hija. Sé que Caroline y James están juntos de nuevo, no quiero ser testigo de esa felicidad. Por favor, déjame irme, necesito comenzar a hacer mi vida sola y en otra parte.
Sin decirme nada, se acercó a mí y también me abrazó, yo me quedé rígida en sus brazos. No podía, de verdad no podía perdonarla después de lo que había hecho.
-Hija, Caroline y James tienen que estar juntos, esperan un hijo- me dijo con lagrimas en los ojos- te convertirás en tía y aún así no te importa.
-¡Caroline no espera un hijo de James! –Grité enfurecida soltándome de sus brazos- ¡Ese hijo no es suyo, por Dios! ¿Por qué nadie lo entiende? ¿Por qué no me crees? ¡Eres mi madre! Crees más en Caroline que en tu propia hija, ella haría cualquier cosa por retener a James ¡Por que ella no lo ama, está obsesionada! ¡Está loca desquiciada!
Mi madre negó con la cabeza sin ser capaz de creerme, ella aún piensa que yo soy la que está obsesionada con James y no es así. Estaba a punto de decirme algo, refutando todas mis palabras cuando el sonido de mi ringtone la distrajo y centró toda mi atención en mi teléfono móvil. Jude estaba afuera esperándome.
-Me tengo que ir, Mamá- le dije limpiándome las lágrimas y hablando con una voz más suave- están afuera esperándome.
Pasé a su lado abriendo la puerta y sacando una a una de las cajas por la puerta. Jude estaba con el coche abierto para comenzar a subir cosas, él las tomaba de la calle para acomodarlas dentro del coche. Mi madre permanecía en la sala mirándome entrar y salir con cosas, sin decir una palabra. Cuando había sacado todo, entré por última vez tomando mi abrigo y mi bolso de mano; la miré de reojo con lágrimas en los ojos y cerré la puerta diciendo un "adiós".
Jude me llevó al departamento de Lauren que para mi sorpresa Sirius no estaba ahí. Se habían mudado juntos alegando crisis económica desde la vez que pasamos la noche ahí después de una borrachera, hace cerca de un mes. Desde entonces viven juntos y se dividen los gastos de la casa. Presenté a Jude con Lauren como mi mejor amiga de la secundaria y aunque ella estaba un poco consternada e impresionada por la presencia de Jude lo trató con amabilidad y hasta lo invitó a cenar después de haberme ayudado a subir las cajas y maletas al departamento que se encontraba apenas en el segundo piso; Jude se negó diciendo que ya tenía un compromiso, pero no le creí nada y me lo confirmó al despedirnos, diciéndome que tenía mucho que platicar con mi amiga.
Jude tenía razón, había mucho que decir, tanto que nos desvelamos platicando, yo contándole toda mí historia, desde la acusación de mi madre, hasta el hecho de que estaba embarazada esperando un hijo de mi hermanastro. Lauren me abrazó muy fuerte diciéndome que no me comprendía del todo pero que estaba segura de que las cosas se solucionarían tarde o temprano. Me ofreció la habitación que estaba vacía el tiempo que yo quisiera, pero le aseguré que encontraría un lugar antes de que Sirius regresara de su viaje que según me había dicho, era una oportunidad de trabajo y se encontraba en la capacitación en un lugar de Francia.
Ese día había faltado al trabajo y aunque no me arrepentía, sabía que me descontarían el día. Ni siquiera tenía una excusa, algo que inventar, no había nada. Solo lo que realmente había pasado y jamás me escucharían a mi diciendo esas palabras a Charlus, James o Crouch. Así que al día siguiente me presenté temprano en la oficina, sin siquiera haberme informado me encontré con que en mi escritorio había cosas que yo desconocía, me extrañó ya que solamente había faltado un día, pero cuando me encontré a Thanya llegando con café confirmó mis sospechas.
-El día de ayer se presentó Georgie a trabajar- me dijo dejando la taza de café humeante en su escritorio.
-¿Georgie?- repetí confundida.
-Sí, la mujer que estaba embarazada- explicó acomodándose detrás de su escritorio- se le ha acabado la incapacidad y ayer se presentó a trabajar; te han asignado el puesto de segunda secretaria de Crouch, claro que si ayer hubieras venido te habrías enterado.
Negué con la cabeza dispuesta a darle ninguna explicación.
-¿Me presento directamente con Crouch?
-Deberías- sonrió- ayer se la pasó preguntando por ti. Ten cuidado, Lily, ese hombre realmente quiere algo contigo y estoy segura que no es nada bueno.
-No te preocupes- sonreí para calmarla, pero aún así me miraba con desconfianza- ahora mismo me presentaré con él.
-Buenos días, Lily- me dijo Jane la nueva tercera secretaria, recibiéndome con una sonrisa.
-Buenos días, Jane- le sonreí regresando el saludo.
Por alguna razón esa chica era muy simpática, realmente simpática y siempre me saludaba por las mañanas; a veces pienso que quiere utilizarme de trampolín o quizá solamente quiere ser mi amiga, pero como no estoy acostumbrada a las amigas en la oficina a excepción de Thanya que es muy agradable no puedo evitar tratarla con desconfianza.
Me senté en mi nuevo escritorio donde había un cartón en el piso con mis cosas que habían sido retiradas del anterior. Había simples cosas de papelería, documentos, unas fotografías e incluso un poco de maquillaje, hasta encontré con chocolate que había olvidado que tenía. Mientras lo masticaba, me dirigí a la oficina de Crouch, tal vez era demasiado temprano pero en mi experiencia sabía que él siempre llegaba muy temprano para avanzar en sus pendientes. Toqué la puerta dos veces y entré después de un "adelante".
Crouch estaba detrás de su escritorio con una montaña de papeles, pero los hizo a un lado cuando me vio entrar. Me recibió poniéndose de pie y embozando esa sonrisa que a mí me resulta tétrica.
-Buenos días, linda- dijo- me da mucho gusto que hoy te hayas presentado.
-No me sentía del todo bien ayer, por eso falté- respondí tratando de ser lo más fría posible- pero hoy estoy aquí dispuesta a desempeñar mi trabajo como se debe.
-Eso me alegra mucho- agregó con mirada coqueta mirándome de arriba abajo.
A partir de entonces había desempeñado ese puesto tratando de evitar lo más posible cualquier encuentro cercano con Crouch, o incluso el hecho de estar sola a su oficina a pesar de que él me lo insinuaba en numerables veces. Simplemente le sacaba la vuelta o ignoraba el comentario, en ocasiones notaba su molestia pero eso no me hacía cambiar de estrategia.
Ese día por mediodía, Sirius había llegado al despacho con una mirada de cansancio y buscándome con la mirada. Me saludó a la distancia y sin detenerse de dirigió directamente a la puerta de la oficina de James. Sirius había estado cerca de dos meses en el extranjero y a causa de Lauren me temía que le dijera algo de lo cual yo había ocultado tan bien para que él no lo notara. Trataba de tranquilizarme repitiéndome en la cabeza que solamente venía a darle el pésame por el hijo que Caroline había perdido; a veces pensaba que era el karma y que ella se merecía eso, sin embargo, cuando pensaba en el hecho de perder a mi bebé era algo insoportable que no le deseaba a nadie.
Cerca de una hora después y yo con los nervios de punta, el par había salido de la oficina de James. Se habían detenido con Thanya y me alegré al comprobar que Sirius no había abierto la boca ya que no hubo una mirada diferente a la que siempre me dirigía mi hermanastro cuando estaba en la recepción. Bajé la mirada como siempre y fingí hablar por teléfono. Sin embargo, cuando la levanté segura de que ya se habían dado la vuelta hacia el ascensor, me encontré a Sirius mirándome de una manera que no podía temer lo peor. Revelar mi secreto.
Hola, chicos!
Estoy de vuelta muy muy rápido, ¿la causa? ¡que acabé el capítulo más rápido de lo esperado! y como siempre les posteo solamente el terminar, pues aquí está mi creación. Mucho más largo que el capítulo anterior así que espero que no haya quejas. No es nada más que un capítulo de explicación ya que muchos tenían duda de lo que había pasado entre el capítulo 21 y 22, ya que hice un salto en el tiempo. Aquí está todo lo que pasó con Lily y espero haber respondido muchas de las preguntas que me hicieron en la trivia.
Por cierto, estoy muy feliz por la aceptación del capítulo anterior y se los agradezco mucho! Espero que este no los haya defraudado. La canción que canta Jude se llama Bloodstream de Stateless, fue mi musa para este cap!
Nos leemos en la próxima!
