Capítulo 26: Revelaciones

-¡James!- escuchamos un grito que nos sobresaltó a ambos.

Giramos sobre nuestros pies para encontrar parada en el portal con un vestido de noche y mucho más delgada de lo que la recordaba, Caroline nos miraba a ambos con furia.

Tenía tanto tiempo que no la veía, que si no hubiera reconocido ese cabello negro tal vez no sabría de quién se trataba. La francesa se veía tan cambiada, sin lugar a dudas la perdida de su hijo le había afectado, se encontraba mucho más delgada, casi podía ver los huesos de sus hombros asomarse por el escote del vestido, sus ojos lucían pequeños y sin vida con una profundas fosas a su alrededor, incluso su piel y belleza se veían marchita. ¿Dónde había quedado esa Caroline que en algún momento me hizo sentir celos? ¿Aquella por la cual me sentía desplazada por su belleza tan clásica?

James me miró de reojo y sin decir una palabra comenzó a acercarse a Caroline, ella se había quedado de pie en medio del jardín, señalándonos con un dedo y los ojos inundados en lágrimas. Nadie parecía haberse dado cuenta de su presencia, pero cuando James la tomó del brazo que aún permanecía alzado señalándome ella se había soltado gritando:

-¡No te atrevas a tocarme después de haber tocado a esa maldita puta!

Desde la distancia a la que me encontraba no escuchaba una palabra de lo que le decía James en voz baja pero si veía como ella forcejeaba cada vez que él intentaba agarrarla de los brazos. Las personas que estaban alrededor comenzaron a darse cuenta de la situación.

-¡Tú, eres una maldita perra!- me gritó tratando de acercarse a mí, pero James la había tomado de un brazo del cual ella ya no se pudo zafar- Voy a acabar contigo así como tú lo hiciste con mi hijo, mi pobre bebé, tú lo mataste además de puta eres una maldita asesina.

Cuando dijo esto último, pareció que todos los invitados habían decidido guardar silencio. Su voz resonó en todo el jardín al mismo tiempo que James con toda su fuerza la había tomado de la cintura aprisionando sus brazos para después levantarla del suelo y caminar hacia el interior de la casa.

Mi primera reacción fue voltear a ver a todos los invitados que aún permanecían en silencio, incluso la música había parado. Mire a Sirius y Lauren contemplarme con cara asustada, Crouch miraba receloso desde una esquina, pero la cara que más me sorprendió fue la de mis padres los cuales estaban también en la pista de baile con una cara difícil de descifrar entre asombrados y curiosos.

No habían pasado siquiera unos segundos pero a mí me parecieron una eternidad mientras me encontraba parada en el medio de la pista con todas las miradas fijas en mí y aún con la voz de Caroline resonando en mis oídos. Me estaba en shock aún por los últimos acontecimientos que cuando volví en mí fue solamente porque sentí un mano sujetarme del brazo guiándome al interior de la casa. Pensé que quizá sería mi madre pero cuando recuperé la conciencia ella y Charlus corrían delante de mí siguiendo a James, me di cuenta que la persona que me había sujetado había sido Emily.

Fueron unos segundos casi corriendo por toda la extensión de la casa hasta subir las escaleras, James había llevado a Caroline al interior de su antigua habitación que cuando subíamos las escaleras escuchaba los gritos de Caroline en llanto. James la tenía envuelta en sus brazos tratando de calmarla mientras ella soltaba gritos desgarradores.

-Cariño, tranquilízate- le decía mi madre a Caroline tratando de calmarla con suaves palabras.

-Ella es una puta es una cualquiera, ella mató a mi bebé- chillaba Caroline inmóvil entre los brazos de James.

-¿De qué hablas, cariño?- preguntaba mi madre aún sin levantar la voz.

-Ella mató a mi bebé porque quería quedarse con James, todo fue por él. Todas las desgracias que me han sucedido han sido culpa de ella, mientras yo estaba embarazada ella se acostaba con su hermanastro llenándole la cabeza de estúpidas mentiras. ¡Es una vil serpiente rastrera! ¡Lily eres una puta y asesina!- gritó lo último cuando se dio cuenta que yo acaba de entrar en la habitación siendo jalada aún por Emily.

Mi madre se quedó con la boca abierta aún muy cerca de Caroline, mientras vi a Charlus tomarse la cabeza con las manos y sentarse en la cama con la cabeza gacha. Caroline convulsiona en llanto mirándome con los ojos inyectados en sangre mientras James aún la sostenía.

No sabía que sentir, realmente estaba tan paralizada por la impresión y porque hubieran salido esas palabras de la boca de Caroline que no sentía ninguna parte de mi cuerpo, no era consciente de que las piernas me temblaban y mis dedos no se estaban quietos hasta que Emily tuvo que sostenerlos. Sentí que me iba a desmayar, en mi mente solamente se repetían una y otra vez cada una de las palabras que había utilizado Caroline. No podía creer lo que me estaba pasando, miré a James y estaba con la misma expresión que estaba segura que yo tendría.

Fueron solamente unos segundos de silencio cuando la mirada perdida de James cambió, se formó una arruga en su frente que yo había visto en numerosas veces cuando estaba realmente furioso. Soltó a Caroline que inmediatamente dejó de sollozar para mirarlo de frente.

-¡Lárgate de aquí!- le gritó- no eres bienvenida en esta casa ni hoy ni nunca, y ya estoy harto de tus engaños y mentiras. ¡Eres una mentirosa! ¡Chantajista! ¡Loca! ¡Estás loca y debería llevarte a un manicomio! Tienes que entender que yo no te quiero y no quiero estar contigo. No importa la situación, no importa que esté Lily o no, no importa que ella no me quiera y que no quiera volver a verme por el resto de su vida. No voy a volver contigo. Estoy enfadado de la misma situación, ¡Vete! Y no quiero volver a verte.

-James, James, no- cambió por completo su expresión Caroline recargándose en su pecho haciéndose la mártir- Te amo, James, te amo mucho, tenemos un hijo, tuvimos un hijo, un pequeño que no se pudo lograr pero hay algo que nos une.

James la tomó de los hombros alejándola de él.

-No. ¡Lárgate!- le volvió a decir.

Caroline con la cara desfigurada volteó a ver a nuestros padres, pero Charlus estaba sentado en la cama aun escondiendo su cara y Mamá estaba tan sorprendida que no podía emitir palabra. Sé dio cuenta que nadie la ayudaría, aún estaban en shock por la impresión de la noticia de James y yo juntos que ni siquiera les importaba si Caroline estaba ahí o no.

-James ya lo dijo, Caroline, lárgate, no eres bienvenida en esta casa- dijo de repente una voz que jamás pensé escuchar.

Emily que aún sostenía mi mano la miraba con la furia latente. No le quedó otra opción, se secó la cara con las manos y acomodándose el vestido pasó por un lado de mí antes de salir por la puerta. Entonces el ambiente cambió, mi madre se había recuperado del shock y Charlus miraba fijamente a su hijo que se había recargado en el escritorio escondiendo su cara.

-Yo me encargaré de los invitados, ustedes tienen mucho que hablar- dijo Emily dándose cuenta de la situación, me dio un apretón más fuerte en señal de apoyo y salió de la habitación cerrando la puerta tras nosotros.

Me quedé parada donde estaba sin siquiera mover un musculo, el ambiente era tan triste que no sabía ni cómo reaccionar. Mi madre de un momento a otro se había soltado en lágrimas dejándose caer en la cama. Nadie sabía que decir, yo no tenía nada que decir y James parecía tan afectado como yo. Charlus pareció ser el único con el valor suficiente para abrir la boca, pero estaba tan confundido que de ella no salió ningún sonido. Mi estómago estaba hecho un nudo, sentía tanta acidez que temía inclinarme a vomitar.

-¿Puede… puede alguien explicarme que es lo que está pasando?- preguntó al fin Charlus mirándonos a los tres con reproche.

-¿Es que no lo ves?- respondió mi madre aún con la cabeza baja y la voz congestionada- nuestros hijos son pareja. Sucedió lo que temimos desde un principio. Te dije cuando decidimos vivir juntos que no era buena idea tener una pareja de la misma edad, pero tú insististe en que aprenderían a llevarse como hermanos, pero no fue así ambos tenían suficiente edad como para sentirse atraídos.

-Es cierto- interrumpió James levantando la cara- desde que nos conocimos hubo esa chispa. No lo pudimos evitar éramos muy jóvenes y aun así muy responsables, a pesar de nuestra juventud tuvimos la conciencia para separarnos cuando supimos que nacería Mike por eso Lily se fue a Suiza, era la única manera de mantenernos separados. Pero cuando volvió, Dios, ¿cómo no me iba a enamorar de nuevo de ella?- dijo esto último mirándome, mirándome tan ardientemente y con tanta dulzura a la vez que dude que fueran reales sus palabras- es… es perfecta. Es perfecta para mí. Todo se complicó con Caroline a mi lado, pero algo sí les puedo asegurar a los dos: Lily jamás hizo nada en contra de Caroline, jamás. Nosotros estábamos juntos en secreto cuando ella nos descubrió, después pasó lo del aborto y yo fui un imbécil en abandonarla, en creer las palabras que dijo Caroline y que tú repetiste, Helen. Pero no eran ciertas, nada fue cierto. Ahora me encuentro perdido y rogando- dijo mientras su voz comenzaba a quebrarse, sus ojos se volvieron cristalinos y con pasos largos se acercó a mí- suplicando porque Lily me perdone, porque me dé otra oportunidad para demostrarle que esta vez no le voy a fallar. Que la haré muy feliz porque de verdad la amo. Lily, te amo, de verdad, te amo demasiado y si no estás junto a mí no sé qué haré. Hay cosas que nunca te dije, y no quiero que pase otro día sin que sepas lo hay que dentro de mí: me llenas el alma, Lily, tu amor me hace bien tanto que haces que quiera ser una mejor persona, porque yo te amo como nunca jamás imaginé. Aquí estoy, Lily, parado frente a ti, jurando que te amo enfrente de nuestros padres, la única razón para mantenernos separados. Tengo el valor para hacerlo porque ya no me importa nada más, sólo quiero que me permitas estar a tu lado.

James estaba con los ojos muy cristalinos frente a mí tocándome ligeramente los brazos, con una suavidad que me provocaba escalofríos. Tuve que voltear a ver a nuestros padres, estos estaban desde la cama mirándonos atentamente, mi madre lloraba sin parar y Charlus tenía una expresión vacía en el rostro mientras yo sentía que me temblaban las rodillas, no me había dado cuenta de que estaba llorando y fue entonces cuando mi cuerpo reaccionó. Al fin había salido del shock y lo primero que hice fue soltarme del agarre de James deslizándome hacia el otro lado de la habitación.

-¿Saben qué?- dijo de repente Charlus poniéndose de pie- a mí no me importa. Me culpo a mi mismo por haberme negado todo este tiempo que ustedes se querían, siempre llegaba a mi cabeza que era cariño de hermanos, pero creo que siempre fue bastante obvio que las cosas no eran así. Después de darme cuenta del verdadero amor que se tienen no tengo porque ser la razón de que mis hijos sean infelices, decidan lo que decidan yo los voy a apoyar.

-¡Pero, querido!- saltó mi madre de la cama también- esto… esto no está bien, ¿no te das cuenta que es una clase de incesto? ¿te parecería normal que de repente Emily y Mike decidieran casarme?

-¡Helen, no digas estupideces!- soltó Charlus para mi sorpresa- James y Lily no son hermanos, no los vuelve hermanos que sus padres se hayan casado cuando tenían quince años. No comparten ningún tipo de sangre a diferente de Emily y Mike, además ellos nunca se concibieron como hermanos. ¡No digas sandeces, por el amor de Dios, date cuenta de lo que tienes enfrente! ¡Tu hija encontró al amor de su vida y tú dices que está mal!

-¡Por supuesto que está mal, Charlus! ¿Vas a dejar que un tonto enamoramiento de niños arruine nuestro matrimonio? ¿Qué crees que le vamos a decir a Emily y Mike cuando sepan? ¡¿Qué es totalmente normal?!

-¡Claro! Ellos lo entenderán con el tiempo que James y Lily NO son hermanos! ¡No lo son, Helen!- gritó este enfrentando a su mujer- Son suficiente maduros para saber lo que les conviene, tal vez no esté bien visto por la sociedad, pero eso no quiere decir que sea incorrecto.

-Tal vez…- comencé a decir. Todos guardaron silencio y voltearon a verme, era la primera vez que abría la boca para decir algo, por fin había salido del shock- tal vez no sea el mejor momento para decirlo… o tal vez es el momento preciso. Mamá, sé que no te gustará pero no me arrepiento de nada pues esto me ha hecho infinitamente feliz.- tragué saliva y James estaba mirándome con los ojos muy abiertos sin poder creer lo que iba a decir- Estoy… estamos… embarazados.

La cara de mis padres se convirtió en un poema, Charlus nos miraba a ambos muy sorprendido, pero sólo eso; sin embargo, mi madre parecía estar al borde de la histeria. Comenzó a caminar de un lado a otro como león enjaulado, pero después de haber dado unas tres vueltas no había regresado, sino que había salido de la habitación para encerrarse en la suya dando un portazo.

Charlus se había quedado donde estaba mirándola irse con los ojos muy abiertos. No podía creer que berrinche que estaba haciendo mi madre, ni siquiera yo misma me lo podía creer. No sé cómo mi mundo se había puesto de cabeza. Todo se había complicado tanto y aunque sentía un gran peso que abandonó mi cuerpo, no me sentía aliviada ni feliz. Al contrario, me sentía mucho peor que antes de la fiesta.

-Chicos, creo tienen que solucionar sus cosas- dijo Charlus- es claro que no están bien entre ustedes, pero la llegada de un niño lo cambia todo. Yo los apoyo, ¿de acuerdo?, no basen su decisión en nosotros. Ustedes son los dueños de su vida y sé que por el momento es difícil, aún no lo logro reponerme de la impresión y sé que le costará un poco a Helen aceptarlo pero al final lo hará porque los ama y quiere que sean felices. ¿De acuerdo? Iré a ver cómo va la fiesta, me pregunto cómo lo estará manejando Emily y sé que necesita ayuda, no estoy de humor para volver así que sólo daré las gracias e iré con Helen.

Comenzó a andar hacia el pasillo dejándonos solos a James y a mí. Parecía que quería decirme algo pero yo antes me di la vuelta y salí detrás de Charlus hacia el baño. Cuando me miré en el espejo no podía creer lo que la situación había hecho conmigo, mi cara estaba totalmente hinchada y mis ojos tenían un tono rojo en su interior, mi maquillaje se había corrido hasta tal punto que estaba cerca de parecer un mapache. Traté de tranquilizarme respirando muy hondo pero cada vez que exhalaba una nueva lágrima caía. No podía creer la manera en que mi madre tomaba las cosas, quería darme un balazo y volver a renacer para ser todo lo que ella espera, la buena y perfecta hija que jamás la dejaría en vergüenza enfrente de cien personas en la fiesta donde la acusaron de puta y asesina. No sabía que pensar, ¿de verdad mi madre seguía creyendo que yo había tirado a Caroline por las escaleras? ¿o simplemente estaba muy afectada por la relación que tuvimos James y yo en el pasado?

Me lavé la cara retirando todo rastro de maquillaje y de lágrimas, me deshice el peinado horquilla por horquilla dejando caer suavemente mi cabello sobre mi espalda y aproveché para quitarme la faja que me estaba matando. No había ningún razón para ocultarlo, estaba embarazada y a las personas que pretendía ocultárselo ya lo sabían. Antes de salir me quité los zapatos altos que me lastimaban por tener los pies tan hinchados.

Me sorprendió no escuchar más el bullicio de los invitados, parecía que se las habían arreglado para que todos se fueran. Menos mal, me moría de vergüenza de tener que enfrentarlos. En la parte de abajo sólo se escuchaban voces conocidas, la de Emily, Charlus, Barty y James. Cuando bajé las escaleras luciendo mi redondeaba barriga todos se quedaron en silencio viéndome, Charlus fue el primero en acercarse.

-Te ves hermosa- dijo dándome un beso en la frente- me está enamorando la idea de ser abuelo.

Lo admito, me sacó una sonrisa, jamás pensé escuchar esas palabras salir de su boca.

-Tengo que ir con tu madre, seguramente se está volviendo loca. Pueden quedarse aquí si quieren- dijo mirando a James y a mí.

-No es necesario, Charlus- dije- regresaré con Sirius y Lauren, aunque ellos…- agregué buscándolos.

-…se fueron- terminó Emily- Papá les dijo que se quedarían aquí y que se llevaran la camioneta.

-Me pareció lo más conveniente. En este momento iré a ver cómo está Helen, estoy un poco preocupado por ella- dijo comenzando a subir las escaleras- nos vemos por la mañana, todos menos tú, Barty- sentenció al joven fulminándolo con la mirada- no quiero verte aquí en la mañana.

-No tienes nada de que preocuparte, papá- dijo James que hasta el momento no había abierto la boca se encontraba sentado en las escaleras- yo me aseguraré de que se vaya.

Charlus asintió muy seguro de que su hijo le decía la verdad. Se despidió con la mano y terminó de subir las escaleras dejándonos solos a los cuatro juntos. Había un silencio incomodo, la verdad no sabía ni que decir. James estaba demasiado cabizbajo por mi rechazo, mientras que yo sentía que me habían agarrado a patadas por la actitud de mi madre. Barty se veía bastante incomodo, sin embargo, Emily parecía estar en el lugar correcto.

-¿Saben una cosa?- dijo llamando nuestra atención- siempre lo supe.

-¿El qué?- pregunté pues James parecía incapaz de hablar.

-Que ustedes estaban juntos.

Mi hermanastro levantó la cabeza confundido, imagino que mi rostro estaría igual. Pensamos lo mismo.

-¿Cómo lo notaste?- preguntó.

-Era fácil notar el nerviosismo sobre todo de Lily cuando se mencionaba tu nombre, además en varias ocasiones los vi besarse cuando creían que yo estaba en mi habitación. Y no, no los espiaba- aclaró cuando James había abierto la boca- en ocasiones bajaba en busca de agua o comida y me encontraba con esas escenas y mejor me regresaba. También sucedió cuando estaba pequeña pero en ese momento no tenía las cosas muy claras.

Suspiré no sé si sintiéndome culpable, pero eso decía muchas cosas. Emily nunca hacía muchas preguntas pero siempre notaba su cara risueña cuando yo creía que no se daba cuenta de nada.

-A mí nunca me afectó verlos juntos y no soy una demente como piensa Helen que nos volveremos-dijo – pero yo estoy con Papá. Si deciden estar juntos para mí seríamos la mejor familia del mundo.

Embozó una dulce sonrisa y quise comérmela a besos. James me ganó, porque se puso de pie y la envolvió en un fuerte abrazo del cual luego Emily estaba rogando por ser soltada por su hermano mayor.

-Te amo, mi pequeña hermanita, ¿lo sabes?- le decía mientras le plantaba besos en la coronilla.

-Sí, sí, ya, ya, ¡Ya! ¡James!- gritó Emily entre risas pero tratando de zafarse del abrazo.

-Chicos, me voy a ir a descansar- dije sin animos de nada, estaba muy cansada y lo único que quería era irme a acostar- Emily si no te molesta tomaré algo de tu closet. Buenas noches.

Mi hermanita asintió con la cabeza y sin voltear atrás comencé a subir las escaleras. Encontré una bata lo bastante ancha y me fui directo a la antigua habitación de James, me hubiera gustado ir a la mía pero desde tiempo atrás pertenecía a Mike el cual tenía ya varias horas dormido. La bata de Emily me quedaba bastante estrecha ya que obviamente ella era mucho más delgada que yo y con ese atuendo mi barriga se veía aún más voluminosa, pero aun así no me importó y me la dejé puesta para después meterme entre las sabanas que estaban un poco duras por el tiempo que nadie las había usado.

Me traté de acostar pero sentía mucha acidez que comenzaba a molestarme como reflujo, un nuevo síntoma que había estado sufriendo últimamente. Coloqué varias almohadas semi-sentada y traté de encontrar algo que leer entre los cajones. Encontré algunas revistas viejas y olvidadas, así que tomé una dispuesta a leer para calmar un poco mi mente tan activa.

Estaba a mitad de la lectura de un artículo sobre la educación en nuestro país cuando la puerta comenzó a abrirse lentamente. Obviamente sabía que se trataba de James, pero tenía la esperanza de que entendiera el mensaje y se fuera a dormir al sillón.

-¿Qué quieres?- le pregunté cuando asomó la nariz.

-¿Puedo pasar?

Suspiré enojada, no me quedaba otra opción. Le hice una seña con la mano dándole a entender que hiciera lo que quisiera y traté de concentrarme en la lectura aun cuando cerró la puerta detrás de él y me di cuenta de que estaba a medio vestir, se había quitado el saco y el moño del esmoquin quedando solamente en pantalón y la camisa desfajada y desaliñada, incluso se atrevía a ir sin zapatos. Rodeó la cama y se dejó caer en el otro extremo. "Concentrate en la lectura, concéntrate en la lectura" repetía en mi cabeza cuando él estaba acostado a mi lado mirando el techo.

-Extrañaba mi habitación- dijo simplemente.

Lo miré de reojo cambiar la postura para colocar su brazo debajo de la cabeza pero en el proceso fijó la vista en mí. Trataba de leer, por Dios que trataba, pero mis ojos pasaban una y otra vez por el mismo renglón. Sin decir una palabra, se inclinó y colocó su mano suavemente sobre mi barriga. Sabía que no era buena idea usar la bata, se notaba demasiado. Casi inmediatamente sentí nuevamente esa pequeña mariposa moviéndose, no sabía que pensar de verdad, ¿por qué lo hacía en presencia de James? ¿Serían mariposas en mi estómago? No. Conozco muy bien esa sensación, esta era una nueva y diferente, cada vez comenzaba más a pensar estaba sintiendo a mi bebé.

James suspiró contento, pasando suavemente sus dedos por encima de la tela. Yo trataba de ignorarlo pero cada vez la ponía más difícil. Se había acercado aún más con su cara muy cerca de mí, le dio un beso a mi barriga y en esta ocasión si había sentido una agradable sensación recorrer desde la punta de los pies hasta la coronilla.

-Harry, no puedo esperar a que nazcas- susurró con la cara muy cerca de mi.

Traté de aguantar pero no lo soporté.

-¿Por qué le llamas Harry?- pregunté un poco molesta.

-Ese será su nombre- respondió simplemente.

-Aún no sabemos si es niño o niña.

-Es un niño, estoy seguro.


Nota: Algunas líneas que dice James las tomé de la canción Cosas que nunca te dije- Rio Roma.